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Psicogente

Print version ISSN 0124-0137

Psicogente vol.21 no.39 Barranquilla Jan./June 2018

http://dx.doi.org/10.17081/psico.21.39.2822 

Resultado de Investigación

La diversidad sexual y sus representaciones en la juventud*

Young people’s sexual diversity and its representations

Mayra Aracely Chávez Martínez 1   , Joel Zapata Salazar 2   , Jana Petrzelová Mazacová 3   , Gonzalo Villanueva Ibarra 4  

1 Universidad Autónoma de Coahuila, Ciudad de Coahuila, México mayra8767@hotmail.com - https://orcid.org/0000-0003-2427-130X

2 Universidad Autónoma de Coahuila, Ciudad de Coahuila, México correodejoel@yahoo.com - https://orcid.org/0000-0002-7315-716X

3 Universidad Autónoma de Coahuila, Ciudad de Coahuila, México jana-checa@yahoo.com.mx - https://orcid.org/0000-0002-7624-5093

4 Universidad Autónoma de Coahuila, Ciudad de Coahuila, México gonzaloovi@gmail.com - https://orcid.org/0000-0003-2693-914X

Resumen

Objetivo: El objetivo del presente estudio fue indagar la percepción de la diversidad sexual a partir de las representaciones que, a través del discurso, los jóvenes expresan. Método: Se trabajó con un diseño no experimental, de corte transversal/transaccional de alcance descriptivo. Como instrumento se utilizó la técnica de Redes Semánticas Modificadas; trabajándose los siguientes indicadores: tamaño de la red, peso semántico, diferencia semántica cuantitativa y núcleo de la red. La muestra se integró por 250 jóvenes de ambos sexos, con edades entre los 19 y los 29 años. Se empleó un muestreo no probabilístico, cuyos criterios de inclusión fueron: la disponibilidad y el consentimiento informado. Resultados: Los resultados demuestran que los sujetos refieren construcciones cada vez menos rígidas en torno a la diversidad sexual, revelando en algunos casos discursos contradictorios en torno a ésta; por un lado, emociones negativas como el miedo y por otro, mayor apertura a la igualdad y al respeto. Conclusiones: Es necesario considerar que, a pesar de haberse observado una tendencia al cambio en las respuestas de los participantes de este estudio, se debe continuar monitoreando esta tendencia y sus implicaciones en generaciones pasadas y futuras.

Palabras-clave: Diversidad sexual; Jóvenes; Representaciones

Abstract

Objective: The aim of the present study was to investigate the perception of sexual diversity based on the representations that young people express through discourse. Method: We worked with a non-experimental, cross-sectional / transactional cross-sectional design. As instrument was used the technique of Modified Semantic Networks; Working the following indicators: network size, semantic weight, quantitative semantic difference and network core. The sample was composed of 250 young men and women, aged between 19 and 29 years. A non-probabilistic sampling was used, whose inclusion criteria were: availability and informed consent. Results: The results show that the subjects refer to increasingly rigid constructions around sexual diversity, revealing in some cases contradictory discourses around it; On the one hand, negative emotions such as fear and on the other, greater openness to equality and respect. Conclusions: It is necessary to con sider that, despite a tendency to change the responses of the participants of this study, this trend and its implications in past and future generations should be monitored.

Key words: Sexual diversity; Young people; Representations

Introducción

La orientación sexual es parte de un proceso de definición del objeto hacia el cual será dirigido el im pulso sexual que forma el desarrollo psicosexual, sin que necesariamente se restrinja a este. Según Money y Ehr hardt (1972) el desarrollo psicosexual se considera como un proceso mediante el cual se desarrolla la identidad de género, el rol genérico y la orientación sexual.

La orientación sexo-genérica-sexual indica a la disposición erótica y afectiva a desarrollar actividades se xuales con personas del otro sexo, del mismo sexo o con ambos. Sin embargo, tratar de “etiquetar” a una persona sobre la base de su orientación sexual puede convertirse en un proceso complejo y difícil, pues esta “disposición” no es necesariamente permanente en la vida y puede aplicarse a tres áreas distintas de la sexualidad: el com portamiento sexual, el deseo sexual, y los contenidos de las fantasías sexuales.

