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Caldasia

Print version ISSN 0366-5232

Caldasia vol.35 no.2 Bogotá July/Dec. 2013

 

PLANTAS MEDICINALES USADAS POR LOS COGUI EN EL RÍO PALOMINO, SIERRA NEVADA DE SANTA MARTA (COLOMBIA)

Medicinal plants used by the Cogui at Palomino river, Sierra Nevada of Santa Marta (Colombia)

EDUINO CARBONÓ-DELAHOZ
JUAN CARLOS DIB-DIAZGRANADOS

Herbario UTMC, Universidad del Magdalena, carrera 32 No. 22-08. Santa Marta, Colombia eduinoc@yahoo.com

Fundación Salud para el Trópico. Calle 17 Nº 22-94. Santa Marta, Colombia. juandib@hotmail.co

RESUMEN

Con el propósito de registrar conocimientos tradicionales sobre plantas medicinales entre los Cogui o Kággaba en la cuenca del río Palomino, Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia), se evaluó el uso de la flora con la aplicación de una técnica etnobotánica cuantitativa. Mediante entrevistas a mamos o sacerdotes-jefes, durante recorridos en áreas silvestres, cultivadas y huertos caseros en diferentes zonas climáticas de la cuenca, se obtuvo información de 189 especies utilizadas, incluidas en 162 géneros y 77 familias, así como el modo de uso y la forma de preparación para el tratamiento de enfermedades comunes. Las familias Asteraceae y Leguminosae registraron el mayor número de especies útiles. La evaluación con el índice de importancia relativa (IR) permitió establecer que Ladenbergia moritziana (Rubiaceae), Stevia lucida (Asteraceae), Aniba sp. (Lauraceae), Erechtites hieracifolia (Asteraceae) y Carex sp. (Cyperaceae) son las especies con mayores valores de importancia. El 89 % de las plantas utilizadas es obtenido de espacios silvestres, lo que sugiere un conocimiento amplio de la diversidad vegetal local y el ejercicio de una práctica etnomédica.

Palabras clave. Conocimientos tradicionales, etnobotánica, indígenas Cogui, plantas medicinales, Sierra Nevada de Santa Marta.

ABSTRACT

To document indigenous knowledge on medicinal plants among the Cogui or Kággaba in the Palomino river basin, Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, the use of the flora was assessed via application of a quantitative ethnobotanical technique. Using interviews with mamos or indigenous priest- chiefs, during guided walks through wilderness areas, cultivated areas and orchards across different climatic zones of the watershed, information was obtained for 189 useful species in 162 genera and 77 families, including method of use and the form of preparation for the treatment of common diseases. The families Asteraceae and Leguminosae had the largest number of useful species. Based on the relative importance index (IR), Ladenbergia moritziana (Rubiaceae), Stevia lucida (Asteraceae), Aniba sp. (Lauraceae), Erechtites hieracifolia (Asteraceae) and Carex sp. (Cyperaceae) are species with high importance values. Eighty-nine percent of all useful plants are collected from the forest, suggesting a broad knowledge of the local plant diversity and the continuous use of an ethnomedical practice.

Key words. Traditional knowledge, ethnobotany, Cogui indigenous, medicinal plants, Sierra Nevada of  Santa Marta.

