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Revista de Economía Institucional

versión impresa ISSN 0124-5996

Rev.econ.inst. v.7 n.13 Bogotá dic. 2005

 


CAMBIO CULTURAL, DINÁMICA INSTITUCIONAL Y CIENCIA COGNITIVA: HACIA UNA COMPRENSIÓN MULTIDISCIPLINARIA DEL DESARROLLO ECONÓMICO


CULTURAL CHANGE, INSTITUTIONAL DYNAMICS AND COGNITIVE SCIENCE: TOWARD A MULTIDISCIPLINARY COMPREHENSION OF ECONOMIC DEVELOPMENT


Understanding the Process of Economic Change, Douglass C. North, Princeton, Princeton University Press, 2005.



Gonzalo Caballero* y Christopher Kingston**

* Doctor en Economía por la Universidad de Vigo y Visiting Research Fellow en la Washington University. Su participación en este proyecto contó con el respaldo financiero de la Secretaría de Investigación de la Xunta de Galicia, gcaballero@uvigo.es
** Doctor en Economía por Stanford University y profesor de Economía del Amherst College, cgkingston@amherst.edu Fecha de recepción: 22 de agosto de 2005, fecha de aceptación: 16 de septiembre de 2005.


El profesor Douglass North es uno de los economistas más destacados del siglo XX. El Premio Nobel que recibió en 1993 reconoció un trabajo de investigación que es referencia indiscutible para el avance del análisis económico en varios campos. La ciencia económica actual no sería la misma sin esa obra.

En 1961, North analizó el crecimiento económico de Estados Unidos desde una perspectiva neoclásica, en un trabajo que se convertiría en pieza fundacional de la cliometría y de la nueva historia económica. En Davis y North (1971), ya concebía el cambio institucional como un factor determinante del crecimiento, aunque en esa época el enfoque eficientista de la tradición neoclásica dominaba la tendencia del cambio institucional. En North y Thomas (1973) empieza a apartarse de ese enfoque para iniciar el estudio de las instituciones ineficientes como causa del fracaso económico. Desarrolla esta hipótesis en 1981, incorporando los costos de transacción, y señalando que una teoría de las instituciones se debe cimentar sobre una teoría de los derechos de propiedad, una teoría de la percepción y la ideología y una teoría del Estado.

En la década de los ochenta, su investigación se centró en las instituciones políticas, entendidas como reglas que reducen los costos de transacción de toda economía (North, 1985 y 1989; North y Weingast, 1989). Este interés por lo político lo llevó a formular una teoría política de costos de transacción (North, 1990b), que reorientó la economía política moderna (Caballero y Arias, 2003).

Su principal aporte a la nueva economía institucional ha sido Instituciones, cambio institucional y desempeño económico, obra en la que modifica los supuestos neoclásicos sobre la conducta de los individuos, destaca el papel de las instituciones informales, estudia los procesos de cambio institucional y desarrolla el concepto de “dependencia de la trayectoria”. Este marco teórico convirtió esa obra en un clásico de la economía institucional.

Y como sugirió en su discurso de recepción del Nobel (North, 1994), en la década de los noventa, trasladó el eje de su investigación de los aspectos políticos a los factores mentales y cognitivos, y al proceso de aprendizaje, que son esenciales para entender el desarrollo económico (Denzau y North, 1994; North, 2000 y Mantzavinos, North y Shariq, 2001).

El autor que dio impulso a la nueva historia económica y después a la nueva economía institucional vuelve a retar a los economistas a comienzos del siglo XXI, en una obra que rompe las fronteras tradicionales de la ciencia económica. La publicación de La comprensión del proceso de cambio económico no pasará desapercibida para los economistas ni para los demás científicos sociales. Entender cómo cambia la economía es esencial para entender las claves del éxito y del fracaso económico, del desarrollo y del atraso. Esta obra está llamada a convertirse en referencia obligada del pensamiento económico. Este nuevo aporte de North abre todo un campo de investigación teórica y aplicada.

Como señala su autor, la obra es una extensión de la nueva economía institucional que intenta comprender el proceso de cambio económico. Por ello desborda el marco teórico de una economía neoclásica centrada en el estudio de la asignación de recursos para incorporar las creencias, el aprendizaje, la política y la historia como factores clave para el desarrollo.

