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Bitácora Urbano Territorial

versão impressa ISSN 0124-7913versão On-line ISSN 2027-145X

Bitácora Urbano Territorial vol.32 no.2 Bogotá maio/ago. 2022  Epub 06-Jul-2022

https://doi.org/10.15446/bitacora.v32n2.99805 

Dossier Central

El papel del espacio público en tiempos de pandemia: caso Bogotá[1]

The role of public space in times of pandemic: Bogotá case

O papel do espaço público em tempos de pandemia: o caso de Bogotá

Le rôle de l'espace public en temps de pandémie: le cas de Bogotá

Estefania Quijano-Gómez1 
http://orcid.org/0000-0003-2758-9858

Julián Mario Herrera-Urrego2 
http://orcid.org/0000-0001-5253-8521

Sergio Iván Rojas-Berrio3 
http://orcid.org/0000-0001-8307-546X

1Observatorio Distrital de Espacio Público de Bogotá estefania.quijano12@hotmail.com https://orcid.org/0000-0003-2758-9858

2Observatorio Distrital de Espacio Público de Bogotá julian.herrera.ing@gmail.com https://orcid.org/0000-0001-5253-8521

3Observatorio Distrital de Espacio Público de Bogotá srojas@dadep.gov.co https://orcid.org/0000-0001-8307-546X


Resumen

Las restricciones aplicadas al uso del espacio público como medida para disminuir el contagio y propagación del CO-VID-19, y las cuarentenas estrictas decretadas en la ciudad de Bogotá, han transformado la vida pública de las personas, y es posible que se haya transformado fundamentalmente su relación con el espacio público. Por esta razón, se hace importante evidenciar y analizar estos cambios, con el objetivo de diagnosticar la situación actual e implementar nuevos lineamientos en la planificación urbana y el diseno de las ciudades en un mundo post-COVID. Como principal fuente de información se usó la encuesta realizada entre octubre de 2020 y junio de 2021 por el Observatorio de Espacio Público del DADEP en las 20 localidades de Bogotá como unidades de planeación urbanística, y la encuesta de Cultura Ciudadana frente a la crisis del Coronavirus, realizada por la SCRD. Así, se establece la base metodológica para vislumbrar la relación de los ciudadanos con el espacio público antes y después de la cuarentena estricta aplicada por los gobiernos nacional y distrital, teniendo en cuenta que la encuesta fue aplicada antes del período auge de vacunación.

Palabras clave: planificación urbana; espacio público; apego; encuesta

Abstract

The restrictions applied to the use of public space as a measure to reduce the contagion and spread of COVID-19, and the strict quarantines decreed in the city of Bogotá have transformed people's public life, and it is possible that their relationship with public space For this reason, it is important to highlight and analyze these changes, in order to diagnose the current situation and implement new guidelines in urban planning and the design of cities in a post-COVID world. The main source of information was the survey conducted between October 2020 and June 2021 by the Public Space Observatory of DADEP in the 20 localities of Bogotá as urban planning units, and the Citizen Culture survey about the Coronavirus, crisis carried out by the SDCRD. The methodological basis is established to glimpse the relationship of citizens with outer space before and after the strict quarantine applied by the national and district governments, taking into account that the survey was applied before the high rate period of vaccinated in Colombia.

Keywords: urban planning; public space; attachment; survey

Resumo

As restrições aplicadas ao uso do espaço público como medida para reduzir o contágio e disseminação do COVID-19, e as estritas quarentenas decretadas na cidade de Bogotá transformaram a vida pública das pessoas, e é possível que sua relação com o espaço público. Por esse motivo, é importante destacar e analisar essas mudanças, para diagnosticar a situação atual e implementar novas diretrizes no planejamento urbano e no desenho das cidades em um mundo pós-COVID. A principal fonte de informação foi a pesquisa realizada entre outubro de 2020 e junho de 2021 pelo Observatório do Espaço Público do DADEP nas 20 localidades de Bogotá como unidades de planejamento urbano, e a pesquisa Cultura Cidadã em o enfrentamento da crise do Coronavírus, protagonizado pela SDCRD. Assim, estabelece-se a base metodológica para vislumbrar a relação dos cidadãos com o espaço público antes e depois da estrita quarentena aplicada pelas autoridades nacionais e distritais governos, levando em conta que a pesquisa foi aplicada antes do período do boom da vacinação.

