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Revista de Economía Institucional

Print version ISSN 0124-5996

Rev.econ.inst. vol.23 no.45 Bogotá July/Dec. 2021  Epub Aug 30, 2022

https://doi.org/10.18601/01245996.v23n45.02 

Artículos

Frank Knight, Max Weber, la economía de Chicago y el institucionalismo*

Frank Knight, Max Weber, Chicago economics, and institutionalism

Frank Knight, Max Weber, Chicago Economics, e Institutionalism

Ross Emmetta 

a Profesor Arizona State University, [Ross.Emmett@asu.edu].


Resumen

Este ensayo muestra la influencia de Max Weber en el interés de Frank Knight por combinar la teoría económica y la historia económica comparada. En el periodo de entreguerras -cuando la enseñanza de la economía tenía un carácter pluralista- Knight se opuso al institucionalismo y defendió el estatus científico de la teoría neoclásica, pero sus lecturas de Weber Knight lo llevaron a considerar que el equilibrio y la competencia perfecta eran "tipos ideales", construcciones útiles para la teorización pero que nunca se observan en la realidad. Ayudan a identificar los elementos centrales, pero el estudio de cómo cambian no es objeto de la teoría. Se debe recurrir entonces a la historia, en la que los cambios no se asemejan a equilibrios. En la posguerra apareció un nuevo estándar científico, que redefinió la disciplina y relegó la obra de Knight al ámbito no científico de la "filosofía social".

Palabras clave: institucionalismo; economía neoclásica; tipo ideal; historia comparada; JEL: A12, B13, B2, D41, D5, N01

Abstract

This essay shows the influence of Max Weber on Frank Knight's interest in combining economic theory and comparative economic history. In the interwar period -when the teaching of economics had a pluralistic character- Knight opposed institutionalism and defended the scientific status of neoclassical theory, but his readings of Weber Knight led him to regard equilibrium and perfect competition as "ideal types," constructs useful for theorizing but never observed in reality. They help to identify the central elements, but the study of how they change is not the object of theory. One must then turn to history, in which changes do not resemble equilibria. In the postwar period a new scientific standard appeared, which redefined the discipline and relegated Knight's work to the non-scientific realm of "social philosophy".

Keywords: institutionalism; neoclassical economics; ideal type; comparative history; JEL: A12, B13, B2, D41, D5, N01

Resumo

Este ensaio mostra a influência de Max Weber no interesse de Frank Knight em combinar teoria económica e história económica comparativa. No período entre guerras - quando o ensino da economia tinha um carácter pluralista - Knight opôs-se ao institucionalismo e defendeu o estatuto científico da teoria neoclássica, mas as suas leituras de Weber Knight levaram-no a considerar que o equilíbrio e a competição perfeita eram “tipos ideais”, construções úteis para teorizar, mas nunca observadas na realidade. Eles ajudam a identificar os elementos centrais, mas o estudo de como eles mudam não é objeto de teoria. Deve-se então recorrer à história, na qual as mudanças não se assemelham a equilíbrios. No período pós-guerra surgiu um novo padrão científico, que redefiniu a disciplina e relegou o trabalho do Knight para o domínio não científico da “filosofia social”.

Palavras-chave: institucionalismo; economia neoclássica; tipo ideal; história comparativa; JEL: A12, B13, B2, D41, D5, N01

[Max Weber es] uno de los pocos hombres a los que he leído y por los que aún siento respeto después de leerlos.

(Knight, 1936b)

El enfoque de Max Weber acerca de la metodología científica social y su sociología histórica comparada fueron importantes recursos a los que Knight recurrió en su esfuerzo por crear una ciencia social que trascendiera los términos del debate neoclásico-institucionalista en las décadas de 1920 y 1930. Un examen de la conexión entre su lectura de la obra de Weber y su esfuerzo por balancear la teoría económica con la historia económica comparada nos ayudará a entender mejor una de las paradojas centrales de la obra de Knight: aunque fue el "decano de la oposición al institucionalismo" (Yonay, 1998, p. 144) y el principal defensor del estatus científico de la teoría neoclásica durante los años de entreguerras, en la posguerra su obra quedó relegada al ámbito no científico de la "filosofía social".

La paradoja se aclara (aunque quizá no se resuelva) cuando damos una explicación más completa de los recursos a los que Knight recurrió para expresar el carácter de la ciencia social y el papel de la historia, la cultura y la interpretación en ella. Uno de esos recursos fue la obra de Weber. Pero aquí el propósito no es añadir una nueva etiqueta - weberiana- a la obra de Knight, ni rastrear la "influencia" específica de Weber en Knight o las diversas conexiones entre sus trabajos (p. ej., nada se dirá de las similitudes en su tratamiento del espíritu empresarial; para ello, ver Brouwer, 2002). En cambio, examinar cómo Knight se basó en Weber puede ampliar nuestra comprensión de la pluralidad de puntos de vista existentes en la economía estadounidense de entreguerras y ayudar a investigar la manera en que algunos puntos de vista fueron marginados en la disciplina cuando surgió una nueva economía "científica".

