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Anuario de Historia Regional y de las Fronteras

Print version ISSN 0122-2066

Anu.hist.reg.front. vol.27 no.2 Bucaramanga July/Dec. 2022  Epub Dec 01, 2022

https://doi.org/10.18273/revanu.v27n2-2022012 

Articles

Evolución e intervención internacional en la guerra del Ogadén (1976-1980)

From Internal Conflict to Total War. Evolution and International Intervention in the Ogadén War (1976-1980)

Do conflito interno a guerra total. Evolupao e intervenpao internacional na Guerra de Ogadén (1976-1980)

Pablo Arconada-Ledesma1 
http://orcid.org/0000-0003-4068-274X

1 Doctorando en Europa y el Mundo Atlántico: Poder, Cultura y Sociedad de la Universidad de Valladolid, España. Master en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos. Licenciado en Historia. Secretario del Observatorio de Estudios Africanos, Spain. Código ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4068-274X Correo electrónico: pablo.arconada@uva.es.


Resumen

Esta investigación se centra en analizar la Guerra del Ogadén que se ha considerado tradicionalmente como una guerra entre dos estados. Sin embargo, es necesario ampliar la visión sobre este conflicto fronterizo ya que se ha minusvalorado el papel de actores no estatales como el Western Somali Liberation Front, que se convirtió en un factor clave durante los primeros meses del enfrentamiento bélico. Por tanto, este estudio busca profundizar en el análisis de una guerra regional, enclavada en la Guerra Fría, con dos aspectos novedosos. El primero tiene el objetivo de rebatir la posición mainstream sobre los plazos en los que se desarrolló la guerra, que tradicionalmente se han establecido entre julio de 1977 y marzo de 1978. El segundo aspecto se centra en examinar el papel desempeñado por las potencias extranjeras durante la guerra. Para ello se han utilizado fuentes hemerográficas regionales e internacionales, medios audiovisuales y documentación oficial.

Palabras clave: Etiopía; Somalia; guerra; intervención internacional; frontera.

Abstract

This research focuses on the Ogadén War, which has traditionally been seen as a war between two states. However, it is necessary to broaden the view of this border conflict as the role of non state actors such as the Western Somali Liberation Front, which became a key factor during the first months of the war, has been underestimated. This study therefore seeks to deepen the analysis of a regional war, embedded in the Cold War, with two novel aspects. The first aims to refute the mainstream position on the time frame in which the war took place, which has traditionally been set at July 1977 to March 1978. The second aspect focuses on examining the role played by foreign powers during the war. Regional and international newspaper sources, audio-visual media and official documentation have been used for this purpose.

Keywords: Ethiopia; Somalia; War; International Intervention; Border.

Resumo

Esta investigando centra-se na Guerra de Ogadén, que tem sido tradicionalmente vista como uma guerra entre dois estados. Contudo, é necessário alargar a visdo deste conflito fronteirino, uma vez que o papel de actores ndo estatais como a Frente de Libertando da Somália Ocidental, que se tornou um factor-chave durante os primeiros meses da guerra, tem sido subestimado. Este estudo procura, por conseguinte, aprofundar a análise de uma guerra regional, inserida na Guerra Fria, com dois aspectos inovadores. O primeiro visa refutar a posindo dominante sobre o calendário da guerra, que foi tradicionalmente fixado em Julho de 1977 a Marno de 1978. O segundo aspecto centra-se no exame do papel desempenhado pelas potencias estrangeiras durante a guerra. Sdo utilizadas fontes de jornais regionais e internacionais, meios audiovisuais e documentando oficial.

Palavras-chave: Etiópia; Somália, guerra; intervenndo internacional; fronteira.

1. Introducción, objetivos y metodología

La Guerra del Ogadén se ha analizado, tradicionalmente, en base a dos parámetros inamovibles. Por un lado, la extensión cronológica del conflicto se ha limitado a su inicio en julio de 1977 y a su fin en marzo de 1978 sin tener en cuenta que antes y después de esas fechas Somalia y Etiopía también se enfrentaron con diferentes modelos bélicos: así, en 1976 ya existían enfrentamientos entre tropas irregulares somalíes y el ejército nacional etíope, que se reprodujeron al finalizar el “conflicto oficial” en 1978. El segundo parámetro en el que se ha basado el estudio de este conflicto se ha limitado a hegemonizar el rol de los estados en disputa, Somalia y Etiopía, relegando a un papel secundario a los actores internacionales y a los soldados irregulares que actuaron en el Ogadén.

De este modo, el objetivo de este estudio se centra, en primer lugar, en proponer una nueva dimensión temporal para la segunda Guerra del Ogadén, teniendo en cuenta los conflictos previos a julio de 1977 y la prolongación de la guerra después de la derrota del ejército nacional de Somalia en marzo de 1978. De este modo, proponemos que las fechas que deben tenerse en cuenta sería 1976 - 1980. En segundo lugar, a lo largo de esta investigación se ha tratado de recalcar la importancia de otros actores en el conflicto fronterizo, abandonando la perspectiva más estato-céntrica y asumiendo el importante rol que tuvieron actores locales e internacionales en el desarrollo y resolución de esta guerra que se enmarcó en las tensas relaciones que mantuvieron Etiopía y Somalia desde 1960.

Para abordar esta investigación se ha realizado una revisión bibliográfica para después acercarnos a fuentes primarias esenciales como la hemerografía, tanto prensa escrita como el uso de medios audiovisuales, así como el uso de fuentes extraídas de archivos que han sido fundamentales para comprender el papel de los actores externos en el conflicto. Finalmente se ha recurrido también a documentación oficial. A través del análisis de estos documentos se han extraído las principales conclusiones.

2. Los antecedentes de la guerra “oficial”

Durante los meses previos al estallido de la guerra “oficial” existieron enormes tensiones entre Etiopía y Somalia. De hecho, el presidente somalí, Siad Barre, alegó que la única forma de conseguir un entendimiento sería que Etiopía permitiera el derecho a la autodeterminación de las regiones del Ogadén y Eritrea. La tensión por el control territorial de dichas regiones se vio agravada por el buen entendimiento entre Etiopía y la URSS, un hecho que afectó claramente a Somalia.2 Debido a la elevada tensión que existía entre estos dos estados socialistas africanos, una delegación cubana, encabezada por el presidente Fidel Castro, se desplazó a principios de marzo a Etiopía y a Somalia en sendas visitas oficiales con el objetivo de convencer a ambas partes de los beneficios de un acuerdo.3 De esta forma, las delegaciones se reunieron en Adén el 16 de marzo bajo los auspicios del presidente cubano y del presidente de la República Democrática Popular de Yemen, Ali Rubayi. Sin embargo, este encuentro consolidó la ruptura de las relaciones etíope- somalíes: Siad Barre volvió a señalar a Etiopía como un Estado colonizador, exigió la independencia del Ogadén y acusó a Mengistu de estar siguiendo una posición imperialista.4

