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Civilizar Ciencias Sociales y Humanas

versão impressa ISSN 1657-8953

Civilizar vol.12 no.22 Bogotá jan./jun. 2012

 


Estado del arte sobre tutorías*

Irma Amalia Molina Bernal**

* Artículo avances de investigación dentro del proyecto Programa de tutorías académicas, que se adelanta en la Universidad Sergio Arboleda.

** Magíster en docencia e investigación universitaria; docente investigadora de la Universidad Sergio Arboleda, Bogotá. Correo electrónico: irma.molina@usa.edu.co

Recibido: 15 de octubre de 2011 - Revisado: 20 de octubre de 2011 - Aceptado: 10 de diciembre de 2011



Resumen

Este artículo constituye un avance de investigación del proyecto que adelanta el Grupo de Investigación Educativa de la Universidad Sergio Arboleda (Invedusa) sobre tutorías académicas. En este se presenta un estado del arte de algunas prácticas y programas que se han adelantado tanto a nivel nacional como internacional.

Palabras clave: Tutorías académicas, formación docente, experiencias, prácticas.



Tutorship state of the art

Abstract

This article is an improvement of the research project being conducted by the Educational Research Group of the Universidad Sergio Arboleda (INVEDUSA) on academic tutorship. In this article are presented a state of the art, some practices and programs that advanced, both nationally and internationally.

Key words: Academic tutorship, teacher training, experience, practices.



État de l'art des travaux dirigés

Résumé

Cet article présente un progrès du projet de recherche mené par le groupe de recherche en éducation de l'Université Sergio Arboleda (Invedusa) sur les travaux dirigés. Nous exposons un état de l'art de certaines pratiques et programmes qui ont progressé à la fois sur le côté national qu'à l'international.

Mots-clés : Travaux dirigés, formation des enseignants, stages, travaux pratiques.



Estado da arte sobre as monitorias

Resumo

Este artigo constitui um avance de investigação do projeto que avança o Grupo de Investigação Educativa da Universidad Sergio Arboleda (Invedusa) sobre as monitorias acadêmicas. Apresenta-se um estado da arte de algumas ações e programas que vêm sendo aplicados tanto a nível nacional como internacional.

Palavras chave : Monitorias acadêmicas, formação docente, experiências, estágios.



Introducción

Este avance de investigación presenta algunas experiencias y reflexiones que en materia de tutorías se han adelantado, tanto a nivel nacional como internacional. Muchas de estas experiencias se consignaron en artículos, memorias en eventos, propuestas institucionales y avances de investigación, entre otros.


Experiencia en tutorías a nivel nacional

A nivel nacional se encuentran investigaciones y artículos que dan cuenta de acompañamientos, programas e implementación de programas de tutorías, entre estos se resaltan:

En el artículo titulado 'El acompañamiento tutorial como estrategia de la formación personal y profesional: un estudio basado en la experiencia de una institución de educación superior', de Ordóñez (2004), se hace una exploración de los estilos, procesos y métodos que han estado relacionados con la vida académica y cómo de una u otra manera han contribuido a los objetivos que persigue la educación superior.

Llama la atención cómo este estudio, adelantado en la Universidad Católica de Colombia, describe que dentro de los retos de las instituciones están repensar los modelos que en educación se han venido aplicando tradicionalmente; de esta manera, la tutoría es, en buen medida, una buena opción ya que esta hace presencia en los nuevos modelos de la educación, donde el papel del docente universitario será de asesor cercano al estudiante.

La investigación no pretendía aportar grandes descubrimientos, sino contribuir con los procesos que se adelantan en las universidades, como son el poder adecuarse a las actuales tendencias educativas y lograr, en gran medida, adaptarse de manera eficaz a las políticas institucionales.

Se utilizó el método de investigación evaluativa con enfoque cualitativo que partió de la concepción de la realidad.

