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Caldasia

Print version ISSN 0366-5232

Caldasia vol.29 no.1 Bogotá Jan./June 2007

 

RESTOS FAUNÍSTICOS EN CONTEXTOS FUNERARIOS PREHISPÁNICOS DEL VALLE DEL MAGDALENA TOLIMENSE (ESPINAL, COLOMBIA)

Faunistic remains in prehispanic funeral contexts of the Magdalena Valley (Espinal, Colombia)

GERMAN ALBERTO PEÑA-LEÓN

ALBA NELLY GÓMEZ-GARCÍA

HÉCTOR SALGADO-LÓPEZ

Grupo Arqueología y Ambiente. Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia, Apartado 7495, Bogotá, D.C., Colombia. gapenal@unal.edu.co

Universidad de Antioquia, Grupo en Arqueología y Patrimonio Regional, GRAPA, Medellín, Colombia. angomez30@hotmail.com

Museo Antropológico, Universidad del Tolima. Grupo de Arqueología y Patrimonio Regional, GRAPA, Ibagué, Colombia. pijaosalgado@hotmail.com

RESUMEN

Se presentan los resultados del análisis de los restos faunísticos encontrados en un sitio de enterramiento prehispánico localizado en Montalvito (Espinal–Tolima). Las seis tumbas excavadas fueron elaboradas durante el periodo Formativo Tardío (Complejo Montalvo) y su asignación temporal corresponden al primer milenio antes de Cristo. Se identificaron restos pequeños de moluscos, anfibios, reptiles, peces y mamíferos, que en su mayoría formaban parte de la ofrenda funeraria.

Palabras clave. Arqueofauna, tumbas prehispánicas, Valle del Magdalena.

ABSTRACT

The analysis of the faunistic remains found in the prehispanic burial at a locality of Montalvito (Espinal–Tolima) is presented. The six excavated tombs were elaborated during the late formative period (Montalvo Complex) and its temporal asignation corresponds to the first millennium before Christ. The remains found belong to the following taxonomic groups: molluscs, amphibians, reptiles, fishes, and mammals; most of these are part of a funeral offering.

Key Words.Archaeofauna, prehispanic tombs, Magdalena Valley.

INTRODUCCIÓN

El estudio de la fauna relacionada con las antiguas sociedades proporciona nuevas fuentes de información, tanto para la arqueología como para las disciplinas afines a las ciencias naturales. En Colombia, la investigación arqueozoológica y en particular la recuperación y el análisis de restos arqueofaunísticos provenientes de la región del valle del río Magdalena se encuentra en sus primeras fases. El presente artículo hace parte de un proyecto de investigación arqueológica realizado en el municipio de Espinal (Tolima) entre los años 2000 y 2002 (Salgado et al. 2006), en el marco del programa de investigación de arqueología regional que adelanta el Museo Antropológico de la Universidad del Tolima y el grupo de investigación GRAPA.

La muerte no es un acontecimiento cotidiano, por lo cual tiene un tratamiento especial dentro de las concepciones, las acciones y las materializaciones de un determinado grupo social. Las acciones que se realizan frente a un hecho como la muerte, están mediadas por creencias que, generalmente en las sociedades antiguas, se refieren a seres o fuerzas sobrenaturales que desbordan del mundo real. Los enterramientos suponen un cierto tipo de conceptos sobre el fin de la vida material. Las tumbas son estructuras construidas en función de creencias sobre la muerte y el ciclo de vida.

