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Civilizar Ciencias Sociales y Humanas

versão impressa ISSN 1657-8953
versão On-line ISSN 2619-189X

Civilizar v.9 n.17 Bogotá jul./dez. 2009

 


El sinsentido como problema hermenéutico
en el fenómeno de las nuevas tecnologías*

Andrea Cortés-Boussac**

* El presente artículo es resultado de la investigación 'El "hombre" en las redes del pensamiento contemporáneo', avalado y financiado por la Universidad Sergio Arboleda, Grupo de investigación LOGOS.

** Doctora en Filosofía (Ph.D) de la Freie Universitat Berlin (Universidad Libre de Berlín, Alemania). Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes, Bogotá. Miembro de la Sociedad heideggeriana, Friburgo, Alemania (Heidegger-Ge-sellschaft-Freiburg). Directora del grupo de investigación LOGOS, profesora asociada e investigadora de la Universidad Sergio Arboleda, Bogotá. Correo electrónico: andrea.cortes@usa.edu.co

Recibido: 20 de agosto de 2009 - Revisado: /23 de agosto de 2009 - Aceptado: 02 de noviembre de 2009



Resumen

El propósito de este artículo es mostrar cómo el olvido del Ser (Seinsvergessenheit) del primer Heidegger se puede aplicar a su segunda fase en la que se cuestiona por el fenómeno de la técnica. Se mostrará el sinsentido en el mundo poscapitalista-globalizado como un olvido del Ser del hombre, partiendo de la propuesta hermenéutica heideggeriana. Al mismo tiempo se explicará el fenómeno de las nuevas tecnologías, partiendo de la pregunta por la técnica de Heidegger. En otras palabras, se intentará mostrar cómo el pensador alemán nos presenta el problema del sentido-sinsentido desde la hermenéutica y la fenomenología.

Palabras claves: Sentido, sinsentido, hermenéutica, fenomenología, comprender, nuevas tecnologías, fenómeno, mundo.



The nonsense as a hermeneutical problem in the phenomenon
of new technologies

Abstract

This article shows how the concept of oblivion of Being (Seinsvergessenheit) developed in the first phase of Heidegger's work can be applied to its second phase in which he discusses the phenomenon of technique. The phenomenon of the new technologies will be discussed from Heidegger's perspective on the Question to Technology. In other words, it will attempt to show how the German thinker applies his hermeneutics to present the problem of the sense-nonsense in the phenomenon of technology.

Key words: Sense, nonsense, hermeneutic, phenomenology, understand, new technologies, world.



Le nonsense comme un problème herméneutique dans le phénomène
des nouvelles technologies

Résumé

Le but de cet article est de montrer comment l'oubli de l'Etre (Seinsvergessenheit) du premier Heidegger peut être appliquée à sa deuxième phase dans laquelle on se questionne sur le phénomène technique. On démontrera que le nonsense dans le post-capitaliste, la mondialisation est un l'oubli de l'être, basée sur la proposition heideggerienne herméneutique. Dans le même temps il sera expliqué le phénomène des nouvelles technologies, basé sur la question technique de Heidegger. En d'autres termes, il sera montré comment le penseur allemand pose le problème du sens-non-sens depuis l'herméneutique et la phénoménologie.

Mots-clés: Sense, non-sens, herméneutique, phénoménologie, compréhension, nouvelles technologies, monde.