Además de realizar un recorrido de la conceptualización de las tutorías, desde el punto de vista teórico, como la definición de la misma desde una perspectiva individual, grupal, técnica en la diversidad y en la práctica, se llega a proponer el sentido de la tutoría en una universidad profesionalizante en la que el docente debe convertirse en tutor, en un guía que ofrece modelos para los procesos que adelanten los estudiantes.

Otro aporte en tutorías lo hace Nohra Ximena Astaiza Bravo (2008), quien en su artículo titulado 'El acompañamiento a los estudiantes en las instituciones de educación superior' resalta, inicialmente, que el acompañamiento en un proceso de enseñanza-aprendizaje y las tutorías son dos de las estrategias para prevenir y disminuir la deserción de los estudiantes.

Y así en su recorrido histórico y geográfico en relación con las tutorías expone:

- Las tutorías tienen su origen en Inglaterra (Open University), en España (Universidad Nacional de Educación a Distancia) y en México (UNAM), con características de asesoría académica.

- Se han clasificado de varias maneras: tutorías personalizadas, en las que el maestro aclara dudas de contenidos; tutorías con fines religiosos, a manera de orientación y apoyo espiritual y formativo; el Plan de Acción Tutorial (PAT), documento de gestión institucional que explica la organización de las tutorías a mediano y largo plazo, entre otros.

Resalta, además, cómo en México la tutoría contribuye al programa para el mejoramiento del profesorado; énfasis del acompañamiento del docente-tutor con el estudiante. También contempla cursos a saber, inducción a la universidad, remediales para el desarrollo de hábitos de estudio y de trabajo, desarrollo de habilidades, programa de orientación vocacional, programas de orientación psicológica, de apoyo económico y de atención médica.

La Pontificia Universidad Javeriana desarrolló una propuesta para evitar la deserción de los estudiantes en el programa de Arquitectura, esta da cuenta de una experiencia exitosa y consigna que la tutoría aparece en dicho programa como implementación del currículo en el año 1993 y que durante diez años se fueron haciendo los ajustes pertinentes con el fin de identificar los factores relacionados con la deserción.

La tutoría para esta propuesta es, sin duda, una respuesta a la formación integral, pues es una estrategia de apoyo del alumno durante todos los eventos de su vida universitaria. Así, el tutor para la facultad de Arquitectura se caracteriza por: poseer condiciones pedagógicas, profesionales y humanas; es conocedor misional de los fundamentos de la universidad y escucha y orienta al estudiante, entre otros.

Dicha característica se evidencia en el desarrollo de su trabajo ya que es un guía que comprende, conoce al estudiante y lo orienta según el perfil profesional de cada uno.

En general en Colombia las experiencias han sido gratificantes, por ejemplo en la Universidad de Antioquia, que viene desarrollando desde hace un largo tiempo el programa de tutorías; el programa institucional de la Universidad Católica de Colombia, centrada en la persona y orientada a prevenir la deserción; la Universidad del Rosario, en la cual la tutoría es un servicio educativo que es parte central del modelo pedagógico que contribuye a estimular el desarrollo de habilidades para alcanzar el aprendizaje; en la Universidad de la Salle, el cual ha fortalecido el perfil académico de los estudiantes; en la Pontificia Bolivariana, las tutorías se fundamentan en fortalecimiento de sí mismo, formación para la participación y la convivencia, formación cognitiva y la toma de decisiones.

En la Universidad Sergio Arboleda se han adelantado experiencias en las diversas escuelas, entre esas están:

La escuela de Matemáticas, que destina espacios para atender las dificultades de los estudiantes y establece franjas para la atención de los docentes; el Departamento de Gramática, que tiene una metodología muy parecida; la escuela de Filosofía y Humanidades, en la cual se orientan tutorías con pequeños grupos de estudiantes y estas se enfocan en actividades académicas.

En la escuela de Administración se instituyó en el programa de tutorías en el año 2005, entendida esta como un espacio de encuentro entre un experto y un alumno que quiere despejar sus dudas. Al 2011, hay un consolidado de más de 6000 estudiantes que dan muestra de este gran apoyo.

