La penetración del capital
El sector turístico es un generador de nuevas relaciones y modos de producción que se caracterizan por desigualdad y segregación, si bien generalmente el Estado logra concretar tendencias desregulatorias a fin de integrar las inversiones locales o extranjeras (Villarreal Corrales, 2009), la desregulación de la tenencia de la tierra podría ser el primer detonante de la penetración del capital en Mahahual, ya que el Estado logró crear condiciones para la adquisición de terrenos a fin de aprobar e impulsar la generación de medios de consumo colectivo que beneficiarían la introducción del capital nacional y extranjero (Romero, 1997; Sosa-Ferreira, 2011).
De acuerdo con Llanos (2010), es necesario entender que el territorio es más que un polígono de tierra o un cerco delimitado políticamente, es un espacio construido socialmente, en un período determinado, en el cual se construyen cada día las relaciones que darán ese sentido de pertenencia de los individuos. Es un espacio social que sirve de escenario para las acciones y relaciones de poder (Riella & Mascheroni, 2011).
En este trabajo, se concibe al paisaje como una mercancía que es resultado de la penetración del capital y la subsunción sobre las dimensiones del espacio, el mar, la playa, las costas y la forma en que el capital ha logrado modificar en un proceso dialéctico el espacio a través de un proceso de invasión o penetración que se dio en tres partes: transformación del espacio que configuró el paisaje, la subsunción de este al capital y la apropiación de este.
La penetración capitalista es la dinámica en la cual las actividades económicas, que están bajo un modo de producción capitalista, van siendo dominantes en aquellos espacios donde existían procesos de producción tradicional, como en el caso de Mahahual, donde había ranchos copreros (para aprovechamiento del coco) y sus peones correspondientes. Posteriormente, se transita a la pesca en cooperativas y se va permitiendo la introducción paulatina de hoteles y restaurantes, otras formas comunes del capitalismo que van rompiendo con todas las formas tradicionales de producción y reconfigurando un nuevo paisaje, una playa con hoteles pequeños, que atrae inversionistas y nuevas formas de relación de producción. Esta ruptura trae la separación de los individuos de los medios de producción, por lo que ya los trabajadores no son jornaleros de la copra y tampoco pescadores, sino trabajadores en hoteles, lancheros, meseros o taxistas, entre otros (Cruz et al., 2011).
La subsunción del espacio al capital es un proceso mediante el cual el hombre va añadiendo a través de su trabajo una serie de valores al espacio que permiten y facilitan el proceso de producción capitalista. Estos valores son un "conjunto de las condiciones espaciales universales de reproducción de los modos de producción" (Cruz et al., 2011, p. 56), es la creación de actividades productivas al capital y se convierte en esas condiciones de consumo capitalista bajo una forma improductiva: la playa, el sol, el mar, que se convierten en objeto de comercio, incluso la ubicación de los restaurantes y hoteles está enfocada en obtener el mejor paisaje para ofrecer mejores condiciones y un valor de cambio más elevado (Cruz et al., 2011).
Las dinámicas de dominación capitalista en la configuración del paisaje significan la territorialización del capital, el despojo de todo aquello que no participa de la reproducción del capital (Cruz et al., 2011). Por ello, el capital busca aquellas organizaciones y personas que son dueños de medios de producción capaces de transformar el territorio.
La forma en que lo rural tiende a intensificar la movilidad del capital y del trabajo es un proceso mundial que logra transformaciones territoriales, productivas e institucionales y, a la vez, genera cambios en las relaciones sociales y las formas en que las personas rurales trasmutan su vida. Así se observa en los espacios que se convierten en turísticos, como Mahahual: se visualiza un proceso de apropiación diferencial de los recursos, se incorporan extensos espacios al mercado inmobiliario, con sus resistencias sociales por los procesos excluyentes, y se va entendiendo como una territorialización del capital. Es una tendencia global en la cual los sujetos van mostrando relaciones de poder diferenciadas, así como la propiedad de sus medios de producción (Bendini, 2011).
Es necesario señalar que estos procesos de expansión capitalista están fuertemente vinculados a la globalización, pues se busca una interdependencia de las diversas economías del mundo a fin de crear redes productivas que promuevan la reproducción de capital.
Con la participación del Estado, esto ha significado la pérdida de tierras agrícolas, donde los antes campesinos han tenido que moverse hacia tierras que no eran consideradas como agrícolas, lo cual ha re-configurado sus dinámicas familiares y sus actividades económicas para poder subsistir. En la capital del estado de Quintana Roo se puede apreciar un ejemplo claro de ello. Fragoso-Servón y Pereira-Corona (2018) (Tabla 1) ilustran los cambios ocurridos entre 1970 y 2010. Estas acciones evidenciaron ante la mirada de los inversionistas una enorme cantidad de tierras ricas en bienes naturales y culturales, que dentro del modelo económico neoliberal ofrecen una nueva posibilidad de mercantilizar para generar plusvalor y obtener mayores utilidades. Para el caso de México, el neoliberalismo ha tenido una participación de más de 36 años y una consecuencia de ello ha sido el hecho de que la mayoría de las tierras de cultivo están en manos de particulares, los mismos que se han asociado con empresas privadas transnacionales para desarrollar diversos cultivos como negocios. Este proceso se ha dado en tres etapas: penetración, desterritorialización y acumulación. De esta forma es como los inversionistas nacionales y extranjeros se han apropiado de las tierras no aptas para cultivar y han desarrollado en ellas una forma de acumulación por desposesión (Monterroso, 2020).
Tabla 1 Superficie ocupada por la ciudad de Chetumal de 1970 a 2010
| Año | Superficie en ha | % de crecimiento | % de superficie actual |
|---|---|---|---|
| 1970 | 896.860 | 22,51 | |
| 1980 | 1.612.445 | 79,8 | 40,47 |
| 1990 | 2.480.459 | 53,8 | 62,25 |
| 2000 | 33.669.384 | 35,7 | 84,51 |
| 2010 | 39.842.354 | 18,3 | 100 |
Fuente: Fragoso-Servón y Pereyra-Corona (2018, p. 43).
