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Estudios Políticos

Print version ISSN 0121-5167
On-line version ISSN 2462-8433

Estud. Polit.  no.55 Medellín July/Dec. 2019

http://dx.doi.org/10.17533/udea.espo.n55a12 

Sección general

Representaciones sobre la democracia, las instituciones y los actores gubernamentales en la Universidad de Antioquia*

Representations about Democracy, Institutions and Governmental Actors at the University of Antioquia

Deicy Patricia Hurtado Galeano1  , John Fredy Bedoya Marulanda2  , Xamara Mesa Betancur3 

1 Colombia. Socióloga. Magíster en Filosofía Política. Grupo Estudios Políticos, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia UdeA. Calle 70 No. 52-21, Medellín, Colombia. Correo electrónico: deicy.hurtado@udea.edu.co - Orcid: https://orcid.org/0000-0001-5562-1267

2 Colombia. Economista. Magíster en Ciencia Política. Grupo Estudios Políticos, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia UdeA. Calle 70 No. 52-21, Medellín, Colombia. Correo electrónico: john.bedoyam@udea.edu.co - Orcid: https://orcid.org/0000-0002-5616-4616

3 Colombia. Politóloga. Magíster en Gobierno y Políticas Públicas. Grupo Estudios Políticos, Instituto de Estudios Políticos, Universidad de Antioquia UdeA. Calle 70 No. 52-21, Medellín, Colombia. Correo electrónico: xamara.mesa@udea.edu.co

Resumen

El artículo presenta una caracterización de la cultura política a partir de un análisis de correlaciones entre las imágenes y representaciones que tienen los universitarios sobre el sistema social, sus acciones en el ámbito político y la imagen que poseen del sistema político. Toma como caso la Universidad de Antioquia y ofrece una aproximación a las percepciones de la democracia y las instituciones políticas de representación, de control y de participación en ella. A partir de una encuesta a una muestra representativa de estudiantes, profesores y empleados administrativos se concluye que, si bien hay una amplia aceptación de la democracia como idea general en términos normativos, este presupuesto se debilita cuando se pasa del plano valorativo a su materialización, es decir, los universitarios realizan una evaluación crítica del funcionamiento de la democracia colombiana. Adicionalmente, se pudo inferir que en este universo político coexisten dos matrices o constelaciones de cultura política: una que valora los procedimientos y mecanismos democráticos y otra que se muestra proclive a prescindir de elementos sustanciales para el funcionamiento de una democracia.

Palabras-clave: Comportamiento Político; Cultura Política; Instituciones Políticas; Sistema Político; Participación Política

Abstract

The article presents a characterization of the political culture from an analysis of correlations between images and representations that the students at the Universidad de Antioquia have on the social system, their actions in the political field and the image they have of the political system. The analysis offers an approximation to the perceptions of democracy and the political institutions of representation, control and participation in it. From a survey to a representative sample of students, professors and administrative employees, it is concluded that, while there is broad acceptance of democracy as a general idea in normative terms, this acceptance is weakened when university students not merely value democracy but undertake a critical evaluation of the way in which the Colombian democracy works. Moreover, it could be inferred that two matrices or constellations of political culture coexist in this political universe: one that values democratic procedures and mechanisms, and another one that is prone to dispense with substantial elements for the functioning of a democracy.

Key words: Political Behavior; Political Culture; Political Institutions; Political System; Political Participation

Introducción

Los estudios sobre la cultura política tienen como espacio de indagación más frecuente los distintos ámbitos territoriales —nacional, departamental y local—, sin embargo, hay estudios de caso que pretenden analizar y comprender la configuración de la cultura política en determinados grupos poblacionales —mujeres, jóvenes, étnicos, entre otros—, así como en instituciones específicas como vía para construir líneas de base que permitan diseñar procesos formativos. Las instituciones de educación superior (IES), sobre todo las públicas, han sido uno de esos espacios institucionales que en América Latina se han examinado desde el punto de vista de la cultura política por distintas razones: a) son un reflejo de la composición socioeconómica de un país o una ciudad; b) son espacios políticos en los que convergen distintas corrientes ideológicas; c) en ellas están los ciudadanos con los mayores niveles educativos; d) los estudiantes constituyen el mayor porcentaje de su población y de ellos se dice que, en su mayoría, son apáticos frente a la política.

