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Colombia Internacional

Print version ISSN 0121-5612

colomb.int.  no.74 Bogotá July/Dec. 2011

 

Consideraciones sobre la gobernabilidad como determinante del comportamiento electoral en Colombia: elecciones presidenciales de 2010

Fredy A. Barrero y Carlos Meléndez
 

Decano Adjunto Escuela de Política y Relaciones Internacionales, Universidad Sergio Arboleda (Bogotá, Colombia). Estudiante de la Maestría en Estudios Políticos de la Pontificia Universidad Javeriana.

Candidato a Ph.D. en Ciencia Política en la University of Notre Dame (Indiana, Estados Unidos).


Resumen

El artículo plantea una contribución a las explicaciones acerca del comportamiento electoral en Colombia. Las interpretaciones previamente desarrolladas han empleado marcos teóricos que enfatizan en el carácter explicativo de factores como ingreso, características psicosociales y evaluación retrospectiva, expresados en el análisis de los vínculos programáticos, clientelares y personalistas que se establecen entre partidos y electores. La literatura existente tiene un vacío que este artículo propone saldar a partir del planteamiento de un modelo de gobernabilidad como criterio que asumen los electores en el momento de definir sus preferencias. El hecho de que algunos candidatos sean percibidos con mejores o peores condiciones para asegurar la gobernabilidad política de Colombia, debido a sus vínculos con los actores con poder de veto, constituye un criterio adicional en la selección del candidato presidencial, junto con factores decisivos (e.g., ideología). La evidencia empírica original, basada en el análisis de datos originales de una encuesta nacional, confirma la hipótesis sugerida.

Palabras clave
elecciones presidenciales 2010 • comportamiento electoral • determinantes del voto


Considering Governability in Colombian Electoral Behavior: Evidence from the 2010 Presidential Elections

Abstract

This article makes a contribution in the literature on electoral behavior in Colombia. Previous explanations have employed theories that emphasize the explanatory power of income, psico-social considerations and retrospective evaluation in order to assess the impact of programmatic, clientelistic and personalistic party-voter linkages on vote-choice. There is a gap in the literature that we propose to fill through the inclusion of governability appeals as a criterion that electors use when defining their electoral preferences. The fact that certain candidates are perceived with better conditions (or not) to overcome challenges to governability based on their links with powerful veto players is another factor that influences vote choice in addition to key variables (e.g. ideology). Original empirical information, based on the analysis of a national survey data, confirms the hypothesis proposed.

Keywords
Colombian presidential elections 2010 • electoral behavior • vote-choice

Recibido el 15 de agosto de 2011, aceptado el 27 de agosto de 2011 y modificado el 17 de octubre de 2011.


El financiamiento para la inclusión de las preguntas utilizadas en el estudio en una encuesta nacional fue el resultado de una colaboración entre la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda y el Kellogg Institute for International Studies de la University of Notre Dame (Indiana, Estados Unidos). En el caso de este último, mediante una beca de investigación otorgada a uno de los investigadores. Este artículo hace parte del proyecto Comportamiento electoral: Colombia elecciones 2010, registrado en Colciencias por el Grupo de Análisis Político de la Universidad Sergio Arboleda. Los autores agradecen a Laura Wills Otero por su colaboración en el diseño de los instrumentos de recolección de información. Del mismo modo, agradecen los valiosos comentarios de Laura Gamboa, Ezequiel González- Ocantos y de dos anónimos evaluadores.

PROBLEMA

El inicio del proceso electoral presidencial colombiano de 2010 se enmarcó por la declaratoria de inexequibilidad, por parte de la Corte Constitucional, del proyecto de Acto Legislativo que se tramitó en el Congreso de la República, con el cual se buscaba constitucionalizar la posibilidad de un tercer mandato del ex presidente Álvaro Uribe Vélez. La ausencia del entonces presidente Uribe como candidato para las elecciones de 2010 condujo a que el debate electoral se concentrara en la continuidad o no de sus políticas, en particular la referente a la seguridad democrática, y en cómo los candidatos enfrentarían el fomento del empleo y los cambios en la política exterior (principalmente respecto a las relaciones con los países vecinos y con el gobierno de Estados Unidos).

Así mismo, los resultados de las elecciones del Congreso de la República (Senado y Cámara de Representantes) del 17 de marzo dieron pistas de lo que podría suceder en las elecciones presidenciales, en particular la diferencia de más de dos millones de votos a favor de la lista del Partido Social de Unidad Nacional frente a la votación de la lista del Partido Verde; aspecto que puso en duda la suficiencia electoral del Partido Verde, tal y como lo anunciaban las encuestas.

Los resultados electorales de la primera vuelta presidencial (30 de mayo) contradijeron los resultados de las encuestas. Aunque ninguna encuesta dio como ganador a Mockus en primera vuelta, la mayoría de ellas lo ubicaba por encima de Santos. Juan Manuel Santos, candidato del Partido Social de Unidad Nacional, obtuvo 6.802.043 votos, frente a los 3.134.222 votos que obtuvo Antanas Mockus, del Partido Verde. Dado que ninguno de los candidatos obtuvo la mitad más uno de los votos, el 20 de junio se llevó a cabo la segunda vuelta electoral. En ésta, la diferencia entre Santos (9.004.221 votos) y Mockus (3.588.819) se amplió contundentemente, y le dio el triunfo a Santos.

Ante los resultados electorales, se busca aquí explorar posibles respuestas a dos preguntas: ¿cuáles fueron los determinantes del voto en las elecciones presidenciales de 2010 en Colombia?, y ¿cómo pudieron incidir las consideraciones ciudadanas de gobernabilidad en el comportamiento electoral de los colombianos? 1

1. ESTADO DEL ARTE: COMPORTAMIENTO ELECTORAL COLOMBIANO. ENFOQUES Y TEORÍAS CONVENCIONALES

El comportamiento electoral colombiano ha sido uno de los temas más recurrentes en el análisis de los fenómenos políticos del país. Los estudios sobre la temática se han nutrido de diversos modelos teóricos, entre los cuales resaltan el modelo psicosocial, el sociológico, el de voto económico, el clientelista y el de reacciones emocionales (Hoskin et. al. 2011; Fernández 2003). Recientemente, los esfuerzos explicativos del comportamiento electoral colombiano se han centrado en las implicaciones que tiene el conflicto armado colombiano en él.

A continuación se revisarán algunos de los principales estudios que se han realizado sobre el comportamiento electoral, resaltando los modelos teóricos que se han utilizado, los argumentos planteados y varias de sus principales conclusiones. Algunos de ellos han confrontado modelos teóricos con el fin de identificar cuál tiende a explicar con mayor precisión el comportamiento electoral. No obstante, como plantea Hoskin (1998), las diversas tradiciones de análisis electoral contribuyen a entender los procesos electorales.