Dentro de estas nuevas formas de acumulación se identifican las de servicio, en particular las vinculadas al turismo, y las etapas en las que se presenta, en este trabajo solo se abordará la penetración vinculada a la subsunción del territorio por el capital, ya que ese ha sido un momento muy importante para la construcción de Mahahual como destino turístico.
Antecedentes históricos
Mahahual es una pequeña comunidad que fue de pescadores (Figura 1) asentados a la orilla del mar Caribe en la región sur del estado de Quintana Roo, correspondiente al municipio Othón P. Blanco, y que, junto con la comunidad de Xcalak, se ubican en la franja costera llamada Costa Maya (Amigos de Sian Kaan, 2003). Esta localidad comparte la belleza de los paisajes naturales de la zona; no obstante, a pesar de su situación social y ambiental, desde el inicio de la conformación de Quintana Roo como entidad federativa comenzó a ser evidente que el Gobierno federal y estatal, pero sobre todo los inversionistas, visualizaban un desarrollo turístico exclusivo en un tiempo cercano (Villarreal Corrales, 2009).
La copra fue una actividad económica que se inició en la década de los años veinte y tuvo un mayor auge en la siguiente. En Mahahual había solamente ranchos copreros donde vivieron aproximadamente diez familias dedicadas a esta producción. Solo diez familias como dueñas de los medios de producción, que, sin embargo, tuvieron a su cargo más de 100 personas como jornaleros que eran trabajadores y solo contaban con su mano de obra como único medio de sustento (Cal & Vázquez, 2015).
Para la década de los años cincuenta fue declinando el auge de los copreros, todo a causa de un fenómeno hidrometereológico que tuvo lugar en 1955: el huracán Janet.
El huracán tocó tierra en Chetumal el 28 de septiembre de 1955, con vientos sostenidos de 280 km/h, causó una devastación masiva en la ciudad y sus alrededores. Las cifras oficiales reportaron más de 600 fallecidos, Chetumal quedó prácticamente destruida, con el 90% de sus estructuras dañadas o arrasadas (La Jornada Ecológica, 2017).
Su paso fue devastador, destruyó los cocotales y los ranchos tuvieron que ser abandonados. En esos momentos, los trabajadores copreros se quedaron sin medios de producción ni medios para su reproducción familiar y social; la vida en Mahahual cambió y la población buscó otras formas para obtener ingresos. Al quedar destruido el territorio, el Estado hizo lo mínimo para su recuperación y sus esfuerzos se enfocaron a la reconstrucción de la ciudad más importante en esos momentos, Chetumal, como capital de la entidad.
Hasta que comenzó la construcción de la carretera para ingresar a Mahahual, la fuerza de trabajo buscó regresar a la localidad y buscar medios de producción para reiniciar sus vidas (Daltabuit et al., 2006). Algunos copreros se quedaron en Mahahual y buscaron nuevas formas de organización en su fuerza de trabajo, así como la utilización de los medios de producción a su alcance: el mar. Lograron convertirse en pescadores y se organizaron en una cooperativa para la extracción de langosta y caracol, que eran comercializados en algunos lugares turísticos y semiurbanos de la entidad. El grupo era pequeño, sin embargo, desde muy temprano se dieron cuenta de lo valioso que era mantenerse coordinados y unidos, y fundaron una cooperativa llamada Andrés Quintana Roo para desarrollar la pesca en el sur de las costas caribeñas de México. Por un poco más de veinte años, lograron mantener una organización que generó ingresos favorables para sus familias y ello gracias al respeto a su cooperativa, ya que no eran dueños de los medios de producción. Sin embargo, el Estado les permitió estar ahí por un tiempo, sin molestar y prestando terrenos para que construyeran sus medios para la reproducción de sus familias y sus viviendas (Buitrago et al., 2012).
Cabe mencionar que la entidad de Quintana Roo se vio afectada de forma abrupta por el proceso de sustitución de importaciones (Romero, 1997), ya que existía una zona libre con venta de mercancía de importación que impulsaba la economía local. Al irse debilitando el comercio de importaciones, una gran cantidad de negocios cerró, algunas personas quedaron con deudas elevadas y la población solo tenía una ocupación como opción: trabajar para instancias gubernamentales. Por ello, el poder adquisitivo de la población bajó considerablemente, así que, con el desarrollo paulatino de proyectos con miras hacia el turismo, la población aceptó y vislumbró una mejora en las condiciones sociales.
Quintana Roo era considerado como un enclave tropical del capitalismo y desde el siglo XVI se sabía que era un espacio pernicioso, peligroso, bárbaro, donde no se podía pensar en desarrollar algún tipo de economía. Los campesinos mayas y otros actores locales permanecían aislados en sus comunidades defendiendo sus tradiciones y modos de vida, por lo que no eran considerados para desarrollar ningún tipo de proyecto, y las relaciones sociales enmarcaban una cultura semifeudal.
Para finales de la década de los años sesenta del siglo pasado, el territorio de Quintana Roo ya era visualizado como esas tierras con potencial para la reproducción capitalista y desde el Estado ya se había considerado promover el desarrollo de un destino turístico que permitiera "impulsar la economía local" aprovechando las bondades que esas tierras ofrecían por tener un paisaje sumamente hermoso y una ubicación geográfica sin igual. En esas fechas no existían empresarios ni una clase burguesa que se interesara en financiar el desarrollo de ese enclave turístico, lo único que hubo fue una explotación de algunos bienes naturales del bosque tropical y algo relacionado con la industria azucarera.
Esto significa que el financiamiento para ese proyecto no podía venir del sector privado, no era suficiente lo que se ofrecía para el despegue de Quintana Roo dentro de esa corriente de desarrollo capitalista que se promovía en México. Se requería de una inversión masiva para su despegue, por lo cual las principales fuentes de capital fueron instituciones financieras internacionales y el 5 de agosto de 1971 el Banco Interamericano de Desarrollo otorgó un crédito de 21,5 millones de dólares (Torres Maldonado, 2000).