En América Latina, la literatura disponible muestra que es en México donde los estudios de cultura política en entornos universitarios han tenido mayor trayectoria, pero también en Brasil, Chile y Venezuela. En el caso de México han abordado asuntos como los procesos de socialización política de los estudiantes de universidades públicas y privadas (Crespo, 1988), la construcción de cultura política tras el paso de los estudiantes por la universidad (Álvarez y Camacho, 2009, 21-25 de septiembre), los niveles de legitimidad que los estudiantes universitarios le confieren a algunas de las instancias del sistema político, como los partidos políticos, la figura presidencial, la Policía, las votaciones (Piña, 2008), y la formación cívica de los estudiantes universitarios (Durand, 2002).

En Brasil se destacan los estudios referidos a los procesos de despolitización, desmovilización y apatía de los universitarios (Echegaray, 1990); en Chile han enfatizado también en las actitudes y orientaciones de desencanto hacia el sistema político chileno de un grupo creciente de universitarios que no se identifican con partidos o coaliciones partidistas (González et al., 2005); y en Venezuela se han abordado las prácticas discursivas y la construcción de representaciones de identidades políticas de los jóvenes universitarios (Bermúdez, Martínez y Sánchez, 2009).

Por otro lado, es oportuno mencionar que los marcos metodológicos y los enfoques que han primado en estos procesos investigativos han estado relacionados con enfoques cualitativos de investigación social, particularmente, a partir de fundamentos epistemológicos como el hermenéutico, crítico e interpretativo; estrategias como la etnografía, la fenomenología, la teoría fundada, el estudio de caso y la investigación documental; y técnicas de recolección de información como los diarios de campo, la observación participante, las entrevistas, los grupos focales, las historias de vida, entre otros (Mendoza, Lorenzo, Flórez y Mendoza, 2011; Durand, 2002). Esta perspectiva metodológica —cualitativa— apela a la inclusión de ejercicios analíticos-comprensivos para el abordaje de narrativas de los participantes de las investigaciones, esto se da por medio de la interpretación discursiva, a través de la cual se organizan o esquematizan las percepciones y representaciones de los sujetos (Taguenca, 2013). Asimismo, se ha intentado incluir metodologías propias de la Ciencia Política para el estudio de la cultura política, es el caso de los análisis sistémicos para la interpretación de los componentes políticos por medio de una observación detallada y minuciosa de los fenómenos a estudiar (López, 2008).

Ahora bien, además del enfoque cualitativo, también se han desarrollado investigaciones tomando componentes o modelos cuantitativos, específicamente, por medio de encuestas de muestreo probabilístico que buscan un análisis descriptivo, exploratorio y multivariado (Mendoza et al., 2011), así como diseños no experimentales de tipo descriptivo y correlacional-causal (Hernández, 2007).

En el caso colombiano, el análisis de la cultura política en ámbitos universitarios ha quedado subsumido en los estudios sobre juventud y política, con apartados específicos sobre los jóvenes universitarios y sus procesos de construcción de identidad y participación política (Vélez, Santamaría y Silva, 1984; Cubides, Laverde y Valderrama, 1998). Aunque también han despuntado algunas investigaciones relacionadas con la formación ciudadana y las expresiones organizativas de los jóvenes universitarios (Henao, Ocampo, Robledo y Lozano, 2008), así como sobre sus procesos de subjetividad política y los procesos organizativos (Díaz, Carmona y Salamanca, 2011). De acuerdo con esto, se puede inferir que los análisis sobre las imágenes, las representaciones y la confianza de los universitarios colombianos en el sistema político, en la democracia y en los gobernantes es una asignatura pendiente en nuestro contexto.

