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Memoria y Sociedad

Print version ISSN 0122-5197

Mem. Soc. vol.14 no.28 Bogotá Jan./June 2010

 

RESEÑAS

Levinas, Marcelo Leonardo, ed.

La naturaleza del tiempo. Usos y representaciones del tiempo en la historia.
Buenos Aires: Biblos, 2008, 139 pp.
Por: Inés Yujnovsky
El Colegio de México
inesky@hotmail.com


¿Es frecuente que los historiadores o las historiadoras reflexionemos sobre el tiempo? No tanto como pareciera, toda vez que es un hecho omnipresente en las investigaciones históricas. Aunque en la introducción Levinas señala que "los estudios acerca del tiempo y de los cambios en su concepción a lo largo de la historia son variados y abundantes" (11), da la impresión de que un tema tan central en la historiografía no siempre es objeto de reflexión sino un dato que no requiere mayores precisiones.

De modo que es de destacar la aparición de esta inteligente y audaz propuesta editorial encabezada por Marcelo Leonardo Levinas, que reúne un conjunto de breves reflexiones sobre los usos y representaciones del tiempo en la historia. El libro está organizado en 56 textos, divididos en cuatro ejes temáticos. Los autores son Andrea Costa, Adriana Gangi, Eduardo Glavich, Marcelo Levinas, Alejandra Lindman, Alberto Onna, Marina Rieznik, Sandra Sauro y Aníbal Szapiro, profesores de la materia "Historia de la Ciencia y de la Técnica" en la Carrera de Historia de la Universidad de Buenos Aires, quienes participaron en un proyecto de investigación "UBACYT". Este tipo de proyectos tiene pequeños subsidios de dicha universidad que, si bien magros en su cuantía, han logrado dar cohesión a los grupos de docencia e investigación que surgen en las cátedras de diversas facultades.

En este libro, el lector puede hacer una lectura tradicional de tipo cronológico, es decir, del pasado más lejano hacia el pasado reciente. El texto comienza con el análisis de algunos pensadores paradigmáticos para comprender los cambios en las concepciones acerca del tiempo en la historia de Occidente, como Nicolás de Cusa, Leibniz o Wittgenstein, entre otros. Continúa con el eje temático II que indaga sobre distintas maneras de percibir y medir el tiempo: escalas, duraciones, velocidades del cambio, simultaneidad o cruces entre los pensamientos acerca del presente, del futuro y, por ende, del pasado. El tercer apartado se refiere al origen del hombre, de la tierra y de las cosas; ofreciendo algunas perspectivas del tiempo en la biología y en la geología. El cuarto y último eje temático trata sobre la valorización del tiempo a partir de la expansión del modo de producción capitalista, del valor de la mercancía y del tiempo de trabajo.

Pero además, el libro plantea otra modalidad de lectura. Al estilo de Rayuela, de Cortázar, el lector puede elegir varios caminos. Al final de cada uno de los textos hay referencias cruzadas a otros artículos que se relacionan entre sí. El lector se interesa por el texto catorce sobre la historia y el tiempo, termina de leerlo y las referencias le proponen pasar al punto veintiocho sobre el pasado y el futuro. En otro caso, después de leer sobre el libre albedrío y la libertad humana para forjarse un futuro, la referencia nos propone volver al punto uno respecto a la disputa filosófica, en el siglo XI, entre la lógica y la fe. De allí, podríamos saltar a las concepciones temporales de algunas célebres utopías como la de Platón en La República o de Tomás Moro en Utopía. También podríamos elegir libremente comenzar por el final: de las utopías pasar a la valorización del tiempo en el capitalismo, e ir retrocediendo hacia el tiempo de la tierra, el origen del hombre y terminar con las disputas entre la fe y la lógica.

Los trabajos son breves. Sin evitar problemáticas fundamentales, ofrecen una aproximación que a la vez invita a ampliar las reflexiones sobre el tiempo y los "diversos sentidos con los que se ha empleado su concepto" (11). Cada texto sugiere una bibliografía alternativa que nos puede hacer buscar en un estante perdido de la biblioteca un libro de Levi Strauss, o decidirnos a comprar Futuro/Pasado de Koselleck y así perdernos en la infinita biblioteca de Babel descrita por Borges.

Esta invitación no es nada despreciable ya que muchos historiadores suelen evitar las reflexiones y explicitaciones sobre el tiempo, dejándolas como supuestos esenciales que no necesariamente deben ser historizados. De más está decir que en otras ciencias sociales la temporalidad puede ser una impronta escasa.

En un trabajo ya clásico, el antropólogo holandés Johannes Fabian criticaba la antropología por lo que él denomina negación de la coetaneidad (denial of coevalness). Se trata de una tendencia sistemática que consiste en situar a los grupos o individuos que se estudian en un tiempo que no es el del presente del investigador. Si se piensa que la temporalidad es constitutiva de las relaciones sociales, Fabian considera que la negación de la contemporaneidad distorsiona la comprensión de los otros.

Ahora bien, ¿cuál es la relación entre temporalidad, nación y representaciones, eje de este dossier? Que los relatos nacionales se basaron en premisas universales de tiempo histórico, unidireccional, de cambios lentos, con una sobredeterminación del futuro como centro motor de perspectivas. Desde esta visión, la historia universal debía ser única y todos los grupos sociales debían incluirse en un solo relato, que obviamente era una simplificación en la que los valores de la "civilización occidental" se encontraban jerárquicamente al principio. Si bien en los últimos años se ha logrado consenso alrededor de la construcción de las representaciones nacionales y la necesidad de revisarlas con el fin de comprender críticamente su desarrollo histórico y su presente, las representaciones del tiempo han sido menos analizadas. En tal sentido, un libro como La naturaleza del tiempo, escrito por investigadores que se articulan en torno a la historia de la ciencia, vaticina la ampliación de este campo fundamental de estudio.

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