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Universitas Psychologica

versão impressa ISSN 1657-9267

Univ. Psychol. v.5 n.2 Bogotá jan./maio 2006

 

ESTIMACIÓN DEL DESARROLLO MORAL EN UNA MUESTRA DE PERSONAS BENEFICIARIAS DE FÓRMULAS ALTERNATIVAS AL CUMPLIMIENTO DE PENA EN PRISIÓN DEL ORIENTE DE VENEZUELA

 

CARLOS ENRIQUE ZERPA1, GERALDINE HENRÍQUEZ BILBAO2, JORGE J. RAMÍREZ*3

1UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA
zerpac@ucv.ve

2MINISTERIO DE INTERIOR Y JUSTICIA DE VENEZUELA
psicojuridicaven@hotmail.com

3UNIVERSIDAD SIMÓN BOLÍVAR
jjramirez@usb.ve

Recibido: maro 29 de 2006 Revisado: abril 18 de 2006 Aceptado: mayo 26 de 2006

 


ABSTRACT

The level of moral development in a sampled of convicts from West Venezuela is presented. The study was carried out by means of Defining Issues Test (DIT) evaluation. The sample includes 50 persons between 19 and 55 years old (M = 34,33 y DT = 8,76), out of them 39 were males (average age 33,74), DT=8,24) an 11 were females (average age 35,91, DT=10,67). All of them were beneficiaries of alternatives formulas of their respective sentences such as social work, parole or conditional suspension of sentences and following the corresponding process or rehabilitation out of prisons. This sample registered a moral principles index of 19,67 and a non-relevant answers index of 12,07 as well as fourth moral developmental stage of 41,3 which are unusually high. The results suggest that there is not a statistically significant difference in the pattern of moral development depending on sex, age, or institution for sentenced fulfillment. However, the unusual high pattern of answers and the inverse correspondence between the duration of sentences and the resulting level of moral principles suggest that the sample behaves in a way, which is different from what is expected in no-out-law samples. Findings and implications are discused.

Keywords: Moral development, convicts, Defining Issues Test, prisoner’s psychology.

 


RESUMEN

Se presenta un estudio del nivel de desarrollo moral de una muestra de penados/as del oriente de Venezuela, realizado a través de la evaluación con el instrumento Defining Issues Test (DIT). La muestra estuvo conformada por 50 personas, con edades entre 19 y 55 años (M = 34,33 y DT = 8,76), de las cuales 39 eran de sexo masculino (edad promedio 33,74, DT= 8,24) y 11 de sexo femenino (edad promedio 35,91 y DT = 10,67); estas personas se encontraban en condición de beneficiarias de fórmulas alternativas al cumplimiento de pena en prisión bajo las figuras de destacamento de trabajo, régimen abierto, libertad condicional y suspensión condicional de la pena, a través de las cuales se someten a procesos de re-educación fuera del recinto carcelario. Para la muestra en estudio se obtuvieron índices del puntaje de moral de principios (puntaje P, media = 19,67) y un índice de respuestas irrelevantes (puntaje M, media = 12,07) y de puntaje para el estadio 4 del desarrollo moral (media = 41,53) inusualmente elevados. Los resultados sugieren que no existen diferencias estadísticamente significativas en la pauta de desarrollo moral alcanzada por la muestra en lo referido al sexo, la edad, el nivel de instrucción y el lugar de cumplimiento de la condena. Además, el patrón inusualmente elevado de respuestas M y la relación inversa que se obtiene entre el tiempo de condena y nivel de moral de principios (P) observada en el estudio, sugieren que la muestra se comporta de forma atípica a lo esperado en muestras de poblaciones diferentes (no transgresoras de la ley). Se discuten los resultados e implicaciones.

Palabras clave: Desarrollo moral, penados, convictos, Test de Definición de Criterios, psicología del prisionero.

 


Introducción

La teoría neo-kohlberiana de los esquemas morales de James Rest

Quizás uno de los aspectos a los que menos se le ha prestado atención en la investigación social se corresponde con la caracterización del grado de desarrollo moral que han alcanzado personas transgresoras de la ley. No obstante, algunos campos emergentes vinculados con las ciencias penales y criminológicas han incorporado, desde una perspectiva interdisciplinaria, la consideración de actitudes que se relacionan con juicios morales y que pudieran ser de importancia a la hora de emitirse un veredicto sobre la responsabilidad penal de una persona o sobre la posibilidad de cambio conductual.

