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Revista Colombiana de Psicología

Print version ISSN 0121-5469

Rev. colomb. psicol. vol.20 no.1 Bogotá Jan./June 2011

 

Control Parental y Problemas Emocionales y de Conducta en Adolescentes*

Parental Control and Emotional and Behavioral Problems in Adolescents

DIANA BETANCOURT OCAMPO
Universidad Anáhuac México Norte

PATRICIA ANDRADE PALOS
Universidad Nacional Autónoma de México

La correspondencia en relación con este artículo debe dirigirse a Diana Betancourt Ocampo,
Universidad Anáhuac México Norte, Av. Universidad Anáhuac n.º 46 Col.
Lomas Anáhuac Huixquilucan, Edo. De México C. P. 52786, Edificio CAIDE, piso 3. Teléfono: (55)56270210 ext. 8495.

ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
RECIBIDO: 29 DE OCTUBRE DEL 2010 - ACEPTADO: 29 DE ABRIL DEL 2011


Resumen

El propósito de esta investigación es determinar si existen diferencias de acuerdo con el género de los padres en los efectos del control parental psicológico y conductual en los problemas emocionales y de conducta de los hijos hombres y mujeres. Se seleccionó una muestra no probabilística de 587 estudiantes de secundaria pública de Ciudad de México. El 46,8% fueron hombres y el 53,2%, mujeres, con una media de edad de 13,8 años. Se utilizó la escala de Percepción de Control Paterno y Materno para adolescentes y la versión ajustada del Youth Self-Report. Los resultados mostraron que, en general, el control psicológico tanto materno como paterno tuvo una mayor influencia que el control conductual en la presencia de problemas emocionales y de conducta.

Palabras clave: adolescentes, control conductual, control psicológico, problemas conductuales, problemas emocionales.


Abstract

The purpose of this research project was to determine whether gender made a difference with respect to the effects of psychological and behavioral parental control on the emotional and behavioral problems in male and female adolescents. A non-random sample of 587 México City public high school students with a mean age of 13.8 was selected, of which 46.8% were male and 53.2% female. The Maternal and Paternal Control Perception Scale for adolescents and the adjusted version of the Youth Self-Report were used. The overall results showed that both maternal and paternal psychological control had a greater influence than behavioral control on the presence of emotional and behavioral problems.

Keywords: adolescents, behavioral control, psychological control, behavior problems, emotional problems.


A nivel mundial existen estudios que reportan que un número importante tanto de niños como de adolescentes presenta algún problema emocional o de conducta (Kohn et al., 2001; Rescorla et al., 2007). Específicamente en México, Caraveo, Colmenares y Martínez (2001) reportan que aproximadamente la mitad de los menores presentan algún síntoma emocional o de conducta, de los cuales, el 16% presentaban de cuatro a más síntomas. Los problemas que se presentaron con mayor frecuencia fueron: la inquietud (19%), la irritabilidad (17%), el nerviosismo (16%), el déficit de atención (14%), la desobediencia (13%), la explosividad (11%) y la conducta dependiente (9%).

Por otro lado, la encuesta Mexicana de Salud Mental Adolescente (Benjet et al., 2009) reporta que los trastornos más frecuentes en jóvenes de 12 a 17 años de edad fueron las fobias específicas y la fobia social. Al realizar los análisis por sexo, los trastornos con mayor prevalencia en las mujeres fueron las fobias, la depresión mayor y el trastorno negativista desafiante. Mientras que, para los hombres, los trastornos más prevalentes después de las fobias fueron el trastorno negativista desafiante, el abuso de alcohol y el trastorno disocial. Los resultados mostraron que las mujeres presentaron un mayor número y prevalencia de trastornos. Del mismo modo, la evidencia empírica es consistente en reportar que los problemas conductuales se presentan con mayor frecuencia en hombres y los emocionales en las mujeres (Aláez, Martínez-Arias & Rodríguez-Sutil, 2000; Broidy et al., 2003; Finkenauer, Engels & Baumeister, 2005; Loeber, Burke, Lahey, Winters & Zera, 2000; Valencia & Andrade, 2005; Winsler & Wallace, 2002).

