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Acta Colombiana de Psicología

Print version ISSN 0123-9155

Act.Colom.Psicol. vol.11 no.1 Bogotá Jan./June 2008

 

ARTÍCULO

PATRONES DE COMPORTAMIENTO RELACIONADOS CON LA SALUD EN UNA MUESTRA ESPAÑOLA DE POBLACIÓN GENERAL1

HEALTHY BEHAVIORS TRENDS IN A SPANISH NEIGHBORHOOD SAMPLE

PATRÕES DE COMPORTAMENTO RELACIONADOS COM A SAÚDE EM UMA AMOSTRA ESPANHOLA DE POPULAÇÃO GERAL

XAVIER PONS DIEZ*
DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA SOCIAL
UNIVERSIDAD DE VALENCIA - ESPAÑA

MARTA GIL LACRUZ
DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA Y SOCIOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA-ESPAÑA

Recibido, marzo 7/2008
Concepto evaluación, abril 26/2008
Aceptado, mayo 15/2008

* Xavier Pons Diez - Facultad de Psicología. Departamento de Psicología Social. Avenida Blasco Ibáñez, 21 - 46010 Valencia (España). Correo electrónico: Xavier.Pons@uv.es.


Resumen

Se analiza, en una muestra de población general, la presencia de conductas de riesgo para la salud: consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de café, falta de higiene bucodental, ausencia de control del peso corporal e inactividad física. Se seleccionó una muestra de 680 sujetos de ambos géneros y edades comprendidas entre 11 y 86 años. Se aplicó el cuestionario de comportamientos saludables de Herrero, Musitu y Gracia (1996). Fueron realizados análisis de correlación para determinar relaciones entre las conductas medidas, así como análisis de varianza para establecer comparaciones en función de las variables género y edad. Se comprueban fuertes relaciones estadísticas entre las conductas evaluadas y diferencias significativas en ellas en función del género y la edad.

Palabras clave: bebidas alcohólicas, drogas, modo de vida, Psicología médica, tabaco.


Abstract

This article analyzes the prevalence of risk health behaviors in a suburban community (for example: tobacco, alcoholic drinks and coffee consumption, negligent oral hygiene, lack of weight control and sedentary lifestyle). A sample of 680 subjects was selected according to sex and age distribution. The Healthy Behaviors Questionnaire by Herrero, Musitu and Garcia (1996) was administered . In order to study the relation between variables, correlation and variance analyses were conducted. According to the results, sex and age have a significant statistical impact on these behaviors.

Key words: alcoholic drinks, drugs, lifestyles, Medicine Psychology, tobacco.


Resumo

Em uma amostra de população geral é analisada a presença de condutas de risco para a saúde: consumo do tabaco, consumo de álcool, consumo de café, falta de higiene buco-dental, ausência de controle de peso corporal e inatividade física. Foi selecionada uma amostra de 680 sujeitos de ambos gêneros e idades entre 11 e 86 anos. Foi aplicado o questionário de comportamentos saudáveis de Herrero, Musitu e Gracia (1996). Foram realizados análises de co-relação para determinar as relações entre as condutas medidas, assim como a análise de variância para estabelecer comparações em função das variáveis gênero e idade. Se comprovam fortes relações estadísticas entre as condutas avaliadas e diferenças significativas entre estas em função do gênero e a idade.

Palavras-chave: bebidas alcoólicas, drogas, modo de vida, psicologia médica, tabaco.


Introducción

Entre las múltiples aplicaciones de la psicología social, el estudio de los comportamientos de las personas en relación a su salud es ilustrador de la interacción entre los procesos psicológicos, físicos y sociales. El comportamiento influye en la propia salud, desde la forma en que es tratada la información relevante, hasta la manera de adoptar un tratamiento médico. Además, el individuo se integra en un contexto que, a menudo, determina sus opciones y recursos para la salud.

Si a lo anterior se añaden factores tales como las tendencias recientes de morbilidad crónica en los países económicamente desarrollados, el envejecimiento progresivo de la población, la pandemia de estrés y trastornos mentales, la obesidad o el riesgo de enfermedades cardiovasculares, se hará más evidente cómo el estudio de los estilos de vida relacionados con la salud adquiere relevancia en la sociedad actual (Gil-Lacruz, 2007).