Los sepulcros indígenas localizados en el yacimiento Montalvito (sitio 4), vereda Patio Bonito, Municipio de Espinal (Figura 1), indican que el grupo humano que los construyo destinó un área específica de terreno para la ubicación exclusiva de un cementerio o zona de enterramiento nucleado. Los enterramientos de cadáveres fueron realizados en tumbas de pozo con cámara lateral, algunas veces acompañados de un ajuar, donde se incluían vasijas cerámicas, artefactos líticos, adornos personales y ofrendas de alimento representadas por animales y plantas (Tabla 1). En este sitio se realizaban enterramientos colectivos en los cuales no se encontró una diferenciación entre edades y sexos; sin embargo, se destaca un alto índice de mortalidad infantil y un promedio de supervivencia de 30 años en promedio. Algunos huesos humanos indican que fueron sometidos a la acción del fuego, pero esta práctica de cremación no fue generalizada; no obstante, la mayor parte de los restos animales y vegetales fueron sometidos a algún grado de combustión (Salgado et al. 2006).

Figura 1. Localización del sitio arqueológico en el municipio de Espinal (Tolima, Colombia).

Tabla 1. Resumen de las tumbas excavadas en el sitio Montalvito 4.

 

En términos generales, las seis estructuras funerarias excavadas presentan el mismo tipo de construcción; están constituidas por un pozo y una o dos cámaras con características similares y con ligeras variaciones en sus tamaños (Tabla 1). Todos los pozos de las tumbas excavadas presentaron la misma orientación oriente–occidente y las cámaras o recintos mortuorios fueron orientados sur–norte (Figura 2).

Figura 2.Tumba 1 (Espinal, Tolima, Colombia).

Las semejanzas en la construcción de los sepulcros, asociados a la similitud de las ofrendas cerámicas y líticas permiten afirmar que los individuos inhumados en este sitio tenían una concepción de la muerte posiblemente muy similar y hacían parte de un mismo grupo cultural. El estilo alfarero representado en diversas formas cerámicas (copas, botellones, cuencos, vasos, platos y ollas), señala una filiación cultural al periodo de ocupación prehispánico temprano de la zona (complejo Montalvo), pero se desconoce el lapso temporal en que estuvo en uso el cementerio. La falta de dataciones absolutas ha sido un gran impedimento para establecer fases temporales precisas y de corta duración tendientes a mejorar y ampliar la propuesta de periodización cronológica que se tiene, para el primer milenio antes de Cristo. Dataciones radiocarbónicas obtenidas recientemente en un sitio de asentamiento estratificado, excavado en la zona de Guamo-Tolima, confirman una ocupación temprana de la zona, por gentes portadoras de cerámica estilo Montalvo, entre los siglos IX y IV a.C. (GRAPA, com. pers. 2007).
Todo el sitio presenta un alto nivel freático, lo cual constituyó un gran inconveniente para las labores de excavación y de preservación del registro arqueológico. El agua subterránea alteró bastante la disposición original de los enterramientos humanos y de los materiales que conformaban el respectivo ajuar funerario. Esta situación afectó la preservación de los materiales biológicos y la localización in situ de los materiales arqueológicos en general, impidiendo determinar con claridad los patrones de distribución del ajuar entre los individuos exhumados. De las seis tumbas excavadas, sólo en tres (tumbas 1, 5 y 6) se halló abundante ajuar, en las tumbas 3 y 4 no se encontró ningún elemento material que pudiera ser interpretado como ofrenda y en la tumba 2 (en dónde sólo se recuperaron dos restos óseos de peces), se logró establecer con certeza que fue saqueada a finales del siglo XIX o inicios del siglo XX de acuerdo con el resultado del análisis radiocarbónico (Tabla 1).

La región en la que se localiza el cementerio, hace parte de la planicie tolimense del río Magdalena, caracterizada por presentar un relieve plano a levemente ondulado con pendientes entre 0 y 7%, con llanuras y terrazas disectadas que no superan los 350 msnm. En general, esta región se halla localizada en el piso térmico cálido con una temperatura media anual de 26 a 28,3°C y forma parte de la zona de vida del bosque seco tropical (bs-T), su precipitación media anual es de 1342 mm (IGAC 1996, Castro 1994, CORTOLIMA 1998).

