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Universitas Psychologica

Print version ISSN 1657-9267

Univ. Psychol. vol.13 no.3 Bogotá July/Sept. 2014

http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.UPSY13-3.apnm 

Afecto positivo y negativo como mediador de la relación optimismo-salud: evaluación de un modelo estructural*

Positive and Negative Affect as Mediator of the Relatioship Optimism-Health: Evaluation of a Structural Model

Pablo Vera-Villarroel**
Universidad de Santiago de Chile, USACH.

Karem Celis-Atenas***
Centro de innovación en tecnologías de la información para aplicaciones sociales (CITIAPS) Universidad de Santiago de Chile, USACH

*Esta investigación contó con el apoyo del proyecto FONDECYT N° 1110520.
**Escuela de Psicología. Universidad de Santiago de Chile, USACH. Avenida Ecuador 3650, 32 Piso. Santiago. Correo electrónico: pablo.vera@usach.cl
***Correo electrónico: pablo.vera@usach.cl

Recibido: febrero 10 de 2013 - Revisado: marzo 10 de 2014 - Aceptado: marzo 10 de 2014


Para citar este artículo

Para citar este artículo: Vera-Villarroel, P. & Celis-Atenas, K. (2014). Afecto positivo y negativo como mediador de la relación optimismo-salud: evaluación de un modelo estructural. Universitas Psychologica, 13(3), 1017-1026. http://dx.doi.org/10.11144/Javeriana.UPSY13-3.apnm  doi:10.11144/Javeriana.UPSY13-3.apnm


Resumen

Las variables psicológicas y especialmente la variables positivas han mostrado múltiples beneficios para los seres humanos. Importante evidencia indica que los sujetos con mejor bienestar, altos niveles de felicidad y emociones positivas muestran mejores indicadores de salud. El optimismo es una variable positiva ampliamente estudiada y con gran evidencia sobre sus beneficios en la salud. Sin embargo, modelos explicativos acerca de cómo se producen estos beneficios han sido menos estudiados. Se ha propuesto evaluar un modelo que establece cómo el optimismo puede ser una variable causal de la salud, mediada por los afectos positivos y negativos. Se realizó un análisis de modelo de ecuaciones estructurales para probar un modelo explicativo. Participaron 995 personas con edades entre los 18 y 60 años. Se evaluó el optimismo disposicional, afecto positivo y negativo, así como salud mental y física. Los resultados muestran que el ajuste al modelo es adecuado, permitiendo considerar al optimismo como una variable explicativa de la salud tanto física y como mental, mediado por afecto positivo y negativo.

Palabras clave: optimismo; afecto positivo y negativo; salud física y mental


Abstract

Psychological variables and especially the positive variables have shown multiple benefits for humans. Important evidence indicates that subjects with better well-being higher levels of happiness and positive emotions show better health indicators. Optimism is a positive variable widely studied and strong evidence of its benefits on the health of individuals. However, an explanatory model about how these benefits occur has been less studied. It has been proposed to evaluate a model that establishes optimism can be a causal variable health mediated the positive and negative affects. An analysis of structural equation modeling was conducted to test an explanatory model. Participants 995 people aged between 18 and 60 years old. Dispositional optimism, positive and negative affect as well as mental and physical health was assessed. Structural model analysis was conducted to test an explanatory model. The results show that the model is suitable adjustment to consider allowing optimism as an explanatory variable of both physical and mental health mediated by positive and negative affect.

Keywords: optimism; positive and negative affect; physical and mental health


Introducción

La relación entre variables psicologías y salud es ampliamente conocida y demostrada. Actualmente, se cuenta con evidencia en diferentes poblaciones, tanto angloparlantes como de población iberoamericana, entre las que se encuentra la expresión de rabia y enfermedades cardiacas (Davidson, Mostofsky & Whang, 2010), la psiconeuroinmunología (Vera-Villarroel, 2001; Vera-Villarroel & Buela-Casal, 1999), estilos de vida, conductas y salud (Camacho, Echeverría & Reynoso, 2010; Gilts, Parker, Pettaway & Cohen, 2013; Piqueras, Kuhne, Vera-Villarroel, van Straten & Cuijpers, 2011; Vera-Villarroel, Piqueras, Kuhne, Cuijpers & van Straten, 2014), conductas y VIH-SIDA (Piña, Sánchez-Sosa, Fierros, Ybarra & Cázares, 2011; Ulibarri et al., 2010), cáncer (Arrivillaga, Correa, Varela, Holguín & Tovar, 2006; Brown et al., 2013; Xu & Roberts, 2010), entre otros.