La actual psicología jurídica ha estado considerando, al menos indirectamente, los aportes que la psicología moral, a partir de las ideas e investigaciones que Kohlberg (1969) y otros autores postkohlbergianos -fundamentalmente Rest (1979, 1986)- han postulado como explicación a la manera en que una persona elabora un juicio acerca de una situación que se considera tiene implicaciones morales. Así, por ejemplo, Martín y Hernández (1998, p. 195) refieren la importancia del juicio moral en la atribución de responsabilidad/ culpa de personas que han cometido delitos. También señala Asenjo (2000, p. 771) que típicamente sujetos con antecedentes de agresión sexual tienden a minimizar o negar la responsabilidad que hayan podido tener en un hecho punible, defendiendo sus explicaciones y el concepto que tienen de sí mismos, lo que supondría ver el acto delictivo (en tanto un hecho moral) desde una perspectiva centrada en sí mismos, egocentrista.

Lo anterior apuntaría a la existencia de un razonamiento moral que ha alcanzado, en este tipo de personas, un nivel poco elevado, alrededor de los estadios 2 y 3 según el punto de vista de Kohlberg (Kohlberg, 1969, 1976, 1984). Como se puede apreciar, la consideración de aspectos de la psicología moral se hace relevante en el campo de la psicología jurídica y forense, al menos en cuanto a lo referido al peritaje practicado a las personas que transgreden la ley.

Actualmente, los desarrollos ulteriores a la teoría de Kohlberg han puesto en escena una aproximación al desarrollo moral que enfatiza derechos básicos, equidad en el estatus moral individual y autonomía individual de las personas, quienes son libres para entrar dentro de contratos y obligaciones. En efecto, para Rest, Narváez, Thoma y Bebeau (1999) la teoría neo-kohlbergiana, aunque sigue la conceptualización del juicio moral de Kohlberg, postula que las personas utilizan el pensamiento basado en la justicia para tomar decisiones acerca de dilemas morales, afirmando claramente que el pensamiento moral puede influir sobre la conducta, como resultado de la edad y la educación recibida. Postulan de esta manera la existencia de tres categorías de estructuras cognitivas que se corresponden con esquemas morales. Tales esquemas se organizan para explicar la manera de actuar la cooperación social amplia, más allá del grupo inmediato de referencia (por ejemplo, amigos).

Los esquemas propuestos por Rest son los siguientes: 1) Esquemas de intereses primarios. Este esquema permite considerar una decisión como correcta apelando al interés personal que el agente tiene, de acuerdo a las consecuencias de una acción. 2) Esquemas de mantenimiento de normas. Priva en este esquema una perspectiva sociocéntrica en la que la persona evalúa la manera en que otra persona distinta de ella y que no es ni su socia ni su amiga ni pertenece a su grupo de referencia, puede establecer relaciones de cooperación mutua. 3) Esquema postconvencional. Este esquema atiende a obligaciones morales que están basadas en ideales compartidos y recíprocos, principios o valores absolutos.

Los esquemas de Rest (1979) se corresponden aproximadamente a los estadios de Kohlberg (1969) y de hecho se derivan de ellos: el esquema de intereses primarios se ubica entre los estadios 2 y 3; el esquema de mantenimiento de normas se ubica hacia el estadio 4; el esquema postconvencional se ubica hacia los estadios 5 y 6. Las investigaciones de Rest se centraron en conocer la preferencia en el uso de un esquema en la resolución de un dilema moral (Rest, Edwards & Thoma, 1997), utilizando para ello un instrumento conocido como Test de Definición de Criterios (Defining Issues Test: DIT), a través del cual se puede examinar si las personas pueden parafrasear correctamente una declaración que exija un razonamiento de tipo moral o si distorsionan la declaración durante la tarea a responder.

La paráfrasis correcta indica que la persona es capaz de pensar en el mismo nivel de razonamiento en el que está elaborado el material de prueba. Aun cuando se trata de un instrumento de uso extendido en otras latitudes, se ha utilizado muy poco en la población venezolana y su uso ha estado vinculado mayormente a ambientes educativos (ver, por ejemplo, Zerpa & Ramírez, 2004). Dada la necesidad de estudiar el desarrollo moral de penados, el objetivo principal que se trazó esta investigación fue evaluar el nivel que han alcanzado los esquemas morales en una muestra de personas que han sido juzgadas y sometidas a penas de prisión por diversos delitos, encontrándose bajo alguna de las fórmulas alternativas de cumplimiento de pena al momento de llevarse a cabo la evaluación.

