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Revista Latinoamericana de Bioética

versión impresa ISSN 1657-4702

rev.latinoam.bioet. v.9 n.2 Bogotá jul./dic. 2009

 

Traducción de los Textos Sobre el Imperativo Bioético y la Biopsicología de Fritz Jahr (1929-1933)

TRANSLATION OF TEXTS ON THE IMPERATIVE OF BIOETHICS AND BIOPSYCHOLOGY IN FRITZ JAHR

TRADUÇÃO DOS TEXTOS SOBRE O IMPERATIVO BIOÉTICO E A BIOPSICOLOGIA DE FRITZ JAHR (1929-1933)

Ricardo Andrés Roa-Castellano*

Cornelia Bauer**

* Profesor-Investigador. Instituto de Bioética. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá DC. Colombia.

** Magistra Artium in Soziologie, Ethnologie und Erziehungswissenschaft. Martin Luther Universität. Halle-Wittenberg. Alemania. Email: roacastellanos@gmail.com

Fecha Recepción: Junio 5 de 2009
Concepto Evaluación: Septiembre 5 de 2009
Fecha Aceptación: Octubre 20 de 2009


RESUMEN

El siguiente artículo presenta la traducción al español de los textos de Fritz Jahr, de 1927 y 1933, donde el autor presenta a la comunidad intelectual los vocablos, e ideas, Bioética, Imperativo Bioético y Biopsicología (Biopsique). Es interesante notar que Jahr, teólogo protestante, reconoce en el santo católico patrono de ecólogos y pacifistas -San Francisco de Asís- al descubridor de la Bioética. Jahr hace del interlocutor teológico un exaltado componente dialogante para la Bioética. Mimetizado en la sentencia kantiana, Jahr -seguidor de Herder- reivindica el trato ético hacia la vida humana, animal y vegetal a partir de la comprensión de sus necesidades. Para el ser humano será más fácil respetar al otro de acuerdo a este parámetro por cuanto las formas de vida menos evolucionadas tienen necesidades menos demandantes que el mismo humano. En su segundo artículo Jahr evidencia la importancia del quinto mandamiento “No matarás” sobre el cual Jahr, contrario incluso a visiones teológicas más recientes, comenta que no es una orden restringida al trato interpersonal o hacia el prójimo. Similarmente, los temas de la ética sexual y de los vicios alcanzan a ser abordados en unos escritos que más que anecdóticos son sin duda estructurales.

Palabras Clave: Bioética, Imperativo Bioético, Biopsicología, Fritz Jahr, Naturalismo, Ética Metafísica.


ABSTRACT

The following paper contains two translations from writings of Fritz Jahr's. In these articles Jahr proposes to the intellectual community the words Bioethics, Bioethical Imperative, and Biopsychology (Biopsyche) and their inherent ideas. Interestingly, Jahr a protestant theologist- presents to Saint Francis of Assisi, catholic saint of ecologists and pacifists, as the true discoverer of Bioethics. Jahr exalts the role of theological knowledge as a valid speaker among bioethical dialogues. Mimetizing kantian imperative, Jahr a follower of philosopher Herder- demands ethical treatment towards human, animal and plant life. Bottom line for ethical treatment is giving respect to the necessities of the other beings. For humans it would be easier to fulfill that requirement by considering that other forms of life possess fewer and simpler necessities than them. In a second article, Jahr emphasizes the importance of the Fifth Commandment "Thou shalt not kill". Jahr understands it as an imperative not only restricted for the human sphere, but also for all creatures as long as possible. Sexual ethics and vices are subjects of approaching in writings that certainly are structural instead of merely anecdotic.

Key Words: Bioethics, Bioethical Imperative, Biopsychology, Fritz Jahr, Naturalism, Metaphysical Ethics.


RESUMO

O seguinte artigo apresenta a tradução ao espanhol dos textos de Fritz Jahr, de 1927 e 1933, onde o autor apresenta para a comunidade intelectual os vocábulos, e idéias, Bioética, Imperativo Bioético e Biopsicologia (Biopsique). É interessante notar que Jahr teólogo protestante, reconhece no santo católico patrono dos ecólogos e pacifistas – São Francisco de Assis – ao descobridor da Bioética. Jahr faz do interlocutor teólogo um exaltado componente de diálogo para La Bioética. Mimetizado na sentença kantiana, Jahr – seguidor de Herder – reclama o trato ético para a vida humana, animal e vegetal a partir da compreensão das suas necessidades. Para o ser humano será mais fácil respeitar o outro acordo neste parâmetro, já que as formas da vida menos evoluídas têm necessidades menos demandantes que o mesmo humano. No seu segundo artigo Jahr evidencia a importância do quinto mandamento, “Não matarás” sobre o qual Jahr, contrário inclusive a visões teológicas mais recentes, comenta que não é uma ordem restringida ao trato interpessoal ou para o próximo. Similar, os temas da ética sexual e dos vícios chegam a ser abordados em uns escritos que mais que engraçados são sem dúvida, estruturais.

Palavras Chave: Bioética, Imperativo Bioético, Biopsicologia, Fritz Jahr, Naturalismo, Ética Metafísica.


I. CONTEXTO, PRETEXTO Y PARATEXTO.

"La Poesía es la Única Verdad.
Sacar Belleza de este Caos es Virtud"

Gustavo Cerati (2009).

En medio de un escenario flanqueado por la Muerte, es decir, justo en el intervalo entre las dos Guerras Mundiales, donde Alemania jugó un papel determinante -verdugo, que igual es víctima-, brota inerme el aún incomprendido mensaje vitacéntrico de la Bioética contemporánea.

Frente a su decidido mensaje inicial de protección a la vida, es curioso notar las innumerables polémicas que giran, todavía, en torno a la incapacidad actual para definir la Bioética, y el sentido que esta disciplina implica. No obstante, mientras el debate continúa, la vida es destruida sin descanso, de forma presurosa por sistemas económicos, políticos y culturales, sin contradiscursos académicos lo suficientemente fuertes como para que la vida allí pueda refugiarse. Desde el pasado retumba el eco de una voz, la Voz de la Naturaleza, como ha sido llamado Aristóteles, padre de la Medicina Veterinaria, pero también de la Ética Naturalista que ha sido atacada, sin compasión, desde finales del Siglo XIX por toda clase de sofismas, desde luego, contrarios a la lógica.

Cambio climático, hambrunas -en concomitancia social con desperdicios de alimentos y otros indiferentes excesos placenteros-, además de todas las otras formas de Violencia, enfermedades agravadas y masificadas por comportamientos humanos, o el uso utilitarista de los seres vivos, componen fenómenos amplificados poblacionalmente, a un grado tal, que han llegado a globalizarse. Los trastornos ecológicos, con base comportamental humana, resultan de la incomprensión propiciada por una Caosvisión (visión tendiente al desequilibrio) regocijada ante la imposibilidad voluntaria para obtener consensos, como ocurrió con la misma Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO. Sólo recordemos que no fue posible definir la Bioética para un documento mundial que así lo urgía, y que la ética más que con discursos se aprende con el ejemplo. El ADN o el ARN son uno, así sus arreglos varíen.

