Introducción
Las ciencias sociales han demostrado el papel influyente de los padres en el desarrollo de los hijos/as. Las tensiones y dificultades en las maneras como se relacionan y resuelven sus conflictos pueden afectar el bienestar psicológico de los adolescentes (Rodrigues y Pereira, 2020; Vicente et al., 2016; Verdugo Lucero et al., 2014; Granada Echeverri y Domínguez de la Ossa, 2012; Iraurgi et al., 2008). De esta manera, de acuerdo con Ebratt-Castro et al. (2020), Sanjuan (2020) y Uribe et al. (2018) es relevante estudiar el bienestar psicológico como un factor determinante en el transcurso de la vida, y en especial durante la adolescencia, dado que es la etapa en la que se consolida la identidad personal.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE, 2023), la deserción escolar en 2021 a nivel nacional fue del 3.7 %; igualmente, Prince Mansano (2022) advierte que en Colombia en los años recientes se ha observado una tendencia al aumento del suicidio entre la población joven, y la edad que reporta las mayores tasas (924 personas por cada 100 mil) está entre los 18 y 19 años, situaciones que se asocian con el maltrato y abandono de los padres y bajos niveles de bienestar psicológico manifestados en depresión y ansiedad.
Estos datos sugieren investigar en Colombia el bienestar psicológico de los adolescentes a partir de factores familiares, en concreto de los padres, como el conflicto entre ellos y las competencias en el ejercicio de la maternidad y la paternidad, con el fin de disponer de evidencia empírica que fundamente el diseño de estrategias de fortalecimiento de una parentalidad positiva que contribuya al bienestar psicológico del adolescente, dado que los problemas de salud mental y sociales pueden agudizarse.
La adolescencia es una etapa en la que se evidencian elementos para la construcción del bienestar psicológico, como la satisfacción con la vida, objetivos de vida y afrontamiento de diversas circunstancias, con cambios en las dimensiones biológica, cognitiva y afectiva, la interacción con pares permite la apertura a nuevos espacios de socialización diferentes al contexto familiar (Ebratt-Castro et al. , 2020). El bienestar psicológico facilita el desarrollo de competencias, facultades y el autoconocimiento, mediante la construcción de interacciones sociales positivas, lo que aporta a la adaptabilidad al ámbito en el que se encuentre (Uribe et al., 2018). En este proceso es necesario el soporte emocional de los padres que se relaciona directamente con la respuesta parental afectuosa, sensible y responsable ante las necesidades de los hijos/as (Espinosa et al., 2020; Sanjuan, 2020; Eisendecher, 2018; Vicente et al., 2016; Verdugo Lucero et al., 2014). En esta misma línea, Rodrigues y Pereira (2020) han investigado sobre la seguridad emocional y las implicaciones del conflicto parental en la salud mental de los hijos.
En este orden de ideas, el objetivo de esta investigación fue explicar el bienestar psicológico de los hijos/as adolescentes a partir de las competencias parentales y los conflictos parentales de padres unidos y separados, analizar la relación entre estas variables da a entender las necesidades de los adolescentes para repensar cómo pueden acompañarse en su proceso de desarrollo y fomentar contextos seguros en favor de su bienestar psicológico.
La teoría del bienestar psicológico se entiende como la adecuada articulación de cada una de las dimensiones de la persona, que se evidencia en las actuaciones y/o estilos de relación con los demás y la autopercepción de su ser, que genera una proyección acorde con sus ideas y creencias en coherencia con lo que piensa y siente (Mamani et al., 2021; Bahamón et al., 2020; Suriá y Ortigosa, 2018; Ryff y Singer, 2008).
De acuerdo con Ryff y Singer (2008), se trata de la valoración que hacemos acerca de nuestras propias vidas y que se refleja en seis dimensiones: Autonomía, Crecimiento personal, Autoaceptación, Propósitos en la vida, Dominio del entorno y Relaciones positivas con los demás. Estas se evalúan en un continuo que va desde lo positivo hasta lo negativo. Por su parte, Vicente et al. (2016) plantean que la incidencia de trastornos afectivos y de ansiedad en adolescentes se relaciona con la percepción de problemas familiares, dado que los adolescentes que experimentan ansiedad también experimentan altos niveles de conflicto familiar en sus hogares, y bajos niveles de bienestar psicológico.