El término ‘estilos de vida saludable’ hace referencia a un conjunto de patrones conductuales beneficiosos para la salud, que constituyen hábitos aprendidos por la persona que los elicita y que surgen de una elección individual, pese a no estar exentos de procesos de influencia social (Abel, 1991; Elliot, 1993). Son diversas las variables que integran los estilos de vida saludable. Siguiendo la revisión de Pastor, Balaguer y García-Merita (1999), se pueden destacar las tres siguientes categorías como las más evaluadas en las investigaciones al respecto:

- Consumo de drogas institucionalizadas: De entre las sustancias farmacológicamente calificadas como drogas, el tabaco, el alcohol etílico y el café son, con diferencia, las más consumidas en nuestra sociedad (González, 2004, World Health Organization, 2000). Por ello, tanto la investigación social como la médica se han interesado en conocer la incidencia de este consumo en población general y en grupos poblacionales específicos (Britton, 2004).

- Actividad física: Se entiende por tal cualquier actividad que suponga movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos y que sea productora de un gasto significativo de energía (Bailis, Fleming y Segall, 2005). A partir de aquí, se podrá distinguir entre ‘actividad física simple’ –subir escaleras, pasear, ir en bicicleta,…–, ‘ejercicio de mantenimiento’ –actividad física planeada y estructurada–, y ‘deporte’ –actividad física competitiva–.

- Vigilancia de hábitos de riesgo: Se han destacado, principalmente, los hábitos alimentarios –incluyendo el control del peso saludable– y la atención a la higiene bucodental (Gracia y Millán, 2005).

Desde los inicios de la psicología social de la salud como disciplina científica, uno de los temas de interés preferente para los investigadores ha sido el de los estilos de vida saludable en la población (Nouvilas, 2007). Se presta atención al estudio de las correlaciones existentes entre los estilos de vida saludable y a su incidencia diferencial en distintos grupos poblacionales (Pastor, Balaguer y García-Merita, 2000). La psicología social de la salud se ha interesado por los motivos que llevan a las personas a cuidar de su salud o a no hacerlo. Desde esta perspectiva, se toma en consideración el punto de vista y la responsabilidad del individuo en el desarrollo de su propia salud (Nouvilas, 1999).

La conducta que cada individuo realiza será, pues, un factor altamente condicionante de su propio estado de salud (Bundek, Marks y Richardson, 1993; Pender, 1987). De aquí se deriva que la salud se verá significativamente beneficiada por la existencia de determinados patrones conductuales, tales como la evitación –o, al menos, moderación– del consumo de alcohol y tabaco, la realización de actividad física adecuada, la alimentación equilibrada o el cuidado bucodental, entre otros.

Pero también los factores demográficos y sociales serán condicionantes del estado de salud, pues éstos inciden sobre la conducta que el individuo realiza (Gil-Lacruz, 2007; Herr y Oaks, 2003). Así, el estilo de vida de un individuo aparece vinculado al estilo de vida de su grupo social de referencia o pertenencia –es decir, a un tipo de estilo de vida colectivo– y ambos se forman en relación con las condiciones sociales en las que viven el individuo y el grupo (Erben, Franzkowiak y Wenzel, 1992). Como explican Sanabria-Ferrand, González y Urrego (2007), el estilo de vida se va conformando a lo largo de la historia de vida del individuo y en su constitución juegan un papel decisivo los procesos de aprendizaje por imitación de modelos familiares o de grupos formales o informales.

Al respecto de lo anterior, investigadores como Conner (1995) o Pinn (2003) se han referido a la existencia de una mayor incidencia de comportamientos de riesgo para la salud en los varones y más tendencia al cuidado de la salud en las mujeres. Los estilos de vida saludable responden a variabilidad de sus pautas de ocurrencia, no sólo entre individuos diferentes, sino también entre grupos sociales diferentes –grupos de género, grupos generacionales,– pues éstos se hallan sometidos a procesos de influencia distintos y peculiares (Lindstrom, 2006).

En el presente trabajo se pretende analizar distintas conductas de riesgo para la salud –consumo de tabaco, alcohol y café; ausencia de higiene bucodental; ausencia de control del peso corporal e inactividad física– en una muestra de población general, estableciendo, en primer lugar, relaciones entre estos hábitos conductuales entre sí con la finalidad de determinar si constituyen una misma tendencia conductual sobre el cuidado de la salud, y analizando, posteriormente, la incidencia de cada una de estas conductas en los grupos de género y edad establecidos en la muestra.

