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Universidad y Salud

Print version ISSN 0124-7107
On-line version ISSN 2389-7066

Univ. Salud vol.16 no.1 Pasto Jan./June 2014

 

Red de apoyo social desde el encuentro intergeneracional

Social support network from the intergenerational encounter


Saira Alexandra Sarasty-Almeida1, María Patricia González-Gómez2, Iván Dario Velasco-Charfuelán3

1 Psicóloga. Universidad de Nariño. Pasto, Colombia. e-mail: alexa-070789@hotmail.com
2 Licenciada en Psicología Educativa. Magíster en Educación. Docente Universidad de Nariño, Grupo de investigación Psicología y Salud, Universidad de Nariño. Pasto, Colombia. e-mail: patygo5@yahoo.com
3 Psicólogo. Universidad de Nariño. Pasto, Colombia. e-mail: ivandark_2006@hotmail.com

Fecha de recepción: Junio 26 - 2013 / Fecha de aceptación: Mayo 13 - 2014



Resumen

El presente artículo tuvo como objetivo general desarrollar encuentros intergeneracionales entre adultos mayores institucionalizados y niños/as entre 4 y 6 años de jardines infantiles de la ciudad de San Juan de Pasto con el propósito de fortalecer la red de social de apoyo. La red de apoyo social la conformaron 20 adultos mayores institucionalizados en un hogar geriátrico, 33 niños y niñas de 3 jardines infantiles de la ciudad de Pasto, 7 docentes y 2 directoras; 12 acompañantes de los niños, correspondientes a padres de familia, hermanos y abuelos, 3 hermanas de la congregación Franciscana, un practicante de psicología de la Universidad de Nariño, la Gerontóloga y la Trabajadora Social del hogar, a partir del desarrollo de encuentros intergeneracionales. La investigación se realizó bajo el paradigma cualitativo, desde la investigación acción, para facilitar desde un espacio educativo el establecimiento de vínculos, la adopción de roles y la formación de una red de apoyo mutua. Los cambios comprendidos desde la aplicación de listas de chequeo, entrevistas semiestructuradas y observación participante, dieron cuenta que es posible la formación de esta red desde un ambiente tamizado por la empatía, la motivación y el cambio dentro del imaginario social. Esta investigación fue un paso en la formación de redes intergeneracionales, desde la co-responsabilidad con el otro.

Palabras clave: Apoyo social, adulto mayor, preescolar, relaciones intergeneracionales, apoyo educativo. (Fuente: DeCS, Bireme).



Abstract

This article arises from research called Social Support Network from intergenerational meeting, which it overall objective was to develop intergenerational encounters between institutionalized seniors and boys / girls aged 4 and 6 years of kindergartens from San Juan de Pasto, in order to strengthen the social safety net. The social support network was conformed by 20 institutionalized elderly in a nursing home, 33 kindergartens children aged 3 in the city of Pasto, 7 teachers and 2 principals; 12 accompanying children, corresponding to parents, siblings and grandparents, 3 nuns of the Franciscan congregation, a practitioner of psychology at the University of Nariño, the gerontologist and social worker from the eldership, through the development of intergenerational encounters. The research was conducted under the qualitative paradigm from action research to facilitate from an educational space linkages, adopting roles and the formation of a network of mutual support. The changes included since the implementation of checklists, semistructured interviews and participant observation, it is possible to realize the formation of this network from a screening room for empathy, motivation and change in the social imaginary. This research was spent in the formation of intergenerational networks, from the co - responsibility with the other.

Key words: Social support, elderly, preschool, intergenerational relationships, educational support. (Source: DeCS, Bireme).



Introducción

Es un hecho que en el siglo XXI la población de personas adultas mayores ha aumentado notoriamente y continuará creciendo, se espera que para el 2050, serán aproximadamente dos mil millones de personas, dado que la expectativa de vida se ha incrementado en hombres y mujeres, el tema de estudio sobre el envejecimiento se ha convertido en prioridad desde diversas disciplinas, en este caso, la psicología comunitaria puede apoyar a su comprensión.1