La teoría del bienestar psicológico de Ryff es una perspectiva teórica relevante de la psicología positiva que explica el bienestar psicológico como el alcance de la perfección y el desarrollo del potencial humano. Según Ryff y Keyes (1995), el bienestar psicológico se asocia con tener un objetivo en la vida que le dé sentido y significado. Asimismo, esta teoría se ha utilizado en estudios de salud física y mental que se relacionan la calidad de vida de las personas.
Asimismo, es relevante estudiar el bienestar psicológico de los adolescentes con padres separados, que, aunque ya no estén juntos como pareja, deben permanecer unidos en una relación de parentalidad, mediada en ocasiones por conflictos que afectan la estabilidad del entorno y de los vínculos con el adolescente que pueden afectar su madurez socioemocional (Madueño et al., 2020; Vicente et al., 2016), en contraste con los adolescentes hijos de padres unidos.
En cuanto al conflicto interparental, Wang y Eccles (2020) explican que cuando este es bajo hay un mayor bienestar psicológico en los hijos/as, una manera de garantizar su bienestar emocional está asociada con el esfuerzo que realizan los padres para relacionarse con afecto y respeto, y explican que el bienestar psicológico en los adolescentes les posibilita el desarrollo de capacidades para construir relaciones sanas y positivas con su entorno.
Grych et al. (1992) y Mayorga et al. (2016) conciben el conflicto interparental como la presencia de comportamientos hostiles entre los padres, que puede variar en intensidad, duración y frecuencia. El conflicto entre padres forma parte de la dinámica propia de las relaciones familiares, y se presenta cuando los progenitores se comunican en torno a la educación de los hijos, independientemente de la configuración de la familia, es decir, padres unidos, divorciados, familias reconstituidas, entre otras.
Asimismo, Badía (2005) considera que el aumento de los comportamientos disruptivos de los adolescentes está asociado con comportamientos negativos de los padres y la interacción entre padres e hijos; por eso, cobra importancia vincular en este estudio el análisis de las competencias parentales, entendidas como sus propios recursos en pro de generar lazos afectivos positivos que evidencien la confianza suficiente que provea a sus hijos/as de herramientas para que puedan gestionar de forma positiva las dificultades que se puedan presentar. Estas competencias parentales también se relacionan con la forma de cuidado y el desarrollo de un ambiente que aporte al crecimiento integral del hijo/a (Eisendecher, 2018). Ruvalcaba Romero et al. (2016) y Cabrera y Guevara (2007) encontraron que las prácticas parentales aportan a la explicación de los indicadores de ajuste psicológico de los adolescentes. Granada Echeverri y Domínguez de la Ossa (2012) indican que si los padres identifican en sus familias de origen una parentalidad insuficiente o destructiva, enfrentarán mayor dificultad en el cuidado de sus hijos.
Con el fin de responder al objetivo del estudio se formularon las siguientes preguntas de investigación: ¿qué tanto aportan el conflicto interparental y las competencias parentales en la explicación del bienestar psicológico de los hijos/as adolescentes?, ¿se relacionan el conflicto interparental y las competencias parentales con el bienestar psicológico de los adolescentes?, ¿existen diferencias significativas en estas variables de acuerdo con el sexo y tipo de padres (unidos y separados)? Lo anterior en respuesta al desafío en aportar evidencia empírica que permita fundamentar estrategias que respondan a las necesidades familiares, a repensar nuevas formas de acompañar los procesos de desarrollo de los adolescentes y fomentar contextos seguros en favor de su bienestar psicológico en el marco de las políticas públicas.
Método
Tipo de estudio
Se desarrolló un estudio de tipo cuantitativo, descriptivo, correlacional y explicativo.