Problema de investigación método

El propósito de este artículo es mostrar cómo es posible aplicar la Seinsvergessenheit (olvido del Ser) del primer Heidegger en su segunda fase, en la que se preocupa por la cuestión de la técnica y se ocupa de ella. Se podría decir que desde su fase inicial, Heidegger trabaja el tema de la técnica, abordándola desde lo que sería el Lebensphanomen (fenómeno de la vida). Aquí, Heidegger interpreta al Dasein como ser viviente, ser que vive, existir viviendo, se diría más bien como un estar viviendo. Desde su fase inicial, Heidegger ya comienza a percibir el fenómeno de la técnica y a prever cómo éste influye en el Ser del hombre, en el Dasein y cómo afecta su estar-en-el-mundo. Sin embargo, bajo la perspectiva de muchos expertos o estudiosos de la obra de Heidegger, la cuestión de la técnica solamente sería abordada y trabajada en su segunda faceta, estrictamente, la de La pregunta por la técnica; contradiciendo estas perspectivas, es posible divisar la preocupación y ocupación de Heidegger por la cuestión de la técnica moderna en todas sus fases. Por consiguiente, se intentará encontrar un sentido o mostrar la dimensión del sentido en el sinsentido producido por el olvido del Ser (Seinsvergessenheit) y el olvido de la esencia de la técnica, entendiéndola como la téchne griega, desplazada en cierta forma por la técnica moderna. Algo que Heidegger expone en su segunda fase con las diferentes facetas de su concepción de lo Ge-stell. Un propósito más profundo será ver cómo en Heidegger estas dos fases confluyen, se encuentran y en ellas mismas se da el giro hermenéutico.

Para comenzar habría que subrayar que hay dos sinsentidos en lo concerniente al olvido del Ser: el primero sería la pérdida de sentido al olvidar al Ser, que en Heidegger tiene nombre propio: Seinsverggesenheit (olvido del Ser) en la historia de la metafísica de Occidente, denunciado en Ser y Tiempo y tema central de la obra de Heidegger. El segundo, el olvido del Ser al fundamentarlo, es pues la propuesta heideggeriana de liberar al Ser de la fundamentación metafísica.

El pensador alemán plantea, por vez primera en la historia del pensamiento occidental, la cuestión de por qué en la metafísica de Occidente el Ser ha sido enmarcado en la fortaleza de lo absoluto y eterno, imponiendo como su única faceta la simple presencia, sin tener en cuenta sus otras dimensiones. ¿Qué sucede con las otras dimensiones del Ser? ¿Es acaso el Ser solamente fuerte?

La hermenéutica de Heidegger es precisamente la de hacer una revisión-crítica, "destruir"1, en sentido heideggeriano, el lenguaje de la metafísica, volviendo a los griegos presocráticos para en su análisis etimológico mostrar los otros movimientos del Ser que han quedado desplazados por la fortaleza de la simple presencia. En otras palabras, es el análisis etimológico lo que hace posible una fundamentación hermenéutica. Este olvido del Ser en su fundamentación nos lo expone claramente Vattimo (1980) en su ensayo Hacia una ontología del declinar:

Pero el fundamentar sólo puede tener un sentido hermenéutico. Después de la Kehre, Heidegger recorre incesantemente los senderos de la historia de la metafísica, utilizando ese instrumento 'arbitrario' por excelencia, al menos desde el punto de vista de las exigencias de rigor fundacional de la metafísica, que es la etimología. Lo que sabemos de la fundamentación hermenéutica, en el fondo. Está todo aquí (Vattimo, 1992, pág. 58).

Habría que tener en cuenta que esta fundamentación es igualmente una desfundamentación. Desfundamentar al Ser tiene el sentido de liberarlo de la autonomía de la simple presencia, sería como desfigurarlo de la imagen totalizadora de la luz eterna, cuya presencia exacta e iluminada es la única que cuenta. Pero, siguiendo la naturaleza de la luz, ésta ilumina y va declinando en un juego de claroscuros, no puede quedarse todo plasmado en el flash de la foto.