Después de aquél encuentro, el Gobierno de Somalia era ya consciente del creciente alineamiento de los aliados soviéticos con la postura etíope. Esta situación entorpeció aún más las relaciones entre Etiopía y Somalia, ya que las autoridades de este último país se sentían cada vez más amenazadas. Sentimiento que se agudizó cuando Mengistu fue invitado a realizar una visita a Moscú a principios de mayo de 1977, donde fue recibido por Breznev.5 La visita culminó con la firma de una serie de acuerdos de cooperación y amistad entre Etiopía y la URSS el 6 de mayo de 1977.6 Por último, a finales de ese mes se desveló le llegada de consejeros militares cubanos a Etiopía,7 confirmando los mayores temores de Somalia. De esta forma, las relaciones etíope-somalíes entraban en un punto muerto en el mes de junio. Por un lado, Somalia estaba en una situación de alarma permanente ante la creciente pérdida de apoyos entre los países del bloque socialista. Por otro lado, el estado de insurgencia que se estaba viviendo en el Ogadén, donde los rebeldes del Western Somali Liberation Front (WSLF) estaban presionando y se enfrentaban a las fuerzas armadas etíopes8 con claro apoyo de Somalia, a pesar de su continua negación de los hechos.9 Esto hizo que Addis Abeba desarrollara una postura vigilante ante un posible ataque del país vecino. De hecho, a finales de ese mismo mes, Mengistu, en conversaciones con el embajador soviético A.P. Ratanov, rebeló su preocupación ante los movimientos militares de Somalia y el posible estallido de la guerra.10

En cualquier caso, durante los meses anteriores al estallido de la guerra en el Ogadén la URSS y sus aliados no tenían una clara preferencia por uno de los bandos. El objetivo de las autoridades soviéticas, ante las continuas reuniones organizadas, era que ambos estados resolvieran sus problemas en la arena diplomática. Así, los estados vecinos podrían seguir bajo la órbita soviética sin tener que decantarse por uno de los dos contendientes. Como veremos, esta situación cambiará radicalmente a partir de julio de 1977 cuando se denunció la invasión somalí del Ogadén.

2.1 El inicio de la guerra: un conflicto regional (julio 1977- noviembre 1977)

A pesar de lo que suele pensarse, no existe una fecha exacta de cuándo se inició el conflicto en el Ogadén, hecho que apoya la tesis anteriormente esgrimida de que quizás la guerra no se desarrolló sólo en el período 1977-1978, sino que esta tuvo lugar y evolucionó dentro de un arco cronológico más amplio que iría de 1976 a 1980. En primer lugar, el WSLF, que contaba con el apoyo de Somalia, llevaba actuando en la región desde 1976. Un claro ejemplo fue su capacidad para expulsar a las tropas regulares etíopes del Ogadén, obligando a Etiopía a concentrar sus unidades en áreas urbanas como Dire Dawa o Harar.11 En segundo lugar, se podría considerar que la guerra total se inició una vez los dos ejércitos regulares de Somalia y Etiopía se enfrentaron en el terreno. El principal problema es determinar cuándo se entra en este escenario, por una razón: Somalia estaba tratando de ocultar su vinculación con el conflicto ya que era consciente de que su intervención generaría el rechazo de muchos países africanos y de las potencias internacionales. No obstante, a mediados de julio las autoridades etíopes comenzaron a denunciar la presencia de tropas regulares de Somalia en el Ogadén. A este respecto, el ministro de Asuntos Exteriores de Etiopía, el coronel Feleke Gedle Ghiorgis, hizo unas declaraciones el 15 de julio de 1977:

Los somalíes han llevado a cabo una agresión contra Etiopía. Esto está claro. Estamos luchando dentro del territorio etíope [...] Los somalíes están usando toda su maquinaria de guerra, todas sus fuerzas armadas y fuerzas terrestres contra Etiopía.12

La prensa internacional empezó a reportar desde el 19 de julio que los enfrentamientos regionales entre la guerrilla del WSLF y el ejército etíope se había incrementado desde mediados de mes, amenazándose incluso el control de la ciudad de Dire Dawa, clave en las conexiones de Addis Abeba con Yibuti.13 Pero no fue hasta el 22 de julio cuando se registraron las primeras noticias que evidenciaban la presencia del Ejército Nacional de Somalia en el Ogadén, cuando Etiopía declaró que se habían capturado “oficiales y hombres de rango del ejército regular de Somalia”. El WSLF decía haber ejecutado a más de 150 soldados etíopes y derribado nueve aviones en las proximidades de Dire Dawa.14 No deja de llamarnos la atención la capacidad que el WSLF tuvo de actuar contra las fuerzas aéreas de Etiopía, a pesar de que no contaba con el material bélico necesario. Lockeyr destacó la falta de armamento pesado del WSLF para romper las defensas de las guarniciones etíopes, y cómo la invasión del ejército somalí cambió esta dinámica a partir de julio. Según este autor la invasión consistió en el envío de 35.000 tropas regulares, 250 carros de combate, 300 vehículos blindados de transporte de tropas, 200 piezas de artillería móvil y el apoyo de la fuerza aérea somalí.15 Además, el conocimiento de los guerrilleros somalíes del territorio fue esencial en los enfrentamientos y permitió un rápido avance sobre los principales núcleos urbanos de la región.16

A pesar de que se podía considerar que la guerra había entrado en su etapa más extrema, lo cierto es que continuaron los intentos de reconciliación entre Etiopía y Somalia con el apoyo de la URSS. Así lo demuestra un memorándum de las reuniones que se produjeron entre ambas delegaciones en Moscú entre el 25 y el 29 de julio. No obstante, esos intentos de paz se convirtieron de nuevo en vanas esperanzas, ya que el líder de la delegación somalí, el ministro de Recursos Minerales y Agua, Hussein Abdulkadir Kasim, se negó a llegar a ningún acuerdo y acusó a Etiopía de “oprimir y aniquilar a los somalíes que vivían en un territorio colonizado”.17

En agosto Mogadiscio no tenía ninguna esperanza de recuperar el favor de la URSS, pero sí aspiraba a que la superpotencia no se inmiscuyera de forma directa en la guerra.18 Esto explicaría por qué Somalia, aun estando ya en guerra oficialmente con Etiopía, siguió enviando su delegación de expertos a diferentes encuentros a lo largo de ese mes. La asistencia a estas reuniones podía ser entendido por la URSS como un buen gesto por parte de Somalia, creando la falsa ilusión de que existía la voluntad de alcanzar una salida pacífica. Por ello, el Politburó debatió el 4 de agosto sobre la situación en el Cuerno de África, sin llegar a un acuerdo claro.19 Debemos tener en cuenta también que las reuniones y encuentros que se sucedieron en agosto entre Somalia y Etiopía se debieron en parte a la actitud proclive de Addis Abeba a seguir buscando una solución política. Así lo declaró Mengistu en conversaciones con el embajador soviético, al destacar que viajaría a Moscú para retomar las conversaciones, cuyos contenidos reveló más adelante:

Somalia continúa su escalada de acciones militares contra Etiopía. En la actualidad, está llevando a cabo bombardeos sistemáticos en las ciudades de Ogadén (Dollo - en la frontera con Kenia), y el Consejo Administrativo Militar Provisional [Derg] prevé que Harar, Dire-Dawa, etc. serán bombardeadas.20

Pero ¿a qué se debía esta actitud tan sosegada por parte del Gobierno etíope? No deja de ser confuso que las autoridades del país estuvieran dispuestas a buscar una solución política cuando oficialmente el ejército somalí había invadido su territorio. Por un lado, puede pensarse que el régimen etíope se negaba a atacar a Somalia, ya que una agresión directa podría hacer que otros países apoyaran al bando somalí. En segundo lugar, Etiopía no tenía asegurado el apoyo de los soviéticos. Aunque la URSS era más proclive a apoyar a dicho país, su postura oficial era conseguir la paz entre los dos contendientes. Por último, tampoco parecía coherente realizar un ataque sobre territorio somalí cuando el ejército regular ya estaba presente en el Ogadén. Si bien esta postura de Etiopía cambió a los pocos días, debido seguramente a las nuevas informaciones que llegaban del frente de guerra y de la situación también en Eritrea. De nuevo, Mengistu determinó en conversaciones con el embajador soviético que:

Las tropas etíopes han incautado armas que parecen ser armas de la OTAN. [...] Los franceses han comenzado a utilizar sus aviones para entregar armas a Mogadiscio. Arabia Saudita, Egipto y el Sudán, bajo la cobertura de organizaciones separatistas eritreas, están transfiriendo sus destacamentos y armas a Eritrea.