Participantes
Se contó con la participación de 473 adolescentes colombianos escolarizados, a través de un muestreo no probabilístico, por sujetos disponibles distribuidos equitativamente entre hombres 45.5 % (215) y mujeres 54.5 % (258), con edades entre 12 y 18 años, M = 14 y D.E. = 1.6. El 44.8 % (212) vive con los dos padres y el 55.2 % (261) con padres separados. La escolaridad, el estrato socioeconómico y el tipo de relación de los padres se presentan en la tabla de los estadísticos descriptivos (tabla 1).
Tabla 1 Características de los participantes
| Variable | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Sexo | ||
| Mujeres | 258 | 54,5% |
| Hombres | 215 | 45,5% |
| Grado de escolaridad | ||
| Sexto | 6 | 1,3% |
| Séptimo | 111 | 23,5% |
| Octavo | 121 | 25,6% |
| Noveno | 62 | 13,1% |
| Décimo | 100 | 21,1% |
| Undécimo | 62 | 13,1% |
| Universitario | 11 | 2,3% |
| Estrato socioeconómico | ||
| Bajo | 176 | 37,2% |
| Medio | 290 | 61,3% |
| Alto | 7 | 1,5% |
| Tipo de padres | ||
| Unidos | 212 | 44,8% |
| Separados | 261 | 55,2% |
Fuente: elaboración propia.
Instrumentos
Escala de bienestar psicológico (BIPSI) de Bahamón et al. (2020), validada en Colombia, que evalúa seis factores: 1) Autodeterminación, ej.: Tengo claro lo que quiero para mi vida. 2) Autoaceptación ej.: Me siento conforme con lo que soy. 3) Relaciones personales, ej. : Conozco personas que me brindan su apoyo si lo necesito. 4) Crecimiento personal, ej.: Pienso que hay cosas de mí que pueden ser mejores. 5) Autorregulación y control, ej.: Asumo que es necesario tomar el control de mi vida para ser feliz. 6) Autonomía, ej.: Defiendo lo que pienso a pesar de que otros no estén de acuerdo. Cuenta con 34 ítems en escala Likert de seis opciones de respuesta, desde 1 = Totalmente en desacuerdo a 6 = Totalmente de acuerdo (Bahamón et al., 2020), con un a total = .922, y en los distintos factores oscilaron entre .625 y .875. En este estudio se obtuvo un a total = .946 como resultado de promediar los seis factores, y de cada uno de estos se obtuvieron los siguientes: Autodeterminación = .857; Autoaceptación = .865; Relaciones personales = .796; Crecimiento personal=.798; autorregulación y control = .766, y autonomía =.818.
Escala de conflicto interparental desde la perspectiva de los hijos (CPIC) (Iraurgi et al., 2008), desarrollada a partir de la Escala Children Perception of Interparental Conflict (Grych et al., 1992), compuesta por 36 ítems en escala Likert, con opciones de respuesta de 1 = Verdadero, 2 = Casi cierto y 3 = Falso. De acuerdo con los autores, los ítems están clasificados en nueve dimensiones del conflicto interparental, agrupados en tres factores: el primer factor, Propiedades del conflicto, está compuesto por: 1) Intensidad, ej.: Mis padres se enfadan mucho cuando discuten. 2) Frecuencia, ej.: A menudo veo a mis padres discutir. 3) estabilidad, ej.: Mis padres discuten porque no saben cómo llevarse bien. 4) resolución ej.: Mis padres suelen encontrar una solución después de discutir. El segundo factor, Amenazas, compuesto por: 1) Amenaza, ej.: Cuando mis padres discuten, siento miedo. 2) Eficacia, ej.: Cuando mis padres discuten no escuchan nada de lo que digo. 3) Triangulación ej.: Me siento atrapado entre mis padres cuando discuten. El tercer factor, Autoculpabilidad, lo componen: i) Contenido, ej.: Mis padres suelen discutir sobre cosas que hago en el colegio. 2) Autoculpa, ej.: Yo soy el culpable cuando mis padres discuten. Se obtuvo un a total = .91, y en los distintos factores se obtuvieron Alpha superiores α = .75. En esta investigación se obtuvo un a total = .924, y para cada dimensión se obtuvieron los siguientes valores: Propiedades del conflicto α = .894; Amenazas a = .818, y Autoculpabilidad α = .870.