Los estudios pioneros acerca del comportamiento electoral colombiano se guiaron por el modelo sociológico (Weiss 1968; Uribe 1978). Se rescata aquí un trabajo bisagra entre el modelo sociológico y el psicosocial de Losada y Vélez (1982, 199-200). Estos autores encontraron que "no importa la edad de las personas, su nivel socioeconómico, su sexo, su experiencia urbana/rural, su estado civil o su mayor o menor sentimiento de ineficacia política, el que se inclina favorablemente hacia los partidos políticos tiende a votar en el día de las elecciones". Así mismo, los autores identificaron que el nivel socioeconómico era determinante para que las personas participaran, y las que más lo hacen en los procesos electorales son las de más alto nivel socioeconómico.

Diversos estudios han utilizado el modelo psicosocial para analizar el comportamiento electoral colombiano, el cual está basado en la propuesta teórica de Campbell et al. (1960). De acuerdo con ésta, los votantes definen sus preferencias electorales con base en su identificación partidista, los temas de opinión y la imagen del candidato (Dalton 1996). Uno de los primeros estudios colombianos basados en este modelo fue el de Losada y Williams (1972). Posteriormente, Losada (1984) contrastó dicho modelo con otros dos: el del actor racional y el clientelista. Así mismo, el autor (1984, 121-123) concluye en su estudio que "el modelo clientelista es muy poco apto para explicar el comportamiento electoral en la Colombia de hoy" y que "los modelos psico-social y racional poseen, en el caso colombiano actual, una capacidad explicativa sustancial y en el fondo equivalente". Por otro lado, Pinzón y Rothlisberger (1991, 156) se basaron en algunas premisas del modelo psicosocial y en el modelo clientelista para describir al tipo de votante de 1990 como una persona "de origen urbano, más consciente de sus necesidades y, por ende, más independiente en su voto y dispuesto a olvidar sus ataduras tradicionales, a cambio de programas que parecen colmar sus necesidades".

Hoskin (1998, 394), en su análisis de las elecciones presidenciales de 1998, planteó que "se puede especular que las teorías de escogencia racional (rational choice) tuvieron más poder explicativo en las pasadas elecciones que las de la tradición sociológica o la de Michigan, en el sentido de que ni la identificación partidista ni los issues fueron tan determinantes en 1998. Desde mi perspectiva, la combinación del pocket voting, los niveles altísimos de pesimismo por parte de los colombianos (sociotropic voting) y el voto retrospectivo (retrospective voting) llevan en sí las explicaciones principales, no solamente de los resultados de la segunda vuelta, sino también de la primera".

Para entender el comportamiento electoral de los bogotanos en las elecciones locales de 2000, Muñoz (2001, 51) propuso "determinar la relación entre los sentimientos de identificación partidista y la conducta electoral de la población en Bogotá en las elecciones locales del 29 de octubre de 2000". Uno de los principales hallazgos de Muñoz es que hay una fuerte relación entre la filiación partidista y el sentimiento hacia el candidato. Pizano (2002) también analizó el comportamiento electoral de los capitalinos en las elecciones de 2000 e identificó que en Bogotá, ante el desprestigio de los partidos tradicionales y el ascenso de un número significativo de electores autodenominados independientes, los "bogotanos votan de manera racional al elegir candidatos que en su rótulo afirman ser 'independientes', en consecuencia con las preferencias políticas que la mayoría dice tener".

Para el análisis de las elecciones presidenciales de 2002, Losada, Giraldo y Muñoz (2003) utilizaron tres modelos para descifrar las preferencias electorales de los colombianos respecto a los cuatro principales candidatos presidenciales en contienda, para lo cual utilizaron "el psico-social de la Escuela de Michigan, el de reacciones emocionales de G. Marcus, y de voto por razones económicas". Losada, Giraldo y Muñoz (2003, 28) encontraron que "de los tres modelos escudriñados el que demuestra mayor poder explicativo, y lo hace de manera consistente con respecto a los cuatro candidatos estudiados, es el psicosocial. Más aún, el modelo revela que hoy prima claramente la imagen de los candidatos por encima de las lealtades partidistas, y de los programas". Respecto a los otros dos modelos, los autores consideran que "El modelo de reacciones emocionales exhibe una capacidad explicativa apreciable, pero sólo con respecto a los dos candidatos más aventajados" y que "el modelo de voto por razones económicas en ningún caso reveló poder explicativo de las preferencias colombianas".

Por su parte, Hoskin, Masías y García (2005, 73) analizaron el mismo proceso electoral con base en la construcción de un marco teórico que incluyó los modelos de la escuela sociológica, la de Michigan y la de elección racional. Utilizando modelos logísticos, determinaron que

En efecto, de manera semejante a lo que está pasando en otros países, ni los atributos personales ni los factores demográficos de los votantes parecen explicar bien cómo votan los colombianos. Lo interesante es que el género, el estatus socioeconómico, el nivel de educación o la ocupación, entre otras variables tradicionales no figuran como factores determinantes en los modelos de decisión [...] A diferencia de los estudios sobre comportamiento electoral en otras partes del mundo, las percepciones de los colombianos sobre el comportamiento de la economía nacional y personal, así como la perspectiva de la situación futura en cuanto a la economía, no parecen impactar su decisión de voto.

De acuerdo con Gutiérrez (2003, 94), "la variable socioeconómica predice muy mal el comportamiento electoral; pacifismo y liberalismo económico fueron de la mano en ciertos nichos electorales; la exasperación con la guerrilla no fue tan fundamental para determinar el voto uribista". Así mismo, Gutiérrez (2003, 111) plantea desde una perspectiva downsiana que "La distribución de preferencias de nuestro electorado siguió siendo unimodal -siguiendo una tradición-, pero se corrió mucho hacia la derecha", rompió el "centrismo histórico" de los colombianos.

Un modelo novedoso para entender el comportamiento electoral de los colombianos fue el propuesto por Olivella y Rodríguez (2009, 113-114). Dichos autores utilizaron el modelo espacial, del cual resaltan que "es la [teoría] menos explorada en el caso colombiano, quizá porque la información necesaria para ubicar votantes y candidatos en un mismo espacio era prácticamente imposible de obtener hasta hace poco. Sin embargo dados los nuevos estudios de opinión pública disponibles en el país y la capacidad de cómputo para realizar estimaciones de modelos estadísticos complejos, la explicación de la decisión del voto por proximidad se ha hecho más atractiva". Uno de los principales hallazgos del estudio de Olivella y Rodríguez (2009, 122) fue que "Controlando los demás factores (especialmente la afiliación partidista y la evaluación de la economía del país y de la propia situación económica), los ciudadanos tienden a votar por aquel candidato que perciben más cerca de su propio punto ideal, tanto en lo relacionado con su posición ideológica como en su postura ante las posibles salidas del conflicto armado".