Debido a esta situación crítica, en la que se hacía referencia a una posible intervención extranjera, Mengistu solicitaba toda la ayuda disponible a la URSS. El líder etíope incluso hizo referencia a una posible reunión con Fidel Castro y Erich Honecker en Moscú, en la que se abordara la situación interna y externa de Etiopía.21 No parece una coincidencia que Mengistu solicitara una reunión con esos tres actores que fueron, junto con Yemen, los principales suministradores de ayuda militar durante el conflicto a partir del mes de noviembre de 1977. El día 11 de agosto tanto Somalia como Etiopía cruzaron acusaciones sobre la injerencia de países externos: el embajador etíope en Nairobi acusó a las autoridades somalíes de contar con la asistencia de pilotos egipcios e iraquíes, que estaban presentes en el Ogadén, y rechazó las acusaciones que sostenían que “entre 5.000-9.000 tropas extranjeras están dirigiéndose ahora mismo hacia el Cuerno de África”. Además, el embajador anunció que su país estaba perdiendo el control del Ogadén y que al menos dos tercios del territorio estaban bajo poder somalí.22 A finales de agosto, testimonios de diplomáticos en Nairobi declararon que Estados Unidos se había negado a proporcionar armas a Somalia, y tanto Francia como Gran Bretaña eran reacios a participar en la guerra.23 Sobre esta posible intervención, el líder del WSLF, Abdellahi Hassan, declaró en una entrevista que la situación estaba evolucionando hacia una guerra total y determinó que Somalia debía buscar apoyo donde fuera necesario.24 Sin embargo, a pesar de la creciente ruptura entre Somalia y la URSS, y las palabras de Jimmy Carter sobre la posibilidad de que Washington apoyara a Somalia, lo cierto es que Estados Unidos decidió mantenerse al margen del conflicto.25

Este momento representa un punto de inflexión en las relaciones del Cuerno de África con el resto de los países socialistas, especialmente la URSS. El 11 de agosto de 1977, ante la agresión militar y el peligro de que la principal potencia regional de desintegrase, Breznev consideró necesario prestar apoyo a las autoridades etíopes.26 A este respecto, Moscú se decantó por Etiopía tras varios meses exigiendo a Siad Barre el cese de las hostilidades y la búsqueda de un plan de paz. Ante la negativa del presidente y la incapacidad para buscar una alternativa ante la agresión la URSS acabó apoyando a Etiopía.27 De este modo, parece que la denuncia de este último país sobre una posible intervención extranjera en la guerra, aunque no probada, activó las alertas en la URSS. De hecho, los aliados soviéticos, y especialmente Moscú, iniciaron un envío masivo de armamento y de consejeros para modernizar el ejército etíope y lanzar la contraofensiva tan pronto como fuera posible.28 En este contexto se organizó un último intento de reconciliación en Moscú entre los días 15 y 19 de agosto. La cumbre resultó ser un fracaso cuando el líder de la delegación somalí, Hussein Abdulkadir Kasim, acusó a Cuba de estar enviando tropas a Etiopía y de intervenir en el conflicto.29 Es evidente que a finales de agosto de 1977 Somalia no tenía ningún interés en buscar una salida negociada, ya que el WSLF controlaba buena parte del Ogadén y parecía que el triunfo estaba cerca. Los puentes estaban totalmente rotos. Así lo refleja un documento de la URSS que recoge la actitud soviética desde principios de septiembre, donde se apostaba por una estrategia muy clara en favor de Etiopía:

Darles las armas defensivas y ofensivas más modernas, no sólo para cubrir [sus] necesidades actuales sino también para crear un ejército moderno y poderoso. Entregad los MIG-21 y 23, los carros de combate T-55 (ya han llegado 60 piezas), la artillería, los misiles, etc.30

El avance somalí parecía imparable, y así lo reflejó la prensa internacional desde principios de septiembre. De este modo, los representantes del WSLF anunciaron el 6 de septiembre que “todas las llanuras están liberadas y la lucha sólo se está llevando a cabo en el interior”. El WSLF siguió reportando sus victorias frente a las fuerzas etíopes: 3.000 soldados enemigos caídos en la zona cercana a Jijiga y siete cazas F5-A y F5-E derribados en solo una semana; en las proximidades de Afden, al oeste de Dire Dawa, más de 1.000 soldados etíopes habían sido abatidos; por último, en las ciudades de Goba y de Ginir, hubo un total de 400 ejecutados.31 Sin duda el gran éxito del WSLF en esta etapa de la guerra fue la toma de la ciudad de Jijiga, que según las autoridades somalíes había caído el 5 de septiembre. Si bien, la información resulta un poco confusa, porque las autoridades etíopes también reclamaban por entonces que la ciudad seguía bajo su dominio.32 Esta información, recogida por Le Monde, parece confirmada por un memorándum de la conversación que mantuvo ese mismo día Haile Mariam Mengistu con el embajador soviético, A.P. Ratanov.33 Ante esta situación, Etiopía rompió las relaciones con Somalia definitivamente el 7 de septiembre y ordenó a todos los diplomáticos somalíes que abandonaran el país en un plazo de 48 horas máximo.34

Ciertamente, sigue sin estar del todo claro en qué momento la ciudad de Jijiga pasó a manos somalíes, pero otros medios de la época nos pueden dar la clave. Según The New York Times, Jijiga había caído definitivamente el 18 de septiembre, y estaba bajo el poder del ejército somalí el 14 de septiembre.35 Por su parte, el 29 de septiembre las autoridades etíopes seguían declarando el dominio sobre la ciudad, pero no había ya dudas de que había caído de forma definitiva.36 ¿Por qué era importante controlarla? Aunque apenas tenía 15.000 habitantes, Jijiga permitía un rápido acceso a las ciudades de Harar y Dire Dawa, a través del paso de Kara Marda. Mantener bajo su poder la ciudad también permitía a los somalíes preservar las comunicaciones con la ciudad somalí de Hargeisa. Además, Jijiga marcaba el final de los desérticos territorios del Ogadén donde las comunicaciones con Mogadiscio eran nulas, y a su vez era el límite de las tierras altas de Etiopía. Si el ejército somalí ponía bajo su poder Harar y Dire Dawa habría conseguido completar su objetivo.