La zona donde se ubica el sitio arqueológico de Montalvito (Figura 1) hace parte de la planicie o abanico de Espinal, cuyo origen geológico se remonta al periodo terciario y en la actualidad forma parte de una extensa llanura con condiciones ambientales apropiadas para el asentamiento de comunidades agrícolas. La cercanía de las zonas boscosas de los dos grandes ríos que la cruzan (Magdalena y Coello) y una serie de quebradas y arroyos menores, permitían acceder a una gran cantidad de recursos, en especial los proporcionados por la pesca de algunas especies durante los ciclos de migración anual.

MATERIALES Y MÉTODOS

Como se anotó anteriormente, los restos faunísticos recuperados en el sitio Montalvito provienen de recintos funerarios; la colección arqueofaunística se obtuvo en cuatro de las seis tumbas excavadas. El material analizado es el resultado de procesos de lavado y separación de sedimento, empleando cribas de 3 a 2 mm, en esta actividad se procesaron alrededor de 100 litros de sedimento del suelo de las cámaras y del contenido de las vasijas. Durante este proceso se tuvieron en cuenta los criterios metodológicos mencionados por Payne (1972) y Wheeler & Jones (1989). Como resultado se obtuvieron varias fracciones de arena lavada con vestigios óseos y algunos restos botánicos. Los vestigios fueron separados empleando lámparas-lupa (10X de aumento), pinceles y pinzas metálicas.

La determinación taxonómica de los elementos diagnósticos se realizó mediante el uso de un estereoscopio (10X a 45X) y una lámpara-lupa (10X); durante este proceso se observaron las características morfológicas de todos los resto diagnósticos y se procedió a realizar comparaciones que permitieran su identificación con elementos homólogos procedentes de la Colección Arqueozoológica del Instituto de Ciencias Naturales, Universidad Nacional de Colombia. Durante esta etapa se tuvieron en cuenta criterios clásicos señalados por Casteel (1976), Klein & Cruz-Uribe (1984), relacionados con la identificación y la cuantificación de los vestigios óseos.

RESULTADOS

La colección está compuesta por 146 restos óseos diagnósticos, de los cuales el 62% proviene de la tumba 1, el 20% de la tumba 5, el 17% de la tumba 6 y el 1% de la tumba 2. En las tumbas 3 y 4 no se obtuvo ningún tipo de vestigio faunístico (Tabla 2). En general, los restos óseos presentan diversos grados de combustión, adquiriendo un color negro y en algunos casos gris claro. Como consecuencia, algunos huesos se fracturan con facilidad probablemente debido a la pérdida del componente orgánico (colágeno), que proporciona la elasticidad del hueso.

Tabla 2. Taxones identificados las tumbas del Montalvito sitio 4.

El conjunto arqueofaunístico está compuesto principalmente por restos de peces (52%), presentes en las cuatro tumbas, seguidos por los restos de mamíferos (37%), identificados en las tumbas 1, 5 y 6. En menor cantidad se identificaron vestigios de moluscos (6%) y de reptiles (1%), hallados solamente en la tumba 1; así como algunos restos de anfibios (3%) encontrados en las tumbas 1 y 6 (Figura 3).

Figura 3. Número de restos faunísticos encontrados en las tumbas excavadas en el sitio Montalvito – 4.


Moluscos
Se recuperaron diez fragmentos pequeños de un bivalvo de agua dulce en la tumba 1. Estos restos, al parecer corresponden a un solo individuo, y posiblemente pertenecen a un espécimen del género Anodontites (Mycetopodidae), caracterizado por presentar la superficie interna nacarada (Prof. Edgar Linares, com. pers. 2007).