Palavras-chave: planejamento urbano; espaço público; apego; levantamento

Résumé

Les restrictions appliquées à l'utilisation de l'espace public comme mesure pour réduire la contagion et la propagation du COVID-19, et les quarantaines strictes décrétées dans la ville de Bogotá ont transformé la vie publique des gens, et il est possible que leur relation avec l'espace public. Pour cette raison, il est important de mettre en évidence et d'analyser ces changements, afin de diagnostiquer la situation actuelle et de mettre en œuvre de nouvelles orientations en matière d'urbanisme et de conception des villes dans un monde post-COVID. La principale source d'information a été l'enquête réalisée entre octobre 2020 et juin 2021 par l'Observatoire de l'espace public du DADEP dans les 20 localités de Bogotá en tant qu'unités d'urbanisme, et l'enquête sur la culture citoyenne en face à la crise du Coronavirus, réalisée par le SDCRD. Ainsi, la base méthodologique est établie pour entrevoir la relation des citoyens avec l'espace public avant et après la quarantaine stricte appliquée par le national et le district gouvernements, compte tenu du fait que l'enquête a été appliquée avant la période du boom de la vaccination.

Mots-clés: urbanisme; espace public; attachement; enquête

Como se pudo evidenciar, la percepción de las personas sobre el espacio público cambiò significativamente luego del período de cuarentenas estrictas decretado en Bogotá. Es por esto por lo que se hace importante ver el COVID-19 como una oportunidad para integrar una perspectiva sanitaria y de salud en la planificación de la ciudad, y especificamente del espacio público.

Introducción

Una de las cosas que compartimos todos los ciudadanos del mundo, luego de las cuarentenas estrictas que fueron decretadas en las ciudades para frenar el contagio del COVID-19, es la incertidumbre sobre lo que nos depara el futuro y el temor en ascenso de que nuestra relación con el espacio se transforme completamente. Ahora que está permitido salir de nuestros hogares sin restricción, observamos interacciones sociales algunas veces distantes y desconocidas, diferentes a lo que experimentábamos antes de la pandemia, lo que plantea interrogantes sobre cómo pueden estar cambiando las relaciones sociales y la vida en los espacios públicos.

El análisis de estos interrogantes busca generar un diagnóstico sobre el espacio público como escenario de las relaciones sociales en tiempos de pandemia, desde una realidad basada en la experiencia, para complementar la visión fundamentada principalmente en la construcción y aplicación de indicadores, tales como los déficits cualitativos de espacio público, espacio público efectivo etc. Si bien estos indicadores son muy importantes en la identificación de los espacios físicos, deben ser complementados con datos referentes a la percepción y vivencia de los ciudadanos, con el fin de avanzar en la planificación de la ciudad y sus espacios públicos en tiempos de crisis sanitaria.

¿Cambiará nuestra relación con el espacio público? ¿Estos cambios serán permanentes o transitorios? ¿Influirán en las conexiones emocionales y el apego de las personas con los lugares? ¿Observaremos a menos personas en público? Hoy en día no tenemos respuesta para estas y muchas otras preguntas, pero es importante plantearlas y vislumbrarlas a la luz de los datos recolectados, para poder establecer una línea base que incida en las decisiones futuras respecto a estos inevitables cambios globales.

El artículo inicia con un apartado teórico y un marco conceptual respecto a la idea de espacio público y sus características principales; se incluye una revisión de literatura enfocada en el contexto latinoamericano, especificamente colombiano, para luego introducir la metodología de recolección de datos, basada en la aplicación de una encuesta sobre la experiencia de los ciudadanos de Bogotá frente al espacio público en tiempos de pandemia.

A continuación, se desarrolla la línea base, identificada a partir de la encuesta respecto a la situación del espacio público antes y después de la pandemia provocada por el COVID-19, vista desde tres categorias: accesibilidad, apego en términos de apropiación y calidad vista desde la flexibilidad y adaptabilidad de los espacios. En un cuarto apartado se presenta el interrogante sobre la nueva relación de las personas con el espacio público luego de los períodos de confinamiento, ¿se aumentó el anhelo de volver a disfrutarlo o, por el contrario, se generalizó la percepción de inseguridad en estos espacios, provocando que la interacción en ellos disminuya?

Las conclusiones van encaminadas a definir los aspectos que deben tenerse en cuenta en la planificación y generación de políticas públicas futuras para afrontar los cambios en materia de espacio público, evidenciados a través del análisis de la encuesta.

Marco Conceptual

Es importante partir de la idea que compartimos hoy sobre el espacio público: lugares de la ciudad que "las personas ocupan y donde circulan de manera continua a través de su vida cotidiana" (Fonseca Rodriguez, 2014, p. 4). Al espacio público se le concibe, además, como el lugar de encuentro de la comunidad para el ejercicio de la vida pública y social; también se supone que es de dominio público, de uso colectivo, accesible sin restricción, multifuncional y capaz de cambiar la ciudad (Borja, 2003).

Cada espacio público tiene sus propias características espaciales, históricas, de memoria, identitarias y de significación social; y, aunque estos espacios son un elemento importante en la vida individual, se consideran imprescindibles en la vida colectiva de una comunidad, permitiendo las expresiones de diversidad cultural y constituyéndose como un fundamento de la identidad (Sepe, 2021). Asi lo evidencia Manuel Delgado, al considerar el espacio público dentro de la dimensión política y verlo como escenario de intercambio entre iguales y diferentes, de promoción de la diversidad y de la democracia, entendida no como forma de gobierno, sino más bien como modo de vida y asociación ética (Delgado, 2011).