En los aspectos metodológicos también han primado, al igual que en América Latina, los abordajes cualitativos por medio de estudios de caso y registros sobre experiencias juveniles y grupos focales (Zapata y Muñoz, 2013). Adicionalmente, se ha hecho una aproximación a métodos cuantitativos por medio de encuestas estandarizadas que permiten arrojar datos estadísticos y tendencias de variables a partir de una exploración de los documentos del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop) o el Latinobarómetro (Jaramillo, 2012).

El objetivo de este artículo es caracterizar los significados y representaciones, así como las actitudes y comportamientos de los actores universitarios sobre la política. Qué saben, qué sienten, cómo juzgan la política y en qué acciones políticas se implican los sujetos. Para ello, se parte del contexto según el cual, pese a la dinámica de organización, participación y expresión política que ha caracterizado a la Universidad de Antioquia, no se dispone de estudios que permitan interpretarla y, menos aún, que contribuyan a caracterizar las culturas políticas de que es portadora la comunidad universitaria —profesores, estudiantes y empleados administrativos—, toda vez que la mayoría de los estudios realizados en el campo de la cultura política en la Universidad de Antioquia toman como objeto de análisis a los estudiantes y dejan por fuera a los demás estamentos que la conforman. En este sentido, se propone romper el imaginario común de que los jóvenes —los estudiantes— son los apáticos y desinteresados en la política, mientras que los adultos —los profesores y empleados— son portadores de una cultura política proclive a la participación y a la democracia, razón por la cual se hace la indagación en los tres estamentos que conforman la vida universitaria.

Adicionalmente, se plantea que en la Universidad de Antioquia coexisten distintas culturas políticas que están encarnadas en sus estudiantes, profesores y empleados no docentes, pero que no han sido suficientemente reconocidas, caracterizadas e interpretadas. Culturas políticas que se expresan en prácticas, acciones, discursos, motivaciones, sentidos, opiniones, percepciones, representaciones, entre otros elementos que configuran las formas como los sujetos universitarios piensan, sienten y actúan políticamente.

1. Marco teórico

Para abordar las anteriores pretensiones, esta investigación se fundamenta en el enfoque dimensional de la cultura política, la cual reconoce la validez del enfoque interpretativo, es decir, recupera el bagaje de las representaciones, símbolos e instituciones de una sociedad para establecer las bases o raíces de la cultura política, sin descuidar que dicho análisis debe ser complementado con estudios comparativos y estadísticos que expliquen las cotidianas percepciones y actitudes de la sociedad hacia la política, tal como lo ha propuesto el enfoque cuantitativo comparatista que hunde sus raíces, primero, en Gabriel Almond y Sidney Verba (1963; 1992), y luego en Ronald Inglehart (1988).

Por su parte, Leticia Heras (2002) propone construir una visión general e integradora de la forma como se interpreta y actúa en términos de lo político en una sociedad, y para ello reconoce el valioso aporte de María Luz Morán y Jorge Benedicto (1995) con su enfoque dimensional de la cultura política. Estos autores plantean que la comprensión de los fenómenos políticos, teniendo en cuenta las dimensiones sociales y culturales —los componentes no visibles de la política—, implica «[…] aprehender el modo en que interrelacionan y se afectan mutuamente, los valores, creencias, actitudes, lenguajes y discursos de las personas y grupos sociales en relación a lo público con los principales elementos constitutivos de los sistemas políticos y de la vida pública […]» (Morán, 1999, p. 98). De manera que, para sociedades complejas como las contemporáneas, la cultura política es una vía para trazar el puente entre los marcos psicológicos, culturales y sociales de la acción política y los sistemas políticos realmente existentes.