En el último tiempo, diversos estudios han mostrado evidencia de la relación entre variables psicológicas positivas y salud (Contreras & Esguerra, 2006; Csikszentimihalyí, 1997; Gable & Haidt, 2005; Koopmans, Geleijnse, Zitman & Giltay, 2010; Remor, Amorós & Carboles, 2006; Seligman, Steen, Park & Peterson, 2005), principalmente desde los trabajos de la psicología positiva (Park, Peterson & Sun, 2013; Ruini & Fava, 2013; Seligman, 2002; Seligman et al., 2005; Tarragona, 2013; Vázquez, 2013).

De todas las variables positivas estudiadas científicamente, es el optimismo la que en la actualidad cuenta con mayor evidencia empírica sobre sus beneficios en los seres humanos y específicamente en la salud. Los beneficios del optimismo han sido ampliamente documentados tanto en población clínica como no clínica y en diversos contextos, psicológico, de la salud, educativo, económico. Uno de los aspectos que más se ha verificado es que los sujetos optimistas presentan un mejor ajuste y afrontamiento a diversas situaciones estresantes, dado que sus esfuerzos los orientarían en obtener buenos resultados y mantendrían expectativas favorables de las situaciones (Chico, 2002; Londoño, 2009; López-Puga & García, 2011; Peterson, 2000; Xanthopoulou, Bakker & Fischbach, 2013; Zenger et al., 2013).

De la misma forma, se ha documentado la relación entre optimismo y salud física (Carver, Sheier & Segerstrom, 2010; Peterson, 2000; Peterson & Bossio, 2001); optimismo y salud mental (Wilhelm, Wedguood, Parker, Geerligs & Hadzi-Pavlovic, 2010; Wood & Joseph, 2010); optimismo y mejor ajuste a las enfermedades y esperanza de vida (Hart, Vella & Mohr, 2008; Taylor, Kemeny, Reed, Bower & Gruenewald, 2000); optimismo y ansiedad, ira, depresión, stress (Abdel-Khalek, 2006; Brydon, Walker, Wawrzyniak, Chart & Steptoc, 2009; Chico & Ferrando, 2008; De Moor et al., 2006; Kivimäki et al., 2005; Lobel, DeVincent, Kaminer & Meyer, 2000; Puskar, Ren, Bernardo, Haley & Stark, 2008; Vera-Villarroel, Córdova-Rubio & Celis-Atenas, 2009 a, 2009b; Vera-Villarroel, Pavez & Mena, 2012; Vera-Villarroel et al., 2010); rasgos de personalidad y salud (Carver et al., 2010; Kam & Meyer, 2012; Sharpe, Martin & Roth, 2011).

Sin embargo, la mayoría de los estudios son habitualmente de tipo descriptivo o correlacional, sin contar en la actualidad con modelos explicativos consensuados o evidencia sustantiva relacionada al rol predisponente y/o causal del optimismo sobre estas variables y beneficios.

Específicamente relacionado con la salud se ha mostrado los beneficios del optimismo sobre la salud física y psicológica mostrando una relación positiva entre estos constructos, aun faltando evidencia de posibles modelos explicativos relacionados con estos hallazgos.

Debido a no contar en el último tiempo con algún modelo consensuado explicativo de estos beneficios se han propuesto en el último tiempo diversas aproximaciones que intentan dilucidar en términos causales los beneficios asociados al optimismo. Ejemplo de ello es lo propuesto por Lench (2010), el cual se basa en la teoría de la autorregulación (Carver & Scheir, 1990), para establecer un posible mecanismo explicativo. Este autor describe que la relación entre optimismo y salud se daría considerando los objetivos diarios específicos y las emociones negativas; propone que estas serían mediadoras entre el optimismo y óptimos niveles

de salud física y mental. Esta hipótesis la comprobó en un conjunto de estudiantes universitarios, encontrando como los objetivos de vida de los estudiantes median la relación entre optimismo y salud, siendo las metas de evitación las que mejor predicen la relación entre estas variables. No encontró, sin embargo, evidencia suficiente de que las expectativas positivas fuesen un buen mediador entre optimismo y salud. Este autor trabaja de forma indiferenciada los constructos de emociones y expectativas negativas (o positivas), por otra parte, pone de relieve que los objetivos orientados a metas con resultados negativos serían mejores predictores de la salud de las personas.