En cuanto a la evidencia sobre los factores que se asocian a la presencia de problemas emocionales y de conducta en niños y adolescentes, la literatura indica que estos se pueden agrupar en individuales, sociales y familiares. Cada uno de estos impacta de manera diferente, y los factores familiares han mostrado ser un predictor importante, específicamente las conductas de los padres, como son las prácticas parentales (Dekovic, 1999; Reiss et al., 1995).

Las prácticas parentales se definen como aquellas conductas que los padres utilizan para socializar a sus hijos, y pueden agruparse en dos categorías: apoyo y control (Darling & Steinberg, 1993; Gray & Steinberg, 1999; Steinberg, 1990). El apoyo parental se refiere a la cantidad de soporte y cariño que expresan los padres hacia sus hijos. Los resultados de diversas investigaciones son consistentes al reportar que un alto apoyo parental se relaciona con un menor número de problemas tanto emocionales como de conducta (Amato & Fowler, 2002; Barber & Buehler, 1996; Fletcher, Steinberg & Williams-Wheeler, 2004; Oliva, Parra, Sánchez & lópez, 2007; Stolz, Barber & Olsen, 2005).

El control parental es definido como el conjunto de límites, reglas, restricciones y regulaciones que los padres tienen para sus hijos, y el conocimiento de las actividades que estos realizan (Barber, Olsen & Shagle, 1994; Schaefer, 1965). Las investigaciones sobre esta práctica parental han mostrado resultados poco claros, ya que, por un lado, hay datos que apoyan la afirmación de que el control afecta de manera positiva la conducta de los hijos, sobre todo cuando se refiere a estrategias de supervisión de los hijos (Barber & Olsen, 1997; Pettit, Laird, Dodge, Bates & Criss, 2001), y, por otro lado, se le asocia de forma negativa con la presencia de problemas cuando se utilizan estrategias intrusivas para controlar la conducta (Barber, 1999; Pettit & Laird, 2002; Stone, Buehler & Barber, 2002). Es por ello que algunos autores (Barber, 1996; Schaefer, 1965; Steinberg, 1990; Steinberg, Elmen & Mounts, 1989) sugieren que, para comprender de manera más clara el constructo de control, hay que hacer la distinción entre control psicológico y control conductual.

De acuerdo con lo anterior, Barber et al. (1994) explican que hay dos razones básicas por las cuales es necesario realizar la distinción entre control psicológico y conductual. La primera es que, dentro del desarrollo saludable del niño, este necesita un grado adecuado de autonomía psicológica esto es, el aprendizaje a través de las interacciones sociales efectivas, que dan como resultado individuos competentes con un claro sentido de identidad personal. La segunda es que se requiere de una regulación suficiente de la capacidad, para aprender que las interacciones sociales son gobernadas por funciones y estructuras que deben mantenerse dentro del orden, para ser así un miembro competitivo en la sociedad. En otras palabras, los autores subrayan la necesidad de diferenciar entre las estrategias que regulan la conducta del adolescente sin obstaculizar su independencia, las que se denominan control conductual, y aquellas que son intrusivas, que constituyen el control psicológico.

Varios autores (Barber, 1996; Morris et al., 2002; Steinberg, 1990) coinciden en que el control psicológico es un tipo de coerción, un control pasivo agresivo que es hostil hacia el hijo, y que se manifiesta principalmente a través de cierto tipo de estrategias como críticas excesivas, inducción de culpa, invalidación de sentimientos y sobreprotección. Mientras que el control conductual se refiere a un conjunto de conductas parentales que involucran atención y supervisión de las actividades de los hijos, referido en varias investigaciones como supervisión o monitoreo (Barber et al., 1994; Brown, Mounts, Lamborn & Steinberg, 1993; Smetana & Daddis, 2002).

Cabe destacar que Stattin y Kerr (2000) realizaron una crítica respecto a la manera en que se ha conceptuado y evaluado el control conductual. De acuerdo con los autores, gran parte de las investigaciones evalúan el control conductual en términos del conocimiento parental acerca de las actividades del niño y/o adolescente, y no como la atención y supervisión de los padres sobre las actividades de su hijo. Asimismo, explican que ninguno de los instrumentos que se han utilizado para evaluar el control conductual indaga la manera en la que los padres obtienen la información sobre las actividades de su hijo, y enfatizan que no es lo mismo que los hijos informen a sus padres a que estos tengan que obtener la información de sus propios hijos o de otras personas. En ese orden de ideas, los autores proponen que también debería evaluarse qué tanto los hijos comunican a sus padres acerca de sus actividades, sus amigos, etcétera.

