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Cuadernos de Economía

Print version ISSN 0121-4772

Cuad. Econ. vol.31 no.56 Bogotá Jan./June 2012

 

EL CONCEPTO DE EXCEDENTE EN LA TEORÍA MARXISTA: DEBATES, RUPTURAS Y PERSPECTIVAS

Juan Eduardo Santarcángelo 1

Carla Borroni 2

1 Doctor en economía, se desempeña actualmente como investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y como Investigador-docente y coordinador del área de investigación en Economía Política del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Buenos Aires, Argentina). E-mail: jsantarc@ungs.edu.ar. Dirección de correspondencia: Juan M. Gutiérrez 1150, Los Polvorines, Provincia Buenos Aires, Oficina 434, Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Buenos Aires, Argentina).

2 Economista, se desempeña actualmente como asistente de investigación y docente investigadora del área de Economía Política del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Buenos Aires, Argentina). E-mail: cborroni@ungs.edu.ar. Dirección de correspondencia: Juan M. Gutiérrez 1150, Los Polvorines, Provincia Buenos Aires, Oficina 435, Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (Buenos Aires, Argentina).

Los autores agradecen los valiosos comentarios del editor de la revista Cuadernos de Economía y de dos evaluadores anónimos. Este artículo fue recibido el 21 de febrero de 2011, la versión ajustada fue remitida el 2 de junio de 2011 y su publicación aprobada el 16 de junio de 2011.


Resumen

El concepto de excedente es central en el análisis del capitalismo. Dentro de la teoría marxista pueden identificarse dos líneas de interpretación: el concepto de excedente de Marx -como resultado del tiempo de trabajo no retribuido-, y la idea de excedente económico de Baran, -continuada por la gran mayoría de los marxistas. Los propósitos del presente trabajo son revisar las discusiones teóricas dentro de la escuela marxista en torno al concepto de excedente; identificar rupturas y continuidades entre los desarrollos teóricos de Marx y de Baran; y analizar las implicancias de utilizar una u otra definición para estudiar el proceso de acumulación.

Palabras clave: excedente, excedente económico, acumulación, Marx, Baran, marxismo. JEL: B14, B51, N01, P16.

Abstract

The concept of surplus is central in the analysis of capitalism. From the Marxian literature we can identify two main approaches: on the one hand, the concept of surplus developed by Marx based on the distribution of time worked between workers and capitalists; while on the other, the concept of economic surplus developed by Baran and followed by most of the Marxian literature. In this context, the aim of this paper is to revise the theoretical discussions regarding the concept of surplus and to identify not only ruptures and continuities between Marx and Baran's explanations, but also to analyze the implications that each definition has when it is applied to the study of the capitalist system.

Keywords: surplus, economic surplus, Marx, Baran. JEL: B14, B51, N01, P16.

Rèsumè

Le concept surplus est central dans l'analyse du capitalisme. Dans la théorie marxiste deux lignes d'interprétation peuvent être identifiées : le concept de surplus de Marx -résultant du temps de travail non rétribué-, et l'idée de surplus économique de Baran, -suivie par la plupart des marxistes. Ce travail se propose de : (i) réviser les discussions théoriques dans l'école marxiste autour du concept de surplus; (ii) identifier des ruptures et des continuités entre les développements théoriques de Marx et de Baran; (iii) analyser les effets d'utiliser l'une ou l'autre définition pour étudier le processus d'accumulation.

Keywords: surplus, surplus économique, accumulation, Marx, Baran, marxisme. JEL: B14, B51, N01, P16.


Analizar y comprender la dinámica y las transformaciones del sistema capitalista en el largo plazo son algunos de los principales desafíos que enfrenta la economía política. Si bien los elementos tomados en cuenta a la hora de analizar el funcionamiento del sistema difieren de acuerdo con el marco teórico elegido, el concepto de excedente, excedente económico o producto social excedente, históricamente han ocupado un lugar central dentro del análisis económico. En términos generales, la búsqueda del excedente es el objetivo último de la acumulación capitalista y la discusión en torno a su generación e incremento parte del estudio del propio proceso productivo, ya que es éste el ámbito en el cual se crea.

Los pioneros en el estudio de la creación y distribución del excedente fueron los fisiócratas que, agrupados en torno a la figura de François Quesnay -su mayor exponente-, lo consideraron una variable esencial a la hora de revelar el funcionamiento de la economía. Para esta escuela, el crecimiento de la riqueza estaba dado por los factores que aumentaban el excedente3, el cual era definido como la diferencia entre la cantidad de bienes totales producidos y el consumo de los trabajadores agrícolas. Varios de los elementos analizados por la fisiocracia fueron repensados y reelaborados por los economistas clásicos (Smith, 1994; Ricardo, 1944), y fundamentalmente por su crítico Karl Marx que basándose en su teoría del valor trabajo se abocó al análisis de la reproducción del sistema capitalista y a la disputa esencial entre capitalistas y trabajadores que, en última instancia, determina el modo en que el nuevo producto social excedente es distribuido4.

Las ideas de Marx tuvieron un profundo impacto en las ciencias sociales y transformaron el modo de entender y pensar al capitalismo. A mediados de la década de 1950, utilizando los fundamentos teóricos de la escuela marxista, el economista Paul Baran redefinió el concepto de excedente a partir de dos objetivos centrales:

  • Utilizar dicho concepto para examinar los problemas del desarrollo en los países del tercer mundo.
  • Aplicar el marco teórico marxista en el marco del capitalismo monopólico.

La influencia de Baran (1953, 1959/1975), así como de sus trabajos junto a Sweezy (Baran y Sweezy, 1968/1972), ha sido de tal magnitud que desde la publicación de sus primeros escritos, las investigaciones de índole marxista sobre la generación del excedente y los problemas del desarrollo, utilizan exclusivamente su perspectiva analítica y desarrollos teóricos. Sin embargo, a pesar de la clara identificación de Baran con el marxismo, la definición de excedente económico utilizada por el economista americano nacido en Rusia presenta importantes diferencias con el concepto de excedente desarrollado por Marx, dando lugar a una dinámica de funcionamiento del capitalismo radicalmente diferente al planteado por el autor de El Capital.

Precisamente, es esta ruptura la que motiva el presente trabajo que presenta dos hipótesis centrales. La primera de ellas sostiene que la literatura marxista abocada a analizar los problemas del desarrollo económico, al utilizar el concepto de excedente derivado por Baran, no sólo ha heredado los problemas y limitaciones de las definiciones originales, sino que dichas investigaciones representan una divergencia en relación a las ideas planteadas por Marx4. En segundo lugar, si bien hasta la década de 1990, no hubo intentos sistemáticos por compatibilizar y traducir las cuentas nacionales a categorías marxistas, los desarrollos realizados por Shaikh y Tonak (1994), Maniatis (2005) y Simon (2005), entre otros, abren la posibilidad de establecer una definición de excedente en los términos de Marx, siendo ésta perfectamente aplicable en el actual estadio del capitalismo6.