La temprana aparición de la idea Bioética de Jahr (19271933) -que en alegórica oposición al Caos aparece en una revista titulada Kosmos- se desarrolla enmarcada en un paradójico contexto histórico similar al presente: Hedonismo,

librecomercio, embotamientos fratricidas ideológicos y teóricos, materialismo, entendimiento de ciencia y técnica como única panacea humana, contracción de enormes deudas nacionales para sufragar pagos de otras obligaciones -que incluían honrar deudas previas, infraestructuras, desarrollos industriales y urbanos-, los cuales en conjunto, finalmente, terminan por avivar un cisma cultural que vio en lo natural el indeseado atraso.

Tal fue el planteamiento condensado en las dicotomías antagónicas que plenamente regirían el período de la geopolítica en la Segunda Post-Guerra Mundial, y que son base de la Economía Dual propuesta por el Nobel A. Lewis (1955), padre del Desarrollo Económico1. A su vez, dicho sistema no declarado se convirtió en base de un nuevo orden mundial. Se habla aquí de una bipolarización antagónica, replicada por cada instancia de la cultura popular, entre sectores rural - urbano, atrasado - avanzado, campesinismo - proletarización, agricultura - industria, tradicionalismo-modernización, malos trabajos - buenos trabajos, equiparados finalmente a la diada maniquea Subsistencia - Capitalismo desde el "panóptico" de los crecimientos económicos nacionales2. La potencia de este dualismo materialista crece hasta invadir el sentido dado a las vidas personales, y en consecuencia, las costumbres sociales. El correlato científico-tecnológico sería la dicotomía entre Natural - Artificial.

¿Qué relación tiene ésta observación con la Bioética de Jahr? Que simplemente tal sistema ha sido la expresión de un marco conceptual desligado de la compasión, contemplación, y el trato justo hacia la naturaleza. La llamada Falacia Naturalista construida por G. E. Moore -inglés contemporáneo de Jahr-, basado en el ilustrado David Hume, es justo lo contrario al planteamiento, en esencia vitalista, de Jahr.

Moore al negar ideológicamente la aceptación del "todo orgánico", donde la pérdida o daño de una de las partes significaba la afectación del todo natural -como en realidad sucede (Vg. el derretimiento de las nieves perpetuas árticas, o andinas, afecta la pluviosidad del trópico)-, arremetió, en realidad, contra toda "Ética Naturalista" , que ese autor equiparaba en su obra Principia Ethica como "Ética Metafísica" (Cf. Capitulo 2. 25-27). Toda Ética Naturalista era aquella basada en la búsqueda de la felicidad por cualquier otro camino, o posesión de alguna propiedad natural distinta del placer3. La observación de eventos biológicos no podía ser fuente de evaluación o guía ética para el humano, pues de lo contrario se incurría en la famosa Falacia Naturalista.

Aún J. Bentham -padre del utilitarismo- era insuficiente para el utilitarismo a ultranza de Moore, --expandido en los más altos círculos académicos de la mano de su amigo Bertrand Russell-, por estar impregnado de la Falacia Naturalista (Ibidem). La teoría permite, incluso, reconocer un problema interrelacionado de Economía Política -campo que estructura la Biopolítica foucaultiana- por cuanto ésta tiene por objeto analizar los hechos sociales producidos principal, o exclusivamente, con el fin de adquirir riquezas (Eso según la directa conceptualización de un hedonista-utilitarista Stuart Mill1, citado por el padre de la sociología, Durkheim4). La filosofía utilitarista comenzó a ser el instrumento teórico que permitió al mercantilismo el gobierno de las poblaciones2 y buscar el Laissez faire, base del libremercaderismo. Es decir, un rechazo institucionalizado hacía lo atávico, lo tradicional, lo metafísico y lo natural que caracterizaría la situación de desequilibrio ambiental promovido por políticas y la academia en la segunda mitad del Siglo XX.

El foco de atención pasaba a la idolatría por el mercado, la economía, la moneda y la política por encima de la devoción hacia la Vida. Un Idola Fori, o vana idolatría colectiva, recargada, modernizada y mundializada. Humanos, animales y plantas, a lo largo de esta hegemonía intelectual, poco a poco dejarían de ser tomados como seres para convertirse en productos y poblaciones a gobernar. Lo cual ha significado la reificación del elemento vital: Elementos vivos cosificados según su utilidad, reducidos en la dignidad de su existencia bajo la consigna de un anti-reduccionismo biológico.

Los paradigmas nacientes sintetizaban la estructura filosófica que conferiría vigor al más ecocida* de todos los siglos. 60 millones de seres -humanos- estarían por ser sacrificados en la Segunda Guerra Mundial, que en 2009 conmemora 70 años de ocurrida. Un frenesí genocida donde hasta ciertos seres humanos llegaron a ser pensados, tenidos y asesinados en campos de concentración como materia prima para jabón. La utilización de seres sintientes como objetos de conveniencia para el placer y el poder material. El contraejemplo máximo para la Bioética planteada por Jahr, a quién le basta la intención de dañar una forma viva, como fruto del descuido, o la irreflexión, para ser objeto del intuitivo reproche social.

En Colombia, el presidente López Pumarejo (1929) con ironía denominaba la frenética época, que dio origen a esa Bioética primigenia, como la época de la "Prosperidad al Debe" 5 pues mientras se realizaban inversiones gubernamentales millonarias en infraestructura inerte, la población padecía los rigores de vastos sufrimientos, desnutrición y altas inflaciones, ajenas a fronteras, como la hiperinflación alemana de 1923, que trató de apagarse con la gasolina de nuevos empréstitos internacionales. Los chauvinismos y totalitarismos tenían un inmejorable caldo de cultivo.

Cuando el humano huye del Logos, las cosas por inercia se repiten. El dominio socialista en el gobierno alemán, desde 1919, tras décadas de veto político, antecedió el peor colapso de la Economía mundial, la quiebra de 1929 y así la Gran Depresión6, donde Hitler encontraría un magnífico escenario de inicio para incitar emocionalmente a las inconformes masas. La madre de todas las pandemias, la mal llamada Gripa Española (AH1N1) -que hoy casualmente ha vuelto- había ya cobrado la vida de cerca de 100 millones de personas7 cuando la población total humana ascendía a 1850 millones de seres humanos. Las condiciones de desesperanza estaban servidas para la debacle que significó el hipnotismo absolutista del Fascismo Nazista: Un movimiento político que iba en contra de la Biodiversidad, al promover el dominio de una sola raza y el exterminio de otras distintas. Ello, que causa gran indignación así explicado, no nos ha conmovido cuando ahora la especie humana es la que está exterminando a las demás. He ahí el valor preventivo de Jahr y su historia contextual.

Los Felices Años Veinte (Tortella, 2000, p. 101) fueron así tiempos caracterizados por un desenfreno cultural que concluiría en caos poblacional generalizado. En los veinte, Freud y los otros dos maestros de la sospecha secular -Nietzsche y Marx8 fueron recibidos con gran emoción por la sociedad intelectual de la llamada belle époque. Las costumbres humanas se veían convulsionadas con el acontecer vertiginoso de las circunstancias y la idolatría del cambio por el cambio. Idola Tribus. Las costumbres personales y sociales no serían ajenas a este reformismo impositivo y hegemónico que sin importar su origen cobraba la vida de sus contradictores. La Vida dejaba de ser un milagro adportas al avasallador desencantamiento humano que caracterizaría la subsecuente Postmodernidad, o ModernidadTardía habermasiana.

