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Acta Colombiana de Psicología

Print version ISSN 0123-9155

Act.Colom.Psicol. vol.14 no.1 Bogotá Jan./June 2011

 

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

SOBRE EL IMPACTO DE LA OBRA DE CHARLES DARWIN EN PSICOLOGÍA Y CIENCIAS AFINES

ANDRÉS M. PÉREZ-ACOSTA*

* Universidad del Rosario (Bogotá, Colombia). Correo electrónico: andres.perez@urosario.edu.co.

Gutiérrez, G. y Papini, M. R. (Eds.) (2011). Darwin y las ciencias del comportamiento. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia y Colegio Colombiano de Psicólogos..

El origen de esta cuidadosa compilación sobre la influencia de Charles Darwin en las ciencias del comportamiento radica en la celebración de los "aniversarios Darwin" del año 2009: segundo centenario del nacimiento de Darwin (1809-2009) y sesquicentenario de la publicación de "El Origen de la Especies" por la editorial John Murray de Londres (ver Darwin, 1859), cuyo título completo puede traducirse así: "Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida".1

Si bien la obra de Darwin constituye la principal revolución de la biología como ciencia en toda su historia, es cierto también que tuvo una repercusión notable en las ciencias sociales, en general, y en la psicología, en particular.  No en vano, se le considera a Darwin como el pionero de la psicología comparada moderna (ver Boakes, 1989). Precisamente el libro "Darwin y las Ciencias del Comportamiento", editado por Germán Gutiérrez (Universidad Nacional de Colombia) y Mauricio R. Papini (Texas Christian University), muestra ampliamente esta influencia.

La psicología comparada surgió a finales del siglo XIX por la confluencia de la biología evolutiva y la psicología experimental, disciplinas que habían emergido recientemente: la primera gracias a Darwin y la segunda desde la fundación del primer laboratorio de psicología en Leipzig (Alemania) por iniciativa del filósofo Wilhelm Wundt.  Aunque desde la antigüedad se han dado aportes históricos a la psicología comparada (las "raíces pre-darwinianas": Papini, 2009), fue la obra darwiniana "La expresión de las emociones en el hombre y los animales" (Darwin, 1872/1965) uno de los primeros puntos de confluencia entre la psicología científica (basada en evidencia empírica) y la biología basada en la teoría de la evolución.

En The Expression of the Emotions in Man and Animals se hace evidente una idea revolucionaria para aquel tiempo: la continuidad mental entre el hombre y los animales, mostrada a través de la expresión de las emociones. Ya suficiente escándalo producía en el siglo XIX (y desafortunadamente aún en el siglo XXI) la teoría del origen de la especie humana a partir de una línea filogenética de los primates. Quizá una visión menos radical podría suponer que ese origen sí es probable y que, por tanto, podría haberse dado una continuidad anátomo-fisiológica; pero lo más probable es que esta misma visión no cedería ante la idea de la continuidad mental.  Los fortines antropocéntricos, levantados ladrillo o ladrillo desde la antigüedad, comenzaban a derrumbarse con Darwin, pero no del todo (véase Pérez-Acosta, en prensa).

Este legado darwiniano, tan influyente como controversial, fue abordado en sus diversas facetas por los 34 autores de los 22 capítulos de este libro, dividido convenientemente en cuatro partes: I. Contexto biográfico; II. Legado teórico y áreas de influencia; III. Conducta, desarrollo y sistema nervioso; IV. Cognición, lenguaje y cultura. Para esta labor se combinaron los esfuerzos intelectuales de psicólogos, filósofos, economistas, antropólogos e historiadores de Colombia, Argentina, México, Venezuela, Estados Unidos, Inglaterra y España.

En la primera parte, Contexto biográfico, Germán Gutiérrez, Aristóbulo Pérez y Alejandro Segura inician con una completa síntesis biográfica. Luego, Michael Ruse aborda filosóficamente la naturaleza y estructura del argumento en "El Origen de las Especies" (Darwin, 1859), obra que también es tratada a continuación por Rubén Ardila pero en referencia a su impacto en la psicología. Cierran Miguel Andrés Puentes y Germán Gutiérrez rescatando la figura del naturalista Alfred Russel Wallace, quien compartió con Darwin la postulación de la teoría de la evolución por selección natural, pero que también se distanció de la visión darwiniana de la continuidad mental para defender un argumento espiritualista.

Mauricio R. Papini abre la segunda parte, sobre legado teórico y áreas de influencia, mostrando las versiones darwiniana  y contemporánea de la continuidad y discontinuidad (mental y neural) en la evolución de las especies. A continuación, R. Nicolle Matthews y Michael Domjan revisan una de las facetas de la selección natural (la base de la evolución para Darwin): la selección sexual. En particular, Matthews y Domjan muestran cómo la se­lección sexual no sólo influye en la morfología repro­ductiva sino también en el comportamiento aprendido. Después, Claudio Erik de la O-Rodríguez y Bibiana Montoya presentan los conceptos centrales de uno de los legados disciplinares más importantes de la perspectiva evolutiva: la etología, que es la rama de la biología que estudia el comportamiento animal. Una de las ramas contemporáneas de la etología, la neuroetología, es el marco del siguien­te capítulo, en el cual Brenton G. Cooper examina particularmente el papel de la selección sexual en la evolución de la complejidad acústica del canto de las aves. A continuación, se presenta una síntesis de la tesis doctoral en sociología de Olga Restrepo-Forero, en la cual se muestra la construcción de los denominados "Estudios Darwinistas" anglosajones a partir de los estados del arte y los artículos de revisión. Otra de las ciencias sociales (y del comportamiento) que ha recibido influencia darwiniana es la economía. Al respecto, Iván D. Hernández U., analiza el problema de la desigualdad y el concepto de felicidad desde la economía evolucionista. Finalmente, Jorge Larreamendy-Joerns y Mario Córdoba muestran los retos cognitivos que implica el aprendizaje de los conceptos evolutivos, por ejemplo, el sesgo que suponen las explicaciones teleológicas en biología.