Peces
Se identificaron 75 restos de peces, 16 de los cuales no fue posible identificarlos a otro nivel taxonómico; los 59 restos óseos restantes fueron identificados en su mayoría a nivel de especie. El 90% de estos vestigios pertenecen al orden Characiformes, representado principalmente por la especie Prochilodus magdalenae y en menor proporción por Hoplias malabaricus, Brycon moorei y Cyphocharax magdalenae. El 8,3% pertenecen a peces Siluriformes de la familia Pimelodidae representada por las especies Pimelodus blochii y Pimelodus grosskopfii; el 1,7% restante corresponde a una especie de la familia Synbranchidae denominada Synbranchus marmoratus (Tabla 3).

Tabla 3. Elementos óseos y número de restos correspondientes a las especies de peces identificadas en cada una de las tumbas excavadas en Montalvito sitio 4.

Familia Prochilodontidae
Prochilodus magdalenae Steindachner, 1878
Nombres comunes: bocachico, pescado.
Ha sido tradicionalmente la especie de mayor importancia comercial de la cuenca del río Magdalena. Así como otras especies del género Prochilodus, se caracteriza por presentar escamas ásperas, un rostro corto, boca terminal protáctil evertida, que forma un disco apto para la succión de lodo. Su ciclo vital es de cuatro años y puede alcanzar una talla máxima de 45 a 50 cm. Habita en la mayor parte de la cuenca de los ríos Magdalena y Sinú; su comportamiento migratorio le permite vivir tanto en las ciénagas y zonas bajas como en los cursos de los ríos y riachuelos. Durante las temporadas de lluvias, se desplaza hacia las ciénagas y llanuras inundadas, donde la abundancia y la disponibilidad de alimento permite el crecimiento rápido de los alevitos y la acumulación de grasa. Durante las épocas secas abandona las ciénagas y remonta el curso del río principal en búsqueda de tributarios laterales. A esta migración masiva se le conoce como “subienda” y constituye la principal temporada de pesca (Dalh 1971, Anzola & Uribe 1989, Maldonado et al. 2005).

Se identificaron 44 restos de Prochilodus magdalenae, constituyendo la especie con mayor número de restos (N.R.) tanto dentro del grupo de peces, como de la colección arqueofaunística en general. Las vértebras conforman el 75% del total de los vestigios, pero también están presentes fragmentos de otros elementos tales como: el dentario, el opercular, la espina pélvica y el hipural. Los restos óseos identificados están distribuidos en las cuatro tumbas, predominando principalmente en las tumbas 1 y 5, estimándose en cada una de ellas un número mínimo de cinco individuos, mientras que en las tumbas 2 y 6 se estimó un individuo en cada una (Tabla 3; Figura 4:1 a 5).

Figura 4. Restos faunísticos del sitio Montalvito-sitio 4. Prochilodus magdalenae: 1. Dentario, 2. Espina pélvica. 3. Hipural. 4, 5. Vértebras. Cyphocharax magdalenae: 6. Vértebra. Brycon moorei: 7. Hipural. 8-9. Vértebras.

Familia Curimatidae
Cyphocharax magdalenae (Steindachner, 1878)
Nombres comunes: campaniz, madre de bocachico, viejita.
Se caracteriza por presentar la boca y los labios desprovistos de dientes; tiene un gran parecido con el bocachico, sin embargo, no alcanza tallas (longitud esqueletal) mayores a los 20 cm y su importancia económica es reducida. Se localiza especialmente en aguas netamente dulces de las zonas bajas y tranquilas de las cuencas de los ríos Magdalena y Sinú. Es la única especie de este género registrada para la cuenca del río Magdalena (Dalh 1971, Maldonado et al. 2005). De esta especie solamente se identificaron dos vértebras (Tabla 3; Figura 4: 6).