Estudios recientes muestran una relación negativa entre el control conductual y los problemas emocionales y de conducta. Entre los problemas emocionales que más han sido evaluados están la ansiedad y la depresión, y entre los problemas conductuales están la conducta antisocial, la ruptura de reglas y el consumo de sustancias. Por el contrario, el control psicológico se asocia de manera positiva con este tipo de problemas (Finkenauer et al., 2005; Oliva et al., 2007; Reitz, Dekovic & Meijer, 2006; Robila & Krishnakumar, 2006; Soenens, Vansteenkiste, Luyckx & Goossens, 2006).

La mayoría de los estudios que analizan la relación entre control y problemas emocionales y conductuales no consideran el sexo del hijo y el sexo del padre. Al respecto, Vermeesch, T'sjoen, Kaufman y Vincke (2008) destacan la importancia de considerar esta variable, ya que existe evidencia empírica que apoya que las prácticas de control que los padres ejercen en los hijos y las hijas son diferentes (Rocha & Díaz-Loving, 2011). Sin embargo, pocos estudios hacen análisis diferenciales.

En México existen algunos estudios que se han enfocado en las relaciones parentales y las conductas de los hijos (Andrade, 1987, 1998; Andrade, Camacho & Díaz-Loving, 1994; Andrade & Díaz-Loving, 1998; Villatoro et al., 1997), pero la mayoría destacan aspectos del área de apoyo parental y, aunque se han contemplado algunas dimensiones como punitividad y rechazo, la investigación sobre el control parental es escasa.

Dado que pocos estudios analizan los efectos de las prácticas parentales considerando el sexo de padres e hijos, y que la investigación sobre control conductual y psicológico que se ha realizado en México es poca, en este estudio se propuso el objetivo de determinar si existen diferencias en los efectos de las prácticas de control parental psicológico y conductual que ejercen los papás y las mamás en los problemas emocionales y de conducta de los hijos hombres y mujeres.

Método

Participantes

Se seleccionó una muestra no probabilística de 587 estudiantes de dos escuelas secundarias públicas de la Ciudad de México, las cuales estaban ubicadas en una zona socioeconómica media-baja. Los estudiantes participaron de manera voluntaria. El 46.8% fueron hombres y el 53.2%, mujeres, con un rango de edad de 12 a 16 años y una media de edad de 13.8 años (DE = 1.4). El 80% de los estudiantes reportaron vivir con ambos padres; el 15.6%, sólo con mamá y hermanos; el 1.7%, sólo con papá y hermanos, y por último el 2.7%, con familiares (tíos y abuelos).

Instrumentos

Se utilizó la escala de Percepción de Control Paterno y Materno para adolescentes de Betancourt (2007), que es tipo Likert con cuatro opciones de respuesta: nunca, algunas veces, la mayoría de las veces y siempre. El instrumento cuenta con dos subescalas: una que evalúa las conductas de la mamá (con cinco dimensiones) y otra las del papá (con diez dimensiones). Para este estudio se utilizaron cuatro dimensiones de ambas subescalas (dos del papá y dos de la mamá), correspondientes a los dos primeros factores, que son los que mayor porcentaje de varianza explican (24.2% en el caso del comportamiento de la mamá y 27.7% del comportamiento del papá), además de evaluar el control conductual y psicológico.