Hoy se hace referencia más a "la perspectiva del envejecimiento como proceso permanente, alejado de la idea de una tercera edad y con enfoque en el ciclo vital, que abre camino para la defensa del envejecimiento saludable y del envejecimiento activo".2 Este es uno de los objetivos de las Naciones Unidas, el que haya una sociedad para todas las edades, donde todos participen, construyan y se desenvuelvan con equidad de oportunidades. Esta nueva perspectiva reivindica el rol del adulto mayor con mucha más participación y búsqueda de bienestar y salud, sin embargo el llegar a la comprensión desde esta postura va a llevar tiempo y esfuerzo, un trabajo pedagógico desde las diferentes instancias; familia, escuela, sociedad en general. Es un hecho que algunas personas del entorno que rodean al adulto mayor, estigmatizan al anciano haciéndole creer que ellos ya no cuentan con la capacidad para realizar sus actividades cotidianas, de manera que él mismo así lo cree.1

Los adultos mayores institucionalizados perciben que al llegar a la vejez se requiere que se repiensen los sentidos de vida y sus expectativas frente a una serie de cambios físicos y sociales, lo cual los lleva a asumir ideas estereotipadas sobre el fin de sus ciclos de crecimiento y el asentamiento de la energía psíquica hacia las fantasías y anhelos sobre el pasado, un cambio negativo de su autopercepción para la adquisición de nuevos conocimientos, haciéndolos desistir de las diferentes actividades que proporcionan aprendizajes en los momentos de ocio y manifestando una resistencia hacia el presente para mantenerse viviendo de la evocación de "aquella época que fue mejor".3

A su vez, los roles sociales se van perdiendo por aislamiento, el debilitamiento del grupo de apoyo que en su momento reafirmaba la identidad personal del sí mismo, genera cambios en los roles que se mantenían en la sociedad. El sentido de vida va al ritmo de la interpretación por parte del Adulto Mayor y las reacciones de su círculo social frente a los cambios que atraviesa, cuanto más angustiante es la vivencia de estos cambios, más negativamente se afecta su sistema de relaciones.4

De acuerdo con Sluzki la Red de Apoyo Social (RAS) se define como "la suma de todas las relaciones que un individuo percibe como diferenciadas de la masa anónima de la sociedad". Es por eso que la RAS constituye una de las claves centrales de la experiencia individual de identidad, bienestar, competencia y protagonismo o autoría que permite que el adulto mayor logre alcanzar bienestar.5

Para el adulto mayor, el problema fundamental es la pérdida progresiva de las redes de apoyo primarias y la de contacto con sus sistemas de relaciones, principalmente por la aparición de enfermedades incapacitantes, las cuales además lo predisponen a la presencia de factores de riesgo, entre ellos cambios acelerados en la vejez ya sea por el deterioro físico y cognitivo o por la vivencia psicológica generalizada de estos cambios como experiencias negativas que disminuyen el deseo de vivir.6

Se considera que la falta de contacto intergeneracional es una de las causas que puede explicar la imagen negativa que la sociedad tiene de las personas mayores, por tanto, es oportuno destacar la importancia pedagógica del concepto de educación intergeneracional.7

La propuesta con relación a los encuentros de tipo intergeneracional, se ha ido fortaleciendo a partir de organizaciones que perciben la necesidad que el adulto mayor sea incluido como un agente propositivo y constructivo dentro de un contexto social, sin embargo los alcances apenas se están gestando, procurando derribar las barreras relacionales que la sociedad ha construido, por los imaginarios y prejuicios que circundan alrededor del periodo de la vejez.8

Es oportuno destacar la importancia pedagógica del concepto de educación intergeneracional como aquel proceso que contribuye a superar esta imagen y procura fomentar el respeto a la diversidad y a la diferencia, a la pluralidad de valores, costumbres e identidades individuales o colectivas, a competencias, ritmos y niveles, a desarrollos y actitudes en busca del conocimiento mutuo entre los distintos grupos generacionales.7

Los programas intergeneracionales constituyen una nueva metodología de acción social y, en este caso, de intervención en la tercera edad. Se habla de este tipo de programa cuando la actividad que se diseña une varias generaciones en actividades planificadas con el propósito de desarrollar nuevas relaciones y conseguir objetivos específicos.9 El concepto de envejecimiento activo incluye la intergeneracionalidad como uno de sus principios básicos lo que implica entenderla no sólo como la interacción entre personas de generaciones extremas dentro del ciclo vital —niños y personas mayores—, sino que tiene que dar paso a un cruce de relaciones solidarias entre todas las generaciones, que permita la eliminación de barreras discriminatorias contra las personas por razón de su edad.10

El presente artículo surge de la investigación "Red de Apoyo Social desde el encuentro intergeneracional" en la que se vio la oportunidad de interacción entre el adulto mayor institucionalizado y un grupo de niños estudiantes de un Jardín Infantil de la ciudad, como parte de la recuperación de las redes sociales para la socialización y la expresión de sentimientos.