Escala de Competencia Parental Percibida (ECPP-h) (Díaz, 2020), compuesta 53 ítems, agrupados en tres dimensiones: 1) Implicación parental, ej.: Mis padres dejan sus asuntos personales (salir al cine, fiestas, reuniones familiares o con amigos) para atenderme. 2) Resolución de conflictos, ej.: Mis padres dialogan a la hora de tomar decisiones. 3) Consistencia disciplinar, ej.: Mis padres me obligan a cumplir los castigos que me imponen, con opciones de respuesta de 1 = Nunca, 2 = Algunas veces, 3 = Casi siempre y 4 = Siempre. El a total = .897, la dimensión implicación parental α = .913, resolución de conflictos a = .498 y consistencia disciplinar α = .363. Debido a que estos últimos factores obtuvieron Alpha inferiores a .70, solo se incluyó en el análisis la implicación parental.
Procedimiento
Los participantes se contactaron a través de instituciones educativas; los datos fueron recolectados a través de la construcción de un cuestionario en línea con los tres instrumentos ya descritos. Como criterios de inclusión se determinó que fueran hombres y mujeres, colombianos, con edades entre 12 y 18 años, escolarizados y que contaran con el consentimiento de alguno de sus padres.
Análisis de datos
Para responder a la explicación del bienestar psicológico se corrió un análisis de regresión lineal múltiple y se corrieron correlaciones entre las variables del estudio para responder a la pregunta sobre las asociaciones. Para analizar las diferencias significativas se corrieron análisis multivariados de varianza (MANOVAS y ANOVAS). El análisis de datos se llevó a cabo en el programa estadístico SPSS 26.
Consideraciones éticas
De acuerdo con lo dispuesto en la Declaración de Helsinki, esta investigación no presenta riesgo para la salud y la vida de los participantes. De acuerdo con los estudios en ciencias sociales, se tuvo en cuenta el respeto por el participante, se le informó sobre el objetivo del estudio, el alcance de su participación, la naturaleza, la confidencialidad y anonimato de la información suministrada y el uso de esta, exclusivamente para la investigación. El cuestionario incluyó en la introducción la declaratoria por parte del participante del asentimiento informado.
Resultados
Estadísticos descriptivos
Inicialmente, se realizó el análisis estadístico descriptivo de las variables. Se encontró que el promedio más alto correspondió a Bienestar psicológico, seguido por Implicación parental, Autoculpabilidad, Amenazas y Propiedades del conflicto con el promedio más bajo (tabla 2).
Tabla 2 Promedios y desviaciones estándar de las variables del estudio
| Variable | Promedio | Desviación estándar |
|---|---|---|
| Bienestar psicológico | 4.64 | .77 |
| Propiedades del conflicto | 2.32 | .48 |
| Amenazas | 2.38 | .47 |
| Autoculpabilidad | 2.45 | .50 |
| Implicación parental | 2.68 | .40 |
Fuente: elaboración propia.
Relación entre el conflicto interparental, las competencias parentales y el bienestar psicológico de los adolescentes
Se realizó un análisis de correlación para determinar la asociación entre el conflicto interparental y las competencias parentales con el bienestar psicológico de los adolescentes. Se obtuvo una correlación positiva entre la Implicación parental y el Bienestar psicológico, y una correlación negativa entre los Factores del conflicto interparental (Propiedades del conflicto, Amenaza, Autoculpabilidad) con el Bienestar psicológico, es decir, a mayor implicación de los padres en la vida de sus hijos, mayor bienestar psicológico de estos (tabla 3). Asimismo, a mayor intensidad, frecuencia, estabilidad y resolución de los conflictos, amenazas y autoculpabilidad, menor bienestar psicológico de los hijos.