Existen algunas características propias del espacio que trascienden cualquier situación de crisis, como la protección del valor ambiental e histórico, la accesibilidad, seguridad, la cantidad y calidad espacial (Gehl, 2013) y la promoción de la creación de la identidad colectiva de una sociedad (Lindon, 2006) y de lugares de múltiples dimensiones, que deben ser libres y abiertos para la representación de la democracia y de todo tipo de manifestaciones políticas y culturales.

Sin embargo, existen tres puntos claves en los que deben enfocarse los gobiernos locales y nacionales para continuar frenando la propagación del COVID-19 y para desarrollar la resiliencia, entendida como la capacidad de los espacios, en este caso públicos, de mantener su estructura y funcionalidad después de impactos o catástrofes mientras fortalecen su capacidad de adaptación. Primero, en los espacios públicos bien conectados y equitativamente distribuidos: la situación vivida durante la cuarentena, especialmente en las ciudades latinoamericanas, demostró la fuerte desigualdad en la distribución del espacio público, y cómo esto afectó de manera significativa a la parte más pobre de la población, que dependía de estos espacios para su recreación, su producción de capital social, su seguridad fuera del hogar y, muchas veces, para su sustento diario. Los gobiernos locales deben asegurarse de que los espacios abiertos se distribuyan de manera uniforme por la ciudad (UNO-HABITAT, 2020), y de que estén interconectados por medio de nodos y redes de gran cobertura y amplitud espacial, con el fin de acatar las medidas de distanciamiento físico, pero, sobre todo, asegurando la provisión para todos los sectores de la ciudad.

Segundo, en los espacios resilientes y confiables: observamos, también, que es el espacio público el encargado de dar soporte a las actividades sociales y comunales, que, aunque estuvieron pausadas por un tiempo, es de vital importancia recuperar. En este apartado nos referimos a la capacidad del espacio para crear sentido de pertenencia e incluso relaciones de apego de índole "simbólico cultural" (Giménez, 2004). Delgado (1999) se refiere al espacio público como un ámbito físico, pero a la vez cargado de sensibilidad, que se espacializa como el escenario para la vida pública y social, convirtiendo las calles, plazas, parques y plazoletas en parte esencial de la vida comunitaria (Rodríguez, Birche, Cortizo, 2021).

Tercero, en los espacios públicos flexibles, adaptables y multifuncionales: es de suma importancia mirar el espacio público desde una óptica recreacional y cultural, pero también incluir el aspecto económico y sanitario, sobre todo en estos tiempos de crisis. Se requieren espacios que puedan albergar grandes cantidades de personas manteniendo el distanciamiento y que, igualmente, provean espacio para el comercio formal e informal de manera organizada. En una ciudad como Bogotá la calle es, para algunos, un espacio transitorio, pero, para los habitantes de los barrios más vulnerables, es el lugar donde desarrollan actividades de todo tipo, especialmente comerciales. Es decir, se activa el ámbito "utilitario funcional que se refiere al espacio utilizado para el intercambio de recursos o para medio de subsistencia" (Giménez, 2004).

En los siguientes apartados, se analizará el espacio público de Bogotá a partir de estas tres categorías para generar el diagnóstico de la situación, teniendo en cuenta la revisión de bibliografía y los estudios adelantados antes de las cuarentenas estrictas. Sobre todo, se atenderá a la opinión de los ciudadanos, recogida mediante las encuestas virtuales realizadas durante la emergencia del COVID-19 tanto por el Observatorio de Espacio Público del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público - DADEP como por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte - SCRD. Se categorizarán estas impresiones en tres grupos, se determinará una línea base y se dará cuenta de la relación de las personas con el espacio público antes y después de la pandemia.

Es importante tener en cuenta que el período de recolección de datos se situó justo antes del período de vacunación más alta en Colombia, es decir, al momento de finalizar la encuesta solo estaba vacunado un pequeno porcentaje de la población bogotana: 3'345,970 dosis aplicadas con corte al 28 de junio de 2021 (Ocampo Camargo, 2021). Las impresiones estaban enfocadas, entonces, en el momento actual que se vivía, lo que quiere decir que estas percepciones pueden haber cambiado ahora que ya se ha alcanzado un total de 10'174,511 dosis aplicadas con corte al 26 de noviembre de 2021 (Saludata, 2021) y que se han disminuido las restricciones.

Metodología

El presente artículo muestra el análisis de la encuesta de observación del espacio público en tiempos de pandemia, llevada a cabo por el Observatorio Distrital del Espacio Público de Bogotá del DADEP, en tres categorías de estudio: accesibilidad, apego y flexibilidad del espacio.

