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Revista Colombiana de Antropología

Print version ISSN 0486-6525

Rev. colomb. antropol. vol.48 no.1 Bogotá Jan./June 2012

 

TENDENCIAS DE LA BIOANTROPOLOGÍA Y UN ESTUDIO DE CASO: SU DESARROLLO ACADÉMICO EN LA UNIVERSIDAD DEL CAUCA

TRENDS IN BIOANTHROPOLOGY AND A CASE STUDY: ACADEMIC DEVELOPMENT AT THE UNIVERSITY OF CAUCA

 

R. ELIZABETH TABARESA,
JAVIER ROSIQUEB, MIGUEL EDUARDO DELGADO BURBANOC,D
ADEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA, FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS Y SOCIALES, UNIVERSIDAD DEL CAUCA, POPAYÁN, COLOMBIA. (chiquitica1403@gmail.com)
BDEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA, FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS, UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA, MEDELLÍN, COLOMBIA.
CDIVISIÓN ANTROPOLOGÍA, FACULTAD DE CIENCIAS NATURALES Y MUSEO, UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA, ARGENTINA.
DCONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS Y TÉCNICAS (CONICET), ARGENTINA.

Recibido: 7 de noviembre de 2011 Aprobado: 7 de abril de 2012


RESUMEN

A partir de los orígenes de la antropología física (biológica), las tendencias en su designación y en sus contenidos, se propone que el término bioantropología tenga un significado más amplio que resalte su perfil interdisciplinar y el uso de métodos mixtos de investigación. Para ilustrar el desarrollo de dichas tendencias en Colombia, se muestra el estudio de caso de la disciplina en la Universidad del Cauca, sus inicios y las dinámicas de la docencia y la investigación bioantropológica. Se parte de los programas académicos desde 1973, entrevistas en profundidad con profesores y algunos elementos de la autoetnografía de Elizabeth Tabares. También se hace énfasis en el enfoque de la antropología biomédica de las poblaciones del Pacífico colombiano desarrollado en la Universidad del Cauca.

Palabras clave: Interdisciplinariedad, historia de la bioantropología, antropología biomédica, estudios del Pacífico colombiano.


ABSTRACT

Starting with the origins of physical (biological) anthropology, its trends and contents, the authors proposed the term bioanthropology to include a broader meaning which highlights its interdisciplinary profile and the use of mixed methods of research. To illustrate the development of such trends in Colombia, the history of the discipline at the University of Cauca as a case study is shown, reconstructing the beginning, and analyzing the dynamics of teaching and research in bioanthropology based on: academic programs since 1973, interviews with professors and some elements of the Elizabeth Tabares' autoethnography. It also emphasizes the position of biomedical anthropology in Colombian Pacific populations developed by the University of Cauca.

Key words: interdisciplinarity, history of bioanthropology, biomedical anthropology, Colombian Pacific studies.


INTRODUCCIÓN

Franz Boas (1899), en su enfoque pluridisciplinar, mostró que la antropología biológica era inherente a la antropología. Dicho enfoque, basado en cuatro campos -antropología cultural (social), antropología física (biológica), arqueología y lingüística-, fue relevante en el desarrollo de la antropología académica americana por la fuerza dinamizadora de Boas en la naciente disciplina y en la fundación de la American Anthropological Association (AAA) en 1902 (Spencer 1997, 189).