Nos podemos referir a Gorguet que explica que la sexualidad: “Es la forma en que cada persona expresa sus deseos, pensamientos, fantasías, actitudes, actividades prácticas y relaciones interpersonales y es el resultado de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, cul turales, éticos, religiosos, espirituales y comunicativos. Existen múltiples expresiones de la sexualidad, tantas como seres humanos” (Gorguet, 2008, p.17).

Relacionado con lo anterior, Foucault propone una “nueva visión de la sexualidad, ya no como una con secuencia de la biología, sino como una construcción social histórica”, además de que es esta la que afecta la manera de pensar y entender el cuerpo a través de la historia de nuestros discursos (Mogrojevo, 2008). Dicha “reinvención” del paradigma nos lleva a esclarecer diver sos conceptos para que el análisis de los datos obtenidos sea más sólido, ya que el interactuar con condiciones socio-históricas lleva a que los conceptos se tornen más complejos y maleables con el pasar de los años.

Situación actual del tema

El contexto social y político es predominantemen te discriminatorio respecto de las personas cuya orien tación sexual es diferente a la heterosexual. De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México-ENADIS 2010, realizada por el Consejo Na cional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), la intolerancia hacia los homosexuales presenta una relación inversamente proporcional al nivel de escolaridad, en donde una persona con orientación homosexual no tendría cabida en seis de cada diez hogares de personas sin escolaridad (CONAPRED, 2011). Por otro lado, “nueve de cada diez homosexuales opinan que existe dis criminación por su condición, y 42,8 % afirma haber sufrido algún acto de discriminación en el último año” (Flores, 2007, p.15).

Durante la mayor parte del siglo XX, el control y disciplina de la sexualidad masculina siguió el camino de la criminalización y la patologización sobre las masculinidades subordinadas. Esta “injusticia cultural” se expresó en la formación de representaciones negativas sobre muchas subjetividades, sobre la diversidad sexual y sobre el género (Fraser, 1997).

El primer concepto a revisar es la diversidad se xual, cuyo término refiere al hecho de ser diferente y/o desigual, sugiriendo una distancia respecto de “la nor ma” que es la heterosexualidad. La diversidad implica un continuum de conductas en el que un elemento no tiene valor más fundamental que cualquier otro (Weeks, 2000; Flores, 2007).

Beasley (2006) refiere que el término género se ha usado para indicar que la naturaleza no dice necesa riamente mucho acerca de la organización de las identidades y prácticas sexuadas. Un cuerpo masculino no necesariamente resulta en una masculinidad social, en una identidad personal considerada masculina. El géne ro en este escenario es visto como una referencia a la construcción social.

El constructivismo del imaginario social tiene que ver con lo que las personas construyeron juntas, con la reproducción de relaciones sociales y los procesos especí ficos en lo establecido histórica y culturalmente.

A principios de la década del cuarenta, Linton (1956) realiza un estudio de la diferencia sexual a partir del contraste de estatus, el autor señala cómo todas las personas aprenden a situarse en un estatus sexual especí fico y cuáles serían las conductas esperadas y socialmen te demandadas para dicho estatus. De esta forma, tanto la masculinidad como la feminidad se transforman en identidades psicológicamente constituidas. Como pro ceso que deviene de la infancia, la mayor parte de las personas coinciden o están de acuerdo tácitamente con el estatus asignado, aunque no siempre sea así. En diver sas sociedades, la antropología ha estudiado la existencia de un tercer género: mujeres en algún grado masculinizadas y hombres feminizados en algún grado y se han documentado los hallazgos etnográficamente.

Pero como Lamas (2013) señala, en todos esos planteamientos, subyace una pregunta fundamental que mantiene el debate entre naturaleza/cultura, este es: ¿existe una relación entre las diferencias biológicas y las diferencias socioculturales? Si partimos del supuesto de que los roles sexuales son construcciones culturales e históricas, ¿por qué las mujeres han sido relegadas al ámbito privado y han sido excluidas del poder público?; por el contrario, si los roles sexuales están determinados biológicamente, ¿qué posibilidades existen de modificar los? El feminismo sintetiza estos planteamientos con un matiz político: ¿por qué la diferencia sexual se traduce en desigualdad social? ¿Por qué las mujeres históricamente han sido el género más relegado?