Para ayudar al lector, permítanme exponer desde el principio la perspectiva de la obra de Knight que se ha ido infiltrando a través de mis escritos sobre él (ver Emmett, 1999b, y en especial Emmett, 2009, caps. 5 y 6), la cual es el trasfondo de este escrito. En primer lugar, etiquetar a Knight como "institucionalista", "neoclásico" o "austriaco" no es muy útil una vez aceptamos el contexto pluralista del periodo de entreguerras. (Tampoco es necesario encontrarle una nueva etiqueta, como la de miembro "desplazado" de la escuela alemana de sociología histórica de Weber, como sugiere Richard Wagner). En vez de añadir etiquetas, nuestro esfuerzo se centra en entender cómo utilizó los recursos a su disposición para exponer su punto de vista en debates específicos entre economistas y científicos sociales, y cómo la participación en esos debates modificó su punto de vista. Naturalmente, no podemos evitar cierto reconocimiento de las diferencias generales entre grupos de economistas, y queremos asociar a los individuos con las escuelas que representan y defienden. Pero cuando decimos que Knight defendió la teoría económica utilizando el método de "tipo ideal", no lo etiquetamos como "neoclasicista" o "austriaco" (ver Yu, 2002), y tampoco lo etiquetamos como "institucionalista" cuando discutimos su argumento de que es necesario un método genético (histórico), en vez de científico, para explicar el cambio económico (ver Hodgson, 2001).

En segundo lugar, la principal preocupación de Knight era articular una ciencia social (no solo una economía) que pudiera resolver las tensiones centrales de la modernidad. Una manera de expresar esas tensiones es preguntar: ¿cómo se puede emplear el conocimiento científico para el mejoramiento humano en un mundo de incertidumbre en el que la acción humana mantiene su libertad y su creatividad? y ¿cómo puede la acción humana ser libre y creativa cuando las instituciones modernas de la ciencia, la industria y la cultura nos constriñen y determinan mucho de lo que hacemos? Ciencia y arte, libertad y control, precio y valor, historia y equilibrio, conocimiento y juicio: estos son los términos con los que Knight intentó elaborar su respuesta a la modernidad. Pero la articulación de Knight de una nueva ciencia social cambió con el tiempo, según de su percepción de los asuntos clave del momento y de los recursos que consideró útiles. Weber atrajo su atención porque Weber veía los problemas de la ciencia social moderna en términos muy parecidos a los de Knight (Kloppenberg, 1986) y porque ofrecía a Knight una salida del marasmo intelectual del pensamiento social estadounidense diferente de la que seguían muchos de sus contemporáneos (Boyd, 1997; Nopenney, 1997).

EL PLURALISMO PARALIZANTE DE LA ECONOMÍA ESTADOUNIDENSE DE ENTREGUERRAS

El contexto en que Knight leyó a Weber fue el callejón sin salida al que llegó la economía estadounidense sobre el papel adecuado de la teorización económica y del estudio empírico o institucional durante el periodo de entreguerras. Las historias estándar de la economía estadounidense suponen que el relato central debe ser la historia doctrinal de la teoría económica y, por tanto, marginan los elementos de esa historia que pueden mostrar una imagen más pluralista.

Por ejemplo, el institucionalismo estadounidense se suele presentar como un conjunto de reacciones aberrantes al neoclasicismo Pero el neoclasicismo no predominó en la economía estadounidense durante la primera mitad del siglo XX: el institucionalismo y el neoclasicismo son "dos partes del mismo fascinante rompecabezas explicativo" (Rutherford, 1997, p. 192; ver también Goodwin, 1973; Morgan y Rutherford, 1998; Ross, 1991; Rutherford, 2003, 2004; Yonay, 1998).

El centro de la lucha dentro de la economía en los años de entre-guerras era qué significaba llamar "ciencia" a la economía. Antes de la Primera Guerra Mundial, la noción de que la economía era "científica" desempeñó un papel secundario (aunque cada vez más activo) en la legitimación de la importancia social del conocimiento económico. En la última parte del siglo XIX, la "ortodoxia" económica era en general la tradición del ""laissez-faire clerical" (May, 1949, p. 14), que se remontaba a mucho antes de la Guerra Civil y era casi inseparable de las tradiciones del protestantismo y del liberalismo clásico en la filosofía moral estadounidense. Pero durante la era progresista, surgió una nueva perspectiva moral que hacía énfasis en la cohesión social más que en el individualismo, y cuyos partidarios, en nombre de la unidad social y la igualdad, desafiaron la autoridad moral del liberalismo clásico y remodelaron el protestantismo estadounidense a la manera del Evangelio Social (Rodgers, 1982). A finales del siglo XIX, la mayoría de los científicos sociales estadounidenses, incluidos muchos economistas, pensaban que la ortodoxia económica era irrelevante para los desafíos de la sociedad industrial moderna. Sin embargo, la nueva ciencia social que empezaron a construir solo dependía secundariamente de la "ciencia", entendida como la aplicación de un método riguroso comúnmente aceptado. En cambio, la ciencia social progresista se basaba ante todo en el supuesto pragmático de que las soluciones liberales eran posibles si se dedicaba adecuada atención al estudio de un problema. Solo cuando los estudiosos de problemas específicos siguieron discrepando sobre las soluciones, ese supuesto pragmático llegó a exigir gradualmente la garantía de que se siguieran métodos adecuados. En los primeros años del siglo XX, las disputas metodológicas empezaron a ocupar la atención de muchos científicos sociales: ellos empezaron a identificar fronteras disciplinarias y a demarcar las primeras "escuelas" de pensamiento en las disciplinas. Cuando la era progresista finalizó durante la Primera Guerra Mundial, la "ciencia" era suficientemente independiente del marco moral del progresismo en desintegración para emerger como la única (cuasi)certeza con la cual afrontar los desafíos de la modernidad.

