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Revista de Economía Institucional

versión impresa ISSN 0124-5996

Rev.econ.inst. vol.15 no.28 Bogotá ene./jun. 2013

 

CREACIÓN, DESTRUCCIÓN Y REASIGNACIÓN DEL EMPLEO EN EL SECTOR MANUFACTURERO COLOMBIANO

CREATION, DESTRUCTION AND JOB REALLOCATION IN COLOMBIAN MANUFACTURING SECTOR

Ligia Alba Melo*
Carlos Andrés Ballesteros**

*Doctora en Economía, Universidad sussex, brighton, Reino unido, Investigadora principal de la unidad de Investigaciones de la gerencia técnica del banco de la República, Bogotá, Colombia, [lmelobec@banrep.gov.co].
**Economista, Universidad Católica de Pereira. Estudiante de maestría en Economía, Universidad del Rosario. Joven Investigador, facultad de Economía, universidad del Rosario, Bogotá, Colombia, [ballesterosr.carlos@ur.edu.co]. Los autores agradecen a Luis E. Arango y A Juan C. Guataquí por sus sugerencias y comentarios, y a Emma Monsalve por su colaboración en el procesamiento de datos. Las opiniones que aquí se expresan son personales y no comprometen al banco de la República ni a su Junta Directiva.

Fecha de recepción: 17 de febrero de 2012, fecha de modificación: 10 de octubre de 2012, fecha de aceptación: 23 de abril de 2013.


RESUMEN

Este artículo analiza las características de los flujos de empleo en el sector manufacturero colombiano entre 1994 y 2009, por grupos industriales y categoría ocupacional. Los resultados indican una alta creación y destrucción del empleo en las firmas del sector –que no se evidencia en las cifras de empleo neto– y que la creación y la destrucción del empleo son persistentes, aunque existan diferencias significativas por grupo industrial y categoría ocupacional.

[Palabras clave: flujos de empleo, creación de empleo, destrucción de empleo, Colombia; JEL: E30, J20, J60]


ABSTRACT

This paper analyzes the characteristics of job flows in the Colombian manufacturing sector between 1994 and 2009, at the industry group level and for the occupational categories. The results suggest high levels of job creation and job destruction in manufacturing firms, which are not usually evident in the figures of net employment growth. Similarly, we find that job creation and job destruction are persistent. Finally, the results at a disaggregated level indicate significant differences by industry group and occupational category.

[Key words: job flows, job creation, job destruction, Colombia; JEL: E30, J20, J60]


El estudio de los flujos de creación, destrucción y reasignación del empleo es importante porque ayuda a entender las variaciones del nivel de empleo, el impacto sobre el ciclo económico y el mercado laboral en general. El mercado laboral se suele estudiar recurriendo a variables como el nivel de empleo, la tasa de desempleo, la tasa de participación y la tasa de inactividad. pero las variaciones de estas variables son el resultado de la interacción de variables flujo cuyo comportamiento da elementos para entender mejor la dinámica del mercado laboral. En efecto, la economía experimenta una continua creación, destrucción y reasignación de empleos a lo largo del ciclo económico, la cual explica el comportamiento de la tasa de ocupación. Los flujos de creación, destrucción y reasignación de empleo entre firmas, actividades y lugares son el resultado de la entrada al mercado de nuevos productos y tecnologías, de cambios en la organización laboral, en la negociación entre empleados y empleadores, en las normas tributarias y en los costos de contratación y entrenamiento (Davis y Haltiwanger, 1999). Así como de la competencia, las restricciones de liquidez y el acceso al sistema financiero.

De acuerdo con Klein et al. (2002), la literatura sobre flujos de empleo se divide en dos grandes grupos. En el primero se encuentran los estudios que evalúan su comportamiento desde el punto de vista de la demanda; en el segundo, los que analizan su impacto sobre la productividad de las firmas. En el primer grupo se destacan los trabajos de Davis y Haltiwanger (1992, 1999) y Davis et al. (1996), quienes estudian los flujos de empleo en diferentes países1. Los resultados indican que existe una clara diferencia en el comportamiento de los flujos de creación y destrucción de empleo entre países industrializados y países en desarrollo.

