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Actualidades Biológicas

Print version ISSN 0304-3584

Actu Biol vol.38 no.105 Medellín July/Dec. 2016

http://dx.doi.org/10.17533/udea.acbi.v37n105a04 

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

doi: 10.17533/udea.acbi.v37n105a04

 

Plantas medicinales y predictibilidad de uso en algunas veredas del corregimiento de San Cristóbal (Antioquia), Colombia

 

Medicinal plants and predictability of use in some villages of San Cristobal Township (Antioquia), Colombia

 

 

Bladimir Vera-Marín1, Mauricio Sánchez-Sáenz2

 

1 Docente de Cátedra, Universidad de Antioquia, Facultad de Educación. Medellín (Antioquia), Colombia. bveram@unal.edu.co

2 Profesor asociado, Departamento de Ciencias Forestales, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Medellín (Antioquia), Colombia. msanchezs@unal.edu.co.

 

Recibido: noviembre 2015; aceptado: mayo 2016 (Received: November 2015; accepted: May 2016).


Resumen

Durante un periodo de siete meses y con la colaboración de dos conocedores se realizó un registro de plantas medicinales del Corregimiento de San Cristóbal, ejecutándose el inventario de las mismas en tres veredas de la localidad e identificándose un total de 105 especies pertenecientes a 43 familias. El objetivo principal del estudio fue determinar la posibilidad de anticipar el uso medicinal de una especie de planta, si se conoce la familia botánica a la cual pertenece la misma. Mediante un análisis de cluster se estableció la relación entre la familia botánica y el tipo de uso medicinal asignado, conformándose siete grupos de familias asociado cada uno a un conjunto particular de categorías médicas. La relación familia botánica-categoría de uso medicinal establecida, demuestra que una planta en particular puede ser utilizada para diversos fines medicinales. Se concluye que no es posible predecir solo un uso, sino un conjunto de usos medicinales de una planta si se conoce la familia botánica a la cual pertenece. En la zona estudiada, al igual que en otras tierras altas de Suramérica, las familias con uso medicinal mejor representadas, de acuerdo al número de especies y por citación de los colaboradores locales, en general son las mismas, siendo las principales: Asteraceae, Lamiaceae, Apiaceae y Solanaceae.

Palabras clave: categoría médica, Colombia, medicina tradicional, plantas medicinales, San Cristóbal.


Abstract

For seven months, in company of two local informants, we made an inventory of medicinal plants grown in three villages of San Cristobal Township (Medellín, Antioquia). We found 105 plant species in 43 families. The aim was to establish if there was any relationship between the botanical family to which the plant belongs and the type of assigned medical use by the community, in order to know if it is possible to anticipate potential uses in other plant species. We performed a cluster analysis trying to show this relationship. Nine groups of plant families were established; each one associated to a particular set of medicinal use categories. We conclude that in this case, the relationship between botanical family and medicinal use category is not given one by one, but a particular plant can be used for various purposes, these being known in advance. We conclude that it is not possible to predict only one use, but a set of medicinal uses of a plant if known botanical family to which it belongs. According to the above, as in many other studies of South America highlands, for this community we reported that the most important medicinal families (by species number and citation) are always the same, including within them Asteraceae, Lamiaceae, Apiaceae and Solanaceae.

Key words: Colombia, medical category, medicinal plants, San Cristóbal, traditional medicine.


 

 

INTRODUCCIÓN

Documentar el conocimiento tradicional sobre el uso de las plantas medicinales se considera una actividad de suma importancia (Pradhan y Badola 2008, Saraiva et al. 2015), ya que estas juegan un papel muy importante en los sistemas de salud de muchas regiones (Verma et al. 2007), y alto porcentaje de la población (del 65 al 80%) que habita en zonas rurales de países en vías de desarrollo depende de la medicina tradicional para atender sus necesidades primarias de salud (Calixto 2005, Kunwar et al. 2010, Mesfin et al. 2009, Roque et al. 2010). Sin embargo, dicho conocimiento se está perdiendo gradualmente, ya que es manejado por pocas personas que lo practican en su cotidianidad (Verma et al. 2007), presentándose en las generaciones más jóvenes desinterés hacia el mismo (Fonnegra et al. 2012, Giday et al. 2009).

En aquellas comunidades, donde el conocimiento tradicional está vigente, las plantas medicinales pueden ser recolectadas en el bosque natural o en los huertos familiares (Mesfin et al. 2009). Cada huerto, tiene una composición florística particular, porque su diversidad vegetal responde al manejo de quien lo posee, así como a sus creencias religiosas, cultura, costumbres y tabúes (Kumar y Nair 2004). El huerto contribuye a preservar la historia cultural, ya que es un sitio donde muchas especies de plantas útiles son sometidas a regímenes de manejo durante periodos largos de tiempo, y de las que el campesino reconoce el uso específico (Blanckaert et al. 2004).