Este enfoque integrador que se viene posicionando desde la década de 1990 reconoce la importancia de involucrar modelos cuantitativos que den cuenta de las principales dimensiones de la cultura política y de las orientaciones hacia el sistema político, estudiando tendencias en grandes conjuntos poblacionales. Modelos analíticos cuantitativos que acopian sistemáticamente distintas bases de datos sobre la opinión —actitudes, valores y comportamientos— de los ciudadanos sobre el sistema social y político, el Gobierno, las elecciones, los Parlamentos o Congresos; también indagan por la asociatividad y la implicación política de los ciudadanos, la confianza en las instituciones, entre otras dimensiones. El Estudio Mundial de Valores y los barómetros de distintas latitudes —Latinoamérica, África, Asia, Europa— constituyen algunas de los más importantes diseños metodológicos y bases de datos que incluyen dimensiones y variables fundamentales para el análisis de la cultura política.

Y en ese sentido, el modelo dimensional de la cultura política recoge de los modelos cuantitativos la necesidad de establecer indicadores que «permitan analizar empíricamente las pautas culturales con que los ciudadanos enfrentan el ámbito político y la estructura de relaciones que las vincula entre sí en un todo más o menos coherente» (Morán y Benedicto, 1995, p. 29). Parte, entonces, del reconocimiento de que el eje básico que organiza las distintas dimensiones de la cultura política es el de la relación ciudadano-sistema político, lo que implica, en primer lugar, concebir «el individuo como ciudadano-actor de una determinada politeya»; y en segundo lugar, «el sistema político en tanto organización específica dentro de una comunidad que recibe y procesa las demandas de los distintos actores y produce una serie de resultados en forma de acciones políticas institucionales» (Morán y Benedicto, 1995, p. 31).

En este enfoque se otorga importancia a asuntos como: la adquisición de información política, los hábitos asociativos y las evaluaciones que los ciudadanos hacen del sistema político. Esta última dimensión, que alude a las bases de legitimidad del sistema político, incluye: las imágenes de los ciudadanos sobre el sistema político y su capacidad de representación, así como los juicios de los ciudadanos sobre los productos resultantes de la actividad institucional del sistema. Las tres dimensiones básicas propuestas para conocer los rasgos fundamentales de la cultura política de una sociedad son: las imágenes y representaciones —creencias y valores— que los individuos tienen respecto al sistema social en el que viven; las acciones específicas que llevan a cabo los ciudadanos, esto es, las implicaciones personales con las cuestiones políticas; y las imágenes del sistema político.

2. Metodología

Este artículo enfatiza en las siguientes dimensiones: a) las percepciones sobre la democracia, el régimen democrático y las actitudes democráticas de los sujetos; y b) la confianza en las instituciones políticas y en los gobernantes. Además de indagar por el sistema social y político general, el instrumento aplicado indaga por la percepción de los universitarios sobre el gobierno, las instituciones y la democracia universitaria.

El principal instrumento de recolección de información fue la encuesta realizada para la investigación Reconstrucción de universos políticos universitarios. Un estudio basado en el enfoque dimensional de la cultura política, en la que se aplicaron 1024 cuestionarios cara a cara en la Universidad de Antioquia entre abril y junio de 2015, distribuidos de la siguiente manera: 632 estudiantes de pregrado y posgrado; 244 profesores vinculados, ocasionales y de cátedra; y 148 empleados administrativos de carrera, de libre nombramiento y remoción, de contrato de servicios y provisionales. Se usó un muestreo aleatorio simple, estratificado por las proporciones de la población según estamento y áreas del conocimiento, con una confiabilidad de 95% y un margen de error de 3%.

Con la necesidad de reducir la dimensionalidad de la información recolectada, se hizo uso de un análisis de componentes principales categóricos, una técnica estadística de síntesis de la información o reducción de la dimensión —número de variables—, es decir, ante un banco de datos con muchas variables, el objetivo es reducirlas a un menor número, perdiendo la menor cantidad de información posible (Castaño y Moreno, 1994). Este método permite observar la relación de los factores con las variables iniciales —se debe estudiar tanto el signo como la magnitud de las correlaciones—, y para este artículo se trata de encontrar la relación entre las diferentes variables que dan cuenta de las dimensiones de la cultura política para crear perfiles sobre la misma, lo que permite hallar las correlaciones existentes entre las variables incluidas en el estudio. De este modo, el proceso metodológico comienza por explicar estas correlaciones, a la vez que se realizan los análisis descriptivos de acuerdo con los estamentos universitarios para dar razón de la coexistencia de diversas culturas políticas en el claustro.