Familia Characidae
Brycon moorei Steindachner, 1878
Nombres comunes: dorada, mueluda, sardinata.
Se caracteriza por presenta series de dientes multicúspides y triangulares, relacionados con su dieta omnívora. Habita en la mayoría de los ambientes del sistema de los ríos Magdalena y Cauca, especialmente en las aguas quietas, donde alcanza tallas que pueden superar los 50 cm y pesar de 5 a 6 kg. Es considerado como un pez deportivo y en general su carne es estimada. Como el Prochilodus magdalenae, realiza migraciones relacionadas con el ciclo climático anual y su comportamiento reproductivo (Miles 1971, Dalh 1971). Se identificaron cuatro elementos óseos quemados de Brycon moorei, en la tumba 1 y corresponden a dos vértebras, una costilla y un hipohial (Tabla 3; Figura 4: 7 a 9).

Familia Erythrinidae
Hoplias malabaricus (Bloch, 1794)
Nombres comunes: moncholo, perro o dentón, dormilón, rivolo.
Esta especie se caracteriza por presentar un cuerpo cilíndrico, cabeza deprimida y poseer grandes dientes caninos relacionados con su dieta carnívora. Habita en casi todo el sistema de los ríos Magdalena y Sinú, especialmente en aguas dulces y tranquilas, pero tolera condiciones de la salinidad propias de estuarios (Miles 1971, Dalh 1971).

Se identificaron cuatro restos de Hoplias malabaricus en las tumbas 5 y 6 y corresponden a tres vértebras y un maxilar, los cuales representan como mínimo un individuo en cada tumba (Tabla 3; Figura 5: 1 a 3).

Figura 5.Restos faunísticos del sitio Montalvito-sitio 4. Hoplias malabaricus: 1. Maxilar. 2-3. Vértebras. Pimelodus grosskopfii: 4. Cleitro. Pimelodus blochii: 5. Espina pectoral. 6. Vértebra de serpiente. Chaunus granulosus: 7. Escápula. 9. Ilion. Chaunus marinus: 8. Escápula. Synbranchus marmoratus: 10. Vértebra. Kinosternon sp.:11. Placa periferal.

Familia Pimelodidae
Es una familia rica en géneros y especies que se encuentran especialmente en las cuencas del Amazonas y del Orinoco; en el río Magdalena habitan 13 especies (Dalh 1971). Son peces sin escamas ni placas óseas y están provistos de espinas fuertes aserradas en las aletas pectorales y en la dorsal.

En el sitio Montalvito, se identificaron cuatro restos óseos que pertenecen a esta familia, dos de los cuales fueron identificados a nivel de especie y los dos restantes sólo a nivel de familia (Tabla 3).

Pimelodus blochii Valenciennes, 1840
Nombres comunes: nicuro o barbudo blanco.
Al igual que el bocachico, es una especie que se pesca en grandes cantidades durante las temporadas migratorias, por lo cual es considerado económicamente importante. Se captura con atarraya y anzuelo y puede alcanzar tallas máximas de 30 cm de longitud esqueletal. En nuestro país se localiza en los ríos Magdalena, Cauca, Sinú, Atrato, Baudó y San Jorge (Dalh 1971, Maldonado et al. 2005). Procedente de la tumba 1, se identificó un fragmento de espina pectoral izquierda (Tabla 3; Figura 5: 5).

Pimelodus grosskopfii Steindachner, 1879
Nombres comunes: capaz, barbudo.
Esta especie puede alcanzar tallas de 35 cm de longitud esqueletal. En Colombia se distribuye en la mayor parte de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge (Miles 1971, Dalh 1971). Forma parte de las poblaciones de peces que realizan migraciones anuales llegando a alcanzar cierta importancia económica. Se identificó un fragmento de cleitro derecho procedente de la tumba 6 (Tabla 3; Figura 5: 4).