La cercanía entre la población de niños de jardines infantiles y los adultos mayores, se convirtió después de la experiencia en una idea viable dentro de un ámbito educativo, donde los adultos mayores pudieran asumir un rol de tutores y los niños con su acompañamiento lograran vivir los valores del respeto, la solidaridad, responsabilidad, y el compañerismo, y así los profesores pudieran extrapolar el conocimiento sobre los principios de convivencia desde el aula de clases hacia una población que para ellos necesita mucha atención y apoyo, como son los adultos mayores en situación de institucionalización; ésta sería una forma de complementar y optimizar los alcances de su enseñanza. Los padres de familia por su parte observaron en el mismo sentido que esta experiencia debía buscar en sus hijos el enriquecimiento de sus habilidades de socialización, enfatizando en el respeto por la ancianidad y buscando fortalecer en su crianza la manera correcta de relacionarse con sus propios abuelos y sensibilizarse frente a las necesidades del otro.

Desde el ámbito legal este tipo de iniciativas se vienen amparando constitucionalmente por el gobierno colombiano desde el proyecto de ley 101 de 2009, donde se reglamenta un trato especial que garantice los derechos de los adultos mayores de las entidades estatales, o la ley 1276 de 2009, que modifica a la ley 687 de 2001, donde además de estipular ayudas económicas para el adulto mayor, contempla la creación de encuentros intergeneracionales en convenio con las instituciones educativas oficiales.11,12

Las características sociales de los contextos implicados indican que a nivel regional existen proyectos planteados en el departamento de Nariño, que son el resultado de la expedición de leyes como la 1251, en noviembre del 2008, además de la ley 1171 de diciembre del 2007 y el artículo 13 de la Constitución colombiana de 1991.13-15 Uno de los objetivos importantes dentro del plan político para la atención integral del Adulto Mayor, es en primer lugar la creación de una red interinstitucional para la prestación de servicios sociales y de salud, a nivel municipal, distrital y departamental que evidencie la atención integral de las personas mayores.16


Materiales y métodos

La propuesta de investigación se desarrolló bajo el paradigma metodológico cualitativo, el cual permitió resaltar y recoger la experiencia subjetiva de los participantes en vía de la concienciación de sus posibilidades de relación.17 La investigación se planteó desde el enfoque metodológico de la investigación acción, el cual estuvo mediado por un ámbito de formación, dentro de un contexto de enseñanzaaprendizaje, por cuanto los participantes en el proceso de intervención permitieron que emerja su potencial creativo, experiencia, sabiduría y disposición para entablar nuevas relaciones sociales, factores que se fueron gestando de manera progresiva en los espacios propiciados para los encuentros intergeneracionales.18

Los participantes de la investigación fueron: 20 adultos mayores institucionalizados en un hogar geriátrico de la ciudad de Pasto (Nariño), 33 niños y niñas de tres jardines infantiles de la ciudad de Pasto, 7 docentes y 2 directoras; 12 acompañantes de los niños, correspondientes a padres de familia, hermanos y abuelos, 3 hermanas de la congregación Franciscana, un practicante de psicología de la Universidad de Nariño, la Gerontóloga y la Trabajadora Social de la institución geriátrica.

Para la participación de ellos en la investigación, se tuvo como criterio de inclusión los siguientes términos, con la población del adulto mayor; se requirió que tengan un buen estado de salud, con el fin de propender que en los niños y niñas no se generen impactos negativos, que se encuentren institucionalizados en un geriátrico, que tenga voluntad para participar en el proceso investigativo y manifiesten disposición para generar nuevas relaciones sociales; a nivel de los jardines infantiles lo criterios fueron: que se encuentren matriculados institucionalmente niños y niñas entre las edades de cuatro a seis años, que acepten la propuesta educativa, que los niños y niñas tengan la facilidad para desplazarse hacia el hogar geriátrico en compañía del personal docente y acudientes que se adhieran al proceso y que tengan el respaldo y aprobación de los padres de familia, a través de la firma del consentimiento informado, con respecto al hogar geriátrico se dejó al libre albedrío desde la parte administrativa el acompañamiento al proceso investigativo, vinculándose el personal religioso, un practicante y dos representantes de los trabajadores.