Por tanto, las ciencias sociales entraron al periodo de entreguerras con un nuevo compromiso con la práctica científica, pero sin una comprensión común de qué implicaba esa práctica. Los vestigios de la ortodoxia económica, el historicismo, el pragmatismo, el marginalismo, el determinismo biológico, la investigación estadística, etc. coexistieron de forma incómoda y con nuevos enfoques que subrayaban el papel de la cultura, la urbanización y las instituciones en el proceso de cambio social. En economía, la falta de una comprensión común de qué significaba ser una ciencia se suele considerar un debate entre "institucionalistas" y "neoclásicos", que se extendió al debate sobre el keynesianismo a finales de los años treinta e inicios de los cuarenta. Pero las diferencias entre economistas de la época eran plurales, no duales, y la división entre "neoclásicos", "institucionalistas" o "keynesianos" era a menudo tan pronunciada como la que existía entre esas escuelas.

Para Knight, la incapacidad de los economistas estadounidenses para llegar a un acuerdo sobre el carácter de su ciencia social había paralizado a la disciplina. Su temor, expresado en privado en numerosas cartas y en público, en "El argumento en favor del comunismo" (1991) y "Teoría económica y nacionalismo" (1935), era que la parálisis de la disciplina llevara a que los economistas apelaran al público en apoyo de sus posiciones, convirtiendo así la opinión pública en la base de la elección científica. "Tal contienda", argumentó Knight, "seguramente debe resultar en un suicidio de la ciencia social" (ibíd., p. 350). Por lo tanto, buscó puntos de vista alternativos que trascendieran el estancamiento dentro de la disciplina económica (y, por extensión, entre neoclásicos y otros científicos sociales). En particular, necesitaba recursos que apoyaran el argumento que ya había desarrollado: que los científicos sociales debían rechazar la polarización del debate teoría-instituciones y aceptar la necesidad del pluralismo.

FRANK KNIGHT Y MAX WEBER

Aunque no sabemos cuándo conoció Knight la obra de Weber, fue quizá antes de 1920. En el verano de 1913, después de graduarse con una licenciatura y una maestría (en Alemán) en la Universidad de Tennessee, Knight fue a Alemania, por cortesía de su padre, regresó con un montón de panfletos socialistas y sindicalistas, y con el deseo de completar sus estudios en Europa. Maria Brouwer (2002, p. 85) sugiere que Knight estudió con Weber durante este viaje, pero no hay pruebas de ello, y es poco probable que Weber diera clases en 1913.

Aparte de la asistencia a varias conferencias teológicas de Wilhelm Hermann en la Universidad de Marburgo, el itinerario del viaje sigue siendo un misterio (Gonce, 1996, p. 5). Richard Boyd (1996) y Alexander Ebner (2005) sugirieron que Knight habría oído hablar de Weber durante el viaje, dado el interés por la obra de Weber entre filósofos y científicos sociales alemanes de la época. Seguramente los neokantianos de Marburgo lo mencionaron durante la visita de Knight a esa ciudad.

Si no supo de la obra de Weber en el viaje de 1913, probablemente la conoció durante su doctorado en Cornell después de su regreso, en cursos de Alvin Johnson y A. P. Usher (Nopenney, 1997) o bajo la supervisión de Allyn Young para su disertación (Boyd, 1997). Se dice que Usher lo ayudó en su traducción de Weber (Knight, 1927, p. xvi), y Young se atribuye el mérito de impulsarlo a traducir la correspondencia (Young, 1927). El último lugar en que Knight habría conocido a Weber sería la Universidad de Chicago, en 1917-1919, cuando participó en un grupo de estudio interdisciplinario sobre la obra de Thorstein Veblen (Neill, 1972, p. 28).

Independientemente de cuándo fue su encuentro inicial con la obra de Weber, sabemos que al final de su titularidad en la Universidad de Iowa, a finales de la década de 1920, Knight había leído extensamente la obra de la escuela histórica alemana, incluida la de Weber (Nopenney, 1997). En 1927, publicó una traducción de Wirts-chaftsgeschichte (Historia económica general) de Weber, el primer libro suyo que apareció en inglés. El año siguiente publicó un estudio de la escuela histórica alemana, en forma de reseña del tercer volumen de Der moderne Kapitalismus de Werner Sombart (Knight, 1928). El respeto de Knight por Weber es claro: critica a Sombart por no seguir a Weber, quien según Knight es el "único que realmente se ocupa" de los orígenes del capitalismo "desde el único ángulo que puede dar respuesta a tales cuestiones, el ángulo de la historia comparada en sentido amplio" (Knight, 1928, p. 143). El traslado de Knight a Chicago en 1928 aumentó, en vez de reducir, su interés por Weber y la historia comparada, por razones que se explican más adelante. Entre 1929 y 1932, Knight escribió unos 25 resúmenes de libros y artículos de historiadores alemanes para Social Science Abstracts, un fugaz intento (cuatro volúmenes, 1929-1932) de dar acceso a la literatura europea a los científicos sociales estadounidenses.

