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Perfil de Coyuntura Económica

versão On-line ISSN 1657-4214

Perf. de Coyunt. Econ.  no.20 Medellín dez. 2012

 

RESEÑA

 

Acabemos ya con la crisis

 

 

Julián Andrés Sánchez Grisales*; Juan Camilo Rengifo López**

* Estudiante del programa de Economía de la Universidad de Antioquia. Dirección electrónica: julian.sanchez0205@gmail.com.

** Estudiante del programa de Economía de la Universidad de Antioquia. Dirección electrónica: camilorenlop94@hotmail.es.

 


 

 

Acabemos ya con la crisis. Krugman, Paul R. 2012, Melrose Road Partners, 2012

Las crisis económicas caracterizadas por colapsos financieros, hacen que el ambiente que perciben los individuos sea de desasosiego, frustración y desconfianza. Al verse inmersos en un mundo globalizado donde la economía se encuentra cada vez más vulnerable a ciertos sucesos socioeconómicos, la tarea de llegar a acuerdos, suscitados desde diferentes posturas ideológicas, hace aún más difícil la búsqueda de una solución a los problemas que atañen al bienestar de la población. Ante este panorama, es importante resaltar los análisis y posibles soluciones que el economista Paul Krugman nos presenta en su libro ''Acabemos ya con la crisis''.

Paul Robin Krugman, nació en Long Island, New York el 28 de febrero de 1953, es un destacado economista estadounidense que ha sido galardonado con la medalla John bates clarck (1991), el premio príncipe de Asturias de ciencias sociales (2004) y, finalmente, el Premio Nobel de Economía (2008). Ha sido asesor del Banco Mundial y de la conferencia de la ONU para el Comercio y el Desarrollo. Es profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princetown y columnista del New York Times.

El libro ''Acabemos ya con la Crisis'' consta de trece capítulos en los cuales, mediante sucesos históricos y teorías propuestas por grandes economistas y pensadores a lo largo de la historia, busca dar una explicación y una posible solución a la crisis financiera. También, trae a la actualidad frases importantes que, si bien fueron ''motivo de burla'' para algunos contemporáneos expertos en temas económicos, hoy son lecciones que no deben olvidarse, es más, sirven de guías para prevenir futuras crisis económicas.

Resulta Interesante y conveniente para el autor citar contundentes planteamientos, que darán luces al lector acerca de lo que se trata de explicar, al inicio de cada uno de los 13 capítulos que componen su libro. Tal como la frase, escrita por uno de los economistas más influyentes en el quehacer empírico de Krugman, citada en el capítulo ''Lo que hará falta'', y que es la presentada por John Maynard Keynes en su Teoría General del Interés, la Ocupación y el Dinero, donde afirma que: ''Las deficiencias principales de la sociedad económica en la que vivimos son su incapacidad de proporcionar pleno empleo y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y los ingresos'', ya que nos da a entender, en forma de crítica, sin importar rasgos políticos e ideológicos del lector, el origen y la respuesta a lo que aqueja a la economía en general.

Una de las actuaciones principales de Krugman, está enfocado en el caso de Estados Unidos, con la ''infeliz situación conocida como la trampa de liquidez''. En favor de sus argumentaciones, manifiesta que aunque la Reserva Federal de los Estados Unidos ha triplicado la base monetaria desde el 2008, la economía persiste en un estado depresivo. Por tal razón, se pregunta Krugman ''¿Significa esto que estoy equivocado cuando digo que sufrimos de una demanda inadecuada? No, no me equivoco.'' y mediante análisis exhaustivos, expone el efecto dominó de cómo esta demanda inadecuada afecta de manera drástica el funcionamiento del sistema productivo.

El autor muestra cómo se llegó a este estado en el que ni siquiera una tasa de interés real nula fue suficiente para impulsar de nuevo la economía. La crisis llegó a niveles en que las empresas y los individuos no querían gastar, por el contrario se dio una oleada de ahorro masiva. Este hecho, que es una de las causas principales del mayor desempleo, que prometía ser de larga duración, conlleva a que millones de ciudadanos estadounidenses no tuvieran los ingresos suficientes para pagar sus deudas y mucho menos para acceder al crédito. El desempleo arrasaba con las finanzas familiares, se perdió la capacidad de pago contraídas en los periodos previos, y como consecuencia se perdía la vivienda, ya que en la mayoría de préstamos, ésta era el sustento de la deuda. El estilo de vida tomó un rumbo incierto. Sin duda alguna, las implicaciones económicas y psicológicas fueron desastrosas y se creó una ruptura en la coyuntura económica de esta población.

El autor incita, a manera de crítica, que diferentes opiniones de personajes, que dicen tener la solución para menguar una crisis, no son tenidas en cuenta por la comunidad académica en general. Para ilustrar esta situación se toma el caso particular de Minsky, donde la mayoría de economistas lo tacharon en su momento de heterodoxo, al plantear su hipótesis de la inestabilidad financiera que se centró básicamente en el apalancamiento (leverage: acumulación de deuda en relación con los activos o los ingresos). Además, da a conocer cómo esto tiene influencia en la deuda de los individuos. Krugman, cita como argumento de lo anterior, al gran economista Irving Fisher, con su lema, ''mientras más pagan los deudores, más deben'' y se explica por el hecho de que si los consumidores y empresas deciden vender todo para pagar sus deudas, ocasionarán el desplome de precios, la pérdida de puestos de trabajos, y por consiguiente, el hundimiento de la economía, y que se traduce en una carga de deuda aún mayor.