La diversidad sexual, debido a esa distancia de lo que se considera normal, implica una respuesta de re chazo en algunos grupos sociales que no aceptan esas diferencias. Surge así el fenómeno de la intolerancia, el cual acarrea a su vez conductas de discriminación y agre sión hacia la diversidad.

La clasificación popular identifica tres tipos de orientación sexual: la heterosexual (atracción por perso nas del otro sexo); la homosexual (atracción por perso nas del mismo sexo), y bisexual (atracción por personas de ambos sexos). En 1942, el biólogo y sociólogo nor teamericano Kinsey (citado en Mirabeti-Mullol, 1985) inició una serie de investigaciones sobre sexualidad. Sus estudios lo llevaron a plantear que la orientación sexual es un continuo, que va desde la heterosexualidad exclu siva hasta la homosexualidad exclusiva.

La homofobia designa el miedo y la aversión irra cionales a la homosexualidad y a la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual y transgénero (LGBTT), basa dos en prejuicios (Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, 2009). Dicho fenómeno se ha vis to censurado por diversas instituciones, al menos en el plano público, esto con la intención de que la población general se sensibilice y cambie de actitud paulatinamen te. Por otra parte, existen algunas otras más conserva doras como ciertas instituciones eclesiásticas que en lu gar de favorecer una conducta más tolerante, estimulan prácticas homofóbicas en sus seguidores.

La homofobia se desarrolla por los mismos me canismos tanto en la población homosexual como en la heterosexual. No es únicamente un problema que ocu rre en las relaciones de los heterosexuales con los ho mosexuales. Tampoco de estos últimos consigo mismos y con su grupo de referencia, sino que también es un problema de los heterosexuales entre sí y de cada uno para consigo mismo, que puede afectar profundamente a las relaciones con las personas tanto del mismo sexo como del otro sexo (Villanova, Fernández & García, 1997, p.2).

Dicha estimulación no se ejecuta explícitamente, pero sí se realiza una revisión detenida de su contenido en los discursos que exponen, evidentemente, una intertextualidad que denota una actitud homofóbica de su parte. Se considera que las sociedades homofóbicas tie nen un origen social, donde no solamente se encuentra el componente del patriarcado sino también se tiene la fuerte influencia de las instituciones de poder, por ejem plo la Iglesia Católica, que condena a los homosexuales desde la Edad Media, pues de acuerdo a sus creencias “se construye la condena a la sexualidad sin fines repro ductivos: desde la masturbación hasta la relación homo sexual” (Lamas, 2013; Mercado, 2009).

Hoy en día el cuerpo es un producto social y cul tural, donde las prácticas sociales de regulación y do minación de los cuerpos han provocado que exista un desequilibrio notable en la percepción de control sobre nuestro cuerpo y nuestra sexualidad (Campos, 2010).

Foucault nos habla de cómo los temas relaciona dos con la sexualidad han sido censurados a través de los años creando así un efecto represivo, por lo cual es con gruente esperar que los efectos de liberación de dicho poder represivo se manifiesten con lentitud; el hablar li bremente del sexo y aceptarlo en su realidad es tan ajeno al hilo de una historia milenaria, es además hostil a los mecanismos intrínsecos a la sexualidad como un tema más en nuestras relaciones cotidianas (Foucault, 1977).

Dentro del marco legal, el matrimonio entre dos personas del mismo sexo se ha abierto camino lenta mente en México, donde se empieza a reconocerles el derecho a contraer matrimonio, conformar relación de concubinato e incluso adoptar hijos (Tenorio, 2012).

A raíz de lo anterior se han generado diversos de bates donde, a pesar de la lucha porque la preferencia se xual sea reconocida en las instituciones del matrimonio y el concubinato, hay un sector importante de la pobla ción que se resiste a aceptar esto aduciendo argumentos de carácter religioso, moral, social y cultural (Tenorio, 2012).