Es precisamente, anticipando ese entonces, y en esos inicios descritos y por lo visto reencarnados al desoír a la Vida-, cuando el estudioso Jahr propone el término Bioética, y su Imperativo, estructurado en el respeto a la integridad del ser vivo.

II. ANÁLISIS PRELIMINAR A LOS ESCRITOS DE JAHR: UNA ÉTICA NATURALISTA CONTRA UNA HEGEMONÍA UTILITARISTA.

"El hombre que ha conservado su sensibilidad intacta considera algo natural el sentir piedad hacia todos los seres vivos. ¿Porqué la filosofía no se decide de una vez a reconocer que nuestro comportamiento hacia ellos debe formar parte integral de la ética que ella enseña?"
Albert schweitzer.

La frase anterior del Nobel de Paz Schweitzer, sólo pudo empezar a verse realizada cuando la Bioética debió emanciparse de la Ética para cumplir con este ideal de enorme trascendencia. La primera semejanza a señalar entre los padres fundadores de la Bioética -por ejemplo- es que ninguno es filósofo. No podían serlo. Para que el respeto a la vida supere la retórica, todo marco conceptual ha de hacerse nuevo. La semejanza no significa igualdad en cuánto refiere a la Identidad, y así la Bioética no es Ética, al ser una hija que, aunque la comprende, se liberta de su madre por estar obligada a superarla para lograr su multidisciplinario objetivo. Jahr como pionero no es la excepción a estos preceptos.

El autor alemán publica estos textos en 1927 y 19339. Él no sólo fue teólogo sino un pedagogo que trabajó en Halle, población de Alemania central. Halle es una ciudad con referencias históricas que datan del año 806 d.C, cuando fue mencionado por primera vez en el Chronicon Moissiacence como "Halla". El termino <<Halle>> tiene sus raíces en un alemán antiguo y dicen popularmente sus habitantes que este vocablo refiere al recurso natural de la sal, la cual ha permitido la vida y la historia, continuamente, de esa ciudad. Es curioso que dentro del lenguaje semiótico-teológico del Cristianismo, sobre el cual Jahr se demuestra a sí mismo como un sujeto notablemente preparado, la sal rememora cuanto pone sentido positivo (+) a la Tierra, que coincide con la verdadera Luz en el mundo (Libro de Mateo 5, 13-14). La sal transforma, haciendo de una Vida antigua una Vida nueva10 al significar la civilización construida en Amor y Verdad (Wojtyta, 2001). Jahr infunde este mensaje superando el antropocentrismo regente, para aplicar tal Amor, visible a manera de respeto ético sobre todas las formas de vida, con una sorprendente capacidad visionaria para esa época. Para el lector alemán los escritos suponen una prosa poética, poesía que es el lenguaje por excelencia del Amor, o el sentimiento unitivo que permite la Vida.

Pero la palabra Bioética para el público masivo comienza a ser introducida por Van Rensselaer Potter (1971) al editar Bioethics Bridge to the Future -un volumen que proviene precisamente de la serie Ciencia Biológica de la Editorial Prentice-Hall-. Basándose en la obra "A Sand County Almanac, with other Essays on Conservation" -y más exactamente, en su capítulo Ética de la Tierra- desarrollada por su profesor, el ingeniero forestal Aldo Leopold, Potter comienza a promover un movimiento social e intelectual, y un nuevo tipo de ética -la Bioética- que busca cumplir la función de un complejo puente, integrador de múltiples dimensiones, que agenciara la conexión de espacios, desarrollos, saberes, culturas y tiempos.

Leopold (1949) sintetizaba su planteamiento ético en una frase armónica con lo que expuso Jahr: "Una cosa es buena mientras tienda a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es mala si tiende a hacer lo contrario" El saber científico, en principio de índole biológica, debía compaginarse con criterios humanísticos, incluyendo la estética, y viceversa. Es "bueno" acotar aquí la fortaleza de su planteamiento, resaltando -por ejemplo- que los efectos de la Violencia, por lo general, son anti-estéticos generando repulsión, e incluso asco orgánico, como reacción natural.

Jahr, Leopold y Potter convergen, dentro de sus icónicos escritos, en apelar a pensadores que se expresaban en clave de lenguaje poético. También, al igual que citan a figuras del saber religioso (Ezequiel, Isaías, Moisés, Pablo de Tarso, Jesucristo), a la par invocan destacados personajes del saber filosófico (Kant, Herder, Schopenhauer, Nietzsche, Schleiermacher), complementados con figuras del arte, como Wagner; de la construcción política como Rousseau; y otras científicas -todas trascendentes- como Darwin, o varios botánicos internacionales, referenciados por Jahr.

Estos tres reiniciadores de la preocupación Bioética, al considerar a Francisco de Asis como el bioeticista primero aludido por Jahr, contrario a corrientes posteriores, plantean desde un inicio que "Los valores éticos no pueden ser separados de los hechos biológicos" (como textualmente lo dice Potter en el Prefacio de su obra de 1971).

Estos padres de la Bioética además de plantear la necesaria integración y diálogo de saberes, los efectúan ipso facto en sus escritos para hacer realidad la Ciencia de la Supervivencia.

El sentido de búsqueda de bien común -no sólo humano-, el aludir a laTierra, animales y plantas, a la integración del ser humano como bisagra para el equilibrio terreno, y a la figura conceptual de los procesos comportamentales humano-naturaleza como acción en curso -modificable- a partir de cambios de conciencia, son otros factores comunes entre estos padres fundadores. Así, los cimientos de la Bioética quedan fundidos desde sus iniciadores históricos. Valga anotar para los recolectores de datos curiosos, que Jahr al igual que Potter era cristiano luterano.

Como el nombre de la emblemática publicación potteriana lo indica, la Bioética, además de ser un puente trans-generacional en el tiempo, se convertía -a la luz de su clara intención fundacional- en un enlace entre ciencias sociales y ciencias naturales, entre ciencia y humanidades, las cuales fueron vistas por Potter como las "dos culturas", aparentemente incapaces de dialogar entre sí, que la nueva disciplina bioética se dispuso a persuadir para reconciliar.

La fundación paralela por André Hellegers y Sargent Shriver del Instituto Kennedy de Ética, también en 1971, demuestra la simultaneidad en la eclosión pública del concepto Bioética para esos días. Un par de años más tarde, en 1973, Callahan formularía, desde el Hastings Center Studies, el estatuto disciplinario del nuevo campo cognoscitivo (como lo ha reseñado Lolas11).

Por ese entonces, además del paralelo comportamental con el Cáncer -descrito por el oncólogo Potter, al evocar a su colega N. Berrill (1955), quién entendiera a los humanos como células cancerígenas que ponían en peligro a la Tierra entera cuando perdían su capacidad de auto-control, otra serie de amenazas se cernían sobre la sociedad americana de los setentas. La más alarmante era estar en el clímax de la Guerra Fría (1947-1991), que dadas las horrorosas pesadillas convertidas en realidad tras Hiroshima y Nagasaki, mantenían en vilo a un planeta vivo a merced de la potencia engendrada con los avances tecnocientíficos, que progresaban decididamente hacia la amenaza y la muerte poblacional, bajo la muy limpia imagen del "apretar el botón" como preludio al caos final. La hegemonía científica de la Física predominaba la escena sobre la biología.