Finalmente, ha surgido una literatura que propone estudiar la relación entre la participación electoral y el conflicto armado. Fernández (2002, 192) estudió "la influencia de la violencia política en el comportamiento electoral de los santandereanos para las elecciones de Alcalde durante el periodo 1988 a 2001". Mediante un ejercicio descriptivo, encontró que los actos terroristas tuvieron un impacto negativo en la participación electoral en Santander, en particular en 1992. Desafortunadamente, su estudio no explica por qué se da este impacto. Hoyos y Ceballos (2004, 23) llegaron a una conclusión similar. Después de analizar el comportamiento electoral y el proceso de descentralización en Colombia entre 1988 y 2000, encontraron que "las variables de violencia y conflicto armado incluidas en el modelo resultaron significativas. [... ] la intervención de los actores armados en los procesos electorales ha ido ganando fuerza como una estrategia política, bien sea mediante presiones a la población para que vote por un candidato específico o mediante la obstrucción a la participación".

Por su parte, García (2010) analizó los actores vinculados al conflicto armado colombiano, sus acciones y el comportamiento electoral en algunos municipios colombianos. García (2010, 165) establece que "[... ] los individuos que viven en contextos violentos tienden a ajustar sus conductas y opiniones políticas en línea con los objetivos estratégicos y las orientaciones ideológicas proclamadas por el actor armado dominante". García (2010, 195) concluye que "[...] la violencia política es una herramienta muy eficiente para modelar la conducta política de la ciudadanía. Los actores armados emplean la violencia o la amenaza de su uso para darle forma al comportamiento político, alternando el costo de ciertas acciones y preferencias políticas". En esa misma línea de análisis, García (2007, 111) evalúa el contexto y los objetivos estratégicos de los grupos armados ilegales que generan violencia en distintos municipios colombianos, y encuentra que "[...] en las áreas en que hay presencia de guerrillas y de ambos actores armados presentan niveles de participación significativamente menores que municipios donde los actores armados están ausentes, o hay presencia paramilitar [...] Finalmente, en zonas en donde están presentes sólo los paramilitares, la violencia homicida presentó un efecto positivo sobre la participación".

Como se observa en el estado del arte, en Colombia existe una tradición académica que usa diversos modelos teóricos para explicar el comportamiento electoral de los colombianos. Cabe resaltar que gran parte de los estudios electorales colombianos han tenido sustento en el modelo psicosocial (inaugurado por Campbell et al. [1960] y desarrollado por Fiorina, 1981), aunque los diversos modelos utilizados demuestran la cada vez mayor profesionalización y rigurosidad con la que la academia nacional busca responder a por qué votan los colombianos. Sin embargo, a pesar de la amplia investigación sobre el tema, aún quedan factores por explorar como determinantes del comportamiento electoral. Entre ellos, encontramos un vacío en la literatura referente a las consideraciones de gobernabilidad. El hecho de que algunos políticos sean percibidos con mejores (o peores) capacidades para asumir el encargo presidencial puede tener efectos directos en la formación de las preferencias electorales.

En este artículo se propone incluir en la reflexión sobre el comportamiento electoral las percepciones acerca de los obstáculos para la gobernabilidad del país, no como variable que impacta en la participación electoral (como se ha desarrollado recientemente), sino en la selección del candidato presidencial por apoyar.

2. MARCO TEÓRICO: CONSIDERACIONES SOBRE LA GOBERNABILIDAD Y EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL

En este artículo se propone el uso de un "modelo de gobernabilidad" para explicar la formación de preferencias electorales. Según éste, un candidato tiene mayores posibilidades de ganar una elección en la medida en que los electores crean que es más capaz de vencer los obstáculos de gobernabilidad que enfrenta el sistema político (por ejemplo, la capacidad de enfrentar a las FARC, el apoyo político y las alianzas necesarias en el Congreso para legislar sin bloqueos), más allá de sus propuestas programáticas, de sus estrategias clientelares o del carisma personal que genere. Si los ciudadanos están preocupados por la gobernabilidad cuando votan, se van a mostrar adversos a ciertas ofertas políticas que despiertan dudas sobre su capacidad de gobernar controlando adversidades políticas, y van a tender a evaluar el desempeño político de los candidatos y recompensar o castigar, dependiendo de las garantías que puedan asegurar en materias de estabilidad.

En democracias que enfrentan políticas pretorianas (Huntington 1968) y los poderes de veto internos y externos al sistema político pueden retar a los gobernantes -dependiendo de su capacidad de movilización, oposición social y política, y hasta militar, en casos de conflictos armados internos-, los votantes tienen en consideración los riesgos que estos poderes de veto colocan sobre la gobernabilidad del país y, por lo tanto, supeditan -o en todo caso relativizan- sus preferencias programáticas, para elegir a un gobernante que reúna las condiciones para vencer los obstáculos contemplados por poderes de veto antisistémicos.

De acuerdo con esta línea argumentativa (desarrollada inicialmente por González-Ocantos y Meléndez 2009), se define gobernabilidad como la capacidad que tienen los gobernantes para mantener el orden social y político mientras implementan sus propuestas programáticas. El contexto de un conflicto armado interno de larga duración, como el caso colombiano, haría que se valore con mayor importancia la gobernabilidad del país, antes que otro tipo de consideraciones, y, por lo tanto, sería éste uno de los criterios al definir las preferencias electorales. La amenaza que significa un incremento del poder por parte de los grupos armados ilegales (como las FARC o las organizaciones paramilitares) puede ser, en este sentido, decisivo en el momento de votar, sobre todo si algunas alternativas políticas se perciben como mejor preparadas (u otras muy debilitadas) para asegurar la gobernabilidad del país. En un contexto en el que las políticas de seguridad estuvieron en el centro del debate electoral, debido a la imposibilidad de Uribe de continuar en el poder, estos temas adquieren mayor relevancia en la decisión del voto.

La evaluación de que algunas ofertas políticas se encuentren en mejores condiciones para asegurar la gobernabilidad del país no sólo se debe a la confianza que pueden generar sus plataformas políticas (lo que establecería un tipo de vínculo programático) (Downs 1957), ni tampoco a la evaluación de políticas previas relacionadas con materias que pueden poner en juego la gobernabilidad ("retrospective voting") (Fiorina 1981). También se debe a los vínculos que tienen las candidaturas electorales con los actores de veto correspondientes, ya sean movimientos sociales o actores militares sistémicos (por ejemplo, capacidad de control de las Fuerzas Armadas Nacionales). En otros países de la región, esto se ha demostrado (González-Ocantos y Meléndez 2010), especialmente para explicar la victoria electoral de Evo Morales en 2005 (un vínculo político estrecho entre Morales y el mas, movimiento que se había convertido en un actor con capacidad de desbalance en el equilibrio de gobernabilidad en Bolivia), las victorias del Partido Justicialista argentino, dado su control con el movimiento social luego de la caída de De la Rúa, precisamente por su incapacidad para canalizar a la sociedad movilizada, entre otros ejemplos.