La antropología, más física que biológica en sus comienzos, pasaría a tener un enfoque moderno solo después de los años sesenta, debido al impulso de los nuevos conocimientos en genética y evolución (Washburn 1951) de los cincuenta y al mayor impacto que tuvo la teoría sintética de la evolución (neodarwinismo) sobre las disciplinas biológicas en los sesenta (Little y Kennedy 2010). El origen del ser humano y su diversidad eran el foco de la investigación a mediados del siglo XX (Rebato, Susanne y Chiarelli 2005); sin embargo, la disciplina adoptó entonces paradigmas como la relación entre forma y función en anatomía y la relación entre el fenotipo y el genotipo, los modelos de presiones del medioambiente (selección natural) sobre la biología de las poblaciones, la genética de la migración y la mezcla, la ecología y la etología de los seres humanos. Washburn (1951) estableció una distinción entre la antropología física anterior a 1951 y la posterior a este año, lo que significa que se pasó de un estudio descriptivo de los parámetros biológicos a la comprensión de sus causas y a la modelización de la biología de las poblaciones. Los avances de la biología en los años cincuenta presionaron más para que se cambiara el nombre de la disciplina. La antropología física, antes de 1951, había prestado demasiada atención a la frecuencia y distribución de los rasgos físicos como un fin en sí mismo, pero no a las pruebas de hipótesis. Además, reducía la comprensión de la variabilidad humana al estudio de las razas, que en la síntesis moderna habían perdido su importancia biológica. Washburn era también conocido en los sesenta como un crítico del concepto de raza y defendió la limitación de su uso y la falta de apoyo científico a las afirmaciones de inferioridad racial (Caspari 2003). La perspectiva de Washburn (1951) fue decisiva para que en los años siguientes se propusiera el término antropología biológica para rebautizar la disciplina con un enfoque moderno. Sin embargo, no fue sino hasta los setenta cuando la antropología biológica incorporó en sus modelos, además de las perspectivas evolutiva y genética, una tercera perspectiva, la ecológica, e inauguró así el triángulo explicativo integrado por la biología (genética), el ambiente y la cultura (Stein y Rowe 1974).

Aunque el espíritu tetradisciplinar del inicio ha influido en la enseñanza más que en la investigación, en la que ha cristalizado generalmente el enfoque disciplinar, se dice que la aspiración a la integración de los cuatro campos representa el principio del holismo en antropología. Algunos investigadores, atraídos por este tipo de síntesis, incluyen material de los cuatro campos en su análisis del pasado (Kirch 2000). Sin embargo, la especialización hace que el holismo sea difícil, incluso en arqueología (Chattopadhyaya 2007). Borofsky (2002) mostró que casi no hubo holismo en antropología en los últimos cien años; sin embargo, los artículos bioantropológicos fueron clasificados por él entre los más holísticos, por estar escritos de forma colaborativa. Los bioantropólogos parecen estar en la vanguardia del holismo, como sostiene Calcagno (2003).

LA DESIGNACIÓN DEL CAMPO DE CONOCIMIENTO

La antropología biológica también se llama antropología física en algunas universidades. En Europa es frecuente el uso del término más clásico de antropología física, mientras que en América hubo cierto entusiasmo por el de antropología biológica desde mediados de los años cincuenta. Algunos autores consideran ambos términos como sinónimos (Valls 1985), y esa tendencia también ha estado presente en Colombia desde los años cincuenta (Arcila 1957, 10). En asociaciones profesionales como la AAA se tiende a la designación binomial antropología física (biológica). Si bien el término antropología física, como ciencia, posee un contenido semántico basado en el ámbito de lo anatómico, su frontera como disciplina se extiende hacia lo biológico, a la teoría evolutiva y al estudio biocultural de nuestra especie. Además, cuando se creó el término, en el siglo XVIII, la biología como tal no se había desarrollado y lo físico era sinónimo de lo médico y natural en el contexto anglosajón. Cuando se rebautizó la antropología física como biológica no se reconocieron dos disciplinas paralelas, pero sí un cambio de contenidos. El cambio del término en la Universidad de Antioquia se realizó en los años setenta (Rosique 2003), igual que en otras universidades colombianas.

Los autores proponen que el término bioantropología se reserve para un nivel de integración superior, en el que el campo de estudio se torna más interdisciplinar, con las ciencias afines (los otros tres campos de la antropología), las auxiliares y las aplicadas. En los años sesenta el editor de American Anthropologist prohibió a Earl W. Count el uso de este término en la acepción abierta que estaba ganando terreno en la antropología moderna, porque no permitía neologismos en la edición (Comas, De Castillo y Méndez 1971, 36). Aunque para Morris (2012) bioantropología sea sinónimo de antropología biológica, reconoce la propuesta emergente en América para que sea un término más global, como aquí se sugiere. La designación bioantropología es también más apropiada en el contexto tetradisciplinar, pues reúne lo que no son las otras antropologías en un solo conjunto académico. El término también ha sido utilizado desde los años ochenta para designar, en este campo, la investigación y la docencia en la Universidad del Cauca.