De la conducta del papá se utilizó la dimensión de supervisión (29 reactivos; α = .96), que se refiere al conocimiento que tiene el papá sobre las actividades del adolescente, así como a la comunicación entre padre-hijo(a) para que el papá conozca las actividades que realiza su hijo(a), que, de acuerdo con otros autores (Barber & Olsen, 1997; Pettit et al., 2001), se denominan control conductual. Además se empleó la dimensión de control psicológico (39 reactivos; α = .93), que se refiere a críticas excesivas, inducción de culpa, retiro del habla, afecto contingente y chantajes que el hijo percibe del papá. Por lo que respecta a la subescala del comportamiento de la mamá, se utilizó la dimensión de comunicación (15 reactivos; α = .91), la cual evalúa la comunicación entre el adolescente y la mamá sobre las actividades diarias del adolescente, que correspondería a lo que se ha denominado control conductual; además, se empleó la dimensión de control psicológico, que contiene reactivos sobre críticas excesivas, afecto contingente y chantaje (15 reactivos; α = .89).

Para evaluar los problemas emocionales y de conducta, se utilizó una versión ajustada del Youth Self-Report (Betancourt & Andrade, 2010) que consta de siete dimensiones; cuatro de estas evalúan problemas emocionales: depresión (8 reactivos; α = .88); problemas somáticos (5 reactivos; α = .76); problemas de pensamiento (3 reactivos; α = .60); lesiones autoinfligidas (6 reactivos; α = .74), y tres miden problemas conductuales: problemas externalizados (11 reactivos; α = .85); consumo de alcohol y tabaco (6 reactivos; α = .78); conducta desafiante (4 reactivos; α = .73). Es una escala tipo Likert, con cuatro opciones de respuesta que van de nunca a siempre.

Procedimiento

El instrumento fue anónimo y autoaplicable. Se solicitó a las autoridades de las escuelas el permiso para aplicar el instrumento en los salones de clase. Se leyeron las instrucciones y se respondieron dudas de aquellos estudiantes que así lo solicitaran.

Resultados

Con el propósito de analizar las diferencias en los problemas emocionales y de conducta entre hombres y mujeres, se desarrollaron pruebas t de Student para muestras independientes (Tabla 1). Como se puede apreciar, se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las dimensiones de depresión, problemas somáticos, conducta desafiante y lesiones autoinfligidas, donde las mujeres presentaron mayores puntajes en comparación con los varones. En las dimensiones restantes no se encontraron diferencias significativas.

En la Tabla 2 se presentan las correlaciones entre el control parental y los problemas emocionales y conductuales.

Tabla 1
Diferencias en problemas emocionales y de conducta entre hombres y mujeres

Nota: * p < .05 

Tabla 2
Correlaciones entre el control parental (psicológico y conductual) y los problemas emocionales y de conducta

Nota: ** p < .01.

Los resultados mostraron en general desde correlaciones débiles hasta moderadas. La comunicación materna correlacionó positivamente con la dimensión de supervisión paterna y negativamente con el control psicológico materno y paterno, así como con los problemas emocionales y conductuales. El control psicológico materno se asoció negativamente con la supervisión paterna y positivamente con todas las dimensiones de los problemas emocionales y de conducta, y con el control psicológico paterno. La supervisión paterna se relacionó negativamente con el control psicológico paterno y con casi todas las dimensiones de problemas emocionales y de conducta, excepto los problemas somáticos y los de pensamiento. El control psicológico paterno correlacionó positivamente con todas las dimensiones de problemas emocionales y de conducta. Entre los diferentes problemas emocionales y de conducta se encontraron relaciones positivas.

Para determinar el efecto de las dimensiones de control materno y paterno sobre los problemas de los adolescentes, se realizaron análisis de regresión múltiple paso a paso, donde las dimensiones de control materno y paterno entraron como variables independientes, y las dimensiones de problemas emocionales y de conducta, como variables dependientes. Cabe aclarar que los análisis se realizaron por separado para hombres y mujeres, para saber si las mismas dimensiones parentales afectan de igual o diferente forma a los hijos varones y mujeres.

El primer análisis examinó los efectos del control parental materno y paterno sobre la depresión de adolescentes hombres (Tabla 3). En el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico paterno (F (1, 271) = 54.10, p < .05), en el segundo paso se agregó el control psicológico materno (F incremental (2, 270) = 37.12, p < .05) y en el tercer paso se adicionó a la ecuación la supervisión paterna (F incremental (3, 269) = 28.15, p < .05). Estos resultados indican que un alto control psicológico tanto del papá como de la mamá y una baja supervisión paterna pueden determinar problemas depresivos en los hombres adolescentes.