A pesar de los grandes triunfos en el terreno bélico, parece que Somalia estaba viviendo un creciente aislamiento debido a que todos los países de África y los estados de la órbita soviética habían rechazado su actitud. Igualmente, las potencias occidentales como Estados Unidos, Reino Unido y Francia condenaron la violación de las fronteras etíopes. Por lo tanto, Somalia solo contaba con el apoyo de algunos estados árabes como Egipto, Sudán o Arabia Saudí, que también estaban apoyando a las guerrillas eritreas. En ese contexto, Somalia buscó algún tipo de apoyo en África, o al menos evitar que aquellos países que pudieran tener interés entraran en el conflicto. Eso podría explicar, en parte, la visita del ministro de Recursos Minerales y Naturales de Somalia, Hussain Qassim, a Nairobi el 22 de septiembre de 1977 para reunirse con el presidente Jommo Kenyatta.37

Por su parte Etiopía, siguió reforzando los lazos con sus aliados soviéticos. Un memorándum reveló que las autoridades del país africano convocaron el 10 de septiembre a los embajadores de Bulgaria, Hungría, la RDA, Corea del Norte, Cuba, Yemen del Sur, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Yugoslavia y la URSS. En aquella reunión, presidida por el ministro de Relaciones Exteriores de Etiopía, se expuso la necesidad de apoyo y se anunció la existencia de un posible complot para derrocar a su Gobierno orquestado por Estados Unidos, Sudán, Arabia Saudí, Egipto y Somalia, así como de las guerrillas eritreas, la Unión Democrática Etíope y el Movimiento de Liberación de los Afars.38 No hemos podido acceder a ninguna información sobre este posible golpe de Estado, pero lo importante es que en esa reunión Etiopía solicitó un apoyo más estrecho para sostener su causa. No parece casualidad que tan solo tres días después se produjera una reestructuración político-militar en el Ejecutivo de Addis Ababa que resultó en la destitución del general Gisaw, que ocupaba el cargo de Jefe de Estado Mayor.39

Al parecer, hacia finales de septiembre la situación favorable del WSLF, que controlaba casi todo el Ogadén, a falta de los núcleos urbanos de Harar y Dire Dawa, y la creciente presión etíope, que estaba consiguiendo frenar los avances en esa zona, llevaron a los representantes somalíes a anunciar su disposición de negociar con Etiopía. Este anuncio, que se realizó el 20 de septiembre en Roma, de la mano del portavoz del Gobierno somalí, Mohamed Aden, ofrecía a Etiopía la posibilidad de llegar a un acuerdo. Para ello, el WSLF exigía que se reconociera el derecho a la libre determinación de las poblaciones del Ogadén.40 La respuesta del Derg fue negativa a cualquier tipo de negociación. Ante este rechazo, las fuerzas somalíes siguieron avanzando, acercándose a Harar, que el 30 de septiembre estaba a sólo 35 kilómetros.41

2.2 La intervención internacional (noviembre 1977- marzo 1978)

Después de los desencuentros de octubre en Nueva York, todo parecía indicar que la situación evolucionaba hacia un proceso de estabilización sin grandes cambios, donde los dos estados iban a seguir con su disputa discursiva y bélica, mientras Somalia y el WSLF mantenían el control de casi todo el Ogadén, a excepción de Harar y Dire Dawa y no existía una participación directa de potencias extranjeras en el conflicto. Sin embargo, la situación cambió radicalmente en noviembre, después de la visita de Mengistu a Moscú entre el 30 y 31 de octubre. En su curso se produjo una reunión de la comitiva etíope con Breznev, A. Gromyko, ministro de Asuntos Exteriores, y A. Kosygin, presidente del Consejo de Ministros de la URSS. Mengistu expuso la crítica situación política de Etiopía, que hacía frente a la guerra en las regiones septentrional, oriental y sudoriental del país, donde según sus palabras:

se libra una batalla contra los separatistas eritreos, las formaciones contrarrevolucionarias y las unidades regulares del ejército somalí [...] Las tropas somalíes ocuparon de hecho todo el Ogadén, con excepción de Harar y Dire Dawa.

Debido a esta situación extrema, en la que parecía que Etiopía podía realmente fragmentarse, Mengistu reclamó un apoyo total de sus aliados soviéticos, y su solicitud se aprobó con un acuerdo de suministro de cantidades adicionales de armamento y equipo militar soviético durante al menos un año a partir de noviembre.42 Por su parte, a principios de ese mes el Gobierno de Somalia era consciente de que los avances territoriales conseguidos hasta entonces habían sido un éxito, pero la incapacidad para avanzar sobre las ciudades de Dire Dawa y Harar se había convertido en todo un obstáculo a la hora de conseguir una victoria decisiva. A ello además se sumaba que la inteligencia somalí sabía que Etiopía estaba planeando una contraofensiva sobre Jijiga, ahora que contaba con el apoyo de tropas cubanas y soviéticas. De hecho, en rueda de prensa Siad Barre denunció que en Etiopía había entre 7.000 y 15.000 tropas cubanas, y se sintió sorprendido por la cantidad de armas suministradas por la URSS. Así pues, ante el peligro del inminente ataque etíope Somalia solicitó el apoyo de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, la RFA e Irán, ya que entendía que la participación de Cuba y la URSS podía aumentar las posibilidades de que los países occidentales se unieran a su causa. Es más, a finales de octubre Barre recibió a representantes de esos países en Mogadiscio en una reunión en la que pidió oficialmente su ayuda.43 En esa misma rueda de prensa era tangible la preocupación del presidente somalí ante el nuevo contexto bélico:

Según nuestra información, el armamento que recibe Etiopía es innecesario en cantidad y calidad y es muy peligroso. Parte de este es tan sofisticado que ningún pueblo africano tiene acceso a este. No entiendo por qué se entregan tales armas... ¿qué objeto hay detrás?44

Hacia mediados de noviembre la presencia de tropas internacionales en el Ogadén era una realidad, lo que llevó a las autoridades somalíes a romper relaciones con la URSS y Cuba, al tiempo que decretaba la inmediata expulsión de sus diplomáticos, así como todos los asesores que seguían en suelo somalí, medida que se hizo efectiva el 13 de noviembre de 1977.45 Esta medida de Siad Barre hizo que quedara sellado el destino de su ejército, que se dirigía hacia el más absoluto desastre, ya que los soviéticos lo tomaron como un insulto, acelerando los tiempos en la toma de decisiones. De hecho, fue la razón que hubo detrás de la contundente contraofensiva etíope con el apoyo de sus aliados.46

No se sabe a ciencia cierta cuál fue el número de tropas enviadas por los países comunistas en apoyo de Etiopía, pero K. Nkaissery hizo unos cálculos aproximados, destacando el soporte cubano, que al menos alcanzó los 12.000 soldados, seguido por el apoyo ya minoritario de la URSS y Yemen del Sur, cada uno con 2.000, y finalmente la RDA, con 1.000 combatientes.47 Por su parte, Somalia contó con el apoyo de algunos países musulmanes, pero en menor medida de lo esperado. Ninguno de ellos envío efectivos al Cuerno de África, pero sí que se enviaron armas de forma encubierta llegadas desde Arabia Saudí, Irán, Pakistán y Egipto.48

A pesar del temor de Siad Barre, la contraofensiva etíope no fue inmediata. Un memorándum de la RDA de una conversación entre uno de sus oficiales y el embajador soviético en Etiopía, A.P. Ratanov, reveló que el ejército etíope estaría preparado para lanzar el ataque en un período de uno o dos meses. Este documento indica que en diciembre de 1977 Etiopía ya contaba con el armamento necesario, especificándose que su ejército disponía de 510 piezas de artillería pesada frente a las 126 de Somalia, pero sufría una falta de personal adiestrado para manejarlas. En cualquier caso, se esperaba que en un plazo breve llegaran al país otros 300 aviadores y artilleros cubanos.49 Ante el inminente ataque etíope, algunos países occidentales comenzaron a replantearse su posición de neutralidad respecto al conflicto, lo que se debía al temor de que dicho embate acabara repercutiendo en una posición mucho más sólida de la URSS en el Cuerno de África. Así lo deja entrever un documento interno del Foreign Office:

Una invasión de Somalia por Etiopía con ayuda soviética y cubana no sólo sería una escalada en términos regionales, sino también en términos mundiales que difícilmente podría dejar de tener graves consecuencias internacionales. Podría acercar a Oriente y Occidente a la confrontación en el sentido de que la presión sobre nosotros para suministrar armas y otra asistencia a Siad Barre para defender su territorio sería muy fuerte.50

No obstante, los países occidentales mantuvieron su neutralidad, y eso permitió a Etiopía lanzar una contraofensiva para recuperar el control del Ogadén en poco más de dos meses.51