En particular, Davis y Haltiwanger (1999) encuentran que en los países industrializados la destrucción de empleo es más volátil que la creación, lo que sugiere que en épocas de recesión se ajusta la estructura productiva, pues los empleadores destruyen empleos en las plantas más ineficientes. En los países en desarrollo los flujos de creación del empleo son más volátiles, especialmente en épocas de crecimiento (Roberts, 1996; Davis y Haltiwanger, 1999). Además, Davis y Haltiwanger (1999) encuentran que en los países desarrollados las plantas nuevas y pequeñas tienen mayores tasas de creación y destrucción de empleo que las más grandes y antiguas. Así, el patrón contra cíclico en estos países sería explicado por el comportamiento del empleo en esas industrias, que constituyen la mayor parte de su estructura productiva. En los países en desarrollo, Roberts (1996) y Davis y Haltiwanger (1999) encuentran que el mayor número de empleos es generado por firmas y empleos de baja productividad, altamente sensibles al ciclo económico. Por ello, es más común esperar mayores flujos de creación y destrucción de empleo en los países en desarrollo que en los países industrializados.

Por otro lado, los estudios que evalúan el impacto de los flujos de empleo sobre la productividad sugieren que favorecen la eficiencia de las firmas, pues contribuyen a seleccionar los trabajadores más productivos, mientras que los trabajadores eligen los mejores empleos. De hecho, los estudios empíricos encuentran una relación significativa y positiva entre flujos de empleo, productividad y ciclo económico; en épocas de recesión, la reducción del empleo neto elimina los empleos menos productivos, lo que eleva la productividad. Este resultado se encuentra especialmente en los países desarrollados, donde en épocas de recesión la destrucción de empleos es más volátil que la creación (Davis y Haltiwanger, 1992, 1999; Davis et al., 1996; Roberts, 1996; Gourinchas, 1998, 1999; Moser et al. 2010).

El estudio de los flujos de empleo en los países en desarrollo ha cobrado importancia en los últimos años, especialmente en Brasil, Colombia, argentina, Uruguay, México y Chile2. En Colombia se destacan los trabajos de Roberts (1996), Haltiwanger et al. (2004), Rivas (2004) y González (2006) que analizan el comportamiento de las tasas de creación y destrucción de empleo en el sector manufacturero, con datos de la Encuesta anual manufacturera. Estos trabajos han contribuido a explicar la alta rotación y reasignación del empleo en el país, pero su análisis solo llega hasta 1999 y no evalúan el impacto de la crisis de finales de los noventa ni de la reforma del mercado laboral de comienzos de siglo. Lasso (2011), con datos de la Encuesta de Hogares, cuantifica las fluctuaciones del empleo a partir de los flujos de trabajadores y encuentra que en los últimos 25 años, la destrucción de empleo superó a la creación y que en la última década aumentó la movilidad laboral, como consecuencia de la reforma de 2002.

Este trabajo hace una caracterización detallada y no paramétrica de la creación, destrucción y crecimiento neto del empleo en el sector manufacturero colombiano entre 1994 y 2009, y analiza la concentración, persistencia y descomposición de los flujos de empleo. Para evaluar las diferencias en su dinámica se hace una desagregación por grupos industriales y categoría ocupacional. Los resultados muestran diferencias sustanciales en el comportamiento de los flujos de empleo a nivel desagregado. Dada las altas y persistentes tasas de desempleo, y teniendo en cuenta que la participación del sector manufacturero en el total es cercana al 20%, la dinámica de los flujos ayuda a entender la evolución del empleo en el sector, los movimientos de creación y destrucción por grupo industrial, y las diferencias en las tendencias de los flujos del empleo permanente y temporal. Así mismo, permite conocer el impacto de los episodios de recesión económica sobre la creación y destrucción de empleos en las firmas del sector.

El artículo consta de cinco secciones. En la primera se presenta una revisión de los estudios a nivel nacional e internacional. En la segunda se describe la metodología y los datos utilizados en el análisis empírico. En la tercera se presentan las principales medidas de los flujos de empleo en el sector manufacturero, por grupo industrial y categoría ocupacional. La cuarta analiza la concentración y persistencia de la creación y destrucción del empleo. Al final se presentan las conclusiones.

REVISIÓN DE LA LITERATURA

El cuadro 1 resume los resultados de varios estudios que evalúan los flujos de creación, destrucción y crecimiento neto del empleo en varios países. En cada caso se incluye la unidad de medida y la cobertura del análisis. Los resultados indican la presencia de altas tasas de creación y destrucción de empleos en los diferentes países; en general, los países y sectores que exhiben altas tasas de creación también registran altas tasas de destrucción y viceversa3. por ejemplo, el sector de la construcción de Brasil registra las tasas de creación y destrucción más altas de la muestra, mientras que el sector manufacturero de Alemania registra las menores. también hay grandes diferencias entre los países desarrollados y los países en desarrollo. En particular, las tasas de creación y destrucción son mayores en los segundos.