Para recolectar la información del proceso se utilizó la entrevista semiestructurada, la cual se aplicó a los docentes de los jardines infantiles, los padres de familia presentes en los encuentros, los funcionarios del hogar geriátrico que acompañaron el proceso, los adultos mayores que podían expresarse verbalmente y a los niños y niñas de cada grupo participante, esta entrevista se las registró y sistematizó, obteniendo categorías deductivas de análisis, también se utilizó la observación participante en cada encuentro, con ello se logró registrar los avances de la red de apoyo social desde los encuentros intergeneracionales.

Además, se utilizaron listas de chequeo, las cuales permitieron el registro de conductas observables encaminadas al establecimiento de vínculos en las relaciones, la participación social y la adquisición de un rol social.19

En relación con el procedimiento, este se desarrolló en varias fases, lo que favoreció una secuencialidad en el proceso. Se inició con la fase de convocatoria, que integró a los agentes partícipes a la investigación.

Después de ello, y tras haber conformado el grupo que participaría en el proyecto investigativo, se continuó con el proceso de capacitación a los adultos mayores participantes, en estrategias lúdico pedagógicas, desde esta fase se construyeron 7 talleres con los adultos mayores para desarrollarse con los niños y niñas, teniendo en cuenta los ejes transversales de la educación infantil, como son: cuidado al medio ambiente, valores, normas y relaciones interpersonales, creatividad e imaginación y participación infantil, utilizando las estrategias de la narración oral, funciones de títeres, obras de teatro, juegos de roles, el juego cooperativo y desarrollo de manualidades.

La propuesta de capacitación, se fundamenta en cuatro pasos, el primero de ellos fue la presentación de la operación, en donde se construyeron los escenarios educativos con los adultos mayores desde la expresividad corporal, la producción creativa, las manifestaciones emocionales y contacto organismo-ambiente, se continúa con la prueba de desempeño, en donde se puso en práctica lo aprendido y se finalizó con el seguimiento, caracterizado por brindar una retroalimentación continua al adulto mayor, reforzando el trabajo desarrollado a través de la motivación.

La tercera fase fue la de intervención, dentro de ella se ejecutaron las actividades y talleres preparados en la fase de capacitación, para implementarlos en el contacto con los infantes, quienes reforzaban los encuentros intergeneracionales con actividades complementarias, como la danza, el canto, recitales, rondas infantiles, etc., gestando vínculos relacionales, permeados por el intercambio de experiencias y aprendizajes, lo cual se documenta con los instrumentos de recolección de información y se apoyan con filmaciones en las que reposa todo el proceso de integración y participación de la población.

La investigación, se fundamentó bajo la Ley 1090 del 2006, que reglamenta el ejercicio de la Psicología y el Código Deontológico y Bioético y otras condiciones, enfatizando en la ética profesional, el manejo de la confidencialidad de la información, uso de instrumentos científicos para recolectar la información, firma de consentimiento informado y suministro de información clara y precisa a los participantes.20


Resultados

La red de apoyo social se fortaleció tras los encuentros intergeneracionales, además facilitó la integración social de los participantes, evitando así el aislamiento de los adultos mayores institucionalizados, incluso posibilitó la emergencia de roles sociales significativos evidenciados en el intercambio de aprendizajes desde las propias experiencias y vivencias que se han desarrollado en el transcurso de la vida, ante ello se resalta el empoderamiento que los participantes tuvieron en los encuentros intergeneracionales demostrados en el perfeccionamiento del plan de acción a ejecutarse en cada uno de los encuentros, a medida que se iba realizando un mayor número de encuentros intergeneracionales, la población infantil y la población de la tercera edad se apropiaban de sus roles del momento, como bailarines, teatreros, tutores, aprendices, etc, debido a que el auto-concepto y la creencia en sí mismos se fortalecía por la interacción social, el reconocimiento y la valía que le daba el otro.

Se identificaron tres categorías de análisis: apoyo afectivo, participación social y rol social, cada uno de ellos con sus respectivas subcategorías que a continuación se describen:


La relación gestada entre los participantes fue de carácter cooperativo, caracterizándose por los reforzamientos positivos, la retroalimentación entre los participantes, las expresiones de afecto de tipo físico y la emergencia de sentimientos, en primera instancia de resistencia a entablar una relación por el hecho de no conocerse con antelación, a permitirse vivir la experiencia del contacto a partir de las expresiones culturales y artísticas.