Sentido-sinsentido y comprender

Para poder exponer mejor el sentido-sinsentido del Ser en Heidegger es necesario recurrir al comprender, pues éste le da sentido al ser humano, igualmente, el sentido es el que da la posibilidad de comprender. La pregunta por aquello que comprende y por lo qué se comprende va dirigida al hombre; desde la propuesta heideggeriana, al Ser del hombre. El sentido se da en la dirección en la que se pregunta por el Ser: "El Ser, como lo preguntado, exige un modo de referencia, que se diferencia esencialmente del descubrir del ente. Según esto, demandará también aquello que se pregunta (das Erfragte), el sentido del ser, que se destaca esencialmente de los conceptos, en los que el ente ha alcanzado su más significativa determinación". (Heidegger, 1927, pág. 6)2. En otras palabras, la diferencia entre las dos preguntas es que la pregunta por el Ser tiene ese sentido que se dirige al Ser, que más adelante, en el desarrollo de la propuesta, sería el comprenderse; es el sentido de preguntarse por el Ser, es buscar comprenderse, es darle sentido a su existir, o mejor, salir del simple existir, de estar presente en el mundo como un ente. Comprender al Ser del hombre es simplemente comprenderse. Lo Erfragte, aquello que se pregunta, es lo que busca un sentido, tiene sentido de ser y de buscar, es decir, de preguntar por su Ser.

No hay preguntar sin sentido, como no hay proyección sin dirección, sin sentido, siempre se tiene un sentido de lo que se pregunta, más aún, con la pregunta por el sentido del Ser, como dice el mismo Heidegger: "Nos movemos ya siempre en una compresión de ser (Seinsverstandnis). De ahí nace la pregunta expresa por el sentido del ser y la tendencia hacia este concepto. No sabemos lo que Ser quiera decir. Pero cuando preguntamos: ¿Qué es ser? Estamos en una compresión del 'es', sin que podamos fijar conceptualmente, lo que el 'es' significa" (1927, pág. 5). En otras palabras, tenemos cierta comprensión de Ser.

Habría que partir de que el Dasein es un encontrarse, como dice Heidegger: "El Dasein es en esencia befindliches, algo que se encuentra" (Heidegger, 1927, 1994, § 31, pág. 144), lo que en español se entendería más como un "estar siendo", porque así cubre todas sus dimensiones, como la espacial y la temporal, es más, muestra su unión, pues al estar en un lugar, esa estadía es concebida por el tiempo. El Dasein no puede estar en un lugar indefinidamente, inclusive su estar en el mundo es temporal, aunque la dimensión ontológica de su estadía, su paso por el mundo, es decir, la historia y la obra de arte, marquen un aún "estar-siendo". Lo que sigue siendo es el legado del Dasein, por ejemplo, el espíritu de la historia o la obra de arte que produjo. Estos reviven su estar, pero no un estar fáctico sino "transdimensionado", que transciende dimensiones gracias al continuo "siendo". Lo que rescata de lo inmóvil y lleva a otras dimensiones es el continuo presente del Ser: el "siendo". Heidegger nos dice: "Comprender es el ser existenciario del propio poder ser del Dasein mismo, es decir, este Ser abre a sí mismo el 'en donde' del ser consigo mismo" (1927, pág. 144).

Vattimo nos explica lo dicho por Heidegger: "El Dasein está en el mundo ante todo como comprensión antes que como afectividad" (1995, pág. 32). Por esta razón es tan importante el donde, en donde se comprende y el sentido dado para la dirección a comprender, algo que más adelante se traduciría como el proyectarse. Ya Vattimo en su libro Introducción a Heidegger nos dice: "El Dasein está en el mundo en la forma de proyecto" (1995, pág. 34). En lo comprendido entra la noción de sentido, pues el intentar comprender es buscarle sentido a algo, cuando ya se ha comprendido algo se dice que tiene sentido, por eso Heidegger nos aclara: "Lo comprendido, estrictamente, no es el sentido, sino el ente, el Ser. Sentido es aquello, en donde lo comprensible del algo se sostiene" (1927, pág. 151).

El sentido se da en-el-mundo, en el plexo de posibilidades del Dasein, por ello se proyecta en ellas para poder comprender a los otros Dasein, lo que está a la mano, los demás entes en el mundo y comprender su Ser: "Cuando el ser del ente es descubierto por el ser del Dasein, es decir, cuando ha venido a comprensión, decimos que tiene sentido" (Heidegger, 1927, pág. 151).