De acuerdo con Roberts (1996), mientras que en los países desarrollados una reducción neta del empleo lleva a un aumento de productividad, porque se destruyen los empleos menos productivos, en los países en desarrollo la reasignación del empleo es mayor en los periodos de crecimiento, que suelen estar acompañados de la entrada de nuevas empresas. En su opinión, las políticas del gobierno en los países emergentes favorecen directamente la rotación de empleos, mediante el subsidio a plantas o industrias ineficientes.

Entre los estudios que evalúan otros sectores se destacan los de Ribeiro et al. (2007) y Moser et al. (2010) que analizan el sector de la construcción, en Brasil y Alemania. Sus resultados indican mayores flujos de empleo, debido a la alta rotación del empleo en la construcción. En Brasil, también analizan el sector de servicios y encuentran que entre 1991 y 2000 hubo un crecimiento neto del empleo, contrario al resultado negativo en el sector manufacturero.

Algunos estudios analizan la creación y destrucción del empleo en diferentes grupos industriales del sector manufacturero (cuadro 2). Los resultados indican que las tasas de creación y destrucción de empleo en los grupos de alimentos, madera, textiles, lencería, cueros, cauchos, productos metálicos, maquinaria eléctrica y no eléctrica superan el promedio del sector, lo que sugiere una alta rotación en estas industrias. En tabaco, productos químicos, derivados del petróleo y maquinaria de transporte las tasas son inferiores al promedio, lo que indica una menor rotación del empleo.

Un elemento central en esos estudios es el análisis de los patrones cíclicos de creación y destrucción. Para comparar su volatilidad suelen usar la razón entre las varianzas de los flujos. Como se observa en el cuadro 3, la volatilidad de la destrucción es mayor que la de la creación. En Canadá y Estados unidos, Davis y Haltiwanger (1999) encuentran mayores tasas de creación y destrucción de empleo en las plantas más jóvenes y pequeñas que en las más grandes y antiguas, las cuales son más estables y menos sensibles al ciclo económico. Roberts (1996) y Davis et al. (1999) encuentran que en el ajuste al ciclo económico, en épocas de expansión y de contracción, en Chile y marruecos es esencial el comportamiento del empleo en las firmas pequeñas, muy sensibles al ciclo económico.

Los resultados de los estudios sobre el país se resumen en el cuadro 4. Las tasas de creación y destrucción variaron entre el 9,5% y el 15,9%, entre 1977 y 1999, lo que indica movimientos importantes en el empleo del sector manufacturero. Cabe destacar, además, el cambio de signo en el crecimiento neto del empleo, el cual es positivo en el estudio de Roberts, en 1977-1991, y negativo en los de Haltiwanger et al., Rivas y González en 1978-1999, 1977-1999 y 1983-1998, respectivamente. Estos resultados indican que el empleo manufacturero se ha reducido en los últimos años, quizá debido a la "terciarización" de la economía, la cual analiza Bonet (2006), quien argumenta que las actividades terciarias han venido aumentando en el país, en detrimento de las industriales.

METODOLOGÍA Y DATOS

METODOLOGÍA

En esta sección se presentan las definiciones y medidas de los flujos de empleo con base en el método de Davis et al. (1996). La creación de empleos en el período t es la sumatoria de los empleos nuevos de todas las firmas que inician operación o se amplían entre el periodo t-1 y el periodo t, en el sector s:

donde es el número de trabajadores del empleador e en el sector s en t, y es el subconjunto de empleadores que entran o se amplían entre t-1 y t4. De manera análoga, la destrucción (bruta) de empleos en t, corresponde a la sumatoria de la pérdida de empleos de todas las empresas que se contraen o cierran entre t-1 y t en el sector s:

donde EMPest indica el número de trabajadores de la empresa e en el sector s en el periodo t, y St- es el subconjunto de firmas que se contraen o cierran entre t-1 y t. El cambio neto en el empleo (CNE) del sector s en el período t es la diferencia entre la tasa de creación y de destrucción de empleos en el sector s:

Otro concepto importante es la reasignación (bruta) del empleo a nivel del sector, que corresponde al valor absoluto de la sumatoria de la creación y destrucción de empleos en el sector s:

Donde s denota el conjunto de empleadores que experimentan variación en el nivel de empleo entre t-1 y t. para expresar las definiciones de flujos en términos de tasas, a nivel de firma, cada fórmula se divide por el promedio de trabajadores de los periodos t-1 y t. para calcular las tasas de creación y destrucción de una firma, la variación del número de empleados de un periodo a otro se divide por su promedio de empleados entre t-1 y t: z = 0.5 (EMPest -EMPes,t-1). En particular, la tasa de crecimiento del empleo de la empresa corresponde a la expresión . Esta tasa oscila entre -2 y 2. Un valor positivo indica creación y un valor negativo destrucción.