Recibido:   01/02/2012

Aceptado:  15/08/2013

INTRODUCCIÓN

Los Cogui, también conocidos como los Kággaba, habitan en varias cuencas hidrográficas de la Sierra Nevada de Santa Marta. En la cuenca del río Palomino están asentados en los poblados de Seywiaka, Kazakumeke, Umandita, Giguatá, Nimaishi y Taminaka. Estudios etnológicos han descrito a este grupo étnico como muy conservado en sus tradiciones, sostenedor de una cultura ágrafa, soportada en tradición oral (De La Rosa 1945, Brettes 1947, Reichell-Dolmatoff 1950, 1951, Preuss 1993), cuya supervivencia cultural se atribuye a una resistencia basada en la valoración de sus creencias rituales y fuerte hostilidad hacia lo extraño (Ortíz Ricaurte 2004). Tradicionalmente la adivinación del mamo o sacerdote-jefe y la confesión son los mecanismos culturales principales para orientar cualquier actividad económica o social (Reichel-Dolmatoff 1951). Así mismo, consideran a las enfermedades castigos enviados por fuerzas sobrenaturales ante trasgresiones a las normas culturales, de manera que los infractores, identificados en confesión, deben hacer ofrendas de desagravio o penitencias (pagamentos). No existe el oficio de curandero, las enfermedades se intentan alejar de la población con ceremonias colectivas; los casos de dolencias que afecten a individuos aislados, son conocidos por el mamo quien adivina los detalles antes de aplicar cualquier tratamiento (Reichel-Dolmatoff 1950). Pero se han documentado cambios en esta cultura (Reichel-Dolmatoff 1953), atribuidos, especialmente, a la integración con la sociedad y el estado colombianos; en este sentido, son notorios los llamados de alerta de mamos de distintos pueblos, quienes dicen percibir una fuerte influencia cultural externa que afecta negativamente la preservación de sus costumbres y debilita el ascendiente de las autoridades tradicionales.

Se ha destacado que las plantas tienen un papel importante en los ritos y tradiciones de los kággaba. Muchos pagamentos consisten en partes vegetales (tallos, hojas, frutos, semillas) que se depositan en sitios especiales como ofrecimientos a los ancestros y deidades (Reichel-Dolmatoff 1950); sin embargo, los registros metódicos sobre el uso de las plantas con propósitos medicinales son escasos a pesar de información dispersa que sugiere la existencia de una medicina botánica considerable (Carbonó 1990). Motivados por el propósito de registrar el uso de la flora utilizada para tratar las enfermedades más comunes en esta comunidad indígena se propuso la ejecución de una evaluación dirigida a responder: ¿Cuáles especies de plantas conocen los Cogui de la cuenca del río Palomino como útiles para el tratamiento de enfermedades comunes?. ¿Por usos medicinales, cuáles son las especies más importantes para los Cogui de esta cuenca?. ¿Cuáles son las más frecuentes formas de aplicación de estas plantas?

La cuantificación de los saberes tradicionales sobre el uso de plantas medicinales intentó contribuir con los llamados de los mamos participantes en el trabajo a justipreciar el manejo endógeno de problemas de salud comunitaria, demeritado, según su percepción, por la introducción creciente de medicamentos industriales. En la ejecución de la evaluación se aplicó la técnica cuantitativa de Importancia Relativa IR, para valorar la utilidad de las especies de acuerdo con el número de afecciones tratadas con ellas y la información básica se obtuvo de mamos y de sagas (mujeres mayores, reconocidas por sus conocimientos tradicionales), escogidos en consideración de su amplio conocimiento cultural y papel decisivo en la medicina tradicional.

MATERIALES Y MÉTODOS

Área de estudio

La cuenca hidrográfica del río Palomino ocupa un área de 684 km², en la vertiente septentrional de la Sierra Nevada de Santa Marta, norte de la República de Colombia. El curso principal del río que marca el límite entre los departamentos del Magdalena y La Guajira, alcanza unos 70 km de longitud y desciende desde 4600 m de altitud para desembocar en el mar Caribe. El clima de la región es influido por el paso de la zona de convergencia intertropical. La precipitación presenta tendencia monomodal, con un período lluvioso que va desde mayo hasta noviembre, en tanto que el periodo de menor pluviosidad se presenta entre diciembre y abril (Anónimo 1998, Dechner & Diazgranados 2007). Por su localización en el flanco norte de la Sierra, la vertiente es atmosféricamente húmeda como resultado de precipitaciones orogénicas producidas por la acción de los vientos del mar Caribe que chocan contra las laderas empinadas de este costado de la Sierra. Entre las particularidades de la flora se denota la ocurrencia de endemismos en áreas de media y alta montaña (Carbonó & Lozano-Contreras 1997).