La encuesta se elaboró y divulgó en formato digital en el portal web del Observatorio de Espacio Público, durante los periodos comprendidos entre los meses de octubre de 2020 y septiembre de 2021. El alcance propuesto en esta encuesta de percepción incluyó la recolección de datos a nivel de localidad, tomando como población objeto de estudio a ciudadanos mayores de 18 anos y haciendo énfasis en el enfoque diferencial y de género, además de considerar su actividad económica y su estrato socioeconómico.

La necesidad de información que motivó esta encuesta estaba enfocada en el entendimiento de las tendencias y hábitos en el uso del espacio público, en la relación de los ciudadanos y su conocimiento frente al uso del mismo y en la cuantificación de desplazamientos del hogar a los sitios de empleo o estudio en tres tiempos: antes, durante y después de los periodos de confinamiento en la pandemia por COVID-19.

Fueron 418 los encuestados efectivos (399 localizados en Bogotá) que respondieron un total de 54 preguntas, de las cuales 42 fueron formuladas para la obtención de datos cuantitativos y 12 para la obtención de datos en perspectiva cualitativa, bajo los criterios técnicos y de evaluación dispuestos por el Observatorio de Espacio Público. Los datos fueron sistematizados mediante el proceso de información del software asociado a las encuestas de la plataforma 'Formularios' de Microsoft Forms. Posteriormente, se estudiaron en tablas operadas en documentos de Microsoft Excel y, finalmente, se hizo el análisis espacial y de investigación dispuesto en el artículo presentado.

Esta información fue contrastada y complementada con la recolectada en la encuesta de cultura ciudadana frente a la crisis del Coronavirus, llevada a cabo por la SCRD, que hizo un muestreo probabilístico estratificado por localidad y con selección aleatoria simple. Este análisis nos permitió generar datos representativos por localidad, ya que se realizaron 4,013 encuestas de gran utilidad para los casos en los que se requería mostrar la información a escala menor.

Situación del Espacio Público en Bogotá antes y después de la Cuarentena

Acceso y Distribución

La crisis del Coronavirus ha puesto el foco en algunas de las deficiencias del espacio público en Bogotá que es necesario abordar, tanto a corto como a medio y largo plazo (UNO-HABITAT, 2020), entre las que se encuentran principalmente el acceso, la distribución inequitativa del espacio público y sus redes de conectividad.

Por accesibilidad entendemos "la evaluación y cuantificación de la capacidad de un lugar para alcanzar o para ser alcanzado por diferentes localizaciones" (Rodríguez, Comtois, Slack, 2017), en términos de separación espacial, distancia, y coste o tiempo de viaje (Harris, 2001).

Las ciudades latinoamericanas han sido en su mayoría el resultado de procesos de fragmentación y segregación espacial (Carrión y Dammert-Guardia, 2019), donde es evidente la diferencia en términos de cantidad y calidad entre los asentamientos formales y los informales y las zonas más pudientes de la ciudad y las más vulnerables. Para el caso del espacio público en Bogotá, y teniendo en cuenta los datos disponibles respecto a la disponibilidad de espacio público efectivo para el disfrute de los ciudadanos(Observatorio del Espacio Público, 2021), se hace claro que el grupo social ubicado en la zona nororiental, caracterizado por disfrutar de las mejores condiciones socioeconómicas y de entorno, (Amézquita, 2017) cuenta con mayor disponibilidad de parques públicos de calidad, mientras que los grupos de clase media y baja, ubicados heterogéneamente en la ciudad, pero especialmente los ubicados al sur, de construcción progresiva (informales), adolecen de una gran deficiencia de equipamientos y dotaciones (Gutiérrez, Quenguan, Betancourt, 2020).

Fuente: Elaboración propia.

Figura 1 Percepción de suficiência del espacio público por localidad 

Según el reporte técnico de indicadores de espacio público para el ano 2020 (Observatorio del Espacio Público) las localidades con un mayor indicador de Espacio Público Efectivo - EPE son Engativá, Santa Fe, Teusaquillo y Barrios Unidos, ubicadas en la zona central y norte. Mientras tanto, las localidades con menor disponibilidad de espacio público efectivo, es decir, parques, plazas y plazoletas por habitante, son Bosa, Los Mártires y Rafael Uribe Uribe.

Fuente: Elaboración propia.

Figura 2 ¿Cuántos días a la semana salía de su casa hacia el Espacio Público? (antes y después de la cuarentena) 

Ahora bien, esto coincide con la percepción de distribución del espacio público que tienen las personas encuestadas, quienes respondieron a la pregunta: ¿Considera usted que la localidad o municipio donde usa y disfruta el espacio público tiene los suficientes parques, plazas, plazoletas u otros lugares públicos? Los resultados muestran que el 59.22% de los encuestados considera que sí es suficiente (ver Figura 1). Esto demuestra que los habitantes de las zonas centro y norte de la ciudad tienen una mejor percepción frente a la dotación de espacio público en su localidad, lo que contrasta con las localidades ubicadas al sur de la ciudad que, como se dijo antes, coinciden con las zonas de origen informal y con los índices de pobreza más altos.