A nivel de sector, la creación y destrucción de empleo en términos de tasas se obtiene de dividir las expresiones (1) o (2), en el promedio de empleos del sector s entre los periodos t-1 y t: z = 0.5 (EMPest -EMPes,t-1). Eso decir, en el caso de la creación, las ganancias de empleo en las firmas que se expanden se suman y se dividen por zst. por tanto, la tasa de creación de empleo es:

En forma análoga, la tasa de destrucción de empleo es:

La tasa de reasignación corresponde a la suma de las tasas de creación y destrucción:

Como alternativa para medir la reasignación de empleo a nivel de sector, Davis y Haltiwanger proponen una medida del exceso de reasignación, igual a la diferencia entre la reasignación del sector y el valor absoluto del cambio en el empleo neto del sector:

La diferencia principal entre reasignación de empleo y exceso de reasignación es que la segunda, además de aumentar con la creación y destrucción de empleo, tiene en cuenta el cambio en valor absoluto del empleo neto. y se puede separar en dos componentes. El primero capta los cambios del empleo entre sectores y el segundo el exceso de reasignación de empleo dentro de los sectores:

En términos de proporciones, el exceso de reasignación es:

El cálculo del exceso de reasignación de empleo permite diferenciar la fracción de empleos que se desplaza entre sectores (primer término de la derecha), de los que se desplazan entre las firmas de un sector económico (segundo término de la derecha).

DATOS

Los datos de los flujos se construyeron con datos de la Encuesta anual manufacturera (EAM) para 1994-2009. La encuesta tiene información de más de 10.000 firmas y establecimientos del sector manufacturero, en las 13 principales ciudades. El análisis utiliza datos a nivel de firma, lo cual permite captar las decisiones de empleo dentro de las empresas, independientemente del establecimiento donde se ubique el trabajador.se analizan diferentes categorías ocupacionales y tipo de empleo, diferenciando entre empleos vinculados a la administración, directamente productivos y temporales y permanentes.

MEDIDAS DE LOS FLUJOS DE EMPLEO

CREACIÓN, DESTRUCCIÓN, CRECIMIENTO Y REASIGNACIÓN DEL EMPLEO

En esta sección se presentan los resultados del sector manufacturero y de los 17 grupos industriales descritos. Cabe destacar que en el periodo de análisis se registró un crecimiento neto promedio del -0.3%, resultado de una tasa de creación del 10% y una tasa de destrucción del 10,4%. La tasa de crecimiento fue menor entre 1994 y 1999, -3.4% en promedio, resultado de una mayor tasa de destrucción, 13.3%, y una menor tasa de creación, 9,9% (gráfica 1 y anexo 1).

El empleo neto registró un fuerte descenso durante la crisis de finales de los noventa, como resultado de una disminución de la tasa de creación y de un aumento en la tasa de destrucción, del 5,7% y del 16,2% respectivamente en 1999.y se recuperó en 2003-2008, cuando creció el 3,6% en promedio, debido principalmente a la menor tasa de destrucción del empleo. Durante la desaceleración de 2009 se registró nuevamente una fuerte reducción neta, del -7,4% entre 2008 y 2009,debido a una caída de la tasa de creación del 6% y a un aumento de la tasa de destrucción del 3,8%. Como se observa en la gráfica 2, los flujos de creación y destrucción de empleo son consistentes con el comportamiento de los índices de empleo del sector.

La mayoría de las 17 industrias mencionadas tiene altas tasas de creación y destrucción, cuyo comportamiento inverso se refleja en un crecimiento neto del empleo cercano a cero, durante la mayor parte del periodo (gráfica 3). Pero hay diferencias importantes en el comportamiento de los flujos de empleo. Algunas industrias parecen tener patrones cíclicos distintos con respecto al promedio del sector. En particular, las de cueros y calzado, caucho y plásticos, maquinaria eléctrica, muebles de madera, industria de la madera, textiles, metálicos, tabaco, químicos, productos de la refinación del petróleo, equipo y material de transporte y otras industrias manufactureras registran una reducción de la creación y un aumento de la destrucción en periodos de bajo crecimiento económico. En cambio, las de alimentos y bebidas y de confecciones y productos de papel registran un aumento del crecimiento neto del empleo en periodos de bajo crecimiento, especialmente durante la crisis de 1998-2000.

Por su parte, la tasa de reasignación del empleo del sector manufacturero, 20,4%, es resultado de importantes variaciones entre las industrias. Mientras que las de tabaco, derivados del petróleo, papel y textiles exhiben tasas cercanas al 10%, las de cueros y calzado, imprentas editoriales, confecciones y muebles de madera reportan tasas de reasignación promedio del 19,7%, el 19,8%, el 21,1% y el 21,7%,respectivamente, en 1994-2009 (anexo 1).