El reconocimiento de plantas de uso medicinal y la toma de muestras botánicas se llevó a cabo en los alrededores de los pueblos de Umandita y Taminaka, y en áreas de páramos cerca de Nuavaca. En Umandita, a 465 m de altitud, la precipitación anual es estimada entre 2000 y 3500 mm. La cobertura vegetal es selvática, subhigrofítica correspondiente al zonobioma húmedo tropical de Hernández-Camacho & Sánchez-Páez (1998). Taminaka se encuentra a 800 m de altitud, en la faja vegetacional conocida como Selva Subandina baja. En su estructura y composición, la vegetación presenta similitud con las de las selvas descritas en el transecto Buritaca (Cleff et al. 1984). Esta región ha sido ocupada por comunidades indígenas desde tiempos prehispánicos y ello ha propiciado la formación de grandes extensiones sabanoides, dedicadas a potreros y cultivos que alternan con segmentos boscosos. En la zona de Nuavaca, por encima de 3000 msnm, la topografía es escarpada, los árboles crecen en las márgenes a lo largo de las cañadas, mientras que amplias zonas sobre las laderas son cubiertas por pajonales de macollas microfílicas. En su estructura y composición, la vegetación presenta similitud con las de los páramos del noroeste de la Sierra, descritos por Cleff & Rangel (1984). Estos páramos son usados por los indígenas para la cría de ganadería y cultivos de papa, pero son principalmente áreas ceremoniales, de pagamentos y de rituales.

Las actividades de campo se llevaron a cabo entre julio de 2009 y julio de 2010. En una primera fase se efectuaron reuniones con las autoridades (mamos o sacerdotes-jefes) y miembros de la comunidad en las cuales se socializaron los objetivos y métodos del trabajo. Se consultó a los mamos la importancia y validez que les merecía el proyecto para obtener su aquiescencia y, luego del consentimiento de estos, se procedió a programar las actividades. La escogencia de los informantes se hizo siguiendo la técnica Purposive sampling o selección intencional (Tongco 2007), en este caso, tres mamos y dos sagas, reconocidos conocedores de botánica médica, dispuestos a compartir su conocimiento. Esta escogencia de informantes claves (Bermúdez et al 2005), tuvo en cuenta el papel de los mamos dentro de la cultura, seleccionando un número pequeño de entrevistados con amplio conocimiento cultural que brindara confiabilidad en la información suministrada y competencia en el campo de conocimiento y uso de plantas medicinales.

Para conocer las especies vegetales usadas en medicina tradicional se hicieron recorridos con los informantes (caminatas etnobotánicas) en áreas silvestres (bosques primarios, secundarios, rastrojos), cultivadas y huertos caseros. Se recolectaron muestras botánicas para elaborar ejemplares de herbario y de cada una se registró el nombre de la planta en lengua Cogui, el tipo de uso medicinal, la enfermedad tratada, la parte de la planta usada, la forma de preparación y la forma de aplicación. Las muestras se preservaron de acuerdo con las normas estandarizadas y la determinación se realizó en los herbarios de la Universidad del Magdalena (UTMC) y Herbario Nacional Colombiano (COL), donde se consultaron las colecciones, bases de datos y a especialistas en diferentes grupos taxonómicos; una vez preparadas según los estándares establecidos, se depositaron en la colección del herbario UTMC. En el estudio de la taxonomía y nomenclatura de las muestras se siguió la circunscripción de las familias del sistema APG III y la base de datos The Plant List (www.theplantlist.org).

Para organizar la información y facilitar el análisis de la misma, se establecieron 17 categorías de uso, correspondientes a los sistemas corporales humanos. En este caso se tomó como base la lista de categorías empleadas en otros estudios etnobotánicos realizados en latinoamérica (Albuquerque et al. 2007, Trujillo-C. & González 2011). Así mismo, se definieron 84 subcategorías, equivalentes a las propiedades atribuidas, es decir, los usos medicinales dados por los informantes (Anexo 1).