Tomando en consideración estos objetivos, el trabajo se estructura en cuatro secciones. En la primera, se presenta el concepto de excedente de Marx enfatizando en las causas de su generación, las particularidades que posee en el sistema capitalista y el modo en que se distribuye entre las diferentes clases sociales. Posteriormente, se analizan el desarrollo del concepto de excedente económico de Baran, las críticas recibidas y los principales estudios que, continuando con la línea planteada por Baran, se abocaron a medir empíricamente el excedente. Enseguida, se comparan los aportes conceptuales de Marx y de Baran con el fin de estudiar sus similitudes y distinciones. Finalmente, se plantean las conclusiones.

EL CONCEPTO DE EXCEDENTE EN MARX

Marx se aproxima a la economía a partir de sus investigaciones y estudios en filosofía e historia. Consideraba, por un lado, que cada etapa del desarrollo económico producía sus propias leyes de movimiento (laws of motion); y por otro, que las contradicciones de cada modo de producción allanan el camino para el surgimiento del sub-siguiente modo de producción (Foley, 1989). Desde este enfoque, la producción dentro del capitalismo es conducida por la clase capitalista con el objeto de obtener ganancias e incrementarlas en el tiempo. El sistema busca expandirse y para ello requiere acumular. El análisis de Marx sobre la expansión del sistema, da lugar al surgimiento de los conceptos de reproducción simple y reproducción a escala ampliada del capital (Marx, 1995). La primera consiste en la reposición periódica del capital usado, manteniendo así su nivel inicial, en este caso la producción no reporta excedente o en caso de reportarlo, no sería reutilizado productivamente (Neffa, 1998). Una economía que se reproduce sólo consigue permanecer constante en el tiempo y su nivel de crecimiento es nulo.

El objetivo del capitalista, sin embargo, no es la reproducción simple sino lograr la reproducción a escala ampliada, en la cual, además de la reposición periódica del capital usado, se consigue aportar un saldo excedente a la producción, cuyo fin es el de incrementar la propia capacidad productiva (Marx, 1995). Esta acumulación real siempre implica una transformación de los procesos productivos, es decir, el capital no se conforma simplemente con recrear en una escala más amplia lo que ya ha logrado, más bien presiona para que se adopten nuevos métodos de producción y para que se exploten las posibilidades a mayor escala (Foley, 1989).

La ampliación de la escala de producción es mediada por la competencia constante entre capitales y en el largo plazo conlleva un doble proceso (Marx, 1995):

  • Expansión a través del crecimiento de capitales individuales (concentración del capital).
  • Aumento, a través de la aglomeración de capitales individuales (centralización del capital.

En este marco e íntimamente ligado al proceso de acumulación del capital surge el concepto de excedente. Para Marx, el excedente puede ser definido como la parte del producto social que, habiendo sido generada de manera directa por la clase trabajadora, excede lo que ésta necesita para reproducirse y es apropiada por la clase capitalista. Para su definición, Marx divide el tiempo de trabajo en "tiempo de trabajo retribuido" (o trabajo necesario) y "tiempo de trabajo no retribuido" (o trabajo excedente), siendo la plusvalía el tiempo de trabajo no retribuido que el asalariado deja en manos del capitalista.

Es importante aclarar cierta confusión que existe con respecto a los conceptos de producto social excedente (o excedente), plusvalía y explotación capitalista. Toda sociedad capaz de desarrollarse debe ser capaz de generar un producto social excedente. Cuando un conjunto de personas se apropia del excedente creado por otro grupo mediante algún mecanismo específico, esas sociedades se denominan sociedades de clases (Shaikh, 1990). En este sentido y como se mencionó anteriormente, Marx sostenía que la sociedad capitalista es una sociedad de clases y el mecanismo específico mediante el cual los propietarios de los medios de producción se apropian del excedente es el sistema de trabajo asalariado (Foley, 1989). En palabras de Marx, la situación en la que una persona otorga algo por lo cual no recibe ningún equivalente puede llamarse explotación, y esto es exactamente lo que sucede con los trabajadores dentro del capitalismo, ya que parte de su trabajo no es retribuido (Marx, 1995, 255).

Por otra parte, la plusvalía es la forma que adopta el producto excedente en una sociedad capitalista y su fuente se halla en la explotación del trabajador; Es decir que la misma puede definirse como el resultado del tiempo de trabajo no retribuido (o trabajo excedente), en el sentido de que solamente se requeriría el tiempo de trabajo necesario para permitir la reproducción de las personas y de las unidades productivas en la misma escala (Foley, 1989). Por último, la cuota de plusvalía mide la magnitud con que se expande el capital variable en el proceso productivo7.

Para Marx la plusvalía social, es decir, el excedente social dentro del capitalismo, depende de dos factores: el tiempo de trabajo social total y la división de ese tiempo en trabajo retribuido y no retribuido (o excedente) (Foley, 1989). En este sentido, el capitalista tiene dos caminos para lograr aumentar la plusvalía si se produce un incremento:

1. Del trabajo social mientras se mantiene constante la parte de trabajo retribuida, lo que Marx (1995) denominó plusvalía absoluta.

2. En el tiempo de trabajo no retribuido, mientras se mantiene constante la parte de trabajo social, es decir, se modifican relativamente las partes retribuidas. En este caso, se obtiene lo que Marx (1995) denominó como plusvalía relativa.

Una vez aclarada la naturaleza de estos conceptos, Marx procede a estudiar las particularidades de las plusvalías absoluta y relativa, y los diferentes modos de incrementarlas. Descubre que, básicamente, existen cuatro modos diferentes de lograrlo: acrecentando la jornada de trabajo, aumentando la intensidad del trabajo, reduciendo el nivel de los salarios y/o introduciendo adelantos tecnológicos en la producción. Una vez analizados en profundidad estos diferentes métodos, Marx descubre que tres de ellos poseen un límite natural, más allá del cual no pueden ser alterados: la jornada de trabajo tiene un máximo de 24 horas, la intensidad del trabajo tiene un límite físico y el salario no puede ser reducido más allá de un nivel mínimo que asegure la subsistencia y reproducción del trabajador. La existencia de estos límites provoca que en el largo plazo y a medida que el sistema capitalista se desarrolla, la innovación tecnológica sea el instrumento más utilizado por el capitalista en su afán de incrementar continuamente la plusvalía.