El infante logra traspasar esta situación, por el acompañamiento en primera instancia realizado por el personal docente, que facilitó el acercamiento, aprovechar la curiosidad de explorar y brindarse la oportunidad de crear lazos relacionales, por su parte, los adultos mayores del hogar geriátrico, paulatinamente fueron dejando sus temores a entablar una relación con los niños y niñas, debido al continuo reforzamiento, motivación y recuento de lo trabajado en el proceso de capacitación, el apoyo entre los mismos compañeros y la latente expectativa de compartir escenarios con generaciones diversas a las suyas, esto les condujo a un reconocimiento de las fortalezas para crear, adaptarse a historias, recordar y transmitir de manera lúdica y con un lenguaje sencillo las experiencias de vida, el 95% de los adultos mayores manifestaron que los encuentros generacionales les permitió a ellos formar un equipo de trabajo en pro de generar espacios de aprendizajes para los niños y para ellos, además consideraron que estos espacios los revitalizaban por cuanto se sentían productivos en un contexto social.

Esta experiencia de vivir los encuentros intergeneracionales posibilitó en el adulto mayor posicionarse de manera participativa en los procesos en donde ellos fueron los agentes, gestores y proponentes de la estructuración de los talleres y el desarrollo de los mismos.

Por su parte los niños y niñas ampliaron su panorama de conocimiento en un medio vivencial, el percibir las destrezas del adulto mayor, observar una sonrisa, un abrazo y una caricia hacia ellos con la intencionalidad de generar relaciones de amistad y cercanía. Esto le permitió a los niños comprender que el propósito de los adultos mayores era disponer de un escenario para el aprendizaje, que contribuya al fortalecimiento de los procesos cognitivos y a la generación de nuevas relaciones interpersonales.

Lo anterior se evidencia en el recuento de las actividades que los niños mencionan, resaltan los roles de los personajes, la funcionalidad de los mismos y el mensaje educativo implícito, afirmando "me gustó el abuelo sapo", "el señor leñador ayudó al árbol para que no lo quemaran", "el señor policía ayuda a la gente", "el abuelito me dijo que no ensuciara los ríos y me dio un dulce", siendo un 88% de los niños, quienes demandaban la asistencia al hogar geriátrico para compartir con los adultos mayores.

Por otro lado, los niños mejoraron sus procesos comunicacionales, hubo mayor cercanía, mayor tiempo y fluidez en la conversación y signos de confianza para retroalimentar el trabajo de sus compañeros o del adulto mayor, así se expresaron: "qué divertidos que han sido los abuelitos", "son muy cariñosos y nos dan dulces", "¿cuándo vamos a venir otra vez?", frases que denotan la vivencia del compartir con la población del adulto mayor.

Los adultos mayores que no tienen apoyo social, son más propensos a tener una sensación de abandono, lo cual se vislumbra en el hogar geriátrico, afirmando un 95% de la población que presentaban sentimientos de improductividad, de soledad y tristeza por estar en condición de institucionalización y los vínculos afectivos con sus familiares y amigos se encontraban deteriorados, ya sea por la distancia, mínima frecuencia de visitas o ausencia total de la esfera primaria, incluso sus niveles de productividad en la institución eran bajos, pues las rutinas diarias consistían en ingerir los alimentos brindados, ver televisión por ciertos periodos y permanecer la mayoría de su tiempo sentados en diversos lugares de la institución con una mínima interacción entre pares.

Sin embargo, al ingresar los niños y niñas de los jardines infantiles, en compañía del personal docente y algunos padres de familia o acudientes para desarrollar los encuentros intergeneracionales, en pro de fortalecer una red de apoyo social, la población del adulto mayor obtuvo ganancias personales para su salud mental y física, por cuanto el sedentarismo disminuyó en un 73%, debido a que por sí solos se organizaban, se distribuían funciones y preparaban las actividades a desarrollar en los encuentros, sin necesidad que los interventores estuviesen presentes en cada momento, asumían sus compromisos con responsabilidad, dedicaban tiempo en la cualificación de su producción y corregían detalles del trabajo realizado por sí mismos, con miras al mejoramiento continuo del equipo de trabajo.

Los acompañantes de la población infantil construyeron a partir de su propia experiencia un concepto de lo que significa la vejez, visto en términos de productividad, proposición, disposición para entablar relaciones interpersonales, historia y amabilidad, movilizando sus concepciones sobre el periodo de la tercera edad, a esta población se le aplicó una entrevista semiestructurada pre y post, con el objetivo de conocer la percepción sobre la tercera edad, arrojando los siguientes resultados; en el pre, el 47.7% de la población manifestó que la tercera edad se relacionaba con enfermedades, el 14,3%, refirió que en esa etapa vital se es improductivo, el 19% afirmó que las personas al llegar a la vejez se infantilizan y el 19% restante considera que el adulto mayor en este ciclo de vida se caracteriza por enfermarse continuamente y de manera crónica, condensando sus opiniones en una mirada asistencialista.