Actualmente el debate acerca de este tema no se encuentra cerca de llegar a su fin, ya que recae sobre po líticas públicas la decisión de que el niño sea adoptado por determinada familia (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, 2011), por lo cual, el proceso cae en la burocracia donde las instituciones de poder conservadoras dominan el manejo de la información, lo que niega la posibilidad de apertura y aceptación hacia el tema.

El respeto a la diversidad identitaria se debe fo mentar en todos los espacios sociales y de la vida en el núcleo familiar y en todas sus etapas, desde la infancia hasta la vejez. Debemos inducirnos a una sociedad abier ta, tolerante y amistosa, donde no tenga cabida la nega ción de la diversidad humana (Peixoto Caldas, Fonseca & Almerida, 2012).

La diversidad afectivo-sexual se debe agregar de forma transversal a lo largo de los diferentes ciclos edu cativos, asignaturas y materiales de la educación formal para así lograr, la inclusión democrática, de todas las identidades existentes y en todos los ámbitos culturales, económicos, políticos y sociales.

La sociedad mexicana, predominantemente de la religión católica, muy lentamente empieza a aceptar la diversidad sexual, está influida por los prejuicios y pen samientos discriminativos. Se hace un esfuerzo para la transformación de las ideas culturales, sociales y muchas veces hasta políticas para lograr la igualdad y la democra cia de una sociedad abierta y libre.

Aceptar plenamente la diversidad sexual requiere la revisión de las clasificaciones que hemos desarrollado sobre la sexualidad y género y también debemos recono cer que no ha sido perfecta.

Como señala Escobar (2007), “La diversidad debe entenderse como un hecho de la sexualidad humana y no puede interpretarse como marginalidad, perversidad o anormalidad. Debe reconocerse la diversidad como derecho a la diferencia, a la ambigüedad y a la singulari dad de cada ser humano” (Escobar, 2007, p.92).

Afirman Careaga y Cruz (2004) que hay que “re conocer que las clasificaciones sobre la diversidad sexual no son inamovibles ni definitivas, sino que están en constante movimiento y que se traslapan aún sin darnos cuenta. Incluso, nos reta a mirar un mundo sin catego rías, donde las expresiones de la sexualidad, todas, ten gan cabida y sean plenamente disfrutadas, un mundo que aún ni siquiera imagino” (p.17).

En México, el reconocimiento legítimo de la exis tencia de las minorías sexuales, la igualdad con base en la representación y la inclusión en términos de derechos, están lejos de ser una realidad.

Globalmente se puede realizar un diagnóstico y determinar que, en la sociedad mexicana, predominan las prácticas discriminatorias, excluyentes y homofóbicas que son precisamente las que plantean los retos más im portantes para la construcción de una sociedad igualita ria e incluyente (Flores, 2007).

La cuestión de la diversidad sexual y de legitimi dad de las prácticas o las vivencias homosexuales y bi sexuales y de las identidades sexuales y genéricas de las personas travestis y transexuales no se escapa a estas divi siones. De hecho, “es posible afirmar que en el imagina rio colectivo mayoritario de México y en la visión estatal dichas prácticas e identidades han sido tradicionalmente colocadas dentro de las divisiones de lo insano, inmoral, ilegítimo, ilegal y malo” (Flores, 2007, p.17).

De aquí que el objetivo del presente estudio sea indagar en las configuraciones a partir de las cuales los jóvenes representan a la diversidad sexual a través del discurso; por medio de cogniciones, emociones y prác ticas.

Método

Diseño

Se trabajó con un diseño no experimental, de cor te transversal/transaccional de alcance descriptivo, ya que se busca especificar las propiedades y características del fenómeno de estudio (Hernández-Sampieri, Fernán dez & Baptista, 2014).

En la presente investigación se hizo uso del mé todo fenomenológico; orientándose al acercamiento de la realidad a partir del marco de referencia interna del individuo que se encuentra conformado por todo un conjunto de experiencias, percepciones y recuerdos (Rogers, 1978). Lo anterior nos permite entrar en contacto con la concepción subjetiva que tiene el sujeto acerca de cualquier tema, en este caso, de la diversidad sexual.

