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Boletín Científico. Centro de Museos. Museo de Historia Natural

Print version ISSN 0123-3068

Bol. Cient. Mus. Hist. Nat. Univ. Caldas vol.20 no.2 Manizales July/Dec. 2016

http://dx.doi.org/10.17151/bccm.2016.20.2.1 

DOI: 10.17151/bccm.2016.20.2.1

PRESENTACIÓN

Las publicaciones seriadas son un desafío tremendo, máxime en un medio en el cual la buena intención las funda con regularidad, pero que el diario acontecer, muy agreste para tales cosechas, temprano les hace abandonar como proyecto académico de largo plazo. Por ello, resulta motivo de alegría y mucho orgullo que un boletín que hace 20 años abría sus humildes páginas, con una clara vocación científica, naturalista y patriótica, hoy engalane al país con tan fastuosos logros.

Hablar de la pródiga labor del Boletín Científico Museo de Historia Natural, resulta en el escrutinio de un ejercicio científico, de tanto impacto nacional e internacional, que no suena exagerado decir que solo puede hacerse en el contexto de las gestas que la precedieron: la Primera Expedición Botánica de Mutis; la segunda (en palabras textuales del Dr. Pérez-Arbeláez, en la sesión de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales del 4 de mayo de 1930), conformada por la invaluable obra de los Hermanos Lasallistas, encabezados por el ilustre hermano Apolinar María, quien llegó a Colombia en 1904 y en pocos años lideró a la Sociedad de Ciencias de La Salle, iniciada en 1912, su prestigioso boletín (dicho cubil incluyó entre otros a los Hermanos Nicéforo María, Hermano Idinael Henri, Hno. Daniel, Rdo Enrique Pérez Arbeláez, Dr. Luis María Murillo, etc.);y su gesta histórica: la Sociedad de Ciencias Naturales Caldas del colegio San José de Medellín (fundada por el Hno. Daniel), la Academia Colombiana de Ciencias, el Instituto de Ciencias Naturales y la Colección Taxonómica Nacional Luis María Murillo, en Bogotá, solo por mencionar unos pocos ejemplos bien conocidos (Díaz-Piedrahita, 2012; Hno. Daniel, 1952; López, 1989).

Las siguientes revoluciones científicas han dado también gratos frutos, desde la época del ilustre Enrique Pérez Arbeláez, Armando Dugand, Luis Mora-Osejo, Álvaro Fernández-Pérez, Santiago Díaz-Piedrahita, etc.; a la fecha, son múltiples los naturalistas que le han dado harto brillo al conocimiento biológico nacional.

No se pueden escatimar palabras para poner en alto tenor la mención del boletín y a la labor de su editor, toda vez que, a pesar de todos los avances tecnológicos y científicos de los cuales se disfruta hoy día, algo impensable hace apenas una o dos décadas, los obstáculos para el desarrollo del naturalismo en Colombia, en todas sus expresiones: investigación, museología y labor editorial; siguen siendo formidables. Sin duda más que el apoyo institucional, es la pasión y el apego a la ciencia lo que permite mantener la productividad.

Apreciar y entender los alcances de tan magna obra implica retomar las palabras casi olvidadas del Hermano Daniel (1952), insigne naturalista y orgullo antioqueño, las cuales nos recuerdan de manera vívida como el naturalismo en Colombia trae a nuestras mentes páginas gloriosas llenas de patriotismo, ahínco y pródiga labor; aunque resulta de sentido común entender las terribles y formidables barreras técnicas y científicas que dichos próceres vencieron con el único aliento de su apasionada labor, resulta por decirlo menos, inaceptable el olvido en el que permanecen muchos, cuya ardua labor estuvo sellada por los, siempre presentes, obstáculos sociales en que se debate la ciencia en Colombia y Suramérica, algo que torna la gloria de tan excelsa labor en un tono nostálgico y hasta irremediablemente trágico, por las acciones fallidas de los hombres de ciencia que murieron sin poder llevar a feliz término su magna cosecha (Hno. Daniel, 1952; López, 1989).