2.3 Los últimos meses del conflicto y la derrota somalí (enero- marzo 1978)

Fuentes somalíes dan cuenta de ataques aéreos por parte de Etiopía contra las fuerzas somalíes a finales de enero de 1978. Ante este acontecimiento, las autoridades acusaron a los cubanos y a los soviéticos de que el uso de aviones Mig- 21 y Mig-23 daban a los etíopes una completa superioridad en el aire.52 El periódico Le Reveil de Djibouti revelaba la presión que existía ya sobre Harar a finales de enero debido a los ataques aéreos de Etiopía y a que sus tropas habían ocupado el 22 de enero las localidades de Babile y Fiambiro, a tan solo 30 kilómetros de la ciudad.53 Desde principios de febrero se empezaba a hacer evidente el avance del ejército etíope sobre el terreno. Así lo señalaba el 12 de febrero un editorial del periódico nacional etíope Ethiopian Herald, donde con una clara inclinación triunfalista se apuntaba que “La valiente milicia popular y las fuerzas armadas regulares están derrochando gran coraje y heroísmo en acciones militantes y están liquidando las fuerzas invasoras de Siad Barre”.54

Igualmente, Carlos Rafael Rodríguez, vicepresidente del Politburó cubano, hizo referencia a la pérdida de casi 3.000 soldados somalíes solo en los últimos días de febrero, así como al perjuicio material sufrido por Somalia en las proximidades de Dire Dawa, donde las tropas tuvieron que huir abandonando su armamento. Igualmente, el oficial cubano se congratulaba de que los somalíes estaban huyendo y cediendo posiciones más rápido de lo esperado, sobre todo pensando que esas campañas eran sólo golpes preparatorios y que la campaña principal ni siquiera había comenzado.55 Precisamente, el 3 de marzo un nuevo memorándum nos desvela que para esa fecha Dire Dawa y Harar fueron liberadas. Además, se señalaba que las tropas regulares somalíes se estaban retirando hacia la frontera, dejando solo algunos guerrilleros en Jijiga como distracción.56 El 5 de marzo el Ejecutivo etíope anunció que había tomado la ciudad y que la mantenía oficialmente bajo su control sin resistencias.57 La propia CIA analizó la contraofensiva etíope destacando cómo desde enero ya se había roto el cerco sobre Harar. Este informe también destacaba cómo las tropas somalíes, ante la presión, tuvieron que huir hacia la frontera, dejando gran parte del equipamiento militar en el Ogadén. Siad Barre ordenó la retirada total a partir del 9 de marzo58, y el embajador etíope en Nairobi, Mengiste Desta, anunció la expulsión del ejército somalí el 12 de marzo, solo una semana más tarde:

Las victoriosas fuerzas regulares y de milicia etíopes, a través de grandes sacrificios, han logrado eliminar una gran proporción de las fuerzas invasoras de Somalia, mientras que el resto huye en todas direcciones perseguidas por las tropas etíopes. Por lo tanto, Siad Barre no tiene nada que retirar porque, como dije antes, sus fuerzas están siendo perseguidas en tierra etíope por nuestras tropas.59

En cuanto al papel de Occidente, Mengistu denunció en una rueda de prensa el 14 de febrero que tanto Estados Unidos, como Reino Unido y la RFA estaban rearmando a Somalia a través de aliados regionales como Arabia Saudí, Pakistán, Egipto e Irán, que querían mantener su influencia sobre el mar Rojo.60 Finalmente, el Gobierno de Somalia anunció de forma oficial el 15 de marzo de 1978 que sus fuerzas armadas habían concluido la evacuación del Ogadén, después de más de ocho meses de misión en esa región.61 De esta forma se ponía fin a la guerra total en el Ogadén, sin embargo, el conflicto estaba lejos de solucionarse, ya que la guerra de guerrillas continuó hasta al menos 1980. En cualquier caso, Etiopía tan sólo tardó una semana en tomar el control casi total de la región hasta entonces ocupada por el ejército somalí.62

Pero ¿a qué se debió la derrota de Somalia? La investigadora Liliana Mosca destacó dos factores clave: Mogadisciohabía sobreestimado la posibilidad de que el mundo occidental acabara respondiendo y apoyando de alguna forma a los intereses somalíes, al tiempo que; igualmente había subestimado la magnitud de la intervención soviética y cubana, así como el nivel de apoyo que Etiopía recibió.63 A estos factores había que sumar la incapacidad de Somalia para conquistar completamente las ciudades de Harar y Dire Dawa, esenciales para la economía y el comercio de Etiopía. En definitiva, el resultado final se explica por el desgaste sufrido en el cerco de esos centros urbanos, que acabó afectando a la moral de las tropas somalíes, unido al hecho de que Etiopía, asesorada por los consejeros de la URSS y Cuba, asestó el contraataque en el momento exacto.

2.4 La guerra “no oficial” (1978-1980)

Como ya hemos señalado anteriormente, la retirada de las tropas regulares de Somalia desplegadas en Etiopía en marzo de 1978 no supuso el final del conflicto en el Ogadén. A partir del 15 de ese mes la guerra entró en una nueva fase, caracterizada por una guerra de guerrillas encabezada por el WSLF, con apoyo material y financiero de Somalia. Igualmente, en este período se gestó lo que a partir de 1984 sería conocido como Ogadén National Liberation Front (ONLF). Esta nueva organización desgajada del WSLF tenía el objetivo de que el Ogadén se independizara, pero no se uniera a Somalia, una lógica que respondía a criterios “étnicos”, ya que la mayor parte de la población que vivía en esa región era un subclan darood, los Ogadéni.

En esta etapa las relaciones de Etiopía y de Somalia siguieron siendo muy tensas. En primer lugar, era evidente que Somalia, aunque no tenía soldados regulares en territorio etíope, estaba apoyando al WSLF. En segundo lugar, aunque había terminado la guerra directa etíope-somalí, estos dos países no se sentaron a firmar ningún acuerdo de paz oficial. Además, el Gobierno de Somalia, a pesar de haber visto cómo su objetivo de construir una Gran Somalia se desvanecía por tercera vez en poco menos de veinte años, siguió apostando por el irredentismo como base de su política exterior, hecho que se reflejó en el artículo 16 de la Constitución aprobada en 1979.64 Sin embargo, nunca se volvió a producir una guerra total, lo cual se debió al nuevo papel de Estados Unidos y el bloque occidental como aliados del régimen de Siad Barre, aunque sí que existieron algunas violaciones territoriales. Washington estaba dispuesto a apoyar a Somalia para sostener al régimen en el poder y ganar un aliado en la región, pero bajo ningún concepto iba a consentir una nueva guerra entre estados en el Cuerno de África. De esta forma, una de las primeras medidas de la Administración Carter fue solicitar a Somalia que renunciara públicamente al Ogadén. Así lo pidió oficialmente el 27 de marzo el portavoz del Departamento de Estado, John Trattner.65