En México, a partir de la década los años setenta, se crearon organismos de gestión del territorio enfocados a la construcción de polos de desarrollo, mientras que los orientados al turismo se desarrollaron en Acapulco (estado de Guerrero) y Cancún (estado de Quintana Roo). Uno de estos organismos fue el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR)1, que resultó ser la pieza principal para promover el turismo a través de los centros integralmente planeados (CIP), una propuesta turística que se planteaba de forma ordenada, ecológica y financieramente viable para los inversores.
El primer CIP que fue planeado y creado en Quintana Roo se localizó en Cancún para aprovechar ese paisaje con arena blanca y fina y un mar azul turquesa, lo cual fue planteado para el turismo internacional con carácter exclusivo y excluyente. Su mercado exclusivo se orientó a turistas e inversionistas de elevado nivel económico y logró captar la atención de inversionistas extranjeros, principalmente europeos. Fue excluyente por el hecho de generar paulatinamente el despojo de tierras a través de procesos de gentrificación que expulsaron a las comunidades locales y las ubicaron en las periferias con rezago frente a la inversión estatal en los medios de consumo colectivo, como servicios básicos en las viviendas y áreas de ocio y recreo, así como acceso a las playas. Tal como señala Villarreal Corrales (2009), la actividad turística está relacionada con la inversión extranjera a fin de aprovechar los atractivos culturales, históricos, coloniales, arqueológicos y naturales de los litorales mexicanos.
A lo largo de la línea costera se fueron definiendo otros destinos turísticos que poseían una belleza paisajística similar a la de la zona norte: arena blanca y mar azul turquesa. Estos proyectos se plantearon para desarrollarse a futuro y paulatinamente, y entre ellos estaba Mahahual, ubicado hacia la zona sur de la entidad (Sosa-Ferreira, 2011). Es importante mencionar que la mayoría de los ecosistemas del litoral quintanarroense son más vulnerables ambientalmente que otros y entre ellos está Mahahual, por lo que resulta interesante darle seguimiento a su desarrollo social, ambiental y turístico. Esta pequeña comunidad de pescadores pretende ser abierta a desarrollos turísticos de gran diseño pero es un ejemplo de despojo y desterritorialización en la entidad, como parte de un proceso de introducción del capital para lograr su objetivo sin considerar la fragilidad del ecosistema y las consecuencias sociales que representa (Villarreal Corrales, 2009).
Para 1986 se había consolidado la actividad productiva de la pesca, y con las transformaciones sociales y territoriales la cooperativa creció hasta llegar a contar con más de un centenar y medio de socios. Ese mismo año, la cooperativa se dividió en dos: unos socios permanecieron en la cooperativa Andrés Quintana Roo y otros formaron la sociedad cooperativa Langosteros del Caribe. Además, entre 1987 y 1990, existió la Cooperativa Solidaridad Social "Escameros de Mahahual", a la que se unieron 14 socios que eran pescadores libres y poseían medios de producción propios, esto es, cuatro embarcaciones y doce equipos especializados de pesca, si bien desapareció poco tiempo después. Por lo tanto, el impulso de esta actividad estuvo en función de la forma de organización de los pobladores, así como la puesta en marcha de sus habilidades y la reproducción de sus fuerzas productivas para lograr comercializar sus productos costeros a gran escala (Daltabuit et al., 2006). Ya organizados, resultaron funcionales para el desarrollo capitalista con orientación al turismo que se iniciaba en Mahahual, bajo el discurso de incorporar nuevas actividades económicas orientadas a reducir la pobreza en zonas marginadas (Zizumbo, 2020).
Debido al usufructo de la fauna marina, las comunidades pesqueras se dieron cuenta de la disminución de sus recursos productivos y comenzaron a hacer consciencia sobre esto porque, para los pescadores locales, estos recursos naturales han sido sus principales medios de producción por generaciones, ya que satisfacen las necesidades básicas de sus familias y genera sus ingresos económicos; por este motivo, ellos mismos exigieron la veda del caracol (Daltabuit et al., 2006; Cal & Vázquez, 2015). Este es uno de los argumentos para identificar la mayor fragilidad de Mahahual en comparación con ecosistemas más resistentes en Cancún y Playa del Carmen.
Mahahual: un desarrollo turístico a futuro
Como se mencionó, la década de los años setenta fue el inicio de las gestiones realizadas por el Estado para disponer de los terrenos que se tenían vislumbrados para el desarrollo del proyecto denominado Plan Maestro Costa Maya. Este plan tenía miras al futuro, sin embargo, era necesario asegurar la obtención del territorio antes de que existieran desarrollos locales con títulos de propiedad privados. Para lograr asegurar el espacio, el Estado optó por crear un fideicomiso al cual todos los terratenientes con patrimonio frente al mar, que en aquel tiempo eran muy pocos, cedieran sus propiedades y concedieran al fideicomiso la rectoría absoluta en materia de desarrollo económico, con un corredor turístico que estuviera subordinado en uso y destino al Plan Maestro Costa Maya (Ken-Rodríguez, 2002) que buscaba promover un desarrollo turístico sustentable para evitar los problemas ambientales y sociales que se habían presentado en Cancún, como el deterioro de los arrecifes de coral, contaminación del agua, pérdida de biodiversidad, desplazamiento de comunidades indígenas, falta de vivienda y aumento de la delincuencia, entre otros. La construcción del puerto Costa Maya comenzó a finales de la década de 1990 (Campos, 2004).
Los aspectos señalados quedaron plasmados en la serie de reuniones que las autoridades de Costa Maya tuvieron con los habitantes de la zona del corredor turístico. Cabe señalar que tales reuniones solo eran informativas y en ningún sentido resolutivas, ya que el objetivo principal era buscar un consenso entre los propietarios de la playa y los pequeños propietarios de la zona sobre asuntos de esos terrenos. A los propietarios de los predios se les informó sobre el proyecto y la opción que existía de participar como socios mediante la modalidad expuesta anteriormente: cediendo el derecho de sus predios al fideicomiso. Esta ha sido una estrategia para lograr el consenso de los propietarios y la continuidad de las inversiones (Romero, 1997).