Dados estos antecedentes, se puede plantear, a modo de hipótesis, la importancia que tiene el nivel de integración y de control del, por entonces, oficialismo uribista con respecto a actores de veto institucionales, en cuanto al equilibrio tradicional de poderes políticos (predominio político de las bancadas en el Legislativo) o fácticos (Fuerzas Armadas Colombianas como clave para entender los avances en las políticas de seguridad ciudadana). En ese sentido, la candidatura de Juan Manuel Santos significaría una continuación del statu quo de gobernabilidad, mientras que la de Antanas Mockus podría llegar a presentar riesgos de quiebres en la gobernabilidad, pues al replantear las políticas de lucha contra los grupos armados ilegales en Colombia, carecería de un respaldo político, tanto en el Legislativo como en la sociedad civil organizada.

Más allá de las razones programáticas, clientelares o personalistas, se plantea la hipótesis de que las consideraciones de gobernabilidad cumplen un rol complementario, pero clave, en el momento de entender el comportamiento electoral de los recientes comicios. La evidencia empírica recolectada y analizada tiene como objetivo poner a prueba la confluencia de estas teorías.

3. ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS Y EXPLORACIÓN DE LOS DATOS

Para responder a los interrogantes planteados en este documento, se contrató un paquete de preguntas que fueron incluidas en una encuesta ómnibus (de representación estadística en los niveles urbano y rural) de 1.200 entrevistas. 2 La información obtenida en la encuesta permite analizar el comportamiento electoral individual y trascender las primeras impresiones basadas en análisis de agregados (tanto nacional como subnacional). A las variables convencionales utilizadas como predictores del comportamiento electoral, como ideología (promedio 6,5, en una escala donde 1 es izquierda y 10 derecha) y votación anterior (voto por Uribe en 2006), y variables sociodemográficas (sexo, nivel educativo y nivel de ingreso), se plantearon preguntas que se aproximaran a las percepciones sobre los riesgos y fortalezas con respecto a la gobernabilidad política que despiertan las principales candidaturas presidenciales (ver el anexo).

Se interrogó acerca de la percepción de los obstáculos (cantidad e intensidad) que podrían tener en el momento de gobernar, tanto Santos como Mockus, así como cuáles serían los principales opositores (poderes de veto) que los candidatos enfrentarían para gobernar.

En el primer caso, ante la pregunta: "Si Juan Manuel Santos/Antanas Mockus gana las elecciones presidenciales, ¿cuántos obstáculos cree usted que enfrentará para gobernar con éxito?", se ofreció como alternativa de respuesta una escala ordinal de cuatro niveles que va desde la incapacidad total para gobernar ("tantos obstáculos que no podrá gobernar") hasta la ausencia de limitaciones a la gobernabilidad ("ningún obstáculo"). En el segundo caso, sobre el principal obstáculo por enfrentar, se utilizó la siguiente pregunta: "Si Juan Manuel Santos/Antanas Mockus gana la elección presidencial, ¿cuál cree usted que será el principal obstáculo para su gobierno?", y se ofrecieron como alternativa de respuesta tanto actores de veto institucionales (el Congreso, las Fuerzas Armadas) como ilegales (las FARC, los paramilitares).

De acuerdo con el marco teórico planteado, la hipótesis principal es que las percepciones de gobernabilidad tienen un impacto positivo y estadísticamente significativo en la definición de las preferencias electorales, complementarias a otros determinantes del voto como ideología, nivel de ingreso y voto por Uribe en 2006. Para plantear hipótesis alternativas, tomamos como referencia la teoría de los vínculos políticos (Kitschelt 2000), en la cual se evalúan consideraciones de tipo programático, clientelar y personalista como determinantes del voto. Para medir la importancia de las plataformas programáticas, los intercambios clientelares (regalos o dinero a cambio del voto) y atractivos personalistas de los candidatos en la definición de las preferencias electorales, se incluyó la siguiente pregunta: "¿Cuál es la razón más importante por la que votará por el candidato que acaba de mencionar (como su selección para la primera vuelta electoral)?". Entre las alternativas de respuesta figuraban: "Por sus cualidades personales" (atractivo personalista), "por su programa de gobierno" (vínculo programático), "por su promesa de dar bienes materiales y/o favores para usted o su comunidad" (relación clientelar) y "porque usted se identifica con su partido político" (identificación partidaria).

A partir de lo anterior, se evaluaron dos modelos multinomiales. El primero está conformado por las variables de percepción de obstáculos de un eventual gobierno de Mockus, percepción de obstáculos de un eventual gobierno de Santos e ideología, y voto por Uribe en 2006. El segundo, que evalúa la hipótesis alternativa, está compuesto por las variables correspondientes al tipo de consideraciones programáticas, clientelares y personalistas en la definición del voto. En ambos casos, se incluyeron controles de ingreso, educación, edad y sexo de los entrevistados. Antes de presentar los resultados, se detallará brevemente la distribución de las respuestas correspondientes a las preguntas aplicadas.

a. VARIABLE DEPENDIENTE

La variable dependiente es la intención de voto para la primera vuelta del 30 de mayo de 2010. Entre las alternativas se consideran los candidatos Juan Manuel Santos, Antanas Mockus, Noemí Sanín, Gustavo Petro, Germán Vargas Lleras y Rafael Pardo. Para el cálculo de los modelos se excluyeron los votos en blanco y las no-respuestas. Dado que la encuesta se realizó tres semanas antes de los comicios, en un contexto de alta volatilidad en las preferencias electorales, y considerando un alto porcentaje de personas que no respondieron sobre por quién votarían (30%), se encontraron diferencias entre los resultados de la consulta de opinión y los resultados oficiales del 30 de mayo. Estas diferencias son significativas con respecto al apoyo recibido por Juan Manuel Santos, fenómeno que no fue previsto por ningún estudio de opinión, incluso en los últimos sondeos realizados. Debido a la similitud entre el apoyo enunciado en las encuestas y el obtenido en las urnas de los demás candidatos, existen indicios para sospechar que el apoyo no previsto por Santos provino de aquel porcentaje de personas que no habían definido su voto o que simplemente no contestaron la pregunta planteada por la encuesta (ver la tabla 1). Por lo tanto, una primera atingencia por considerar en el presente estudio es la diferencia en la distribución de las preferencias enunciadas y las realmente obtenidas en el escrutinio.

b. VARIABLES INDEPENDIENTES 3

i. Modelo de gobernabilidad

Como se mencionó anteriormente, con esta investigación se busca identificar la incidencia que pueden tener en los electores sus percepciones de gobernabilidad a la hora de tomar la decisión de a quién dar su voto. Para tal efecto, a continuación se presenta primero un análisis descriptivo de las variables que se incluyeron en el estudio.