Método

Participantes

La presente investigación se realizó sobre una muestra de 680 personas de ambos géneros, residentes en la Comunidad Valenciana (España) y de edades comprendidas entre 11 y 86 años.

Se presenta en la Tabla 1 la distribución de la muestra en función de las variables género y edad.

Como se observa en la Tabla 1, un 51.3% de la muestra corresponde a mujeres mientras que un 48.7% son varones. En cuanto a la edad, el grupo más numeroso es comprendido entre 17 y 22 años –34.1%– seguido del que tiene entre 23 y 28 años –23.7%– y el de 40 a 50 años –14.6%–.

Instrumentos

Para obtener los datos de la investigación se utilizó el cuestionario de comportamientos de salud CS-94 elaborado por Herrero, Musitu y Gracia (1996). Este instrumento ha demostrado validez de constructo y capacidad para evaluar de manera precisa los estilos de vida saludable, tanto con muestras de población general (Gil-Lacruz, 2000) como con grupos de edad específicos (Gil-Lacruz y Pons, 2002). El cuestionario fue construido por sus autores originales siguiendo criterios teóricos –presencia de hábitos nocivos y de riesgo, o ausencia de conductas de cuidado de la salud– y metodológicos –un tamaño reducido del cuestionario para no restarle fiabilidad–. Consta de ocho ítems que proporcionan información sobre tres categorías de hábitos conductuales relacionados con la salud:

- Cuatro ítems evalúan el consumo de tóxicos: consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas –de vino, de cerveza y de licores y combinados–.

- Un ítem evalúa la actividad física: grado de presencia de actividad física en el tiempo libre.

- Tres ítems evalúan la vigilancia de hábitos de riesgo: control en el consumo de café, atención a la higiene bucodental y vigilancia al mantenimiento del peso saludable.

El cuestionario utilizado recoge las categorías que aparecen como más evaluadas en la literatura científica sobre estilos de vida saludable, según la revisión de Pastor et al., 1999.

Las puntuaciones de los ocho ítems recogen el riesgo que presenta para la salud la conducta de los sujetos en cada una de esas áreas. Si se observa el sentido de la escala de respuesta en los ítems del cuestionario, las puntuaciones obtenidas deben interpretarse de tal manera que el comportamiento de riesgo para la salud estará representado por una alta puntuación en cada ítem en cuestión. Esto es así dado que los datos fueron analizados en los análisis estadísticos a partir de una escala de magnitud creciente, coincidente con los valores numéricos asignados a cada alternativa de respuesta. De este modo, las puntuaciones en los diferentes ítems y sus medias aritméticas podrán oscilar entre los siguientes valores:

- Consumo de tabaco, vino, cerveza y licores: Las puntuaciones podrán oscilar entre 1 (mínimo consumo) y 7 (máximo consumo).

- Inactividad física: Las puntuaciones podrán oscilar entre 1 (máxima frecuencia de actividad) y 8 (máxima frecuencia de inactividad).

- Vigilancia de hábitos de riesgo: Las puntuaciones podrán oscilar entre 1 (máxima atención a la higiene bucodental, el control del peso corporal y el control del consumo de café) y 5 (máxima desatención).

Procedimiento

Con la finalidad de establecer las relaciones entre las ocho conductas de salud analizadas, fueron obtenidos los índices de correlación de Pearson entre todas ellas, a partir de las puntuaciones obtenidas en el cuestionario. Con la finalidad de relacionar estas ocho variables con el género y la edad de los encuestados, fueron llevados a cabo análisis de varianza en los que se establecía como variables dependientes las puntuaciones en estas ocho medidas conductuales y como variables independientes el género y la edad. En el caso de la edad, dado que esta variable fue categorizada en ocho diferentes rangos de edad –ver distribución de la muestra en Tabla 1–, fue aplicada la prueba de contraste de medias de Tukey para determinar entre qué grupos de edad se daban las diferencias significativas detectadas en el anterior análisis de varianza.

Resultados

En las tablas siguientes son expuestos los resultados de los análisis estadísticos realizados. En primer lugar, se exponen las medias aritméticas para rango de edad de cada una de las conductas que se evalúan en esta investigación. Con independencia de la significatividad estadística de las diferencias entre medias, que será analizada en tablas posteriores, es de interés conocer en qué rangos de edad de la muestra se han encontrado las medias más elevadas y más reducidas en cada variable dependiente analizada. En la Tabla 2 se exponen estos datos.

