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Revista de Medicina Veterinaria

Print version ISSN 0122-9354

Rev. Med. Vet.  no.19 Bogotá Jan./June 2010

 


Editorial

Veinte años de servicio a nuestra institución

Desde el nacimiento de nuestro patrono en Reims en 1651, hasta su muerte en 1719, su vida se enmarcó siempre entre los contrastes de la riqueza y la pobreza, reflejada en una miseria material y de ignorancia que predominaba en el siglo XVII, ocasionada por la desigualdad social. Fue gran amigo de los pobres, no sólo de palabra, sino de hechos que, guiados por su vocación, iniciaron su obra y abrieron el camino hacia la democratización de la enseñanza y en agosto de 1683, fecha del nacimiento del Instituto de las Escuelas de los Hermanos Cristianos de La Salle, denominación que obedeció a la fraternidad que caracterizaba su vida comunitaria. Él mismo como líder y organizador e impulsado por la idea de que el maestro es quien da figura y forma a la escuela planteó lo que se denominaría el primer Proyecto Educativo Lasallista "guía de las escuelas". Las Escuelas de los Hermanos Cristianos de La Salle se constituyeron en un pilar fundamental de la reconstrucción social de Francia en la posguerra, pero por más visionario que fuera el señor De La Salle, que fue una de sus mayores virtudes, no pudo haber imaginado la extensión de su obra en el mundo y en el tiempo, donde se ha convertido en la más importante multinacional de educación.

Desde la llegada a Colombia de las Escuelas de los Hermanos Cristianos de La Salle en 1890, fueron los pioneros de los institutos técnicos, de la enseñanza de las ciencias básicas, y de la publicación de textos escolares que marcaron toda una época, pero sólo hasta setenta y cuatro años después de consolidar y ser reconocidos por la excelencia en formación académica, incursionaron en la formación superior universitaria.

Partiendo del aforismo de Helmut Kohl: "Un pueblo que no conoce su historia no puede comprender el presente ni construir el porvenir", sólo así puede entenderse lo que ocurrió en la noche del 15 de noviembre de 1964 en una modesta casa alquilada, prácticamente sin ningún respaldo económico, pues los fondos eran de quince mil pesos, que esa noche ascendieron a veinte mil con un cheque de cinco mil que giró allí mismo el entonces Hermano Visitador Provincial Martín Carlos. Allí nace la fundación Instituto de Cultura Superior Universidad Católica primer nombre de nuestra Universidad de La Salle con un grupo de noventa y ocho alumnos en cuatro carreras diferentes; hoy cuarenta y seis años después de su fundación con tres sedes propias y más de quince mil alumnos, no podemos desconocer que la primera idea real de incursión de las Escuelas Cristianas de La Salle en la educación superior en Colombia data de 1912 hasta 1931 donde el Instituto Técnico Central era reconocido como una autentica universidad técnica anexo hacia 1915 a la Universidad Nacional.

En esta celebración de los cuarenta y seis años compartimos también el reconocimiento de la certificación de calidad NTC ISO 9001, recibido en noviembre de 2009, otro logro más que nos consolida y articula a los compromisos y retos planteados en la acreditación institucional de alta calidad y en el PEUL.

Al inicio de este escrito donde resalté dos ideas que han caracterizado los proyectos educativos de La Salle desde 1683: la democratización de la enseñanza y el desarrollo y reconstrucción social, los cuales vemos plasmados y proyectados en el proyecto PERLA (proyecto educativo regional lasallista latinoamericano) y en nuestro PEUL, donde se aprecia la articulación del pensamiento de las escuelas lasallistas de América Latina como respuesta a la inspiración inicial del fundador, la visión descrita de manera clara en estos dos proyectos en los cuales ha participado como gestor y animador nuestro rector el hermano Carlos Gabriel Gómez Restrepo, nos genera una oportunidad histórica por el momento que vivimos en Colombia de ejecutar las metas planteadas en nuestra visión. El proyecto Utopía que se inició en este segundo ciclo del 2009 que además de innovador recoge y concreta la obra lasallista como ejemplo en busca de la transformación, desarrollo y reconstrucción social de nuestro país.