La elección de Historia económica general (1927, en adelante HEG) como primera traducción póstuma al inglés de la obra de Weber merece algunos comentarios. Dado el enfoque metodológico de las críticas de Knight al institucionalismo en la década de 1920, cabría esperar que primero tradujera algunos de los ensayos recogidos en Gesammelte Aufsàtze zur Wissenschaftslehre, publicada inicialmente en 1922, o Wirtschaft und Gesellschaft, publicado en 1921-1922. El hecho de que HEG se recopilara póstumamente a partir de los apuntes de las conferencias de Weber lleva a que muchos estudiosos la consideren una obra menor. Pero HEG presentó la única formulación sucinta y madura del enfoque histórico comparativo de Weber, el cual era el principal interés de Knight. Gomo dijo Randall Collins, HEG presenta:

la teoría general más completa de los orígenes del capitalismo [...] hasta hoy disponible [...] Esta teoría de Weber no es la última palabra sobre el tema del surgimiento del capitalismo, pero si queremos superarla, es el punto más alto desde el que debemos construir (Collins, 1980, p. 926-927).

Knight habría estado de acuerdo con Collins, y tradujo la obra para identificar los fundamentos sobre los que construiría su enfoque de las ciencias sociales.

Knight también siguió traduciendo parte de la obra de Weber. Al parecer, poco después de publicar HEG, empezó a planear la traducción de los tres volúmenes de Gesammelte Aufsàtze zur Religionssoziologie, que incluyen Die protestantische Ethik und der Geist des Kapitalismus y la mayoría de los demás escritos de Weber sobre sociología de la religión. A través de su colega Paul Douglas, Knight se puso en contacto con Talcott Parsons, quien también planeaba una traducción (Parsons, 1927). Aunque Knight estaba convencido de que se debía traducir la obra completa, Parsons publicó poco después The Protestant ethic and the spirit of capitalism (1930). Knight y Parsons mantuvieron una gran amistad durante toda la década de 1930 (para un relato de la parte de Parsons en esa amistad, ver Camic, 1991; y Boyd, 1997), aunque sus diferencias intelectuales los fueron alejando (su correspondencia terminó prácticamente en 1940, con algunas cartas espaciadas entre 1950 y 1960-1961). Un tema recurrente en la correspondencia son los intentos mutuos de publicar más obras de Weber. Knight había traducido "Sociología jurídica" ("Rechtssoziologie"), de Wirtschaft und Gesellschft, y "Roscher y Knies y los problemas lógicos de la economía nacional histórica" ("Roscher und Knies und die logischen Probleme der historischen Nationalohonomie"), de Gesammelte Aufsàtze zur Wissenschaftslehre, para su posible publicación, pero no se llegó a nada1. Parsons participó en la publicación de otras traducciones de la obra de Weber, en particular del primer volumen de Wirtschaft und Gesellschaft, con el título La teoría de la organización social y económica (Parsons, 1947). La participación de Knight en la traducción de la obra de Weber terminó en la segunda mitad de los años treinta. En su obra solo aparecen algunas referencias dispersas a Weber después de la década de 1930. La conclusión de su interés activo en los estudios de Weber puede explicar el inusual comentario que le hizo a Arthur Schweitzer en 1968: "Fue la obra de un hombre al que admiré mucho. Si tuviera que empezar de nuevo, me basaría en sus ideas. Me refiero, por supuesto, a Max Weber" (Schweitzer, 1975, p. 279). Pero, como veremos, su lectura de Weber en las décadas de 1920 y 1930 tuvo un impacto en su trabajo durante el resto de su vida.

LA HISTORIA ECONÓMICA COMPARADA DE KNIGHT

A algunos les puede parecer sorprendente el interés de Knight por Weber y la historia comparada durante la década de 1930, pues en ese mismo periodo publicó muchos de sus trabajos más conocidos sobre teoría económica, en especial la polémica serie de artículos que criticaban la teoría austriaca del capital. Pero Knight no regresó a Chicago en 1928 para enseñar teoría económica. En la década de 1920 decidió que no estaba hecho para ser un teórico, y admitió a Jacob Viner que su única contribución a la teoría era hacer preguntas y afinar la definición de los términos clave (Knight, 1925). Por tanto, su lectura de la Escuela Histórica Alemana marcó un cambio consciente en su carrera, lo alejó de la teoría y lo acercó a la historia económica comparada. En Chicago, ese cambio se reflejó en su carga docente y en sus intereses de investigación. Durante la década de 1930, hasta bien entrada la década de 1940, los cursos de historia del pensamiento económico, política económica y social (que impartió con el filósofo Charner Perry), y economía histórica e institucionalista predominaron en su labor docente. Junto a John U. Nef fue profesor del departamento de historia económica, y en los años treinta su seminario de investigación sobre "Instituciones económicas y su historia" se dedicó a la lectura de la obra de Weber (Boyd, 1997; Shils, 1981; Stigler, 1987, p. 56).