Participantes

La muestra seleccionada para el estudio se com puso por jóvenes universitarios del sureste del estado de Coahuila, de las distintas instituciones públicas de edu cación superior que allí se encuentran. Dicha muestra se integró por 250 jóvenes de ambos sexos, con edades entre los 19 y los 29 años. Se empleó un muestreo no probabilístico, cuyos criterios de inclusión fueron: la disponibilidad y el consentimiento informado. Como condición necesaria, se buscó que los sujetos pertenecie ran al mismo colectivo social; para el presente caso, que fueran jóvenes universitarios.

Instrumento

Dado que se utilizó la técnica de redes semánticas modificadas, se construyó un instrumento conforma do por cinco estímulos: diversidad sexual, homofobia, control de la sexualidad, matrimonios del mismo sexo y adopción por parte de parejas del mismo sexo, con signadas cada una en una hoja blanca tamaño media carta. La técnica demanda la utilización de la asociación libre de palabras (Laplanche & Pontalis, 1983; Tortosa & Civera, 2006; Mueller, 2003), indicándole al sujeto la siguiente consigna:

Lea la palabra estímulo que se encuentra en la par te superior de la hoja y anote las primeras diez palabras que se le vengan a la mente, después se le solicita que les otorgue una jerarquización del 1 al 10, donde 1 es la palabra que más se relaciona con la palabra-estímulo y la 10 la que menos. Finalmente, se le pide que otorgue una carga (positiva, negativa o neutra) a cada palabra con un símbolo de más, de menos o de igual, respectivamente, a cada palabra.

El instrumento se utilizó en función de su capaci dad para posibilitar la construcción de redes semánticas modificadas que detallasen las diferencias individuales y grupales, así como la construcción de un sistema de in formación de ideas, actitudes, creencias, valores y prácti cas vinculadas al objeto de estudio, mismas que, a su vez, facilitan el análisis, la reflexión y la interpretación de la información (Vera, Pimentel & Batista, 2005).

Procedimiento

La aplicación se realizó de manera grupal, en conjuntos de 40 sujetos. Se les presentó la consigna y se les indicó que si se utilizaban conceptos compuestos, estos no pasaran de dos palabras. La técnica demanda que los participantes permanezcan en silencio durante el proceso, concentrándose en la tarea; así mismo, se les enfatiza la importancia de evitar pensamientos estruc turados, reflexivos, lógicos y/o coherentes, durante el procedimiento.

Cada palabra proporcionada por el sujeto, se ti pificó como definidora. Con estas se va conformando un universo de asociación o diccionario de asociación; para ello se tomó como punto de partida el registro de la fre cuencia de las palabras y el orden primario con que son evocadas. Esto permitió discernir los elementos centra les que concentran el significado de la palabra-estímulo para los sujetos.

Miguélez (1989), al utilizar este método, propone que el investigador ha de realizar ciertas acciones espe cíficas a través de una serie de etapas, que son las si guientes: 1) etapa previa de clarificación de parámetros de los cuales parte el investigador; 2) etapa descriptiva, dentro de la cual se expone una descripción lo más ob jetivamente posible de la realidad vivida por los sujetos en relación al tema que se pretende investigar; 3) etapa estructural, que implica el estudio y análisis fenomenológico de lo propiamente dicho y 4) debate acerca de los resultados del análisis realizado en contraste con lo planeado con la bibliografía correspondiente.

La información se procesó en una hoja electróni ca de cálculo para la construcción de redes semánticas modificadas de acuerdo con la propuesta de Reyes-Lagunes (1993), de quien se retoman los indicadores propues tos para el análisis de resultados: tamaño de la red, peso semántico, diferencia semántica cuantitativa y núcleo de la red.

Resultados

Para fines de análisis se presentarán principal mente las primeras cinco definidoras con mayor peso semántico, siendo este el más significativo. Las gráficas del núcleo de la red señalan claramente las distancias en tre las distintas expresiones de los sujetos participantes.