III. PRINCIPIOS TÁCITOS DE LA BIOÉTICA EN JAHR: HUMILDAD, DIÁLOGO E INTERDISCIPLINARIEDAD.

"El tendón más pequeño de mis manos avergüenza a toda la maquinaria moderna. Una vaca paciendo con la cabeza doblada supera en belleza a todas las estatuas, Y un ratón es milagro suficiente para convertir a seis millones de infieles"
Walt Whitman.

En Colombia, el presidente López Pumarejo (1929) con ironía denominaba la frenética época, que dio origen a esa Bioética primigenia, como la época de la "Prosperidad al Debe" pues mientras se realizaban inversiones gubernamentales millonarias en infraestructura inerte, la población padecía los rigores de vastos sufrimientos, desnutrición y altas inflaciones, ajenas a fronteras, como la hiperinflación alemana de 1923, que trató de apagarse con la gasolina de nuevos empréstitos internacionales.

El texto del alemán Fritz Jahr, que surge en 1927, es, en realidad, un escrito cuyos contenidos convienen con aquellos primeros planteamientos bioéticos, pero son -sorprendentemente-tan, o más holísticos, y visionarios que aquellos de Potter. Si bien Potter aboga por el diálogo biológico, y el Instituto Kennedy trabaja sobre los diálogos médicos, legales e institucionales-políticos que atañen a la Bioética, el pionero Jahr recoge al ser humano en su vertiente de interlocutor teológico y artístico, con insospechada profundidad y alcances culturales.

Renuncia Jahr a postularse como el primer bioeticista. Alcanzando un grado notable de sabiduría y humildad, Jahr -teólogo protestante luterano- adjudica al humilde santo católico3, Francisco de Asís (1182-1226) ser "el descubridor de la Bioética" , en vista de su gran amor a los hermanos animales y a los que componen toda la naturaleza.

Intuitivamente Jahr tiende otro puente, esta vez hacia el padre del Contrato Social, el descendiente judío Rousseau, quién es exaltado con base en su poético amor por la naturaleza. En un par de párrafos desembocan Religión y Estado; la obra de la creación natural y el potencial creador humano; catolicismo, protestantismo y judaísmo son tácitamente invocados por el humilde teólogo alemán, en pocas líneas, para sustentar la integralidad epistemológica y dialógica que ha de sustentar la Bioética.

Es oportuno recordar que la etimología de la palabra Humildadviene de humus, que significa Tierra. El santo de Asís ampliaba su concepto de familia al llamar y tratar a cada uno de los seres como hermanos. Hermano era cada uno de los animales, plantas; el sol, la luna o las estrellas superando el biocentrismo. Valga anotar que asesinar al Hermano es ser un Caín en el credo judeo-cristiano. Francisco de Asís, creó una orden llamada de los Hermanos Menores, que eran ellos, los seres humanos franciscanos. El santo de Asís reconstruye su iglesia-madre, que se estaba cayendo, logrando realizar desde siglos atrás, un ideal trascendental compatible con el ecocentrismo y lo más excelso de la Ecología Profunda actuales. Cuán distinta sería la Hermana Gaya-Tierra hoy de haberle oído al fraile menor desde entonces.

El escrito de Jahr resulta ser una crítica anticipatoria a la descuadernación epistemológica que consiguió la cultura eco y homicida que concurre con la especialización secular postmoderna. De forma valiente y comprensiva, el documento se convierte en testimonio excepcional que antecede el embiste del más asesino de todos los siglos discurridos hasta hoy: el Siglo XX. Un siglo traslapado que deforesta el amazonas y derrite las nieves perpetuas debido a ligerezas en el juicio valorativo y los comportamientos económicos que priman sobre los existenciales.

El papel de Jahr al ofrecer el término Bioética ha sido reseñado por sólo pocos expertos bioeticistas (Lolas, 2008; Cely, 200912; Hass, 200713). Quizás las francas alusiones religiosas no representaban utilidad a una Bioética actual, laica a ultranza, que desprecia el saber milenario y contemplativo de la naturaleza, insumo para la doctrina de las diversas religiones. Sea de recordar que para J.J. Bachofen14 -teórico del matriarcalismo- la contemplación de la Naturaleza es la base de las religiones. Nótese, por ejemplo, que en su segundo artículo, Jahr correlaciona el genérico quinto mandamiento judeocristiano (No matarás) con la propuesta de su Imperativo Bioético ("Respeta a todo ser vivo como fin en sí mismo y trátalo coherentemente en tanto sea posible" ).

¿Pero cuál era el contenido exacto del par de escritos más importantes de su autoría? ¿Había alguna relación entre esa primera intuición con los contenidos actuales de la Bioética? ¿Qué incidencia social puede tener hoy el planteamiento de un texto que supera los 80 años? Luego, es conveniente investir al lector de habla hispana con la capacidad que pueda otorgarle su propio juicio sobre la fuente cuasi-directa y no segmentaria.

El lector podrá encontrar un fascinante análisis de la realidad, vigente hoy más que nunca. La Bioética potteriana y principialista norteamericana, influida por estructuraciones de la Filosofía Utilitarista, coincide en puntos pero también diverge de la idea de Jahr. El pragmatismo evidenciado, que hace del desarrollo académico de los EEUU un estandarte secular, contrasta con las disquisiciones convergentes entre ética, epistemología, botánica, arte y teología en Jahr.

La piedra angular que toma Jahr para observar la conducta ética del ser humano, es la que componen los animales y las plantas. Los seres son tomados como formas especiales de vida por sí mismas, que desde la atávica posibilidad de la contemplación, son en consecuencia-maestros de humildad para el hombre.

Al incluir el término Bio-Psique, Jahr da un paso más allá. El tratamiento ético que el ser humano debe dar al Otro emana de las necesidades mismas del ese Otro. Piensa Jahr que si las necesidades humanas son más complejas, satisfacer un trato ético inter-humano significaría un mayor esfuerzo que el exigido por las necesidades del animal; honrar un trato ético hacia la planta sería aún más sencillo y natural. La ilógica del Mercado que nos convertiría a todos en productos utilizables -y en la mayoría de los casos, desechables- con nuestra propia anuencia, escapó a Jahr. Sin embargo, en ambos textos recurre Jahr a la escena donde reaccionamos ante los jóvenes que destruyen la flora, sin motivo alguno, provocando nuestra natural indignación que busca interrumpir tan estéril acto.

Ese mínimo basal en la conducta, de carácter altruista, estético, vitalista y contemplativo, soluciona aparentes dilemas de mayor complejidad.

La catástrofe evidenciada por el Cambio Climático, manifiesta un reescalonamiento perjudicial en las mecánicas utilitaristas desde los "felices veintes" (Ver Gráfica 1). El fenómeno discurre con el sexto proceso de Megaextinción que sufre la vida en la tierra (Sequeiros Sanromán, 2002), en esta ocasión debida a causas artificiales -antrópicas-, que no cesan, como son la Deforestación Masiva; la aniquilación de múltiples ecosistemas para mantener y ampliar Fuentes Energéticas -y al igual que mecanismos de transporte y comodidad- para humanos "desarrollados económicamente". Los depósitos de carbonos del subsuelo son vertidos por la industria y la tecnología en la atmósfera como óxidos gaseosos (CO, CO2). La atmosfera ya se siente desequilibrada.