Ahora bien, es importante pensar cuáles serán las decisiones y hacia dónde irá encaminada la política pública para hacer más accesibles y equitativos los espacios públicos en un contexto postcuarentena, dado que atravesamos un período de crisis que acrecentó la brecha social y económica de la ciudad. Además de esta pregunta clave para determinar el papel del espacio público en la vida en cuarentena, se formularon dos preguntas más que permiten dar cuenta de los cambios en la vida y disfrute de lo público en Bogotá: Antes de la cuarentena, ¿cuántos días a la semana salía de su casa hacia el espacio público? y ¿cuántos días a la semana sale de su casa hacia el espacio público desde que no existe una cuarentena estricta? Las respuestas posibles eran ningún día, de 1 a 2, de 3 a 5 y más de 5 días.

En este caso, se asume que la cantidad de veces que los entrevistados salieron al espacio público tiene relación directa con la cercanía al lugar y su fácil accesibilidad. Los resultados muestran una disminución significativa en la cantidad de días que pasaron las personas en el espacio público una vez terminada la cuarentena estricta, en comparación con su experiencia previa a la cuarentena.

Sin embargo, se observa que la mayoría de la población escogió pasar entre 1 o 2 días a la semana en el espacio exterior, a pesar de lo que se puede considerar como riesgoso en términos sanitarios, lo que muestra una clara necesidad de pasar tiempo, aunque sea mínimo, en un entorno público (ver Figura 2).

Hasta el momento no existe garantía de que los espacios públicos disenados según los estándares de los últimos anos logren completamente el objetivo de ser accesibles e inclusivos para todos los residentes, especialmente para los grupos más vulnerables. Sin embargo, "poner sus necesidades en el centro de la planificación del espacio público después de una pandemia debería ser una prioridad de justicia ambiental" (Honey-Rosés, 2020, p. 10). De esta manera, se puede concluir que la relación de las personas con el espacio público en tiempos de cuarentena es necesaria, sobre todo para la población que con el COVID-19 vio agravada su situación de desigualdad (Kluth, 2020) y encontró en el espacio público un lugar de recreación, expresión y alivio a sus precarias condiciones de vida. Es deber, entonces, de la administración pública, planificar la incertidumbre para la inclusión (Rodríguez, Birche, Cortizo, 2021) y lograr que el acceso a la ciudad y al espacio público de calidad sea un derecho y una realidad de todos.

Apropiación y Apego

Es importante definir, antes que nada, lo que significan la apropiación y el apego por un lugar o espacio y cómo derivan en un sentido del lugar y en un sentido de pertenencia. Para Páramo (2007), la apropiación por los lugares se puede entender como el mecanismo a través del cual los individuos confieren un significado al lugar, precisamente porque es allí donde expresan su identidad y llevan a cabo actividades relacionales, desarrollando una sensación de apego. Para Pol (2002), la apropiación es entendida como "un mecanismo básico del desarrollo humano", por medio del cual las personas se apropian de la experiencia humana para la construcción sociohistórica de su realidad, convirtiéndola en un instrumento social a través de cuya interiorización surge la conciencia (Vidal Moranta y Pol Urrútia, 2005).

Asimismo, el concepto de apropiación se apoya en dos líneas principales: la acción de transformación y la identificación simbólica (Vidal Moranta y Pol Urrútia, 2005). La primera se refiere más a un espacio personal y a la manera en que, a través de la interacción con él, se va llenando de una carga simbólica provista por el mismo individuo. La segunda ocurre cuando las personas definen su identidad a través de las cualidades que reconocen en su entorno (Fonseca Rodríguez, 2014).

Ahora bien, el apego y el concepto de place attachment, desarrollado por la sociología urbana norteamericana, tienen más que ver con la construcción de una identidad individual o colectiva, basada en el desarrollo de un vínculo significativo/afectivo con el lugar donde se recrean memorias, eventos y redes compartidas (Corcoran, 2002). Sus principales características o consecuencias son "el deseo de permanecer en el lugar, la resistencia a irse, el deseo de regresar y la lamentación por la pérdida" (Lewicka, 2010).

Para el caso que nos compete, el apego al espacio público puede ser medido mediante un indicador, según una serie de aspectos relaciones de cada individuo o de una comunidad con su entorno, dentro de los cuales se encuentran el conocimiento de dicho espacio, la confianza, la calidad y el tiempo que se pasa en relación con él, si existe un disfrute y si genera recordación.

La función de este indicador de apego, en tiempos de post-cuarentena, es determinar el grado de interés y vinculación de las personas al espacio público y, de esta manera, identificar cómo reconstruir la confianza en los espacios exteriores, previamente asociados con las emociones y sentimientos de las personas después del encierro. Hay que tener en cuenta que el apego puede haberse visto disminuido como resultado de la ausencia prolongada o de la generación de nuevos hábitos relacionales virtuales, y que pudo haber causado efectos distintos en los grupos según género o edad (Honey-Rosés, 2020).