Familia Synbranchidae
Synbranchus marmoratus Bloch, 1795
Nombres comunes: anguila, anguilla, culebra.
Los sinbránquios están representados en el río Magdalena solamente por la especie Synbranchus marmoratus cuyas características externas la pueden confundir con las culebras. Vive en corrientes con fondos de grava y arenosos en donde se oculta durante el día (Maldonado et al. 2005). Se encuentra desde México y Cuba hasta el río de La Plata (Miles 1971). Es común en las partes bajas de aguas tranquilas del sistema del río Magdalena y Sinú y alcanza tallas que pueden superar los 60 cm, su carne es exquisita pero los pobladores actuales la consumen poco por relacionarla con la culebra; se pesca con anzuelo y diversas trampas (Dalh 1971). De esta especie se identificó una vértebra recuperada en la tumba 6 (Tabla 3; Figura 5: 10).

Anfibios
Se identificaron cuatro restos pequeños de anfibios, que corresponden al orden Anura. Dichos restos fueron hallados en las tumbas 1 y 5. En la tumba 1 se identificó una escápula que pertenece a la especie Chaunus marinus y un ilion y una escápula que pertenecen a la especie Chaunus ganulosus. En la tumba 5 fue identificado un radio-cubito de la especie Chaunus ganulosus (Figura 5: 7 a 9). Ambas especies habitan en zonas abiertas, y por lo general se encuentran asociadas con ambientes humanos (Prof. John Lynch, com. pers. 2007).

Reptiles
La muestra que representa esta clase, se limita a dos restos óseos recuperados de una culebra y una tortuga en el contexto funerario. La primera está representada por una vértebra encontrada en la tumba 6, de la cual sólo podemos señalar que se trata de un ejemplar que pertenece al suborden de las serpientes (Figura 5: 6). La segunda fue recuperada en la tumba 1 y corresponde a una placa periferal izquierda, que pertenece a una especie de tortuga del género Kinosternon, posiblemente de la especie Kinosternon postinginale. Dicha placa al ser expuesta al fuego, se deformó y ahora presenta invertida su curvatura (Figura 5: 11).

Familia Kinosternidae
Género Kinosternon (Spix, 1824)
Se caracteriza por presentar el peto o plastron con dos porciones (anterior y posterior) semejantes y bisagras movibles, lo que les permite ocultarse completamente en su caparazón; es una tortuga que puede medir entre 12 y 20 cm. Son principalmente de vida acuática y habita especialmente en pozos o ciénagas con rica vegetación ribereña y sumergida. De las 15 especies reconocidas actualmente sólo tres se encuentran en Sudamérica: K. scorpiodes, K. dunni y K. leucostomun (Ferri 1997, Pritchard & Trebbau, 1984).

Mamíferos
Se identificaron 55 restos de mamíferos (Tabla 4), de los cuales el 70% pertenecen a conejo sabanero (Sylvilagus floridanus), el 29% a roedores y el 1% a venado de cola blanca (Odocoileus virginianus).

Tabla 4. Elementos óseos y número de restos correspondiente a las especies de mamíferos identificadas en cada una de las tumbas excavadas en el Montalvito sitio 4.

Familia Muridae
Subfamilia Sigmodontinae
Comprende un gran número de géneros y especies de ratas y ratones. Se recuperaron en las tumbas 1 y 6, 16 restos que corresponden como mínimo a tres ratones, los cuales por ahora no es posible precisar más su nivel de identificación taxonómica (Tabla 4; Figura 6: 1 a 4).

Figura 6.Restos faunísticos del sitio Montalvito-sitio 4. Sigmodontinae: 1. Húmero. 2. Tibia.3. Vértebra caudal. 4. Calcáneo. Sylvilagus floridanus: 5. Vértebra torácica. 6. Húmero. 7. Cintura pélvica. 8. Odocoileus virginianus: Radio (instrumento musical).


Familia Leporidae
Sylvilagus floridanus (J. A. Allen, 1890)
El conejo sabanero o cola de algodón, se distribuye desde Canadá hasta Costa Rica, no se conocen registros en Panamá, pero aparece nuevamente en Colombia y Venezuela. En Sudamérica habita especialmente en praderas al borde de áreas boscosas situadas en las tierras bajas y cálidas del bosque seco tropical, es solitario y de hábitos nocturnos o crepusculares (Eisenberg 1989).