3. Las dimensiones de la cultura política en la Universidad de Antioquia

La multidimensionalidad de la cultura política invita a analizar el fenómeno de manera descriptiva, tratando de identificar la complejidad de la interrelación de las dimensiones que la componen: a) las imágenes y representaciones de los ciudadanos sobre el sistema social, b) sus acciones en el ámbito político y c) la imagen que poseen del sistema político. Todas analizadas con una mirada descriptiva más que explicativa o comprensiva, es decir, sin la presencia de variables independientes. Los resultados de este ejercicio agruparon las variables en las tres dimensiones enunciadas1 que muestran las particularidades del caso estudiado. Lo importante es señalar que la lectura de la correlación entre las dimensiones y las variables medidas permiten entender los universos políticos de la Universidad de Antioquia, en primer lugar, mediante las expectativas que existen alrededor de la democracia; en segundo lugar, las representaciones del sistema político y social expresado en el nivel de confianza en instituciones del Estado y actores sociales; y en tercer lugar, el papel de la participación ciudadana y del Estado en el ordenamiento social y político.

De esta manera, como se muestra en la Tabla 1, en la primera dimensión se correlacionan positivamente todas aquellas variables que dan cuenta de las expectativas que los encuestados tienen frente a la democracia y los elementos que la componen. De aquí se desprenden dos observaciones: la primera, que sus elementos constitutivos, según los encuestados, abarcan mucho más que el simple acto de elegir a los gobernantes; por el contrario, se aceptan los múltiples componentes que esta posee como forma de ordenamiento social, ya que encierra, entre otras cosas, derechos económicos, individuales y colectivos como el acceso al empleo y el progreso, derechos políticos como el respeto por los derechos humanos, la libertad de asociación política, las garantías de la oposición, la participación ciudadana activa y, finalmente, otras que dan cuenta de un ordenamiento gubernamental descentralizado.

Tabla 1 Aspectos que no se pueden descartar en una democracia. 

Fuente: elaboración propia.

La segunda observación alude a que este componente reúne otras dos variables que se correlacionan de manera negativa y dan cuenta de la percepción que poseen los encuestados sobre las posibilidades de comunicación política en su contexto próximo. En cierto sentido, esto puede leerse como un matiz a las expectativas que se forman alrededor de la democracia, cuyo funcionamiento depende de estos procesos de comunicación.2 Sin embargo, se debe ver con cuidado este resultado ya que dicha correlación es muy baja en comparación con las otras variables que incluye el factor.

En esta dimensión, las diferencias entre los estamentos universitarios no son muy notorias. Como se resume en la Tabla 2, se evidencia que al menos la mitad de profesores, estudiantes y empleados tienen grandes exigencias sobre los elementos constitutivos de la democracia, con pequeñas diferencias estadísticas —según el chi-cuadrado <0,05—: en la percepción sobre la existencia de mecanismos para que los ciudadanos participen, el derecho a que las minorías participen, la existencia del Congreso, la elección de las autoridades locales, la elección periódica de gobernantes, el equilibrio de poderes y la prensa libre; todas estas valoradas en mayor medida por profesores.

Tabla 2 Aspectos que no se pueden descartar en una democracia. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

Sin embargo, no se puede dejar de lado que las visiones antes expuestas conviven con la otra mitad de miembros de la comunidad universitaria que parecen ser más radicales en relación con cuáles son los componentes que pueden descartarse de una democracia (véase el total en la Tabla 2): la prensa libre, el respeto por los derechos de las minorías, los jueces, el Congreso, las elecciones, el equilibrio de poderes, las garantías de la oposición política, la libertad de asociación política, el desarrollo económico y las oportunidades de empleo; elementos que son menos valorados por estudiantes y empleados.