Método

La muestra de participantes estuvo conformada por 50 personas juzgadas y penadas por la comisión de diferentes delitos, con sentencia definitivamente firme, oriundas de pueblos y ciudades ubicados al oriente de Venezuela con edades comprendidas entre 19 y 55 años de edad (M = 34,33 y DT = 8,76), de sexo masculino 39 (edad promedio 33,74, DT = 8,24) y 11 de sexo femenino (edad promedio 35,91 y DT = 10,67). Estas personas se encuentran en condición de beneficiarios de fórmulas alternativas al cumplimiento de pena en prisión, bajo las medidas de destacamento de trabajo, régimen abierto, libertad condicional o suspensión condicional de la ejecución de la pena y se someten a procesos de re-educación fuera del recinto carcelario, bajo la supervisión y orientación de Delegados de prueba.

El instrumento utilizado para evaluar el desarrollo moral fue el Defining Issues Test (DIT) en su versión corta de tres dilemas morales; fue desarrollado por Rest (1977, 1979) y adaptado a una población de estudiantes universitarios por Zerpa y Ramírez (2004). El DIT evalúa juicios sobre problemas morales a favor de una línea de acción y el razonamiento que sustenta su elección. Asume que personas con diferente nivel de desarrollo moral definirán criterios cruciales de un dilema moral de forma diferente. El instrumento genera un índice de razonamiento moral de principios (índice P) que expresa el grado en que una persona juzga los problemas sociomorales desde la perspectiva postconvencional o moral de principios.

Adicionalmente arroja un puntaje A como indicador del grado en que una persona selecciona ítems que están orientados contra el sistema social y un puntaje M que expresa el grado en que una persona selecciona ítems irrelevantes, no vinculados con la naturaleza del dilema moral que contienen las historias de la prueba. La confiabilidad del instrumento reportada para estudiantes venezolanos fue un coeficiente alpha de Cronbach de 0,71 y un coeficiente de confiabilidad test-retest obtenido por Pearson de 0,65.

El instrumento se administró de manera individual, en el momento de asistencia al reporte diario de actividad en los centros de reinserción social para penados de la región oriental (Centros de Pernocta, Centros de Tratamiento Comunitario y Unidades Técnicas de Apoyo al Sistema Penitenciario), adscritos al Ministerio de Interior y Justicia de Venezuela; posteriormente se procedió a su corrección computarizada a través de la plantilla DITbita®, en formato MS ExcelTM, especialmente diseñada para facilitar el proceso de corrección automático del instrumento (para detalles del procedimiento de corrección manual ver Zerpa & Ramírez, 2004). Una vez obtenida la matriz procesada de datos, por estadio y puntajes A, M y P, se procedió a realizar su análisis y discusión.

Discusión de resultados

La Tabla 1 se refiere a la distribución de la muestra de personas evaluadas en relación con diferentes variables: sexo, edad, nivel de instrucción y lugar de cumplimiento de pena. En relación a la edad de los participantes que conformaron la muestra, para el momento de la evaluación (mayo de 2005) en su mayoría tenían entre 29 y 38 años de edad; sin embargo, para las mujeres el grupo de mayores de 39 y de 18 a 28 años son los que poseen más alta frecuencia y son muy parecidos entre sí (5 y 4 participantes respectivamente).

En cuanto al tiempo de condena se observa en la tabla que no se tiene información sobre dos personas y que la mayoría (alrededor del 50%) de los penados tienen condenas que oscilan entre 6 y 10 años (N = 24, 19 masculinos y 5 femeninos). A pesar de que los penados con condenas entre 1 a 5 años representan el segundo grupo, no pertenece a él ningún participante de sexo femenino. Alrededor del 20% de la muestra tiene condenas que van de 11 a 15 años de prisión.

Referente al nivel de instrucción, la muestra está conformada en su mayoría (86%) por personas de bajo nivel educativo, primaria y bachillerato incompleto; un número importante, cercano, al 10%, posee alguna capacitación técnica o universitaria. Ninguna de las mujeres evaluadas pertenece a dicho grupo.