Se identificaron 38 restos óseos de Sylvilagus floridanus distribuidos en las tumbas 1, 5 y 6; constituye la segunda especie más frecuente después del Prochilodus magdalenae. En esta muestra están representados elementos óseos del esqueleto axial tanto del cráneo como de la columna vertebral y del esqueleto apendicular relativo a la cintura y miembros torácicos, cintura y miembros pélvicos (Tabla 4; Figura 6: 5 a 7). El análisis del número mínimo de individuos indica la presencia de por lo menos cinco individuos: dos individuos en cada una de las tumbas 1 y 5 y el restante en la tumba 6. El grado de fusión de las epífisis indica que excepto un individuo juvenil hallado en la tumba 5, los restantes son adultos.

Instrumento musical
En la tumba 1 fue hallado una sección de un instrumento musical, que posiblemente corresponde a las llamadas flautas verticales o quenas; la sección recuperada presenta cuatro orificios alineados y equidistantes entre si. Dicho instrumento fue elaborado sobre un radio de venado de cola blanca (Odocoileus virginianus) (Tabla 4; Figura 6: 8).
Este instrumento musical ofrecido como parte del ajuar funerario nos remite al conocimiento y uso de la música como un elemento cultural de dicha sociedad, que podría implicar la existencia de individuos especializados en técnicas de construcción e interpretación.

El venado de cola blanca Odocoileus virginianus Zimmermann 1780 se encuentra desde el sur de Canadá hasta la zona media de Sudamérica, pueden llegar a pesar de 50 a 120 kg y tolera una gran variedad de hábitats, pero prefiere áreas intermedias entre los bosques de galería y en sabanas abiertas (Eisenberg 1989, Gremone et al. 1980). Curiosamente no se encontraron otros restos de esta especie, considerada una de las principales especies cinegéticas del continente americano desde los tiempos en que habitaron los primeros grupos humanos.

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos a través del análisis de los restos óseos recuperados en el cementerio prehispánico de Montalvito permiten, en primer lugar, constatar la importancia del uso de técnicas apropiadas para la recuperación de pequeños vestigios, sin las cuales hubiera sido imposible registrarlos debido a su tamaño y fragilidad. Los resultados permitieron conocer por primera vez, como grupos humanos del periodo Formativo Tardío que habitaron la región durante el primer milenio antes de Cristo, incluyeron en su ofrenda funeraria algunas especies de peces, y mamíferos y en menor frecuencia moluscos, anfibios y reptiles.

La mayor concentración de vestigios de fauna (62.3%) así como la mayor diversidad taxonómica, se registraron en la tumba 1. Es muy probable que esto obedezca a que en este recinto funerario se inhumaron más cadáveres (doce individuos) que constituyen el 48% del total de los individuos identificados en las tumbas excavadas (Tabla 1, Figura 3). Por su parte en las tumbas 5 y 6 la frecuencias de restos fueron menores (19,2% y 17,1% respectivamente) hecho que a su vez se relaciona con el menor número de individuos inhumados en ellas (cuatro y dos respectivamente). En la tumba 2 se obtuvo sólo el 1,4% de los vestigios de fauna, esto obedece a que dicha tumba fue saqueada a finales del siglo XIX o inicios del siglo XX de acuerdo con el resultado del análisis radiocarbónico. En las tumbas 3 y 4 la ausencia de restos faunísticos y en general de ajuar funerario podría indicar que existía una diferenciación social entre los individuos que fueron enterrados allí, pero son muy pocos los datos para plantear tal afirmación.

Desafortunadamente debido al alto nivel freático no se puede establecer los patrones de distribución y localización in situ de los vestigios faunísticos. Es probable que estas ofrendas fueran depositadas en copas elaboradas con fines funerarios, las cuales constituyen el 87% del total de las vasijas cerámicas halladas.