Por último, como puede deducirse de las ideas recién presentadas, el marco teórico marxista asigna un lugar central a la magnitud o cantidad de tiempo de trabajo retribuido o necesario, ya que una reducción del mismo representa un aumento del excedente para el capitalista. Desde la perspectiva marxista, el valor de la fuerza de trabajo es igual al valor de los medios de subsistencia necesarios para la conservación del trabajador (con determinados atributos productivos) y su descendencia8. Este valor tiene para Marx un mínimo compuesto por necesidades imprescindibles (alimentación, vestimenta, vivienda, entre otros), las cuales se encuentran determinadas por un contexto histórico y cultural específico de cada país. En palabras del autor alemán, el valor de la fuerza de trabajo depende

[...] en gran parte del nivel cultural de un país, y esencialmente, entre otras cosas, también de las condiciones bajo las cuales se ha formado la clase de los trabajadores libres, y por lo tanto de sus hábitos y aspiraciones vitales. Por oposición a las demás mercancías, pues, la determinación del valor de la fuerza de trabajo encierra un elemento histórico y moral. Aun así, en un país determinado y en un período determinado, está dado el monto medio de los medios de subsistencia necesarios (Marx, 1995, 208).

De este modo, Marx sitúa en el corazón de su marco teórico al concepto de excedente o plusvalía, eje rector tras la cual se subordinan las acciones y decisiones que los miembros de las clases sociales toman.

EL CONCEPTO DE EXCEDENTE ECONÓMICO: BARAN Y SUS DISCÍPULOS

Las contribuciones de Marx tuvieron una enorme repercusión en el mundo de las ciencias sociales. Sus ideas originaron numerosos debates y estudios en dos direcciones diferentes: por un lado, los que trataron de derribar los fundamentos sobre las que se erigían; y por el otro, lo que buscaron profundizar y actualizar los alcances de sus postulados acerca del sendero evolutivo del capitalismo. Como parte de este segundo grupo de autores, a mediados de la década de 1950 surge la figura de Paul Baran, un economista ruso que había emigrado a Estados Unidos durante el ascenso del nazismo.

Las preocupaciones centrales de Baran consistían en estudiar los problemas de los países en desarrollo en el capitalismo de la posguerra. El autor ruso sostenía que si se indagaba en el modo en que el excedente es creado en un país y la forma en que las clases que se apropian del mismo lo utilizan, las causas del subdesarrollo en el mundo podían ser reveladas. Producto de este trabajo, en 1957 publica el libro La economía política del crecimiento, el cual presenta dos argumentos centrales, a los fines de este trabajo.

1. Baran desarrolla el concepto de excedente económico que reemplaza al concepto de excedente de Marx y que, como se verá a continuación, se caracterizó por la existencia de ambigüedades y diversas definiciones.

2. Baran sostiene que el subdesarrollo económico es producto de un proceso histórico, en el cual el capital monopolista cumplía un rol central9. De esta manera, la propia lógica del sistema capitalista en su etapa monopólica evidenciaba que el único camino para lograr el desarrollo era por medio de la revolución socialista, dado que las élites locales carecían de las habilidades necesarias para conducir el proceso de desarrollo (Baran, 1959).

Si bien el trabajo de Baran tuvo una repercusión aceptable en materia de discusión analítica, su impacto en materia de desarrollo económico fue escaso. Esto se debe,posiblemente, a dos motivos fundamentales: el tipo de solución que su análisis promulgaba para enfrentar los problemas del subdesarrollo -la revolución socialista-; la propia definición del concepto de excedente económico, ya que el autor ruso propuso a lo largo de su vida, seis definiciones alternativas del mismo. Las cuatro primeras, de excedente económico real o actual, del potencial, del planificado y del máximo posible, fueron desarrolladas en su libro La economía política del crecimiento de Baran (1959). Este último aspecto fue probablemente el de mayor importancia para la adaptación de sus ideas en la literatura sobre el desarrollo.

El excedente económico real (o actual) fue definido como

[... ]la diferencia entre la producción real generada por la sociedad y su consumo efectivo corriente. Es por lo tanto idéntico al ahorro corriente o acumulación y toma cuerpo en los activos de diversas clases que se agregan a la riqueza de la sociedad durante el periodo correspondiente (Baran, 1959, 39).

Baran señalaba que el excedente económico real se originaba en todas las formaciones socioeconómicas, siendo su magnitud muy fácil de estimar. El autor ruso realizó una aclaración fundamental, en una nota a pie, en la cual expresaba que este concepto:

[... ] comprende una parte menor del producto total que la abarcada por la noción de plusvalía de Marx. Esta última consiste en la diferencia total entre el producto neto total y el ingreso real de los trabajo. El excedente económico real tal como se lo define arriba es simplemente la parte de la plusvalía que está siendo acumulada; en otras palabras, no incluye el consumo de la clase capitalista ni los gastos gubernamentales en administración, establecimientos militares, etc. (Baran, 1959, 39).

La segunda definición que Baran proporciona en su trabajo corresponde al excedente económico potencial, que es definido como "la diferencia entre la producción que podría obtenerse en un ambiente técnico y natural dado con la ayuda de los recursos productivos utilizables y lo que podría considerarse como consumo esencial" (Baran, 1959, 40). También en este caso aclara la relación que existe entre este concepto y el de plusvalía ya que éste

[... ] excluye de la plusvalía elementos tales como lo que hemos llamado más arriba el consumo esencia de los capitalistas, los gastos en la administración gubernamental que pueden ser considerados como esenciales, etc.; por otra parte, comprende lo que no abarca el concepto de plusvalía, es decir, la producción perdida a causa del desempleo o el mal uso de los recursos productivos (Baran, 1959, 40).

Es interesante destacar que el excedente potencial aparece bajo cuatro aspectos distintos:

1. El consumo excesivo.

2. El producto que pierde la sociedad por la existencia de trabajadores improductivos.

3. El producto que se desperdicia a causa de la organización dispendiosa e irracional del aparato productivo existente (como es la estructura monopólica).

4. El producto no materializado a causa de la existencia del desempleo, el cual se debe fundamentalmente a la anarquía de la producción capitalista y a la insuficiencia de la demanda efectiva.

El tercer concepto de excedente es el denominado excedente económico planificado, de aplicabilidad en el marco de una economía con planificación central, y que resulta ser

[...]la diferencia entre el producto "óptimo" que puede obtener la sociedad en un ambiente natural y técnico históricamente dado y en condiciones de una utilización planeada "óptima" de todos los recursos productivos disponibles, y el volumen "óptimo" de consumo que se elige (Baran, 1959, 60).