Metodológicamente hablando, se seleccionaron algunas preguntas de la encuesta de observación del espacio público en tiempos de pandemia que dan cuenta de los aspectos mencionados anteriormente (conocer - confiar - relacionarse - pasar tiempo - querer - gustar); a cada respuesta se dio un puntaje para, finalmente, ponderar el indicador. Las preguntas seleccionadas fueron:

  1. ¿Qué considera usted como espacio público? Para esta pregunta se dieron varias opciones correctas de lo que compone el espacio público, el menor puntaje se otorgó a las personas que escogieron únicamente de una a dos opciones, y el máximo a las personas que escogieron más de seis opciones o la opción 'Todas las anteriores'. Esta pregunta permite evidenciar el conocimiento que tienen las personas sobre qué es y qué compone un espacio público.

  2. ¿Qué actividades en el espacio público extranó con mayor intensidad realizar durante la cuarentena? En este caso se dio un mayor puntaje a las actividades realizadas en parques y plazoletas públicas.

  3. ¿Cuántas veces a la semana salió de su casa hacia el espacio público en cuarentena? Las respuestas se puntearon en orden ascendente, así: ningún día, de 1 a 2, de 3 a 5 y más de 5 días.

  4. Después de levantadas las medidas de pico y cédula y de cuarentena estricta, justed ha salido de su casa para disfrutar del espacio público?

  5. qué lugar ha salido con mayor frecuencia? Para este caso había tres opciones de respuesta: ninguno; ciclorutas, ciclovías y andenes; parques, plazas y plazoletas. Se dio el mayor valor a los lugares públicos de permanencia, un puntaje intermedio a los lugares de tránsito y puntaje cero cuando la persona no salió a ningún lugar.

Fuente: Elaboración propia.

Figura 3 Resultados del indicador de apego para Bogotá 

Dado que cada una de estas preguntas representaba un aspecto del apego, se les dio el mismo a todas, y se obtuvo como resultado un indicador de apego de 0.63, siendo 1 el mayor valor posible.

Como consecuencia de la pandemia, es cierto que se pueden generar nuevos patrones y configuraciones de uso del espacio público; algunas veces se valora más, debido al extranamiento que se generó durante la cuarentena, o, al contrario, a veces se percibe como inseguro por la poca concurrencia. Es importante tener en cuenta que las transformaciones del espacio público dependen en gran medida de los hábitos personales y de la necesidad de "construcción del sentido de pertenencia, comunidad, cultura, identidad y participación ciudadana" (GIZ Ecuador, 2020), que pueden verse afectados y repercutir en el sentimiento de arraigo por causa del confinamiento estricto.

Esta afinidad emocional a los espacios públicos de la ciudad que, para el caso de los encuestados en Bogotá se presenta mayor al 50%, permite cuantificar, a través de mediciones estandarizadas de una pequena muestra, qué tan grande es este apego en términos de conocimiento, extranamiento y disfrute, lo que resulta relevante a la hora de tomar decisiones en materia de política pública sobre el diseno y la gestión de los lugares públicos (Berroeta; Pinto de Carvalho; Di Masso; Ossul Vermehren, 2017).

Calidad y Flexibilidad

Como consecuencia de las cuarentenas estrictas alrededor del mundo, las ciudades han introducido algunos cambios en sus política sobre el uso del espacio público; por ejemplo, se ha permitido que los bares y restaurantes se amplíen al espacio público, para permitir el distanciamiento y generar formas más seguras de interacción social o, algunas veces, se han peatonalizado algunas calles de manera transitoria o permanente para permitir que los residentes anden en bicicleta y caminen de manera segura. Es decir, desde el urbanismo se han buscado formas más seguras y que fomenten el distanciamiento social a la hora de pasar tiempo en el espacio público, hacer ejercicio, pasear a las mascotas, jugar, etc., porque con la pandemia se ha puesto de manifiesto la necesidad de que estos espacios continúen vitales y accesibles para todos, como estructura pública de soporte de la vida cotidiana.

Ahora bien, sin dejar de lado el tema de la salud pública, es importante pensar que, antes de la pandemia, el espacio público también era el escenario de trabajo para los más pobres, que a su vez fueron los más afectados y que hoy en día siguen dependiendo del espacio público para ganarse la vida. Es importante, entonces, reflexionar sobre la pertinencia de que los vendedores ambulantes continúen operando, y explorar la posibilidad de flexibilizar los usos y adaptar los andenes y plazoletas para proporcionar espacio para estas actividades informales (UNO-HABITAT, 2020), manteniendo siempre la armonía y la distancia entre los espacios de circulación y los espacios destinados específicamente para el trabajo.

Fuente: Elaboración propia.