Palabra estímulo

Figura 1 Distancia Semántica Cuantitativa (DSC) 

En la Figura 1 podemos observar que la palabra con mayor peso semántico es ‘gay’, en el segundo lugar la palabra ‘sexo’ y en tercer lugar la palabra ‘heterosexual’.

Palabra estímulo

Figura 2 Distancia Semántica Cuantitativa (DSC) 

En la Figura 2 se detecta que la palabra definidora es el ‘miedo’, en segundo lugar la palabra ‘gay’ y en ter cero ‘discriminación’.

Palabra estímulo

Figura 3 Distancia Semántica Cuantitativa (DSC) 

Figura 4 Distancia Semántica Cuantitativa (DSC) 

En la Figura 3 se muestra que la palabra definido ra es ‘Control’ y la segunda ‘Responsabilidad’.

En la Figura 4 podemos observar que la palabra definidora es la ‘Igualdad’ y la segunda ‘Respeto’.

Figura 5 Distancia Semántica Cuantitativa (DSC) 

En la Figura 5 podemos observar que la palabra definidora es ‘Amor’, la segunda ‘Igualdad’ y la impor tancia que toma el lugar tercero es ‘Respeto’.

Discusión

Dentro de las primeras cinco definidoras el pri mer concepto estímulo ‘Diversidad sexual’ encontramos que se relaciona directamente y, de una manera avasalla dora, con ‘Gay’ y un poco por detrás en el peso semánti co se encuentra ‘Sexo’.

Esto nos habla de una posible desinformación del concepto que se tiene de la diversidad sexual, ya que esta involucra otros aspectos referentes a preferencias se xuales, identidades sexuales, etcétera. Al ser relacionado por los jóvenes con Gay y Sexo, se reduce el espectro de significados que involucra el concepto estímulo. Este es un fenómeno que se debe en parte a la gran cantidad de información a la que los jóvenes se ven sometidos.

Diferentes medios, al sobreinformar, desinforman. Otro aspecto a resaltar es el hecho de la utilización de la pala bra ‘Gay’ en lugar de ‘Homosexual’. Esto nos habla de que la sexualidad y la percepción que tienen los jóvenes de la diversidad sexual se ve muy influida por factores sociales, que sobrepasan a los biológicos, la sexualidad se construye de una manera histórica (Mogrojevo, 2008). Dentro de la denominación encontramos matices de discriminación, ya que significados como “cobarde”, “afeminado”, etcétera, son usualmente asociados con el significado de Gay.

La diferencia entre hombres y mujeres en la to lerancia a la homosexualidad del propio sexo es mucho mayor en mujeres que en hombres, posiblemente por las diferentes presiones que se ubican en la construcción de las características del género (Villanova et al., 1997).

En tercer lugar, referente al peso semántico, en contramos a ‘Heterosexual’. Aun cuando cuenta con una DSC de 34,01, en contraste con la DSC de ‘Sexo’ de 82,31, es inesperado observar que una palabra definido ra sea ‘heterosexual’ (por delante incluso de ‘Bisexual’ y la palabra ‘Homosexual’ no se ve incluida). Su inclusión demuestra la poca tolerancia o adaptación que se tiene a la idea de la diversidad sexual, tornándola rígida y poco flexible; en busca de un ideal para poder ser aceptada, cuando ninguna parte del continuum debe tener más valor que otra (Weeks, 2000; Flores, 2007).

En las dos últimas definidoras, ‘Libertad’ y ‘Se xualidad’ encontramos elementos que muestran atisbos de igualdad. La libertad debe ser asociada con la diversi dad sexual y, por ende, también a la sexualidad, ya que esta abarca de forma más amplia y holista a las diferentes conductas sexuales de los seres humanos, que se mues tran en todos los ámbitos del diario vivir y de la esfera cotidiana de las personas (Gorguet, 2008).