Además, cabe destacar que mientras el crecimiento neto del empleo en las manufacturas oscila alrededor de cero, varias industrias tienen un comportamiento diferente. En el anexo 1 se observa que mientras las de derivados del petróleo, tabaco y textiles muestran crecimientos negativos del empleo, el resto registra en promedio crecimientos positivos. Las de alimentos, bebidas, cueros y calzado, maquinaria eléctrica, imprentas editoriales, industria de la madera y equipo y material de transporte crecieron cerca del 1% durante el periodo de análisis. Y las de cauchos y plásticos, confecciones, equipo profesional y científico, productos metálicos, muebles de madera y productos químicos crecieron alrededor del 3%.

Por su parte, la gráfica 4 muestra los flujos de empleo por categoría ocupacional y tipo de empleo, diferenciando entre empleos permanentes y empleos temporales, y entre personal vinculado directamente a la producción y personal administrativo. De acuerdo con los resultados, los flujos de creación y destrucción de empleo son mayores y más volátiles en el empleo temporal que en el permanente. Además, la reasignación del empleo temporal es cerca del doble de la observada en el empleo permanente, lo que indica una mayor creación y destrucción de empleos temporales durante el periodo: la reasignación promedio del empleo permanente es del 21,8% y la del temporal llega al 41,2% (anexo 1a).

La reasignación de empleos temporales es más volátil, con una desviación estándar de 0,11, mientras que la del empleo permanente es de apena 0,03. Estos resultados indican que el tipo de contrato tiene impacto en la permanencia en las empresas. Los empleos permanentes, en su mayoría a término indefinido, tienden a ser mucho más estables. En los empleos temporales se observa una continua y constante reasignación, independientemente de que correspondan a la producción o a la parte administrativa. Estos resultados obedecen a los mayores costos de despido de los empleados permanentes.

Con respecto al comportamiento de los flujos de empleo, se observa que la creación en las diferentes categorías ocupacionales y tipos de empleo llegó al punto más bajo en el año 2000. Se destaca la caída persistente del empleo permanente en 1995-2001, 3,8% en promedio. Desde 2002 se observa una recuperación, debido especialmente a la caída de las tasas de destrucción. también se destaca la rápida recuperación del empleo temporal después de la crisis de finales de los noventa, en la producción y en la parte administrativa, quizá debido a la medidas de flexibilización laboral establecidas en la ley 789 de 2002 (ver Guataquí y García, 2009).

Los flujos del empleo administrativo son mayores que los del empleo vinculado a la producción directa. El cuadro 5 muestra que la reasignación es mayor en ese tipo de empleos, lo que indica una mayor dinámica en la creación y destrucción de puestos de trabajo. El 28,6% de los empleos administrativos fue creado y destruido en el periodo, mientras que en la producción ese porcentaje fue del 22,5%. La tasa de reasignación en ambos casos es mayor para los empleos temporales, 56,4% y 42,3%, respectivamente. El anexo 1 muestra que los flujos de empleo, incluyendo la reasignación, son mayores para el empleo administrativo que para el vinculado a la producción. tal vez porque las firmas dan mayor estabilidad a los empleados de producción, ya que por su mayor especialización y capacitación su rotación implica mayores costos de entrenamiento y capacitación.

RELACIÓN ENTRE VARIANZAS

El cuadro 6 muestra la relación entre la varianza de la tasa de destrucción y la varianza de la tasa de creación, por industria, tipo de empleo y tipo de firma. Los resultados indican que la destrucción es más volátil que la creación en el total del sector5. no obstante, en 1994-1999 la varianza de la creación fue mayor, lo que sugiere que en los años noventa hubo una alta creación de empleos, a pesar de la contracción de finales de la década. El promedio de la relación en la década del 2000 fue mayor que uno, lo que indica mayor volatilidad en la destrucción de empleos.

La relación entre varianzas por grupos industriales muestra gran heterogeneidad e indica diferencias en los mecanismos de ajuste del empleo. Algunas registran una relación menor que uno, como las industrias de caucho y plásticos, confecciones, cueros, calzado, equipo profesional y científico y productos metálicos, lo que indica que los cambios en el empleo se explican principalmente por los movimientos en la creación; mientras que en las de equipo y material de transporte, textiles, tabaco, petróleo, papel, muebles de madera, industria de la madera, imprentas editoriales, alimentos, bebidas, maquinaria eléctrica y productos químicos, la relación es mayor que uno, es decir, los ajustes del empleo se deben principalmente a la destrucción de empleos. En 1994-2009, la relación mínima fue de 0,81 en la industria de productos metálicos y la máxima de 2,77 en derivados del petróleo.