Figura 4 Resistencia a la ocupación del espacio público por parte del comercio formal e informal post-cuarentena 

La tasa de informalidad fuerte en Bogotá, para el trimestre móvil antes de la pandemia noviembre de 2019 - enero de 2020, se ubicó en 42%, y en el trimestre móvil de junio - agosto de 2021 continuó con un porcentaje de 41.9% (Observatorio de Desarrollo Económico, 2021). Se hace evidente que la informalidad es una constante en la ciudad, aunque no se incrementara tras la pandemia.

Dentro de la encuesta también se incluyó una sección donde se preguntó a las personas encuestadas sobre el papel del espacio público en la economía post-pandemia. El 80% de los encuestados respondió que considera que el espacio público juega un papel importante en los procesos de reapertura y recuperación económica. Sin embargo, en los datos recolectados frente a si se está de acuerdo con que el comercio formal haga uso del espacio público, el 58% de las personas encuestadas manifestaron no estar de acuerdo, cifra que descendió al 47.5% una vez concluidas las cuarentenas estrictas. Esto demuestra una fuerte resistencia al aprovechamiento económico del espacio como forma de reactivación económica.

Frente al uso del espacio público por el comercio informal, las cifras son aún más dicientes. El 73% de los encuestados no está de acuerdo con que antes de la pandemia se usara el espacio público para este fin, mientras que, al preguntarles qué percepción tenían con respecto a los comerciantes informales que utilizan el espacio público durante la pandemia, el 41% afirmó tener una percepción negativa, mientras que el 45,5% una percepción regular. Esto demuestra que, aunque existe una resistencia clara a la ocupación del espacio público, se entiende su necesidad para la eco-nomía de muchas familias en situación de vulnerabilidad (ver Figura 4).

Es así como se debe propender a promover la flexibilidad, adaptabilidad y multifuncionalidad del espacio público en épocas de crisis como estas, donde no solo funciona como una plataforma al aire libre para frenar el contagio, proveer espacios de esparcimiento y cultura, sino también como una forma de sustento para los más necesitados.

Agorafobia o Anhelo del Espacio Público

Ahora bien, luego de conocer las perspectivas de las personas sobre el espacio público en términos de accesibilidad, apego y flexibilidad, y de evidenciar cómo estas han cambiado con la crisis del COVID-19, es importante saber, o por lo menos sondear, cuál es la relación actual de las personas con su espacio exterior, ¿tienen miedo de salir o, por el contrario, se encuentran deseosas de reencontrarse con sus calles, plazas o parques favoritos?

En este contexto, las medidas de higiene y el distanciamiento social se constituyeron como aspectos esenciales para detener la propagación del virus (Rodríguez, Birche y Cortizo, 2021). Sin embargo, la aplicación de estas medidas puede afectar la forma en que los ciudadanos se relacionan con el espacio y el sentido de apego e intimidad con los lugares públicos, como consecuencia de la instrucción obligada de permanencia en el hogar. La complejidad social y espacial derivada de esta situación ha iniciado un proceso de redimensionamiento de la vida, especialmente de la pública, donde se ha visto la necesidad de repensar y resignificar las relaciones de pertenencia al lugar y las formas de acceder al espacio público y ejercer la ciudadanía desde allí (Ramírez Kuri, 2006).

Al respecto, en la encuesta se incluyeron las siguientes preguntas con el fin de determinar, luego de las cuarentenas, qué tan dispuestas están las personas a volver a salir a disfrutar del espacio público, así como su nivel de resistencia y las respectivas razones:

  1. ¿Usted actualmente considera que el lugar por donde circula al salir de su casa cuenta con el suficiente Espacio Público para mantener el distanciamiento social?

  2. ¿Considera usted que el Espacio Público es seguro desde una perspectiva de salud pública integral?

  3. ¿Qué probabilidad de contagio por COVID-19 considera que existe en el espacio público?

  4. En caso de continuar confinado en su lugar de residencia, justed NO ha salido de casa por alguna de estas razones? Las opciones eran: miedo por sensación de inseguridad, miedo al contagio por COVID-19, no quiere salir de su casa o no lo ha necesitado

Como principales resultados, se pudo obtener que el 68% de los encuestados no considera que el espacio público de Bogotá sea seguro a la hora de prevenir o mitigar el contagio, a pesar de que el 60% considera que el espacio es suficiente para mantener el distanciamiento social. Adicionalmente, el 39% considera que la probabilidad de contagio en el espacio público es alta, el 43% media y solo el 18% considera que hay baja probabilidad de contagiarse mientras se está en el espacio exterior. Esto muestra que en ese momento todavía no se consideraba seguro el espacio público, aunque no por razones de suficiencia de espacio, o razones físicas del entorno, ya que la proximidad no es la única manera en la que se puede propagar el virus. Hay que tener en cuenta, también, que para ese momento, solo una pequena parte de la población había sido completamente inmunizada contra el COVID-19.