Estas apuestas de la Universidad son un ejemplo y serán un referente en la solución de fondo a nuestros problemas sociales pues, a través de la educación como herramienta, podemos esperar cambios generacionales de cultura y mentalidad donde se resalten los valores, los principios, la ética, la moral, la honestidad, el debe ser, la responsabilidad y la función del estado, el afpoyo a las instituciones de educación superior en la ejecución de este tipo de proyectos y en diferentes regiones del país principalmente donde se ha vivido con mayor intensidad los conflictos sociales.

El pasado mes de noviembre de 2009 la Universidad de La Salle me hizo un reconocimiento a mis veinte años de servicio laboral a la institución. Si veinte años increíble, y todos decimos ¡cómo pasa el tiempo!... pero el espejo no miente, han sido para mí los años más significativos de mi etapa laboral que incluso me han permitido compartir más tiempo con los compañeros de trabajo que con mi familia, es por eso que también este logro no es sólo personal sino familiar pues he encontrado en mi esposa, hijos e hijas la comprensión, apoyo, acompañamiento e igual sentido de pertenencia con nuestra Universidad y nos alegramos con el corazón de hacer parte de esta gran institución y de contribuir y seguir contribuyendo en el crecimiento y evolución que hemos vivido y presenciado de nuestra querida Universidad de La Salle, pues, en el mismo proceso nuestro en estos años la Universidad ha crecido y se ha transformado producto de la madurez y la consolidación del proyecto educativo universitario Lasallista en una de las más importantes instituciones de educación superior del país.

Viene a mi memoria momentos de alegría, tristeza, preocupación, satisfacción, risas que han envuelto momentos en nuestra actividad académica, y recuerdo con mucho cariño a muchas personas y directivos con los cuales hemos podido compartir en estos veinte años, no puedo dejar de mencionar de manera especial, a los hermanos: Juan Vargas Muñoz (qepd), quien con su sabiduría siempre encontraba una palabra de aliento y de tranquilidad en momentos difíciles, al igual que a José Vicente Henry Valbuena, Arcadio Bolívar, Hernando Sebá, Luis Humberto Bolívar, Alberto Prada Sanmiguel, José Antonio Rodríguez (qepd), Henry Alberto Ramírez, quiero hacer principal mención en este escrito a los hermanos Fabio Gallego Arias, Edgar Figueroa Abrahim y Luis Enrique Jurado a quienes recuerdo con especial cariño, de todos ellos siempre recibí sabia orientación, voz de aliento, respeto credibilidad y reconocimiento a mi labor en la institución. De igual forma, un sentido reconocimiento a nuestros actuales directivos hermanos: Carlos Gabriel Gómez Restrepo, Fabio Humberto Coronado Padilla, Manuel Cancelado Jiménez, Carlos Pabón Meneses, quienes son el fruto de las nuevas generaciones de Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle y han sido formados con la visión y proyección que caracteriza a la comunidad Lasallista para asumir y recibir el gran reto de seguir en la consolidación y crecimiento del Proyecto Educativo de La Salle. Igualmente como laicos Lasallistas debemos resaltar la labor a los doctores Humberto Caicedo, Orlando Ortiz Peña y Mauricio Fernández Fernández, quienes como vicerrectores fueron artífices de consolidación institucional.

Particularmente tengo un doble sentimiento y compromiso pues además de servir a nuestra institución por más de veinte años como profesor y directivo, soy egresado de la Universidad, al igual que mis dos hijos mayores Pedro Pablo e Iván Ricardo Martínez Padua, somos Médicos Veterinarios Lasallistas, por lo que he estado en la Universidad de La Salle por más de veinticinco años. Podría decir de manera coloquial que he pasado del pregrado al pospago, y que hemos vivido apropiado y presenciado en estos tiempos los momentos y logros más importantes de la historia de la Universidad, desde la acreditación de alta calidad de Medicina Veterinaria que fue el primer programa acreditado por nuestra institución, hasta la acreditación institucional de alta calidad y la certificación ISO 9001.

Quiero para finalizar a través de estas líneas manifestar mi agradecimiento a los Hermanos de La Salle, directivos, y compañeros de trabajo, por su confianza, amistad, apoyo, comprensión, solidaridad, y tolerancia que me han brindado durante estos más de veinte años al servicio de nuestra institución, y que siempre encontrarán en mí, como laico Lasallista, ejemplo de lealtad compromiso y pertinencia en el desarrollo, ejecución y consolidación de nuestro Proyecto Educativo Universitario Lasallista.

Pedro Pablo Martinez Mendez
Director del Programa de Medicina Veterinaria

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