Algunas dolencias que afectan varios sistemas corporales sin una etiología clara se incluyeron en "Aflicciones y dolores no definidos"; donde se integraron plantas utilizadas para aliviar "dolor de pies", "dolores abdominales", entre otros. Por otro lado, en la categoría "Otras afecciones localizadas", se incluyeron especies usadas para tratar "caída del cabello", "crecimiento del cabello" u "oscurecer el cabello a los niños". En este trabajo no se tuvieron en cuenta usos con significado estrictamente mágico-religioso.

Análisis de datos

La importancia de las especies medicinales usadas por los Cogui en la Cuenca del río Palomino se evaluó usando el índice de importancia relativa (IR), técnica cuantitativa propuesta por Bennett & Prance (2000), usada en estudios etnobotánicos (Almeida et al. 2006, Albuquerque et al. 2006, Albuquerque et al. 2008, Alencar et al. 2010), que asume la importancia de una especie de acuerdo con su versatilidad de usos y corresponde a la sumatoria de los números normalizados de categorías (NCS) y subcategorías (NP). La Importancia Relativa de cada especie citada por los informantes se calculó con la fórmula: IR = NCS + NP, donde NCS está relacionado con el número de sistemas del cuerpo y NP con las propiedades atribuidas a cada especie. NCS es el resultado de dividir el número de sistemas del cuerpo que son tratados por una especie dada (NCSS) por el número de sistemas del cuerpo tratados con la especie más versátil (NSCSV), la utilizada en el mayor número de categorías:

NCS =  NCSS 

            NSCSV

NP es igual a la relación entre el número de propiedades atribuidas a una especie (NPS) dividida por el número total de propiedades atribuidas a la especie más versátil (NPSV), la utilizada en mayor número de subcategorías:

NP =  NPS     

         NPSV

RESULTADOS

Se recolectaron muestras e información de 189 especies incluidas en 162 géneros y 77 familias, reconocidas por los conocedores de las comunidades de la cuenca del río Palomino como utilizadas para el tratamiento de enfermedades comunes entre la población indígena (Anexo 2).


Del total de especies, 174 son angiospermas, y quince son helechos, selaginelas y equisetos. Con las muestras obtenidas fue posible determinar 161 hasta el nivel de especie, 23 hasta género y cinco a familia.

De acuerdo con el hábito de crecimiento, 117 especies son herbáceas que corresponden a 106 terrestres o epífitas y once trepadoras, y constituyen 61.9 % del total; 72 son leñosas, de las cuales 32 son árboles, 34 arbustos y seis lianas, que representan el 38.9 % restante. Igualmente, 169 especies (89.41%) se recolectaron en bosques primarios o secundarios, en zonas abiertas y potreros, mientras que 20 (10.58 %) se encontraron cultivadas entre los sembrados de coca y de plantas alimenticias, cerca de las casas del pueblo o de las rozas familiares.

Las familias botánicas con mayor número de especies medicinales según el conocimiento tradicional de los Cogui en el río Palomino fueron: Asteraceae con 24 especies, Leguminosae con once, Rubiaceae con ocho, Araceae, Lamiaceae, Orchidaceae, y Solanaceae con siete, Poaceae con seis, Cyperaceae y Euphorbiaceae con cinco especies (figura 1).


Los géneros Agave (Asparagaceae), Desmodium (Leguminosae) y Philodendron (Araceae), con tres especies cada uno, fueron los de mayor diversidad específica con aplicaciones medicinales.

En ocho de las 17 categorías de uso se agrupa el mayor número de especies utilizadas, destacándose "Aflicciones y dolores no definidos" con 46 especies, "Enfermedades del sistema digestivo" con 31, "Enfermedades del sistema respiratorio" y "Lesiones y otras enfermedades con causas externas" con 29 cada una (tabla 1).


De las 84 subcategorías establecidas para recoger las propiedades farmacológicas atribuidas a las especies vegetales se destacan las denominadas Antitusígeno, Antigripal y Aliviar dolores abdominales, cada una de las cuales contiene 19 especies (tabla 2).


