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Revista de Medicina Veterinaria

Print version ISSN 0122-9354

Rev. Med. Vet.  no.30 Bogotá July/Dec. 2015

 


Angioqueratoma conjuntival en canino de raza mastín napolitano

Conjunctival Angiokeratoma in a Dog of Neapolitan Mastiff Breed

Angioqueratoma conjuntival em canino de raça mastim napolitano

Dunia Yisela Trujillo Piso1 / Carlos Augusto Rengifo Valbuena2/ Wilmer Alejandro Zamora Restán3

1 Médica veterinaria zootecnista. MSc. Profesora de Cirugía Veterinaria. Grupo de investigación Impronta, Universidad Cooperativa de Colombia, Ibagué, Colombia.
dunia.trujillop@campusucc.edu.co

2 Médico veterinario zootecnista. Esp. Profesor de Patología veterinaria. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad del Tolima, Ibagué, Colombia.
carlosa_rengifo@hotmail.com

3 Médico veterinario zootecnista. Estudiante de Maestría en Clínica Médica, UNESP, Jaboticabal, São Paulo, Brasil. Grupo de investigación Impronta. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Cooperativa de Colombia, Ibagué, Colombia.
alejo_1208@hotmail.com

Recibido: 9 de febrero del 2015 / Aceptado: 20 de marzo del 2015

Cómo citar este artículo: Trujillo Piso DY, Rengifo Valbuena CA, Zamora Restán WA. Angioqueratoma conjuntival en canino de raza mastín napolitano. Rev Med Vet. 2015;(30):129-37.



Resumen

Las neoplasias oculares son frecuentes en la clínica oftalmológica de pequeños animales. Pueden ser primarias o secundarias, y su ubicación en el globo ocular o anexos puede desencadenar consecuencias que van desde la pérdida de la estética hasta afectar la funcionalidad del ojo. Este artículo presenta un caso de angioqueratoma conjuntival en un canino, hembra, de raza mastín napolitano, de cinco años de edad, en la Clínica de Pequeños Animales de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Ibagué. La paciente fue atendida por presentar alteración ocular en ojo izquierdo, caracterizada por aumento de volumen e hiperemia de la conjuntiva del tercer párpado, con evolución de dos años. Durante el examen oftálmico fue encontrada secreción ocular de tipo mucosanguinolenta, hiperemia conjuntival y conjuntivitis folicular. En la paciente, después del examen clínico general y oftálmico, fue realizada biopsia de la lesión para evaluación histopatológica que determinó angioqueratoma en conjuntiva del tercer párpado, una neoplasia infrecuente en este tipo de tejido y en esta raza. El tratamiento realizado en este caso fue remoción quirúrgica, con resultados favorables, y llevó a la paciente a una completa eliminación de la neoplasia sin secuelas.

Palabras clave: angioqueratoma, conjuntiva, mastín napolitano, tercer párpado.



Abstract

Ocular tumors are frequent in the eye clinic of small animals. They can be primary or secondary, and its location within the eyeball or its attachments may trigger consequences ranging from the loss of aesthetics to affecting the eye's functionality. This article presents a case of conjunctival angiokeratoma in a five-year-old female dog of Neapolitan Mastiff breed, in the Small Animal Clinic of Universidad Cooperativa de Colombia in Ibagué. The patient was treated for presenting ocular alteration in her left eye characterized by an increase of volume and hyperemia of the third eyelid conjunctiva, with a two-year evolution. During the ophthalmic examination, ocular mucosanguineous discharge, conjunctival hyperemia and follicular conjunctivitis were found. After general and ophthalmic clinical examination was performed, a biopsy of the lesion was performed for a histopathologic evaluation, which determined angiokeratoma in the third eyelid conjunctiva, a rare neoplasia in this type of tissue and in this breed. The treatment used in this case was surgical removal, with favorable results, which led to a complete removal of the tumor without sequelae in the patient.

Keywords: angiokeratoma, conjunctiva, neapolitan mastiff, third eyelid.



Resumo

As neoplasias oculares são frequentes na clínica oftalmológica de pequenos animais. Podem ser primárias ou secundárias, e sua localização no globo ocular ou anexos pode desencadear consequências que vão desde a perda da estética até afetar a funcionalidade do olho. Este artigo apresenta um caso de Angioqueratoma conjuntival em um canino, fêmea, de raça mastim napolitano, de cinco anos de idade, na Clínica de Pequenos Animais da Universidade Cooperativa da Colômbia, sede Ibagué. A paciente foi atendida porque apresentava alteração ocular no olho esquerdo, caracterizada por aumento de volume e hiperemia da conjuntiva da terceira pálpebra, com evolução de dois anos. Durante o exame oftálmico foi encontrada secreção ocular de tipo muco sanguinolenta, hiperemia conjuntival e conjuntivite folicular. Na paciente, depois do exame clínico geral e oftálmico, foi realizada biopsia da lesão para avaliação histopatológica que determinou Angioqueratoma em conjuntiva da terceira pálpebra, uma neoplasia não muito frequente neste tipo de tecido e nesta raça. O tratamento realizado neste caso foi remoção cirúrgica, com resultados favoráveis, e levou a paciente a uma completa eliminação da neoplasia sem sequelas.