Este programa ha pretendido ser un espacio flexible, de tal manera que atienda los tiempos y necesidades de los estudiantes; en tal sentido, su propósito central responde a dos frentes: el primero está relacionado a lo académico, que tiene como fin atender al estudiante tanto en sus deficiencias académicas como en la profundización de un tema y para tal objeto se establece una hora de encuentro y el segundo, en lo personal, hay un acompañamiento al estudiante a través del coaching1.

En sí, las tutorías que se imparten a las diferentes áreas de la escuela de Administración no buscan solo mejorar el rendimiento de los estudiantes, sino que también permiten potenciar al estudiante tanto en sus competencias como en sus conocimientos.


Experiencia a nivel internacional

En el exterior, se describen las experiencias de países como Argentina, México y España.

En la Universidad Nacional de Quilmes, en Argentina, Santín (s.f.) presenta un documento de una experiencia de este sistema, donde se hace intervención tutorial como respuesta a una problemática existente.

En cuanto al sistema de tutorías, se consideran tres tipos: la primera, que abarca los cuatro primeros semestres o cuatrimestres, como ellos lo enuncian, y que tiene como fin familiarizar al estudiante con aspectos institucionales como estatutos, aspectos académicos del programa y las oportunidades y expectativas de la universidad. El segundo momento tiene como propósito revisar las dificultades académicas de los alumnos, en este sentido, la tutoría los apoya con hábitos y técnicas de estudio, aportándoles además un acompañamiento específico en la asignatura o asignaturas en las que los estudiantes tengan dificultades.

El tercer nivel de tutorías contempla la parte final de los estudios. Este, básicamente, proporciona orientación puntual sobre las pasantías o prácticas, además de proyectar los estudios de posgrados.

Es importante destacar que la propuesta de tutorías de Argentina hace un acompañamiento permanente al estudiante y que sus fundamentos son integrales y transformadores; tanto así, que hacen una propuesta de talleres propedéuticos que se implementan en el primer nivel de tutorías, anteriormente descrito, y que tienen como fin evolucionar la realidad del alumno frente a la vida universitaria, estableciendo diálogos de confianza entre los estudiantes y los docentes.

El objetivo del programa 'El sistema de créditos y tutorías en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)', de Ramos y Márquez (1998) es establecer cómo a través del sistema de créditos y tutorías se origina un currículo flexible que permite responder a las características individuales de los estudiantes.

En cuanto al sistema de tutorías propiamente dicho, se implementa con el objeto de consolidar los beneficios que ofrece el currículo mediante orientación y asesoría. Así se contribuye a la formación de mejores profesionales, permitiendo que haya interacción directa entre los docentes y los estudiantes.

Los objetivos particulares del programa en tutorías son: brindar asesoría a los estudiantes en la toma de decisiones; aconsejarlos en la selección de cursos particulares; orientarlos profesionalmente; contribuir a determinar los problemas curriculares que se presenten y poder retroalimentar los diferentes programas, entre otros.

Otro de los estudios que es importante consignar es el que señalan Gili y Marín (2008). Resaltan la experiencia en la cátedra de Histología desde el año 2004, que pretendía mejorar el rendimiento académico de los estudiantes de primer año. El sistema aporta para mejorar las condiciones de aprendizaje, hábitos, actitudes y habilidades; en ese sentido, el programa intenta comunicar la evaluación del impacto y el aprovechamiento de los alumnos frente al mismo.

En dicha experiencia, el programa de tutorías cumple un papel muy importante ya que es un servicio educativo que permite el seguimiento individual de los estudiantes, cobrando gran importancia el aprendizaje significativo, que direcciona la enseñanza en pro de descubrimientos y resolución de problemas. También se hace hincapié en que tanto la docencia como la tutoría son funciones interdependientes que tienen que ver con el aprendizaje de los estudiantes, de tal manera que se hace necesario definir dentro del programa el perfil del tutor, basado en buenas relaciones para que faciliten los procesos de acercamiento.