La especie de mayor valor IR fue Ladenbergia moritziana Klotzsch, (Rubiaceae), conocida como "quina-quina", utilizada en el tratamiento de forúnculos, como antiinflamatorio de ganglios, antigripal, antitusígeno, febrífugo, antipalúdico y para aliviar dolores abdominales. Otras especies con alto valor de IR fueron: Stevia lucida Lag. (Asteraceae), como antigripal, antitusígeno, desinfectante, para tratamiento de forúnculos, tratar gastritis y aliviar dolores abdominales, Aniba sp. (Lauraceae), como febrífugo, antitusígeno, antidiarreico y para aliviar dolores abdominales, Erechtites hieracifolia (L.) Raf. (Asteraceae), como antidiarreico, para aliviar dolores abdominales, control de vómitos de sangre y controlar hemorragias menstruales, Carex sp. (Cyperaceae) como antigripal, antitusígeno, febrífugo y para aliviar dolores abdominales (tabla 3).


En el uso de las plantas para tratar dolencias comunes entre los Cogui se distinguen dos aspectos: la forma de preparación, es decir, el procesamiento dado antes de su empleo y el modo de uso o vía de administración. Con referencia a la forma de preparación, las plantas son sometidas a cocción antes de usarlas (procesadas) o pueden administrarse directamente, esto es, sin preparación (no procesadas). En cuanto a la vía de administración, el modo de uso más regular es la bebida de cocimientos o infusiones en agua, y otros muy frecuentes son los baños de todo el cuerpo, el lavado de heridas, los masajes (sobos) y los emplastos. Otras formas de preparación son la extracción del almidón de rizomas para hacer bebidas, o la obtención de sumos o de pastas de partes de las plantas para aplicación externa. Entre los modos de uso de productos vegetales sin procesar, los más comunes son emplastos, aplicaciones de resinas y látex en uso externo y la ingestión de savia o de frutos (figura 2).


Usar plantas completas para hacer preparaciones y tratar diferentes dolencias es lo más frecuente en la práctica etnomédica de los Cogui del río Palomino, sin embargo, en muchos casos se aprovechan solo algunas partes de las plantas. Cuando se emplean solo porciones o partes, las hojas y renuevos cocidos alcanzan mayor frecuencia de uso, seguidas de raíces, rizomas y cortezas. Cuando se utilizan partes no procesadas, las hojas y los renuevos son los más empleados, mientras que los frutos y las semillas lo son más sin procesar que cocidos (figura 3).


DISCUSIÓN

El método de selección deliberada de informantes empleado en este trabajo se apoyó en el reconocimiento de la formación cultural de los mamos Cogui, quienes se consideraron la fuente más abundante y confiable debido a su experiencia en el manejo tradicional de problemas de salud comunitaria y el tratamiento de dolencias comunes entre la población. Aunque la regla más generalizada en los estudios etnobotánicos cuantitativos es escoger al azar un número grande de informantes independientes (Hoffman & Gallager 2007), también resulta admisible optar por la selección deliberada como herramienta válida cuando la información se percibe concentrada en miembros específicos de la comunidad (Tongco 2007, Sousa Araujo et al 2012). Ese método ofrece, además, ventajas comparativas por la agilidad en el tiempo de ejecución y en el esfuerzo de muestreo.

La aplicación de índice IR se consideró menos sensible al número de informantes entrevistados, ya que hace énfasis en las plantas con mayor número absoluto de usos. Aunque este índice es menos utilizado que el UV (Valor de Uso) y se anota que los dos responden de manera diferente a los mismos datos de las mismas especies (Hilgert & Gil 2006), se ha determinado que las diferencias entre los dos no son significativas cuando se trata de evaluar conocimientos locales de plantas medicinales (Albuquerque et al. 2006). Importa anotar que en los resultados obtenidos con la aplicación del índice IR no es posible distinguir entre usos citados y observados, esto es entre usos potenciales y usos actuales, en este caso puede decirse que representan conocimientos de la comunidad sobre usos de plantas medicinales pero no es posible sostener que todos corresponden a usos actuales. La importancia relativa calculada tampoco puede confundirse con el significado cultural de las especies citadas porque este último reposa en una síntesis de múltiples relaciones, casi siempre, por encima del número de aplicaciones medicinales que se le atribuyan (Albuquerque et al. 2006). Por ejemplo, Libanotamnus occultus", conocida como "nabalá" y Erythroxylum novogranatense, "jañu" son plantas muy conocidas por su especial importancia en la cosmogonía de los kággaba, ligadas a muchos rituales, pagamentos y ofrendas (Reichel-Dolmatoff 1950, 1951), pero no aparecen entre las especies de mayor valor IR ya que se les registran solo dos usos medicinales directos a cada una, por lo tanto el verdadero significado cultural desaparece al desligarse de otros factores que le relacionan con la cultura Cogui.