El haber convertido la Tierra, nuestro gran templo, en una enorme casa de negociación, donde hasta el hombre ha dejado de ser fin para convertirse en otro medio (a manera de "producto"), hace de los planteamientos de Jahr y de Asís un protocolo remedial al sugerir estrategias de desarrollo vital y ecológico.

Veamos qué dijo Jahr, no sin antes aclarar que los pies de página y las cursivas son producto de los traductores al satisfacer normas metodológicas actuales y ciertos énfasis para suavizar un poco la lectura. Aunque se buscó conservar al máximo posible la estructura de los textos, se pide excusas de antemano por cambios de traducción que no honran la estricta literalidad, pero si el sentido en la adaptación al lenguaje castellano.

IV. PRIMER TEXTO DE FRITZ JAHR (1927): "BIOÉTICA -UNA VISIÓN SOBRE LAS RELACIONES ÉTICAS ENTRE EL SER HUMANO, EL SER ANIMAL Y LAS PLANTAS."

La separación entre humanos y animales, que existía desde el comienzo de la cultura europea no se puede sostener hasta hoy. El alma de la gente luchaba hasta la revolución francesa por la unidad del conocimiento religioso, filosófico y científico, pero esa unidad tuvo que abandonarse por la cantidad de conocimiento. Es y será el mérito de las ciencias naturales, hacer realidad una visiónsin prejuicios del acontecer planetario.

Si renunciáramos a buscar la Verdad, y a ser científicos modernos, llegaríamos a negar los éxitos de los experimentos con animales, las experiencias con la sangre y las investigaciones serológicas4. Por otra parte, no podemos negar tampoco, que los triunfos científicos no cambian la constelación de lo humano en el mundo. La filosofía que antes dictó las ideas principales a las ciencias naturales, a la vez debía basar su constructo en sistemas de conocimiento específicos naturales, siendo y ampliando la formulación filosófica de la cognición para Darwin, cuando por ejemplo Nietzsche vio a los humanos como "la cuerda entre el animal y el superhombre" ¿Que resulta de esta mezcla? Primero una equiparación fundamental entre el humano y el animal como objeto de estudio para la Psicología. Hasta hoy, ese campo está trabajando con las mismas metodologías, sin reducirse a los humanos, sino que comprende también el área animal5.

Si además tenemos en cuenta que existen investigaciones anatómico-zoológicas, también en estas han resultado muy interesantes los ejercicios comparativos entre el alma del humano y del animal. De igual modo, son evidentes los comienzos de una Psicología de las plantas. Los representantes más famosos a este respecto, por ejemplo, son: G. Th. Fechner (en el pasado), y en tiempos recientes R.H. Francé, Wagner y Bose -nativo de la India-. En concordancia con lo anterior, la psicología hace parte de todos los seres vivos. Bajo estas circunstancias es lógico, ya que R. Eisler habla en resumidas cuentas de una "BioPsique"6 (Biopsicología, entendida como Tratado sobre el Alma de los Seres Vivos), que de esa "BioPsique" sólo haya un pequeño paso a la BioÉtica, dada la asunción de que existe una obligación moral no solo frente los humanos, sino frente de todos los seres vivos. Objetivamente, la Bioética no es un descubrimiento del presente. Un ejemplo muy significativo del pasado, en este sentido, es la figura del Santo Francisco de Asís (1182-1226) con su gran amor también por los animales, que anticipó por siglos el lirismo de Rousseau con su cálida simpatía por todos los seres vivos y por toda la naturaleza.

Si se habla de obligaciones éticas se entienden solamente las obligaciones frente a otros seres humanos. Por regla general no se piensa que todo ser humano tiene obligaciones morales también frente a sí mismo, que son de gran importancia. La religión cristiana apunta explícitamente a esta obligación ética frente a sí mismo con el 5° Mandamiento: "No matarás". En el sentido de "No debes dañar ninguna vida antes bien la ayudarás en todas las situaciones". Esto se refiere a la vida del prójimo. Como último efecto esto significa: Cada vida humana es sagrada por sí misma.

Cuando se dañó la unidad de la contemplación europea hacia el fin del barroco, la vida intelectual europea por primera vez estaba en capacidad de aceptar y gozar pensamientos desaprensivamente. Ya el ingenio de Herder (1774-1803) -que para este tiempo quizás tenía las mejores ideas de lo que estaba por venir- esperaba de la gente que fuera capaz de tomar a Dios por ejemplo y de que se tratara de comprender a cualquier ser vivo; y así entender, y sentir, las necesidades de cualquier criatura. Este pensamiento ya recordaba el mundo espiritual de la India, que durante este tiempo fue descubierto por Inglaterra.

Pero recientemente el romanticismo de India influyó, en verdad, la fecundación de la vida intelectual europea y de ésta notable provincia Alemana. El aprendizaje del camino del alma, que se fundió en la India, influyó escuelas con raigambre filosófica, sobre todo la escuela "Sant". De esta escuela emergió la escuela Yoga, que es la más aguda dentro de las ilaciones de dicho pensamiento. El penitente de ningún modo debía vivir a costa de las criaturas, no debía matar animales; y el uso de plantas también habría de ser limitado de acuerdo con las circunstancias. Debía usarse una tela frente a la boca para no matar cualquier animal pequeño mientras se estuviera respirando. Por la misma razón se debía filtrar el agua potable y uno debía ser cuidadoso al bañarse7. La adicción por no dañar a alguna criatura en medio de la autoconservación ha llevado a algunos penitentes indios a alimentarse con estiércol de caballo. Sí en este sentido es deber mencionar a Buda, tenemos que pronunciar enfáticamente que es justo éste penitente religioso quién evita tal daño infringido sobre sí mismo. Buda prohíbe el deleite a partir de los alimentos animales, sin embargo, permite una amplia degustación de vegetales. La intensidad de la creencia y el aprendizaje budista es señalada para nosotros, los europeos, antes de manera muy bella en la colección de las "Fati"8, cuentos budistas dónde se habla de sus tiempos de vida anterior. No habría vivido él (Buda) solamente como humano sino también habría existido en forma de elefante, gacela, cangrejo, etc.

De forma más hermosa, las relatos de Francisco de Asís mencionan que el humano es el alma gemela de todas las criaturas. Estos pensamientos, desde el romanticismo, provocaron en la vida intelectual europea pensamientos parecidos, aunque no de esta forma tan escarpada9.

El teólogo Schleiermacher (1768-1834) declara inmoral la destrucción de la vida, por cuanto ésta ya existe, ergo, también es repudiable el aniquilamiento de animales y plantas, sin razones concienzudas.

Al mismo tiempo exige el filósofo Krause -un contemporáneo de Schleiermacher- que cada criatura debe ser respetada y no debería permitirse el que sea muerta o maltratada sin razón. Porque todos, plantas, animales, y así mismo, los humanos, tienen los mismos derechos. Pero no iguales, sino que cada uno tiene una exigencia necesaria a fin de obtener su determinación. El filósofo Schopenhauer10 adoptó abiertamente el pensamiento indio, y lo consideró en un lugar de preferencia al interior de su ética, que también exige, como elemento medular, el sentimiento de compasión hacia los animales.