Para entender el cambio económico, North considera necesario estudiar el primer nivel de análisis social que propuso Williamson (2000). Este nivel corresponde a las cuestiones sociológicas y culturales, y exige incorporar los aspectos cognitivo y antropológico. Aunque ya había abordado el segundo nivel de análisis social cuando examinó las reglas políticas (first order economizing), la novedad es que hace endógeno el nivel de análisis superior. Así, el análisis de La comprensión del proceso de cambio económico desborda los esquemas del “imperialismo económico” tradicional para adoptar un enfoque multidisciplinario que niega el encerramiento de las ciencias sociales.

El análisis del cambio económico se basa en la triada creencias-instituciones-economía. Para entender cómo funciona una economía hay que conocer los factores políticos, sociales y culturales que determinan su dinámica institucional, y para ello hay que estudiar los sistemas de creencias y de toma de decisiones. Al incorporar las creencias como elemento clave del proceso de cambio económico, North retoma el legado de Hayek (1952) y diversas contribuciones de la ciencia cognitiva, cuya conjunción da un carácter novedoso al libro, que parte de varias premisas:

a) El entorno humano es un escenario dinámico y no ergódico que cambia continuamente y genera alta incertidumbre; b) los humanos intentan estructurar ese entorno y reducir la incertidumbre; c) las decisiones humanas son fruto de las intenciones, pero éstas no se convierten directamente en los resultados deseados; d) las creencias, los modelos mentales subjetivos, la cultura y las percepciones influyen en las que generan el cambio económico; e) las creencias de la sociedad acaban determinando la estructura de las instituciones, y f) la eficiencia adaptativa, entendida como la capacidad para las instituciones a un mundo no ergódico, es un factor importante del desempeño económico en el largo plazo.

El primer capítulo muestra que la teoría del cambio económico debe conjugar una teoría demográfica, una teoría del conocimiento y una teoría del cambio institucional. Esta conjugación aún está lejos de ser perfecta, y el libro se centra en el tercer componente. Las creencias dominantes se concretan en la estructura institucional de la sociedad, y establecen un orden que reduce la incertidumbre. La cadena causal parte de la realidad, en torno a ella los individuos forman sus creencias, que se trasladan a las instituciones, y se establece una estructura de incentivos que influyen en las acciones de los agentes. Estas acciones modifican la realidad y se genera un proceso de retroalimentación.

En el segundo capítulo, se desarrollan algunos conceptos sobre el entorno humano que rompen con las premisas de la corriente económicas predominante: para North, el mundo es no ergódico e incierto. Debido a la incertidumbre, en el sentido original de Knight (1921), no es posible determinar la distribución de probabilidades de los resultados, y debido a la no ergodicidad, la estructura de la economía es cambiante. En consecuencia, las instituciones que son óptimas en un momento determinado pueden ser muy perversas cuando cambia el entorno humano.

El capítulo tercero muestra que la hipótesis de racionalidad no es útil para entender muchas elecciones que son claves para el cambio económico en un mundo no ergódico. Los modelos mentales que intentan interpretar y explicar el entorno, las creencias y las percepciones de los individuos se interrelacionan con el contexto sociocultural y afectan las elecciones. North se adentra entonces en el estudio de la arquitectura genética de la mente (en una perspectiva que va más allá de la concepción restrictiva de la psicología evolutiva) y de las características del proceso cognitivo (más próximo a un modelo de sistemas neuronales y estrategias no simbólicas que a uno de inteligencia artificial). Las creencias y la cultura son clave para reducir la incertidumbre en la toma de decisiones y para la supervivencia de la sociedad.

North destaca dos rasgos característicos de la acción humana: la capacidad de ser conscientes y la intencionalidad. En el capítulo cuarto muestra que, debido a estos dos rasgos, el ser humano busca crear instituciones que den cierto orden. Pero en la transición de un sistema de creencias construido para ordenar el entorno físico a uno capaz de ordenar el entorno humano no hay garantías de éxito y tampoco de cambio institucional. Esta es una de las grandes dificultades para establecer una senda de desarrollo económico. La búsqueda del orden puede llegar a producir una conformidad con las instituciones que elimina la diversidad y reduce las posibilidades de adaptación.

El capítulo quinto expone los fundamentos teóricos de las instituciones y el cambio institucional que sirvieron de núcleo a la nueva economía institucional (Caballero, 2001). La estructura institucional que se crea para ordenar el entorno es el determinante básico del funcionamiento de una economía. Esta estructura se deriva de las creencias, las cuales constituyen la representación interna, mientras que las instituciones son la manifestación externa de la representación del paisaje humano. Instituciones formales e informales, cultura, dependencia de la trayectoria, estructura de incentivos, procesos políticos, democracia y cambio institucional son los temas de este capítulo.