En cuanto a la metodología utilizada, se dividió en dos grupos: uno que constaba de 10 o 15 integrantes, cuyo objeto era trabajar asuntos generales, y la tutoría individual, netamente personalizada, que atendió los intereses de los estudiantes. Se trata de una investigación educativa que consideró las prácticas de los docentes y los procesos de aprendizaje; además los instrumentos utilizados fueron: observación, encuestas, entrevistas y registros que se adelantaban con los estudiantes en las diversas tutorías.

Otra experiencia con carácter de prueba piloto es la adelantada en la Universidad de Guadalajara, que se presentó en el Primer Encuentro Regional de Tutoría entre los días 7 y 8 de marzo de 2002. Se trata de una ponencia denominada 'Tutoría estudiante a estudiante. Una experiencia de ayuda entre iguales', que amplía de manera descriptiva qué son las tutorías estudiante a estudiante, los objetivos de esta, el perfil del estudiante tutor, las habilidades y capacidades, las actividades de aprendizaje del estudiante tutor y algunos resultados reportados en la prueba piloto.

En general, los aportes y el sentido de la misma es enseñar a los estudiantes a solucionar los problemas de los otros, revisando así todo lo que indica la solución de problemas como por ejemplo manejar estrategias, dominar procedimientos, planificar lo que se orienta y actuar efectivamente. Sin lugar a dudas, el estudiante tutor debe tener el dominio en la conducción del aprendizaje dentro del grupo asignado y el tutorado debe conocer el papel de la tutoría.

La práctica de esta permite construir esquemas entre iguales y fortalecer el trabajo en equipo al participar en equipos de máximo cinco (5) integrantes. Es así como el modelo reclama un tutor con alto promedio, asesor, orientador, compañero y, sobre todo, que pueda hacerse responsable de su aprendizaje y de la formación del equipo.

Dentro de las actividades que emprende el alumno tutor, están las de indagar sobre las estrategias de estudio que facilitarían las actividades académicas y extracurriculares de sus compañeros, colaborar en la organización de las sesiones de estudio y emprender la búsqueda de bibliografía.

La prueba piloto adelantada en la preparatoria se realizó gracias a un estudio inicial sobre deserción, bajo rendimiento y reprobación. Este permitió consignar qué programas presentaban mayores falencias, luego se indicaron las asignaturas con mayores índices de reprobación y bajo rendimiento. Después de esto, se resaltaron los estudiantes de alto y bajo promedio para definir los altos y bajos rendimientos. Se integraron equipos de tres a seis estudiantes por asignatura (bajo rendimiento e índice de reprobación).

Posteriormente, se lanzó una convocatoria a los estudiantes de segundo semestre interesados en contribuir al programa de tutorías, les asignaron los horarios de las tutorías y la experiencia fue gratificante, pues los tutorados asistían y no se salían de las aulas.

Como insumos finales, además de haber diseñado un taller denominado 'Habilidades de pensamiento' tanto para el tutor como tutorado, se adelantó el seguimiento a la práctica en sí de la tutoría, encontrando como resultado un alto grado de responsabilidad, organización y redescubrimiento de las aulas.

Otro trabajo realizado en materia de tutorías es el propuesto por González e Ysunza (2006), quienes hacen un estudio del perfil y formación del tutor para el acompañamiento de estudiantes, en la década de los noventa en México. El ensayo inicia con una reflexión profunda sobre la necesidad de caracterizar al tutor, lo cual exige de antemano un docente con ciertas particularidades, novedoso, creativo y propositivo.

Para comenzar su estudio, los autores se basaron en los diferentes aportes que hicieron los conferencistas en el Primer Encuentro Nacional de Tutorías, celebrado en México, en el que señalan aspectos para tener presentes en el perfil de tutores: orientar, coordinar y sugerir; se constituye una labor extra y maravillosa que implica acompañamiento; es vocación y establece vínculos; está presente en el proceso de desarrollo integral del estudiante; es un formador de formadores, entre otros.