El debate político durante las elecciones presidenciales de 2010 estuvo marcado por la continuidad/discontinuidad de las propuestas "uribistas". El otrora antagonismo liberal-conservador fue relegado por la disputa electoral entre Uribismo, representado electoralmente en la candidatura de Juan Manuel Santos, y la denominada Ola Verde (mote mediático que recibió la propuesta partidista que acompañaba las aspiraciones de Antanas Mockus, del Partido Verde).

Dado que las elecciones del Congreso se realizaron primero que las presidenciales, los resultados electorales de éstas daban en principio una amplia mayoría al bloque de congresistas que apoyaba la elección de Santos (incluidos los conservadores y los del Partido de la U). Estos resultados traían implícitas dos consideraciones: i) Mockus no ganaría en la primera vuelta; ii) Los bajos resultados electorales de la lista del Partido Verde, de Mockus, y los altos resultados electorales de las listas que acompañaban a Santos, generarían mayores obstáculos de gobernabilidad ante un eventual gobierno de Mockus.

No obstante, las encuestas aplicadas percibían a ambos candidatos (Santos y Mockus) con similares obstáculos para gobernar. Por un lado, el 54% de los encuestados consideró que Santos tendría muchos obstáculos para gobernar, y el 9%, que éstos serían tantos que no podría hacerlo. Por otro lado, el 60% de encuestados consideró que Mockus tendría muchos obstáculos para gobernar, y el 10%, que éstos serían tantos que no lograría sostenerse en el poder (ver la Tabla 2). La diferencia en las percepciones sobre las capacidades para gobernar de ambos candidatos no era tan grande; sin embargo, las diferencias se incrementan, y en algunos casos se modifican, cuando se identifican cuáles serían los principales obstáculos que enfrentarían ambos candidatos (Juan Manuel Santos y Antanas Mockus). A pesar de que las capacidades percibidas para gobernar, en el caso de ambos candidatos, son similares, cada una tendrá un efecto distinto en el momento de predecir las preferencias electorales.

En un hipotético gobierno de Mockus o de Santos, las FARC eran percibidas por los colombianos como el principal obstáculo para gobernar. Pese a que éstas, durante el gobierno de Alvaro Uribe, recibieron sendos golpes militares a su estructura armada, organizacional y financiera, siguen siendo vistas como actores desestabilizadores del sistema político, para lo cual es importante tener en cuenta algunos antecedentes. De acuerdo con la encuesta, un 43,8% de los encuestados identificaron que las FARC serían el principal obstáculo que tendría Santos para gobernar. Dicho obstáculo probablemente puede tener asidero en dos premisas de los electores: i) una vez Uribe dejara la Presidencia, las FARC tomarían un nuevo aire y replantearían nuevas tácticas y estrategias para desestabilizar y restarle legitimidad ante la opinión pública al nuevo gobierno; ii) durante la gestión de Juan Manuel Santos en el Ministerio de Defensa, se desarrollaron las principales operaciones militares, incluida aquella en la que se dio de baja a "Raúl Reyes", en territorio ecuatoriano.

En el caso de Antanas Mockus, el mayor obstáculo también serían las FARC (36%), percepción que puede ser explicada por los planteamientos que como candidato hizo en los debates televisados, en los que afirmó que las actuaciones del Estado colombiano en contra de las FARC habían sido por fuera del marco legal (en clara alusión al ataque en el que el Ejército colombiano dio de baja a Raúl Reyes en territorio ecuatoriano, así como a las denuncias que se habían hecho por los denominados "falsos positivos"). Es decir que, por razones distintas, las FARC representan el principal obstáculo de gobernabilidad para ambos candidatos, no existiendo diferencias significativas en las magnitudes de estas percepciones.

Ahora bien: llama la atención que un porcentaje mínimo de los encuestados consideró que los paramilitares serían un obstáculo para la gobernabilidad, tanto de Santos (10%) como de Mockus (6%). Es probable que este bajo porcentaje de los encuestados se deba a la existencia de la percepción sesgada en el electorado de que las estructuras paramilitares fueron desmontadas en el proceso que adelantó la administración de Uribe con los jefes paramilitares, y posteriormente ratificada con la extradición a Estados Unidos de los mismos. No obstante, dicha percepción puede ser debatible, dada la transformación de las otrora estructuras paramilitares en las actuales bandas criminales. Adicionalmente, García (2007, 94) resalta que en contextos electorales, "Los paramilitares estarían más interesados en ejercer una influencia sobre los procesos electorales a través de la promoción de aquellos candidatos y partidos cercanos a sus intereses políticos". De acuerdo con García (2007, 94), los paramilitares "son organizaciones que defienden el status quo, lo cual implica que no estarían interesados en el bloqueo de los procesos electorales ni en la desestabilización total del régimen". 4

La mayor diferencia en cuanto a gobernabilidad entre los dos candidatos está referida al rol que podría desempeñar el Congreso en la lucha política. En el caso de un eventual gobierno de Santos, un 14% consideró que el Congreso de la República sería su principal obstáculo para la gobernabilidad; mientras que en el caso de un hipotético de Mockus, un 23% consideró que el Congreso sería su principal obstáculo para mantenerse en el poder (ver la Tabla 3). Tal vez dichos porcentajes correspondieron a la lectura que se hacía acerca de la conformación del nuevo Congreso y cómo éste favorecería los intereses de Santos si fuese electo. No obstante, lo que después se evidenció con un análisis más riguroso de los resultados de las elecciones del Congreso fue que los partidos que apoyaban al futuro gobierno de Santos no eran mayoría, una de las razones por las cuales el gobierno electo de Santos sumó, al denominado "gobierno de unidad nacional", a los partidos Liberal y Cambio Radical, los cuales, adicionalmente, obtuvieron impulso de sus propuestas de gobierno y participación burocrática en el Gobierno central. Para los encuestados, las Fuerzas Armadas no serían un obstáculo mayor (5%) para el gobierno de Santos, quizá por su ascendencia sobre ellas y por las buenas relaciones que tuvo con las mismas durante su paso por el Ministerio de Defensa.