A causa de Richard Wagner, un artista muy influenciado por Schopenhauer, y amigo apasionado de los animales y de su protección, estos pensamientos ya pasaron a ser, para la mayoría de la gente, un bien común. Con respecto al animal, la exigencia moral está ahora sobreentendida, por lo menos, en la instancia de no torturar sin sentido. Es distinto el caso de las plantas, que también nos exigen obligaciones frente ellas, lo cual para algunos podría parecer absurdo en el primer momento. Pero con anterioridad el apóstol Pablo11 nos había enseñado el sentimiento de la compasión con los animales y las plantas. Lo contrario de esto es el ejemplo que se expone en el Tercer Acto del Parsifal, de Richard Wagner. Como un favor piadoso el humano cuida, al menos en el Viernes Santo, a la palma y a la flor pisándolos suavemente, si debe, para no lastimarlos.

Sin embargo, también en la ética que se ocupa de las plantas, desde el pensamiento de un filósofo sobrio y objetivo como Von Hartmann, que se murió hace 20 años, encontramos pensamientos parecidos. En un ensayo sobre los "adornos florales" menciona el autor sobre una flor cogida:

"Éste es un organismo herido mortalmente, cuyos colores aun no se han dañado, con una cabeza aún viva -y sonriendo- pero con su torso cercenado.
Más cuando veo la rosa en una copa de agua, o en un ramo trenzado de flores,
no puedo evitar el repugnante pensamiento, que el humano mató la vida de una flor...
Y que tan insensible es que sus ojos pueden disfrutar de esta muerte innatural y no sentirla" .

Desde luego, la mayoría de la gente no es tan sensible como Ed. Von Hartmann. Cada uno sabe que una planta también es un ser vivo, que puede ser dañada al cortarla, pero la idea de que ella lo puede sentir, esta lejos de nuestro pensamiento. La conciencia de un alma vegetal no ha sido asible para nosotros. Además sabemos, que las flores también se marchitan en la planta, por lo cual no nos parece mal cortar una flor. Menos si fue cultivada para ello. Presuponemos esto en condiciones completamente distintas a los románticos de la India, que no quieren maltratar ninguna criatura. También nuestras normas y leyes sobre las flores y plantas en regiones especiales (P.ej. la plantación de los Alpes) son base para otras intuiciones: El Estado policial quiere proteger a las plantas del exterminio para que otras personas en la región también las puedan ver y disfrutar12. Cuando hay suficiente de una planta, el Estado no piensa en protegerla por si misma. También nuestro comportamiento frente a los animales y su protección tiene bases distintas con respecto al comportamiento de los indios. Si leemos la novela de Richard Botz, "La Oración Santa" veremos cómo un niño "Radria", miembro de una raza desestimada13, ni siquiera quiere matar una serpiente venenosa porque "las serpientes también son nuestros hermanos y hermanas" . No podemos entender este comportamiento. Para nosotros, incluso, es obligación matar animales maléficos si podemos. También dejamos matar animales domésticos al carnicero y se permite al cazador asesinar al candoroso venado, porque queremos comer carne, porque unos piensan que no pueden vivir sin ello. Sin embargo, en países tropicales hay disponibles alimentos vegetales en cantidad suficiente. Nuestra protección de los animales encuentra su límite en el punto de la utilidad, que el indio lo ignora valientemente. Nos contentamos con evitar el maltrato de animales lo que no sirve para nada. Infortunadamente las normas punitivas que obligan a la protección son insuficientes en los distintos países y culturas para "la protección y penalización" ante estas torturas.

Pero estamos en camino del progreso y la protección hacia los animales gana en importancia. Como también una persona decente no va a ver con buenos ojos a un niño, que destruye flores con un bastón, sin pensar y sin razón, en su recorrido por un sendero, o a niños cogiendo flores y botándolas después inmediatamente, sin ofrecer algún grado de resistencia moral en el espectador. Nuestra auto-educación ha avanzado en este sentido, pero debemos esforzarnos para que el orden bioético valga en nuestra actuación:

"Respeta a todo ser vivo como fin en sí mismo, y trátalo coherentemente en tanto sea posible" (Kosmos. Handweiser für Naturfreunde und Zentralblatt für das \ naturwissenschaftliche Bildungs und Sammelwesen. Herausgegeben von: Kosmos, Gesellschaft der Naturfreunde Stuttgart. 24. Jahrgang 1927).

V. SEGUNDO TEXTO DE FRITZ JAHR (1933) "TRES ESTUDIOS SOBRE EL QUINTO MANDAMIENTO"

I. El Quinto Mandamiento como Expresión de Ley Moral.

¿Cómo podemos hacer el bien? - A esta pregunta nos da respuesta la denominada "Regla de Oro": Trata a tus congéneres igual que quisieras ser tratado (Cf. Mateo 7,12; Lucas 6,31). El imperativo categórico según Kant14: "Obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal", significa en principio lo mismo. No obstante ésta y afines formulaciones solo dan una señal formal de un modo de obrar "bien". La razón podría ser un extremado interés propio a pesar del motivo en cuestión, es decir un contrato de transacción: No me lastimas y yo no te lastimo (según Schopenhauer en su "Fundamento de la Moral").

"El amor no hace mal al prójimo; por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley" (Romanos 13, 10). Este paso acerca, ciertamente: Se conoce la motivación, pero aún no se conoce el contenido de la ley moral, ni se sabe qué se debería hacer, o no, en cada caso. Ahí nos ayuda Schopenhauer. Según el, la mejor y más concreta descripción de un modo de obrar moral se define por la frase: "Neminem laede, imo omnes, quantum potes, juval" (No hagas daño a nadie, ayuda a cuantos puedas).

Más de 2 milenios antes de Schopenhauer, el 5° Mandamiento mencionó este saber, bajo una perspectiva diferente al de la utilidad y el daño, es decir bajo el punto de vista de una santidad de vida y de las manifestaciones de la vida. De ahí la exigencia: "¡No matarás!". Sabemos por Jesús que el 5° Mandamiento no solo prohíbe matar, sino ejercer toda acción mala contra el otro, incluyendo también palabras y pensamientos malos. Esto significa: No sólo se prohíbe el malévolo e imprudente exterminio de la vida, sino también todo cuánto tiene una influencia perturbadora o inhibitoria para una vida. Eso significa que el 5° Mandamiento no sólo tiene el sentido negativo prohibitivo, sino también un sentido positivo, como lo mostró Lutero en su catecismo. En síntesis, de todo esto resulta, que el 5° Mandamiento expresa especialmente lo que significa el bien moral en las actuaciones prácticas.

II. La Obligación de la Autoconservación.

Si se habla de obligaciones éticas se entienden solamente las obligaciones frente a otros seres humanos. Por regla general no se piensa que todo ser humano tiene obligaciones morales también frente a sí mismo, que son de gran importancia. La religión cristiana apunta explícitamente a esta obligación ética frente a sí mismo con el 5° Mandamiento: "No matarás". En el sentido de "No debes dañar ninguna vida, antes bien la ayudarás en todas las situaciones". Esto se refiere a la vida del prójimo. Como último efecto esto significa: Cada vida humana es sagrada por sí misma - también la vida propia-. La conservación de la vida es una obligación. Destrucción y daño de la vida propia, de sí mismo, es un pecado ético. "¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo" (Corintios 3, 16-17).