Hay también, aunque en menor medida, gente que piensa que el espacio público puede ser un área de bajo contagio ya que se permite el distanciamiento físico y la oportunidad de respirar con mayor libertad.

Respecto a la última pregunta, donde se pide al encuestado que exponga las razones por las cuales, si es el caso, sigue confinado, la principal razón es el miedo al contagio, siguen la no necesidad de salir y, por último, el miedo provocado por la percepción de inseguridad. Esto da muestras claras de los puntos que la administración distrital debe atender para lograr que las personas vuelvan a vivir el espacio público de manera segura y agradable, y a recuperar la sensación de apego y arraigo por el lugar.

Fuente: DADEP, 2020

Foto 1 Espacio público en pandemia 

Conclusiones: iQué le espera a Bogotá frente a su Política de Espacio Público en el Contexto de Post-cuarentena?

Como se pudo evidenciar, la percepción de las personas sobre el espacio público cambió significativamente luego del período de cuarentenas estrictas decretado en Bogotá. Es por esto por lo que se hace importante ver el COVID-19 como una oportunidad para integrar una perspectiva sanitaria y de salud en la planificación de la ciudad, y específicamente del espacio público.

Varios estudios enfocados en la vida pública basan su evaluación de vitalidad y funcionalidad de los espacios en la cantidad de personas presentes en las calles, parques o plazas (Gehl, 2013), o en su capacidad de atraerlas y mantenerlas, como el concepto de sticky streets o calles pegajosas (Toderian, 2014). Sin embargo, con la llegada de la pandemia, esta medición pudo haber cambiado y se necesitará una recalibración del modelo para poder mostrar la situación real de relacionamiento de los ciudadanos con su espacio urbano.

Puede que ahora, la vitalidad y la concurrencia no sean factores tan relevantes a la hora de disenar y planificar espacios públicos, como sí lo son la calidad y flexibilidad, relacionadas con la capacidad de proveer áreas multifuncionales, saludables y verdes (Sepe, 2021), o el aumento de la accesibilidad y distribución equitativa.

Como vimos, esta pandemia pudo haber reforzado las ya existentes diferencias sociales y aumentado la dependencia al espacio público por parte de la población más desfavorecida, que tenía pocas probabilidades de trabajar desde casa y estaba más expuesta al contagio, ya que su forma de sustento se encontraba en la calle. En ese sentido, corremos el peligro de que algunos espacios públicos dejen de ser lugares de mezcla social y se conviertan en espacios para el disfrute de algunos y el trabajo de otros. Es por esto por lo que se debe buscar la creación de espacios públicos que favorezcan la generación de capital social, y repensarlos para ser habitados, "con una mirada inclusiva, con justicia social equitativa, y que por demás garantice el derecho a la ciudad para todos sus habitantes" (Rodríguez, Birche y Cortizo, 2021).

Poner en la mira estos objetivos permitirá que se aumente el sentimiento de apego y arraigo al lugar y, por consiguiente y más importante, el sentido de pertenencia que favorecerá la inclusión de las personas al sistema urbano y su perspectiva de los espacios públicos como escenarios de la vida y de la experiencia humana.

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[1] Este artículo es el resultado de la investigación "Espacio Público en tiempos de Pandemia", llevada a cabo en el grupo de investigación Estudios y Análisis del Espacio Público, avala

Cómo citar este artículo: Quijano Gómez, E., Herrera Urrego, J. M. y Rojas Berrio, S. I. (2022). El papel del espacio público en tiempos de pandemia: caso Bogotá. Bitácora Urbano Territorial, 32(II): 63-76. https://doi.org/10.15446/bitacora.v32n2.99805

Autores

Estefania Quijano-Gómez Arquitecta de la Pontificia Universidad Javeriana, especialista en Economía Urbana y Regional de la Universidad Externado de Colombia. Autora de varios artículos científicos relacionados con temas de economía y sociologia urbana. Tiene más de cinco anos de experiencia en la estructuración y desarrollo de proyectos urbanos y en la formulación de instrumentos de planificación desde el sector público. Actualmente es investigadora del Observatorio Distrital de Espacio Público de Bogotá del DADEP.

Sergio Iván Rojas-Berrio Arquitecto y Magister en Diseno Urbano de la Universidad Nacional de Colombia. Investigador en el Observatorio Distrital de Espacio Público de Bogotá del DADEP. Investigador Junior y Par Evaluador reconocido ante Minciencias en convocatoria SNCT del 2018. Investigador del Grupo de Investigación de Diseno y Gestión del Hábitat Territorial, reconocido en Categoría B ante Minciencias.

Julián Mario Herrera-Urrego Ingeniero Ambiental de la Universidad El Bosque y Especialista en Gerencia de Medio Ambiente y Prevención de Desastres de la Universidad Sergio Arboleda. Investigador en el Observatorio Distrital de Espacio Público de Bogotá del DADEP.

Recibido: 30 de Noviembre de 2021; Aprobado: 04 de Marzo de 2022

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