Pero la teoría económica, en particular la controversia teórica, lo desvió de su nueva "labor esencial". Se quejó de ello a Parsons:

Quizá hayas oído que he estado más o menos involucrado en controversias de teoría económica, en particular de teoría del capital y del interés. Llegué a Chicago esperando [...] que el "institucionalismo" fuera mi principal campo de trabajo. Pero Viner fue a Ginebra en dos años distintos, y me dejó el curso principal de teoría. Incluso al margen de este hecho, todo el tiempo tuve la intención de terminar el pequeño libro sobre teoría que comencé para la serie de Allyn Young hacia 1924 [Nota: Knight se refiere aquí a un manuscrito basado en el conjunto de ensayos que finalmente se convirtió en The economic organization (1933)]. La presión en esta dirección aumentó aún más cuando los organizadores del nuevo plan de estudios de ciencias sociales generales para el "College" de aquí (de primer y segundo año) decidieron utilizar la mayor parte del material que ya había puesto en forma y que utilizaba en forma mimeografiada como lectura auxiliar en mis clases. La controversia a la que me refiero surgió especialmente de mi creciente comprensión de que el tratamiento que daba al capital y a los factores productivos en general en este material y en toda mi enseñanza anterior es simplemente "erróneo". Hace un año empecé a reelaborar en serio este material, pero me encontré luchando con problemas no resueltos en casi todo el campo de la teoría tradicional. En realidad, no he avanzado mucho en el proyecto, salvo para aclarar algo más algunas de mis ideas, y sobre todo para ver lo confusas que son (y las de la élite del campo en general). Hoye me encuentro en un dilema sobre qué hacer como labor esencial. Una gran dificultad es, por supuesto, que mi capacidad de trabajo es terriblemente limitada. Un programa corriente de enseñanza universitaria me deja con poca energía para hacer otra cosa, pese a que no pretendo hacer las lecturas que debería hacer para mis clases (Knight, 1936a).

El "dilema" sobre su labor esencia se intensificó en los años anteriores a la participación estadounidense en la guerra, pero se resolvió a medida que su participación en el debate teórico disminuyó en la década de 1940: sus últimos artículos "teóricos" se publicaron durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero volvamos a los primeros años del nuevo nombramiento de Knight en Chicago antes de considerar su obra posterior a los años treinta como parte de su nueva ciencia social. La atención que Knight prestó a la controversia sobre el capital y la revaluación de la teoría de los costos que surgió de su "lucha con problemas no resueltos en casi todo el campo de la teoría tradicional" ha desviado la atención de los comentaristas de su obra de los esfuerzos por construir una nueva ciencia social durante sus primeros años en Chicago. Resulta que su lectura de Weber tuvo un gran impacto en esos esfuerzos.

Uno de los primeros artículos que Knight publicó después de volver a Chicago fue "Estática y dinámica" (Statik und Dynamik - zur Frage der Mechanischen Analogie in den Wirtschaftswissenschaften), que apareció por primera vez en inglés cinco años después en La ética de la competencia (Knight, 1930). La tesis central del artículo era que la economía neoclásica estaba gravemente limitada como ciencia social debido a que la analogía mecánica, y en particular la noción de equilibrio, ignoraba los cambios más importantes en la vida económica; aquellos que la teoría consideraba "dados": recursos, conocimiento, tecnología y fines. Knight sostenía que ningún método científico podía predecir estos cambios, pero que los procesos involucrados se podían entender estudiando la evolución histórica de las instituciones capitalistas:

Nuestra conclusión general debe ser que, en el ámbito del progreso económico, la noción de tendencia al equilibrio es inaplicable a elementos particulares del crecimiento y, con respecto al progreso como proceso unitario o sistema de cambios interconectados, es de aplicación tan limitada y parcial que resulta engañosa en vez de útil. Se subraya este punto de vista enfatiza con respecto a los fenómenos cubiertos por el laxo término "institución". Todos atisbo especulativo de tendencias en relación con la teoría de precios se refieren a un sistema económico "competitivo" o "capitalista". Pero todos los intereses y rasgos humanos implicados en este tipo de vida económica están sujetos a cambios históricos. Además, ninguna sociedad es ni podría ser total y puramente competitiva. El papel del Estado, de la ley y de la coacción moral es siempre importante y el de otras formas de organización como la cooperación voluntaria puede serlo. La vida empresarial en sentido estricto nunca se ajusta estrechamente al comportamiento teórico del hombre económico. Siempre se está haciendo historia; las opiniones, actitudes e instituciones cambian, y la naturaleza del capitalismo evoluciona. De hecho, la evolución hacia otras formas de organización como tipo dominante comienza antes de que el capitalismo alcance su apogeo. Tal evolución social está fuera del ámbito del teórico económico, pero es pertinente llamar la atención sobre la total inaplicabilidad de la idea de tendencia al equilibrio de precios a tales cambios, es decir, a la historia en general, (ibíd., pp. 167-168).