Palavras chave: angioqueratoma, conjuntiva, mastim napolitano, terceira pálpebra.



INTRODUCCIÓN

Durante la rutina clínica de oftalmología en pequeños animales, la presentación de neoplasias es relativamente frecuente. Las lesiones causadas por las neoplasias en el ojo dependen de su localización y del tipo de células afectadas, de forma que pueden perjudicar la visión del paciente directamente, desencadenar diferentes grados de inflamación e incluso llevar a un glaucoma secundario, alteraciones que amenazan con la pérdida del órgano (1).

De acuerdo con el origen de las neoplasias, estas pueden ser clasificadas como primarias o secundarias, y pueden afectar diferentes estructuras del globo ocular o sus anexos (1). El ojo puede ser sitio de metástasis de tumores primarios distantes; estas neoplasias oculares que reciben entonces la denominación de secundarias, afectan diversas estructuras del globo ocular.

El linfoma multicéntrico es una de las neoplasias más comunes dentro de este grupo de neoplasias secundarias que afectan al órgano de la visión y de manera específica al tracto uveal (2-4). Otras neoplasias secundarias menos frecuentes pueden afectar el ojo de los caninos, como el adenocarcinoma metastásico (1,5), el carcinoma angioinvasivo pulmonar -que invade la coroides y la retina (6)-, el tumor venéreo transmisible (1,7-9), el condrosarcoma intraocular (10), el hemangioma, el hemangiosarcoma en la úvea (2,3), entre otros.

Dentro de las neoplasias oculares de origen primario encontramos papilomas, tumores de glándulas sebáceas, melanomas y carcinoma de células escamosas que se localizan en párpados (11-13). Los dermoides son hallados en conjuntiva, córnea y limbo (14,15); los melanomas pueden presentarse en conjuntiva (16) y limbo (17); los hemangiomas, hemangiosarcomas, comúnmente se ubican en la conjuntiva del tercer párpado (18-20); los adenocarcinomas, en el tercer párpado (21); los melanocitomas se encuentran en la úvea anterior, cuerpos ciliares y coroides con menos frecuencia (22); los adenocarcinomas y adenomas iridociliares son comunes en el globo ocular (23,24). En la órbita de forma primaria se encuentran osteosarcomas, carcinomas, mastocitomas, meningiomas, melanomas y adenomas (1,2,25,26). En el tercer párpado, hemangiomas y hemangiosarcomas son tumores de alta incidencia y de alta importancia clínico-quirúrgica (22,17).

Los hemangiomas son tumores benignos que se originan a partir de las células endoteliales de los vasos sanguíneos (27,28). Pueden encontrarse en piel y en otros tejidos como la membrana nictitante y la conjuntiva temporal bulbar; estos tumores son poco frecuentes, pero aun así, más comunes en caninos que en felinos (18). Existe una variante del hemangioma que se conoce en perros como angioqueratoma, que se presenta macroscópicamente como pequeños nódulos bien circunscritos o de variable apariencia, pequeños, ocasionalmente pigmentados, por lo general de color rojizo, ubicados en parpados y conjuntiva o en la dermis superficial (29-32).

Los casos de angioqueratoma son poco frecuentes y por tanto los estudios de caso son limitados y sugieren especial predisposición racial del setter inglés (29). En este estudio, los autores presentan un caso particular de angioqueratoma conjuntival en el tercer párpado de un canino de raza mastín napolitano.


EVALUACIÓN DEL PACIENTE

Anamnesis

Un paciente canino, hembra, de raza mastín napolitano, de cinco años de edad y de 45 kg fue recibido en la Clínica Veterinaria de Pequeños Animales de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Ibagué. El motivo de consulta fue un aumento de volumen conjuntival en el ojo izquierdo, de dos años de evolución, diagnosticado anteriormente como prolapso de la glándula del tercer párpado (cherry eye), y tratado quirúrgicamente, con reposición de la glándula a través de la técnica de bolsillo, sin obtener mejora en el cuadro clínico.