Tabla 3 Correlaciones entre propiedades del conflicto, amenazas, autoculpabilidad, implicación parental con el bienestar psicológico
| Variable | Bienestar psicológico |
|---|---|
| Propiedades del conflicto | -.352** |
| Amenazas | -.194** |
| Autoculpabilidad | -.262** |
| Implicación parental | .442** |
Nota. **p< coi.
Fuente: elaboración propia.
Explicación del bienestar psicológico de los hijos a partir del conflicto interparental y las competencias parentales
Con el fin de responder a este objetivo se llevó a cabo un análisis de regresión lineal múltiple, en el que se incluyeron todas las variables, debido a que correlacionaron con el bienestar psicológico. Se encontró que el modelo de análisis explicó de manera significativa el bienestar psicológico de los adolescentes en un 27 %; la variable que más pesó en la explicación del bienestar psicológico fue la Implicación parental (positiva), seguida de la Autoculpabilidad (negativa) (tabla 4).
Diferencias significativas en el conflicto interparental, las competencias parentales y el bienestar psicológico de acuerdo con el sexo de los adolescentes y el tipo de padres (unidos o separados)
Se realizó un análisis de varianza MANOVA para examinar las diferencias por sexo de los participantes y el tipo de padres (unidos o separados). En cuanto al modelo, según el sexo, se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres (T2 de Hotelling = 0.46; F(1,471) = 3.56; p = .002; η 2 = .05). Al revisar los ANOVAS se encontraron diferencias en el Bienestar psicológico, en Propiedades del conflicto y en Implicación parental. Los adolescentes hombres presentan mayor bienestar psicológico que las mujeres, perciben más propiedades del conflicto y mayor implicación parental.
Ahora bien, según el modelo tipo de padres (unidos o separados), se encontraron diferencias significativas (T2 de Hotelling = 0.85 F(1,471) = 5.65; p = <.001; η2 = .078); concretamente, se encontraron en el Bienestar psicológico, Propiedades del conflicto y Autoculpabilidad, es decir, los adolescentes de padres separados presentan mayor bienestar psicológico que los adolescentes de padres unidos, que perciben mayores propiedades del conflicto y mayor autoculpabilidad (tabla 5).
Tabla 5 Análisis de diferencias de las variables por sexo y tipo de padres (unidos y separados)
| Variables | Sexo | η2 | Tipo de padres | η2 | ||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Mujeres (M) | hombre (M) | Separados (M) | Unidos (M) | |||
| Bienestar psicológico | F(1,471)=3.56; p=<.001 | .035 | F1,471)=5.65;p=.007 | .015 | ||
| 4.51 | 4.79 | 4.74 | 4.55 | |||
| Propiedades del conflicto | F(1,471)=3.56;p=.010 | 014 | F(1,471)=5.65; p=<.001 | 028 | ||
| 2.27 | 2.40 | 2.23 | ||||
| Amenaza | F(1,471)=3.56;p=.089 | .006 | F(1,471)=5.65;p=.414 | .001 | ||
| 2.33 | 2.41 | 2.35 | 2.39 | |||
| Autoculpabilidad | F(1,471)=3.56;p=.099 | .006 | F(1,471)=5.65;p=.021 | .011 | ||
| 2.41 | 2.49 | 2.50 | 2.39 | |||
| Implicación parental | F(1,471)=3.56;p=.001 | .026 | F(1,471)=5.65;p=.064 | .007 | ||
| 2.62 | 2.75 | 2.71 | 2.64 | |||
Fuente: elaboración propia.
Efecto de interacción entre el sexo del adolescente y el tipo de padres en el conflicto interparental, las competencias parentales y el bienestar psicológico
En este MANOVA no se encontraron diferencias significativas en la interacción entre el sexo del adolescente y tipo de unión de los padres en las variables contempladas en este estudio (T2 de Hotelling = 0.21; F(1,93) = 3.46; p = .087; η2 = .20); no obstante, al analizar los ANOVAS se encontraron diferencias significativas en Autoculpabilidad (F = 1,469) = 6.12; p = .014, es decir, las hijas de padres separados perciben mayor autoculpabilidad, seguidas de los hijos de padres unidos, luego los hijos de padres separados, y por último, las hijas de padres unidos (tabla 6).