A primera vista, este conocido pasaje es bastante similar a la perspectiva metodológica que Knight desarrolló en Riesgo, incertidumbre y beneficio (1921) y en "Las limitaciones del método científico en economía" (1924), su contribución al volumen de escritos de la generación más joven de institucionalistas, el cual es destacado en casi todos los relatos de los debates de entreguerras (Yonay, 1998; Tugwell, 1924). Pero sería un error interpretar "Estática y dinámica" de ese modo. Lo que ha pasado desapercibido en los relatos de la metodología de Knight es que en este escrito propone una manera diferente de entender la relación entre teorización neoclásica y "economía real". En su obra anterior, Knight se identificaba con el método de "aproximación sucesiva" común al análisis económico al menos desde la época de J. S. Mill: los teóricos parten de la teoría de la competencia perfecta y relajan gradualmente los supuestos para incorporar más características de la economía "real" en su análisis. En cambio, "Estática y dinámica" supone una mayor bifurcación entre el mundo teórico y el mundo real. Allí, el modelo de competencia perfecta se convierte en uno de los "tipos ideales" de Weber, una construcción analítica útil para la teorización científica, pero que nunca se realiza en la vida social. La construcción de la "competencia perfecta" permite que el economista identifique los elementos centrales de la vida económica, pero el estudio de cómo cambian esos elementos no se puede llevar a cabo en la teoría. Se debe recurrir a la historia, en la que el proceso de cambio no se asemeja a un proceso de equilibrio. Tanto para Knight como para Weber el estudio de la historia, era el estudio del patrón de relaciones creado por la interacción de una gran variedad de factores.

La diferencia entre el análisis histórico construido a partir del "tipo ideal" y el método de "aproximación sucesiva" es sutil, pero tuvo grandes implicaciones para el resto del trabajo teórico y metodológico de Knight. Como argumenté en otra parte (Emmett, 1997), la contribución de Knight a las controversias sobre la teoría del capital depende en parte de la división historia-teoría que está en el centro de la metodología de la ciencia social de Weber. Esa misma perspectiva subyace en su rechazo de diversos desarrollos de la teoría de la demanda durante las décadas de 1930 y 1940 (Knight, 1944). Más adelante, el análisis del "tipo ideal" se convierte en su posición predeterminada en sus breves incursiones en las discusiones sobre economía laboral (Knight, 1951). Su ensayo metodológico más famoso, un injurioso ataque al positivismo observado en El significado y los postulados básicos de la teoría económica de Terence Hutchison, es también una defensa contundente del análisis de "tipo ideal" y de la noción de Verstehen de Weber (Knight, 1940a).

Quizá "Estática y dinámica" articulara por primera vez la base metodológica del giro histórico de Knight, pero era necesaria una articulación más completa. Hizo un primer intento de historia comparada del capitalismo en "El desarrollo de las instituciones y las ideas económicas", un ensayo inédito preparado a principios de la década de 1930 para su curso "Economía desde un punto de vista institucional" que distribuyó a varios amigos. Pero su estudio más completo de historia económica comparada durante la década de 1930 fue "Teoría económica y nacionalismo", originalmente titulado "Nacionalismo y teoría económica: un ensayo de economía institucional". Knight comparó tres marcos institucionales alternativos de la vida económica, y examinó el papel de las ciencias sociales en la interpretación y en la modificación de estos cambios.

"Teoría económica y nacionalismo" comienza con un examen de la economía como estudio abstracto o idealizado, muy alejado de los cambios históricos.

La teoría económica no es una ciencia que describe y explica la realidad. Dentro de límites amplios, se puede decir que los cambios históricos no afectan en absoluto a la teoría económica. Trata conceptos ideales quizá tan universales para el pensamiento racional como los de la geometría ordinaria (Knight, 1935, p. 277).

Comparando la economía con la medicina, y continúa diciendo que

una "ciencia" del comportamiento humano, para que sea relevante o prácticamente significativa, debe describir el comportamiento ideal y no el real, si se dirige a seres humanos libres de los que esperan cambiar su comportamiento voluntariamente como resultado del conocimiento impartido (ibíd., p. 278; cursivas del original).

El carácter ideal o abstracto de la teoría económica implica que la economía solo trata la "forma" del comportamiento humano, no su contenido:

La teoría económica considera a los hombres con a) cualquier necesidad, b) cualquier recurso y c) cualquier sistema de tecnología, y desarrolla principios de comportamiento económico. La validez de sus "leyes" no depende de las condiciones o datos reales, con respecto a cualquiera de estas tres fases elementales de la acción económica (ibíd., p. 281).

Para Knight es un error sugerir que el mundo idealizado de la teoría económica guarda similitud con el mundo real. Las personas reales no solo tienen necesidades dadas, sino que quieren "superar la resistencia para satisfacerlas" (ibíd., p. 281). En cualquier momento histórico, los recursos existentes tienen una historia que surge de la interacción compleja de una serie de factores, al igual que el sistema de tecnología con el que las personas adaptan esos recursos a sus preferencias. Así, la historia interviene una vez nos apartamos del tipo ideal. Pero Knight sostiene que la irrealidad de la teoría económica implica algo que la historicidad de los procesos económicos; los procesos económicos reales son también sociales. La sociedad impersonal de la teoría económica es una "serie de Crusoes que solo interactúan a través de los mercados" (ibíd., p. 282). En cambio, la sociedad humana es personal: está poblada por individuos que compiten, emulan, manipulan, regatean y negocian.