Se podría decir que en el mundo actual de las nuevas tecnologías el sentido se da en el fenómeno de la Internet y en las redes establecidas por los mass media, en los cuales el ser humano se refiere constantemente en-el-mundo. Esto es lo que encuentra el hombre en-el-mundo, como se manifiesta en él: "Sentido es pre-tener, pre-ver y pre-concebir, estructurados por la proyección, de la cual algo es comprensible como algo" (Heidegger, 1927, pág. 151).

Sin embargo, el hombre no trata solamente de comprender este fenómeno o de adaptarse a él, sino más bien queda subordinado por el bombardeo de imágenes-mensajes emitidos por estos medios. En la actualidad, el sentido tiene un enfoque visual en el que las imágenes enredan el plexo de posibilidades del mismo Dasein en-el-mundo, puesto que comienzan a dirigirse hacia estas referencias, que no son precisamente las suyas, las propias: "El ente, al que va su ser, se comporta a su ser como su única posibilidad...Y porque el Dasein es esencialmente su posibilidad, puede este ente en su ser escoger su posibilidad, ganar, puede perderse o puede solo aparentemente ganar. Estas dos formas de ser son la Eigentlichkeit (autenticidad) y la Uneigenlichkeit (inautenticidad)" (Heidegger, 1927, pág. 42). Para mostrar este fenómeno del bombardeo de imagen como sentido de existencia hay un ejemplo muy cercano que se da en nuestra cotidianidad, es el de la publicidad; y para exaltarlo mejor, está el del modelo estético de mujer actual, especialmente en América; aquí me refiero a Norte, Centro y Suramérica, que sigue un modelo apolíneo de belleza marcado por la forma y no por el contenido, y el avance de la cirugía plástica gracias a las nuevas tecnologías; cualquier mujer puede acceder a tener un cuerpo semejante al de la modelo de la imagen publicitaria expandida por la red. El sentido de estar-en-el-mundo es el tener esa figura, este sueño es realizado por medio de las implantaciones artificiales y reducciones de sus partes naturales hechas por los avances del láser y la cirugía de las nuevas tecnologías.

En su plexo de posibilidades el Dasein se proyecta en el mundo, Heidegger lo dice claramente: "El Dasein proyecta como comprender su ser sobre posibilidades. Este comprendido ser en posibilidades es el mismo a través de la repercusión de estas posibilidades como apertura en el Dasein un 'poder ser'" (1927, pág. 148). Ese proyectarse se da en un contexto de referencias que van de un lugar a otro, a otros, pero no en línea recta sino en varias direcciones, que así mismo se dirigen a otras, dibujando así una red tridimensional, hasta multidimensional, en la que se da sentido en la compresión. Las posibilidades del Dasein y las referencias en-el-mundo es lo que crea la multidimensionalidad.

Este proyectarse, que se puede dibujar como una multiplicidad de flechas en diferentes direcciones y dimensiones, se puede llamar la red de referencias, de sentidos-sinsentidos del Dasein en-el-mundo. Es más, estos sentidos-sinsentidos muestran la red. Para lograr este tejido de referencias hay que estar-en-el-mundo, y para no quedar plasmado en la simple presencia hay que recobrar las dimensiones temporales, las del ser, en un "siendo"; más exactamente, estar-siendo es lugar y ser al mismo tiempo. Pöggeler (1963) en su libro Der Denkweg Martín Heideggers (El camino del pensar de Martín Heidegger), nos expone cómo el "mundo" de la estructura ser o estar-en-el-mundo no es simplemente mundo sino entorno: "El mundo del Dasein, en su cotidianidad, es decir, el mundo 'natural' es su 'entorno'. El ente, con el que nos encontramos diariamente, no es un ente que está en frente sino un ser que está a disposición, un útil, que sirve para algo; que se refiere a lo otro y tiene un significado. La totalidad de la referencia y la significatividad es el mundo como entorno" (pág. 53-54)3. Según esto, el entorno se podría interpretar como contexto de referencias y significados. Pöggeler (1963) prosigue con su explicación mostrándonos cómo el mundo en Heidegger no es solamente contexto de referencias y significados sino mundanidad, es decir, el mundo también tiene Ser; éste, asimismo, se manifiesta en el contexto de referencias y significados: "El mundo será experimentado como contexto de referencias y de significados, como es para la existencia, entonces puede ser pensado como el lugar de un ocurrir del sentido" (pág. 54).