Una vez realizada la intervención la concepción sobre la tercera edad cambió, si bien es cierto que el ciclo vital de la tercera edad, conlleva cambios fisiológicos, sociales, psíquicos y relacionales, estos no son netamente impactos negativos, es primordial el apoyo social para asimilar los cambios y resalta lo positivo de esta edad.

Es por ello que el 100% de los acompañantes reconsideraron el concepto construido sobre la vejez, afirmando de manera descriptiva que la población adulta mayor son personas con altas capacidades que pueden adaptarse a los cambios con el apoyo brindado desde las redes existentes, además resaltaron el potencial creativo y los valores y normas bajo las que trabajaron, en pro de generar un escenario de crecimiento y desarrollo para los niños, las fortalezas físicas e intelectuales estuvieron a disposición de los niños y niñas participantes y de los acompañantes, brindando una sana convivencia entre tres etapas de la vidas, personificadas por cada grupo involucrado en la investigación, enaltecen la disposición y el compromiso para con los niños, percibiéndose la motivación por el trabajo y viviendo la experiencia sin anteponer pretextos o justificarse.

Esta vivencia generó la creación de un vínculo afectivo con los adultos mayores institucionalizados, manifestado en las expresiones afectivas brindadas, las cuales se demuestran con un apretón de manos, una caricia, un gesto de aprobación, un abrazo, y la manifestación de un 24% de dicha población refiere interés por continuar visitando y desarrollando actividades que permitan alimentar el encuentro intergeneracional, una vez culmine el proceso de investigación.


Discusión

Los procesos del primer objetivo de la investigación que buscaba la creación de una relación de intercambio afectivo y socialización entre los participantes, ofrecieron indicadores prometedores para considerar que dicha meta se consiguió.

Se pudo constatar que los adultos mayores permanecían dentro de un estado de inactividad y ausente aceptación del presente, estados que con la intervención cambiaron positivamente las actitudes de auto-aceptación para los adultos mayores, Marvan,21 afirma que la expresión libre de los sentimientos en la vejez genera además de auto-aceptación, habilidades para relacionarse mejor con sus círculos relacionales, mejor autoestima y autonomía, todas estas condiciones que se descubren desde el ensayo y la preparación a priori a los encuentros, en donde se gestó la primera red que terminó por convertirse en un circulo de apoyo para satisfacer las necesidades afectivas y en prospectiva a la intervención, fue la base para el fortalecimiento de su autoestima y el reconocimiento de sus capacidades, de ese modo la capacitación no solo fue un escenario que mejoró el desempeño de los adultos mayores, sino también un espacio para la preparación emocional en aspectos citados por Duque y Vieco22 como son la asimilación, comprensión y conciencia de lo que se siente, de ahí la disposición para vivir el encuentro con aceptación del presente.

En la intervención el desarrollo de estas condiciones fue similar que en la primera red, adicionalmente se desarrollaron habilidades para interrelacionarse y compartir sus sentimientos con los niños y niñas de los jardines infantiles en cada encuentro. También se observó una mayor desvinculación del pasado para experimentar el presente, mientras se disponían hacia la vivencia de una cadena de expresiones físicas y verbales de gratitud, cortesía y amistad, esta última se resaltó siendo apoyada en el valor de la solidaridad desde la figura de los niños y en el refuerzo de los padres de familia, profesores y funcionarios por ponerla en práctica, este es un hecho compartido por Polaino-Lorente, et al,23 quienes toman a la solidaridad desde la percepción de las necesidades del otro para entregarse en sus sentimientos, de esa manera ser digno de ser humano cuanto más solidario se es, situación que se materializó en las expresiones de satisfacción personal que los niños y niñas comunicaban a sus profesores cuando ayudaban a un adulto mayor.

El intercambio afectivo brindado por parte de los adultos mayores a los niños y niñas, posibilitó la cercanía y la curiosidad por conocer aspectos personales entre ellos, este compartir les permitió fortalecer sus relaciones y vínculos en un espacio educativo alterno.

Como lo afirman Beltrán y Rivas,10 el concepto de intergeneracionalidad se lo considera no solo como convivencia entre grupos de individuos de diferentes edades, sino que se valora tanto el alcance y la importancia de cada generación en sí misma como el aporte que la interrelación entre ellas ofrece a los individuos, a la comunidad y a la sociedad.