En total, la cesión de terrenos costeros fue de 39.500 hectáreas. Estos terrenos contaban con títulos de propiedad, algunos privados y otros públicos. En un principio se tenía la idea de que existían cerca de 1.000 personas con títulos de propiedad, si bien solo 300 personas se integraron al fideicomiso y algunos de ellos ni siquiera pudieron demostrar su propiedad, ya que eran personas que estaban habitando de manera informal o habían comprado fracciones de terreno a los propietarios y solo tenían un documento de compraventa validado por un notario público, lo que era insuficiente para demostrar la titularidad de los terrenos.
Posteriormente, al publicar el decreto presidencial de cesión de hectáreas en Mahahual, el Gobierno estatal aportó 754.000 pesos, de los cuales 554.000 pesos se destinaron a reparar el camino entre Mahahual-Xcalak y el puente de río Hauch y el monto restante se utilizó para ingresar infraestructura para energía eléctrica (Rosado-May et al., 2002). Este proceso de inversión del Estado en el litoral de la zona sur fue paulatino, así como el refaccionamiento (Habermas, 1993) relacionado con la infraestructura: la carretera, la construcción de los muelles y otros servicios de uso público fueron una etapa de preparación para la llegada de los capitales financieros (Monterroso, 2020).
Algunos trabajos como el de Romero Mayo (1997) mencionan que la tenencia de la tierra en el corredor turístico de la Costa Maya tenía un porcentaje elevado (67,8%) de propiedad privada con títulos válidos y el resto estaba en trámites de regularización o no contaban con títulos; la situación era incómoda. Con esta situación tan irregular de la propiedad, se impulsó la creación del Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial Costa Maya, que fue elaborado por la Universidad de Quintana Roo, a través del cual se logró aclarar la tenencia de la tierra en ese momento y las bases para el aprovechamiento racional de los recursos naturales, y esto hizo evidente la necesidad de replantearse el tipo de turismo en esa zona debido a la presencia de ecosistemas frágiles.
Lo anterior se suma a la perspectiva económica que valida que el turismo, lejos de ser una actividad económica que soluciona rezagos sociales y desigualdades históricas (Sosa-Ferreira, 2011), más bien parece que tiende a recrudecerlas sumando situaciones de violencia y despojo.
Ciertamente, la pesca, en sus inicios, era de subsistencia, de la misma manera que la agricultura de traspatio; sin embargo, en la década de los años ochenta la pesca se consolidó como una actividad comercial primaria y se observaron las primeras ganancias redituables, ya que había pesca a gran escala y para el entorno, se comercializaba en hoteles del norte, en Cancún, y se vendía a los locales. En esta década, los pescadores de Xcalak solicitan al gobierno del Estado que les dé un terreno para construir un campamento pesquero, y ahora ese punto es parte nodal de la localidad Xcalak de pescadores (Daltabuit et al., 2006).
En la década de los años noventa, se reconoció una parte de Mahahual a la subsunción del capital, pues se empezó un proceso de separación entre los grupos comuneros y esta forma de división social también se observa en los medios de trabajo no solo en cuanto a predios, sino en las cooperativas y los medios de consumo colectivo. Así mismo, se evidenció una relación más directa entre el capital y el Estado. Esto permitió observar cómo iniciaba la concentración de los medios de producción en una minoría, situación que debilitaba a los pescadores para que se acercaran a la posibilidad de una apropiación de las condiciones materiales de vida y de actividades de reproducción, además de que las relaciones de producción llevaban una fuerte pátina de corte feudal. Las playas, la pesca y el buceo se fueron limitando para los comuneros y las cooperativas a través del establecimiento de áreas naturales protegidas como Banco Chinchorro, situación que se sumó a toda esa dinámica preparatoria de penetración capitalista.
La pesca continuó siendo una actividad importante, sin embargo, el desarrollo del turismo cambiaría las formas de aprovechamiento de los recursos, la organización del trabajo y el control territorial e incluso la pesca comenzaría a ser relegada a un segundo plano en las prioridades de la economía local, pues el tránsito hacia el turismo se entendió como el paso necesario en la vinculación del pueblo a la consolidación del desarrollo regional (Buitrago et al., 2012). Este proceso se presenta ante la decadencia de la actividad comercial en el sur de Quintana Roo, la apertura comercial, el agotamiento forestal, una productividad insípida en lo agrícola y el boom de la experiencia turística en el norte, hacia Cancún, que hace que el estado busque un esquema similar en toda la entidad con la explotación de los recursos naturales y su uso como medios de producción en la industria turística. Aunque se preveía un turismo de menor intensidad, la perspectiva hacia este proceso productivo era inminente (González-Vera, 2019).
La playa fue modificada en su paisaje por la extensión de hoteles y restaurantes, y las limitaciones de uso para pesca y buceo fueron disminuyendo las oportunidades de los trabajadores para la reproducción de su propio capital. Además, en esos lugares ellos encontraban áreas de ocio y recreación para sus familias, lo cual estuvo restringido y los eximió de contar con los medios de consumo colectivo para su reproducción.
El paisaje de Mahahual fue cambiando, nuevos hoteles, con distintos servicios de los ofrecidos por los pobladores, restringidos por los medios de reproducción del capital, como el buceo y la pesca. Esto significó un cambio en el paisaje de Mahahual que continúa a estas fechas.
Mahahual inició su desarrollo turístico con visitas de habitantes cercanos, como un medio de consumo colectivo por pobladores próximos, por ello los pescadores, sobre todo los que tenían terrenos al frente del mar, buscaron desarrollar actividades complementarias a la pesca y ofrecieron los primeros servicios y actividades turísticas. Esto facilitó una nueva fase del proceso productivo con la comunidad que les permitió el uso del paisaje como medio de producción para consumo colectivo.