LA DISCIPLINA

La bioantropología necesita la contribución de la antropología y la biología, tanto para entender el pasado y el presente de las poblaciones humanas como para desarrollar métodos de recolección y análisis de información. La investigación bioantropológica abarca la biología de las personas y su comportamiento social. Además, intenta comprender mediante modelos bioculturales el origen del ser humano, su evolución y diversidad biológica, el uso y la interacción con el medioambiente, el aprovechamiento de los recursos, la adaptación a los cambios ambientales, la estratificación social, las migraciones, los cuidados de la salud, la alimentación, la reproducción y el ciclo vital humano. Los métodos de las ciencias biomédicas han dado forma a este campo durante décadas; sin embargo, hay un creciente reconocimiento del pluralismo que resulta del uso de métodos investigativos mixtos que combinan la investigación cualitativa y la cuantitativa.

Las subdisciplinas, en la bioantropología, no siempre se corresponden biunívocamente con ciencias. Muchas de ellas son reconocidas y otras, nacientes. Se consideran también varias transdisciplinas (como la bioarqueología y la antropología de la alimentación y la nutrición); disciplinas auxiliares que apoyan los métodos (osteología, antropometría, estratigrafía, etc.); y otras disciplinas aplicadas: a aspectos legales, como la antropología forense; ocupacionales, como la ergonomía antropológica; y deportivos, como la bioantropología del deporte. Las subdisciplinas que han desarrollado la perspectiva del pasado, por ejemplo la paleoantropología, como punto de partida para el estudio de la evolución humana, y la bioarqueología, con énfasis en el estudio de restos humanos (Buikstra 2006) en lugar del concepto original sobre restos de animales y plantas (Spencer 1997), se han orientado a un procesualismo creciente mediante los estudios bioculturales en un contexto evolutivo (Blakely 1982; Powell et ál. 1999). La primatología y la antropología evolutiva son un campo de interés para los paleoantropólogos que necesitan profundizar en la biología, la ecología y el comportamiento de los primates, y en particular en el estudio de la evolución del genoma humano (Marques-Bonet et ál. 2009). Los primatólogos de campo han tratado de poner a prueba teorías relacionadas con la selección del parentesco, el altruismo recíproco, la jerarquía y el éxito reproductivo. Entre las subdisciplinas que han aportado una perspectiva bioantropológica de las poblaciones humanas vivas, la antropología del crecimiento y desarrollo del cuerpo humano ha tratado de estudiar la variabilidad de los parámetros o indicadores de crecimiento entre individuos y entre poblaciones, y a lo largo del tiempo (estudios seculares). La ecología humana se ha interesado por la relación entre el hombre y el medioambiente, incluidas la cultura y la sociedad, en un entorno antropogénico específico. También aborda el problema de la adaptabilidad a los diferentes ecosistemas y a menudo incluye el bioanálisis de datos demográficos y el estudio de la morbilidad. Para algunos autores, la antropología fisiológica (Meehan 1955) forma parte de la ecología humana, aunque tiene sus raíces en los estudios de biología humana (Steegmann 2006). La antropología de la nutrición, con Ritenbaugh (1978), definió su interés por los aspectos biológicos y socioculturales de la comida y sus interrelaciones. La antropología biomédica trata de las respuestas de los seres humanos a la enfermedad y a la tensión ambiental resultante de las condiciones higiénico-sanitarias. La antropogenética es el estudio del significado biológico de la variabilidad genética de las poblaciones humanas, y se enfoca en los procesos básicos (selección, mutación, migración y deriva genética) de la genética y de la evolución de las poblaciones humanas, y en los marcadores genéticos que las distinguen en relación con sus dinámicas. La antropología molecular, para algunos autores, es la parte de la antropogenética con mayores avances en las últimas décadas; aunque inicialmente se centró en los grupos sanguíneos, HLA (human leukocyte antigens) y las proteínas plasmáticas y enzimáticas, hoy día se centra en marcadores del ADN de herencia uniparental (ADNmt -mitocondrial- y cromosoma Y) y biparental (autosómicos). Se han acumulado datos sobre la variabilidad en polimorfismos de longitud de fragmentos (RFLP), sobre las repeticiones en tándem de número variable (VNTP), sobre las inserciones Alu y sobre polimorfismos de nucleótidos simples (SNP).