A continuación presentamos los resultados del modelo estadístico planteados coherentemente dentro del marco teórico de la gobernabilidad como factor que influye en las preferencias electorales en Colombia en las últimas elecciones. Para analizar en su conjunto los factores que intervienen en las preferencias electorales, se aplicó un modelo Logit Multinomial, considerando como variable dependiente la intención de voto para la primera vuelta presidencial (que incluye a todos los candidatos y a aquellos que manifestaron que no votarían), teniendo como categoría base el voto por Santos. El modelo está compuesto por las siguientes variables independientes: percepción de capacidades de gobernabilidad de Mockus (a menos obstáculos percibidos, mayor el valor de esta variable) [governamockus], percepción de capacidades de gobernabilidad de Santos (a menos obstáculos percibidos, mayor el valor de esta variable) [governasantos], ideología [ideología] (continuum de 1 como izquierda y 10 como derecha), y voto por Uribe en 2006 (variable dicotómica donde 1 es haber votado por Uribe en las elecciones presidenciales de 2006) [Uribe]. La ideología y votación por Uribe en 2006 se incluyen en el modelo, debido a que han demostrado tener capacidad predictiva con respecto a las preferencias electorales. Si esta hipótesis es correcta, un aumento en la percepción de los obstáculos de gobernabilidad de Mockus y Santos (menor gobernabilidad) debería disminuir la probabilidad de votar por estos candidatos, respectivamente. Del mismo modo, se controla por las convencionales variables demográficas, para evitar sesgos con respecto a niveles de ingreso, niveles educativos, edad y sexo de los encuestados.

Los resultados (ver la Tabla 4) demuestran el impacto estadístico y significativo que tienen las consideraciones de gobernabilidad para cada uno de los dos principales candidatos en la formación de las preferencias electorales. Cuanto mayor sea la percepción de que un eventual gobierno de Mockus aseguraría la gobernabilidad del país (es decir, percepción de que enfrentaría menos obstáculos), mayores son las probabilidades de que los individuos voten por este candidato sobre Santos. Del mismo modo, el efecto de esta variable también es significativo estadísticamente en la comparación entre Vargas Lleras y Santos. Entre los que creen que Mockus reúne condiciones de gobernabilidad, las probabilidades de preferir a Vargas Lleras sobre Santos son más altas (en el caso de elegir entre estos dos). Por otro lado, cuanto mayor sea la percepción de que una gestión de Santos garantizaría la gobernabilidad (es decir que enfrentaría menos obstáculos), mayores las probabilidades de no preferir a cualquiera de los otros candidatos por encima de Santos (resultados estadísticamente significativos para todos, con excepción de Vargas Lleras, única comparación en la cual no existe significancia estadística).

El modelo también corrobora el impacto significativo de la ideología en las preferencias de Mockus por encima de Santos, y de Petro por encima de Santos (un incremento hacia la derecha en la escala del 1 al 10 disminuye la preferencia de votar por Mockus o Petro por encima de Santos). Asimismo, se comprueba que el hecho de haber votado por Uribe en 2006 tiene un impacto negativo y estadísticamente significativo en la probabilidad de votar por Mockus por sobre Santos. Con respecto a las variables sociodemográficas, el modelo encuentra que mientras mayores son los niveles educativos, mayor es la probabilidad de votar por Pardo, por Petro o por Mockus que por Santos (en comparaciones bilaterales con el candidato que resultara ganador de las elecciones). La variable de género sólo es significativa en la comparación entre Sanín y Santos. Ser mujer aumenta la probabilidad de votar por la candidata del Partido Conservador, por sobre el candidato del Partido de la U.

Luego de realizar las pruebas de razón de verosimilitud, se comprobó que el modelo de gobernabilidad planteado (que incluye las consideraciones de gobernabilidad, la ideología y el voto por Uribe en 2006) produce un coeficiente de chi2 (345.466) más grande que cuando se utiliza un modelo elemental que se basa sólo en la ideología y el voto por Uribe en 2006 (283.449).

Del mismo modo, para verificar qué tan adecuado resulta el modelo aquí planteado con respecto a un modelo nulo, se realizó una prueba de razón de verosimilitud para cada una de las variables independientes. Cada una de éstas arroja un porcentaje correctamente predicho (p>0.001), con la excepción de la variable ingreso (que está incluida en el modelo como control), lo cual no deslegitima el modelo en su conjunto. Por el contrario, estas pruebas evidencian que el modelo de gobernabilidad resulta más adecuado con respecto al modelo nulo. Con ello se demuestra la relevancia del aporte teórico que se propone, es decir, que las consideraciones de gobernabilidad aportan mayor capacidad predictiva a las preferencias electorales.

Puesto que los coeficientes de un modelo logístico multinomial no son fácilmente interpretables con respecto a ninguna cantidad de interés sustantivo, es necesario establecer si la percepción de gobernabilidad afecta dichas cantidades de interés de forma sustancial. Para ello, se calcularon las probabilidades predictivas de que un votante prefiera votar por uno u otro de los candidatos de acuerdo con su percepción de que Santos y Mockus puedan garantizar la gobernabilidad del país en una eventual administración. En relación con la hipótesis planteada, conforme se incremente la sensación de que Santos garantiza la gobernabilidad, la probabilidad de preferir votar por Mockus por encima de Santos disminuye. Cuando la percepción de que Santos puede afrontar los riesgos de gobernabilidad es mínima (governasantos=1), la probabilidad de preferir a Mockus en vez de Santos es de 32%. Cada vez que se mueve un punto más en la escala de gobernabilidad de Santos, la probabilidad de votar por Mockus disminuye 7 puntos porcentuales. De este modo, si un elector cree que Santos no tendría ningún obstáculo para gobernar el país, la probabilidad de que ese mismo ciudadano vote por Mockus es sólo de 11%. Coherentemente, cuando la percepción de que Mockus garantizaría la gobernabilidad del país aumenta, las preferencias de votar por Mockus por encima de Santos también se incrementan en un 7% (ver la Tabla 5).

Además, se ejecutaron modelos complementarios 5 para ver el efecto de amenazas específicas a la gobernabilidad en la formación de las preferencias electorales, como es el caso del Congreso (factor institucional) y de las FARC (factor extrasistémico). Si se aísla la percepción del Congreso como obstáculo para un eventual gobierno como una variable independiente (controlando por las variables sociodemográficas convencionales), encontramos comportamiento de "voto suicida", tanto para Santos como para Mockus. Es decir que, aunque el elector sabe que el Congreso va a ser el principal obstáculo en un eventual gobierno de Mockus o en un eventual gobierno de Santos, aun así preferirá dar su voto por ellos (en ambos casos, con niveles de significancia p>0.001). Esto quiere decir que el Congreso de Colombia no es identificado como un actor de veto por el electorado colombiano. 6

Caso contrario sucede cuando se aísla la percepción de las FARC como el principal obstáculo para un eventual gobierno (de Santos o de Mockus). Cuando se la trata como variable independiente (controlando por las variables sociodemográficas convencionales), se encuentran resultados distintos al caso del Congreso. Si el elector cree que las FARC serían el principal obstáculo para un hipotético gobierno de Mockus, se inclinaría más a votar por Santos. En cambio, si el elector cree que las FARC serían el principal obstáculo para Santos, no hay diferencia. Igual podría votar por él. Es decir que la percepción de las FARC como amenaza sí influye en el momento de la definición de las preferencias electorales, de manera negativa para Mockus e indistinta para Santos. En conclusión, podríamos hablar de una suerte de "voto suicida" si se concibe el Congreso como amenaza para un gobierno exitoso de Santos o de Mockus (no importa para definir su preferencia electoral), pero la percepción de las FARC como amenaza sí influye, sobre todo negativamente para Mockus.