En esta fase de preparación encontramos las políticas nacionales recomendadas por organismos internacionales, según las cuales se orienta el desarrollo en torno de las inversiones privadas y se pierde cualquier posibilidad de guardar algún equilibrio entre el capital y el trabajo. El rol que el Estado ha tenido en todo este proceso ha sido de suma relevancia, pues ha construido todo el andamiaje requerido para el establecimiento de proyectos turísticos sin tomar en consideración las afectaciones negativas que tales negocios puedan generar a la localidad o a los bienes naturales, aunque sus discursos se abanderan con términos atractivos como "sustentable" o "sustentabilidad".
Fue evidente la llegada de otros inversionistas que desarrollaron un turismo de tipo sustentable por parte del Estado, que estaba en promoción de inversión para el desarrollo local económico e impulsaba el proyecto Costa Maya. Algunos trabajos detallan la evolución del proyecto Plan Maestro Costa Maya, que inicia fuertemente en 1997 con la construcción de cabañas, bungalós y el primer hotel de diez habitaciones: el Hotel Mahahual. Para finales de la década de los años noventa la actividad turística era irreversible, los pescadores conseguían beneficios económicos del paisaje, los medios de consumo colectivo estaban introduciéndose sin exclusión social y la comunicación terrestre impulsó la transformación de los procesos productivos y de trabajo (Daltabuit et al., 2006).
A partir de la segunda mitad de los años noventa, cuando ya se había dotado de infraestructura básica a la localidad de Mahahual con la intención de construir un destino turístico, se llevaron a cabo tres grandes acciones: la construcción de la carretera Cafetal Mahahual, la construcción del aeropuerto de Mahahual y el inicio del muelle de cruceros (Sosa Ferreira & Martínez, 2016).
En 2001 se inauguró el nuevo puerto Costa Maya, el muelle y una terminal de cruceros que fueron concesionados por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a la empresa privada de capital multinacional (mexicano, holandés y noruego) Promociones Turísticas Mahahual. Fueron los primeros indicios de la subsunción realizada por el capital en Mahahual, ya que ahora el muelle ha sido extendido y recibe todas las semanas del año la llegada de cruceros internacionales; con ello, se evidencia la derrama económica en ese poblado de la Costa Maya conocido como Mahahual. Sin embargo, en octubre de 2024 se anunció la inversión de una nueva empresa de capital privado, Royal Caribbean, que pretende convertir el puerto de Costa Maya en un resort privado llamado Perfect Day México y que planea tenerlo disponible exclusivamente para los pasajeros de la línea de cruceros, lo cual hace evidente aún más la subsunción que el capital ejerce sobre la población y sus habitantes.
Se fue previendo la construcción de un conjunto habitacional para aquellos que habían sido contratados por los nuevos hoteles y restaurantes, otro cambio en el paisaje por parte del capitalismo. Se logró que gran parte de los manglares de la playa, que protegían el medio de fenómenos naturales como los huracanes, se fuera diluyendo para dar paso a otro proceso capitalista: la construcción de vivienda. Estas viviendas, como medios para la reproducción de la fuerza de trabajo, eran solo para cierto grupo de personas que debían insertarse temporalmente en el mercado de trabajo de Mahahual.
Los primeros habitantes de Mahahual ya habían construido en los terrenos prestados, pero no escriturados, sus viviendas, que son consideradas como un proceso de apropiación por parte de la fuerza de trabajo. Su frente de playa se ha ido transformando, ya que había viviendas y uno que otro hotel austero. Hoy el paisaje muestra diversas opciones llamadas "sostenibles", pues se han percatado de que el espacio en Mahahual es más vulnerable que en Cancún u otros lugares de la Costa Maya.
Metodología
La metodología utilizada es de corte cualitativo. Se inició con una búsqueda bibliográfica de tipo crítico, con base en los postulados de Lefebvre (1974) y Harvey (2014), para explicar los procesos de abuso que se presentan en Mahahual, y que permitiera, así mismo, evidenciar la estrategia del Estado para la dar cabida a los capitales privados orientados hacia la ocupación del territorio desde el siglo pasado, así como las formas paulatinas, continuas e informales para que los inversionistas nacionales y extranjeros se apropien de ellos. Así mismo, se realizaron entrevistas a profundidad a 9 informantes clave de Mahahual que tuvieran 45 años viviendo en la localidad o los hijos de ellos con más de 30 años para conocer la transformación de los procesos productivos e identificar las acciones correspondientes a la primera dinámica de penetración capitalista en lo relacionado con la tenencia de la tierra, la adquisición y el despojo de terrenos (Tabla 2). Las entrevistas se realizaron de forma exhaustiva, semiestructurada y directa, de persona en persona, grabando en audio para posteriormente realizar las transcripciones y analizar los comentarios.
Tabla 2 Entrevistados
| Entrevistados | Género y ocupación |
|---|---|
| Entrevistado #1 | Hombre, pescador |
| Entrevistado #2 | Mujer, cocinera, esposa de don José |
| Entrevistado #3 | Mujer, campesina |
| Entrevistado #4 | Hombre, capitán de pesqueros |
| Entrevistado #5 | Hombre, chofer y limpiador |
| Entrevistado #6 | Mujer, cocinera y administradora del negocio familiar, esposa del entrevistado #4 |
| Entrevistado #7 | Mujer, cocinera, viuda y esposa del entrevistado #8 |
| Entrevistado #8 | Jubilado del ingenio |
| Entrevistado #9 | Hombre, pescador y buceador capacitado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México SEMARNAT) |
Fuente: elaboración propia con base en trabajo de campo.