Un informe del Ministerio de Exteriores de la URSS revela la postura de Somalia tras el fin de su participación en la Guerra del Ogadén. Incluso tras haber sido derrotada, Somalia seguía sin retractarse. Es más, según este documento las autoridades del país solicitaban a las grandes potencias que se respetara el derecho a la libre determinación del Ogadén. La respuesta de Etiopía fue firme: “En cuanto a la exigencia de Somalia [...] los dirigentes etíopes declaran que la solución de esa cuestión es un asunto interno de Etiopía”.66 Pero además el Gobierno de Mogadiscio no sólo no se retractó, sino que a mediados de abril anunció públicamente que apoyaba y seguiría ofreciendo soporte al WSLF. Así lo hizo saber el 18 de abril de 1978 en Nairobi el ministro de Asuntos Exteriores de Somalia, Dahir Hussein Dirir: “Somalia como cuestión de principios apoya y apoyará cualquier movimiento de liberación que luche por sus derechos a la autodeterminación”.67 En este sentido, denunció la amenaza del embajador de Etiopía en Nairobi el 15 de abril en la que anunciaba que su país atacaría a Somalia si no cambiaba su postura sobre los asuntos internos etíopes.68 Estas amenazas fueron bastante comunes en los meses posteriores a la retirada de Somalia del Ogadén. El propio Mengistu así lo anunció en una visita a Jijiga el 15 de mayo, donde advirtió que Somalia estaba preparándose para invadir de nuevo Etiopía en algún momento y que, si era necesario, podían verse obligados “a secar el pozo de nuestros problemas en su origen si las provocaciones y la destrucción continúan”.69 A pesar de la omnipresencia de este discurso, lo cierto es que parece poco probable que Addis Abeba tuviera la intención real de atacar a Somalia, aunque fuera de forma preventiva. Aunque las relaciones siguieron siendo muy tensas entre los dos países, el líder etíope descartó cualquier intervención contra Somalia el 12 de septiembre de 1978, durante las celebraciones del cuarto aniversario de la revolución popular. En un tono muy duro, Mengistu se refirió al hartazgo del Ejecutivo somalí:

Manteniendo sus fuerzas dentro de su frontera, la Etiopía Revolucionaria ha demostrado su compromiso con las Cartas de las Naciones Unidas y de la OUA... Pero el poder reaccionario de Somalia sigue desafiando la paciencia y la precaución de Etiopía. Los líderes de Somalia todavía siguen probando nuestra paciencia con sus actos provocativos.70

Igualmente, durante la reunión de la Asamblea General de la ONU en octubre de ese año ambas delegaciones siguieron acusándose mutuamente de tener planes de invasión y de agresión. La delegación somalí culpó a la URSS de estar enfrentando a estados vecinos para completar su aspiración imperialista en el Cuerno de África y de utilizar a Etiopía como instrumento para invadir Somalia e instalar regímenes satélites para controlar la región.71 La situación no mejoró cuando el 24 de octubre el Secretario General del WSLF, Abdullah Hassan, declaró durante una entrevista que la guerra no había terminado, que sus guerreros seguían luchando por defender la libertad del Ogadén, al tiempo que anunció públicamente que estaban recibiendo armas de la República Democrática de Somalia.72 Estas alusiones ponían en entredicho la supuesta no-intervención de Somalia en los asuntos etíopes, contribuyendo a aumentar la presión hasta cotas aún más altas.

El año 1979 tampoco se caracterizó por una mejora de las relaciones entre Somalia y Etiopía, primero porque la tensión volvió de nuevo a la frontera, ante la posibilidad de un movimiento ofensivo de Etiopía y sus aliados, y porque la guerra de guerrillas en el Ogadén se siguió intensificando. A principios de enero de 1979 la delegación somalí denunció en la Oficina de las Naciones Unidas la presencia de tropas etíopes, soviéticas y cubanas en la frontera, preparadas para lanzar un ataque de forma inminente sobre Somalia. Además, hizo pública la actividad de la aviación etíope en territorio somalí, cuando bombardearon aldeas cercanas a la localidad de Huddur el 30 de diciembre de 1978.73 Parece poco probable que se fuera a producir tal invasión, sobre todo por la reticencia de las autoridades cubanas y soviéticas a verse envueltas en un nuevo enfrentamiento interestatal que socavara su imagen en África. La presencia de esas tropas podría responder a una estrategia para crear una línea defensiva frente a Somalia, impedir el envío de apoyo material y financiero que el Gobierno de Mogadiscio destinaba a las fuerzas rebeldes, así como a un intento de controlar la región de forma definitiva.

Algunos informes de la CIA han revelado que Somalia no sólo envió armas en apoyo de las guerrillas somalíes, sino que también introdujo de nuevo en el país vecino efectivos de su ejército a partir de mayo de 1979. Aunque no está claro en qué momento se inició este movimiento estratégico, parece que su presencia se detectó ya en julio de 1979. Sus operaciones se limitaron a intentar controlar el saliente de Wardheer y la localidad del mismo nombre, por su situación estratégica en el corazón del Ogadén. Su presencia parece que provocó el aumento de los ataques aéreos de la aviación etíope en el Ogadén, pero también en el otro lado de la frontera. En noviembre de 1979 se registraron nuevos ataques en suelo somalí, que se incrementaron hasta abril de 1980. Estos ataques no se alejaron nunca más de 70 kilómetros de territorio etíope, y atacaron casi siempre instalaciones militares del ejército somalí, muchas veces compartidas con efectivos del WSLF. Finalmente, se llegaron a registrar en el saliente de Wardheer un total de seis batallones, unos 3.000-4.000 soldados somalíes, entre marzo-abril de 1980.74 Estos datos nos hacen replantearnos la visión más habitual sobre la Guerra del Ogadén: la presencia de tropas regulares somalíes después de su retirada en 1978 y los bombardeos por parte de la fuerza aérea etíope en suelo somalí permiten pensar que el período que va de 1978 a 1980 se convirtió en una nueva etapa de la guerra, con una diferenciación clara en los medios y las estrategias utilizadas por ambos bandos, o simplemente en una evolución lineal del mismo conflicto. En cualquier caso, estos factores refuerzan la idea defendida en este artículo sobre la duración del conflicto, consolidando una nueva cronología de 1976 a 1980 en lugar de la postura tradicional, que estableció una duración de menos de un año en el período 1977-1978.

Finalmente, las tropas somalíes y los guerrilleros del WSLF sufrieron una serie de derrotas durante el verano de 1980. De hecho, Etiopía declaró sendos triunfos sobre las tropas regulares de Somalia en agosto de ese año. El ministro de Asuntos Exteriores de Etiopía, el coronel Feleke Gedle Giorgia, anunció que se había repelido la invasión del ejército somalí en el Ogadén y que se había confirmado la muerte de más de mil soldados. El periódico nacional Ethiopian Herald publicó en agosto un reportaje con imágenes que mostraban los carros de combate y vehículos blindados capturados por Etiopía. Las fuentes del Gobierno anunciaron igualmente que su ejército se había enfrentado a un duro combate en la región de Wadheer, al hacer frente a más de 14.000 soldados somalíes según sus estimaciones.75 Si esta cifra fuera verídica, significa que Somalia siguió movilizando su ejército dentro de las lógicas propias de una guerra convencional. Si bien, parece poco probable que se hubiera enviado tal cantidad de soldados y que este episodio pasara por alto tanto en la OUA como en la ONU.

Por otro lado, las autoridades etíopes anunciaron una nueva victoria a mediados de septiembre frente al ejército regular somalí, en la que, según fuente oficiales de Addis Abeba, habían muerto 1.326 soldados.76 Finalmente, a finales de noviembre de 1980 Etiopía estaba ya en disposición de controlar casi toda la región, al haber expulsado no sólo al ejército de Somalia, sino también a la mayor parte de guerrilleros del WSLF.77 De este modo podemos decir que la Guerra del Ogadén finalizó cuando ni las tropas regulares somalíes ni los rebeldes tenían capacidad de acción en el territorio en disputa.