El Dasein puede estar-en-el-mundo en un sentido auténtico, comprendiéndose en sus posibilidades propias o perdiéndose en las impropias, en las falsas, pero de todas maneras está-en-el-mundo. Cabe mencionar que el Dasein estando en la apertura del mundo busca el sentido, le da sentido a lo comprendido: "Al comprender, cómo la apertura del Ahí, le concierne siempre el todo del estar-en-el-mundo. En cada comprender de mundo está comprendida la existencia y viceversa" (Heidegger, 1927, pág. 152). Vattimo (1985) ayuda a esclarecer lo dicho por Heidegger mostrándonos cómo no es posible concebir al Dasein como un sujeto y al mundo como objeto y cómo la estructura del ser-en-el-mundo se da en la proyección y en la comprensión:

"El Dasein no es nunca algo cerrado de lo que se deba salir para ir al mundo; el Dasein es ya siempre y constitutivamente relación con el mundo, antes de toda artificiosa distinción entre sujeto-objeto. El conocimiento como interpretación no es el desarrollo y articulación de las fantasías que el Dasein como sujeto individual pueda tener sobre el mundo, sino que es la elaboración de la constitutiva y originaria relación con el mundo que lo constituye" (pág. 35).

Cabe mencionar que el Dasein estando en esta apertura busca el sentido, le da sentido a lo comprendido, igualmente el Dasein puede estar-siendo-en-el-mundo con sentido o cerrarse, perderse en su sinsentido.

El sentido también juega en la contravía del sinsentido, algo que sale a relucir la pregunta por el sentido del ser, en la que se muestra este sentido-sinsentido:

"Y cuando nos preguntamos por el sentido del ser, entonces no será la investigación lo suficientemente profunda, ni intenta alcanzar, lo que está detrás del ser, sino preguntará por el ser mismo...El sentido del ser no puede contraponerse al ente o al ser en cuanto 'fundamento' sustentador del ente, porque el 'fundamento' sólo es accesible como sentido, aunque el mismo sólo fuese como el abismo del sinsentido" (Heidegger, 1927, pág. 152).

Heidegger nos muestra la "diferencia" o, más bien, la "realización", darse, abrirse a otras referencias del comprender en el interpretar: "El proyectar del comprender tiene la posibilidad propia de formarse. La formación del comprender la llamamos Interpretación (Auslegung). En ella el comprender se apropia comprendiendo lo comprendido" (1927, pág. 148). El interpretar es darle sentido a lo que se está comprendiendo, lo interpretado es lo comprendido con sentido. Habría que tener en cuenta que solamente puede tener sentido algo ya comprendido: "La interpretación no es tomar conocimiento de lo comprendido, sino el desarrollo, trabajo de las posibilidades proyectadas en el comprender" (Heidegger, 1927, pág. 148). Es el pensador alemán mismo quien nos dice en el parágrafo sobre el enunciado en cuanto modo derivado de la interpretación que "la interpretación se basa en el comprender" (1927, pág. 153).

Es en el contexto de referencias en donde se da el comprender que no se queda solamente en un punto estático que vuelve al sujeto, después de haberse dirigido al plano del objeto, sino que se abre en las posibilidades a las que el Dasein se proyecta y, asimismo, esas referencias se dirigen a otras en-el-mundo tejiendo una red. Aquí ya se habla de un círculo del comprender o un círculo hermenéutico. Cabe mencionar que el comprender en-el-mundo puede traer también incomprensión.