El presente artículo pretende mostrar algunos aspectos históricos y académicos que han determinado las tendencias pluralistas en bioantropología en la Universidad del Cauca. También se ha optado por la utilización de algunos elementos de la autoetnografía de Elizabeth Tabares basados en la reflexión sobre su vida académica, según la metodología de Soulet (1987) y Le Gall (1987). Aunque la aproximación autoetnográfica no es frecuente en bioantropología, se ha hecho más recurrente desde 1990, en trabajos de primatología antropológica (Galdikas 1997) en particular. Además, se han analizado entrevistas con profesores y la documentación del archivo del programa, las acreditaciones y el registro calificado.

ORIGEN, DESARROLLO Y TENDENCIAS DE LA DISCIPLINA EN LA UNIVERSIDAD DEL CAUCA

Una de las tradiciones universitarias más antiguas de nuestro país ha tenido lugar en la ciudad de Popayán, donde se ha dado espacio a los estudios en antropología. El Departamento de Antropología de la Universidad del Cauca, depositario de dicha tradición, ha posibilitado la investigación humana, social y bioantropológica desde su creación en 1970. La docencia y la investigación en antropología se comprenden mejor si se contextualiza históricamente el origen académico del Departamento. La década de los treinta del siglo XX fue agitada en el ámbito político, en todo el país, debido a los movimientos sociales y sus reivindicaciones. El nuevo Gobierno liberal inició una gran cantidad de reformas de modernización, como la reforma educativa, que pretendía realizar una verdadera ruptura en el antiguo sistema escolástico. Entre las primeras decisiones estuvo la de reorganizar la Universidad Nacional (1935). La Facultad de Ciencias de la Educación se ubicó en el Ministerio de Educación con el nombre de Escuela Normal Superior (1936); de esta escuela surgió el Instituto Etnológico Nacional (1941-1955), que en 1953 se transformó en el Instituto Colombiano de Antropología. Entre 1930 y 1940 la burguesía liberal propuso la institucionalización de la antropología. En 1940 el antropólogo francés Paul Rivet, refugiado en Colombia tras huir de la Segunda Guerra Mundial, comenzó en el país la formación de antropólogos (Pineda Camacho 2009; Pineda Giraldo 1999) y recibió el apoyo oficial para realizar investigaciones, bajo el auspicio del Instituto Etnológico Nacional, por encargo del presidente liberal Eduardo Santos. El enfoque investigativo inicial de Rivet fue distante y concentrado sobre todo en el pasado (como reflejo de su formación en medicina y en la escuela antropológica francesa) y en la cultura material, con una visión del otro "indígena" idealista y romántica (Pineda Camacho 2009).

El Instituto Etnológico de la Universidad del Cauca, creado en 1946, fue dedicado a la investigación y a la enseñanza de la etnología, especialmente de América, de Colombia y de las regiones que constituían la antigua gobernación de Popayán. La enseñanza y la investigación se desarrollaron de acuerdo a un plan de estudio con duración de dos años con cursos de: antropología física, arqueología, etnología, lingüística, sociología, colonización española y diversos seminarios. Fueron directores e investigadores visitantes Gregorio Hernández de Alba (primer director), John Rowe, Henri Lehmann, Juan Friede, Eliécer Silva Celis y Julio César Cubillos; por la misma época se fundó y funcionó por algún tiempo la Sociedad de Etnología del Cauca, integrada por varios intelectuales de la región como Gerardo Paz, Carlos Vergara y Henri Lehmann. (Departamento de Antropología, Universidad del Cauca 2002, 8)

