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Investigaciones Andina

versão impressa ISSN 0124-8146

Investig. andina vol.16 no.28 Pereira abr. 2014

 

Editorial

¿Hijos ciudadanos del mundo o sencillamente miembros de familia?

"Vuestros hijos no son vuestros hijos.
Son los hijos y las hijas de la propia ansia de la vida.
Vienen a través de vosotros, mas no son vuestros.
Y aunque vivan con vosotros, no os pertenecen."1

Al acercarnos a una madre que acaba de dar a luz y preguntarle de quien es el hijo, obtendremos una respuesta, áspera o dulce, pero ciertamente firme y segura: ¡Es mi hijo! Inmediatamente mirará hacia él, lo abrazará y sentirá el mundo a sus pies, ya que ese pequeño es su vida, hace parte de ella y llegó para quedarse.

Es verdad, pero no totalmente, pues ese pequeño es su hijo y llegó para permanecer en la vida, en el mundo y seguramente en su corazón. Pero ese infante, que ahora tiene nombre, o ya lo tenía, identidad, semejanzas, herencia genética y que ocupa su lugar en el tiempo y en el espacio, llegó para recorrer su camino, descubrir nuevos rumbos, ir más allá del seno de la familia, desarrollar su gregarismo, hacer parte del mundo de los humanos, de su mundo, de su tiempo; es alguien que tiene memoria cósmica, compromiso ciudadano e itinerario social.

La pregunta inicial del título no procede, y no procede sencillamente porque siempre que trabajamos de forma dicotómica impedimos la visión compleja del pensamiento, de los hechos, o sea, los hijos son miembros de familia y ciudadanos del mundo, y estos son roles del ser, que en su vocación intrínseca de humanidad no se excluyen sino que se complementan. Aprendemos la socialización en la familia, experimentamos a ser del mundo en el mundo, y la familia será un puente, pero un puente que necesita ser repensado de forma permanente.

Observemos algunos pensamientos que nos pueden parecer radicales, inadmisibles y crueles:

Todo comienza en el inicio de la vida. Para que sea evitada la influencia de los malos hábitos, los hijos serán separados de sus madres en el momento del nacimiento. Hasta los 10 años los niños practicarán actividades físicas y estudiarán música - esa como una manera de moldear sus sentimientos y el carácter. De los diez y seis a los veinte años, el lado religioso será trabajado a partir del entendimiento de que Dios está presente en todo y es el principal factor de progreso de una nación, una vez que da coraje y calma a los seres humanos. Es importante recordar que, para Platón, no es posible probar la existencia de Dios, pero que su suposición solo viene para el bien.

Conscientes de que el bien es, en verdad, el conocimiento del mal, los jóvenes estarán preparados para la primera Gran Eliminación. Ese es el comienzo de la real división en la República Platónica, en la cual, los que no obtienen buenos resultados en test prácticos y teóricos, estarán destinados a trabajos económicos y operacionales, marcados como clase de "guardianes" (o soldados). Para los que obtienen buenos resultados, tendrán otros diez años de estudio y posteriormente otro test; en esta oportunidad, los que pasan, pueden finalmente unirse a la clase de los filósofos, dedicándose integralmente al estudio de la filosofía y del mundo de las ideas".2

¿Y qué sugiere Michel de Montaigne? Lejos de los padres y cerca de la vida.

Para Montaigne, los niños no deben ser educados cerca de sus padres, porque su afección transforma los hijos "demasiadamente relajados" y eso no los prepara "para la aventura de la vida". 3

¿Será que Rousseau en el Emilio, piensa diferente?

1. El primer período va de 0 a 5 (cero a cinco) años, correspondiendo a una vida puramente física, apta para fortificar el cuerpo sin forzarlo; período espontáneo y orientado gracias, vigorosamente, a la lactancia materna;

2. El segundo período va de 5 a los 12 (cinco a doce) años, y es aquel en el cual el niño desarrolla su cuerpo y su carácter en contacto con las realidades naturales, sin intervención activa de su preceptor;

3. El preceptor interviene más directamente en el tercer período que va de 12 a 15 (doce a quince) años; período en el cual el joven se inicia, esencialmente por la experiencia, la geografía y la física, al mismo tiempo en que aprende una profesión manual u oficio.

4. De los 15 a los 20 (quince a veinte) años, comprende el cuarto período, en que el hombre florece para la vida moral, religiosa y social.

Este es, pues, el modelo básico de educación propuesta por Rousseau para substituir la educación tradicional que, en nombre de la civilización y el progreso, obliga a los hombres a desarrollar en el niño la formación únicamente del intelecto en perjuicio de la educación física, del carácter moral y de la naturaleza propia de cada individuo.4

Y al comparar Rousseau y Pestalozzi, ¿qué obtendremos?

Los dos nos hablan de sus métodos con relación a la geografía, siempre partiendo de la intuición, de la vivencia primera, de lo particular para lo general, de lo conocido para lo desconocido, o sea, entrar en el mundo del hijo, del niño, y a partir de ahí ampliar los horizontes, el mundo, la mente, el conocimiento.