Tabla 3
Análisis de regresión paso por paso para predecir depresión en hombres

Nota: * p < .05. *** p < .001.

Tabla 4
Análisis de regresión paso por paso para predecir depresión en mujeres

Nota: * p < .05. *** p < .001.

Tabla 5
Análisis de regresión paso por paso para predecir problemas de pensamiento en hombres

Nota: * p < .05

El siguiente análisis examinó los efectos del control materno y paterno sobre la depresión de mujeres adolescentes. Como se observa en la Tabla 4, en el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico materno (F (1, 308) = 166.09, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de control psicológico paterno (F incremental (2, 307) = 105.38, p < .05). En el tercer paso se adicionó a la ecuación la supervisión paterna (F incremental (3, 306) = 82.06, p < .05). Estos resultados sugieren que las adolescentes que perciben un alto control psicológico tanto de la mamá como del papá, junto con una escasa supervisión del papá, son mujeres que tienen una mayor probabilidad de presentar problemas depresivos.

Posteriormente, se examinaron los efectos del control parental sobre los problemas de pensamiento en adolescentes hombres (Tabla 5). La dimensión de control psicológico materno fue la única variable predictora de la ecuación (F (1, 271) = 12.52 < .05), es decir que puntajes altos en control psicológico ejercido por la mamá contribuyen a la presencia de problemas de pensamiento en hombres adolescentes.

A continuación se examinaron los efectos del control materno y paterno sobre los problemas de pensamiento de mujeres adolescentes (Tabla 6).

Como se puede apreciar en la Tabla 6, en el primer paso entró la dimensión de comunicación materna (F (1, 308) = 11.50, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de control psicológico paterno como predictor (F incremental (2, 307) = 8.77, p < .05). Por lo que se refiere a los problemas de pensamiento en las adolescentes, la presencia de una escasa comunicación con la mamá y puntajes altos en control psicológico del papá influyen en el desarrollo de este tipo de problemática.

En el siguiente análisis se examinaron los efectos del control parental materno y paterno sobre las lesiones autoinfligidas de adolescentes hombres (Tabla 7). En el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico materno como predictor de la ecuación (F (1, 271) = 24.48, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de control psicológico paterno (F incremental (2, 270) = 15.52, p < .05). Este análisis en hombres adolescentes mostró que un alto control psicológico de ambos padres determina la presencia de lesiones autoinfligidas en adolescentes.

Tabla 6
Análisis de regresión paso por paso para predecir problemas de pensamiento en mujeres

 

Nota: * p < .05.

Tabla 7
Análisis de regresión paso por paso para predecir lesiones autoinfligidas en hombres

Nota: * p < .05.

Se analizaron los efectos del control materno y paterno sobre las lesiones autoinfligidas de mujeres adolescentes (Tabla 8). En el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico materno como predictor de la ecuación (F (1, 308) = 34.40, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de supervisión paterna (F incremental (2, 307) = 21.44, p < .05). En el siguiente paso se adicionó a la ecuación el control psicológico paterno como predictor (F incremental (3, 306) = 18.06, p < .05). Estos resultados reflejan que una baja supervisión del papá, asociada con un alto control psicológico tanto de la mamá como del papá, influye en la presencia de lesiones autoinfligidas de mujeres adolescentes.

Se examinaron los efectos del control parental materno y paterno sobre los problemas somáticos de mujeres adolescentes (Tabla 9). En el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico paterno como predictor de la ecuación (F (1, 308) = 34.84, p < .05). En el siguiente paso se agregó la dimensión de control psicológico materno (F incremental (2, 307) = 21.52, p < .05). Estos resultados indican que las adolescentes que percibieron un alto control psicológico tanto de la mamá como del papá tuvieron una mayor probabilidad de desarrollar problemas somáticos.

Es importante señalar que, en el caso de los hombres, ninguna de las dimensiones del control parental fueron variables predictoras de este tipo de problemas.

Después se realizó un análisis que examinó los efectos del control parental sobre los problemas externalizados de adolescentes hombres (Tabla 10). En el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico materno (F (1, 271) = 36.30, p < .05). En el segundo paso se agregó la supervisión paterna como predictor (F incremental (2, 270) = 22.30, p < .05). Estos resultados muestran que los puntajes altos en control psicológico materno junto con una baja supervisión del papá contribuyen al desarrollo de problemas externalizados en hombres adolescentes.