Los datos de la Tabla 2 reflejan las puntuaciones medias de cada grupo de edad en cada una de las variables conductuales. Cada columna corresponde a una de las conductas analizadas. En cada columna se ordenan, de manera descendente, las puntuaciones medias obtenidas por cada rango de edad en esa variable. En cada casilla se expone, a la izquierda, el rango de edad y, a la derecha, la puntuación media de ese rango en la variable conductual correspondiente. De este modo, puede apreciarse una clasificación ordenada de puntuaciones medias, de modo que las posiciones altas corresponden a los hábitos de riesgo para la salud y las bajas a comportamientos más saludables.

En los análisis de varianza y pruebas de contraste de medias que serán expuestos en tablas posteriores se hará mención a las diferencias significativas entre pares de medias, que permitirán una mejor comprensión de las relaciones entre las conductas de riesgo para la salud y la edad y el género. Antes de ello, se expone en la Tabla 3 la matriz de correlaciones de Pearson entre cada par de ítems referidos a los comportamientos de riesgo para la salud.

De las 28 correlaciones establecidas entre las conductas analizadas, 25 de ellas muestran significatividad estadística. No se encuentra una relación significativa entre consumo de café y consumo de vino, entre desatención a la higiene bucodental y consumo de café y entre inactividad física y consumo de licores –hay que recordar que la variable ‘consumo de licores’ incluye tanto el consumo de éstos solos como combinados, según aparece en el enunciado del ítem en el cuestionario–.

Las cuatro correlaciones más elevadas han sido las establecidas entre consumo de licores y consumo de cerveza (0.412), entre consumo de cerveza y consumo de vino (0.36), entre consumo de licores y consumo de vino (0.32) y entre desatención al peso saludable y desatención bucodental (0.3), las cuatro significativas al nivel 0.01.

A continuación, se exponen en la Tabla 4 los resultados del análisis de varianza realizado para determinar las relaciones entre los hábitos de cuidado de la salud y el género de los encuestados. Dado que una alta puntuación en cada variable representa la existencia de un comportamiento de riesgo, las ocho variables dependientes han sido léxicamente formuladas en términos de comportamientos de riesgo, con la finalidad de facilitar la comprensión e interpretación de los resultados.

En la Tabla 4 se comprueba la existencia de diferencias estadísticamente significativas entre géneros en seis de las variables dependientes –en todos los casos con p<0.001– de tal manera que los varones aparecen como más consumidores de tabaco, de vino, de cerveza y de licores, así como más descuidados en el cuidado de la higiene bucodental y de la atención al peso saludable. No se encuentran diferencias significativas en inactividad física ni en consumo de café.

Para finalizar este apartado, se expondrán en las tablas siguientes los resultados de los análisis estadísticos efectuados con la finalidad de conocer las relaciones existentes entre las conductas de salud y la edad de los sujetos pertenecientes a la muestra, categorizada esta variable en ocho rangos de edad. En primer lugar, la Tabla 5 describe los resultados del análisis de varianza realizado con tal finalidad.

Se observa en la Tabla 5 que aparecen diferencias significativas entre los grupos de edad en las variables ‘consumo de tabaco’, ‘consumo de vino’, ‘consumo de cerveza’, ‘consumo de licores’ e ‘inactividad física’ –p<0.001 en los cinco casos–, así como en las variables ‘consumo de café’ –p=0.002– e ‘inatención bucodental’ –p<0.036–. No se encuentran diferencias estadísticamente significativas en la variable referida al control del peso saludable.

Con la finalidad de conocer entre qué grupos de la variable independiente se encuentran las diferencias significativas, se realizó la prueba de contraste de medias de Tukey, cuyos resultados, junto a las medias de cada grupo, son expuestos en la Tabla 6.

Tal y como se muestra en la Tabla 6 las diferencias significativas entre las medias se dan de la siguiente manera:

- Consumo de tabaco: El grupo de mayor edad –65-86– obtiene una puntuación significativamente menor a la de todos los demás grupos de edad, salvo a la del grupo de menor edad –11-16– y a la del grupo de 51-64. Por su parte, el grupo de 23-28 años obtiene una puntuación significativamente más elevada que el de 51-64, no habiendo más diferencias estadísticamente significativas entre el resto de niveles de la variable independiente.