En cuanto a la categoría ocupacional, la destrucción registra una mayor varianza que la creación en la mayoría de los casos. No obstante, en el empleo temporal se observa una relación inversa, debido al mayor dinamismo de la creación de empleos temporales frente a los permanentes. Este resultado es consistente con el hecho de que la creación de empleo temporal, en administración y en producción, se recuperó rápidamente después de la crisis de finales de los noventa, mientras que en el empleo permanente la recuperación de la creación fue más lenta.

REASIGNACIÓN DEL EMPLEO ENTRE Y DENTRO DE LAS INDUSTRIAS

En esta sección se evalúa el desplazamiento de empleos entre grupos industriales y dentro de ellos usando la fórmula del exceso de reasignación. De acuerdo con Davis y Haltiwanger (1992), este desplazamiento obedece, entre otras razones, a la gran heterogeneidad de la demanda de empleo y en la tecnología. El cuadro 7 muestra que el desplazamiento es mayor dentro de los grupos industriales que entre ellos. El exceso de reasignación promedio entre grupos fue del 15,3% y dentro de ellos del 84,7%, durante todo el periodo. Entre 1994 y 1999 fue del 6,5% y del 93,6%, respectivamente. Entre 2000 y 2009, la reasignación entre grupos industriales aumentó al 20,7% y dentro de ellos se redujo al 79,3%, lo que sugiere que la destrucción observada durante la crisis de finales de los noventa dio lugar al aumento posterior de la reasignación entre grupos industriales.

La mayor reasignación del empleo dentro de los grupos industriales es consistente con la evidencia nacional e internacional. En efecto, con datos de la EAM, Roberts (1996) encontró que el exceso de reasignación del empleo entre las industrias manufactureras colombianas fue del 13% y del 87% dentro de las industrias en el periodo 19771991. En Estados unidos, Davis y Haltiwanger (1992) encontraron un exceso de reasignación entre industrias del 13%, en 1972-1998. La OCDE (1994) encontró que en la los años ochenta ese porcentaje fue del 0% en Dinamarca, del 6% en Finlandia, del 3% en Alemania, del 2% en Italia, del 3% en Suecia, del 6% en Francia y del 1% en nueva Zelanda. En ese mismo periodo, Roberts (1996) encontró que la reasignación entre industrias del sector manufacturero de Chile y marruecos fue del 12% y del 17%, respectivamente.

CONCENTRACIÓN Y PERSISTENCIA

Debido a la existencia de flujos de empleo superiores al 10% en diferentes grupos del sector manufacturero y por tipo de empleo, hay que evaluar -como sugieren Davis y Haltiwanger (1992)- la contribución de la entrada y salida de empresas a la creación y destrucción de empleo, así como el carácter transitorio o persistente de los cambios en el empleo. Para responder al primer aspecto, siguiendo el método que ellos proponen, se construyen los histogramas de distribución de la creación y destrucción del empleo para identificar las firmas que continúan y las que salen o entran al mercado. Para responder al segundo punto se calcula la persistencia de la creación y destrucción de empleo.

CONCENTRACIÓN

Los histogramas de distribución de la creación y destrucción de empleo se construyen calculando la tasa de crecimiento del empleo que se explica en la sección 3, cuyos valores límite indican la destrucción de empleos debida a salida de firmas (-2) y la creación de empleos por la entrada de nuevas empresas (2). La gráfica 5 muestra el histograma de distribución de las tasas de crecimiento del empleo en 1994-2009, la cual es simétrica alrededor de cero. La frecuencia del interior representa los flujos explicados por las empresas que se expanden o se contraen. La barra en cero representa la frecuencia de las empresas que no registran movimientos de empleo en el periodo de análisis. La alta simetría se explica por la relación inversa entre las tasas de creación y destrucción, que reflejan el bajo crecimiento neto del empleo durante el periodo.

La frecuencia de las tasas de crecimiento del empleo de las firmas existentes es menor que uno en valor absoluto y aumenta a medida que la tasa se acerca a cero, indicando que la creación y destrucción se concentra en firmas con bajas tasas de crecimiento del empleo. No obstante, se observa una pequeña asimetría en el lado izquierdo, la cual sugiere una mayor frecuencia de firmas que destruyen empleos con respecto a las que crean. El porcentaje de creación y destrucción de empleo debido a las firmas que entran y salen es aproximadamente el 7%, menor que el que encontraron Davis y Haltiwanger (1999) en Estados unidos, donde la destrucción debida a la salida de firmas es del 25% y la creación por la entrada es del 20%. En Chile, Levinsohn (1999) encontró unos indicadores del 10% para la destrucción y del 6% para la creación, más cercanos a los de Colombia.