Se utilizó el análisis del discurso porque se usó, tal cual, el lenguaje de los entrevistados respetando su formación cultural, social y política, que se construye con las interacciones cotidianas en la comunidad. Así, se extrae el discurso de los grupos que comparten interacciones y estructuras comunitarias, mismas que fueron captadas en las entrevistas. Esta herramienta metodológica le permitió a las autoras de este trabajo hacer la diferencia del lenguaje del grupo en el contexto de todo Mahahual, lo cual implica patrones del conocimiento de la comunidad y de las estructuras sociales (Urra et al., 2013).
Resultados
Algunos de los entrevistados en Mahahual evidenciaron la forma en que la comunidad se fue conformando. El Gobierno estatal permitió que dueños de ranchos copreros tuvieran a sus trabajadores habitando dentro de sus propiedades. Incluso al casarse, los dueños de las fincas les permitían construir sus viviendas en su propiedad a fin de seguir contando con su personal para la actividad coprera.
Cuando llegamos a vivir acá con mis padres estábamos en un ranchito trabajando la copra, todos ayudábamos ahí, para nosotros era un juego, no había escuela ni nada para entretenernos. Así, cuando alguien se casaba, solo pedía permiso al patrón para hacer su casita en algún lugar del mismo rancho [...], ya éramos más trabajando en la copra (Trabajo de campo, 2021, entrevistado #9).
Los burgueses de la copra privatizaron estas tierras, usufructuaron los terrenos, explotaron la mano de obra de los copreros y permitieron el uso de la tierra sin derecho de propiedad, en condiciones similares al feudalismo. Este tipo de relación entre el burgués dueño de la propiedad y sus trabajadores o mano de obra rompe con una vida comunitaria y tradicional, ya que van extinguiendo los derechos temporales comunitarios hasta su resultado final: un campesino sin tierra y dueño solamente de su capacidad de trabajo, como ahora se puede apreciar en los habitantes originarios de Mahahual.
Antes yo podía salir a pescar y vendía lo que atrapaba, ahora no me dejan, que hay que pedir permiso o estar en la cooperativa, pero tampoco puedo llevar gente a pasear en la lancha porque no tengo ese papelito que piden y no hablo inglés [...], que soy peligroso, dicen (Trabajo de campo, 2021, entrevistado #1).
Desde que el Gobierno estatal comenzó a utilizar los predios o terrenos para la construcción del Plan Maestro Costa Maya, los copreros-pescadores se vieron despojados y sintieron que habían sido engañados y traicionados, ya que el dueño de la copra no fue explícito con la forma en que les "prestaba" el terreno. Dejaron que los copreros construyeran, ampliaran y tuvieran sus granjas de autoconsumo, y al final, al estar despojados y en edad avanzada, contaban con su capacidad de trabajo reducida y la percepción del despojo para beneficio de los industriales del turismo (Trabajo de campo, 2021).
El entrevistado # 1 menciona que hace 45 años los pescadores lograron contar con una propiedad en préstamo por parte del Gobierno estatal durante seis años, mientras lograran la explotación de los recursos marinos para obtener recursos económicos. En ese tiempo se realizó el proyecto de la construcción de una vía de comunicación, la carretera hacia Mahahual, que ocupó mano de obra. Para ello, también se permitió que los trabajadores de la construcción que participaran en esta tarea tuvieran la oportunidad de contar con un predio para su vivienda, pero sin tener derecho a un título de propiedad. El Gobierno estatal mencionó a pescadores y constructores de la carretera que, pasados los seis años, si demostraban seguir viviendo en ese terreno e integrarse a la comunidad de forma laboral y productiva, se les permitiría quedarse y obtener un título de propiedad.
De acuerdo a los entrevistados #1 y #5, el problema surge porque hubo un cambio de gobernador. Mario Villanueva fue quien hizo la promesa de entregar títulos de propiedad a pescadores y trabajadores de la construcción, y cuando llegó el nuevo gobernador, Joaquín Hendricks, los pescadores se dieron cuenta de que se emitieron títulos de propiedad a favor de otras personas que no eran pobladores de Mahahual, esto es, fueron beneficiados terceros que los ocuparon o rentaron a quienes construyeron hoteles nuevos y más lujosos, lo que fortaleció el sentido de segregación para los pescadores.
De acuerdo con el entrevistado #2, el proyecto denominado Plan Maestro Costa Maya tomaba fuerza y eso impulsaba un movimiento mayor de despojos para ganar terrenos e ir ampliando la construcción de hoteles en la playa, así como el muelle para los cruceros internacionales. Ante el desarrollo que se había dado en el litoral del norte del estado y la disminución del comercio en la zona sur, sumados a las restricciones impuestas con la creación de las áreas naturales protegidas, el Gobierno le estaba apostando a crear un destino turístico similar, por lo que el interés sobre los predios del litoral empezó a ser muy evidente.
El sentir de algunos pescadores fue de impotencia, mientras que para otros es la forma en que verán la consolidación de un plan que tiene años gestándose. Lo que antes era un ranchito coprero, un día empezó a trazar sus calles, a pavimentarlas, llegó la electricidad y el agua potable en el primer polígono de la localidad; igualmente, las escuelas, una terminal de transporte, pusieron las primeras luminarias públicas y un parque. Se estaba dotando gradualmente de servicios a la comunidad, los estaban preparando para que pudieran llegar aquellos inversionistas tan anunciados. El turismo había dado el primer paso para entrar a construir social, política y económicamente Mahahual.
Con la presencia de los títulos de propiedad emitidos a favor de terceras personas, los pescadores en Mahahual, a pesar de cumplir con lo establecido en el gobierno de Mario Villanueva, siguen al día de hoy sin sus título de propiedad y la población está decepcionada, se dice engañada y ofendida, ya que han trabajado para lograr que la comunidad tenga carretera, líneas de agua potable, alcantarillado y energía eléctrica, y además han invertido en construir hoteles frente a línea de costa para atender a la población que llega a vacacionar.