Con respecto al personal docente y padres de familia se percibió el apoyo a los niños, asumiendo un papel de mediadores entre los infantes y los adultos mayores, en pro de gestar una relación empática y fructífera que trascendió desde la esfera inmediata a las esferas sociales, personales, relacionales y académicas. Se vislumbra entonces cómo el escenario intergeneracional facilitó el conocimiento e interacción entre los miembros no solo desde el plano de lo circunstancial sino también desde lo afectivo, en este aspecto, la red lleva a un nuevo posicionamiento de las personas implicadas, repercutiendo en un cambio de sus pensamientos, mejor comprensión de la realidad desde una postura flexible y horizontal y resaltando la solidaridad como un valor de índole comunitario.24

En los funcionarios del Amparo que hicieron parte de la red de apoyo social, se apreció el beneficio social afectivo como mecanismo esencial para el mejoramiento de las condiciones y calidad de vida de sus usuarios, viéndose a sí mismos como un miembro relacional y no como un trabajador ajeno a las necesidades internas de la población, es así como la relación que se dio fue de carácter horizontal, respetando las características de los miembros que conforman la red y respetando el proceder de cada uno.24

Con la red de apoyo afectivo se minimizaron factores de riesgo psicosociales frecuentes en población del adulto mayor, entre ellos la pérdida de sus redes de apoyo principales y la expresión libre de sentimientos y emociones, además se fortalecieron muchos de sus procesos cognitivos, donde las ganancias no se reflejarían únicamente en la prevención del deterioro cognitivo, sino también hacia la promoción de nuevos conocimientos y aprendizajes. Marván,21 comunica dentro de sus teorizaciones, que todas las anteriores son condiciones que deben ponderarse en los contextos geriátricos, a fin de que el adulto mayor no pierda sus capacidades y facultades mentales por el riesgo que supone el aislamiento y la soledad.

En aspectos como la inteligencia el ambiente cumplió con la condición de Rodríguez,6 al tener escenarios estimulantes desde la lúdica, asimismo implicando al adulto mayor directamente con la formación de los espacios para la enseñanza en los que se desempeñarían como tutor y en los que también sería aprendiz, por el lado de la memoria se evidencian desgastes en el contenido y la adquisición de algunos contenidos y aprendizajes, sin embargo según Papalia, et, al,25 para quienes el entrenamiento en las habilidades memorísticas pueden mejorar el desempeño de los adultos mayores, se destaca que esta estrategia posibilitó que el adulto mayor adecuara algunos textos teatrales a su estilo y lograra memorizarlos con éxito.

Berger,26 habla sobre el apego seguro de los niños, cuanto más seguro es el apego más facilidad será su relación con el exterior, frente a ello se observó que el grupo de niños que participó con sus padres no pudo relacionarse afectivamente con los adultos mayores, se protegió de la relación y mantuvo una pauta de huida con los adultos mayores.

Por otro lado los grupos que no contaron con la participación de sus padres de familia lograron mejores resultados para interactuar y posteriormente formar vínculos afectivos, según lo manifestado por Shaffer, et al,27 mantenían buena empatía con sus compañeros y demás agentes de la red y lograban resaltar aspectos positivos de la experiencia.

Las estrategias manuales y el arte-terapia facilitaron la comunicación entre participantes, fue el primer contacto dentro del trabajo cooperativo que facilitó la relación una vez se conocieron los agentes de la red, además fue desde aquí donde mayormente se posibilitó la aplicación de los valores solidarios y el compartir experiencias; de esa manera se dispuso dentro de los encuentros lo que Rodríguez,6 Beltrán y Rivas2 mencionan como estrategias estimulantes para mejorar en los adultos mayores y en los niños sus capacidades memorísticas, creativas y motoras.

Conforme avanzaron los encuentros, la empatía mejoró, la vía de partida para este logro fue la confianza, también lograban mayor sensibilidad por sus necesidades especiales en las actividades, así como también fueron más receptivos a sus expresiones de afecto; todos estos comportamientos se pueden catalogar dentro de lo que Berger,26 menciona como logros prosociales, lo cual se potenció dentro de los encuentros, trasladándose según lo expresado por las docentes, a diferentes círculos sociales de los niños y niñas participantes.