En términos del lugar de cumplimiento de la condena, el 46% son de la ciudad de Maturín y el 34% de la ciudad de Barcelona; este grupo conforma el 80% de la muestra, distribuyéndose el restante 20% de las personas en otras poblaciones referidas en la Tabla 1.

En la Tabla 2 se reportan las puntuaciones medias obtenidas por la muestra de penados, correspondientes a cada estadio evaluado por el Defining Issues Test (DIT); se destaca el valor P, como índice del razonamiento moral de principios; el valor A se corresponde con ítems cuyos planteamientos están orientados contra el sistema social; el puntaje M se corresponde con ítems que son irrelevantes cuya redacción no tiene relación con la historia (Rest, 1977; Zerpa & Ramírez, 2004).

Como se observa en la Tabla 2, el valor estimado para el estadio 2 es de 5,13 y para el estadio 3 resulta de 17,60; estos dos niveles conjuntamente arrojan un valor de 22,73. Se infiere a partir de ello que una importante cantidad de los puntajes de prueba, obtenidos por la muestra evaluada se ubican hacia el pensamiento orientado por esquemas de intereses primarios; es decir, las personas suelen utilizar un esquema de resolución de conflictos morales que tiende a colocar un patrón de decisión condicionado a la reciprocidad en las relaciones, conforme al beneficio inmediato que se percibe como proveniente de otro que resulta ser su par o semejante; indicador claro de un pensamiento de orden preconvencional-autocentrado, dependiente de lo que se estima será beneficioso de manera inmediata para la persona. Este valor resulta ser discretamente alto cuando se compara con hallazgos reportados para poblaciones notransgresoras (Rest, 1977; Barba, 2002).

En el mismo orden de ideas, se observa en la tabla que el puntaje obtenido para el nivel 4 resulta ser 41,53. Tanto los estudios reportados originalmente por Rest (1977, p. 18) como por Barba (2001, p. 4 y siguientes; 2002, p. 34, con muestras de participantes latinoamericanos) señalan que el patrón esperado para participantes de edad adulta resultaría ser muy inferior, alrededor de 30-31 puntos. La Tabla 2 sugiere claramente la exacerbación de dicho puntaje en la muestra de estudio, contrastando con lo esperado en las investigaciones preliminares.

Esto pudiese ser parcialmente explicado debido a que el nivel 4 se corresponde con ítems que se vinculan con el nivel de moralidad convencional, asociada a razonamientos que tienden a justificar la acción moral con base al respeto de normas que permitan la coexistencia del grupo y de la sociedad; esto hace pensar que el esquema de mantenimiento de normas activado en tales respuestas es utilizado por la muestra de participantes de manera preferencial debido quizás a la necesidad de presentar evidencias de adaptación y reinserción social y comunitaria lo cual pone en duda el auténtico efecto del tipo de tratamiento re-educativo al que están sometidos; es decir, en ellas pudieran no ocurrir cambios reales ni adherencia al tratamiento, sino la instalación de un diálogo entre penado-aspirante a suspensión de la pena y autoridad-gobierno que refleja en realidad un nivel de moral de interés primario; no obstante, la evidencia no resulta concluyente.

La Tabla 2 también permite observar que la muestra estudiada se comporta de forma diferente a lo que reportan las investigaciones anteriores con el DIT (Rest, 1977, Barba, 2001, 2002) en lo que se refiere al valor alcanzado por el grupo en el índice de moral de principios. Teóricamente se espera que con la edad dicho índice sea más elevado (disminuyendo los valores de los anteriores niveles) y que se ubique alrededor de 40-55 puntos, aproximadamente. Para el grupo de delincuentes estudiado es muy claro que dicho índice (compuesto por las respuestas dadas en el test a los ítems de los estadios 5 y 6) se ubica en 19,66. Este valor resulta bajo y de hecho, equivalente al que obtienen personas de menor edad, estudiantes de primaria y bachillerato, cuando se evalúan con el mismo instrumento (por ejemplo, Barba, 2002, reporta índices P promedios de 18,89 y 19,40 para tales grupos). Lo anterior sugiere que, como grupo, la muestra de estudio en general posee un nivel de puntaje de moral de principios muy bajo en relación a lo esperado para su edad cronológica.