En la investigación etnobotánica resulta de suma importancia demostrar que las plantas reconocidas como medicinales no son una selección aleatoria, si no que muchas de ellas son utilizadas de manera específica y más ampliamente que otras (Amiguet et al. 2006, Leonti et al. 2009, Moerman 1996, Weckerle et al. 2011). En este sentido, la evaluación en la búsqueda de aplicaciones particulares de plantas con potencial medicinal bajo parámetros científicos asegura su valor de uso (Thomas et al. 2009b), aumentando la probabilidad de encontrar compuestos activos (Bletter 2007, Moerman et al. 1999).

En la presente investigación se estudió cómo en la comunidad de San Cristóbal (Antioquia) se establecen relaciones entre las familias botánicas de las especies registradas y las diferentes categorías médicas, porque se pretende predecir el uso o usos medicinales de una planta conociendo el taxón al que pertenece.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Zona de estudio. La presente investigación se desarrolló en el corregimiento de San Cristóbal, zona rural del municipio de Medellín, habitado por 28.979 personas y con extensión de 4.954 hectáreas (Alcaldía de Medellín et al. 2006). En este territorio se presentan dos zonas de vida, que corresponden a bosque húmedo pre-montano (bh-PM, de 800 a 1.800 m. s. n. m) y bosque húmedo montano bajo (bh-MB, de 1.800 a 2.800 m. s. n. m). Los campesinos realizan actividades agrícolas en las que predominan los cultivos de hortalizas, flores y huertos familiares. Buena parte de estos últimos se destinan a las plantas aromáticas y medicinales, que se comercializan localmente y en la ciudad de Medellín (Alcaldía de Medellín et al. 2006). El trabajo de campo se desarrolló en ocho huertos familiares ubicados en las veredas El Llano, El Uvito y Las Palmas, parte baja y alta (figura 1).

 

Selección de colaboradores locales y registro de datos etnobotánicos. Desde enero hasta julio de 2012, en compañía de dos sabedores locales, identificados por la mayoría de miembros de la comunidad como los mejores, se muestrearon en total ocho huertos familiares, registrándose tanto las especies medicinales presentes en cada uno, como aquellas especies que se encontraron creciendo de forma espontánea o silvestre en sus alrededores. La información correspondiente a cada especie de planta, se registró en una encuesta semi-estructurada dirigida simultáneamente a dos colaboradores locales para obtener respuestas producto de un consenso (Adu-Tutu et al. 1979). Para cada una de las plantas se tomó información referente a: nombre común, enfermedades a tratar, estructura morfológica usada, preparación, posología, dosificación y precauciones.

Recolección de material vegetal. Para cada una de las especies muestreadas, se recolectó la respectiva muestra botánica, tomando la información de campo pertinente para luego ser herborizada e identificada en el Herbario de la Universidad de Antioquia (HUA), contando con el apoyo de especialistas en taxonomía y sistemática. Todos los ejemplares botánicos fueron herborizados y los nombres científicos se revisaron y escribieron de acuerdo con The Plant List (2013).

Procesamiento y análisis de información. La totalidad de usos registrados para las plantas medicinales fueron organizados en categorías médicas (World Health Organization 2010). En algunos casos, el establecimiento de categoría presentó dificultad porque la aplicación terapéutica indicada fue imprecisa o muy amplia, como en la situación de ''contra inflamaciones'', que fue incluida en la categoría ''Síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio, no clasificados en otra parte'' (SSNC).

Un total de 17 categorías fueron consideradas: desórdenes mentales y de comportamiento (DMC); enfermedades endocrinas, nutricionales y metabólicas (EENM); enfermedades de los ojos y anexos (EOA), enfermedades del oído y procesos mastoideos (EOM); enfermedades de la piel y tejido subcutáneo (EPS); enfermedades del sistema circulatorio (ESC); enfermedades del sistema digestivo (ESD); enfermedades del sistema genital-urinario (ESGU); enfermedades del sistema musculo-esquelético y tejido conectivo (ESME); enfermedades del sistema nervioso (ESN); enfermedades de la sangre y órganos formadores de sangre (ESOFS); enfermedades del sistema respiratorio (ESR); infecciones y enfermedades parasíticas (IEP); lesiones, envenenamientos y otras consecuencias por causas externas (LECE); neoplasias (NEO); preñez, nacimiento y puerperio (PNP); síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio, no clasificados en otra parte'' (SSNC).

Se aplicó un análisis de cluster jerárquico aglomerativo usando el método de Ward (varianza mínima) y considerando distancias euclidianas, para evaluar las relaciones que tienen las diferentes familias botánicas con las diferentes categorías médicas, utilizándose el paquete estadístico R Studio versión 2.15.2.