La segunda dimensión de la cultura política relaciona tres grupos de variables: el primero hace referencia a la confianza que sienten los entrevistados en relación con diferentes instituciones del Estado, así como las instituciones del gobierno universitario y actores del claustro. El segundo grupo de variables son las percepciones sobre el nivel de involucramiento de los actores universitarios en los problemas de la universidad. Finalmente, el último grupo residual —con muy baja correlación— da cuenta de múltiples factores en el marco de la evaluación a las acciones de los universitarios (véase Tabla 3).

Tabla 3 Confianza en instituciones políticas o actores sociales. 

Fuente: elaboración propia.

Dado lo anterior, este componente cobra importancia si se entienda que, junto con las expectativas hacia la democracia (primer componente), otra dimensión importante de la cultura política es la confianza y la percepción que se posee sobre las instituciones y el nivel de empoderamiento de los actores, dos dimensiones que están fuertemente ligadas a este segundo componente. Esto evidencia una intensa interacción entre las imágenes y representaciones de los ciudadanos sobre el sistema político y el gobierno universitario, así como de las acciones de los actores en su contexto próximo.

Esta dimensión que involucra las instituciones políticas y los actores sociales a través de la confianza y las percepciones sobre el nivel de involucramiento dan una lectura poco optimista. En relación con la confianza que se posee hacia las instituciones del Estado, en ninguno de los estamentos se expresa mayoritariamente confiar en ellos; sin embargo, se debe anotar que las Alcaldías municipales, las fuerzas militares, los grupos religiosos, las Defensorías del Pueblo, las ONG, las Gobernaciones, la Universidad como institución, la Fiscalía, la Registraduría, la Contraloría, los Concejos municipales, los sindicatos y los empresarios son los que salen mejor librados, en comparación con otras instituciones nacionales de representación y elección. Por estamentos, los niveles de confianza no son muy variables, aunque estos son un tanto mayores entre los empleados (véase Tabla 4).

Tabla 4 Confianza en instituciones políticas o actores sociales. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

En contraste con lo anterior, los actores universitarios, incluso aquellos que representan los órganos de gobierno, son mejor valorados en términos de confianza. En general, esto denota un mayor apego a estos grupos representativos de los estamentos y sus actores en relación con las instancias externas a la Universidad. Aquí también debe señalarse la mayor variabilidad en las opiniones por estamentos, por ejemplo, los empleados confían menos en los colectivos de estudiantes, de empleados no docentes y jubilados, y en los actores que componen los otros estamentos. Mientras que los estudiantes muestran mayores niveles de desconfianza hacia los actores que representan el Gobierno universitario como el Rector, el Consejo Académico, el Consejo Superior, los vicerrectores y los empleados administrativos (véase Tabla 5).

Tabla 5 Confianza en actores universitarios. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

Finalmente, la percepción que se tiene sobre el nivel de involucramiento que tienen los diferentes actores en la resolución de los problemas de la Universidad no se encuentra desligada a la lectura anterior, ya que, en términos generales, la apreciación sobre el papel activo de estos en las problemáticas universitarias es considerado mayoritariamente alto por todos los estamentos, salvo a los administrativos y a los otros empleados a quienes les asignan un papel más pasivo. Por estamentos, las diferencias que vale la pena resaltar se encuentran nuevamente entre empleados y estudiantes. Los primeros valoran mucho más el papel de actores individuales como el Rector y los decanos en este rol, mientras que los segundos valoran más a los cuerpos colegiados como los consejos Superior y Académico y a los profesores (véase Tabla 6).

Tabla 6 Compromiso de actores universitarios en la solución de problemas de la Universidad. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

El tercer y último componente engloba entre sus variables principales dos categorías, la percepción sobre las diferentes formas de participación de los ciudadanos y el papel del Estado en el ordenamiento social y político, indicando que para los encuestados tanto el accionar de los primeros y del segundo están imbricados o son complementarios. La Tabla 7 muestra la magnitud de estas correlaciones, donde las principales variables —o las de mayor correlación— en el ámbito de la participación dan cuenta de la percepción sobre las diferentes formas de protesta, las formas organizativas, el empoderamiento en los temas políticos y las diferentes formas de participación —formales e informales—. En relación con el papel del Estado, aquí confluyen diversas opiniones, como la necesidad de que este intervenga en el sector económico y político, y sobre los medios de comunicación; adicional a esto, también se encuentra diversas opiniones sobre un Estado fuerte que pueda responder a las contingencias mediante la acción del presidente.3

Tabla 7 Percepción de la acción ciudadana y el papel del Estado. De acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones. 