La desviación típica obtenida del puntaje P (10,15) sugiere que el 68% de la muestra se encuentra entre los valores de 9,52 y 29,82; esto es indicador de que la muestra de participantes evaluada obtiene un índice P que se correspondería, según Rest (1994) al comparar con una muestra de participantes norteamericanos, con estudiantes de secundaria (que tienen una media P de 21,9) y estudiantes de bachillerato (que obtienen una media de 31,8); esto ratifica que la muestra de penados venezolana se desempeña en un nivel más bajo a lo esperado de acuerdo a la distribución que teóricamente se esperaría para dicho índice para personas no-transgresoras de los mismos intervalos de edades.

La Tabla 3, muestra el promedio de los estadios del DIT y los índices A, M y P para las variables sociodemográficas sexo, edad y nivel de instrucción. En relación con la variable sexo, se evidencia que el sexo masculino obtiene valores más altos que el sexo femenino en relación con el índice P; no obstante, tal diferencia no resulta estadísticamente significativa, conforme a una prueba T de Student, T (48) = 0,998, p = 323. Esto supone que la pauta de desarrollo moral es equivalente para hombres y mujeres. No obstante, la heterogeneidad de ambos grupos es amplia (DT = 10,79 y 7,22 para hombres y mujeres respectivamente en relación con el índice P), lo cual puede sugerir que no necesariamente provienen de la misma población; aunque tal diferencia no es significativa, investigaciones preliminares (por ejemplo Barba, 2002) refieren que el origen geográfico de las personas evaluadas, dentro de un mismo país inclusive, puede generar diferencias entre los descriptivos de los índices P de las personas.

Al observar en la tabla los resultados obtenidos para la muestra de estudio con respecto a los índices A, M y los estadios 2 al 6, puede decirse que la muestra de participantes emplea (como conjunto) de forma desigual los diferentes esquemas de desarrollo moral propuestos por Rest (1977, 1979). En el caso del sexo masculino, el esquema de intereses primarios (derivado de la suma porcentual de los estadios 2 y 3 del DIT), tiene un valor de 23,5%, que contrasta con el 39,8% que se obtiene para el esquema convencional y el 20,42% del esquema postconvencional. Por su parte, participantes de sexo femenino obtienen puntajes de intereses primarios de 19,99%, un valor de 47,57% para el esquema convencional y 16,96% para el esquema postconvencional. No obstante, las diferencias entre los grupos de hombres y mujeres no resultan estadísticamente significativas en cuanto al empleo de los diferentes esquemas.

Con respecto a la edad de la muestra, el grupo de 18 a 28 años tiene un índice P de 20,98%, para el intervalo de edad de 29 a 38 años, el índice P obtenido es de 19,47% y para las personas de 39 años o más resultó de 18,33%; una prueba ANOVA de una vía no resultó estadísticamente significativa entre los tres grupos (F = (2,47): 0,258, p = 0,773). El estadístico F indica entonces que la muestra estudiada no presenta diferencias en cuanto al valor obtenido para el índice P. Puede decirse lo mismo en relación con los índices A, M y los porcentajes de los estadios 2 al 6. En consecuencia, estos resultados suponen similaridad en el nivel de desarrollo alcanzado por el índice P para la muestra estudiada, lo cual indica que los sujetos penados evaluados mantienen una misma pauta de desarrollo moral con independencia de la edad de las personas.

En cuanto al nivel de instrucción de la muestra, los resultados obtenidos indican que no existen diferencias estadísticamente significativas entre los diferentes grupos de escolaridad en relación con el índice P; F = (4,45) = 8,33, p = 0,51. Si bien el índice estimado para cada nivel de instrucción en el grupo arroja discrepancias (primaria: 18,57; bachillerato incompleto: 18,94; bachillerato: 25; TSU/Universidad: 27,50) la inexistencia de diferencias significativas en torno a la variable en cuestión coincide con lo reportado anteriormente en cuanto a que la muestra de participantes en el estudio, como grupo posee un nivel equivalente de desarrollo moral, de acuerdo a la estimación que da el índice P (índice de moralidad de principios).; esto no coincide con los estudios de Rest (1977) y Barba (2001, 2002) debido a que se esperaría que el nivel de instrucción se comportara como una variable mayormente relacionada con el nivel alcanzado de moralidad en la muestra evaluada; lo mismo puede decirse en relación con la variable sexo, aunque el nivel de instrucción debería comportarse como un mejor predictor del puntaje P que esta variable sexo; estos resultados pudieran estar influidos por los diferentes tamaños de los grupos.