En otras palabras, el excedente económico planificado corresponde a la magnitud de ahorro o inversión óptima planificada que la economía puede tener, y su desarrollo se relaciona íntimamente con las problemáticas de las economías con capacidad de planificación central, es decir, con las economías socialistas.

Por último, la cuarta definición del concepto de excedente corresponde a "la diferencia entre la producción en condiciones de ocupación plena y algún nivel mínimo de subsistencia fisiológica del consumo masivo" (Baran, 1959, 79). En este caso, el excedente económico se denomina: máximo excedente posible. Baran señaló que mientras que en el capitalismo monopolista el excedente económico es mucho mayor en términos absolutos que en el capitalismo competitivo, el mismo es notoriamente inferior en términos del mayor excedente posible, dado que los receptores en la etapa de capitalismo monopólico no son pequeños capitalistas sino corporaciones gigantescas.

El trabajo de Baran, que en ese momento se encontraba como docente en la universidad de Stanford, tuvo inmediata repercusión. Una de las críticas más agudas realizadas ni bien publicado el libro fue la de Nicholas Kaldor en marzo de 1958. El famoso economista de la Universidad de Cambridge (UK), escribió una revisión de La economía política del crecimiento en la revista académica American Economic Review sosteniendo que el libro tenía dos hipótesis centrales. Por un lado, en los países avanzados donde reina el capital monopólico, los problemas de sobreproducción, estancamiento y crisis, entre otros, están destinados a incrementarse en el tiempo; y por otra parte, la existencia de países avanzados es la que dificulta el desarrollo económico de los países atrasados (Kaldor, 1958).

Si bien para Kaldor ambas hipótesis son discutibles y controvertidas, el autor de la escuela de Cambridge fue muy crítico en relación a la primera de ellas, al sostener que la definición del concepto de excedente económico contenía numerosas inconsistencias y ambigüedades. Como respuesta a estas críticas, en el prefacio a la edición de 1962 Baran le contesta a Kaldor respondiendo que el economista de Cambridge comete el error de confundir el concepto de excedente económico con el de las ganancias estadísticamente observables (Lippit, 1985). Y en su afán por clarificar el concepto de excedente económico, Baran desarrolla una quinta definición en el prefacio de esta edición. Esta vez, el excedente económico es definido como la suma de ganancias, rentas, intereses, y el creciente porcentaje de producto dedicado a mantener a los trabajadores improductivos que se desempeñan en actividades vinculadas a la publicidad, administración, relaciones públicas, derecho, entre otras (Baran, 1975).

La última definición del concepto fue presentada cuatro años después de la quinta, en 1966, en el libro El capital monopolista, trabajo que realizó conjuntamente con Paul Sweezy. Esta obra tenía como principal objetivo estudiar la generación y absorción de los excedentes bajo condiciones de capitalismo monopólico. En esta oportunidad, se define al excedente económico como "la diferencia entre lo que una sociedad produce y el costo de su producción" (Baran y Sweezy, 1968, 13) y la magnitud del excedente "es un índice de productividad y de riqueza, de la libertad que tiene una sociedad para alcanzar las metas que se ha fijado a sí misma" (Baran y Sweezy, 1968, 13).

Los desarrollos teóricos de Baran y específicamente, las definiciones de excedente económico planteadas por el autor ruso han sido ampliamente analizadas en la literatura académica (Barclay y Stengel, 1975; Danielson, 1990; Lippit, 1985; Stanfield, 1973). Como resultado de estos estudios, numerosas críticas han sido formuladas, concentrándose fundamentalmente en cinco de las seis definicione de excedente económico propuestas, quedando una, la de excedente económico potencial, como la mejor definición del mismo. A continuación, y muy brevemente, se examinarán los principales argumentos esgrimidos como críticas más importantes a cada una de estas cinco definiciones.

  • En relación con el concepto de excedente económico real o actual la principal crítica esgrimida en su contra sostiene que este concepto es igual al concepto de ahorro y dado que la literatura académica ha optado por seguir analizando a la economía a través de este último, el excedente económico real o actual debe ser abandonado.
  • Referente al concepto de excedente planificado, se sostiene que tiene relevancia sólo para economías socialistas, ya que resulta ser el ahorro óptimo planificado (o inversión óptima planificada) bajo el sistema socialista (Lippit, 1985). Dado que la gran mayoría de los países en desarrollo no cuentan con una economía centralizada, la aplicabilidad del concepto es extremadamente limitada y una teoría general no puede inferirse de él.
  • Con respecto a la noción de excedente económico máximo posible, resulta difícil poder apreciar la particularidad del concepto ya que no es claro por qué debería diferir del potencial. En cierta medida, el máximo excedente económico alcanzable es el potencial con lo cual la misma noción estaría nombrándose de dos modos diferentes, lo que constituye un error.
  • La definición que Baran desarrolla como producto de su intercambio con Kaldor en el prefacio de una reedición, supone abordar el concepto de excedente económico desde el análisis de los ingresos en vez de analizarlo desde el producto. Es interesante remarcar que la presentación y elaboración del concepto de excedente económico desde la perspectiva del ingreso supone para Baran un salto cualitativo en los términos de su propio análisis; sin embargo, al desarrollar esta nueva definición, el autor ruso incluye dentro del concepto el ingreso de subsistencia de grupos improductivos lo que claramente representa una contradicción de sus previos desarrollos.
  • El concepto de excedente económico elaborado por Baran junto a Sweezy arrastra, por un lado, el problema de incluir dentro del mismo los requerimientos de subsistencia de trabajadores improductivos; y por el otro, trata a todos los gastos del gobierno como parte del excedente, cuando sin duda parte de que los gastos del Estado es necesaria para calcular el costo de producción (Lippit, 1985; Stanfield, 1973).

Como resultado del análisis crítico de la literatura especializada, la definición de excedente económico potencial logró cierto consenso en materia de contribución económica y es el concepto que ha sido más utilizado en trabajos que intentaron aplicar la teoría de Baran y obtener resultados empíricos. Sin embargo, esta definición -que consistía en la diferencia entre la producción potencial de la economía y lo que podría considerarse como su consumo esencial-, ha sido objeto de críticas en relación con dos aspectos: la definición de consumo esencial y su relación con la subsistencia; y la división del trabajo entre trabajadores productivos e improductivos.