El capítulo sexto hace un balance de los factores que se deben tener en cuenta en el estudio del cambio económico desde un enfoque transaccional, dinámico e intencional, que desborda la economía neoclásica y se diferencia de la evolución biológica. Para North, los sistemas de creencias son el fundamento de la sociedad y de las instituciones, y el aprendizaje y los conocimientos determinan el límite superior del bienestar humano. A través de la estructura mental y cultural, estos deben facilitar la adaptación a nuevas experiencias. La conjugación del saber, la demografía y la estructura institucional da forma al proceso del cambio económico.

El capítulo séptimo explica la “conquista del entorno físico” por la humanidad en los últimos siglos, mediante la aplicación del conocimiento científico a los problemas de escasez económica. Se elimina un tipo de incertidumbre y se da paso a incertidumbres motivadas por la complejidad de la evolución del entorno humano. La adaptación de las instituciones y creencias para enfrentar las incertidumbres de la sociedad moderna es imprescindible para el desarrollo económico. La acumulación de conocimientos, las creencias y las instituciones pueden generar o no un entorno que favorezca la eficiencia adaptativa. Y el análisis debe adoptar un marco conceptual amplio que incorpore factores culturales, cognitivos, políticos, económicos, demográficos, educativos e ideológicos.

El capítulo octavo recoge la temática de North, Summerhill y Weingast (2000), y señala la importancia del orden económico como requisito necesario, pero no suficiente, para el desarrollo económico. En la argumentación se recurre a un análisis histórico institucional comparativo que repasa la evolución norteamericana y latinoamericana desde la Independencia. La primera es un ejemplo de orden político, que supera episodios como la guerra civil, y la segunda es un paradigma de inestabilidad y desorden. En ambos casos, la dependencia de la trayectoria desde la etapa colonial y la evolución de los sistemas de creencias son potentes razones explicativas. Las instituciones que favorecieron el cambio interpersonal surgieron en Estados Unidos a partir del marco institucional que Gran Bretaña estableció en las colonias, e hicieron posible una senda de crecimiento económico a largo plazo. En América Latina se estableció el modelo institucional de la colonización española, los distintos sectores sociales no compartían las creencias sobre los límites del gobierno y se abrió una senda de inestabilidad. Y pese a que se han aprobado constituciones similares a la norteamericana, no han tenido efectos políticos y económicos similares a los que tuvo la constitución norteamericana.

El capítulo noveno aborda los aspectos centrales para que una economía se pueda adaptar a los cambios continuos. Trata cuestiones macro, como la evolución de las sociedades frente a nuevas situaciones y los sistemas de creencias más convenientes para resolver esas situaciones, y cuestiones micro, como los ajustes a los mercados para mantener la eficiencia económica en el contexto de cambio. Las dificultades para la adaptación continua provienen de las dificultades de comprensión y de los intereses creados: el reto es desarrollar un enfoque que supere el carácter estático de la economía neoclásica.

En el capítulo décimo reaparece el North historiador que analiza el ascenso del mundo occidental como paradigma de desarrollo económico en la historia, profundizando las ideas que expuso en un ensayo de 1995. En esta evolución hubo dos factores clave. Primero, la falta de un poder político general en Europa permitió la competencia entre unidades descentralizadas. Segundo, la tradición cultural cristiana asimiló una serie de experiencias históricas, religiosas e ideológicas que resultaron en un sistema de creencias que favoreció la libertad, el mercado y la creatividad. En este sentido, North perfecciona la argumentación weberiana sobre protestantismo y capitalismo en tanto indaga explícitamente el origen de las creencias.

El capítulo once estudia la formación de la Unión Soviética como caso ejemplar de creación de una nueva forma de organización social, y analiza el colapso de esa organización política en la época de Gorbachov. Para ejecutar el programa de liberalización, el gobierno tuvo que modificar la estructura de poderes en la organización del Estado: ese cambio creó un nuevo escenario que desbordó el programa de los gobernantes. Las instituciones soviéticas no se adaptaron por su extrema rigidez, y acabaron cediendo ante el nuevo entorno.

El capítulo doce analiza la formación de un escenario adecuado para el desarrollo económico. La comprensión del marco institucional y de los procesos de decisión es muy compleja, pero imprescindible para elaborar reglas que reduzcan los costos de transacción, agrupen el conocimiento disperso y se adapten continuamente. En esta tarea de diseño es esencial la formación de un marco político adecuado, lo que puede exigir revertir inercias institucionales y superar ciertos vetos.