Fuente: elaboración propia.

Otra de las características que se presentan en este componente es que muchas de estas variables auscultan la percepción sobre el uso de la fuerza como mecanismo de participación y de un Estado autoritario; sin embargo, su aceptación no se constituye en mayoría en el claustro universitario, al contrario, su correlación da cuenta de un imaginario más consensual. Como se ha visto hasta ahora, a pesar de la alta desconfianza en las instituciones, no se acepta de manera generalizada el uso de la fuerza, la ruptura del equilibrio de poderes y la censura, algo que está en consonancia con los requisitos que las personas consideran necesarios en una democracia. Ahora bien, en una lectura detallada sobre las percepciones, se puede inferir que este perfil autoritario es más recurrente entre los estudiantes —que entre profesores y empleados—, quienes aceptan que es posible hacer uso de la fuerza o destruir los bienes públicos o privados como medida de protesta, incluso como forma de acción del Estado (véase Tabla 8).

Tabla 8 Percepción de la acción ciudadana y el papel del Estado. De acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

De otro lado, las percepciones y la acción política de los universitarios comprenden múltiples dimensiones: el ámbito electoral no es el principal medio de acción, ya que gran parte desconfía de su legitimidad como forma de opinión sobre lo que realiza el Gobierno; además, los universitarios reconocen la existencia de otros mecanismos y espacios de participación ciudadana. De igual modo, los diferentes estamentos declaran alto interés hacia los temas políticos, aunque esto no se ve reflejado cuando se les pregunta por los procesos de discusión que puedan plantearse o el interés que los demás puedan tener al respecto, ya que sienten que es muy difícil que se acepte la pluralidad de opiniones, tanto en la Universidad como fuera de ella. Es por eso que no se percibe que las personas discutan sobre política o, incluso, que sea un tema recurrente en sus vidas diarias (véase número de personas con las que se habla de política). Este componente hasta ahora enseña que las actitudes autoritarias y el descontento hacia los procesos políticos conllevan a que este tema se desarrolle en un ámbito privado y que las percepciones sean escasamente compartidas entre grupos (véase Tabla 9).

Tabla 9 Percepción de la acción política en la Universidad. De acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

Finalmente, la última parte de este componente muestra actitudes mucho más positivas hacia la democracia y el papel ideal de las instituciones. De este modo, se encuentra entre los estamentos —a diferencia de lo anterior— que la democracia es realmente valorada por la mayoría, pero es relacionada con el papel de un Estado garante de derechos y capaz de incidir en el ordenamiento económico y social, de allí que la participación electoral esté más relacionada con estas variables que con las anteriores (véase Tabla 10).

Tabla 10 Percepción de la democracia y de las instituciones. De acuerdo o en desacuerdo con las siguientes afirmaciones. Porcentaje por estamentos. 

Fuente: elaboración propia.

Consideraciones finales

Los resultados que arroja esta investigación sobre la cultura política en el ámbito universitario permiten concluir que, pese a la alta apreciación de la democracia como principio, ideal o valor político, existe poca confianza e insatisfacción con el funcionamiento de las instituciones democráticas colombianas. Ahora bien, resulta evidente que la democracia representativa cuenta con una aceptable credibilidad como mejor medio de mandato y de legitimación de un gobierno, y de las elecciones como mecanismo para generar representación en los distintos ámbitos territoriales y en el entorno universitario; pero parece que en el imaginario de algunos estamentos gravitara la idea de que pueden existir formas de gobierno «mejores», que no necesariamente se rigen por los procedimientos democráticos.

