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Revista de Medicina Veterinaria

Print version ISSN 0122-9354
On-line version ISSN 2389-8526

Rev. Med. Vet.  no.21 Bogotá Jan./June 2011

 


250 años de educación veterinaria en el mundo


Las puertas de nuestras escuelas están abiertas a todos aquellos cuya misión es velar por la conservación
de la humanidad y que han adquirido, por el buen nombre que han alcanzado,
el derecho de acudir a ellas para estudiar la naturaleza, buscar analogías y verificar ideas
cuya confirmación puede ser útil para la especie humana.
(Reglamentos para las Reales Escuelas de Veterinaria) (1777).

Durante el siglo XVII, Europa era predominantemente agrícola; las áreas urbanas crecían, la industria iniciaba su rápido desarrollo. La población en constante crecimiento demandaba alimentos del sector agropecuario; la ganadería estaba afectada por graves epidemias, mientras que las necesidades de las guerras —entre ellas la de los treinta años— cargaban de impuestos a la incipiente industria que cada vez acumulaba más fuerza de trabajo, con lo cual las urbes incrementaban todavía más la demanda por alimentos. Era el siglo de Cervantes, Velásquez y Rembrandt, en lo artístico; en el campo científico, de Descartes, Kepler, Galileo, Neper, Leibnitz y Newton.

En los inicios de la educación veterinaria, tuvo gran influencia el pensamiento ilustrado del siglo XVIII, por el ya nombrado arraigo científico y por las bases fundamentales producto de la experiencia acumulada de quienes siglos atrás se dedicaron al cuidado de los animales, para posteriormente involucrarse en actividades económicas, producto de los desarrollos e innovaciones, que impactaron el modo de vivir y producir de los pobladores rurales del viejo continente.

En el año 2011, se celebran los primeros 250 años de la profesión veterinaria en el mundo. El 4 de agosto de 1761, un decreto del Consejo de Estado de Francia, autorizó "abrir una Escuela en la que se enseñara públicamente los principios y métodos para curar las enfermedades de los animales". El primer centro francés recuperó el término "veterinaria", utilizado por primera vez por Columela (Lucius Julius Moderatus), en su obra Res Rustica, durante el siglo I (d.C.), vocablo que había entrado en desuso durante la Edad Media. La primera escuela veterinaria fue la de Lyon, fundada en febrero de 1761, durante el reinado de LuísXV. La segunda fue la Alfort en octubre de 1766.

Claude Bourgelat, fundador de la escuela de Lyon, estaba convencido de la necesidad de una nueva profesión: la veterinaria, para contar con profesionales, que contribuyeran a la prevención y el control de los complejos problemas sanitarios de las especies animales. Hacia 1750, la década de la enciclopedia, Bourgelat participó asiduamente en las actividades científicas que se emprendieron en Francia, en la segunda mitad del siglo XVIII. Las publicaciones Nouveau traité de cavalerie y de Éléments d'hippiatrique, lo convirtieron en uno de los principales autores de su época, entre los que destacaba por su metodología científica, adquirida durante su trabajo cooperativo con los cirujanos de Lyon, con quienes había estudiado la anatomía de los equinos.

Gracias a sus publicaciones, en 1752, fue nombrado miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de París. Diderot y d'Alembert le propusieron colaborar en la elaboración de la Enciclopedia (Diccionario razonado de las ciencias, las artes y los oficios, constaba de diecisiete volúmenes, editados en París, entre 1751 y 1772) y redactar todos los "artículos relacionados con la doma de caballos, la herrería y las artes afines". Tras corregir los textos de los autores que le habían precedido, en 1755, entregó el primero de sus cerca de 250 artículos. Su obra le permitió establecer relaciones fuera de su círculo de amigos y colaboradores de Lyon; Malesherbes y Voltaire lo apoyaron en sus actividades universitarias.

La profesión se extendió por el mundo, la primera escuela de medicina veterinaria que se fundó en el continente americano la creó el gobierno de México, en agosto de 1853, agregada a la de Agricultura, en el Colegio Nacional de San Gregorio, adoptando el nombre de Colegio Nacional de Agricultura. Más adelante, se reorganizó la escuela y se transformó en Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria.

La segunda escuela de veterinaria en instituirse en América fue la de Guelph, Ontario Veterinary College, Canadá, en 1862; posteriormente, durante 1868, en la Universidad de Cornell se ofreció el primer curso de medicina veterinaria. En Ames (Iowa, USA), se fundó en 1879 Iowa State's Veterinary College, designada como la primera facultad veterinaria estatal de los Estados Unidos. La enseñanza de la medicina veterinaria en Suramérica, se inició en Argentina con la Facultad de Ciencias Veterinarias de La Plata, en 1883, en el instituto agronómico veterinario de Santa Catalina, que en 1889 fue elevado a la categoría de facultad de agronomía y veterinaria de la provincia de Buenos Aires. En 1888, nació la Facultad de Ciencias Pecuarias y Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile. En 1902, se inauguró en Lima la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria. Posteriormente, en mayo de 1946, se creó la primera facultad de medicina veterinaria, que el 18 de julio del mismo año se incorporó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos-Decana de América (la más antigua del continente). En Brasil, la educación veterinaria se da en 1913 en Río de Janeiro y la escuela de Sao Paulo se funda, en 1919.