Sin embargo, para Knight las abstracciones de la teoría económica desempeñan un papel en la sociedad real, porque sugieren ideales con los que se pueden comparar las acciones sociales en la realidad. En la medida en que una sociedad decida compararse con sus ideales y cambiar, la economía puede tener importancia social porque puede indicar los cambios que se han de hacer. La teoría económica cumplió ese papel en la sociedad liberal del siglo XIX, porque el liberalismo aceptó el individualismo y rechazó las propuestas de cambio que se alejaban de las instituciones que fomentaban la eficiencia económica. Pero el liberalismo tampoco era la encarnación de los ideales de la economía; más bien, esos ideales se oponían a los ideales del Estado que antes dominaban el pensamiento social europeo (ibíd., pp. 285-288).

Por tanto, toda historia acerca de cómo ha cambiado la sociedad real debe involucrar la interacción entre ideales sociales como los que sugiere la economía e historia institucional. Al considerar el liberalismo como la forma histórica de organización social de la que se alejaba la sociedad europea y estadounidense, en "Teoría económica y nacionalismo" Knight compara el liberalismo con el fascismo (la forma hacia la que veía que se dirigía el mundo) y el colectivismo (una alternativa que veía como una forma que no se adoptaría). El ensayo termina con la esperanza de que el liberalismo se pueda mantener, pero solo si quienes buscan la vedad y quienes buscan un cambio de la política social pueden trabajar juntos; recurriendo al estudio de los tipos ideales y a la historia institucional comparada.

Los análisis comparativos de la historia institucional siguieron ocupando la atención de Knight en los años cuarenta y cincuenta. Debido a que ensayos como "Antropología y economía" (1941), "Socialismo: la naturaleza del problema" (1940b) y "La enfermedad de la sociedad liberal" (1946), para mencionar algunos cuyos títulos dará pistas obvias a los lectores de este artículo, se han catalogado tradicionalmente como "filosofía social" y no como ciencia social comparada, se ha pasado por alto la continuidad de la obra posterior de Knight con su giro histórico comparativo de finales de los años veinte. "Antropología y economía" es especialmente interesante, porque la comparación lo pone a cierta distancia del terreno familiar del debate entre capitalismo y socialismo y de sus cavilaciones sobre la situación del liberalismo Este ensayo, una reseña de La vida económica de los pueblos primitivos de Melville Herskovits, une el aprecio de Knight por el análisis del "tipo ideal" de Weber y su interés por comparar formas de organización económica de distintas sociedades. Aunque concuerda con Herskovits (y con Weber) en que hay una distinción legítima entre sociedades de mercado y sin mercado, no concuerda con la conclusión de Herskovits de que los economistas, como científicos, deberían abandonar su estudio idealizado del funcionamiento del mercado en favor de estudios detallados de los mercados en entornos culturales específicos. Si se lee este ensayo en forma aislada de sus otros ensayos de la década de 1940, se recuerda inmediatamente "Las limitaciones del método científico en economía", su anterior ataque a varias ramas del institucionalismo estadounidense. Pero, los otros ensayos antes mencionados revelan su preocupación por la relación entre cultura y desarrollo económico. La reseña de Herskovits puede considerarse entonces como una defensa del análisis de "tipo ideal" más que como una defensa del neoclasicismo. En este sentido, las críticas a Hutchison y Herskovits son dos caras de esa defensa.

Por último, podemos examinar brevemente una de las áreas en las que el enfoque comparativo de Knight toca de manera más evidente los temas desarrollados por Weber: la relación entre religión y capitalismo. En su reseña de Sombart, Knight resumió la literatura sobre la tesis de Weber y sostuvo que el argumento de Lujo Brentano sobre la relación entre guerra y comercio es más relevante para entender los orígenes del capitalismo que su vinculación con el protestantismo Como sabe cualquier estudioso familiarizado con Knight, la relación entre religión y organización económica ocupó su atención durante toda su vida. Una de sus reflexiones más importantes sobre el tema es su colaboración con Thornton Merriam en El orden económico y la religión (1945). En preparación para su mitad del libro, Knight escribió y reescribió una historia de la relación entre religión y organización económica que evaluaba (negativamente) el impacto de la religión en la historia del liberalismo y ampliaba su crítica al argumento de Weber sobre el papel de la religión en el desarrollo económico (existen varios borradores en Knight Papers; ver Emmett, 1999a y 1999b). La mayor parte de esa historia no se incluyó en el libro (una versión abreviada aparece en el primer capítulo de Knight). El núcleo de su argumento en esta historia y en otros lugares está bien expresado en las actas de un seminario sobre "Desarrollo económico y cambio cultural" celebrado el 11 de marzo de 1952:

El sr. Knight insistió en que el examen de los orígenes del capitalismo europeo era pertinente en la discusión sobre desarrollo económico y, en particular, llamó la atención sobre el concepto de "espíritu" del capitalismo de Sombart como esencia analítica del problema. En contraste con el énfasis de Weber en el aspecto religioso del problema, el sr. Knight creía que el cambio en la Weltanschauung del mundo occidental -cuya esencia era la ambición y la curiosidad, la aceptación de la autoafirmación competitiva y acumulativa como un aspecto digno de la personalidad humana- fue la gran revolución cultural de toda la historia (UCRC, 1952).