Tabla 8
Análisis de regresión paso por paso para predecir lesiones autoinfligidas en mujeres

Nota: * p < .05. ** p < .01.

Tabla 9
Análisis de regresión paso por paso para predecir problemas somáticos en mujeres

 

Nota: * p < .05. ** p < .01.

Tabla 10
Análisis de regresión paso por paso para predecir problemas externalizados en hombres

 

Nota: * p < .05.

Se examinaron los efectos del control materno y paterno sobre los problemas externalizados de mujeres adolescentes (Tabla 11). En el primer paso del análisis entró la dimensión de comunicación materna como predictor de la ecuación (F (1, 308) = 40.10, p < .05); para el siguiente paso, se agregó la dimensión de control psicológico materno (F incremental (2, 307) = 30.46, p < .05). Es decir que una baja comunicación y un alto control psicológico por parte de la mamá son las dimensiones que determinan la presencia de problemas externalizados en mujeres adolescentes.

Para el siguiente análisis se examinaron los efectos del control parental materno y paterno sobre el consumo de alcohol y tabaco de adolescentes hombres (Tabla 12). En el primer paso del análisis entró la dimensión de comunicación materna como predictor de la ecuación (F (1, 271) = 24.49, p < .05); en el segundo paso se agregó la dimensión de control psicológico materno (F incremental (2, 270) = 18.42, p < .05). En este caso, altos puntajes en el control psicológico y bajos puntajes en comunicación con la mamá determinaron que los adolescentes hombres consuman alcohol y tabaco.

A continuación, se examinaron los efectos del control materno y paterno sobre el consumo de alcohol y tabaco de mujeres adolescentes (Tabla 13). En el primer paso entró la dimensión de control psicológico materno como predictor de la ecuación (F (1, 308) = 42.49, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de comunicación materna (F incremental (2, 307) = 33.05, p < .05). En el siguiente paso se adicionó a la ecuación el control psicológico paterno (F incremental (3, 306) = 24.67, p < .05). En el último paso se agregó la supervisión paterna (F incremental (4, 305) = 20.70, p < .05). En lo que se refiere a estos resultados, se puede concluir que un alto control psicológico y una baja supervisión de ambos padres influyen en el consumo de alcohol y tabaco de las adolescentes.

Tabla 11
Análisis de regresión paso por paso para predecir problemas externalizados en mujeres

 

Nota: * p < .05. *** p < .001. 

Tabla 12
Análisis de regresión paso por paso para predecir consumo de alcohol y tabaco en hombres

Nota: * p < .05. *** p < .001.

Tabla 13
Análisis de regresión paso por paso para predecir consumo de alcohol y tabaco en mujeres

Nota: * p < .05. *** p < .001.

Posteriormente se examinaron los efectos del control parental materno y paterno sobre la conducta desafiante de adolescentes hombres (Tabla 14). En el primer paso del análisis entró la dimensión de control psicológico materno como predictor (F (1, 271) = 25.10, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de supervisión paterna (F incremental (2, 270) = 17.24, p < .05). En el tercer paso se adicionó a la ecuación el control psicológico paterno (F incremental (3, 269) = 13.61, p < .05). Es decir, un alto control psicológico tanto materno como paterno, aunados a una escasa supervisión del papá, son variables que influyen en el desarrollo de una conducta desafiante en adolescentes.

En el siguiente análisis se examinaron los efectos del control materno y paterno sobre la conducta desafiante de mujeres adolescentes (Tabla 15). En el primer paso entró la dimensión de control psicológico materno (F (1, 308) = 69.78, p < .05). En el segundo paso se agregó la dimensión de control psicológico paterno como predictor (F incremental (2, 307) = 39.39, p < .05). En el último paso se adicionó a la ecuación la supervisión paterna (F incremental (3, 306) = 29.21, p < .05). Estos resultados mostraron que un alto control psicológico de ambos padres, junto con una baja supervisión paterna, determinan el desarrollo de problemas como la desconfianza en mujeres adolescentes.