 

RESULTADOS

Usos de las plantas. Un total de 234 encuestas semiestructuradas aplicadas en el Corregimiento de San Cristóbal dio como resultado un registro de 105 especies de plantas medicinales pertenecientes a 93 géneros y 43 familias (apéndice 1). Los taxones mejor representados por su número de especies fueron: Asteraceae 14 spp. (13,3%), Lamiaceae 11 spp. (10,5%), Solanaceae 8 spp. (7,6%), Apiaceae 6 spp. (5,7%), Verbenaceae 5 spp. (4,8%) y Amaranthaceae 5 spp. (4,8%).

En el corregimiento de San Cristóbal se compilan 79 usos terapéuticos y cuatro categorías médicas importantes, las cuales son: 1) enfermedades del sistema digestivo; 2) enfermedades del sistema genital-urinario; 3) enfermedades infecciosas y parasitarias y 4) síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio (tabla 1).

La especie más citada fue Foeniculum vulgare Mill., presentándose en seis categorías, le siguen Justicia adhatoda L., Symphytum officinale L., Equisetum bogotense Kunth., Physalis peruviana L., Solanum americanum Mill. y Urtica ballotifolia Wedd. en cuatro categorías cada una.

Las estructuras morfológicas más utilizadas en los preparados conocidos como ''remedios caseros'' fueron hoja, tallo y flor (figura 2), aclarándose que una estructura morfológica puede tener diferentes usos. Se destacan dos especies por el uso de estructuras poco usuales, Brassica rapa L. por sus frutos y Caesalpinia spinosa (Molina) Kuntze por sus semillas.

 

En el caso de las flores, se utilizan casi siempre junto con los tallos y las hojas, y se preparan para administrarse por vía oral o en baños. De manera exclusiva (solamente flores) son utilizadas en las especies Sambucus mexicana C. Presl ex DC., Anethum graveolens L., Tagetes patula L., Impatiens walleriana Hook.f. y Brugmansia arborea L., en forma de emplastos, frotadas, aplicadas o por vía oral.

La combinación de las hojas y los tallos suele ser la más frecuente, puesto que son los órganos más utilizados. Cuando solo se utilizan las hojas, normalmente se administran en emplastos o como infusiones por vía oral. Guadua angustifolia Kunth. es la única especie en que solamente se utiliza el tallo, siendo preparado en infusiones y administrado por vía oral.

Las formas de administración son bastante diversas, siendo la vía oral la más importante, seguida por la fricción, que se relaciona principalmente con enfermedades de la piel y el tejido subcutáneo, de los oídos y anexos, del sistema musculo-esquelético y con trastornos mentales y de comportamiento (figura 3).

 

Los emplastos y paños se registran prácticamente para las mismas categorías, en especial las relacionadas con enfermedades de la piel y el tejido subcutáneo, del sistema urogenital, del sistema músculo-esquelético y lesiones externas. Por último, es llamativa la vía de administración otros, ya que en ella se incluyen las pulverizaciones, los golpes con el órgano de la planta en la parte afectada del cuerpo, puestas y las gárgaras, que se relacionan con enfermedades de los sistemas inmunológico, urogenital, nervioso, respiratorio y ocular.

Familias vegetales y similitud de usos. En el dendrograma generado por el análisis de clúster (figura 4) se pudieron establecer siete grupos de familias de plantas relacionadas entre sí por compartir categorías de uso medicinal (tabla 2). Es llamativo el grupo tres porque agrupa el mayor número de familias (cinco) con el más bajo número de categorías (cinco), y es el único que registra a la categoría NEO junto con el grupo siete. Este último, también es de resaltar porque incluye a todas las categorías, y está compuesto por las familias de plantas que presentaron el mayor número de especies del muestreo.

 

En los agrupamientos seis y siete están representadas las familias Apiaceae, Solanaceae, Asteraceae y Lamiaceae, que registran la mayor cantidad de categorías médicas (tabla 2) y la mayor abundancia de especies de plantas en los huertos familiares. Las familias Acanthaceae y Verbenaceae representadas en los agrupamientos uno y dos tienen el menor número de categorías médicas, así como un número bajo de especies de plantas.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Las comunidades tradicionales no valoran por igual a todas las especies de plantas utilizadas, y consideran a algunos grupos de estas más importantes que otros (Bennett y Husby 2008), pudiendo conducir a que la flora medicinal de cada área sea el resultado de la gestión selectiva adelantada por estas comunidades (Silva y Albuquerque 2005). No obstante lo anterior, es frecuente en muchos estudios (Albuquerque et al. 2007, Bennett y Prance 2000, Bussmann y Sharon 2006, De la Cruz et al. 2008, Ghorbani et al. 2012, Giday et al. 2009, Jaric et al. 2007, Moerman y Estabrook 2003), como lo fue en el presente, que unas pocas familias botánicas que son casi siempre las mismas (Asteraceae, Lamiaceae, Solanaceae, Amaranthaceae, Apiaceae, Fabaceae, y Urticaceae), estén asociadas a casi todos los tipo de uso o categorías médicas.