Es de notar que muchos investigadores y docentes extranjeros, al dejar Popayán, finalizaron sus líneas de investigación y sus estudiantes no las continuaron. En 1950, Hernández de Alba salió de Popayán por amenazas a su vida motivadas por su defensa pública de los indígenas paeces. Entre los documentos disponibles del Instituto Etnológico del Cauca correspondientes al periodo 1946- 1969 (el de su residencia en Popayán), se encuentra un estudio de Lehmann, Ceballos y Chaves (1947) que trata de los grupos sanguíneos entre los kwaikers de Nariño. Sin embargo, hay otros trabajos de antropología física en esta región antes de esa época, citados por Rivet (1943): Grupos sanguíneos entre los indios páez (Arcila 1943), Grupos sanguíneos entre los indios guambianokokonuco (Lehmann, Duque y Fornaguera 1943); y, finalmente, Grupos sanguíneos de indios sibundoy, santiagueños, kuaiker e indios mestizos de los alrededores de Pasto (Páez y Freudenthal 1944). Rosique (2003) sostiene que Rivet estimuló a los investigadores colombianos a recoger frecuencias de grupos sanguíneos porque necesitaba datos de este tipo para reforzar su hipótesis del origen del hombre americano en una migración polinesia hacia las costas de Colombia y Ecuador en el poblamiento antiguo.

[…] los datos de Arcila (1943) sobre grupos sanguíneos de los indios paez los usó Rivet (1943, 96) en su libro Los orígenes del hombre americano para refutar la hipótesis de Aleš Hrdlička sobre la relación entre siberianos y amerindios, debido a que en amerindios muchos investigadores encontraban frecuencias elevadas del grupo O (y altas o moderadas en polinesios), mientras que en siberianos predominaba el grupo B. (Rosique 2003, 63)

Es de notar que Rivet consideró también, posteriormente, los datos de Arcila (1953) en la reedición de su libro (Rivet 1964, 82), con el mismo fin (Rosique 2003). No obstante, la hipótesis de este autor sobre migraciones polinesias antiguas no se apoya en la bioantropología moderna para explicar el origen del grupo O en Suramérica.

En 1967 el Instituto Etnológico Nacional se transformó en el Instituto de Antropología. El nuevo Instituto finalizó sus actividades en Popayán, en 1969, para ser incorporado, un año después, a la Facultad de Humanidades, en la cual, aunque el 10 de diciembre de 1970 se creó el Departamento de Antropología de la Universidad del Cauca, cesaron las investigaciones en antropología física: "[…] no había ninguna investigación ni publicación sobre bioantropología, no le interesaba a nadie, debido a que en esta época había problemas políticos que eran prioritarios, como las movilizaciones de los indígenas" (entrevista con el profesor Miguel Méndez, 2010)1.

LOS PRIMEROS PROGRAMAS DE ANTROPOLOGÍA

El 10 de julio de 1973 se dio inicio al primer plan de estudios en antropología, con los profesores disponibles en la Universidad, que no eran antropólogos y que desarrollaron un currículo generalista en ciencias humanas. Las materias específicas eran minoría y se desconocían la arqueología colombiana y los grupos prehispánicos. La antropología física se conectaba a la arqueología, en particular a las prácticas funerarias, pero el Departamento seguía sin investigación específica, aunque la situación mejoró un poco

[…] con la estancia profesoral de Juan Yangüez, un arqueólogo panameño formado en la Universidad de los Andes y los EE. UU., con buenos conocimientos en antropología física, muy riguroso y exigente en sus cursos. Él se enfocó durante unos pocos años (tres) a la formación mixta entre arqueología y antropología física, pero no se realizaron tesis en bioantropología sino en arqueología con un énfasis en el análisis de tipología cerámica. (Entrevista con el profesor Rodrigo López, 2010)

Durante el segundo y tercer programas de antropología (1986),

[…] se presentaron en el Departamento dos trabajos de grado en bioantropología, los únicos entre 1970 y 1989, dirigidos por el profesor Miguel Méndez, el mío en Candelaria (Valle), en antropología nutricional y etnografía alimenticia, y el de Holmes Peña sobre la antropología del deporte escolar y el crecimiento y desarrollo de los jóvenes; se basaban en elementos de la escuela francesa en la que se formó el director en sus pasantías en Francia y México. (Notas autoetnográficas de Elizabeth Tabares)

En 1995 se inició el cuarto programa con visión interdisciplinaria (Departamento de Antropología, Universidad del Cauca 2002, 30) y con énfasis en dos de los campos tradicionales: la antropología sociocultural y la arqueología. En 1999 se realizó una convocatoria para un profesor de planta de bioantropología:

[…] en ese momento me vinculé al Departamento. Los cursos que comencé a impartir se basaron en las cuatro subdisciplinas de la bioantropología: primatología antropológica, genética de poblaciones y genética del comportamiento humano, paleoantropología y ecología humana con un fuerte énfasis en antropología biomédica. (Notas autoetnográficas de Elizabeth Tabares)

A comienzos del año 2000 un grupo de estudiantes de últimos semestres, la Fundación de Investigaciones en Bioantropología (fiba), se integró al actual Ántropos, dirigido por el profesor Hugo Portela, al abrirse una línea de investigación en bioarqueología. El grupo, centrado en el trabajo de laboratorio y muy ligado inicialmente a la perspectiva biomédica clínica, tenía interés en la bioantropología, en su perspectiva biocultural. Esta unión estimuló trabajos de grado en antropología dental, dieta, paleopatologías (tuberculosis), entomología forense y análisis de ADN. Así mismo, es importante mencionar que se logró conocer diferentes aspectos de los grupos prehispánicos que habitaron el suroccidente de Colombia (departamentos de Valle, Cauca y Nariño) durante el Holoceno Tardío, se realizaron aportes metodológicos y se obtuvo una perspectiva biocultural de la dinámica poblacional y evolutiva de la región que sirvió para la formación de los estudiantes. En cambio, después del año 2000, los estudiantes formados se han ocupado especialmente de las comunidades vivas del Pacífico, de problemáticas de salud y enfermedad y del crecimiento y desarrollo infantil, temas de los que han derivado sus trabajos de grado. Han recibido financiación de Colciencias, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Universidad de Montreal, la Universidad del Cauca, la Red Mundial de Epidemiología (Childnet) y la Agencia Americana de Desarrollo Internacional.

QUINTO PROGRAMA DE ANTROPOLOGÍA, DE 2005

Con la reforma del programa después del proceso de autoevaluación para la acreditación de alta calidad, este conserva cuatro semestres básicos, y a partir del quinto semestre se inicia el énfasis en antropología social (cultural) o arqueología, pero se permite que también se realicen trabajos de grado en bioantropología y antropología lingüística. La formación actual en bioantropología favorece una perspectiva interdisciplinaria y la visión holística del ser humano, entiende la relación entre biología y cultura como un continuum, no como una dicotomía, y se apoya en el grupo Antropacífico, que tiene una doble fortaleza: primero, el uso pedagógico de las técnicas audiovisuales y su producción para divulgación científica, y segundo, el apoyo a las prácticas en bioarqueología y bioantropología en el municipio de la Candelaria (Valle).

[…] aunque se rescata la rigurosidad, el estudiante desarrolla una mirada crítica a las posiciones demasiado ortodoxas de las tradiciones existentes, lo que se pretende no es criticar por criticar sino desarrollar nuestra propia tradición bioantropológica conectada a nuestras problemáticas locales y a la diversidad biológica y cultural de nuestras poblaciones. (Notas autobiográficas de Elizabeth Tabares)

EL ENFOQUE INTERDISCIPLINAR: UNA NUEVA PROPUESTA INVESTIGATIVA EN BIOANTROPOLOGÍA

Esta propuesta crítica se plasmó en mi maestría (Tabares 1994) y mi tesis doctoral, donde propuse otra manera de elaborar este tipo de investigaciones con la tradición de síntesis de la antropología biomédica. Es una mirada teórica alineada con autores de finales de los setenta, como Gajdusek (1977) y Lindenbaum (1979), y con un trabajo pionero en Colombia (Alcaraz, Arias y Gálvez, 1988) sobre la situación nutricional y de salud sexual y reproductiva de los embera de Dabeiba. (Notas autoetnográficas de Elizabeth Tabares)