Con respecto al consumo esencial, Baran señala que

Allí donde los niveles de vida son por lo general bajos y los bienes obtenibles por la gente poco diversificados, el consumo esencial puede determinarse en términos de calorías, de otros alimentos, de cantidades de ropa, de combustible etc. [... ]Aún donde el nivel de consumo es relativamente elevado e involucra una gran variedad de bienes de consumo y de servicios, puede hacerse un juicio acerca de la cantidad y composición del ingreso real necesario para lograr lo que socialmente se considera una "vida decente" (Baran, 1959, 47).

Danielson (1990) plantea dos problemas centrales con respecto a esta definición. En primer lugar, no resulta clara ni la identificación de quién determina lo que se considera como una vida decente, ni cómo realizar la medición del consumo esencial en el largo plazo. El procedimiento empírico que plantea Baran para su cálculo -a partir una canasta de subsistencia universal para todos los individuos valuada a precios reales- presenta importantes problemas de medición. El segundo problema, más complicado y cuantitativamente menos fácil de determinar, es la identificación de los trabajadores improductivos. Para Baran dentro de la sociedad capitalista, lo que es trabajo productivo y lo que es improductivo no puede ser determinado en referencia con la práctica diaria del capitalismo (Baran, 1959). En este marco, el trabajo improductivo está constituido por

[...] todo el trabajo que da por resultado la producción de bienes y servicios cuya demanda puede atribuirse a condiciones y relaciones específicas del sistema capitalista y la que no existiría en una sociedad ordenada racionalmente (Baran, 1959, 50).

Dentro de esta clasificación se encuentran los trabajadores de bienes de consumo suntuario y de armamento, los funcionarios del gobierno, militares, clérigos, abogados, comerciantes, especuladores, entre otros10. En síntesis, según Baran es productivo el trabajo que se presenta en cualquier proceso de producción mientras que es improductivo el específico del capitalismo, ya que es consecuencia de la irracionalidad del sistema.

A pesar de las críticas formuladas al trabajo de Baran (1959) y fundamentalmente al de Baran y Sweezy (1968), la inmensa mayoría de los trabajos de orientación marxista que analizaron los problemas del desarrollo económico tomaron el concepto de excedente económico de Baran como una suerte de pilar fundacional sobre el que erigieron, previa solución de inconvenientes en la formulación original o la incorporación al concepto de elementos faltantes, sus desarrollos teóricos. En este sentido, se destacan los trabajos de Stanfield (1974), Furtado (1978), Danielson (1990), Khan y Lippit (1993), Sbatella (2001) y Somel (2003) que serán brevemente revisados en lo que resta de la presente sección.

Una de las primeras líneas de análisis sobre el excedente económico fue realizada por Ron Stanfield en al año 1974, que intentó mejorar las definiciones propuestas por Baran (1959) y por Baran y Sweezy (1968). De este modo el autor propuso como definición del excedente económico: "la diferencia entre lo que la sociedad produce y el costo necesario en el que debe incurrir para producirlo, es decir su consumo esencial" (Stanfield, 1974, 69). Si bien reconoce que este concepto en algunos aspectos resulta ser muy similar a la definición de excedente económico potencial de Baran, sostiene que su correcta interpretación corresponde al análisis desde el lado del producto y no desde los ingresos. Por último, en línea con los argumentos de Baran, el autor encuentra que para el período 1929-1970, el excedente económico de Estados Unidos se incrementa casi seis veces su valor original, exhibiendo de esta manera una tendencia creciente para el período analizado.

El segundo aporte importante en esta línea de investigación es el realizado por Celso Furtado (1978), en el Prefacio a Una Nueva Economía Política. En este trabajo el autor, siguiendo la concepción de Baran, señala que el excedente económico de una sociedad es el nivel del producto que sobrepasa lo que ésta necesita para reproducirse, esto es, el costo de reproducción social. Este concepto corresponde al nivel de subsistencia mínimo de la sociedad y se determina multiplicando al nivel de ingreso del trabajador manual no calificado por el total de la población. Furtado afirma que: "Concebido de esta forma amplia, el excedente debe de haber existido en prácticamente todas las sociedades de las que tenemos registro histórico" (Furtado, 1978, 158).

Precisamente, en un análisis de largo plazo que presenta en Teoría y política del desarrollo económico, Furtado (1968) señala que el aumento del excedente es resultado fundamentalmente de una tendencia inversa entre el alza de costo de reproducción y el aumento de la productividad. Siempre que el crecimiento de esta última sea mayor que el del incremento del primero, se logrará acrecentar el excedente.

En tercer lugar, se encuentra el trabajo realizado por Danielson (1990) en el cual, a partir de un análisis crítico de los conceptos de Baran, propone tres definiciones alternativas del concepto de excedente, todas ellas derivadas de las cuentas nacionales. La diferencia entre las acepciones radica en la inclusión de la estructura económica existente en el excedente, en el cálculo previo y posterior al pago de impuestos, y en el uso asociado a los objetivos que el investigador posea. Una vez hecha esta aclaración, sus definiciones alternativas dependen del nivel salarial de subsistencia, del salario real de mercado, de la masa de ganancias y de la magnitud del empleo productivo e improductivo.

El cuarto aporte que merece ser destacado es el realizado por Khan y Lippit (1993). En su trabajo los autores intentan incorporar al concepto de excedente económico el medio ambiente, con el fin de que alcance su máxima potencialidad. Luego de revisar muy brevemente la evolución histórica del concepto desde Ricardo, proponen una nueva definición que denominan excedente ajustado ambientalmente (environmentaly adjusted surplus), visto como la diferencia entre el ingreso nacional ajustado por las externalidades ambientales y el consumo esencial de toda la población (Khan y Lippit, 1993). En este contexto y producto de la inclusión de los daños ambientales, el excedente evoluciona, de forma contraria a lo que Baran y Sweezy sostenían, presentando una tendencia secular descendente en las condiciones actuales del capitalismo.

En quinto lugar, es importante mencionar uno de los escasos intentos de medición del excedente económico desarrollados en el ámbito argentino. Sbatella (2001) presenta un análisis de la generación, apropiación y destino del excedente económico en Argentina con la particularidad de restringir el cálculo del excedente económico sólo para el quintil superior de ingresos (del per cápita familiar) ya que supone que éste es el único estrato que tiene capacidad de ahorro, y por lo tanto, podría llevar a cabo la inversión. De este modo, adicionando la inversión y el consumo superfluo el autor obtiene el excedente económico. Para el período 1980-2000, encuentra que el excedente económico de Argentina exhibe una tendencia, lo cual es compatible con los descubrimientos empíricos de la mayoría de los casos analizados.