3. Conclusiones

La Guerra del Ogadén ha sido encasillada durante décadas entre las fechas de julio de 1977 y marzo de 1978. Sin embargo, a través de este estudio hemos podido comprobar cómo esas fechas se ajustan sólo al período de enfrentamiento inter-estatal, pero no se ajustan a una dimensión más amplia en la que se incluyen los meses previos al conflicto, durante los cuáles las guerrillas del WSLF ya se habían enfrentado al ejército etíope. Tampoco se ajustaba a la denominada “guerra no oficial”, que se inició una vez Somalia retiró sus tropas del Ogadén a la par que seguía apoyando a las fuerzas rebeldes somalíes de dicho territorio. Por tanto, esta investigación es clave para consolidar nuevas fechas y profundizar en el desarrollo de la guerra etíope-somalí.

En cuanto a la participación de agentes externos en el conflicto es evidente que la URSS y sus aliados, especialmente Cuba, pero también Yemen del Sur y la RDA, desempeñaron un papel esencial en el conflicto, dada la crítica situación de Etiopía en septiembre de 1977, cuando Somalia y el WSLF mantenían bajo su control casi toda la región del Ogadén. Igualmente, hemos podido analizar cómo fue evolucionando la postura de las autoridades soviéticas sobre este conflicto del Cuerno de África. Si entre enero y julio de 1977 los soviéticos trataron de reconducir la situación y evitar la guerra, para así mantener su influencia en casi toda la región, a partir de agosto de ese mismo año es visible cómo la URSS se acabó inclinando por el bando etíope. La participación de Cuba fue clave por el número de efectivos enviados a Etiopía, pero también lo fueron el armamento y los técnicos soviéticos que permitieron al Gobierno de Mengistu alterar el curso de la guerra. Además, la presencia de las tropas cubanas en el período 1978-1980 también fue decisiva en el mantenimiento de la estabilidad en el Ogadén, así como en la protección del territorio frente a las breves pero frecuentes incursiones de Somalia.

Sobre el bando occidental, a pesar de la oportunidad que suponía la ruptura de Somalia con sus aliados comunistas, ni Estados Unidos, ni Francia ni Gran Bretaña decidieron apoyar a las autoridades somalíes en su aventura en el Ogadén, especialmente porque seguía siendo un Estado socialista y porque alinearse con este suponía también defender la postura del país agresor e intervenir en asuntos ajenos a sus intereses. Esto explicaría también porque los países del bloque capitalista optaron por reforzar sus lazos con Somalia una vez la fase de la guerra entre estados finalizó, ya que no existía un peligro claro de que volviera a invadir el Ogadén. Por otro lado, otros países tampoco participaron directamente en la guerra, pero por lo que hemos podido vislumbrar sí que enviaron cierto apoyo militar y técnico, sobre todo Arabia Saudí, Sudán, Egipto, Pakistán e Irán, que tenían como enemigo común la existencia de una potencia socialista en pleno mar Rojo.

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4S.a.: “Memorandum of conversation between Soviet acting Charge d'affaires in Ethiopia S. Sinitsin and Ethiopian official Maj. Berhanu Bayeh”, 18 de marzo de 1977, History and Public Policy Program Digital Archive, TsKhSD, f. 5, op. 73, d. 1638, ll. 93-97.

5Larry C Napper, “The Ogadén War: Some implications for Crisis Prevention”, en George, Alexander (ed.), Managing U.s.-soviet Rivalry: Problems of Crisis Prevention (Nueva York: Routledge, 1983), 225-254.

6Goerge Ginsburgs, A Calendar of Soviet Treaties: 1974-1980. (Dordrecht, Martinus Nijhoff Publisher, 1987), 210-211.

7Gwertman, Bernard, “Cuban advisers reported training troops in Ethiopia”, The New York Times (1977): 1.

8S.a.. “Dispute with Somalia”, The New York Times, 25 de junio de 1977, p.2. Disponible en: https://www.nytimes.com/1977/06/25/archives/dispute-with-somalia.html?searchResultPosition=803 (19 de abril de 2021).

9Makinda Samuel M, “Conflict and the superpowers in the horn of Africa”, Third World Quarterly 4,1, (1982): 93-103.

10S.a. “Memorandum of conversation between Soviet Ambassador to Ethiopia A.P. Ratanov and Mengistu”, 29 de junio de 1977, History and Public Policy Program Digital Archive, TsKhSD, f. 5, op. 73, d. 1636, ll. 74 75.

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15Adam Lockyer, “Opposing Foreign Intervention's Impact on the Warfare in Civil Wars: the case of the Ethiopian-Ogadén Civil War, 1976-1980”, African Security 11.2 (2018): 181-199.

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36John Darnton, “Somalis in control of Ethiopian town”, The New York Times, 29 de septiembre de 1977, p.1. Disponible en: https://www.nytimes.com/1977/09/29/archives/somalis-in-control-of-ethiopian-town-they-hold-jijiga-and-a-key.html (25 de mayo de 2021).

37S.a. “Kenya: Somali Minister for Mining Hussain Qassim Says Fighting in The Ogadén Region of Ethiopia Is a Struggle for Liberation by People of Western Somalia”, British Pathé Archive, 23 de septiembre de 1977. Disponible en: https://www.britishpathe.com/video/VLVACD8UYWN6LQ7EUO8SUSVO4GWKN-KENYA-SOMALI-MINISTER-FOR-MINING-HUSSAIN-QASSIM-SAYS-FIGHTING-IN/query/Somalia (25 de mayo de 2021).

38S.a. “Soviet Ambassador to Ethiopia A.P. Ratanov, Memorandum of Meeting with Mengistu”, 10 de septiembre de 1977, History and Public Policy Program Digital Archive, TsKhSD, f. 5, op. 73, d. 1636, ll. 139-40. Disponible en: https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/110957 (25 de mayo de 2021).

39S.a. “Le conflit de l'Ogadén L'aviation Éthiopienne a bombardé une ville en Somalie” Le Monde, 13 de septiembre de 1977. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1977/09/13/le-conflit-de-l-Ogadén-l-aviation-ethiopienne-a-bombarde-une-ville-en-somalie_3084123_1819218.html (25 de mayo de 2021).

40S.a. “Le Front de Libération Somali est pret á négocier avec l'Éthiopie”, Le Monde, 22 de septiembre de 1977. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1977/09/22/le-front-de-liberation-somali-est-pret-a-negocier-avec-l-ethiopie_2869343_1819218.html (25 de mayo de 2021).

42S.a. “CPSU CC to SED CC, Information on 30-31 October 1977 Closed Visit of Mengistu Haile Mariam to Moscow”, 8 de noviembre de 1977, History and Public Policy Program Digital Archive, SAPMO, J IV 2/202/583. Disponible en: https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/110963 (1 de junio de 2021).

43Jean-Claude Pomonti, “La Somalie demande aux Occidentaux d'assumer leurs responsabilités en lui livrant des armes”, Le Monde, 3 de noviembre de 1977. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1977/11/03/la-somalie-demande-aux-occidentaux-d-assumer-leurs-responsabilites-en-lui-livrant-des-armes_2884630_1819218.html (1 de junio de 2021).

44S.a. “Somalia: President Mohamed Siad Barre Warns Soviet Union Against Getting Involved in Ogadén Desert War”, British Pathé Archive, 3 de noviembre de 1977. Disponible en: https://www.britishpathe.com/video/VLVAC20HX5T9JZ4RB4QOA8OGFE43A-SOMALIA-PRESIDENT-MOHAMED-SIAD-BARRE-WARNS-SOVIET-UNION-AGAINST/query/Somalia (1 de junio de 2021).

45S.a. “La Somalie expulse les experts soviétiques et rompt avec Cuba”, Le Monde, 15 de noviembre de 1977. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1977/11/15/la-somalie-expulse-les-experts-sovietiques-et-rompt-avec-cuba-le-numero-deux-ethiopien-a-ete-execute_3086123_1819218.html (1 de junio de 2021).