Johnson y Low definen este campo: "La antropología biomédica es un nuevo campo de la antropología que surge como una síntesis que combina conceptos de la antropología física/biológica y la antropología médica en el estudio de la salud y enfermedad de las poblaciones humanas" (Johnson y Low 1984, 215). Estos autores proponen una integración de modelos bioculturales analíticos centrados en problemáticas de salud-enfermedad, profundizan en el impacto de la enfermedad sobre los procesos biológicos del individuo y de la población e incorporan explicaciones biológicas y las concepciones de la salud y la enfermedad. Es una posición teórica interdisciplinaria, biocultural y holística. Además, la propuesta de Elizabeth Tabares es un holismo jerarquizado:

[…] es decir, que según el contexto y la problemática en particular, se organiza la relación colaborativa e interdisciplinaria entre ciencias humanas y sociales, con las ciencias biológicas y de la salud. Los bioantropólogos deben tener un profundo conocimiento de la dimensión cultural-humana y, en detalle, de la biología humana. Esta dualidad unificada es la que nos hace diferentes de los biólogos, médicos u otros profesionales. Esta perspectiva propone un diálogo entre datos cualitativos y cuantitativos mirados de manera complementaria, no en oposición. Esto no desconoce la importancia de los datos cuantitativos, aunque tienen limitaciones que lo cualitativo puede ayudar a reducir. Sin olvidar que lo cualitativo presenta a su vez limitaciones, en particular, debidas a las muestras pequeñas, que no siempre son representativas, y el poco control sobre posiciones muy subjetivas y a veces radicales que pueden tener los interlocutores. En el caso de nuestro país, hay una deficiencia en la formación de los antropólogos en el análisis cuantitativo que debemos trabajar no solo para los interesados en la bioantropología sino para todos, acabando con su satanización que es, sobre todo, fruto del desconocimiento. (Notas autoetnográficas de Elizabeth Tabares)

LA INVESTIGACIÓN EN BIOANTROPOLOGÍA EN EL GRUPO ANTROPACÍFICO

Para llenar un vacío en la investigación bioantropológica en el Chocó biogeográfico (en particular la costa pacífica caucana), se inició el grupo Antropacífico.

[…] formé el grupo, siendo en ese momento doctorante, con el profesor de antropología y magíster en medicina social Edmundo Quimbayo y la profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud, Beatriz Alvarado, médica con maestría en epidemiología y que en el momento era también doctorante en salud pública de la Universidad de Montreal. Se contó desde el inicio con la asesoría de tres profesores de antropología de esa universidad (Pierre Beaucage, Robert Crépeau y Gilles Bibeau), así como de las directoras del trabajo de Beatriz Alvarado la profesora Héléne Delisle (Departamento de Nutrición) y María Victoria Zunzunegui (Departamento de Medicina Social). (Notas autoetnográficas de Elizabeth Tabares)

El grupo ha tenido como programa conocer, describir, explicar, mantener y divulgar la dinámica de las adaptaciones y la evolución de la variación biológica y cultural de las poblaciones de la región pacífica, desde una perspectiva biocultural e interdisciplinaria. Para el grupo, el concepto holístico de salud no es exclusivamente biomédico sino que integra la dimensión antropológica. Las líneas de investigación han sido: antropología nutricional (crecimiento y desarrollo), antropología epidemiológica, antropología biomédica, antropología alimenticia, antropología religiosa, antropología ecológica y ambiental y etnociencia. La investigación en bioantropología realizada por el grupo en los últimos años refleja las diversas problemáticas que viven las comunidades del Chocó, así como la propia diversidad de intereses investigativos del grupo. Las localidades geográficas investigadas se muestran en la figura 1. El grupo ha cobijado dos tesis doctorales, la de Rosa Elizabeth Tabares (2002) en antropología biomédica y la de Beatriz Eugenia Alvarado (2005) en salud pública. La primera estudia las variables biológicas y culturales más asociadas a las altas tasas de mortalidad infantil de tres grupos amerindios -los awa-kwaikers de Ricaurte, los emberas de Dabeiba y los paeces (nasa) de Jambaló-, partiendo de una pregunta central: ¿cómo se establecen los lazos entre la malnutrición, la morbilidad y las tasas altas de mortalidad infantil (en niños de cero a cinco años de edad) en estas tres comunidades amerindias? La segunda tesis es un estudio longitudinal de 420 niños afrocolombianos que analiza las condiciones de vida y los recursos usados por las madres de Guapi que afectan el estado nutricional de sus hijos. Hay, además, una tesis de maestría en estudios latinoamericanos (Pantoja 2008) en la que se identifican las problemáticas centrales de las concepciones del territorio y los conflictos interculturales entre indígenas y afrocolombianos implicados, así como su relación con la visión hegemónica del territorio y su noción del desarrollo. También se ha abordado la relación entre las prácticas de alimentación y el estado nutricional (Alvarado, Tabares et ál. 2005), el parasitismo intestinal (Alvarado y Vásquez 2006), la intervención educacional y la malaria (Carvajal et ál. 2006), la lactancia materna y el crecimiento (Alvarado, Zunzunegui et ál. 2005), la salud del niño (Tabares y Alvarado 2005), la seguridad alimentaria y el estado nutricional (Alvarado, Delisle y Zunzunegui 2005), la percepción de los cuidadores sobre los signos de salud de los neonatos (Delgado et al. 2005), las prácticas de cuidado materno (Delgado, Calvache et al. 2006) y la etnohistoria y bioarqueología (Tabares et ál. 2011). La divulgación entre la comunidad universitaria (Delgado, Del Cairo et ál. 2006; Tovar et ál. 2008) y la edición de la revista Antropacífico (en versión impresa y electrónica) han permitido acceder a un público más amplio.