Adicionalmente, en la Universidad de Antioquia parecen coexistir una actitud crítica frente a la democracia y una ligera tendencia autoritaria, sobre todo entre los estudiantes, pues son menos enfáticos en rechazar la existencia de un líder fuerte que no sea elegido por votación, presentan mayor propensión a apelar al uso de la fuerza para resolver conflictos políticos, son más laxos con la división de poderes y valoran menos la competencia entre partidos.

Los hallazgos insinúan también que es necesario conocer más a fondo el imaginario de aquellos actores que se ven más proclives a la democracia como de aquellos que no, pues persisten preguntas que deben resolverse: por un lado, una parte de los encuestados parece ser más selectivo en términos del contenido de esta forma de gobierno, más allá de la libertad de elección, por lo tanto, es necesario conocer el peso sustantivo que le otorgan —si lo conocen— a cada principio de esta. Por el otro, es necesario comprender las causas del desencanto con la democracia en acción, de lo que tenemos muy poca información todavía, pero que podría ser el soporte de expresiones proclives al autoritarismo, de las que no está eximida la Universidad.

En cuanto a la democracia en la Universidad, los tres estamentos ciertamente legitiman los procedimientos electorales para la elección de su gobierno, pero estos deben estar acompañados por procesos de discusión, de deliberación y de participación en la toma de decisiones sobre el presente y el futuro de la Universidad como proyecto colectivo, del que se consideran actores participantes y no solo depositarios de medidas tomadas por una élite que se atribuye la capacidad de hacer las propuestas que orienten el proyecto futuro de Universidad, o de aquellos que piensan que la participación es esencial y determinante si y solo si ellos la conducen. Se trataría de una idea de gobierno universitario que fortalece su capacidad de guiar y orientar la vida en común y de ejercer el poder (Dahl, 1961), que involucre en la toma de decisiones las perspectivas e intereses de los distintos actores que coexisten en la Universidad.

En todo caso, lo que estudiantes, profesores y administrativos expresan el reto de pensar la Universidad como un espacio político democrático en el que la comunidad política se ve a sí misma con la capacidad y la responsabilidad de participar en la construcción de su propio orden y en la orientación del destino de la institución. Se trata de actores universitarios que legitiman los procedimientos institucionales para la tramitación de los problemas y para la elección de autoridades académicas, pero mantienen las distancias necesarias frente a quienes ejercen el poder y las decisiones que toman. Parece constatarse una deslegitimación de la democracia basada en la representación indirecta —autoridades designadas— y que estaría en ciernes una suerte de retorno a la autonomía y a la autorrepresentación como características de una democracia universitaria que, parafraseando a algunos autores, se encuentra en estado de mutación (Cheresky, 2012) o de metamorfosis (Manin, 1995).

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1La varianza total explicada por los tres componentes es de 37,5% y a partir de este componente los demás explican menos de 1%.

2¿En la universidad las personas se reúnen para hablar de política?, y ¿en la universidad las personas son capaces de escuchar a otras con ideas distintas a las suyas?

3Aquí es bueno señalar que el componente encierra otras variables interesantes como se muestra en la Tabla 7, pero la baja correlación que poseen con el mismo indica que pueden ser residuales, incluso siendo un poco laxos en la lectura se aceptaron aquellas que tienen una correlación superior al 0,3.

*Este artículo hace parte de la investigación Reconstrucción de universos políticos universitarios. Un estudio basado en el enfoque dimensional de la cultura política. Aprobado por el Comité para el Desarrollo de la Investigación (CODI), código 2012-04-43549838, en el marco de la línea de investigación Ciudadanía, culturas políticas y subjetividades del Grupo Estudios Políticos, Universidad de Antioquia.

Cómo citar este artículo. Hurtado Galeano, Deicy Patricia; Bedoya Marulanda, John Fredy y Mesa Betancur, Xamara. (2019). Representaciones sobre la democracia, las instituciones y los actores gubernamentales en la Universidad de Antioquia. Estudios Políticos (Universidad de Antioquia), 55. http://doi.org/10.17533/udea.espo.n55a12

Received: August 2018; Accepted: November 2018

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