La gráfica 6 muestra las distribuciones de creación y destrucción de empleo de los diferentes grupos industriales. A diferencia de los resultados del sector en su conjunto, algunos grupos muestran distribuciones asimétricas, es decir mayor creación o destrucción de empleos, según el lado en que se presente la asimetría. también se observan grandes diferencias en la concentración de los flujos de creación y destrucción debido a la entrada y salida de firmas. En las industrias de confecciones, cueros y calzado, equipo profesional y científico, equipo y material de transporte, madera, maquinaria eléctrica, muebles de madera, tabaco y textiles la salida de empresas destruye más empleos de los que crean las empresas que entran al mercado. En las de alimentos, bebidas, productos de caucho y plástico, derivados del petróleo, productos y sustancias químicas, imprentas editoriales, productos de papel y productos metálicos se observa una mayor creación de empleos por entradas de firmas que de destrucción debido a la salida.

Los histogramas por grupo industrial muestran diferencias en la concentración de la creación y destrucción debido a expansiones y contracciones del empleo de las firmas que se mantienen en el mercado. Existe una alta concentración en la destrucción (lado izquierdo) en las industrias de productos de cuero, calzado, confecciones, equipo profesional y científico, equipo y material de transporte, productos de caucho y plásticos, productos químicos, derivados del petróleo, imprentas editoriales, industria de la madera, maquinaria eléctrica, textiles y tabaco. por el contrario, las industrias de alimentos, bebidas y productos de papel muestran mayor concentración de la creación de empleos en las empresas existentes (lado derecho). Las industrias de muebles de madera y de productos metálicos tienen un histograma de distribución más simétrico.

Las distribuciones empíricas de la tasa de crecimiento del empleo por categoría ocupacional y tipo de empleo también indican importantes diferencias (gráfica 7). En particular, se observan variaciones en la concentración de la creación y destrucción de empleos a causa de la entrada y salida de firmas. Las empresas que se crean y las que se liquidan explican en un mayor porcentaje la creación y la destrucción de empleos temporales que de permanentes. En efecto, la destrucción de empleos por liquidación de firmas es del 13,8%, el 25,0% y el 13,8%para el empleo temporal total, temporal en administración y temporal en producción, respectivamente, y la creación de esos mismos tipos de empleo es del 17,6%, el 4,0% y el 17,8%. En empleo permanente, los porcentajes de creación y destrucción son similares, 8,0%, 5,0% y 5.5% en promedio para el empleo total, el vinculado a la administración y el vinculado a la producción. Estos porcentajes son más bajos que los del empleo temporal, lo cual obedece a las mayores fluctuaciones y asimetrías que se observan en este tipo de empleo. Los movimientos del empleo en las empresas que permanecen en el mercado registran asimetrías importantes. En el caso del empleo permanente, administrativo y vinculado a la producción, hay una mayor concentración de la destrucción debida a las firmas que se contraen con respecto a la creación debida a las empresas que se expanden. En cambio, en el empleo temporal, especialmente el vinculado a la producción, los movimientos se explican en mayor medida por la expansión de empresas existentes.

PERSISTENCIA

En esta sección se calcula la persistencia de la creación y la destrucción del empleo. La primera mide la permanencia de los empleos creados, y la segunda los empleos destruidos que no se vuelven a crear después de cierto tiempo. para datos anuales, la persistencia se mide así: PEC es la fracción de nuevos empleos creados en el año t, que continúan en t + 1, y PED la fracción que se destruyó en t y siguen así en t + 1. E es el empleo de la firma e en t y EET -Eet-1 los nuevos empleos creados en t. Si Eet+1Eet, los empleos creados en t permanecen en t + 1. Si Eet+1Eet ninguno de ellos permanece en t + 1. Pero, si Eet + 1 ∈ (Eet -1, Eet), Eet+1-Eet-1 de los empleos creados en t sobreviven en t + 1. La persistencia de la creación corresponde al promedio del resultado de esta fórmula para todas las firmas que se amplían. La persistencia de la destrucción se calcula en forma análoga, para las empresas que se contraen.

El cuadro 8 muestra los valores de la persistencia anual de la creación y la destrucción de empleo en el sector manufacturero, entre 1995 y 2009. El promedio anual de la persistencia de la creación es del 68% y el de la destrucción del 76%. Estos valores indican que de 10 nuevos empleos creados en un año, sobreviven en promedio 6,8 en el año siguiente, y de 10 empleos que se destruyen en un año, no se vuelven a crear 7,6 en el año siguiente. La diferencia de la persistencia a favor de la destrucción es consistente con la mayor destrucción de empleos frente a la creación encontrada en la sección anterior.