El último capítulo trata la evolución de las creencias, la relación entre sucesos novedosos y adaptabilidad humana, la incertidumbre de la adaptación institucional y los límites a la eficiencia adaptativa, para concluir que la evolución de las sociedades en un mundo incierto y de complejidad creciente tiene un carácter abierto no determinista.

En suma, el libro hace un lúcido análisis de las relaciones entre sistemas de creencias, cambio institucional y desarrollo económico, y abre nuevas líneas de trabajo, propone temas que se deben desarrollar e hipótesis por probar. En un momento en que el Banco Mundial ha aceptado la importancia de las instituciones en varios informes (Burki y Perry, 1998 y Banco Mundial, 2002) y en el que “existe un amplio consenso entre los economistas estudiosos del crecimiento económico en que la cualidad institucional es la clave para explicar las sendas hacia la prosperidad en todo el mundo” (Rodrik, 2004), el profesor North da un paso al frente para incorporar en la agenda de investigación un conjunto de factores y limitaciones que se deben tener en cuenta para entender cómo inciden las instituciones en el cambio económico.

Entre las prescripciones normativas que se pueden extraer de esta obra, mencionamos las más relevantes: a) el desarrollo económico no está necesariamente garantizado para todos los países; las creencias y las instituciones determinan las posibilidades del desarrollo; b) en el análisis y la definición de estrategias de desarrollo se debe adoptar un enfoque global que tenga en cuenta la complejidad y la interdependencia de la matriz institucional; las instituciones formales deben ser coherentes con las informales y con los mecanismos de supervisión y coerción (el simple cambio de las reglas formales no produce necesariamente los efectos que se buscan); c) la concepción estrecha del laissez-faire como política central del desarrollo lleva al fracaso: las instituciones, creencias e incentivos son importantes, y hay espacio para la acción política; d) el marco institucional debe garantizar un marco de orden en el que el Estado se comprometa creíblemente a respetar los derechos políticos y económicos; e) las instituciones del mundo desarrollado no se deben replicar en los países en desarrollo como meras traslaciones; f) la estructura de incentivos que establece la sociedad es esencial para el desarrollo; g) los procesos para adoptar una política de consenso requieren inversión en capital humano, son lentos y los resultados no están garantizados, y h) las instituciones que favorecen el desarrollo son aquellas que se pueden adaptar a las contingencias, que permiten los procesos de prueba y error, y tienen capacidad para eliminar las soluciones no eficaces.

Este último libro del profesor North es un aporte al estudio del cambio económico, pero a pesar de otros avances, como el de Greif y Laitin (2004), aún carecemos de una teoría integral del cambio institucional y el desarrollo económico (North, 1994; Caballero y Kingston, 2005a y 2005b). Temas como el poder de coerción en las relaciones políticas y económicas, las tensiones distributivas y los efectos de los sistemas de creencias están aún en un estado de conocimiento germinal.

La comprensión del proceso del cambio económico no gustará a los economistas más ortodoxos ni a los entusiastas del formalismo matemático. No define un método de análisis del cambio económico ni edifica una teoría unificadora. Aún se carece de estudios empíricos que apliquen estos conceptos teóricos a otras experiencias históricas. La obra es imperfecta, como es imperfecta la ciencia económica pese a sus más de dos siglos de existencia. No obstante, avanza en una dirección promisoria y es un gran aporte, al menos por tres razones: a) su objeto de estudio es el tema esencial de la ciencia económica: el cambio económico es el cauce que puede llevar a las naciones hacia el desarrollo, y el libro se sitúa en la tradición de La naturaleza y causa de la riqueza de las naciones de Adam Smith; b) estudia el cambio económico desde la óptica de un historiador, que conoce bien los avances de la ciencia económica, y aborda temas complejos con rigor y realismo, reconociendo modestamente lo poco que sabemos los economistas acerca de nuestro objeto de estudio. Por esto adopta un enfoque multidisciplinario que trata de integrar los factores políticos, culturales, sociales, cognitivos e históricos, y c) además, “construye un puente” entre la ciencia económica y la ciencia cognitiva con una propuesta promisoria y novedosa para entender el comportamiento económico. Las críticas a la racionalidad tradicional deben llevar a teorías alternativas y los aportes de otros campos científicos son indispensables para superar las dificultades que hoy enfrentan los economistas del comportamiento.

El desarrollo económico exige entender el cambio institucional y el cambio económico. La propuesta de North no es suficiente para entenderlos plenamente, pero es necesaria para entenderlos de manera adecuada. Por ello, el libro es de lectura obligatoria para los estudiosos del desarrollo económico, aunque su contenido desborda esta disciplina. Su importancia se verá en las próximas décadas.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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