El segundo concepto estímulo es ‘Homofobia’. La primera definidora resultante es ‘Miedo’ con 940 de peso semántico, muy por delante de las que le proceden. Esto nos habla de que se tiene muy en claro la concep ción de lo que significa la homofobia, sin embargo, hay diferentes cargas afectivas. Aun cuando se identifique el elemento del miedo, este miedo puede ser un miedo que siente el mismo individuo a lo desconocido, y no nece sariamente lo representa por conocimiento de la defini ción del concepto de homofobia (Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, 2009).

Los estereotipos de género vuelven a hacerse pre sentes en la segunda definidora, donde se encuentra el término ‘Gay’, haciendo referencia principalmente a los hombres. Incluso dentro de los grupos subordinados (Homosexuales) por el patriarcado se encuentran grupos doblemente subordinados, que en este caso serían las mujeres lesbianas y las personas transexuales.

Las siguientes dos definidoras cuentan, al igual que la primera definidora, con connotaciones de defi nición del concepto estímulo, y a la vez con matices que nos hablan de una posibilidad del sentir de los exami nados; estas variables son ‘Discriminación’ e ‘Intoleran cia’. Sin embargo, la quinta definidora ‘Rechazo’ es más directa, ya que involucra intrínsecamente una aversión ante el supuesto del que se habla en el concepto estímu lo, que es homofobia, que como menciona Lamas (2013) es algo que ha sido sancionado desde la Edad Media.

El tercer concepto estímulo es ‘Control de la se xualidad’. La definidora con mayor peso semántico es ‘Control’ con 635. Esto denota que la mayor parte de los jóvenes universitarios no cuentan con una concepción clara y operacionalizada de lo que involucra el control de la sexualidad y solo conciben su restricción en forma de limitaciones (Cosse, 2012).

La segunda definidora es ‘Responsabilidad’ con 461 de peso semántico, algo por debajo de “Control”. La palabra responsabilidad, por sí misma involucra más ma tices, es decir, hay una participación activa del sujeto en el proceso del control de la responsabilidad; se analizan diferentes factores como las expectativas a futuro y las consecuencias de los propios actos (Santamaría, 2012).

Las siguientes dos definidoras ‘Condón’ y ‘Absti nencia’ hacen referencia al control de la sexualidad en el sentido de control de la natalidad y de enfermedades venéreas. Aun cuando pueden tener el mismo propó sito hay una diferencia significativa en su percepción y aplicación. La utilización del condón (aun cuando hay muchos más métodos anticonceptivos, en el caso del control de la natalidad) involucra mayor información y conocimiento previo acerca de la sexualidad; congruen te con la responsabilidad de la que hablamos anterior mente. La abstinencia, en cambio, aunque cumple los mismos fines, es diferente en el sentido en que elimina o anula en cierta medida las prácticas sexuales, inhibiendo al individuo. Hay que ser cuidadosos al mencionar esto, ya que puede ser motivado por diferentes ideologías que pueden ser tanto personales como influidas externa mente en el individuo.

Por último, con el mismo peso semántico de 320 que tiene ‘Abstinencia’ se encuentra ‘Respeto’. Los jóve nes universitarios parecen ya empezar a contar con las elaboraciones necesarias para identificar a otro dentro de la sexualidad y no solo como una actividad para con seguir placer propio. Este respeto involucra el reconoci miento de la otra persona en la calidad de ser humano y, por lo tanto, merecedor de consideraciones, de ser aceptado y tomado en cuenta.

El cuarto concepto estímulo es ‘Matrimonios del mismo sexo’ y sus dos primeras definidoras, con casi idéntico peso semántico de 619 y 615 son ‘Igualdad’ y ‘Respeto’ seguidas muy de cerca por ‘Amor’ y ‘Libertad’, y por último, ‘Derecho’.

La formación de familias de una pareja homo sexual es un fenómeno nuevo y, por lo tanto, surgen muchas preguntas sometidas a la nueva construcción del imaginario social que se está erigiendo en la nueva realidad social.

La pronunciación de los grupos LGBT también ha contribuido en este proceso, buscando reivindicar sus derechos sociales y políticos; ganando cada vez más espacios de participación y beneficios legales como el matrimonio, para la sucesión de bienes en caso de una fatalidad (González, 2001).