Por último, un importante estudio sobre el excedente económico fue realizado por Somel (2003), quien intenta estimar el excedente económico para el caso de Turquía, con el fin de analizar las restricciones que el sistema mundial impone al desarrollo económico de los países periféricos. En este marco, el autor define al excedente económico como "el ingreso real que excede el consumo esencial necesario para la reproducción de la fuerza trabajadora en la sociedad" (Somel, 2003, 919). Sus estimaciones permitieron establece que entre 1980 y 1996 el excedente económico se triplicó en Turquía, en concordancia con la idea de Baran de que el excedente se incrementa en el tiempo.

A partir de los casos analizados previamente y de los intentos de medición empírica, se desprenden dos conclusiones principales. En primer lugar, como ya fue mencionado, la totalidad de los trabajos empíricos sobre el tema aplican el marco teórico desarrollado por Baran y Baran y Sweezy, y comparten que el principal desafío es trasladar la definición conceptual a la medición empírica, siendo en esta parte donde se centran sus principales aportes e innovaciones. En segundo lugar, si bien en todos los casos analizados se realizan ajustes a la definición de excedente económico, en la mayor parte de trabajo se logra identificar la tendencia creciente del excedente que en sus escritos preveían Baran y Sweezy; la única excepción a esta situación viene dada por el trabajo de Khan y Lippit (1993), en el cual se identifica una evolución creciente del excedente económico, pero al ajustar la magnitud del mismo por los daños al medio ambiente, la tendencia se revierte.

EXCEDENTE VS. EXCEDENTE ECONÓMICO

Como se desprende de las secciones precedentes, la elaboración del concepto de excedente económico de Baran presenta importantes diferencias en relación con el concepto de excedente de Marx. Las mismas pueden agruparse en relación a cinco aspectos principales:

1. La aplicabilidad histórica del concepto es diferente. Mientras que el concepto de excedente es inherente a un sistema de producción determinado, en el concepto de excedente económico, la especificidad histórica está ausente. Para Marx, el excedente resulta del modo de producción capitalista, por lo que al analizarlo, la atención se dirige inmediatamente hacia el proceso de trabajo en el cual se genera y a las relaciones sociales de producción entre capital y trabajo de las que se deriva (Barclay y Stengel, 1975). Por otra parte, el concepto de Baran es a-histórico, dado que su formulación conceptual se desprende directamente de un análisis agregado de la economía, sin importar bajo que sistema de producción se enmarca. De esta forma, el excedente económico resulta ser una categoría de análisis que puede encontrarse en todas las sociedades: tanto en un régimen socialista como en las sociedades precapitalistas; y de hecho en los primeros estudios esbozados por Baran sobre el concepto, el autor aplica el término a distintos modos de producción tan diversos como el Imperio Romano, la Europa feudal, y el capitalismo (Baran, 1953). Si bien este elemento puede ser considerado como una virtud dado que el concepto parece gozar de cierta "universalidad", su génesis a-histórica le impide tomar en cuenta ciertas particularidades propias del modo de producción actual.

2. Los conceptos de excedente y excedente económico son desarrollados en etapas diferentes del capitalismo y por ende la interpretación de la dinámica y lógica del modo de producción al que se enfrentan difieren. Para Baran y Sweezy, el capitalismo monopólico es un sistema formado por corporaciones gigantes y si bien existen firmas pequeñas, éstas deben ser tratadas como parte del medio en el cual operan las grandes corporaciones y no como verdaderos actores que pueden influir en el mercado (Baran y Sweezy, 1968). Por su parte, Marx sostenía que el sistema capitalista era un sistema motorizado por el deseo de obtener ganancias, en el cual la regla general del mercado era la competencia entre capitales, que en el largo plazo y liderada por la continua innovación tecnológica iba generando un aumento en el nivel de concentración y centralización del capital.

Por tanto, la diferencia fundamental entre ambas fases del capitalismo es que bajo el capitalismo competitivo la empresa individual capta los precios, en tanto que en el capitalismo monopolista, la gran empresa los forma. De acuerdo con Baran y Sweezy (1968), en este último la competencia vía (reducción de) precios, fundamental en el análisis de Marx, deja de ser relevante y las empresas concentran su lucha en el modo de repartir las ganancias sin reducirlas en la disputa. Como resultado de esta dinámica, en el mundo de Baran las empresas están más preocupadas por la apropiación del excedente, ya que la generación del mismo está garantizada. En Marx, la generación como la apropiación del excedente son problemas centrales que los capitalistas enfrentan diariamente.

3. Existe una importante diferencia en relación con la evolución del excedente en el largo plazo, para Baran y Sweezy, el capitalismo monopolista se caracteriza por una caída constante en los costos de producción, lo que conlleva la obtención de márgenes de utilidad en continua expansión, lo cual implica ganancias adicionales, más elevadas no sólo en términos absolutos, sino en términos del producto nacional (Baran y Sweezy, 1968). Este proceso puede resumirse en lo que los autores denominan la ley del capitalismo monopolista: el excedente económico tiende a aumentar, absoluta y relativamente, a medida que el sistema se desarrolla, representando la ley central del movimiento bajo el capitalismo monopolista.

Por su parte, Marx sostenía que la tasa de ganancia presentaba un comportamiento decreciente, como resultado de las tendencias y contra tendencias que interactuaban y guiaban la acumulación capitalista en el largo plazo. Marx consideraba que cada capitalista individual enfrentaba dos tipos de disputa: por un lado, contra el trabajo en el proceso de producción y relacionada con la obtención del excedente; y por el otro, contra el resto de los capitalistas en el mercado, por la realización del excedente bajo la forma de ganancia.

Como resultado de este doble conflicto emerge: la mecanización como forma dominante en la lucha contra el trabajo; mientras que en la disputa entre capitales, la principal arma resulta ser la continua reducción de los costos unitarios de producción. Sin embargo, los métodos más avanzados de producción, que logran costos unitarios de producción más bajos, reducen la tasa de ganancia, y en un contexto en el cual la competencia lleva a que todos los capitales continuamente adopten las formas de producción más novedosas, la tendencia del sistema capitalista, en el largo plazo, es que la tasa de ganancia decrezca.

4. La capacidad de utilización que posee el excedente es diferente para ambas teorías. Para Marx la importancia del excedente radica en que es el objetivo fundamental de la producción de mercancías y de la acumulación dentro del sistema capitalista; y si bien es generado de manera directa por la clase trabajadora, es apropiado por la clase capitalista, la cual dispone del mismo y lo utiliza de acuerdo con sus necesidades. Este grupo es el único que define cómo se utiliza el excedente y la manera en que esta situación se resuelve determina la magnitud futura de la fuerza de trabajo empleada y el uso de los recursos productivos, como el volumen y tipo de consumo. Para Marx el único modo de modificar el manejo que la clase capitalista hace del excedente es mediante la disputa del mismo y esta contienda es siempre fruto de la lucha de clases.