El logro del boletín, enmarcado en una pujante labor desde la provincia, tiene sus símiles más claros en la histórica labor del Boletín de la Sociedad Colombiana de Ciencias Naturales de la Salle, fundado en 1913 y dirigido por el Hno. Apolinar María (Nicolás Seiler, Remelfing, Lorena 1867-Bogotá 1949), que alcanzó 110 números hasta 1932 y centenares de artículos, escritos por renombrados académicos de diferentes museos y academias, incluidos los mismos miembros de la Sociedad de Ciencias Naturales (López, 1989). El solo Hno. Apolinar María prodigó al naturalismo colombiano con un museo que en su momento registró 73.000 especímenes desde ejemplares botánicos, faunísticos, fósiles y minerales, que solo en insectos sumaba más de 30.000 ejemplares, cifras que, guardadas las proporciones históricas, hoy día suenan algo inocuas, pero no sucede así con el acervo editorial de 263 notas técnicas en español y al menos 15 en idioma francés, que dejó el ilustre naturalista, en sus más de cuatro décadas de dedicación científica y pedagógica en Colombia, sin dejar de lado, que son múltiples los epítetos de registros faunísticos y botánicos colombianos que llevan su nombre; cosecha que quizás, hubiera sido superior de no ser por el extraño clima gubernamental, que deseoso de tan importantes logros en cabeza de instituciones nacionales, fusionó la entonces SCCN de La Salle con nuestra querida y naciente Academia Colombiana de Ciencias Exactas y Naturales (López, 1989). Algo similar ocurrió con el boletín de la SCCN, cuya fértil gesta no cesó inmediatamente, pero declinó ostensiblemente, en la medida en que se instauró el marco normativo, por demás hostil de la época (en palabras del Hno. Daniel el decreto 1218 y la ley 34 de 1933).

El Boletín Científico Museo de Historia Natural tuvo su número 1 en septiembre de 1996 como consecuencia de una propuesta previa de Ricardo Walker en 1995. Desde esa fecha a la actualidad ha publicado 20 volúmenes, que suman 401 artículos, escritos por más de 170 autores. El boletín ha contado con las secciones de Botánica, Zoología, Conservación, Biodiversidad en Agroecosistemas y, más recientemente, la denominada Estudios de Organismos del Bosque Húmedo Tropical.

Los logros de la revista la han catapultado a las categorías C y B de Publindex, a partir del volumen 12 de 2008; y a A2, desde el volumen 13 de 2009 a la fecha.

Según la revista Biodiversidad y Conservación, el boletín: "se encuentra dentro de las 32 revistas más influyentes en estudios de biodiversidad colombiana y se encontraba en el sexto lugar con 147 trabajos específicos en biodiversidad, con 71 listas de taxones, 26 de ellos nuevos para la ciencia". El paralelismo de logros históricos del boletín se complementa con el hecho de que su editor es, en pocas palabras, el continuador mismo de la obra de Apolinar María, un destacado investigador de la entomofauna colombiana, con más de 120 publicaciones en reconocidos boletines y revistas del ramo, múltiples nuevas especies descritas y otras que llevan su nombre como dedicación, por lo que ha sido considerado el segundo naturalista más prolífico en la historia reciente nacional, en el marco de un estudio bibliométrico que compiló la obra de 100 autores cuyas obras estuvieran indexadas en los últimos veinte años (Arbeláez-Cortés, 1913).

Si bien se rinde un tributo a la pródiga labor del boletín, no dejamos de reconocer la extensa obra de su editor Julián Salazar, cuya labor sintetiza mucho mejor la fina prosa de Ramón Cajal aludida por el Hno. Daniel, al referirse al homólogo histórico el Hno. Apolinar María: "las ideas no se muestran fecundas con quien las sugiere o las aplica por primera vez, si no con los tenaces que las sienten con vehemencia y en cuya virtualidad ponen toda su fe y todo su amor... (por lo que)... las conquistas científicas, son creaciones de la voluntad y ofrendas de la pasión"; por supuesto, habrá otras mejores maneras de apreciar la obra del Maestro Julián Salazar, pero por ahora, retomamos las del Hno. Daniel por lo profundo de su significado y por lo hondo de su sentimiento.

No se puede menos que exaltar la fecunda labor del boletín, sus visionarios gestores y la de todos aquellos autores que le contribuyeron con sus mejores logros, pues ello hoy nos permite pregonar con orgullo la singularidad de su fruto por el bien del naturalismo colombiano, felicitaciones a su cuerpo directivo y en especial a su editor: Julián Salazar.

Luis Carlos Pardo Locarno
Universidad del Pacífico
Mayo 14 de 2016

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REFERENCIAS

ARBELÁEZ, E., 1913.- Knowledge of Colombian biodiversity: published and indexed. Biodivers Conserv. pp. 32.         [ Links ]

(HNO. DANIEL). GONZÁLEZ, J., 1952.- El Hermano Apolinar María. El científico ante el mundo vegetal. BIS, Bogotá 190-191: 32-43.         [ Links ]

DÍAZ, S., 2012.- La Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en los Albores del Siglo XXI (ed) FORERO, E Enrique & DÍAZ, S. Volumen I: 14-44. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales Edición Especial Bogotá, D.C.         [ Links ]

LÓPEZ, H., 1989.- Contribución de los Lasallistas a las Ciencias Naturales en Colombia. Fondo FEN, Bogotá, Colombia.         [ Links ]

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