Algunos de los despojados en la parte costera de Mahahual están buscando un terreno en el fundo legal de la comunidad, en el llamado km 55, a fin de mantenerse ligados a la actividad turística, ya que se han enfocado, ellos y sus familias, en prepararse para insertarse legalmente en ese sector. Por ejemplo, el entrevistado #9 menciona que la SEMARNAT lo capacitó para ser buzo y ofrecer el servicio de viaje en lancha con buceo en Banco Chinchorro, su esposa apoya en la preparación de comida y sus hijos ayudan al mantenimiento de las lanchas y a cuidar las pertenencias. Pero hay un segundo problema: no solo el Gobierno ha eliminado los apoyos, sino que los mismos compañeros están generando grupos de apoyo y desacreditación para segregarse entre ellos mismos.
La entrada del turismo a Mahahual representa la apertura del mercado a la diversificación del capital, significa la llegada de la modernidad. Sin embargo, esto igualmente representa el desplazamiento de sus formas tradicionales de organizar su producción y, por añadidura, las relaciones de producción igualmente se transformaron. Ya no hay más copra y la pesca es cada vez más escasa, por lo que se ven forzados a migrar a la prestación de servicios turísticos como estrategia de supervivencia.
Igualmente, se percibe un malestar por la forma desigual en la que los beneficios del turismo se distribuyen en la comunidad, principalmente a partir de la creación del muelle de cruceros porque los habitantes locales sienten que este ha limitado el desarrollo de la localidad, ya que los turistas que llegan solo se concentran en el muelle de cruceros y de ahí a las zonas arqueológicas donde tienen sus convenios de visitas. De acuerdo con los informantes #1 y #2, son las mismas autoridades del muelle de cruceros y el personal de los cruceros quienes les dicen a los turistas que no interactúen con la gente del pueblo porque los pueden asaltar o agredir de alguna forma, situación que se hará aún más evidente con la transformación del puerto Costa Maya en un resort privado, disponible solo para los turistas provenientes en la línea de cruceros Royal Caribbean, dueños del capital.
Hasta aquí, se puede manifestar lo que algunos autores ya habían mencionado sobre el turismo: que no debe ser considerado como una actividad que solucionará los rezagos históricos a nivel social, ya que el Estado apoya a los empresarios para obtener un mayor beneficio económico a pesar de las consecuencias sociales, como el despojo territorial y las relaciones de poder subordinadas, excluyentes y desiguales (Sosa-Ferreira, 2011; Daltabuit et al., 2006). Es un proceso dialéctico del turismo, ya que el Estado logra obtener mayor recaudación fiscal al apoyar a los empresarios antes que a las comunidades, además de las fuertes redes que existen entre ellos.
Durante el proceso de conformación de Mahahual como destino turístico, los terrenos fueron adquiriendo una enorme plusvalía, adquirían un elevado valor de uso y de cambio establecido por el Estado, pues, para cuando se realizan las acciones del Plan Maestro Costa Maya, al menos, los primeros propietarios en presentar sus títulos de propiedad sumaban más del 65% y sobre ellos se ejerció una presión mayor, ya que las bases legales y jurídicas estaban siendo sentadas para el desarrollo del plan maestro, pero estaban en manos de los empresarios y no se había visualizado que los comuneros fueran partícipes de ello. Esto se debe reconocer como el proceso de penetración del capital.
El entrevistado #5 mencionó que en el tiempo de la cesión de terrenos se buscaba que solo los propietarios de terrenos con frentes a la playa de 100 metros o más fueran parte del fideicomiso y los que contaban con menor extensión de zona de playa eran presionados para vender a otros y hacer lotes más grandes, nunca más pequeños, lo cual maximizaba la penetración del capital y afianzaba las bases para su reproducción. Al parecer, el Estado visualizaba que un propietario con una extensión pequeña tendría menos posibilidades de impulsar la visión capitalista que era el fin de esas acciones, y por ello dejaba de lado las cooperativas y los pequeños propietarios.
Los entrevistados mencionan que el Gobierno estatal fue visualizando a Mahahual como un lugar para turistas locales y que buscaba fomentar el desarrollo del turismo local, ya que fue introduciendo no solo caminos, sino los medios de consumo colectivo, como red de energía eléctrica, agua potable, pavimentos e inversiones que permitieron que Mahahual continuara con los comuneros o colectivos de pescadores.
Acá vino el gobernador, nos extendió un mapa y nos dijo dónde iba a estar la escuela, el parque, los restaurantes, y un aeropuerto que iban a hacer; decía que acá vendrían turistas y que nuestros hijos debían prepararse para atenderlos, así se quedarían en su casa (Trabajo de campo, 2022, entrevistado #1).
Hasta aquí, todos los preparativos realizados para la penetración del capital se están expresando en:
La expansión del capital con un control territorial. En primera instancia, se logró que los ranchitos copreros representaran una forma de dominación de los medios de producción y que se ampliaran territorialmente. Se permitió y apoyó que los pescadores conformaran sus cooperativas, con lo que se diversificaban las estrategias de reproducción del capital bajo el argumento de dinamizar la economía de la localidad y contribuir a la reducción de la pobreza; sin embargo, el Estado seguía controlando los medios de producción, ya que no dio títulos de propiedad ni cesiones territoriales a los locales.
Revalorización del territorio, esto es, una recuperación de la importancia de esos espacios porque supone prácticas materiales que van modificando la territorialización. Entre estas está la entrada del capital que expulsa a los copreros y pescadores y muestra formas de producción turística diversificada y distinta que dejan a los locales fuera del mercado turístico.
La búsqueda de nuevas estrategias de expansión capitalista fomentó la introducción de infraestructura para ir organizando un espacio adecuado para el desarrollo turístico sin contar con un proceso social de resistencia tan marcado; así, se introdujeron los medios de consumo colectivo, o sea, los servicios básicos y la carretera.
En este proceso de diversidad en la expansión del capital existen circunstancias sociales, sobre todo en el proceso de trabajo y en el mercado de trabajo, así como en la forma en que se va organizando la familia, la comunidad, las cooperativas y la movilidad territorial de los trabajadores. Por ejemplo, los copreros fueron desapareciendo o transformándose en pescadores y poco tiempo después, con el apoyo del Gobierno del estado, conformaron su cooperativa pesquera.