Debido a que Knight consideraba que la religión se oponía a la ambición, la curiosidad y la autoafirmación, su historia hizo hincapié en las limitaciones que la religión imponía constantemente al Geist des Kapitalismus. Pero su desacuerdo con Weber se refiere al papel de la religión en el desarrollo del capitalismo y no al suposición de que el estudio histórico comparativo de la historia económica sería relevante para estudiar el desarrollo económico contemporáneo Cerca del final de su vida, en "Filosofía e instituciones social in Occidente" (1962) Knight amplió sus reflexiones sobre las relaciones históricas del cristianismo y las sociedades de mercado comparándolas con la posible relación entre mercado y religión en las culturas basadas en tradiciones religiosas orientales.

LA MARGINACIÓN DEL INSTITUCIONALISMO Y LA HISTORIA ECONÓMICA COMPARADA

Aunque Knight siguió trabajando en historia comparada, el contexto inmediato en el que recurrió originalmente a la obra de Weber llegó a su fin con la Segunda Guerra Mundial. Como dejan en claro varias historias recientes de la economía estadounidense, el pluralismo de los años de entreguerras se resolvió en la posguerra con la aparición de un nuevo estándar científico para la economía. Bien sea que el nuevo estándar se denomine neoclásico, síntesis neoclásica o economía matemática, la economía de posguerra poseía una unidad de la que carecía en el periodo de entreguerras. Lo más importante para nuestros propósitos es que el nuevo estándar redefinió la "economía" y la "ciencia" de un modo que llevó a la mayoría de los participantes en los debates de entreguerras a los márgenes de la disciplina económica (Morgan y Rutherford, 1998; Yonay, 1998).

La relación de Knight con este nuevo estándar es complicada. En parte gracias a sus esfuerzos, la economía de Chicago llegó a ser una forma de la nueva economía. Aunque no tuvo un papel en los talleres en los que se forjó gran parte de la economía de Chicago de posguerra, contribuyó a definir los requisitos básicos de los estudios de posgrado en las décadas de 1930 y 1940. Siguió dictando el curso obligatorio Economía 301 ("Teoría de los precios y la distribución") que elaboró el núcleo de la teoría neoclásica a lo largo de las décadas de 1940 y 1950 (impartió ese curso por última vez en el verano de 1956). El énfasis de Chicago en la competencia teórica y la aplicación innovadora dio lugar a una escuela de economistas que llegó a dominar la economía estadounidense de posguerra (Emmett, 1998b).

Se podría argumentar que la comprensión del "tipo ideal" de la teoría económica que Knight tomó de Weber ayudó a mantener el enfoque relativamente estrecho de su teoría económica. Si la teoría económica simplemente amplía los supuestos de que

toda mente racional y competente sabe a) que algún comportamiento implica el reparto o asignación de medios cuya oferta es limitada entre modos alternativos de uso para realizar fines; b) que ciertos modos de reparto, para un sujeto logran en diferente "grado" un fin general que es un denominador común de comparación; y c) que hay un reparto "ideal" que lograría el fin general en "máximo" grado, condicionado por la cantidad de medios disponibles para el sujeto y los términos de asignación determinados por los hechos de su situación (Knight, 1940a, p. 383).

entonces el núcleo de la economía sigue siendo la teoría de la competencia perfecta. Si todos los esfuerzos por explicar el cambio económico mediante una teoría científica están condenados al fracaso (Knight, 1930), la mayoría de las innovaciones teóricas de posguerra estaban determinadas a ser ineficaces, y el enfoque histórico comparativo de Knight era un complemento necesario para la orientación teórica de la economía de Chicago. Por supuesto, pocos colegas, incluso de Chicago, aceptaron la perspectiva de Knight. Aunque enseñó teoría, la historia comparada siguió siendo el centro de atención de su trabajo durante el resto de su carrera. Los temas esbozados en la sección anterior no fueron secundarios a su trabajo científico, sino la labor que se propuso como científico social. Inevitablemente, debido al estrechamiento del enfoque disciplinario en economía y a su continuo trabajo en historia comparada Knight fue marginado gradualmente de la disciplina. En la década de 1940, los economistas calificaron su obra como "filosofía social" (ver el subtítulo de Knight, 1947). Se supone que el lector debe admitir que la "filosofía social" no es "economía" y, por tanto, asumir que la mayor parte de la obra de Knight está dirigida a un público distinto de los economistas. Las acciones de Knight en los años treinta y cuarenta apoyan este tratamiento de su obra. A principios de la década de 1940 fue nombrado en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Chicago y ayudó a crear el Comité de Pensamiento Social, que durante la posguerra dio refugio académico a los desencantados con el afianzamiento de los límites disciplinarios. Pero mantuvo la esperanza (aunque con cierto escepticismo) de que pudiera surgir una ciencia social capaz de orientar la acción social inteligente que integrara la teoría económica con el estudio del derecho y la política, la historia de las instituciones capitalistas y la reflexión ética (Knight, 1960).

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1Las traducciones se encuentran en Knight Papers, University of Chicago Archives, Special Gollections Research Center, University of Chicago Library.

* Tomado de Max Weber Studies, Department of Applied Social Sciences, London Metropolitan University, Londres. Recepción: 01-11-2020, aceptación: 19-05-2021. Sugerencia de citación: Emmett, R. (2021). Frank Knight, Max Weber, la economía de Chicago y el institucionalismo. Revista de Economía Institucional, 23(45), 3-22. Traducción de Alberto Supelano; se publica con autorización del autor.

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