Por su parte, el concepto de excedente económico potencial desarrollado por Baran (1959), resalta la contradicción existente entre lo que una sociedad es y lo que podría llegar a ser. Por ende, partiendo de un contexto de capitalismo monopólico, el análisis tiene como objeto identificar el uso que se hace del excedente económico, y en cierto sentido enfatiza en los aspectos o instituciones que deberían transformarse para que la sociedad pueda obtener los niveles de excedente más cercanos a los máximos posibles.

Las sociedades pueden modificar el modo en el que el excedente económico es utilizado asumiendo que su uso particular, en un momento determinado, puede ser producto de un error de estrategia. La institución más importante a estos fines es el Estado, y en este sentido Baran y Sweezy (1968) consideran que la etapa de capital monopolista viene de la mano de un importante crecimiento del Estado que apoya los intereses de los grandes capitales. En su modelo, el Estado intenta contrarrestar las tendencias estacionarias brindando oportunidades de inversión, garantizando márgenes de ganancias, produciendo importantes cantidades de bienes y servicios, y brindando empleo a una importante porción de la fuerza de trabajo (Barclay y Stengel, 1975).

5. Ambos autores difieren en la concepción que tienen de trabajo productivo e improductivo y en la categorización del consumo esencial. Con respecto al primero de ellos, la distinción entre los tipos de trabajos es un tema que ha sido ampliamente estudiado por la escuela clásica y, dentro de la misma, especialmente por su crítico Marx11.

Para dicho autor, pretender diferenciar al trabajo productivo del improductivo y relacionar directamente al primero con la producción de excedente no implica negar que ambos son necesarios para la acumulación capitalista, es decir, para garantizar el correcto funcionamiento del sistema de producción capitalista. Sin embargo, diferenciar al trabajo productivo del improductivo resulta esencial a los fines de comprender el proceso de acumulación y, por tanto, la generación de plusvalía: "sólo el intercambio por trabajo productivo constituye una de las condiciones de la reconversión de la plusvalía en capital" (Marx, 1971, 89). Marx destaca que el trabajo productivo es sólo aquél que crea plusvalía y define al trabajador productivo como el que produce plusvalía directamente, siendo el producto social excedente fruto de ésta, así como, el fin inmediato y el producto por excelencia de la producción capitalista12. La distinción más clara hecha por Marx se encuentra en el capítulo VI del Tomo II de Teorías de la Plusvalía, en el cual subraya que el trabajo en actividades circunscriptas al ámbito de la circulación "pura" no crea valor y, por tanto, tampoco plusvalor, siendo entonces considerado improductivo. Si bien la circulación es una fase necesaria del proceso productivo, implica un desembolso de dinero por parte del capitalista, en lo que se denomina gastos de circulación (Marx, 1959).

Por su parte, Baran sostiene que [... ] el trabajo improductivo está constituido por todo el trabajo que da por resultado la producción de bienes y servicios cuya demanda puede atribuirse a condiciones y relaciones específicas del sistema capitalista y la que no existiría en una sociedad ordenada racionalmente (Baran, 1959, 50).

Como ya se había mencionado, dentro de la esta clasificación se hallan los trabajadores de bienes de consumo suntuario y de armamento, los funcionarios del gobierno, militares, clérigos, abogados, comerciantes, especuladores, entre otros. De esta forma, Baran elige un punto de partida por fuera del orden social establecido y lo que hace para definir trabajo improductivo es comparar el capitalismo, no con otros modos históricos de producción, sino con una "sociedad ordenada racionalmente" (Barclay y Stengel, 1975). Difícilmente en los escritos de Marx el capitalismo pueda ser caracterizado como algo cercano a una "sociedad ordenada racionalmente".

Por último, respecto al consumo esencial los economistas clásicos sostenían que el mismo correspondía al volumen de consumo que era posible adquirir con el salario natural (Danielson, 1990). En este mismo sentido, para Marx el consumo esencial (si bien no utiliza este término) de los trabajadores era, como mínimo, el equivalente a los bienes necesarios para cubrir las necesidades básicas de subsistencia. A su vez, a este mínimo fisiológico se le suman otros componentes, también necesarios para su reproducción, que varían de acuerdo con las condiciones naturales de hábitat y según los distintos contextos históricos. Como consecuencia, esta corriente hace referencia al consumo esencial tan sólo para los asalariados, sin tener en cuenta la reproducción del resto de los integrantes de la sociedad.

Por su parte, Baran señala que:

Allí donde los niveles de vida son por lo general bajos y los bienes obtenibles por la gente poco diversificados, el consumo esencial puede determinarse en términos de calorías, de otros alimentos, de cantidades de ropa, de combustible etc. [... ] Aún donde el nivel de consumo es relativamente elevado e involucra una gran variedad de bienes de consumo y de servicios, puede hacerse un juicio acerca de la cantidad y composición del ingreso real necesario para lograr lo que socialmente se considera una "vida decente" (Baran, 1959, 47).

Esto implica que para Baran, el consumo esencial le corresponde a la sociedad en su conjunto, sin importar el lugar que ocupan en el proceso productivo.

REFLEXIONES FINALES

La búsqueda del excedente es el objetivo de la acumulación capitalista. Marx analiza la sociedad capitalista como una sociedad de clases (capitalistas y trabajadores), que se enfrentan con intereses opuestos, su estudio del excedente parte del análisis de producción del sistema capitalista y se vincula directamente con la reproducción del mismo. Diferenciando entre la reproducción simple y ampliada del capital descubre que es en esta última en la cual, además de lograrse la reposición periódica del capital usado, se consigue aportar un saldo excedente a la producción. Este último, puede ser definido como la parte del producto social que, habiendo sido generada de manera directa por la clase trabajadora, excede lo que ésta necesita para reproducirse y es apropiada por la clase capitalista. Para el autor alemán, la forma que adopta el producto excedente en una sociedad capitalista puede definirse como plusvalía y su fuente se halla en la explotación del trabajador.

Setenta años después de la muerte de Marx y con el objeto de actualizar el marco teórico marxista para examinar los problemas del subdesarrollo en el contexto del capitalismo monopólico, el economista Paul Baran elaboró el concepto de excedente económico. Si bien a lo largo de su obra desarrolló seis definiciones diferentes de dicho concepto, su trabajo inmediatamente acaparó la atención del marxismo; y su influencia teórica fue tal, que todas las investigaciones que adscriben a este enfoque analizan los problemas del desarrollo a partir del concepto de excedente económico propuesto por él.