¿Qué efectos tienen las obligaciones éticas sobre la propia vida según el 5° Mandamiento para los distintos casos? Que no se ponga en riesgo la vida, ni se cometa daño autodestructivo, que no se ponga en peligro la salud por lujuria, excesos al comer y beber, ira intensa, o imprudentes actos arriesgados. De gran importancia es entonces la preservación de la pureza sexual, así como la prevención del abuso de bebidas psicotrópicas. En relación con lo primero está el importante veredicto del Nuevo Testamento: "Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca contra su propio cuerpo". (Corintios 6, 18). No es solo obligación ética evitar las actuaciones lujuriosas, sino también todo lo que induce a la inmoralidad: Miradas irrespetuosas, palabras impuras o anfibológicas de doble sentido, bromas y canciones vulgares, letras, dibujos, juegos, bailes, vestidos, etc. que no sean decentes. Con respecto al tema del alcohol, la base del conocimiento cristiano se funda en la certeza "no te hagas el valiente con el vino porque a muchos perdió la bebida" (Sirach [Eclesiástico] 31, 30), lo cual quiere decir que con el alcohol se ponen en riesgo la vida y la salud.

¿No se ponen en contradicción las obligaciones éticas ante la propia vida con las obligaciones frente a la del prójimo? No necesariamente. Al contrario: Quién conoce y cumple con sus obligaciones morales frente sí mismo, evita con eso bastante el daño a otras personas. Esto refiere a la pregunta con respecto al tema de la sexualidad y del alcohol. Quien se corrompe con los vicios de la lujuria, pone en peligro su cuerpo y su mente. También es amenazado por las enfermedades de transmisión sexual. La debilidad y la enfermedad causan que el afectado perjudique con esto a la comunidad, y así la lastiman. Esto desfavorece a las posibles futuras generaciones ya que se les puede transmitir una naturaleza débil y enferma, por lo cual se está perjudicando el público. Quien a este respecto protege su propia vida cumple con su obligación frente a la sociedad. Parecido sucede con el alcohol: También quien goza con el alcohol probablemente pone en grave peligro su vida mental y física. Como resultado, no solo se hace daño a sí mismo sino que también le hace daño a sus hijos, su familia, su pueblo y su raza. Quien se protege de estos daños se hace bien a sí mismo, así como también sus próximos y a todo su pueblo.

III. El Imperativo Bioético.

"No matarás", así exhorta el 5° Mandamiento. Entonces, el término matar se refiere a una acción sobre lo vivo. Pero los seres vivos no son solamente los humanos, sino también los animales y las plantas. El 5° Mandamiento no solo prohíbe explícitamente el matar humanos15. ¿No deberíamos entender y ampliar este mandamiento también a animales y plantas? ¿Considerando que animales y plantas simpatizan tanto con nosotros, podemos tratarlos como prójimos? Mirando los trabajos modernos de las ciencias naturales nos damos cuenta de que existe una equiparación del animal con el humano como objeto de estudio fisiológico y psicológico. Ello no se reduce solamente a los humanos, sino que se trabaja con las mismas metodologías también en el área de los animales. Y así como existen comparaciones entre la investigación anatómico - zoológica, también existen comparaciones muy instructivas entre el alma humana y el alma animal16. Ya se notan los comienzos de una psicología de las plantas. Los representantes más famosos son: G. Th. Fechner (en el pasado), R.H. Francé, Wagner (en el presente), así que la psicología hace parte de todos los seres vivos. Bajo estas circunstancias es lógico, sí R. Eisler habla en resumidas cuentas de una "Bio Psique", psicología de todos los seres vivos, que de la "Bio-Psique" solo haya un pequeño paso a la Bio-Ética, lo cual quiere decir la asunción de que existe una obligación moral no solo frente los humanos, sino frente de todos los seres vivos. Objetivamente la Bioética no es un descubrimiento de la actualidad. Ya Montaigne otorgó, primero como aislado representante de un ethos sentimental, la defensa del derecho a partir de un tratamiento bajo principios éticos: Debemos justicia al ser humano; y clemencia y misericordia a los demás seres vivos. En el mismo sentido Herder exige del ser humano que tome a Dios por modelo y se identifique con cada criatura como ella lo requiere. Este pensamiento es retomado por el teólogo Schleiermacher, declarando como inmoral la destrucción de la vida que ya existe, ergo, también de los animales y plantas, sin algún objetivo concienzudo. Al mismo tiempo exige el filósofo Krause -un contemporáneo de Schleiermacher- que cada criatura debe ser respetada y no debería ser muerta sin razón. Porque todos, las plantas, los animales y asimismo los humanos tienen los mismos derechos. Pero no iguales, sino que cada uno por lo que es, posee una exigencia necesaria para la obtención de su determinación. El filósofo Schopenhauer adoptó abiertamente el pensamiento indio, y lo consideró en un lugar de preferencia al interior de su ética, que también exige, como elemento medular, el sentimiento de compasión hacia los animales. Debido a Richard Wagner, un artista muy influenciado por Schopenhauer, y amigo apasionado de los animales y de su protección, estos pensamientos ya pasaron a ser, para la mayoría de la gente, un bien común.

Con respecto al animal la exigencia moral ya "Éste es un organismo herido mortalmente, cuyos colores aun no se han dañado, con una cabeza aún viva -y sonriendo- pero con su torso cercenado.

Más cuando veo la rosa en una copa de agua, o en un ramo trenzado de flores, no puedo evitar el repugnante pensamiento, que el humano mató la vida de una flor...

Y que tan insensible es que sus ojos pueden disfrutar de esta muerte innatural y no sentirla" .

Las exigencias con respecto a una ética hacia las plantas son obvias.

Con referencia a la realización de estas obligaciones frente a todos los seres vivos, pareciera ser una utopía. No se puede ignorar que las obligaciones éticas con un ser vivo dependen de sus "necesidades" (Herder) y también de su "determinación" (Krause). Los animales tienen una cantidad de necesidades menores y menos complejas que las de los humanos. Vale más esto para las plantas cuyas obligaciones éticas resultan menos complicadas, que frente a las del animal (si bien no en forma generalizable) siendo en la práctica más simples. Acá desempeña un papel el principio de lucha por la existencia, un principio que también modifica las obligaciones éticas frente los prójimos. Entre estos límites quedan las posibilidades de actuación bioética veraz. Las directrices sobre el área de ética animal son dadas por los parágrafos de protección animal presentes en los códigos penales de Potter comienza a promover un movimiento social e intelectual, y un nuevo tipo de ética la Bioética que busca cumplir la función de un complejo puente, integrador de múltiples dimensiones, que agenciara la conexión de espacios, desarrollos, saberes, culturas y tiempos.

las distintas naciones y culturas. Compárese por ejemplo la nueva ley de protección animal del imperio alemán. En lo referente al área de la ética vegetal nos guía nuestro sentimiento, según el cual, por ejemplo, nos prohíbe arrancar flores y botarlas sin cuidado e inmediatamente, o arrasar plantas con un bastón en el sendero, o la repugnancia que nos causa el despedazamientos de árboles por jóvenes que destruyen ciegamente. También ilustra el arreglo floral que según Ed. v. Hartmann que no es bueno bajo el sentido ético y además puede ser evitable.