En el círculo sobresale el sentido, pues pertenece a su estructura, es más, se podría decir que el sentido es lo que lo dibuja y el interpretar es lo que da la posibilidad de no quedarse en un círculo vicioso porque se basa en la proyección hacia la comprensión: "El círculo en el comprender pertenece a la estructura del sentido, cuyo fenómeno en la Constitución existencial del Dasein está enraizado en el comprender interpretado. El ente que va a su Ser como ser-en-el-mundo, tiene una estructura ontológica del círculo" (Heidegger, 1927, pág.153). Es decir, algo ya comprendido nos ha llevado a otra referencia. Como el sentido se da en el plexo de referencias en-el-mundo, su misma estructura también se basa en el contexto de posibilidades, es como una red, que no va en una línea recta, como sería el sistema científico tradicional. sino que se abre en diferentes direcciones, se dilata en un contexto de referencias, es decir, en una red como se nos presenta el mundo actual. Por ello se habla del círculo hermenéutico, en el cual también se manifiesta la red. Un ejemplo de este mundo poscapitalista-tecnificado es la globalización que, debido a su expansión en la red, recogiendo y mostrando las culturas del globo, también se manifiesta como una globalización cultural. "Este círculo del comprender no es un círculo en el que gire un género cualquiera de conocimientos, sino que es la expresión de la estructura existencial de prioridad del Dasein mismo" (Heidegger, 1927, pág.153). Vattimo (1985) nos explica el círculo hermenéutico de la siguiente manera: "La idea de conocimiento como articulación de una precomprensión originaria es la doctrina de aquello que Heidegger llama el círculo hermenéutico. Ese círculo puede parecer un círculo vicioso sólo desde el punto de vista de un ideal del conocer que conciba el ser como simple presencia" (pág. 35).

Una muestra de que el círculo hermenéutico propuesto por Heidegger no se queda en un círculo vicioso girando en lo esencial y eterno sino que, asimismo, va más allá abriéndose, desplegándose, o, en términos heideggerianos, proyectándose, lo podemos ver en los posestructuralistas y deconstructivistas franceses como Deleuze, Guattari y Derrida, que, de una u otra forma parten del pensador alemán. Ellos nos muestran esta comprensión-interpretación ya puesta en el mundo y en un área del saber, por ejemplo con el punto de fuga o desterritorialización: "Las multiplicidades se definen por el afuera: por la línea abstracta, línea de fuga o de desterritorialización según la cambian de naturaleza al conectarse con otras" (Deleuze y Guattari, 2005, pág. 21). Eso es lo que no deja que el círculo hermenéutico se convierta en un círculo vicioso, porque siempre hay un punto o, mejor, una interpretación que se proyecta en otro sentido, explorando, tal vez, una nueva dimensión. El sentido, al igual que el habla y el comprender, es una característica propia del Dasein4, del ser humano: "Sentido es un existencial del Dasein, no una cualidad, que esté adherida a los entes, se encuentre tras de ellos, flote como en un "reino intermedio" sin saber a dónde. Sentido 'tiene' solamente el Dasein, hasta que la apertura del estar-siendo-en-el-mundo puede 'llenarse' de los entes descubiertos en este estado. Por ello, solamente Dasein puede estar lleno de sentido o ser un sinsentido" (Heidegger, 1927, pág. 151). Por ello, el Dasein (ser humano) puede dar sentido, estar en su sentido o perderse en su sinsentido.

En La pregunta por la técnica, Heidegger (1954) denuncia otro olvido, el de la esencia de la técnica. Si se abarca la obra del pensador alemán desde una perspectiva global, es posible apreciar cómo ese sinsentido, dado por el olvido del Ser, se refleja en el olvido de la esencia de la técnica. Heidegger nos muestra la diferencia entre la técnica y la esencia de la técnica, para enfocar el olvido de la esencia: "La técnica no es lo mismo que la esencia de la técnica. Cuando buscamos la esencia del árbol, debemos tener en cuenta que lo propio que predomina en cada árbol como árbol no es a su vez un árbol que se pueda encontrar entre los árboles restantes" (pág. 9).