El modelo combinado que integra las condiciones de gobernabilidad (medidas en cuanto obstáculos percibidos para cada una de las principales candidaturas presidenciales) y el posicionamiento ideológico del elector, así como su votación presidencial en 2006, conforma un modelo exitoso para establecer el conjunto de factores que explican consistentemente el comportamiento electoral de las últimas elecciones presidenciales. La evidencia empírica demuestra la viabilidad del marco teórico planteado que avanza más allá de las variables convencionales empleadas para comprender el comportamiento electoral (ideología, voto por Uribe), incluidas aproximaciones alternativas que prueban complementarse coherentemente.

ii. Modelo de los vínculos políticos

El modelo de gobernabilidad propuesto tiene mayores capacidades de predicción del comportamiento electoral que el que sólo considera ideología y voto por Uribe en 2006 (como quedó demostrado en la sección anterior). En esta sección ponemos a prueba otras teorías que se han planteado desde la ciencia política comparada como eficientes para entender el comportamiento electoral.

Dadas las limitaciones de nuestro estudio, sólo pudimos incluir en la encuesta contratada preguntas referidas a la teoría de los vínculos políticos (Kitschelt 2000). Como se anticipó en el marco teórico, estas teorías explican el comportamiento electoral enfatizando en la importancia de la ideología o de las plataformas programáticas de los candidatos, de los intercambios clientelares y del carisma personal de los candidatos como los principales determinantes de las preferencias electorales. Siguiendo este razonamiento, los ciudadanos definen sus preferencias electorales por las ofertas programáticas de los candidatos, la promesa de un intercambio que les otorgue beneficios particulares o características personales propias de los políticos. Esta aproximación no considera la posibilidad de que los ciudadanos puedan evaluar factores de gobernabilidad (como los propuestos en el modelo anterior), que es hasta cierto punto una evaluación por descarte, sino que, por el contrario, siempre se trataría de la expresión de algún tipo de vínculo político estable.

Con el fin de operar estas consideraciones, en la encuesta se preguntó por razones para la definición de las preferencias electorales, y se obtuvieron los siguientes resultados: el 69% de los encuestados respondió que había definido su voto por el programa de gobierno (vínculo programático), 11% manifestó que por las cualidades personales del candidato (atractivos personalistas), y tan sólo 3,75%, por la promesa de un beneficio concreto (razones clientelares) (ver la Tabla 6). Para su incorporación en modelos de regresión en los que la variable dependiente sean las preferencias electorales de la primera vuelta del 2010, se separó cada una de las alternativas como variables independientes asociadas a la intención de voto por los candidatos presidenciales de la primera vuelta. Para la comparación con el modelo de gobernabilidad, fueron incorporadas las mismas variables independientes de comprobado efecto en la predicción del voto: ideología y voto por Uribe en 2006. De igual forma, se utilizaron las mismas variables de control.

El modelo Logit Multinomial aplicado toma como categoría base el voto por Santos. Los resultados muestran que las teorías convencionales -medidas a través de las variables previamente descritas- tienen alguna capacidad predictiva sobre las preferencias electorales, especialmente cuando la comparación se reduce a dos candidatos: Santos y Mockus. De acuerdo con los resultados de este modelo, mientras más importancia dé el elector al programa de gobierno y a las características personales de los candidatos, mayor será la probabilidad de que vote por Mockus sobre Santos. Tanto la ideología como la votación por Uribe en 2006 mantienen su influencia estadística significativa en la definición de las preferencias electorales.

Las variables de educación y edad, propias para la predicción de probabilidades entre Santos y Mockus, se mantienen significativas para la mayoría de otras preferencias electorales. El clientelismo no aparece como un factor con capacidad de influencia estadísticamente significativa, aunque podría deberse, evidentemente, a la poca proporción de entrevistados que respondieron esta alternativa. En su conjunto, la evidencia empírica contribuye a corroborar que las teorías convencionales tienen un carácter predictivo en la determinación de las preferencias electorales, sobre todo las razones programáticas y personalistas, aunque su alcance es menor al esperado, o al menos limitado, para la comparación entre los dos principales candidatos (ver la Tabla 7).

El modelo de gobernabilidad planteado inicialmente no invalida el alcance predictivo del modelo de los vínculos políticos, pero una comparación basada en medidas de información como los Criterios de Información Bayesianos (BIC, por su sigla en inglés) permite seleccionar entre modelos multinomiales "non-nested" aquel que encaje mejor con la información obtenida. Dado que el BIC produce puntajes que son en realidad penalidades por el número de parámetros incluidos en el modelo, son preferibles aquellos puntajes menores o negativos. El BIC del modelo de gobernabilidad arroja un resultado de -3473.272, y el modelo de vínculos políticos, de -2377.469. Estos resultados demuestran que el modelo más adecuado, con mayores niveles de verosimilitud, es el modelo de gobernabilidad.

Finalmente, para mayor certeza del valor predictivo del modelo de gobernabilidad, se puso a prueba un modelo integrado en el que se incorporan a las variables de gobernabilidad (governasantos, governamockus, ideología, uribe) las respectivas al modelo de vínculos políticos (programático, clientelar, personalista) manteniendo el mismo grupo de variables sociodemográficas que tienen en común ambos modelos. Los resultados del modelo integrado 7corroboran que las variables de gobernabilidad (governamockus y governasantos) mantienen su significancia estadística (al 99% de confianza) cuando se trata de elegir entre Santos y Mockus (que es, finalmente, la decisión electoral de fondo de estas elecciones). El carácter predictivo de las percepciones de gobernabilidad disminuye en su nivel de significancia estadística cuando se trata de comparar la categoría base (voto por Santos) con la preferencia por las candidaturas menores (Sanín, Petro, Vargas Lleras, Pardo), pero ello se puede deber al número de observaciones reducido que se tiene para esos casos. 8 Los resultados corroboran, de esta manera, la relevancia estadística de las variables de gobernabilidad, sin afectar el poder predictivo de las variables correspondientes a los vínculos programáticos y personalistas, así como ideología y votación por Uribe, que mantienen su nivel de significancia estadística.

CONCLUSIONES

El artículo identifica un conjunto de factores que la literatura previa acerca de determinantes en la formación de las preferencias electorales no había considerado: las percepciones sobre las capacidades que tendrían hipotéticamente los políticos para garantizar la gobernabilidad del país. Mientras que la literatura se había fijado en elementos psicosociales, evaluación retrospectiva y prospectiva de la situación del país, o en criterios de racionalidad, no se había evaluado siquiera la posibilidad de que las consideraciones de gobernabilidad que despiertan los candidatos presidenciales pueden tener un impacto en el comportamiento electoral.