Un aspecto interesante de los indicadores de persistencia es que en 1999, que corresponde con la crisis de finales de los noventa, la persistencia de la creación del empleo tuvo el valor más bajo y la persistencia de la destrucción el más alto. Esta tendencia también se observa en 2009, de bajo crecimiento económico, cuando la persistencia de la creación fue de 64,8 y la de la destrucción de 81,6. El cuadro 9 muestra los valores promedio por grupo industrial y tipo de empleo. Los resultados indican que los cambios en el empleo de las firmas son bastante persistentes, especialmente en el caso de la destrucción. Los valores más bajos para la persistencia de la creación se observan en la industria de cuero y calzado, 58,1%, y en el empleo permanente en producción, 64,7%; mientras que los más altos corresponden a la industria del papel, 68,6%, y al empleo administrativo, 67,2%. Y los más bajos de la persistencia de la destrucción fueron del 72,3% en la industria de productos de caucho y plástico y del 74,7% en el empleo administrativo; los más altos se observaron en la industria tabacalera,88,1%, y en el empleo permanente vinculado a la producción. En promedio, la persistencia de la destrucción es mayor en 12 puntos porcentuales a la persistencia de la creación, lo cual es coherente con una destrucción mayor que la creación y con un crecimiento promedio neto negativo del empleo durante el periodo de análisis.

CONCLUSIONES

En este artículo se calculan y caracterizan en detalle los flujos de empleo en el sector manufacturero colombiano, incluyendo la creación, destrucción, crecimiento neto y reasignación del empleo. Además, se analiza la persistencia, la concentración y el desplazamiento del empleo en 17 grupos industriales y por categoría ocupacional. Los resultados son consistentes con la evidencia internacional de los países en desarrollo.

En particular, la reasignación de empleo en la manufactura es del 20,4%, debida a una tasa de destrucción del 10,4% y una tasa de creación del 10%. Estos resultados sugieren fuertes cambios en el empleo de las firmas, que no se observan en las cifras de empleo neto. Como resultado de esos cambios, el crecimiento neto del empleo fue negativo en 1994-2009, -0,32% en promedio. En 1994-1999, fue en promedio de -3,4%, debido especialmente a los flujos de empleo durante la crisis económica de finales de la década. En la década de 2000 creció el empleo debido a la reducción en la tasa de destrucción.

Por otra parte, en promedio la varianza de la destrucción del empleo en el sector manufacturero es mayor que la varianza de la creación. No obstante, durante el periodo de análisis, en las industrias de caucho y plásticos, confecciones, cueros, calzado, equipo profesional y científico y productos metálicos, la varianza de la creación superó a la de la destrucción. Resultado que también se observa en el empleo temporal. La mayor varianza de la destrucción es consistente con la evidencia internacional y, en especial, de los países en desarrollo, lo que elevaría la productividad debido a que las firmas destruyen los empleos menos productivos en épocas de bajo crecimiento o de recesión. La descomposición del exceso de reasignación de empleo sugiere un mayor desplazamiento del empleo dentro de los grupos industriales que entre ellos, quizá debido a la heterogeneidad de las funciones de demanda de trabajo y las tecnologías de producción entre las firmas de diferentes industrias. De acuerdo con los resultados, la entrada y la salida de firmas explican cerca del 7% de la creación y del 7% de la destrucción del empleo. El 86% restante obedece a movimientos del empleo en las firmas que permanecen en el mercado. Los movimientos de creación y destrucción del empleo son persistentes pues, en promedio, de 10 nuevos empleos que se crean, 6,8 sobreviven el año siguiente, y de 10 empleos que se destruyen, 7,6 no se vuelven a crear.

El análisis por industrias y tipo de empleo muestra diferencias significativas. De los 17 grupos industriales considerados, solo las industrias de tabaco, derivados del petróleo y textiles registran un crecimiento neto negativo promedio. Por su parte, el crecimiento del empleo permanente fue negativo mientras que el empleo temporal tuvo un crecimiento neto positivo, especialmente en la primera década del este siglo, debido a las medidas establecidas en la ley 789 de 2002.


Pie de página

1Ver también Roberts (1996) y Roberts y Tybout (1997).
2Sobre Chile, Colombia y marruecos, ver Roberts (1996); sobre Chile, Levinsohn (1999); sobre argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, Haltiwanger et al. (2004); y sobre Brasil, Ribeiro et al. (2007) y Alexandre et al. (2009).
3En la muestra de países del cuadro 1, el coeficiente de correlación entre tasas de creación y destrucción es de 0,92.
4Esta medida no considera los cambios de empleo dentro de las empresas.
5Estos resultados son consistentes con la evidencia internacional y con los resultados de Haltiwanger et al. (2004) y González (2006) para Colombia.


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