- Consumo de vino: Los grupos de edad de 40-50 años y de 51-64 años obtienen ambos una puntuación significativamente más elevada que la de los dos grupos de menor edad. Al mismo tiempo, el grupo de los más jóvenes –11-16– presenta también una puntuación significativamente menor que el de los más mayores –65-86–.

- Consumo de cerveza: Los rangos de edad de 23-28 años y 40-50 años obtienen ambos una puntuación significativamente más elevada que la de los dos grupos más jóvenes, no habiendo significatividad estadística en las diferencias entre el resto de los grupos.

- Consumo de licores: El rango de edad de 17-22 años presenta un consumo significativamente mayor que el manifestado por los tres grupos de mayor edad –los mayores de 40 años–.

- Ausencia de actividad física: Los grupos de edad comprendidos entre los 11 y los 22 años son menos inactivos que los comprendidos entre 40 y 64 años. Del mismo modo, también aparecen diferencias significativas entre otros grupos, de tal forma que los rangos de edad de 23-28 años y de 34-39 son ambos menos sedentarios que los de 51-64, mientras que los de 11-16 son, a su vez, menos inactivos que los tres mencionados anteriormente.

- Consumo de café: Los más jóvenes –11-16– son significativamente menos consumidores de café que los de edades comprendidas entre 17 y 28 años y que los que tienen entre 34 y 64.

- Inatención a la higiene bucodental: Las únicas diferencias estadísticamente significativas entre las medias aparecen entre el grupo de 17-22 años y el de 51-64 años, siendo este último rango más inatento que el anterior.

- Inatención al control del peso saludable: No aparece ninguna diferencia significativa entre los pares de medias.

Dada la gran cantidad de datos expuestos en las tablas precedentes, se destacarán y comentarán en este apartado aquellos resultados que son más relevantes. En primer lugar, se destaca que han sido halladas correlaciones significativas entre las conductas evaluadas en 25 de los 28 pares establecidos. Es decir, puede afirmarse que los comportamientos de desatención en el cuidado de la salud guardan estrecha relación entre ellos, apuntado hacia la existencia de una misma tendencia conductual. Investigadores como Coreil, Levin y Jaco (1992) o Elliot (1993) han señalado que el estilo de vida en relación con la salud implica una tendencia conductual hacia el cuidado o hacia la desatención, constituyéndose así en un patrón general de conducta, que puede conducir hacia un mayor o menor riesgo para la salud. Por otro lado, es especialmente relevante observar que, en la presente investigación, las mayores correlaciones han aparecido entre las conductas de consumo de bebidas alcohólicas.

En cuanto al análisis de variables estructurales para las ocho conductas analizadas, se expone en los siguientes párrafos las principales conclusiones obtenidas para cada uno de estos ocho comportamientos:

- Consumo de tabaco: Éste se ha mostrado superior en los varones y en los grupos de edad comprendidos entre los 17 y los 50 años, descendiendo su consumo a partir de los 50 y antes de los 17. En esta tendencia, la influencia de los iguales y el contexto del consumo constituyen importantes factores predictivos (Poland, Frohlich, Haines, Mykhalovsky, Rock y Sparks, 2006).

- Consumo de vino: De nuevo es mayor entre los varones y, en esta ocasión, significativamente más elevado entre las personas mayores de 40 años. La existencia de niveles escasos de consumo de vino –en comparación con otras bebidas alcohólicas– entre los jóvenes ya ha sido anteriormente reseñado por otras investigaciones similares (Gil-Lacruz y Pons, 2002; Pons y Berjano, 1999). No obstante, hay que apuntar que las medias de este consumo no han sido altas en ningún grupo de edad, incluyendo a los grupos de edad más avanzada: la media más elevada ha sido de 2.07, lo que indicaría una posición de consumo moderado, si se atiende a las categorías de respuesta en el cuestionario. La investigación reciente ha comprobado que el consumo moderado de vino en adultos está asociado a determinados efectos saludables –que, no obstante, desaparecen y se convierten en insaludables cuando esta ingesta sobrepasa la moderación o cuando se da en menores– (Anderson, Alpern, Sethi, Messina, Martin, Hubbard, Grimson, Ells y Shaw, 2005; Casani, Segalés, Vilahur, Bayés de Luna y Badimón, 2004; Marambaud, Zhao y Davies, 2005). Por tanto, no se puede afirmar que los niveles de tendencia central de consumo de vino observados en nuestra investigación puedan ser calificados como hábitos insaludables.