La percepción de que un candidato sea capaz de enfrentar obstáculos para gobernar el país impacta positivamente en su elección. Con base en la información analizada en el nivel individual utilizando modelos Logit Multnomiales, si la confianza en las capacidades de gobernabilidad de Santos aumenta un punto (dentro de una escala ordinal de cuatro niveles), la probabilidad de votar por Mockus por encima de Santos disminuye en un 7%, mientras que si la confianza en las capacidades de gobernabilidad de Mockus aumenta un punto, la probabilidad de votar por él aumenta también en 7%. Con ello se demuestra que las consideraciones de gobernabilidad tienen poder predictivo en la selección de candidatos presidenciales en los comicios de 2010, conjuntamente con la autoubicación ideológica de los electores y con el hecho de haber votado por Alvaro Uribe en 2006 (variables que ya habían sido identificadas previamente por la literatura como predictores eficientes de las preferencias presidenciales de 2010).

Con este hallazgo, se considera haber avanzado en el conocimiento del elector colombiano. La identificación de las consideraciones de gobernabilidad como un factor influyente en la formación de las preferencias electorales no cuestiona los consensos alcanzados por la literatura previa, pero sí pone la atención sobre un factor que no había sido analizado sistemáticamente y del cual sólo había argumentos sin evidencia empírica. Es razonable que en un contexto como el colombiano, en el que actores de veto sistémicos (el Congreso) y extrasistémicos (las FARC) han demostrado dividir la política, las preferencias electorales no se definan únicamente por ideología o por la influencia que haya tenido en los últimos años Uribe Vélez. Por otro lado, estos hallazgos permiten discutir en un nivel más teórico y comparado la teoría de los vínculos políticos que establece criterios permanentes (programáticos, clientelares y personalistas) como determinantes en el comportamiento electoral, cuando del mismo modo podrían tener igual o mayor influencia evaluaciones contextuales que estimen las fortalezas de los políticos en carrera bajo los poderes de facto que determinan la política de un país. Esta última es una línea por explorar, especialmente en contextos donde las democracias tienen bajos niveles de institucionalización, como sucede en gran parte de los países latinoamericanos.

ANEXO

Preguntas incluidas en la encuesta aplicada

¿Por quién piensa votar en las próximas elecciones presidenciales del 30 de mayo?

1. Antanas Mockus (Partido Verde)

2. Juan Manuel Santos (Partido de la U)

3. Noemí Sanín (Partido Conservador)

4. Gustavo Petro (Polo Democrático)

5. Rafael Pardo (Partido Liberal)

6. Germán Vargas Lleras (Cambio Radical)

7. Otro (anotar):________________

8. En blanco, anulará su voto

9. No sabe

10. No contesta

¿Cuál es la razón más importante por la que votará por el candidato que acaba de mencionar?

1. Por sus cualidades personales

2. Por su programa de gobierno

3. Por su promesa de dar bienes materiales y/o favores para usted o su comunidad

4. Porque usted se identifica con su partido político

5. Otro

6. No sabe

7. No contesta

Si Antanas Mockus gana la elección presidencial, ¿cuál cree usted que será el principal obstáculo para su gobierno?

1. Las Fuerzas Armadas

2. Las FARC

3. Los paramilitares

4. El Congreso

5. Otros

6. No sabe/no contesta

Si Juan Manuel Santos gana la elección presidencial, ¿cuál cree usted que será el principal obstáculo para su gobierno?

1. Las Fuerzas Armadas

2. Las FARC

3. Los paramilitares

4. El Congreso

5. Otros

6. No sabe/No contesta

Si Antanas Mockus gana las elecciones presidenciales, ¿cuántos obstáculos cree usted que enfrentará para gobernar con éxito el país?

1. Tantos obstáculos que no podrá gobernar

2. Muchos obstáculos

3. Pocos obstáculos

4. Ningún obstáculo

5. No sabe/no contesta

Si Juan Manuel Santos gana las elecciones presidenciales, ¿cuántos obstáculos cree usted que enfrentará para gobernar con éxito el país?

Tantos obstáculos que no podrá gobernar

1. Muchos obstáculos

2. Pocos obstáculos

3. Ningún obstáculo

4. No sabe/no contesta

En una escala del 1 al 10, donde en 1 se sitúan los pensamientos políticos de izquierda y en 10 los pensamientos de políticos de derecha, ¿dónde diría que se sitúa usted? (Mostrar tarjeta)

Izquierda Derecha NS NC

1 234 5 67 89 10 88 99

¿Cuál cree usted que ha sido el logro más importante del gobierno de Alvaro Uribe?

1. La política de seguridad democrática y su lucha contra las FARC

2. La administración de la economía

3. Programas sociales y la lucha contra la pobreza

4. La solución de tensiones internacionales contra Venezuela y Ecuador

5. Otro

6. No sabe

7. No contesta

¿Por quién votó usted para Presidente en el 2006?

1. Alvaro Uribe (Primero Colombia)

2. Carlos Gaviria (Polo Democrático)

3. Horacio Serpa (Partido Liberal)

4. Antanas Mockus (Movimiento Alianza Social Indígena)

5. Otro

6. En blanco/nulo

7. No votó

8. No le correspondía votar (por edad)

9. No sabe/no contesta

Preguntas sociodemográficas

1. Sexo

2. Edad

3. Nivel educativo

4. Nivel socioeconómico


Comentarios

1 Para tal efecto, se analizarán los resultados de la encuesta que realizó el Centro Nacional de Consultoría una semana antes de las elecciones de la primera vuelta presidencial, la cual fue financiada por el Kellogg Institute for International Studies de University of Notre Dame y por la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda; así como evidencia empírica recabada en terreno, complementada con información de prensa y análisis de algunas organizaciones no gubernamentales que siguieron el proceso electoral colombiano.

2 La encuesta, realizada por el Centro Nacional de Consultoría, sirvió como insumo del proyecto conjunto de investigación entre las universidades antes mencionadas.

3 Las variables independientes se presentan a partir de la descripción de los modelos.

4 En esta línea argumentativa se encuentra el trabajo de Ortega (2010).

5 Por falta de espacio, no se reportan las tablas respectivas.

6 Vale aclarar que este resultado puede estar afectado por el tamaño reducido de la muestra que respondió que el Congreso es el principal obstáculo para la gobernabilidad.

7 Los resultados del modelo integrado no se adjuntan, debido a falta de espacio.

8 El número de observaciones correspondientes a las preferencias electorales a favor de Sanín, Petro, Vargas Lleras y Pardo son 51, 50, 18 y 31, respectivamente.


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