Hallazgos al examen clínico

Durante el examen clínico general realizado no fueron encontradas alteraciones dignas de tratamiento ni de mención. Al examen oftálmico se encontró en el ojo izquierdo de secreción ocular de tipo mucosanguinolenta, hiperemia conjuntival (+++), conjuntivitis folicular y neoformación pigmentada en la conjuntiva del tercer párpado, en toda su extensión, con un tamaño de 1,5 x 0,5 cm. No fueron encontrados otros hallazgos anormales, aunque se realizaron todos los test necesarios durante la evaluación ocular en los dos ojos, como Schirmer, fluoresceína, rosa de Bengala, oftalmoscopia directa y fondo de ojo posterior a dilatación pupilar inducida con tropicamida.


Ayudas diagnósticas

Posterior al examen oftálmico fue sugerida una biopsia de la conjuntiva del tercer párpado del ojo izquierdo, debido al notable engrosamiento de la conjuntiva palpebral y del tercer párpado. La biopsia fue realizada en fresco, utilizando anestesia tópica obtenida tras aplicación de dos gotas de anestésico local (proximetacaína). Una vez obtenida la insensibilización del área, con ayuda de unas pinzas de conjuntiva fue elevado el tejido en forma de "tienda de campaña", y la muestra fue resecada con tijeras de tenotomía pequeñas, conservada en formol, embebida en parafina, seccionada a 3μm y teñida con hematoxilina-eosina para su posterior análisis histopatológico.


Resultado de patología

Los resultados de la histopatología revelaron un crecimiento irregular-hiperplasia de epitelio estratificado con células escamosas que proliferan hacia el interior del estroma formando trabéculas divisorias que separan y rodean parcialmente paquetes vasculares, además de dilatación de espacios vasculares y endotelios tumefactos (figura 1).


ENFOQUE DEL TRATAMIENTO

Una vez obtenidos los resultados de histopatología y el diagnóstico, el paciente fue encaminado para remoción quirúrgica de la neoplasia, para lo cual se realizó inducción preanestésica con Tiletamina-Zolazepam (Zoletil®) 5 mg/kg IM y mantenimiento anestésico con ketamina 5 mg/kg IV. Para la antisepsia ocular fue utilizada una solución de yodopovidona en solución salina fisiológica 0,9% (1:50), posterior a la instilación de proximetacaína. La resección quirúrgica de la neoplasia fue realizada empleando pinza de conjuntiva y tijera de tenotomía, con margen moderadamente amplio e intentando conservar la morfología y funcionalidad de la glándula del tercer párpado (figura 2b). Durante el procedimiento hubo sangrado abundante de los vasos sanguíneos presentes en la neoplasia (figura 2b). Finalmente se realizó una sutura continua con material absorbible (Vicryl 5-0) (figuras 2c y 2d). El paciente fue dado de alta sin complicaciones. Para el postoperatorio se empleó tobramicina gotas cada 8 h, diclofenaco sódico gotas cada 12 h y empleo de collar isabelino durante 10 días continuos. Ocho días después del procedimiento quirúrgico fue encontrada secreción ocular mucosa en el ojo tratado, por eso se retiró el material de sutura, con lo cual fue eliminado tal signo clínico.


DISCUSIÓN

Las neoplasias oculares en caninos, de origen primario o secundario, pueden afectar la conjuntiva y el tercer párpado (1). En estos tejidos han sido identificados tumores como melanoma conjuntival, melanoma de limbo, carcinoma de células escamosas, hemangiosarcomas, hemangiomas y angioqueratomas (16,18,29,30,33).

Los angioqueratomas son neoplasias de rara presentación en caninos, denominados bajo ese término por la unión de tres palabras griegas que significan vasos, cuerno y tumor, respectivamente. Estas palabras hacen referencia a las alteraciones microscópicas e histológicas que caracterizan al tumor: malformaciones vasculares, principalmente ectasia de los vasos sanguíneos, y alteraciones epiteliales como hyperplasia de la epidermis e hiperqueratosis (34-36).

A pesar de que en humanos existen cinco tipos de angioqueratomas (Fordyce, circunscrito, solitario, Mibelli y corporal difuso), divididos así según su localización y morfología, histológicamente todos los angioqueratomas son similares (34).

Estas afirmaciones también han sido corroboradas en medicina veterinaria, puesto que a pesar de no existir una clasificación clínica de los angioqueratomas en animales como ocurre en medicina humana, su histología es similar, independiente de su ubicación (29).