46Mark Urban, “Soviet intervention and the Ogadén counter-offensive of 1978” The RUSI Journal 128.2 (1983): 42-46.

47Joseph K Nkaiserry, “The Ogadén war: An Analysis of its Causes and its Impact on Regional Peace on the Horn of Africa”, Strategy Research Project (1997).

48S.a. “Soviet Foreign Ministry and CPSU CC International Department Background Report on the Somali-Ethiopian Conflict”, 3 de abril de 1978, History and Public Policy Program Digital Archive, TsKhSD, f. 5, op. 75, d. 1175, ll. 13-23. Disponible en: https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/110975 (2 de junio de 2021).

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51Pablo Arconada Ledesma, “Guerras fronterizas en el Cuerno de África: el conflicto etíope-somalí y sus consecuencias”, en Moreno Seco, Mónica (coord.), Fernández Sirvent, Rafael y Gutiérrez Lloret, Rosa Ana (eds.), Del siglo XIX al XXI. Tendencias y debates (2019), 1853-1868.

52S.a. “Somali President Siad Barre”, Associated Press Archive, 1 de febrero de 1978. Disponible en: http://www.aparchive.com/metadata/youtube/4707bd652e10665e340e57b20fd69bc4 (2 de junio de 2021).

53S.a.“Conflict in Ogadén will be decided in battle”, Le Réveil de Djibouti, 26 de enero de 1978, p. 1.

54S.a. “Reactionary War to Restore forces”, The Ethiopian Herald, 12 de febrero de 1978, p. 2.

55S.a. “SED CC, Department of International Relations, 16 February 1978, Report on Conversation with [Vice-president] Carlos Rafael Rodriguez, Member of the Politburo of the CP Cuba, in Havana”, 13 de febrero de 1978, History and Public Policy Program Digital Archive, SAPMO-BArch, DY30 IV 2/2.035/127. Disponible en: https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/110968 (2 de junio de 2021).

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57John Darnton, “Ethiopia Reports Recapture of Key Ogadén Town”, The New York Times, 6 de marzo de 1978, Sección A. p.3. Disponible en: https://www.nytimes.com/1978/03/06/archives/ethiopia-reports- recapture-of-key-Ogadén-town-gateway-to-the.html (2 de junio de 2021).

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60S.a. “Ethiopia accuses West of helping Somalia”, Associated Press Archive, 14 de febrero de 1978. Disponible en: http://www.aparchive.com/metadata/youtube/7ec09dc1abeecf66a307b1423cc3d836 (4 de junio de 2021).

61S.a. “Somalia pone fin a la guerra en el Ogadén”, El País, 16 de marzo de 1978. Disponible en: https://elpais.com/diario/1978/03/16/internacional/258850808_850215.html (4 de junio de 2021).

62Bruce D Porter, The USSR in the Third World conflicts.Soviet arms and diplomacy in local wars 1945-1980. (Cambridge, Cambridge University Press, 1984), pp.184-186.

63Liliana Mosca, “Il conflitto dell'Ogadén: l'hotspot africano piu pericoloso nel tempo della guerra fredda”, Rivista di Studi Politici Internazionali 82 (2015): 49-79.

64Constitución de la República Democrática de Somalia, 1979. Disponible en: https://www. worldstatesmen.org/Somalia-Constitution1979.pdf (4 de junio de 2021).

65S.a. “Washington Souhaite que la Somali Renonce publiquement á ses Revendications sur l'Ogadén”, Le Monde, 29 de marzo de 1978. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1978/03/29/washington-souhaite-que-la-somalie-renonce-publiquement-a-ses-revendications-sur-l- Ogadén_2981657_1819218.html (4 de junio de 2021).

66S.a. “Soviet Foreign Ministry and CPSU CC International Department Background Report on the Somali-Ethiopian Conflict”, 3 de abril de 1978, History and Public Policy Program Digital Archive, TsKhSD, f. 5, op. 75, d. 1175, ll. 13-23. Disponible en: https://digitalarchive.wilsoncenter.org/document/110975 (4 de junio de 2021).

67S.a. “Kenya: Somali Charge D'affaires in Nairobi Declares His Country's Continuing Support for Guerrillas in Ethiopia”, British Pathé Archive, 18 de abril de 1978. Disponible en: https://www.britishpathe.com/video/VLVA4CYNG2Y1D0L42KO3HM77QICWQ-KENYA-SOMALI-CHARGE-DAFFAIRES-IN-NAIROBI-DECLARES-HIS-COUNTRYS/query/Somalia (4 de junio de 2021).

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69S.a. “En Éthiopie Addis-Abeba adresse un ultimatum á la Somalie”, Le Monde, 16 de mayo de 1978. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1978/05/16/en-ethiopie-addis-abeba-adresse- un-ultimatum-a-la-somalie_3129960_1819218.html (4 de junio de 2021).

70S.a. “Mengistu's speech on the fourth anniversary of revolution”, 12 de septiembre de 1978, Addis Abeba.

71Asamblea General de las Naciones Unidas, 33a Sesión, 23a Reunión Plenaria, 5 de octubre de 1978, p. 464. Disponible en: https://digitallibrary.un.org/record/664014 (1 de junio de 2021).

72S.a. “Somalia: West Somalian Liberation Front Leader Says the Fight in The Ogadén Desert Will Continue”, British Pathé Archive, 26 de octubre de 1978. Disponible en: https://www.britishpathe.com/video/VLVAAFQP33HDDJH0NXLU096NUNJ36-SOMALIA-WEST-SOMALIAN-LIBERATION-FRONT- LEADER-SAYS-THE-FIGHT-IN/query/Somalia (5 de junio de 2021).

73S.a. “Somalia”, Le Monde, 8 de enero de 1979. Disponible en: https://www.lemonde.fr/archives/article/1979/01/08/somalie_2787053_1819218.html (3 de junio de 2021).

74S.a. “The Ogadén Situation”, Interagency Intelligence Memorandum, 1980, pp. 12-14. Disponible en: https://www.cia.gov/library/readingroom/docs/CIA-RDP97S00289R000100190006-3.pdf (4 de junio de 2021).

75S.a. “Ethiopia: Government Claims Victory Over Somali Force in Ogadén”,British Pathé Archive, 12 de agosto de 1980. Disponible en: https://www.britishpathe.com/video/VLVACGJU7WISOJR2LVW2E6L181V8A-ETHIOPIA-GOVERNMENT-CLAIMS-VICTORY-OVER-SOMALI-FORCE-IN-OGADÉN/query/Somalia (4 de junio de 2021).

76S.a. “Ethiopia: Captured Somali Prisoners, Tanks and Ammunition on Show After Latest Ethiopian- somali Battle in Ogadén”, British Pathé Archive, 19 de septiembre de 1980. Disponible en: https://www.britishpathe.com/video/VLVA108KS7KRYCP3C06MI6X1RVX87-ETHIOPIA-CAPTURED-SOMALI-PRISONERS-TANKS-AND-AMMUNITION-ON-SHOW-AFTER-/query/Somalia (4 de junio de 2021).

77Ross, Jay. “Ethiopian Push Weakens Somali Guerrillas”, The Washington Post, 23 de noviembre de 1980. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/archive/politics/1980/11/23/ethiopian-push-weakens-somali-guerrillas/43be83b8-eeba-4974-ac3f-964ffdb8ad50/ (5 de junio de 2021).

Recibido: 14 de Junio de 2021; Aprobado: 13 de Diciembre de 2021

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