Los resultados de este trabajo coinciden con los de otros investigadores, en que la mayor proporción de plantas medicinales son herbáceas (Bennett & Prance 2000, Stepp & Moereman 2001), muchas de bosques secundarios o zonas antropogénicas, con una proporción menor de árboles, de arbustos y de lianas. En este caso merece destacarse la utilización de especies de la familia Poaceae, regularmente considerada de baja representación en la etnomedicina de varias comunidades indígenas (Stepp 2004). Así mismo, es destacable que del número total de especies medicinales registrado 89 % son obtenidas de espacios silvestres a lo largo de la cuenca, lo que sugiere la existencia de un buen aprovechamiento de la flora local para fines terapéuticos, ello puede ser atribuido al ejercicio de una larga tradición de manejo de recursos de diferentes fajas climáticas que ha permitido a los Cogui experimentar y desarrollar conocimientos con plantas locales de distintos ecosistemas a lo largo de las cuencas de la Sierra Nevada, como se ha observado en comunidades aborígenes y rurales adaptadas a vivir en las montañas andinas (Brush 1974, Reichel-Dolmatoff 1982, Hilgert & Gil 2008).

Los conocimientos etnomédicos y tradicionales de comunidades nativas y rurales, como los Cogui, son considerados muy vulnerables a los cambios socio-económicos que les afectan (Phillips & Gentry 1993, Galeano 2000, Begossi et al. 2002), aunque varios estudios sobre conocimientos ecológicos tradicionales presentan resultados discrepantes al respecto (Zarger & Stepp 2004, Reyes-García et al 2006). En la cuenca del río Palomino, los kággaba tienen intercambio con pobladores no indígenas, así como acceso a puestos de salud y a medicamentos producidos industrialmente, y puede notarse entre los registros de las plantas medicinales que hay algunas cultivadas, conocidas de la farmacopea popular, no indígena (Coffea arabica, Mentha spicata, Annona muricata, Borago officinalis, entre otras), lo que parece un indicio de introducción y asimilación de conocimientos medicinales externos. Hechos como estos han sido interpretados en la literatura etnobotánica como una forma de enriquecimiento de las farmacopeas locales por el arribo de nuevas especies de plantas medicinales a los grupos étnicos en el contacto con la sociedad exterior a ellos (Bennett & Prance 2000, Thomas et al. 2008), pero además como una estrategia de conservación cultural obtenida mediante la capacidad de resiliencia y mutabilidad de su sistemas nativos para sostenerse y adaptarse frente a la presión de cambio ejercida por factores externos (Zarger et al. 2004, Alencar et al. 2010), este tipo de asimilaciones pueden contribuir, además, a conservar la creencia en su fitoterapia.