Los restos de peces constituyen el grupo predominante (52%) en el cual se destaca el bocachico (Prochilodus magdalenae), única especie presente en las cuatro tumbas y que agrupa el mayor número de restos. Tal como lo es en la actualidad, el bocachico debió representar para estas comunidades prehispánicas una importante actividad económica durante las épocas anuales en las cuales algunas especies de peces realizan migraciones, inducidas por el ciclo climático anual y su comportamiento reproductivo. Estas épocas conocidas popularmente como “subienda” y “bajanza”, se presentan dos veces al año especialmente entre los meses de enero a abril y junio a septiembre (Dalh 1971, Anzola & Uribe 1989).

Además del bocachico, se encontraron en menor proporción restos de otras especies migratorias como la dorada (Brycon moorei), el nicuro (Pimelodus blochii), y el capaz (Pimelodus grosskopfii), especies que en la actualidad siguen en importancia al bocachico, al igual que el bagre pintado (Pseudoplatystoma fasciatum) y el blanquillo (Surubi lima), estas dos últimas ausentes en el registro arqueológico de este sitio.

Los restos de otros peces identificados como la viejita (Cyphocharax magdalenae), el moncholo (Hoplias malabaricus), la anguila (Synbranchus marmoratus), indican la captura de otras especies no consideradas migratorias y que pueden residir permanentemente en el río o los arroyos tributarios próximos al sitio arqueológico (Prof. Germán Galvis, com. pers. 2006).

Los mamíferos ocupan el segundo lugar en importancia (37%), grupo en el cual se destaca el conejo sabanero (Sylvilagus floridanus), que al parecer constituyó una de las presas de cacería preferidas por estas comunidades y en menor frecuencia los roedores como el ratón también están presentes. Menos de un 10% del total de la colección está compuesta por restos de moluscos (familia Mycetopodidae), anfibios (Orden Anura) y reptiles (género Kinosternon).

De otro lado, los resultados obtenidos en la identificación de una pequeña colección de restos faunísticos procedentes de un sitio de asentamiento excavado en cercanías a la quebrada Montalvo (corte IV), localidad dentro de la misma zona geográfica del sitio 4 presentan similitud en cuanto a la proporción de restos de peces y mamíferos; siendo también el bocachico y el conejo sabanero las especies que predominan (Peña en Cifuentes 1997: 26).

El significado de la asociación y la frecuencia de las especies representadas dentro del contexto funerario del sitio de Montalvito, probablemente está indicando que la ofrenda funeraria depositada, se relaciona con actividades cotidianas de importancia económica y social tales como la pesca en época de subienda, la caza de conejos o la recolección de tortugas; sin embargo, los pocos restos de bivalvos, ranas y serpientes, así como el fragmento de flauta elaborada en hueso de venado de cola blanca (Odocoileus virginianus) empleado para la fabricación de un instrumento musical, pueden estar relacionados con otras actividades realizadas durante el ritual de inhumación.

AGRADECIMIENTOS

Los autores agradecen a la Facultad de Ciencias de la Educación y al Comité Central de Investigaciones de la Universidad del Tolima; igualmente, a la Fundación de Investigaciones Arqueológicas Nacionales FIAN del Banco de la República por habernos facilitado los recursos financieros necesarios para darle continuidad al programa de arqueología regional del museo antropológico de la Universidad del Tolima y poder desarrollar esta investigación en el valle del Magdalena. Asimismo, al Laboratorio de Arqueología del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, pues en sus instalaciones se realizó el estudio de los restos arqueológicos de fauna. A los funcionarios y los monitores del Museo Antropológico de la Universidad del Tolima, en especial a Gloria Rivera, Ricardo Rivera y Judith Hernández por su participación en las etapas de terreno y laboratorio.

LITERATURA CITADA

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Recibido: 18/02/2006
Aceptado: 10/04/2007

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