La Tabla 4 presenta las estimaciones del nivel de desarrollo moral de acuerdo al tiempo de condena. En efecto, los resultados obtenidos muestran que el grupo con condenas entre 1 a 5 años obtiene un índice P de 16,19%; para el grupo de 6 a 10 años de condena se obtiene una media P de 21,11%; y para el grupo de tiempo de condena entre 11 a 15 años se obtiene un índice P promedio de 20,00%. A pesar de las diferencias entre los porcentajes obtenidos por los tres grupos, esta diferencia no resulta ser estadísticamente significativa (F (2,45) = 1,058, p = 0,35).

Los resultados sugieren que el índice P de las personas con mayores condenas tienen niveles más altos de desarrollo moral; llama la atención la inversión de los puntajes P de acuerdo a las penas recibidas aunque en términos generales el grupo de menor condena obtiene básicamente los mismos resultados que el de mayor tiempo de condena, en lo que respecta al nivel de moralidad de principios alcanzado. Sin embargo, no se dispone de evidencias empíricas de otras investigaciones que permitan explicar consistentemente este hallazgo. Una posible interpretación de este resultado obtenido puede estar motivado por la condición de administración de la prueba y ser característica de personas que tienden a exponer una falsa impresión de sí mismos ante otros, a partir de un posible intento por obtener resultados favorables en las evaluaciones psicológicas, lo cual se constituye en un atributo de interés que este tipo de poblaciones penitenciarias obtiene al evaluarse con instrumentos de corte psicológicos.

Se evidencia entonces que las personas que cometen delitos diversos, desde violación agravada, ocultamiento de estupefacientes, robos, hasta homicidio obtienen valores de prueba correspondientes a los niveles postconvencionales del desarrollo moral, pero de acuerdo con Lind (2000) esto puede ser explicado debido a la sensibilidad del test a la medición de actitudes hacia situaciones, lo cual contrastaría y permitiría evidenciar una pobre competencia moral del grupo.

Los resultados anteriormente expuestos ameritan investigarse con mayor detalle. Para estos grupos, los resultados de los índices A, M y los estadios 2 al 6 se comportan de la misma manera, en el sentido de que en la muestra no se evidencia que existan diferencias significativas para los diferentes porcentajes reportados; no obstante, el patrón de respuestas grupal que se obtiene resulta muy atípico y contrastante con lo reportado por investigaciones preliminares realizadas con población no penitenciaria.

Conclusiones

Las personas transgresoras de la ley, sentenciadas por diversos delitos y que formaron parte de la muestra de estudio de esta investigación parecieran obtener un patrón de resultados muy atípico al ser evaluadas con el Defining Issues Test. En efecto, los resultados obtenidos sugieren que obtienen puntajes P menores a los que se espera para personas de su misma edad y nivel educativo. Además, la mayoría de los participantes puntúa en un nivel de moral convencional (estadio 4), con puntuaciones elevadas en dicho estadio, siendo este un patrón inusualmente alto, evidenciando la activación de esquemas de mantenimiento de normas que, posiblemente, son empleadas para elicitar evaluaciones cargadas de deseabilidad social en relación con su conducta.

Este resultado pudiera ser verificable debido a las inconsistencias identificadas en relación con el índice P y la relación que tienen con el tiempo de condena (y por ende, la gravedad del delito) y también con respecto al importante número de personas que puntúan alto en los ítems de tipo M, los cuales se corresponden con selecciones de respuesta irrelevantes que usualmente no son preferidas por personas provenientes de poblaciones de no-delincuentes, cuando se les compara con los estadios 2, 3, 5 y 6.

Estos resultados llaman la atención y sería importante considerar si representan un hallazgo característico de la población de penados, lo cual justificaría el uso del DIT en la evaluación de la moralidad de personas transgresoras de la ley y, particularmente, en momentos en que deba decidirse la conveniencia de sustituir la prisión por otras fórmulas alternativas de cumplimiento de pena o evaluar el efecto que pueden tener los procedimientos de re-educación y re-inserción en el ámbito social.

Los resultados obtenidos sirven para apoyar la tradición cognitivo-evolutiva del razonamiento moral, arrojan evidencia acerca de la potencialidad de uso del instrumento (DIT) y además pueden servir para la toma de decisiones orientada a los fundamentos del diseño de posteriores trabajos de intervención y corrección de la conducta transgresora en adultos. Mayor investigación con muestras más grandes, diferentes tiempos de condena y relaciones con otras variables de personalidad parecen ser necesarios.

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