Sin embargo la definición de excedente económico desarrollada por Baran presenta importantes diferencias en relación con el concepto de excedente desarrollado por Marx. Para Marx, el excedente en manos de los capitalistas es utilizado de acuerdo con las necesidades específicas e históricas que la acumulación de capital presenta y no puede pensarse como una fuente de recursos plausible de ser utilizada con otros fines. Asimismo, producto de la competencia entre capitales, en el largo plazo, la tasa de ganancia tiene un comportamiento decreciente, que es resultado de las tendencias y contra tendencias que interactúan y guían la acumulación capitalista.

Por su parte, el concepto de excedente económico potencial desarrollado por Baran, resalta la contradicción existente entre lo que una sociedad es y lo que podría llegar a ser. Su análisis tiene como objeto identificar el uso que puede hacerse del mismo, enfatizando en los aspectos o instituciones que deberían transformarse para que la sociedad pueda obtener los niveles de excedente más cercanos a los máximos posibles, asumiendo que es posible modificar el modo en el que el excedente se utiliza. Desde esta perspectiva, y como producto de la dinámica de acumulación del capital monopolista que permite obtener márgenes de utilidad en continua expansión, el excedente económico tiende a crecer en el largo plazo. Asimismo, Marx y Baran difieren en la concepción que tienen de trabajo productivo e improductivo y en la categorización del consumo esencial.

Como consecuencia de estas diferencias, los estudios que utilizan el concepto de excedente económico de Baran y que intentan medir empíricamente la magnitud del excedente, no sólo han heredado los problemas y limitaciones de las definiciones originales propuestas por el autor ruso, sino que además, dichas investigaciones representan una divergencia en relación con las ideas planteadas por Marx.

Las disonancias señaladas implican la existencia de distintas perspectivas entre Marx y Baran que se reflejan en explicaciones disímiles a la hora de dar cuenta de las principales características y del funcionamiento general del sistema capitalista.

Si bien el estudio empírico de las categorías marxistas no resulta sencillo y buena parte de la literatura basada en Baran propone diversas alternativas de medición del excedente; los nuevos desarrollos de compatibilidad para traducir las cuentas nacionales a categorías marxistas (en los términos de Marx) se han desarrollado enormemente en los últimos años (Shaikh y Tonak, 1994; Maniatis, 2005; Simon, 2005, entre otros). Esto ha permitido abrir la posibilidad concreta de derivar una definición de excedente en los propios términos de Marx.

El estudio del excedente es central para entender el funcionamiento de las sociedades modernas. Continuar con las ideas y perspectiva desarrollada por Marx requiere de la aplicación de sus conceptos y del desarrollo de nuevos términos que expliquen y den cuenta de los cambios actuales que va experimentando el sistema capitalista. Sin embargo, se debe ser cuidadoso al transformar conceptos para reemplazarlos por otros diferentes, porque el riesgo es perder una categoría válida de análisis. Y si el elemento abandonado se trata de un concepto que se encuentra en el corazón de la perspectiva teórica bajo análisis, las posibilidades de modificar severamente el propio marco analítico se vuelven más factibles. En este sentido, si bien el concepto de excedente económico potencial de Baran puede brindar información valiosa a la hora de pensar el sistema, el concepto de excedente desarrollado por Marx permite dar cuenta perfectamente de las particularidades específicas del actual modo de producción capitalista. Sólo es cuestión de aplicarlo.

NOTAS AL PIE

3 Denominado en sus obras también como producto neto.

4 Es importante destacar que el conflicto entre capitalistas y trabajadores por la apropiación del excedente convive con la presencia de otros conflictos de intereses entre los diferentes sectores o facciones del capital y que, naturalmente, inciden en la distribución final del excedente.

5 Si bien la literatura en torno al desarrollo y la medición del concepto de excedente ha conseguido un importante desarrollo, de la mano de las discusiones de los neoricardianos -particularmente desde el trabajo de Piero Sraffa (1960)-, el propósito del presente trabajo es exclusivamente analizar las diferentes concepciones y debates dentro del marco teórico marxista. Para un mayor detalle sobre la literatura sraffiana y neoricardiana en relación con los debates y conceptos de excedente de estas escuelas ver entre otros: Kurz (2003) y Cozzi y Marchionatti (2001).

6 Los autores de este trabajo están trabajando en la elaboración de un indicador para lograr medir el excedente.

7 La cuota de plusvalía (e) se define como e = p/v, el cociente entre la plusvalía (p) y el capital variable (v).

8 En palabras de Marx: La suma de los medios de subsistencia tiene que alcanzar para mantener al individuo laborioso en cuanto tal, en su condición normal de vida. Las necesidades naturales mismas, alimentación, vestido, calefacción, vivienda, etc. se le suman las peculiaridades climáticas, etc. [...] Los costos de aprendizaje también tienen que incluirse. [...] La suma de los medios de subsistencia incluye los de los sustitutos de, esto es, de los hijos de los obreros, de tal modo que pueda perpetuarse en el mercado esa raza de peculiares poseedores de mercancías (Marx, 1995, 207).

9 Parte de sus visiones sobre el capital monopolista serán analizados en las páginas siguientes.

10 En palabras de Baran:

Es esencial recordar que el trabajo improductivo no está ligado con el proceso de producción esencial y está mantenido por una parte del excedente económico de la sociedad. Sin embargo, esta característica la comparten con otro grupo de trabajadores que no caen dentro de nuestra definición de trabajadores improductivos como los profesores, los médicos, los artista, etc. (Baran, 1959, 50).

11 Aquí se retomará la discusión acerca del trabajo productivo e improductivo, en líneas generales, haciendo referencia directamente a lo escrito por Marx (1971) en Resultados del proceso inmediato de producción (inédito), ya que muchas de las derivaciones tomadas por otros autores y sus respectivas interpretaciones pueden prestarse para confusiones. A su vez, no se darán ni fórmulas para la medición del trabajo productivo ni ejemplos empíricos, dejando esta tarea para otra instancia de análisis.

12 En sus palabras:

Como el fin inmediato y [el] producto por excelencia de la producción capitalista es la plusvalía, tenemos que solamente es productivo aquel trabajo 7- y sólo es un trabajador productivo aquel ejercitador de capacidad de trabajo- que directamente produzca plusvalía; por ende sólo aquel trabajo que sea consumido directamente en el proceso de producción, con vistas a la valorización del capital. [... ] Es productivo el trabajador que ejecuta un trabajo productivo, y es productivo el trabajo que genera directamente plusvalía, esto es, que valoriza al capital (Marx, 1971, 77).


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