En este caso se mencionan juntas las definidoras por tener un contenido similar en el sentido de acepta ción y de mirada y connotación positiva del concepto estímulo de matrimonios del mismo sexo. No obstante anteriormente se analizaron las primeras 5 definidoras con mayor carga semántica, en este caso es importante señalar que dos de la definidoras finales (la octava, ‘Dis criminación’ y la novena, ‘Gay’) contienen cargas negati vas, de duda o dificultad de aceptación.

Es muy interesante observar cómo la visión de los matrimonios de personas del mismo sexo comienza a ser aceptada dentro de la población juvenil, lo que se podría considerar acorde a las nuevas políticas implementadas a nivel estatal sobre las relaciones formales de personas homosexuales (Tenorio, 2012). Sin embargo, se debe ser precavido al afirmar que son estas políticas de género las causantes de que el marco de tolerancia comience a ampliarse, ya que se puede deber a diferentes factores como los medios de comunicación, la sexualidad más abierta que se vive actualmente o incluso a factores de socialización.

El quinto y último concepto estímulo es ‘Adop ción por parte de parejas del mismo sexo’. La distribu ción del peso semántico en este concepto fue bastante parecida dentro de las primeras definidoras, demostran do un amplio abanico de definiciones con las que cuen tan los jóvenes. ‘Amor’, ‘Igualdad’, ‘Respetar’, ‘Familia’ son las primeras cuatro definidoras dentro de la lista.

Al igual que en el concepto estímulo anterior, la mayoría de las definidoras cuentan con una connota ción positiva, y nos habla de una aceptación mayor de las adopciones por parte de parejas del mismo sexo. La única definidora que pone un poco en juicio lo anterior es la octava, ‘Bullying’, ya que dentro del imaginario de algunos jóvenes existe el miedo a ser estigmatizados por el hecho de tener padres del mismo sexo.

Es interesante ver cómo la construcción histórica de la vida en pareja evoluciona más allá de algo biológi co referido a la reproducción y supervivencia de la es pecie (Foucault, 1977). Esta nueva concepción es capaz de asimilar e integrar elementos diferentes como una fa milia compuesta, con niños adoptados y con padres del mismo sexo. Esta maleabilidad que están mostrando las instituciones, como en este caso la familia, son muestra de los cambios de la época posmoderna en la que nos estamos adentrando (Lyotard, 1987).

Conclusiones

Como principal conclusión se puede mencionar que el discurso de los jóvenes universitarios acerca de la diversidad sexual comienza a ser más variable y diná mico. Esto debido a que comienza a aceptar y a integrar conductas que se escapan de la regla que dicta el patriar cado o la hegemonía dominante.

Esto, como ya lo mencionamos anteriormente, puede ser producto de diferentes factores que van des de los medios de comunicación, la educación escolar, la sensibilización social hasta las políticas implementadas por el Estado.

De una u otra forma, las representaciones de la diversidad sexual comienzan a ser menos rígidas y con mucha más apertura hacia el cambio.

Sin embargo, se debe mencionar que aún se en cuentran distintos matices que si bien no se refieren exactamente a una resistencia al cambio, si hay ciertas conductas o ideas que siguen implantadas en el imagina rio social, posiblemente como herencia o influencia de generaciones anteriores de jóvenes, que veían o siguen viendo la diversidad sexual como algo indeseable o algo que debe ser escondido, reprimido y castigado.

A pesar de esto, nuestro panorama es bastante prometedor a la hora de hablar de equidad de género. Los jóvenes prometen continuar con esta tendencia al cambio. Lo que se debe seguir observando es cómo evo lucionan sus representaciones, qué impacto tienen en generaciones anteriores y qué herencia le dejan a las ge neraciones venideras.

Referencias

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* Proyecto de investigación: Diversidad sexual.

Referencia de este artículo (APA): Chávez, M., Zapata, J., Petrzelová, J. & Villanueva, G. (2018). La diversidad sexual y sus representaciones en la juventud. Psicogente, 21(39), 62-74. http://doi.org/10.17081/psico.21.39.2822

Recibido: 03 de Julio de 2016; Aprobado: 26 de Abril de 2017

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