Ahora bien, si los hijos no son solamente hijos de la familia, pero se anclan en ella para introducirse en el mundo, ¿qué podemos pensar en general de la educación, la salud, el conocimiento en todos sus aspectos y la convivencia ética?

Que los papeles cambiaron y aquellos que trabajan hoy en salud y educación, deberían ejercer 'otras formas de servicio educacional y de salud' en la búsqueda de nuevas familias educadoras de hijos del mundo y para el mundo. Otros parteros (en el sentido filosófico de la palabra) que reeduquen para la crianza. Esto aunque parece un camino gastado y desgastado sin grandes resultados, es la forma de refaccionar la familia como puente para la socialización y el desempeño de los seres humanos en la sociedad.

Con base en esta reflexión analizaremos algunos de los aspectos que son alternativas para el cambio y competen a estos parteros:

Nutrición y salud: papeles que se quedaron por cuenta de la familia, careciendo de programas persuasivos e insistentes para a lactancia, la introducción de frutas, verduras y sólidos en general; la lucha contra azúcares y alimentos industrializados sin control. Cada familia hace lo que le parece y piensa que está correcto. Es mi hijo, es mi casa, es mi familia... Reeducar para la alimentación, no sencillamente porque los padres desean, sino porque el mundo necesita de seres más saludables y armoniosos y el rumbo deberá ser otro, superando la suma de opciones individuales sin visión holística y social.

Movimiento y pensamiento: cada etapa en la búsqueda de autonomía cuenta y permite el desarrollo integral del niño. ¿Moverse? ¿Sentarse? ¿Gatear? ¿Sacarlos de sus 'corrales'? ¿Dejar de lado los aparatos electrónicos? No emplear caminadores o instrumentos que aparentemente resuelven y son funcionales, pero que perjudican o impiden que las etapas, con sus metas correspondientes, sean vivenciadas.

Necesitamos socialmente de seres que caminen en busca de su realización física y mental, que se muevan y jueguen para transformarse en seres-pensantes-activos. Gestantes activas - no sedentarias - padres y madres presentes en y para un mundo en movimiento y para el movimiento. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar." (Ortega y Gasset)

Interacción y realizaciones: período de "crisálida en su capullo", o sea, de permanecer en el núcleo llamado familia, no importa el tipo de estructura, lo que interesa es su sentido físico-afectivo-ético para que el niño interactúe y se descubra en su espacio físico-temporal. ¿Quién soy? ¿Cuál es mi espacio? ¿Cuál es el espacio de los otros? Relaciones de reciprocidad y alteridad, juegos, lecturas, aproximación, comunicación. Ser con los otros.

Exigencias de límites, no para mutilar o impedir sino para enseñar a ser, sin invadir ni perder la identidad y su espacio. Lecturas, diálogos, posibilidades de imitación retomando las rutas -siempre que sea necesario. Sin agresiones pero con firmeza construir e deconstruir lo preciso: respeto, cuidado - consigo, y en la medida de lo posible con los otros - comunicación mediante los diferentes lenguajes, inclusive de autoridad y corrección. Superación de los obstáculos para comprender y conseguir nuevas conquistas.

Conocimiento: sin límites; esto es, todo es oportunidad de conocimiento, de descubrimiento, de aprendizaje. Conocimiento de sí, de su cuerpo y posibilidades, diríamos como Rousseau y Pestalozzi "la geografía", en este caso de su ser; la "geografía" de su familia, de sus relaciones, de su pequeño-grande mundo para ampliar sus horizontes; de las relaciones respetuosas, amorosas y firmes que facilitan enlaces y direcciones plurales mas serenas.

Ecología de la convivencia interna para enseñar y vivenciar la ecología en su sentido amplio de alteridad

¿Cómo conseguir ese viraje de la dicotomía hijos ciudadanos Vs. hijos familia, para hijos ciudadanos del mundo, por miembros de la familia?

Sumando fuerzas de los grupos sociales para encontrar un cambio significativo, o sea, del personal que trabaja en salud y preparar a la gestante; el personal que trabaja en educación e interactúa con niños y jóvenes; los medios de comunicación que son formadores de opinión, todos nosotros entraremos en la aventura de la "re-visión" y de la "re-significación" de los hijos de los humanos para sociedades ecológicamente saludables y valga la redundancia, socialmente humanas.

 

Marina Escobar de Kinjo
PhD. en Ciencias de la Comunicación,
docente de la Universidad Paulista UNIP, Sao Paulo, Brasil.


1 Gibran Khalil Gibran: In O Profeta, 1923 - Pensador libanes 1883-1931

2 Platón - basado en el "Diálogo Politeia", escrito por Platón entre 380 e 370 a.C. publicado en "Artes e Ideias" por Benjamin Júnior.

3 Montaigne, Michel. Ensaios vol. 1 e 2. Colecao os Pensadores, Ed. Nova Cultura. Publicación de Mario Ferrari, novaescola@fvc.org.br

4 Rousseau, Jean. Emilio ou da Educagao de Rousseau. Romance Pedagógico de 1762. Publicado por novaescola@fvc.org.br

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