Thomas y colaboradores (2009a) reportan que tanto la abundancia como la diversidad de especies de una familia botánica pueden influir en la cantidad de usos, tal como sucede en el presente con Asteraceae, Lamiaceae, Solanaceae y Amaranthaceae, que se organizan dentro del grupo con mayor cantidad de categorías médicas. Además de las propiedades medicinales y farmacológicas, aprendidas empíricamente, la selección de plantas medicinales depende de características cognitivas, factores ecológicos e historia cultural. Comprender la causa del uso o no de un taxón por parte de una comunidad es de interés farmacológico, ya que ayudaría a explicar si los principios activos son detectados de forma empírica, y si la evaluación de la planta se justifica (Weckerle et al. 2011), dando en caso afirmativo un gran valor al conocimiento tradicional en farmacología (Reyes 2010). De igual forma, establecer si una familia vegetal sirve para determinados usos es muy importante, puesto que la existencia de estas relaciones tiene aplicaciones potenciales (Phillips y Gentry 1993), por ejemplo para futuros estudios fitoquímicos y farmacológicos (Bletter 2007).

De otra parte, se debe de tener en cuenta que un porcentaje considerable de la flora medicinal de comunidades campesinas de las zonas altas del norte de Suramérica es introducida de otros continentes (especialmente de Europa y Asia), y su uso inició casi al tiempo con la conquista (Bennett y Prance 2000). Desde ese momento, las especies se han extendido por todo el territorio y son altamente compartidas, lo que en parte explica la gran coincidencia en la composición de las familias botánicas más importantes de la presente investigación y otros estudios realizados en zonas de vida semejantes (Bennett y Prance 2000, Cadena et al. 2013, Fonnegra et al. 2012, Fonnegra y Villa 2011). Sin embargo, lo anterior no afecta la afirmación que efectivamente existe cierta tendencia entre los usos medicinales y determinados grupos de familias de plantas, ya que en trabajos de naturaleza semejante desarrollados para otras zonas de vida como la Amazonía (Albuquerque et al. 2007, Bennett y Husby 2008) e incluso al considerar continentes diferentes (Moerman et al. 1999), se listan los mismos grupos de familias asociadas a la farmacopea de las etnias consideradas.

Si bien son muchos los factores que pueden influir en el uso de las plantas medicinales (Leonti et al. 2002, Moerman et al. 1999, Weckerle et al 2011), tales como el conocimiento del curandero, la tradición, la eficacia de las mismas y la difusión de su uso, entre otros, es evidente que la familia vegetal a la que pertenezcan es un factor que puede ayudar a determinar en parte su utilidad medicinal (Amiguet et al. 2006, Bennett y Husby 2008, Leonti et al. 2003, Moerman 1996, Thomas et al. 2011). Sin embargo, para tratar de resolver una pregunta clave en etnobotánica ¿porque la gente utiliza una determinada especie de planta para un fin?, los investigadores han utilizado variados métodos tales como análisis de regresión lineal (Moerman 1991, 1996), tablas de contingencia y pruebas binomiales (Bennett y Husby 2008) y más recientemente métodos Bayesianos (Weckerle et al. 2011), para llegar casi siempre al mismo conjunto de familias botánicas y no pudiendo discernir o establecer cuál es el factor más importante para la selección o escogencia de las mismas (propiedades organolépticas, factores ecológicos, historia cultural, filiación taxonómica, etc.). Desde esta perspectiva, y con base en nuestros resultados, producto de la aplicación de otro método matemático (análisis de cluster), consideramos que no es posible predecir un uso médico particular para una especie si conocemos la familia botánica a la que pertenece, pero si es posible predecir el conjunto de categorías medicinales dentro de las cuales puede ser utilizada.

 

AGRADECIMIENTOS

De manera especial un gran reconocimiento a todos los habitantes de las veredas Las Playas, El Uvito y El Llano que permitieron registrar las plantas de uso medicinal encontradas en sus huertos familiares. A los conocedores locales Omar Correa Álvarez y Francisco Javier Correa Muñoz, compañeros incondicionales en el campo y fuentes de toda la información aquí consignada. A Álvaro Lema Tapia y Kennet Roy Cabrera de la Universidad Nacional de Colombia (sede Medellín), por su apoyo y guía en los análisis estadísticos. A Álvaro Idárraga y Francisco Roldán del Herbario de la Universidad de Antioquia (HUA), por su apoyo en la identificación del material botánico.

 

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Anexo

apéndice 1

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