Otra de las vías para el establecimiento de la relación de ayuda fue la estrategia del juego, Cohen,28 entendido como un potencializador para fomentar las relaciones entre los infantes, para ser más activos en la resolución de conflictos y además es una de las formas de introducir a los infantes frente al reto de la crianza en los valores propios de una sociedad para la que deben prepararse aprendiendo continuamente de sus experiencias.

La aceptación y la empatía se tomaron como una de las características más sobresalientes para hablar de una red de apoyo, específicamente en el área afectiva, la aceptación fortaleció la formación de los roles; en el curso de los encuentros cada integrante fue consolidando un papel y lo desarrolló de acuerdo a la reafirmación que de él hiciera la red.29

Como lo afirman Beltrán y Rivas,2 definitivamente, el trabajo con los adultos mayores debe orientarse a garantizar que ellos puedan envejecer con seguridad y dignidad, además que las personas de edad puedan participar en su contexto y que se promueva un cambio positivo en la concepción de la vejez, donde se le considere desde un enfoque de ciclo vital, como proceso permanente del ser humano y como una etapa de vida activa, en la que sean posibles la autonomía individual y la autorrealización.

La existencia de prejuicios se observa principalmente desde los padres de familia con sus opiniones cargadas de asociaciones negativas hacia los adultos mayores, las más frecuentes es donde se refiere a los adultos mayores como incapaces para relacionarse y físicamente enfermos.

Este tipo de pensamientos se extendió posteriormente a los docentes, sin embargo la resignificación comenzó una vez iniciados los encuentros con los discursos de sus hijos, cuando los niños y niñas transmitieron la experiencia como algo que les generó bienestar y que además tenían el deseo de repetir, los padres que asistieron y los profesores, observando la disposición de los escenarios y la lúdica educativa mitigaron sus temores y resaltaron el desempeño y recibimiento preparado por los adultos mayores, de esa manera se comprobó como lo cita Jacub,30 que este grupo de adultos mayores encontró un sentido de vida comunitario superando las limitaciones sociales para la integración, en vía de cubrir una necesidad afectiva.

El encuentro intergeneracional fue una posibilidad para construir grupos de apoyo y autogestión para el empoderamiento del propio desarrollo, según Melo,31 así como las ganancias de cada uno de sus agentes en sus respectivas cotidianidades, cumpliéndose las condiciones de García,32 para quien en el encuentro intergeneracional se debe dar vía libre a la comunicación entre generaciones culturalmente diferentes, también fue la base para la facilitación y la resolución de conflictos, en pro de un cambio social condición señalada por Sánchez,33 Beltrán y Rivas,2 se convirtió en un vehículo para el intercambio de recursos y aprendizajes.

La red de apoyo, ofreció a sus miembros, oportunidades de crecimiento comunitario e individual, otorgando competencias para desarrollarse y avanzar dentro de su contexto social. Si se generan más encuentros intergeneracionales de este tipo, es posible que los miembros encuentren confianza, seguridad, cuidado y afecto, fenómeno que se manifestó en el estudio.2


Conclusiones

La creación de escenarios alternativos en donde convergen varias generaciones, posibilitó en los participantes tener una nueva concepción de la realidad, modificando creencias estereotipadas sobre sí mismos y sobre las poblaciones con las que se relacionaron, en los adultos mayores se presentó un mejor auto-concepto, mejoró su estado de ánimo y la credibilidad en sí mismos se evidenció en los niños el temor a relacionarse con los adultos mayores disminuyó notablemente, a través de la experiencia de la relación humana entre generaciones.

Confrontar los prejuicios desde la experiencia, es una de las vías para derribar y evitar que los padres de familia y profesores, limiten la relación entre los niños y los adultos mayores, de esa manera apropiándose de un rol más activo en la formación de puentes y vínculos, sean ellos mismos quienes observando la importancia de su papel asuman compromisos con la red.

La experiencia trae consigo ganancias afectivas, sociales, personales y comunitarias para los participantes, desde el hogar geriátrico se reafirma la vitalidad del adulto mayor y la necesidad de que las capacidades cognitivas, físicas, relacionales y sociales se mantengan en él como elemento primordial de una calidad de vida saludable.

Se cumplieron a cabalidad los objetivos, logrando generar una red de apoyo social entre los participantes, red permeada por el intercambio afectivo, procesos de socialización e integración comunitaria, en donde se vislumbra el trabajo cooperativo, actitudes de liderazgo, ayuda instrumental y organización comunitaria, asumiendo roles desde la tutoría, el aprendizaje y el humor.


Referencias

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