Tabla 14
Análisis de regresión paso por paso para predecir conducta desafiante en hombres

Nota: * p < .05.

Tabla 15
Análisis de regresión paso por paso para predecir conducta desafiante en mujeres

Nota: * p < .05. ** p < .01.

Discusión

La contribución principal de este trabajo es analizar el efecto de la percepción del control parental sobre los problemas emocionales y de conducta en adolescentes considerando el sexo de los padres y el sexo del hijo. Los resultados de este estudio mostraron que, efectivamente, no fueron las mismas dimensiones del control parental las que explicaron los diferentes problemas en hombres y mujeres, lo cual confirma lo sugerido por Vermeesch et al. (2008); además, el impacto que tiene tanto el control ejercido por el papá como el de la mamá sobre los problemas de sus hijos hombres y mujeres fue diferente, ya que en todos los problemas evaluados el porcentaje de varianza explicado siempre fue mayor en las mujeres que en los hombres, lo que permite suponer que los aspectos familiares tienen un mayor impacto en las mujeres que en los hombres, al menos los que se refieren al control parental. Sería importante hacer investigación que incluya aspectos individuales (e. g., temperamento, búsqueda de sensaciones) y del contexto (e. g., amigos, vecindario) para conocer qué otras variables tienen impacto en estas problemáticas.

En cuanto a las diferencias en la presencia de problemas emocionales y de conducta entre hombres y mujeres, los resultados de este estudio mostraron que las mujeres obtuvieron puntajes más altos en las dimensiones de depresión, problemas somáticos y lesiones autoinfligidas en comparación con los hombres, lo cual concuerda con otros estudios que indican que los problemas de tipo emocional se presentan con mayor frecuencia en las mujeres (Aláez et al., 2000; Benjet et al., 2009; Broidy et al., 2003; Finkenauer et al., 2005; Loeber et al., 2000; Valencia & Andrade, 2005; Winsler & Wallace, 2002).

También se encontraron diferencias significativas en la conducta desafiante, considerada un problema conductual, en donde las mujeres presentaron mayores puntajes que los hombres. Estos resultados son contrarios a lo que la mayoría de los estudios reportan, ya que, según estos, este tipo de problemas se encuentran con mayor frecuencia en los varones (Aláez et al., 2000; Benjet et al., 2009; Broidy et al., 2003; Finkenauer et al., 2005; Loeber et al., 2000; Valencia & Andrade, 2005; Winsler & Wallace, 2002). Sería necesario hacer investigación con otras muestras para corroborar estos datos.

En relación con los predictores de problemas emocionales (depresión, problemas somáticos y de pensamiento, lesiones autoinfligidas), los hallazgos mostraron que las dimensiones de control psicológico paterno y materno siempre fueron positivas y significativas. Estos resultados son congruentes con la literatura previa (Barber, 1996; Barber & Buehler, 1996; Finkenauer et al., 2005; Oliva et al., 2007; Stolz et al., 2005); sin embargo, la mayoría de estos estudios analiza de manera global los problemas emocionales y, como se aprecia en las regresiones de este estudio, los porcentajes de varianza que explican cada uno de estos problemas varían. En este punto se sugiere hacer análisis predictivos dependiendo del tipo de problemática para tener datos más precisos.

Es importante destacar que, en el caso de la depresión, el porcentaje de varianza explicado por el control parental es alto, ya que, de acuerdo con la revisión de Mcleod, Weisz y Wood (2007), los estudios que han relacionado prácticas parentales y depresión no han encontrado porcentajes de varianza explicada de más del 8%. Cabe señalar que la revisión de Mcleod et al. (2007) es de estudios con muestras en su mayoría estadounidenses, donde la familia no juega un papel tan importante como en el caso de los mexicanos. Sería recomendable hacer más investigación en donde se tuviera un instrumento más completo que evaluara sintomatología depresiva para corroborar estos datos.