En el recorrido de este estudio se hace alusión a las habilidades y responsabilidades del tutor. En las primeras están orientar, formar, conducir, coordinar y buen manejo de las relaciones personales; en cuanto a las segundas, se desatacan la dedicación de tiempo extra, apoyo al desarrollo de valores, atención a la diversidad de los estudiantes y toda la problemática escolar que se puede presentar.

Al trazar el perfil y las funciones del tutor, llama la atención cómo en las instituciones mexicanas aún no se ha investigado con claridad cómo surge la figura de este; de todas maneras, los antecedentes abordados permiten hacer un seguimiento tutorial en las asesorías académicas y en las transformaciones educativas.

Los autores dedican gran parte a describir la necesidad de la formación y capacitación del tutor respondiendo a interrogantes como: ¿en qué consiste la formación de tutores en la educación superior?, ¿a qué requerimientos debe responder el tutor?, ¿existe currículo para la formación de tutores?, ¿cuál debe ser la conceptualización metodológica y conceptual de las tutorías? En sí, se requiere que las instituciones de educación superior en México revisen el perfil de ingreso de los maestros que van a desarrollar la actividad tutorial. También sugieren realizar talleres con el fin de sensibilizar al docente frente al proceso de la tutoría y lo que ello significa en su permanente formación.

En las conclusiones del trabajo se destacan:

La figura del tutor responde a las transformaciones institucionales.

El profesor y el tutor deben ser la misma persona.

Se requiere identificar la identidad docente.

El tutor además puede ser asesor, gestor, profesor e investigador.

Énfasis en la dimensión humana del tutor.

Papel de la tutoría, génesis de la cultura docente.

Las IES deben enfrentar la formación y capacitación de los tutores.

Es necesario revisar el aporte de la tutoría en la nueva docencia.

Estudiar el grado de coherencia y estructuración que permita evidenciar el desarrollo y seguimiento de las tutorías.

Evaluar las funciones de los maestros frente a la actividad como tutores.

Otros aportes en tutorías son los que hace García (s.f.) en los planteamientos y propuestas para la implementación de programas de orientación y tutorías en el ámbito universitario.

Señala, desde su inicio, cómo los programas de tutorías son factor primordial de los procesos de calidad y se hace importante insertarlos en la actividad de los maestros para poder responder a las necesidades de formación de los estudiantes y también a los parámetros de calidad de la educación superior.

Hace un llamado al problema de que las tutorías no se prolongan y que en la mayoría de las universidades las realizan como simples orientaciones en procesos discontinuos; en esta medida, reclama la urgencia de incluirlas en los planes de estudio universitarios.

En la primera parte de la propuesta hace una demarcada presentación en cuanto a las funciones que debe cumplir la universidad, para que se pueda hablar de cuestión de calidad desde dos puntos de vista, uno en el que se haga una reflexión intelectual y el otro que preparare para las exigencias de la sociedad y de esta manera fortalecer el acceso a la educación superior.

Como segundo punto, lo dedica a la necesidad de una tutoría universitaria, algo básico cuando esta se convierte en un punto clave para fortalecer la innovación didáctica y curricular, además que clarifica a través de funciones las orientaciones del profesor tutor, el cual debe facilitar información al estudiante y hacer seguimiento a los procesos de aprendizaje.

En el tercer aspecto resalta la planificación de la tutoría, ya que el proceso de la misma no puede ser improvisado ni ocasional. Aquí se requiere planificar las acciones orientadoras, delinear un programa con objetivos y metas claras, que contemple las funciones tanto de quien ejerce la tutoría como el tutorado. En este sentido, crea un programa denominado Plan de Acción Tutorial, que pretende dar eficiencia y eficacia a los propósitos que persigue la tutoría.

Como cuarto punto, describe los requisitos para poder implementar un plan de acción tutorial, cuyo éxito depende, en primera medida, del apoyo institucional, también rescata que es fundamental la formación del profesorado, un profesor tutor desarrollador de destrezas y oportunidades de sus estudiantes, además de reflexivo y propositivo de su propia práctica.

En las propuestas finales, el doctor Juan García concluye:

Las tutorías son una necesidad que se deben abordar con prontitud.