En todo esto se manifiesta el área de reconocimiento universal del 5° Mandamiento que necesita ponerse en práctica para bien de todos los seres vivos. Como explicación del 5° Mandamiento resulta el Imperativo Bioético:

"Respeta a todo ser vivo como fin en sí mismo, y trátalo consecuentemente en tanto sea posible" (Ethik Sexual- und Gesellschafts-Ethik. Herausgegeben von Medizinalrat Prof. Dr. Emil Abderhalden Halle/Saale, 10. Jahrgang September 1933 - September 1934).

AGRADECIMIENTOS.

"La casualidad es el pseudónimo con que Dios firma"
A. Schweitzer.17

Los autores agradecen el siguiente hilo de casualidades que nos entusiasmó para emprender esta tarea. La autora Bauer es oriunda de Halle y egresada del alma matter dónde trabajó y produjó sus articulos Fritz Jahr. Viaja a Colombia por otros motivos académicos y se encuentra casualmente con el autor Roa. El autor estudia su bachillerato en el Instituto Pedagogico Nacional, colegio fundado por la Misión Alemana en Colombia durante 1927, año en que justamente nace la palabra Bioética para la modernidad. La Nonna (abuela) del autor, que lo impulsa a ser Médico de Animales, es profunda devota de San Francisco de Asís -primer bioeticista referenciado por Jahr- y muere un 4 de Octubre, fecha en que se conmemora el día del Santo católico, día en que se concluye este articulo en 2009. Colombia es el único país de habla hispana que cultiva la costumbre instaurada por el Santo de Asís de honrar el nacimiento de Cristo por medio del Pesebre y la Novena de Navidad, en donde aún los animales, la vegetación, la estrella de Belén y la naturaleza en torno a la natividad del Cristo son infaltables protagonistas. ¡Larga Vida a la Bioética!


NOTAS

* Sustancia tóxica que penetra en un ecosistema y mata todo componente biológico

1 Systéme de Logique, III, p.496.

2 FOUCAULT, M. 2006. Seguridad, Territorio y Población. FCE. Argentina. p.90, 98.

3 Palabra derivada del griego Katholikós (de Kat -Según-, hólou-genitivo neutro de holos que significa «Todos»)-. Credo Universal o del Según Todos.

4 Probablemente las investigaciones serológicas a las que hacía alusión Jahr se referían a las experiencias de Emil Von Behring y Shiba-saburo Kitasato, quienes emplearon la sueroterapia inmunológica contra el Tétanos y la Difteria. Tal hallazgo les valió el Primer Premio Nobel de Fisiología y Medicina conferido en 1901 al investigador alemán. Dicho principio permanece como medio de obtención del Suero Antiofídico para las picaduras de serpiente por medio de inoculación a caballos, por ejemplo (Nota de Traductores).

5 Posteriormente ciencia del comportamiento animal diferenciada como Etología, y en los últimos años fuente de la Psicología Animal.

6Psique, cuya significación etimológica primaria en griego es "Alma" inclusive, en los orígenes de la psicología esta era entendida como el tratado sobre el alma. Se han conservado las alusiones de Jahr a psique como psique y a alma como alma para no alterar el sentido. Es de Psique de quién se enamora Cupido, el dios del Amor en la mitología griega, el único que puede recuperarla de su estado de embotamiento. El Amor hace inmortal al Alma, que por etimología significa Aliento, que es la raíz filológica de la palabra Espíritu. (Nota de Traductores).

7Es oportuno aclarar que para la época, e incluso todavía, los baños de aseo personal en la India se realizaban directamente en los ríos, como el Ganges.

8En concordancia, el filosofo alemán Nietzsche, influenciado a su vez por Schopenhauer, siendo ambos admiradores de las filosofías orientales, en la tercera parte de Así Habló Zaratustra (personaje fundacional del zoroastrismo persa), basa la idea del Eterno Retorno, en el amor al destino o "Amor Fati". Nietzsche reclama a la humanidad el "libertarse de la moral"para entrar en este ciclo de re-encarnaciones: "vendré eternamente de nuevo a esta misma idéntica vida, en lo más grande y también en lo más pequeño, para enseñar de nuevo el retorno de todas las cosas". El cristianismo, por su parte, es moralista como se notará especialmente en el 2° texto de Jahr. El cristiano puede salvarse de la perdición al seguir el Logos, que es la razón, la palabra, la iluminación y la verdad que encarna el mensaje del Cristo respetuoso de la vida al ser la vida misma. De ahí la famosa frase cristiana "la verdad os hará libres". Los remanentes zoroastristas quedan justamente en la India tras su desplazamiento de medio oriente por el Islam.

9La metáfora poética supone el difícil acceso a las comprensiones de estos iluminados para el humano corriente.

10 El fundamento del planteamiento filosófico de Schopenhauer es el rol que juega la voluntad del hombre, guía de sus acciones.

11 Hace probable referencia a los consejos del Santo (Cf. Carta a los Romanos 14, 1-23) como "No destruyas la obra de Dios por cuestión de alimentos; si bien todos son puros, es malo comerlos cuando la conciencia reprocha", pues aunque no hay alimentos que hagan a la persona impura (Cf. Marcos 7 9) uno "se condena a sí mismo" haciendo lo que su conciencia le reprocha, o cuánto va en contra de las convicciones propias ante Dios. El citado capitulo de Romanos es una Oda a la biodiversidad cultural.

12Es posible inferir con este ejemplo la aplicación de una Ética Utilitarista, que no se preocupa por el ser sino por el factible uso que la especie le representa al humano.

13Paria. La escena evoca un precioso ejemplo de humildad, aquel que más cerca está a la tierra, es quién más la respeta.

14Las otras dos formulaciones kantianas expresadas en la obra Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, a fin de modificar operativamente la conducta y las costumbres en la libertad humana son: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin, y nunca sólo como un medio" y en tercer lugar: "Obra como si por medio de tus máximas, fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines". Entiéndase máxima como el precepto rector, convicción, creencia o motivación consciente de la persona.

15Ciertamente en el relato del Éxodo (Capítulo 20) aunque para otros mandamientos se especifica el sujeto sobre el cual recae la acción obligatoria [Por ejemplo: Honrar a Dios (...), Respetar a padre y madre (...), No codiciar la mujer -y bienes- del prójimo (...)] en el 5° Mandamiento el imperativo es fuerte, conciso y genérico: "No Mates", al igual que el 7° mandato "No Robes"

16Ejemplo de la anterior extrapolación y analogía animal-humano son los trabajos insignes con perros en fisiología digestiva y en conducta de Pavlov (Premio Nobel de Fisiología y Medicina 1904), aquellos psicológicos de B.F Skinner con palomas y ratas sobre la conducta, el desarrollo investigativo de I. Metchnikoff [Nobel en Medicina (1908)] con Estrellas de Mar que le permitieron descubrir la fagocitosis celular, año en el cual Paul Ehrlich también recibe el mismo galardón debido a sus exitosos experimentos terapéuticos en ratones y conejos infectados con tripano-somas y espiroquetas (sífilis), o más recientemente del veterinario Peter Doherty (Nobel de 1996) en Lymphocytic Choriomeningitis Virus (LCMV) sobre ratones que le permitiría deducir el papel de los linfocitos T y el Complejo Mayor de Histocompatibilidad en la respuesta inmune celular.

17Premio Nobel de Paz (1952) por su obra "Reverencia por la Vida".


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