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Revista de Economía Institucional

versión impresa ISSN 0124-5996

Rev.econ.inst. v.6 n.11 Bogotá dic. 2004

 


REFLEXIONES EN TORNO A LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO, EL CRECIMIENTO Y EL GASTO PÚBLICO


ANALYSIS OF INCOME DISTRIBUTION, GROWTH AND PUBLIC SPENDING


de Jorge Iván González, Clara Ramírez Gómez y Alfredo Sarmiento Gómez, Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2003, 113 páginas.



Lucía Mina Rosero*

* Economista, Máster en Economía de la Universidad de Manchester. Consultora e investigadora del Programa Nacional de Desarrollo Humano (PNUD), Departamento Nacional de Planeación, lmina@dnp.gov.co. Fecha de recepción: 12 de abril de 2004; fecha de aceptación: 25 de junio de 2004.


Este libro hace tres aportes básicos al debate sobre la relación entre el crecimiento, la desigualdad y el papel del gasto público: la discusión teórica acerca de la posibilidad de interpretar la igualdad como un requisito del crecimiento, el examen de la convergencia regional en el país y la introducción de las desigualdades en la posesión de activos.

Los autores presentan las divergencias entre escuelas neoclásica y keynesiana con respecto a la prioridad que se da a la distribución y al crecimiento. Para los neoclásicos, el ahorro aumenta si la economía crece, aunque en forma decreciente. Con el aumento del ahorro se incrementa el ingreso. Esto significa que los países pobres pueden alcanzar a los más ricos. La convergencia de ingresos es factible y viene acompañada de una apropiación tecnológica por parte de los países pobres. La conclusión lógica es que se debe incrementar el ahorro y mejorar la educación para acelerar el crecimiento y facilitar la apropiación tecnológica, así como para incrementar las oportunidades de participación en el mercado de trabajo y devengar ingresos más altos, lo que reduce los niveles de desigualdad. Y aunque no se descarta un mayor ahorro asociado con una mayor desigualdad, ésta es aceptable si todos los grupos aumentan su ingreso.

Para los keynesianos, primero se debe distribuir y luego crecer. La distribución del ingreso entre el trabajo y el capital afecta la demanda, la cual es una función directa de la capacidad de compra de los trabajadores. Los aumentos de salarios pueden llevar a la adopción de tecnologías intensivas en capital y con ello a incrementos de la productividad.

El libro examina estos puntos de vista divergentes a través de lo que Vickrey (1945) denomina tensión entre “igualdad e incentivos”1. Luego aborda los planteamientos de Kuznets sobre la relación entre igualdad y crecimiento. Para los autores, la falta de convergencia de los ingresos entre los países en desarrollo y los países avanzados permite interpretar la U invertida de Kuznets como una relación de causalidad que va de la equidad al crecimiento.

Con esa relación en mente, evalúan la convergencia entre las diferentes regiones del país a partir del análisis de las variaciones del Índice de Condiciones de Vida (ICV) y del Indicador de Desarrollo Humano (IDH). El ICV incluye variables de capital humano, infraestructura física de la vivienda y servicios públicos, y variables demográficas como el hacinamiento y la presencia de menores de seis años en el hogar. En el IDH se conjugan longevidad, conocimiento e ingreso, medido por el PIB per cápita. Con base en los datos, concluyen que no es posible afirmar la existencia de convergencia durante un período de trece años (1985 a 1995) y otro de tres años (1994 a 1997), entre los departamentos con mayor nivel de desarrollo y los más pobres, ni convergencia de ingresos durante 1980 a 1997.

Por su parte, el examen de las diferencias en la posesión de activos físicos entre los hogares clasificados por el nivel de ingreso muestra que la vivienda es el activo físico más importante para los hogares pobres, y que su valor sólo representa cerca de un 80% del gasto en bienes no durables de los hogares de ingresos más altos2. La posesión de una vivienda es determinante en la distribución del gasto destinado a la compra de otros activos físicos entre los hogares más pobres y ricos según sus ingresos. La desigualdad del gasto en activos físicos3 es menor entre los hogares que poseen vivienda; lo que lleva a concluir que la desigualdad es mayor cuando se tienen en cuenta los activos. Además, cuando se tiene en cuenta el género de quienes tienen activos, es evidente la feminización de la pobreza en el país. Por último, a partir del análisis de la distribución del gasto en acciones y títulos valores, cuyo 90% está en manos del 10% más rico de la población, concluyen que el país está lejos de la democratización accionaria promovida en la década de los ochenta.

El libro finaliza con una evaluación del comportamiento del gasto público en los años noventa. El análisis de equilibrio parcial que se utiliza indica que durante esa década el impacto final de los subsidios sobre la distribución del ingreso fue positivo, mientras que la incidencia de los impuestos fue negativa, debido a que el país ha venido sustituyendo el impuesto a la renta, que es progresivo por naturaleza, por el IVA, un impuesto regresivo. El efecto neto de impuestos y subsidios es progresivo pero, en opinión de los autores, aunque la política fiscal favorece la equidad es necesario actuar también sobre otras variables económicas.


NOTAS AL PIE

1. Mientras que la igualdad está relacionada con los ingresos, los incentivos se relacionan con la acumulación.

2. Como hogares pobres se considera a los ubicados en el decil inferior de la distribución de ingresos; los ricos corresponden a los del decil superior.

3. Muebles, electrodomésticos, medios de transporte, etc.

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