Al iniciar la crisis, Minsky fue visto como un descabellado, ya que resultaba paradójico que en sus comentarios resaltara que si se optaba por ''desapalancar en ese momento'', lo único que se lograría sería agravar la situación. Su principal argumento, frente a lo anterior, es que dicho desapalancamiento se da en forma de espiral mortal, es decir, es un suceso que es provocado por el comportamiento masivo de la población que decide no consumir, y es este instante, donde Krugman hace referencia a la frase comúnmente aceptada por la comunidad económica: ''mi ingreso es tu gasto y mi gasto es tu ingreso'', la cual es una de las afirmaciones claves en casi todos los análisis que contiene este libro.

En el desarrollo del libro, el autor hace hincapié en las palabras que Minsky presentó hace algunas décadas, parecieran ser escritas hace poco. La idea de Minsky, en cuanto a lo que pasaría con la economía, fue la evidencia del raciocinio equivocado instaurado en el campo político y económico actual. Es como si la historia ''no fuese lo suficientemente clara para explicarnos lo que no debimos hacer o eso se quiso creer'', Menciona Krugman en una forma implícita.

Banqueros que se vuelven locos, caracterización idónea propia del autor para uno de los capítulos del libro, es una fase crítica al proceso de auge de la crisis que pone al descubierto las descabelladas hazañas de estos agentes. A manera de ejemplo, el banco de inversión Lehman Brothers que en principio actuó como prestamista frente a otras entidades financieras, y como sustento concedió títulos valores con pacto de recompra ''Repo'' de manera descontrolada, y por medio de este mecanismo adquirió activos como paquetes hipotecarios, que en su momento, dieron una rentabilidad mayor frente a lo que debían pagar por sus préstamos; en eso se centró su actividad de ''inversión''. De otro lado, Fannie Mae y Freddie Mac, entidades auspiciadas por el gobierno, se encargaban de fomentar el crédito de vivienda. Éstas fueron perdiendo competitividad frente a bancos privados quienes concedían préstamos hipotecarios sin mayores restricciones. Así, el cliente no cumpliera con los requisitos mínimos que garantizaban el cumplimento del pago, emprendían el anticipo de dinero. Factor de vital importancia en el colapso financiero.

El autor, con otros ejemplos tales como la revocatoria de la ley Glass Steagal (instaurada en el gobierno de Franklin D. Roosevelt en su programa New Deal, y que vio su fin en el gobierno de Bill Clinton), y posteriormente, en 1982, con el mandato de Ronald Reagan, se presentó la aprobación de la ley Gran-s. Germain, que fue una medida que trataba de resolver las dificultades correspondientes al crédito inmobiliario y ahorro causado por problemas inflacionarios, se tradujo en conductas especulativas, provenientes de la poca regulación a banqueros, financistas, entre otros, los cuales actuaron sin mayores restricciones, y sumado esto, la negligencia bancaria a la hora de conceder préstamos fue laxa.

Uno de los principales fallos de la ley fomentada por Reagan, según el autor, fue acabar con la restricción en la que bancos comerciales y de inversión consiguieron fusionarse. Esto brindó un mayor margen de maniobra, alza de riesgos derivados de conductas especulativas, y cómo agravante, la indiferencia de los depositantes frente a las actividades realizadas por sus bancos, proveniente de la seguridad que les brindaba el estar asegurado en depósitos con garantías federales, que resultaron siendo medidas,'' en cierta forma'', que atentaban contra los contribuyentes y protegía a los bancos. En pocas palabras se presentó el auténtico caso de ''riesgo moral'' y fueron los ingredientes perfectos de una ''sinfonía de destrucción''.

Krugman tiene más conocimiento acerca de la economía de Estados Unidos, y a través de esta, explica cómo la crisis en Europa tiene similitudes con la de su país. cabe aclarar que Estados Unidos, en cierta forma, actuó como exportador de crisis hacia Europa, bajo la modalidad de paquetes hipotecarios, es decir, entidades importantes en este continente fueron compradores de estos paquetes, denominados créditos subprime, las cuales habían sido calificadas como AAA por Standard & Poor's and Moody's (agencias calificadoras de riesgo). Aspectos precisos cuando el habla del problema esencial de Europa al centrarse en las cifras de los miembros de la zona euro, inicialmente como un conglomerado, deduce que la deuda pública y privada es inferior a la de Estados Unidos. Como se sabe, la zona euro tiene una moneda en común, pero aclara el autor que si no se tiene una sólida integración fiscal y movilidad laboral, lo único que conllevaría esto, es a problemas tales como lo replicado en la crisis del 2008; en pocas palabras, aunque son una organización de países, los integrantes de esta organización actuaban independientemente, no tenían un gran comercio entre sí, y por lo tanto, provocó fallos de información y de coordinación entre ellos mismos.

Se sabe que la corriente ideológica, tal como se menciona en el libro, es el NeoKeynesianismo y es clara su posición frente al gasto. Al defender a Keynes con frases ''El intento de mejorar la perspectiva fiscal por la vía de recortar los gastos en una economía deprimida puede terminar siendo contraproducente incluso en el más estricto sentido fiscal Y eso no es ninguna posibilidad descabellada; según estudiosos serios del FMI que han analizado los datos, es una posibilidad real.'', el autor suscita en el lector la idea de que no se le debe tener fobia a Keynes en tiempos de crisis. La solución está; falta es la voluntad política para llevar a cabo la contingencia a la depresión.

Acabemos pero ya con esta crisis, afirma el economista Paul krugman, en el último capítulo de este suspicaz libro. Se convive con una epidemia de banqueros locos, políticas para unos pocos, terror al gasto e incertidumbre pronunciada, ¡hay crisis!. Este libro, es un buen trayecto histórico que recopila las situaciones más sorprendentes acerca de una gran crisis, y el cual, se empeña en destapar, de una forma audaz, la manera en que unos pocos, por fricciones ideológicas, consiguen una depresión duradera.

 

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