Histológicamente, los angioqueratomas son descritos como una variante de hemangioma; presentan alteraciones vasculares como ectasia o dilataciones de espacios vasculares y anormalidades epiteliales, como hiperplasia irregular de la epidermis, dermis superficial espesa, y las trabéculas epiteliales se extienden internamente para separar y rodear las estructuras vasculares de forma parcial. Estas características histológicas son similares a las de los hemangiomas, excepto por las alteraciones epiteliales. Esta caracterización de los angioqueratomas es tomada sobre todo de estudios de caso hechos en humanos, en los cuales si bien su presentación es rara, se encuentra definida con claridad por su presentación en la piel (37-40).

Las técnicas de inmunotinción para D2-40 y GLUT-1 que apoyen la histopatología deben ser consideradas para casos como el estudiado, una vez que colaboran con el diagnóstico y el pronóstico de las los angioqueratomas (41). La limitada disponibilidad de laboratorios que ofertan esta técnica no permitió su realización en este caso.

En el relato de caso que se presenta en este artículo, el angioqueratoma se encontró en la conjuntiva del tercer párpado, pero a pesar de su ubicación, las características histológicas son las típicas de este, puesto que se halló presencia de paquetes vasculares dilatados (ectasia) y endotelios tumefactos, con un componente adicional a las alteraciones vasculares, definido como hiperplasia del epitelio estratificado con presencia de células escamosas proyectadas a manera de trabéculas divisorias que rodean los paquetes vasculares. Estos hallazgos finales que muestra la histopatología confirman el diagnóstico de angioqueratoma y descartan la posibilidad de que se trate de un hemangioma.

Si bien la fisiopatología del angioqueratoma es desconocida, se ha postulado la teoría de que esta neoplasia sea el resultado o manifestación de una fístula arteriovenosa, resultado de minitraumatismos repetidos de vénulas y vasos linfáticos o hipertensión venosa (42-44). Aunque para el caso que se registra se hace difícil establecer el origen del angioqueratoma, el histórico de cirugía de reposición de la glándula del tercer párpado puede considerarse un factor desencadenante para la presentación de la neoplasia, puesto que esta fue evidente después del tratamiento quirúrgico.

Clínicamente, el angioqueratoma aparece en caninos como una pequeña masa, bien circunscrita, que se presenta con mayor frecuencia en el párpado, la conjuntiva y el tercer párpado; pero también puede surgir en la dermis superficial en cualquier sitio (45-46). Estas neoplasias son locales, variables en su apariencia y se asemejan a un melanoma conjuntival, alternativamente pueden ser rojos, elevados, y ocasionar sangrados leves de forma similar a un hemangioma o a un hemangiosarcoma (29,30). Estas características hicieron que los autores del presente estudio consideraran principal diagnóstico diferencial el hemangioma o hemangiosarcoma, a pesar de que no se descartó la posibilidad de considerar que el caso podría ser el de un melanoma conjuntival, pero no se le dio alta relevancia porque las características macroscópicas de la lesión no lo asemejaban, puesto que el paciente mostraba una masa roja, moderadamente friable y con pigmento parcial, y no una masa oscura y sólida como se presenta en casos de melanoma (47).

La localización común del angioqueratoma, cuando se presenta en el ojo, es el párpado y la conjuntiva, pero, a pesar de esto, la frecuencia de casos en los tejidos mencionados es baja, y como reflejo de ello la literatura registra menos de diez casos en el mundo (18) y sugiere la existencia de predisposición racial para el setter inglés (29), dato que difiere de nuestro estudio de caso, puesto que se presentó en un canino de raza mastín napolitano, lo cual puede indicar que no hay tal predisposición racial o que la predisposición racial a la que hacen referencia George y Summers en 1990 no puede considerarse concluyente, puesto que se evaluaron solo diez casos registrados.

El tratamiento recomendado para el angioqueratoma incluye crioterapia, electrocirugía o láser, aunque en la mayoría de los casos, dependiendo del tamaño, profundidad y localización de la neoplasia, la escisión quirúrgica es curativa (29,32,48). Para el paciente registrado se decidió realizar remoción del tumor por métodos quirúrgicos, atendiendo a lo recomendado por George y Summers, en 2008, y Mittal y colaboradores, en 2005. Posterior a la intervención quirúrgica y con un seguimiento de 15 meses no se presentó recidiva.


CONCLUSIONES

Basados en las características histopatológicas, se concluye que los hallazgos encontrados en este reporte de caso son consistentes con el diagnóstico de angioqueratoma conjuntival, un caso de rara presentación en el ojo de los caninos y el primero en registrarse en un canino de raza mastín napolitano. Este estudio indica que el angioqueratoma es una neoplasia que puede presentarse en los anexos oculares de los caninos y que su tratamiento quirúrgico por escisión es el más adecuado.



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