La noción común de técnica es la de su sentido instrumental, esta es precisamente la que Heidegger (1954) encasilla como un olvido de su esencia: "La representación ordinaria de la técnica, según la cual ella es un medio y un hacer del hombre, puede por ello llamarse la determinación instrumental y antropológica de la técnica" (pág. 10).

Habría que tener en cuenta que la noción de esencia de la técnica en Heidegger tiene una connotación diferente a la de la metafísica, puesto que 'esencia' acá tiene un sentido más bien "desfundamentador", al contrario de la metafísica clásica que intenta fundamentar al Ser. Lo "desfundamentador" libera al Ser de la única raíz otorgada por la metafísica, dejándolo de esta manera en su movimiento natural. Este movimiento natural sería el de la técnica, que debe actuar en los espacios de la verdad, es decir, su función sería, pues, la de desocultar, desencubrir, en griego sería cómo la téchne tiende hacia la aletheia: "La técnica no es un medio, es una forma de desencubrir" (Heidegger, 1954, pág. 16).

Según la propuesta heideggeriana, la cuestión del olvido de la esencia de la técnica es un evento del olvido del Ser, pues la técnica moderna está en los tiempos de penuria, en la noche oscura del mundo, en la que los dioses han huido: "¿Y para qué poetas en tiempos de penuria?... La palabra 'tiempos' se refiere aquí a la era a la que nosotros mismos pertenecemos todavía. Esa época de la noche del mundo es el tiempo de penuria, porque, efectivamente, cada vez se torna más indigente. De hecho es tan pobre que ya no es capaz de sentir la falta de dios como una falta" (Heidegger, 1996, págs. 241-242).

El Ser se oculta, pues no se le muestra a la técnica moderna, puesto que esta no respeta las leyes de la naturaleza y más bien trata de dominarla. Igualmente, la mirada de la técnica moderna no se dirige al Ser ni a sus dimensiones sino a los provechos que puede sacar de la naturaleza:

El desocultar que domina por completo a la técnica moderna tiene el carácter del poner, en el sentido de la provocación. Éste ocurre de la siguiente manera, la energía oculta en la Naturaleza es sacada a la luz, a lo sacado a la luz se lo transforma, lo transformado es almacenado, lo almacenado a su vez se reparte, y lo repartido es nuevamente cambiado. Sacar a la luz, transformar, almacenar, repartir, cambiar son maneras del desocultar. Sin embargo, esto no discurre de un modo simple. Tampoco se pierde en lo indeterminado. El desocultar desoculta para sí mismo sus propias vías (Heidegger, 1954, pág. 20).

Heidegger trae a cuento su propuesta de lo Ge-stell, por un lado para mostrar el imponer de la técnica moderna, que aleja y oculta al Ser y por el otro, como salida de salvación, es decir, que muestra cómo el Ser ocurre en otras dimensiones, que no son las de la metafísica tradicional. En otras palabras, sería lo que Vattimo, basándose en Heidegger, denomina ontología del declinar, en la que el Ser ocurre como evento en-el-mundo, donde la técnica actual nos permite implícitamente, en el sentido "positivo" de lo Ge-stell, percibir este ocurrir (Ereignis), en el que el Ser nace, crece y muere, y no como un evento eterno iluminado en la presencia: "El Ge-stell deja relampaguear el Ereignis como lugar de oscilación, encaminándonos así a reencontrar el ser no en sus caracteres metafísicos, sino en su constitución 'débil', oscilante in infinitum''' (Vattimo, 1992, pág. 65). Cabe mencionar que estas manifestaciones del Ser son percibidas y recogidas por la fundamentación-desfundamentación hermenéutica.