- Consumo de cerveza: Otra vez los varones son significativamente más consumidores que las mujeres y, en cuanto a la edad, se observa que los menores de 22 años manifiestan consumir menos cerveza que los grupos de 23-28 años y de 40-50. No han sido halladas otras diferencias significativas entre los grupos de edad.

- Consumo de licores: Los varones y los jóvenes de 17-22 años manifiestan un consumo más elevado que las mujeres y que los mayores de 40 años. La ingesta de combinados en los espacios de ocio nocturno, como primera bebida alcohólica elegida por la juventud consumidora (Pons y Berjano, 1999), se encuentra a la base de estos datos. Este tipo de resultados remite a la necesidad de instaurar programas preventivos del consumo precoz (Raithel, 2006).

- Inactividad física: En esta ocasión, no existen diferencias significativas entre géneros, pero sí las hay entre los grupos de edad. La tendencia observada al respecto es que los más sedentarios son los de edades comprendidas entre 40 y 64 años. Obviamente, la menor inactividad aparece en los más jóvenes y el sedentarismo va aumentando con la edad, pero llama la atención cómo el grupo de mayores de 65 años manifiesta una inactividad inferior, incluso, al del grupo de 23-28 –aun sin diferencias significativas a favor, pero tampoco en contra–. La disponibilidad de mayor tiempo libre y la asunción del ejercicio físico como estrategia promotora de la salud en personas mayores, son factores que nos ayudan a interpretar este tipo de resultados (Rees, Ingledew y Hardy, 2005).

- Consumo de café. No hay diferencias significativas entre varones y mujeres. En cuanto a la edad, lo más destacado es que a partir de los 17 años se incrementa este consumo, aunque manteniéndose relativamente estable a lo largo de los cohortes de edad estudiados.

- Inatención al cuidado bucodental: Son los varones los menos ocupados en la higiene bucodental y, respecto a la edad, sólo se observan diferencias significativas entre los jóvenes de 17-22 años y los adultos de 51-64, siendo los jóvenes los más atentos a su higiene bucodental.

- Inatención al peso saludable: En esta variable vuelven a aparecer de nuevo diferencias entre géneros desfavorables para los varones, aunque no se observa ninguna diferencia significativa entre los cohortes de edad, por lo cual sepuede inferir que la mayor o menor atención al peso saludable no se halla influida por la edad de la persona.

En general, los hábitos insaludables han aparecido más presentes entre los varones. Anteriores investigaciones como la de Conner (1995) en el entorno anglosajón o la de Martínez y Sánchez (2004) en el contexto español, ya evidenciaron que las mujeres presentan, en comparación con los hombres, mejores hábitos de salud. Por otro lado, los hallazgos de la presente investigación muestran que los hábitos de cuidado de la salud muestran, en todos los casos, una incidencia diferencial en los distintos rangos de edad, aunque no existe una pauta genérica que explique las relaciones entre ambas variables, sino que el sentido de estas relaciones está en función del tipo de comportamiento del que se trate.

Nuevos interrogantes surgen a la luz de estos resultados. Por razones de espacio, el presente estudio presenta un marcado carácter de investigación conductual, pero es cierto que la complejidad y multidimensionalidad del tema invita a contemplar más variables implicadas en los estilos de vida saludable (Sniehota, Scholz y Schwarzer, 2005) ¿Cómo influyen los factores sociocognitivos, atribucionales y motivacionales en la adopción de estas conductas? ¿De qué manera eficaz se puede promover el cambio conductual de riesgos de salud? ¿Cómo pueden llegar los mensajes preventivos a una población heterogénea en cuanto a sus hábitos y costumbres? ¿Cuáles son los factores que protegen al individuo de los riesgos de salud y cuáles los factores nocivos de su contexto de referencia? Estas cuestiones son sólo algunas de nuevas líneas de investigación que se deberían abordar ante estos resultados.

1 Agradecimientos: esta investigación ha sido posible gracias a la financiación del Ministerio Español de Educación y Ciencia. Convocatoria proyectos I+D. Ref. SEJ 2006-07864. Volver


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