Con la llegada del profesor Claudio Vericel, el 12 de junio de 1884, se da inicio formal al estudio de la Salud Pública y la Veterinaria en Colombia; el Gobierno Nacional ratificó las cláusulas de su contrato y estableció el plan de estudios que se debería seguir en el curso de veterinaria en el Instituto. Finalizando el año, el instituto dejó de funcionar, obligando la adscripción de la Escuela, a la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia, con lo cual se creó la Escuela Nacional de Veterinaria, como un organismo anexo a esa facultad. Allí, continuaron su formación profesional varios estudiantes, quienes posteriormente se distinguieron y llegaron a ser hombres notables en todo el país, como Ifigenio Flórez, Ismael Gómez Herrán, Delfín Licht, Federico Lleras Acosta, Jorge Lleras Parra, Mercilio Andrade S., Moisés Echeverría, Epifanio Forero, Amadeo Rodríguez, Jeremías Riveros, Ignacio Flores y Juan de la Cruz Herrera.

En términos generales, se señala de manera importante la obra del Dr. Vericel como uno de los aportes más sobresalientes a la economía nacional, a la salud pública colombiana y a la educación universitaria, mediante la fundación de la primera escuela y la formación de profesionales éticos y competentes que recibieron el título de: Profesor en Veterinaria.

Desde 1761, en Francia, cuando se fundaron los primeros estudios de veterinaria en la Universidad de Lyon y posteriormente en Alfort, hasta la actualidad, la formación de profesionales en ciencias veterinarias ha obedecido a las necesidades científicas y tecnológicas de los diferentes países, teniendo en cuenta las particularidades geográficas, ambientales, sociales, económicas, entre otras. Además, existen nexos entre las ciencias veterinarias y las ciencias biológicas, médicas y ambientales, en las cuales las primeras tienen elementos transversales de las segundas, por lo cual hay una profunda orientación científica en el desarrollo del conocimiento veterinario, sin desconocer la importancia de las perspectivas sociales y económicas, por su inherente espacio en la producción y sostenibilidad de sectores como el agropecuario.

En términos generales, el ámbito académico de la segunda mitad del siglo XX se caracterizó por el logro de una fase de expansión y desarrollo académico de la educación superior agropecuaria del país. Las instituciones de educación públicas replicaron en varios departamentos el esquema desarrollado por la Universidad Nacional de Colombia; la carrera se ofreció en la Universidad de Antioquia, la de Caldas, Córdoba, Llanos Orientales, Tolima; posteriormente, las universidades privadas se interesaron por el sector. En este sentido, la Universidad de La Salle fue la primera en ofrecer la carrera de medicina veterinaria, luego la de zootecnia.

Con estos y muchos aportes más, nació y creció la ciencia veterinaria en Colombia, con un profundo sentido de la salud comunitaria. La enseñanza de las profesiones del sector, no podía transformar el agro; se debía generar una demanda para la agricultura científica mediante la promoción de importantes empresas agrícolas. Se conformaron las primeras estaciones experimentales agrícolas.

En la actualidad, son varias las instituciones que ofrecen programas de pregrado para el sector agropecuario a los jóvenes colombianos. Muchas de ellas pueden escribir su propia historia, pues han dejado huella; el aliento de los pioneros impulsa todavía las instituciones de investigación y docencia del nuevo milenio.

Los problemas comunes, en conocimiento y los saberes médico y veterinario, la evidencia de la cooperación en el concepto lógico de una salud, el ingenio y creatividad rindieron frutos; los protagonistas de ayer y los del mañana fueron y serán mueres y hombres que se decidan por la investigación y la innovación desde la salud, como concepto global, como una opción de vida.

Gracias a quienes participaron en la lucha contra las enfermedades, la producción de alimentos y en la salud pública, nacieron teorías, metodologías escuelas y especialidades, en las que hoy en día se forman nuevos profesionales que contribuyen a generar conocimiento útil y a ofrecer respuestas para la solución de los problemas de salud.

El proceso avanza, sobre la base de los aportes de los pioneros y a la formación y perseverancia de las actuales generaciones de estudiantes y de docentes investigadores; ellos constituyen la esencia, la semilla renovadora para lograr mediante la innovación la transformación social y productiva del país.

Dentro de las actividades programadas en la celebración de esta efemérides, se presenta a la comunidad el número 21, de la Revista de Medicina Veterinaria, en la que se publican diversos temas de interés para el sector agropecuario colombiano: avances sobre las investigaciones en salud animal en los departamentos del Meta, Casanare y Antioquia; metodologías innovadoras para el diagnóstico de tuberculosis y leptospirosis; un ensayo sobre el plan nacional de investigación forestal y plan estratégico del programa nacional de ciencia y tecnologías agropecuarias, Colciencias; innovaciones en el empleo de anestésicos y de polímeros en ortopedia y avances en el tratamiento de problemas metabólicos y cardiovasculares.

Sea esta la oportunidad para reconocer los aportes de la veterinaria al progreso de la humanidad; son ya varios siglos de academia ciencia y tecnología al servicio de la seguridad agroalimentaria, la salud animal y la salud pública como elementos para el desarrollo de lo rural y el progreso del sector agropecuario. En la Universidad de La Salle nos unimos a esta importante celebración.

Luís Carlos Villamil J. DMV, MSc, PhD
Decano
Facultad de Ciencias Agropecuarias

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