En cuanto al efecto del control conductual sobre los problemas emocionales, se puede mencionar que la supervisión paterna y la comunicación materna se asociaron de manera negativa con este tipo de problemas. Estos hallazgos concuerdan con lo reportado en estudios previos (Barber, 1999; Finkenauer et al., 2005; Kerr & Stattin, 2000; Reitz et al., 2006; Robila & Krishnakumar, 2006; Stolz et al., 2005) que indican que si los jóvenes perciben poca comunicación y apoyo de parte de su madre y de su padre, así como una baja supervisión del padre, se presentarán más problemas emocionales en ellos. Por lo tanto, es conveniente enfatizar la importancia de fomentar la comunicación padres-hijos con respecto a lo que los hijos hacen y por lo que se interesan en sus actividades, para evitar este tipo de problemas.

En lo que respecta a los problemas de conducta (problemas externalizados, consumo de alcohol y tabaco y conducta agresiva), los resultados mostraron que tanto el control psicológico como el control conductual fueron predictores importantes de este tipo de problemas. De manera general, las dimensiones del comportamiento de la madre mostraron porcentajes de varianza más altos que las de los padres. Acerca del control psicológico, estos hallazgos concuerdan con la evidencia previa (Barber, 1996; Barber & Buehler, 1996; Finkenauer et al., 2005; Oliva et al., 2007; Robila & Krishnakumar, 2006; Stolz et al., 2005), la cual señala que los hijos que perciben críticas excesivas, chantaje e inducción de culpa presentan más problemas de conducta.

En relación con el control conductual, los hallazgos mostraron que bajos puntajes en este tipo de control se asociaron con la presencia de problemas de conducta. Estos resultados son congruentes con lo expuesto en investigaciones previas (Finkenauer et al., 2005; Fletcher et al., 2004; Kerr & Stattin, 2000; Oliva et al., 2007; Reitz et al., 2006; Soenens et al., 2006; Stolz et al., 2005); sin embargo, en el caso del consumo de alcohol y tabaco en los varones, la comunicación materna, que hace referencia tanto a la supervisión de la madre como a la comunicación del hijo sobre sus actividades diarias, fue el predictor más importante. Lo mismo pasó en el caso de los problemas externalizados de las mujeres. Estos datos nos confirman nuevamente la importancia de hacer análisis diferenciales por sexo del padre y sexo del hijo. Quizás se podría analizar el trato diferencial que padres y madres tienen con sus hijos varones y mujeres con el fin de conocer las creencias que subyacen a estas diferencias (Rocha & Díaz-Loving, 2011).

Es necesario reiterar que la mayoría de las investigaciones evalúan el control conductual a través de reactivos que reflejan el conocimiento de los padres acerca de las actividades diarias de sus hijos (supervisión). Sin embargo, de acuerdo con lo que sugieren algunos autores (Kerr & Stattin, 2000; Stattin & Kerr, 2000), es más importante evaluar la disposición del hijo para proporcionarle información a sus padres sobre sus actividades diarias, aunada a la solicitud de información de los padres. En este estudio se consideró este aspecto, ya que ambas dimensiones contienen reactivos que evalúan tanto lo que los padres le preguntan al hijo como lo que ellos les dicen.

En resumen, los resultados antes expuestos muestran claramente que las estrategias del control psicológico parental (e. g., inducción de culpa, chantaje, intrusividad, críticas excesivas) son poco recomendables, puesto que se asocian de forma significativa con los problemas tanto emocionales como de conducta en adolescentes, lo cual debería contemplarse en el diseño de programas de prevención. Del mismo modo, debería fortalecerse la supervisión y la comunicación entre padre e hijos acerca de las actividades que estos realizan. Cabe destacar que, si bien las dimensiones de control de la madre fueron los predictores que en su mayoría explicaron más varianza de los problemas de los hijos y las hijas, también las dimensiones de los padres fueron significativas y, por lo tanto, dignas de consideración.

Por último, es necesario señalar que una de las limitaciones importantes de este estudio es que no se utilizó una muestra aleatoria, por lo cual los resultados no pueden ser generalizados. Además sería útil analizar con mayor profundidad los reactivos que constituyen la dimensión de comunicación materna y supervisión paterna, que en este estudio se consideraron como control conductual, y determinar si es conveniente renombrarla como control conductual, para ser congruentes con la literatura previa.


* Esta investigación forma parte del proyecto titulado: Problemas de conducta en niños, financiada por el Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica (PAPIIT), IN304605.


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