Deben responder a las siguientes reflexiones continuas: ¿cómo mejorar las evaluaciones de mis estudiantes?, ¿cómo motivar el autoaprendizaje y la motivación?, ¿cómo fortalecer las técnicas de estudio?, ¿cuáles serán las capacidades para afrontar una asignatura?

Hay que revisar los conceptos de calidad y los modelos de tutorías.

Se debe impulsar los servicios de orientación y tutorías en las universidades.

Hay resultados académicos de algunas universidades que avalan la necesidad de establecer programas formales de tutorías.

Para empezar el programa se debe, en un primer año, establecer acciones realizables.

El plan reposa en las funciones formativas-educativas basadas en la interacción estudiante-docente, un programa que responda al paradigma académico que se basa a veces en la transmisión de los conocimientos. Por esto se requiere de una planificación general en la que los destinatarios serán los estudiantes que se matriculan en el primer curso de la licenciatura.

Uno de los objetivos del plan es lograr la integración del estudiante a la universidad y lo que ella implica, además que se le comparte la información del ciclo formativo, es decir el mercado laboral, dónde y en qué puede trabajar con el título obtenido, qué opciones de posgrado tendrá cuando terminen los estudios, además de otras actividades complementarias que se le puedan aconsejar como deportes e idiomas, entre otros.

Igualmente, el plan fomenta la motivación de los estudiantes, trabaja en la detección y ayuda en los problemas de aprendizaje y prepara para la inserción a la vida laboral. En síntesis, el método responde a la mejora del rendimiento académico siempre y cuando exista una verdadera integración del estudiante a la universidad, que él esté motivado para poder ayudarle a detectar los problemas y emprender estrategias y métodos de aprendizaje.

El recurso informático y las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) son necesarios para la implementación del plan, ya que desde la misma página de la facultad se crea un apartado específico de tutorías donde se dejará material didáctico y de apoyo para el fortalecimiento de estas.

La forma de operar el Plan de Acción Tutorial (PAT) es a través de reuniones programadas en el calendario con los tutores y tutorados, con la Jefatura de Estudios de la facultad.

En este plan de tutorías también existe un seguimiento de lo que ahí se ha planeado y realizado, dichos procedimientos se registran gracias a la aplicación de test y encuestas.

Por su parte Ribaya (2007), de la Universidad Alfonso X el Sabio, presenta un plan de tutorías denominado 'Las tutorías y las TIC'. El autor lanza su iniciativa pensando en cómo se vienen originando las clases, una cátedra magistral entre agentes pasivos y activos; además que el sistema de créditos de hoy propone el seguimiento al estudiante y una nueva estructuración de la docencia.

Señala también que hoy por hoy se requiere una enseñanza participativa y activa donde surja el autoaprendizaje, se desarrollen habilidades, que no solo las buenas intenciones se queden allí, de esta manera expone que es necesario crear un Plan de Acción Tutorial (PAT) que sea guía en criterios, procedimientos y organización de las tutorías.

Igualmente, el plan fomenta la motivación de los estudiantes, trabaja en la detección, ayuda en los problemas de aprendizaje y prepara para la inserción a la vida laboral.


Conclusiones

La tutoría académica constituye en las instituciones educativas transformaciones válidas que involucran positivamente a los profesores, investigadores, pero no a los asesores.

Las tutorías académicas responden a los intereses de cada institución; en ese sentido, deben originarse de proyectos de investigación; así como brindar acompañamiento al estudiante, tanto en lo personal y en lo académico (atendiendo sus debilidades y potenciando sus fortalezas) como su horizonte profesional.

Es fundamental formar a los tutores para responder a los objetivos de los programas de formación en las universidades cubriendo las necesidades intrínsecas.



Notas

1 Es una herramienta que permite mejorar las destrezas, en este caso del estudiante, y le brinda retroalimentación en el proceso a través de la observación. El acompañamiento del coaching le permite al estudiante crecer en lo profesional y en lo personal.



Referencias

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