Los pescadores ya organizados en cooperativas fueron perdiendo la fuerza de atracción a su organización y su fuerza como ejército industrial que tenía en un momento los medios de producción a su favor. Sus estructuras familiares y su organización al interior de la familia tuvieron cambios significativos, los padres buscaban enviar a sus hijos a escuelas a fin de visualizar su inserción en el mercado de trabajo a futuro, pero no en la misma escala social, y se pensaba en ellos como dueños de medios de producción, como empresarios.
Con el paso del tiempo se fueron incluyendo otros elementos que separaban más a los locales de sus medios de producción, como el decreto de Banco Chinchorro como área natural protegida. Esto limitó sus opciones de trabajo en la pesca, por lo que se vieron forzados a transitar a formas de utilizar los medios de producción. Algunos lograron ser capacitados por la SEMARNAT para ser buzos y se les permitió ofrecer servicios especializados que lograban una mejor remuneración, un valor de uso del espacio, con un alto valor de cambio. En los casos en los que la familia del pescador era parte del grupo asalariado, la escolaridad estuvo alejada de los hijos. Sin embargo, esto permitió que los pescadores lograran ser dueños de sus medios materiales de producción, como tener una lancha, una empresa, una certificación, motores para lancha y ahorros para situaciones de crisis. En consecuencia, tuvieron acceso al uso de los medios de producción a diferencia de otros, ya que no todos los pescadores y lancheros pueden ir a Banco Chinchorro. Sin embargo, no todos disfrutaron la misma fortuna, pues esa falta de escolaridad fue un impedimento para su inserción real en la prestación de servicios turísticos, ya que el primer requisito que les piden es hablar inglés.
Algunos pescadores que se incorporaron a pequeños productores en cadenas de grandes empresas lograron insertarse y obtener un mayor control de los medios de producción, pues se les permitió el uso de la playa, del mar, con lo que pudieron ofrecer servicios de buceo y visitas a Banco Chinchorro; sin embargo, esto no los eximió de tener un nivel de subordinación en la cadena productiva. Aunque tenían posibilidad de trabajar, lo hacían sin seguridad social, con salarios de subsistencia y solamente con su fuerza de trabajo; las relaciones de producción siguen siendo desventajosas para ellos.
Los procesos dialécticos del capitalismo se reflejan en Mahahual, un lugar donde los lugareños que solo poseen su mano de obra y que fueron invitados a habitar la comunidad para incentivar la inversión en los medios de consumo colectivo con la promesa de obtener un título de propiedad hoy están en la evolución del despojo territorial y su percepción de integrarse al mercado laboral turístico es de inseguridad, abuso, abandono y exclusión por parte del Estado.
Conclusiones
La transición de una actividad económica a otra en la comunidad de Mahahual ha sido paulatina, aunque hubo imponderables, como la llegada del huracán Janet en 1955, que forzaron el cierre de la copra y su tránsito hacia la pesca, y al entrar a este segundo proceso productivo las personas se organizaron bajo la figura de cooperativas. Esta situación evidencia que la evolución total hacia la tercerización económica era un asunto de tiempo, más aún porque, estando la gente organizada, resulta completamente funcional al capitalismo, y el turismo para Mahahual se gestaba dentro de este.
Para que el beneficio de esa actividad económica sea incluyente hacia los habitantes locales y fortalezca las relaciones sociales que se dan en la interacción entre las personas que visitan esa comunidad por diferentes motivos, se deben emitir políticas distintas para el desarrollo del turismo, que sean más incluyentes hacia las comunidades y sus habitantes y que no solo busquen el beneficio para los dueños de los capitales privados.
Se requiere modernizar el marco regulador y legal que rige la actividad en espacios rurales de tal forma que se creen políticas a prueba de futuro, que las contingencias no impidan continuar con el desarrollo del turismo comunitario.
Es importante asociar el desarrollo turístico del lugar al desarrollo comunitario de la región (agrícola), evitar comprar productos básicos al exterior y que se consuma lo producido en la localidad.
Se esperaría que esas políticas busquen realmente beneficiar a los habitantes locales para que su incorporación al desarrollo turístico no parezca una esclavitud asalariada o tenga bases feudales para sus relaciones de producción, donde los trabajadores lo único que tienen es su fuerza de trabajo.
Por otro lado, se puede agregar que en Mahahual aún no se cuenta con las condiciones materiales necesarias para la llegada del capital; sin embargo, esto parece que también es solo cuestión de tiempo, puesto que a la fecha en la que se terminó de escribir la presente obra ya se habían iniciado los trabajos para la ampliación del muelle de cruceros.
Aunque los actores claves entrevistados mencionan estar de acuerdo con la llegada del turismo, igualmente refieren estar en desacuerdo con la forma en la que se distribuyen los beneficios de este, pues si no tienes dinero para subirte en un camarote al barco del turismo, te tocará remar o limpiar los pisos de este.
La belleza de los paisajes costeros del sur de Quintana Roo ha servido para argumentar que el estado tiene una vocación natural hacia el turismo. Sin embargo, este es un constructo del neoliberalismo porque ven en el turismo el instrumento perfecto para continuar con el proceso de ampliación y reproducción del capital. Eso ha hecho que ahora se consideren espacios con gran potencial, ya que esta plusvalía hace que se vinculen con el despojo de tierras en las zonas costeras que resultan de gran atractivo para los capitalistas.
Hay que entender que la lógica de vida de las comunidades rurales o indígenas no es la reproducción del capital, sino su cosmovisión, sus tradiciones y costumbres, esa forma de organizar el mundo a partir de su concepción. La vida es el fin último de nuestra existencia. La felicidad está condicionada a los otros que están contigo (otredad). No en acumular dinero, bienes. Lo importante es la colectividad, no la individualidad que en la actualidad se promueve.