Los seis capítulos de la tercera parte tienen como eje la conducta, el desarrollo y el sistema nervioso. Comienzan John C. Malone, James R. Cerri y John E. R. Staddon profundizando sobre la influencia más temprana y la más reciente de Darwin en la psicología. Complementan este análisis Esteban Freidin y Alba Elizabeth Mustaca pero específicamente en el campo de la evolución del aprendizaje, donde las continuidades y las rupturas se han hecho evidentes empíricamente. José Burgos y Beatriz Robayo continúan con el tema de aprendizaje y evolución pero desde una perspectiva de la neuroetología computacional, bajo la cual analiza especialmente la interacción operante-respondiente con la ayuda de un modelo teórico conexionista. La contraparte del aprendizaje en la explicación del comportamiento está dado por la genética y su despliegue en el desarrollo ontogenético; al respecto, Leonardo A. Ortega examina en profundidad la relación entre evolución, desarrollo y comportamiento, partiendo del concepto darwiniano de variación, complemento de la selección natural.  Siguiendo en el campo del desarrollo, Sonia Carrillo revisa los estudios sobre amor parental, partiendo del análisis pionero que Darwin (1872/1965) hizo en "La expresión de las emociones en el hombre y los animales", con énfasis en el concepto de apego y su importancia en el desarrollo socioemocional.  Laura Andrea León Anhuamán y Fernando Cárdenas P. cierran esta parte con un ensayo sobre la encefalización y los procesos humanos, en el que se defiende la necesaria integración entre genética y ambiente para entender la naturaleza humana.

La cuarta parte, "Cognición, lenguaje y cultura", comienza con un análisis crítico sobre el pensamiento de Darwin en relación con la evolución cognitiva de las especies, a cargo de Gema Martín-Ordás y Josep Call. La evolución del lenguaje desde una perspectiva aviar, alternativa a la tradicional perspectiva primate, es presentada por Irene Pepperberg, famosa por sus estudios de cognición comparada con Alex, un loro gris africano. Después, el filósofo Alejandro Rosas analiza el proyecto de explicación darwinista del comportamiento moral, en el cual la competición y la cooperación aparecen en una dialéctica paradójica.  El capítulo siguiente, a cargo de Pablo Páramo, complementa muy bien el anterior pues relaciona la selección natural con el comportamiento social y la cultura, a partir de los aportes de la sociobiología, la memética y el análisis experimental del comportamiento. Por último, continuando con la relación entre evolución y cultura, Diana Armida Platas Neri, Bibiana Montoya y Jairo Muñoz-Delgado analizan el caso de las culturas primates, cuyo descubrimiento contribuyó significativamente al derrumbe de los más tenaces fortines antropocéntricos que todavía resisten la influencia darwiniana: la cultura, el lenguaje y la autoconciencia (ver Pérez-Acosta, en prensa).

Unas palabras en relación con la presentación de libro. La Editorial de la Facultad de Ciencias Humanas del Alma Mater, gracias a la alianza con el Colegio Colombiano de Psicólogos, acertó en dar a "Darwin y las Ciencias del Comportamiento" una producción de lujo, con pasta dura, papel brillante, una diagramación muy estética y, sobre todo, bellas ilustraciones, la mayoría dibujos tomados de un libro publicado en Nueva York en 1880 cuyo título traduce "Lo que el Sr. Darwin dijo en su viaje alrededor del mundo en el barco Beagle". La vigencia y calidad del contenido de los capítulos merecen sin duda este esfuerzo editorial. 

Esta obra debería ser del interés de estudiantes avanza­dos y profesionales (especialmente investigadores) en ciencias biológicas, del comportamiento y sociales, interesados en la teoría de la evolución basada en la se­lección natural (compartida con Alfred Russel Wallace), en el estudio del comportamiento y de la mente desde una perspectiva evolutiva, en los legados disciplinares darwinianos (la psicología comparada, la etología y la sociobiología), en la influencia darwiniana en las ciencias sociales (incluyendo el no siempre bien entendido concepto de "darwinismo social")  y en la figura misma de Charles Darwin (1809-1882), uno de los científicos más importantes de la historia de la humanidad. 


1 La obra completa de Darwin está disponible en el portal: http://darwin-online.org.uk/. Volver


Referencias

1. Boakes, R. (1989). Historia de la psicología animal: de Darwin al conductismo. Madrid: Alianza Editorial.

2. Darwin, C. (1859). On the origin of species by means of natural selection, or the preservation of favoured races in the struggle for life.  London: John Murray.

3. Darwin, C. (1872/1965). The expression of the emotions in man and animals. Chicago: Chicago University Press.

4. Papini, M. R. (2009). Psicología comparada: evolución y desarrollo del comportamiento. Bogotá: Manual Moderno.

5. Pérez-Acosta, A. M. (en prensa). ¿Son el lenguaje, la cultura y la autoconciencia capacidades exclusivamente humanas? Laberinto, 11.

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