Los llamamientos de autoridades Cogui a evitar el demérito de los conocimientos de la medicina tradicional frente a la utilización de medicamentos industriales pueden apoyarse con comprobaciones farmacológicas que permiten validar las aplicaciones terapéuticas aborígenes. Aunque al igual que en varios países latinoamericanos, de muchas especies encontradas en este trabajo no se conocen propiedades químicas o farmacológicas (García-Gonzáles & Morales 2005), es posible revisar información disponible para contrastar algunos casos relevantes. Por ejemplo, 24 especies de la familia Asteraceae tienen reconocimiento de aplicaciones medicinales y constituye el grupo con el mayor número de plantas usadas en la medicina tradicional de los Cogui del rio Palomino. La importancia de la familia en medicina tradicional es destacada debido a numerosas propiedades farmacológicas, atribuidas al contenido de metabolitos secundarios con actividad biológica que incluye sesquiterpenlactonas, poliacetilenos, alcaloides, monoterpenos, y flavonoides (Heinrich et al. 1998, Arrázola et al. 2002, Gurib-Fakim 2006, Rizvi et al. 2011). En el caso de N. lobata, una de las especies con alto valor de IR, útil en el tratamiento de mordedura de serpientes y la gastritis, Otero et al. (2000) han obtenido resultados positivos aplicando extractos de hojas, ramas y tallos en la neutralización de las hemorragias causadas por el veneno de Bothrops atrox. Así mismo, pruebas realizadas con ratas han mostrado el efecto protector de extractos de esta especie sobre la mucosa gástrica (Gracioso et al. 2000). También, se ha validado el efecto antipirético conferido en medicina tradicional, en Centroamérica, sugiriendo su uso en casos de síntomas febriles de algunas enfermedades (García-González & C. O. Morales 2007).

De H. recurvata cuyas hojas son usadas como anti-gripal, febrífugo y para aliviar cefaleas, se tiene referencia fitoquímica de la presencia de compuestos terpenoides, entre otros el monoterpeno 1.8 – cineol y otro compuesto denominado globulol (Falcao & Menezes 2003). Clinopodium taxifolium, Obtegomeria caerulescens, Hyptis diffusa son otras especies de la familia Lamiaceae, relacionadas en este trabajo, con aplicaciones terapéuticas similares a los de H. recurvata. Por lo general los aceites esenciales presentes en plantas de esta familia son ricos en terpenos y a estos compuestos se atribuyen la actividad en las aplicaciones en medicina folclórica.

Con base en la evaluación realizada es posible aseverar que hay un conocimiento tradicional amplio sobre plantas medicinales entre los Cogui en la cuenca del río Palomino, así mismo, se observó que el ejercicio de la fitoterapia es frecuente en el tratamiento de padecimientos de salud entre la población indígena. En estas circunstancias, el fortalecimiento de un sistema de salud comunitario debe contemplar la importancia de esta práctica ligada a sus tradiciones culturales. También es necesario indicar que la complejidad de la investigación de conocimientos tradicionales sobre plantas medicinales requiere evaluaciones con otros métodos cuantitativos y sobre campos como la determinación de modelos de manejo, de formas de aprovechamiento y de preservación de la diversidad de los recursos florísticos con aplicaciones terapéuticas en este macizo montañoso.

AGRADECIMIENTOS

Los autores expresan agradecimiento al Departamento de Ciencia Tecnología e Innovación -COLCIENCIAS- por la receptividad y el apoyo financiero del proyecto: "Estudio de la etnobotánica en las comunidades indígenas de la cuenca noroccidental de la Sierra Nevada de Santa Marta" (Código No 111745921459). A la Vice-rectoría de investigación de la Universidad del Magdalena por todas las facilidades ofrecidas. Al Herbario Nacional Colombiano -COL- donde se dieron condiciones propicias para el desarrollo del trabajo taxonómico. Mención especial para los profesores Santiago Díaz-Piedrahita, Carlos Parra-O, Julio Betancur, J. Orlando Rangel-Ch., Luis Carlos Jiménez y Clara Inés Orozco. A los mamos Damián Escribano Nuevita, José Miguel Sauna Limaco, Silvestre Escribano y a las sagas Maria Ignacia Nolavita y Bernabella Mojica por tan invaluable apoyo y por compartirnos su sabiduría. A Duámaco Escribano por su eficiente labor de intermediación intercultural y el arduo trabajo de traducción y transcripción. A Evangelista Mojica y a José Hernández por su esforzado y eficaz apoyo en labores de campo. Al Dr. José Luis Fernández-Alonso por la lectura crítica del manuscrito y sus contribuciones para el mejoramiento del mismo. Al Biólogo Héctor García Quiñones del Herbario UTMC por el apoyo técnico y logístico. A tres evaluadores anónimos por sus acertadas correcciones y meritorias contribuciones.

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