Por último, se hará una mención muy breve de la hermenéutica de la tecnología. Un tema que en la actualidad ya comienza a ser tema de investigación. Traigo a cuento el libro del alemán Thomas Wolf Hermeneutik und Technik (Hermenéutica y Técnica), en el que el autor hace una revisión de la obra de Heidegger en lo concerniente a la técnica y a su uso hermenéutico, interpretándola como téchne, diferenciándola de la técnica moderna a través del logos, más exactamente de la poiesis: "El reconocer se sienta con ello de un original compendio de sentido, y en vez de ello un ser independiente de los objetos para reconocer. El trabajo técnico corresponde finalmente a un trabajo del lenguaje, en donde de una capacidad de sentido se reduce a una cosa conservada. Con ello se convierte también la comprensión humana de sí mismo y la relación de mundo, amenazando su propia esencia a extrañarla" (Wolf, 2005, pág. 255)5. El autor nos muestra desde el primer Heidegger cuando toca el tema en las últimas lecciones de Marburg en 1928, interpretando la técnica como dominio de la naturaleza. Luego expone cómo el pensador alemán hace una explicación en vez de una apropiación del problema de la técnica de Dilthey a Nietzsche. Concluyendo su estudio en el último Heidegger con su propuesta del nuevo comienzo. Aunque éste sea un estudio que ilustra la hermenéutica de la técnica en Heidegger como una revisión de la indagación del pensador alemán al respecto, hace falta una propuesta o interpretación clara sobre la técnica, precisamente en la interpretación de la téchne como poiesis y salvación en estas dimensiones de la técnica moderna.


Conclusión

Heidegger en las diferentes fases de su obra nos muestra los olvidos de la historia de la humanidad, del pensamiento de Occidente; el primero, el olvido del Ser; el segundo, el olvido de la esencia de la técnica, y sin hablar directamente del fenómeno de las nuevas tecnologías sino de la técnica moderna, alcanza a recordar y denunciar estos olvidos. Por consiguiente, se podría concluir que el olvido del ser denunciado y trabajado en la primera fase de su obra es aplicable a su segunda fase, en la que plantea el olvido de la esencia de la técnica.

El fenómeno de las nuevas tecnologías resguarda en sus redes los mencionados olvidos, los cuales salen a relucir, en sus movimientos acróbatas, que van enredándose y desenredándose.



Notas

1 Destruir tiene aquí el sentido de desmontar, dejar ver, remover obstáculos, despejar caminos. No tiene el significado tradicional de aniquilar, destrozar, acabar completamente con algo.

2 He traducido directamente del original del alemán las citas de Sein und Zeit (Ser y Tiempo) y de Die Frage nach der Technik (La pregunta por la técnica).

3 Las citas de Pöggeler las he traducido directamente del alemán.

4 Dasein es la concepción heideggeriana para el ser del hombre, pero en primera instancia se podría tomar como hombre.

5 Esta cita se ha traducido directamente del original en alemán.


Referencias

Deleuze, G & Guattari, F. (1976, 4 ed. 2005). Rizoma. Valencia: Pre-textos.        [ Links ]

Heidegger, M. (1927, 17 ed. 1993). Sein und Zeit [Ser y Tiempo] (§ 1-19. págs. 2-89). Tübingen: Max Niemeyer Verlag.        [ Links ]

Heidegger, M. (1954, 9 ed. 2000) Die Frage nach der Technik in Vortrage und Aufsätze [La pregunta por la técnica en Conferencias y Artículos] (págs. 9-41). Stuttgart: Verlag Günther Neske.        [ Links ]

Heidegger, M. (1995). "Y ¿para qué poetas?" en: Caminos de Bosque (págs. 241-290). Traducción Arturo Leyte y Helena Cortés. Madrid: Alianza Editorial. S.A.        [ Links ]

Pöggeler, O. (1963). Der Denkweg Martín Heideggers [El camino del pensar de Martín Heidegger]. Tübingen: Verlag Günther Neske.        [ Links ]

Vattimo, G. (1995). Introducción a Heidegger. Barcelona: Editorial Gedisa S. A.        [ Links ]

Vattimo, G. (1992). Más allá del sujeto. Barcelona: Ediciones Paidós S.A.        [ Links ]

Wolf, T. (2005). Hermenuetik und Technik. [Hermenéutica y Técnica]. Würzburg: Königshausen & Neumann.        [ Links ]

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