Tabla 6 Efecto de interacción entre el sexo y el tipo de padres (unidos y separados)
| Variable | F | MS | MU | HS | HU | η2 |
|---|---|---|---|---|---|---|
| (M) | (M) | (M) | (M) | |||
| Autoculpabilidad | F(1,469) = 6.12; p = .014 | 2.51 | 2.30 | 2.48 | 2.50 | 0.13 |
Nota. MS: mujeres de padres separados; MU: Mujeres de padres unidos; HS: hombres de padres separados; HU: hombres de padres unidos.
Fuente: elaboración propia.
Discusión
El propósito de este estudio fue explicar el bienestar psicológico de los hijos/as adolescentes a partir de los conflictos interparentales y las competencias parentales, con el fin de entender las necesidades de los hijos con padres unidos y separados para repensar nuevas formas de acompañarlos en sus procesos de desarrollo y fomentar contextos seguros en favor del bienestar psicológico de los adolescentes.
Es relevante anotar que entre las prácticas parentales asociadas a que los padres se involucren o muestren alto nivel de implicación parental en los intereses de los adolescentes consiste en la consolidación de vínculos fuertes con sus hijos/as, y se evidencia su compromiso con la educación y el desarrollo de comportamientos que contribuyen al desarrollo del bienestar psicológico de estos (Tian et al. , 2021). Por ende, de acuerdo con este autor, y en línea con los resultados de este estudio, es necesario reflexionar sobre la importancia de fomentar la implicación parental que se traduzca en relaciones cercanas y afectuosas entre padres e hijos, tanto en familias con padres unidos como separados, que lleven a evitar eventos como el suicidio, la ansiedad, la depresión y otros indicadores de bajo bienestar psicológico.
Por su parte, cuando los padres articulan todos sus conocimientos y actitudes en procura de llegar a acuerdos que sean consistentes frente al hijo/a adolescente, los conflictos pueden llegar a afectar menos al hijo/a. Picazo et al. (2021) plantean que de acuerdo con la manera como los hijos/as observan la forma de resolución de conflictos en la dinámica familiar, podrán desarrollar y dirigir estrategias adecuadas de control de las emociones y de respuestas en situaciones intensas emocionalmente. Asimismo, en la medida en que los padres desarrollen recursos con los que puedan afrontar situaciones de conflicto de una forma constructiva, se construirán espacios seguros donde se suplan las necesidades propias del bienestar psicológico.
Por otro lado, cuando los hijos consideran que ellos son los culpables del conflicto de sus padres, pueden contribuir a que su bienestar psicológico sea menor. Este resultado contrasta con lo encontrado por Mayorga et al. (2016), quienes explican que cuando los hijos perciben que ellos no son los causantes del conflicto de los padres y evitan la participación en el conflicto de ellos, presentan niveles más altos de bienestar psicológico. Esto lleva a reflexionar que, si bien la relación marital implica la presencia de conflictos, como cualquier relación, es necesario que los padres los enfrenten y los resuelvan de manera constructiva, y no inmiscuir a los hijos en esta dinámica parental.
De acuerdo con el sexo de los adolescentes, se encontraron diferencias significativas. Los hombres reportan mayor bienestar psicológico, en contraste con las mujeres. Según Alarcón Vásquez et al. (2019), el involucramiento de los hombres en el conflicto de sus padres tiende a ser menor que las mujeres, y, por tanto, no genera mayor impacto en su bienestar psicológico en comparación con las adolescentes; ellos dirigen sus capacidades y/o potencial en su desarrollo personal con el fin de alcanzar sus objetivos y perfeccionarse como ser humano, y se afectan menos con el conflicto de sus padres. De acuerdo con Gutiérrez-Suárez et al. (2020), las mujeres presentan con mayor frecuencia pensamientos de preocupación por el futuro de su familia, incertidumbre y abatimiento, aspectos que pueden afectar su desarrollo y la consecución de sus metas.