CONCLUSIONES

La bioantropología es un campo dinámico de la antropología cuyas transformaciones en las últimas décadas han llevado las subdisciplinas originales a un nivel más interdisciplinar; se han creado nuevas transdisciplinas gracias al pluralismo que aporta el enfoque holístico y se han creado tendencias integradoras en la investigación biológica, cultural y social de la evolución, y en la investigación genética y de la ecología de las poblaciones humanas. Este campo, que antes disponía solo de las metodologías de las ciencias biomédicas, ha adoptado también los métodos mixtos de investigación y la etnografía para poner a prueba sus teorías e hipótesis. Aunque las subdisciplinas más pujantes están presentes de forma desigual en la docencia y la investigación colombiana según cada universidad, las tendencias en el desarrollo del campo en la Universidad del Cauca, desde 1973, se han decantado más por la bioarqueología y la antropología biomédica. En esta última subdisciplina bioantropológica las problemáticas culturales y sociales relacionadas con el cuidado del niño y su relación con la salud, la nutrición, el parasitismo y el crecimiento y desarrollo infantiles en las comunidades del Pacífico colombiano no se habrían podido abordar sin la perspectiva del holismo jerarquizado.

AGRADECIMIENTOS

Al Departamento de Antropología de la Universidad del Cauca por el acceso a los archivos y datos del Instituto Etnológico; a Gladys Ordóñez, secretaria del Departamento de Antropología, por la clasificación de la documentación más antigua; y a los profesores jubilados Miguel Méndez Gutiérrez y Rodrigo López por su paciencia ante tantas interrogaciones. A la Universidad de Antioquia por la concesión del tiempo de año sabático entre 2011 y 2012 al Dr. Javier Rosique Gracia, parte del cual fue dedicado a colaborar en el desarrollo de este artículo.


Notas

1 Miguel Méndez Gutiérrez perteneció a la última generación graduada en el Instituto de Antropología en Bogotá; en 1967 fue nombrado director del Instituto Etnológico, en Popayán, que pasó a llamarse Instituto de Antropología y estaba vinculado a la Universidad del Cauca. Después de 1970 fue profesor del Departamento de Antropología hasta su jubilación en el año 2000, y en él dictó cursos de arqueología y antropología física.


REFERENCIAS

1. ALCARAZ, GLORIA MARGARITA, MARÍA MERCEDES ARIAS Y AIDA CECILIA GÁLVEZ. 1988. "Situación de salud materno-infantil en asentamientos embera de Dabeiba". Informe final presentado a Colciencias, Bogotá         [ Links ].

2. ALVARADO, BEATRIZ EUGENIA. 2005. "Epidemiologie de la croissance infantile: etude de determinants sociaux et biologiques aupres d'enfants ages de 6 a 18 mois en Colombie Guapi, cote Pacifique de la Colombie". Tesis doctoral, Université de Montréal, Canadá         [ Links ].

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