En cuanto al tipo de unión de los progenitores, unidos o separados, se encontraron diferencias significativas. Se evidencia que son los hijos/as de padres separados quienes reportan mayor bienestar psicológico; resultado que difiere de lo encontrado por Orgilés (2011), quien indica que los hijos/as de padres separados tienen un menor bienestar psicológico. Los hijos/as de padres separados pueden presentar mayor bienestar psicológico, en la medida en que los padres mantienen relaciones cordiales tras su separación; estas relaciones se centran en la educación y el bienestar de sus hijos y resuelven sus conflictos de tal manera que no afecten el bienestar psicológico de los adolescentes. De por sí el divorcio es un evento difícil para la familia, no obstante, se puede manejar de manera constructiva por el bien de los hijos y de los mismos cónyuges.
Asimismo, los adolescentes de padres separados reportan mayores niveles de propiedades del conflicto, es decir, mayor frecuencia de conflictos, mayor intensidad y estabilidad del conflicto que los hijos de padres unidos. En línea con este resultado, González Lugo et al. (2018) explican que este resultado puede significar un factor de riesgo para el desarrollo del bienestar psicológico de los adolescentes, debido a que esta percepción sobre el conflicto de los padres puede asociarse a pensamientos de autoculpabilidad, y otros, como ansiedad o depresión, que afectan su estabilidad emocional.
En este orden de ideas, es interesante reflexionar alrededor de la importancia de la presencia e interacción constructiva entre los padres, sean estos unidos o separados, en la etapa adolescente de sus hijos, con el fin de favorecer su bienestar psicológico (Liu et al. , 2021), dado que en dicho momento de la vida se presenta la consolidación de la identidad personal, que si bien es influenciada prioritariamente por los amigos, el modelo de sus padres continúa siendo un referente importante (Hungund y Kamble, 2022; Uribe et al., 2018; Cabrera-García et al., 2014).
Se concluye así, que los padres que se implican en la relación con sus hijos/as refuerzan y promueven la confianza en sí mismos y de ellos con sus padres, así como los hijos que presentan bajos niveles de autoculpabilidad por el conflicto de los padres pueden disminuir la probabilidad de sufrir malestar psicológico. Los padres que intervienen y son parte activa en la vida de sus hijos/as conocen sus gustos e intereses, comparten tiempo en familia, promueven una comunicación abierta de sus emociones, mantienen normas claras, entre otros aspectos, que fortalecen la vida familiar, contribuyen a que el adolescente desarrolle competencias que favorecen su bienestar psicológico y que le permiten enfocarse en alcanzar sus objetivos o metas propuestas, es decir, se moviliza hacia el cumplimiento del proyecto de vida que ha construido por sí mismo.
En los adolescentes, el bienestar psicológico contribuye a una adecuada formación de la personalidad, que fortalece la conciencia y percepción del sí mismo, junto con la forma de establecer relaciones interpersonales, su proyección y afianzamiento del proyecto de vida y los retos que este pueda llegar a tener a lo largo de su vida. Los padres involucrados en la vida de sus hijos/as coadyuvan a que tengan un desarrollo de la personalidad, una actitud positiva frente a la vida y las dificultades que se pueden presentar en esta (Cabrera-García et al., 2014; Badía, 2005), sin que sea fundamental la unión o separación de los padres, mientras que sí lo es la implicación en esta significativa etapa de la vida del hijo/a.
Este estudio aporta a la fundamentación de proyectos y estrategias de formación de padres de hijos adolescentes en el marco de las políticas educativas, como es la implementación de las escuelas de padres de instituciones educativas, y de las políticas de bienestar social, gubernamentales y no gubernamentales, con el fin de promover el bienestar psicológico de los adolescentes, independientemente de si sus padres se encuentran unidos o separados, que les permita lograr su incorporación positiva al mundo social. Asimismo, reta a los científicos sociales a continuar investigando sobre el bienestar psicológico de los adolescentes y su relación con el conflicto interparental y las competencias parentales, así como a proponer alternativas de acompañamiento a los padres con hijos adolescentes.