Otro ejemplo relacionado con modelos explicativos de los beneficios del optimismo y el rol de las emociones tanto positivas como negativas, es lo propuesto por Vera-Villarroel, Pavez y Silva (2012). Este modelo propone que el optimismo podría ser la variable psicológica aprendida desde la infancia, lo que lleva a experimentar mayor frecuencia de emociones positivas sobre las negativas a lo largo de la vida. Esta interacción es la que podría llevar a que los sujetos en los que se da esta condición presenten mejores niveles en los indicadores de bienestar, en conjunto con todos los beneficios ya verificados empíricamente en los diversos estudios disponibles.

De acuerdo a esto, el objetivo del presente estudio fue verificar parte del modelo de Vera-Villarroel et al. (2012) y explorar el rol causal del optimismo en la salud física y mental mediada por los afectos negativo y positivo (ver Figura 1).

La hipótesis del presente trabajo sostiene que el optimismo sería una variable explicativa de la salud (tanto física como psicológica), pero que esta relación estará mediada por los afectos. De la misma forma, esta mediación será diferente de acuerdo a la naturaleza de los afectos. Específicamente, se espera una mediación positiva con los afectos positivos y una mediación negativa con los afectos negativos (ver Figura 1 para observar el modelo que se debe verificar en el estudio).

Método

Participantes

En este estudio participaron 995 personas, de las cuales 433 eran hombres y 562 mujeres, entre 18 y 60 años de edad, con una media de 31.42 (DE = 11.35); se consideró como criterio de exclusión que los participantes tuviesen diagnóstico de patología mental.

Instrumentos

Cuestionario de Orientación Vital Revisado ([LOT-R]; Scheier, Carver & Bridges, 1994, en la versión española de Otero-López, Luengo, Romero, Gómez & Castro, 1998). Cuestionario ampliamente utilizado para la evaluación del optimismo disposicional, compuesto por 10 ítems, donde seis evalúan optimismo y los restante cuatro son utilizados para no hacer tan evidente el contenido del cuestionario con una escala Likert de 5 puntos que va de 0 (totalmente en desacuerdo) a 4 (totalmente de acuerdo). La adaptación española obtiene una estimación de la confiabilidad de 0.7 y en la adaptación en muestra chilena fue de 0.65 (Chico, 2002; Ferrando, Chico & Tous, 2002; Guillem-Riquielme & Buela-Casal, 2013; Vera-Villarroel, Córdoba-Rubio & Celis-Atenas, 2009a, 2009b).

Cuestionario de Afecto Positivo y Negativo ([PANAS]; Watson, Clark & Tellegen, 1988 en la versión en español de Sandín et al., 1999). Cuestionario que a través de 20 preguntas evalúa afecto positivo y negativo en una escala Likert de 1 ( Nada o Casi nada) a 5 (Muchísimo); cuenta con adecuados indicadores de confiabilidad y validez en muestras tanto de universitarios como en población general (Dufey & Fernández, 2012; Sandín et al., 1999; Vera-Villarroel, Silva, Urzúa, Celis-Atenas & Zych, en revisión; Watson et al., 1988).

Cuestionario SF-12 (Ware, Kosinski & Keller, 1996) evalúa calidad de vida relacionada con la salud por medio de 12 ítems que miden estado positivo y negativo tanto de la salud física y mental de las personas. Las investigaciones que utilizan los doce ítems del SF, han verificado que este instrumento es una medida válida y confiable, encontrándose estimaciones de consistencia interna superiores a 0.7 y correlaciones significativas entre las versiones de la escala (Vera-Villarroel, Silva, Celis-Atenas & Pavez, en Prensa).

Procedimiento

Personal capacitado realizó aplicación de conjunto de los cuestionarios utilizados para este estudio, quien previamente explicaba los alcances de la investigación y hacía entrega de consentimiento informado. Cada uno de los participantes respondió de forma voluntaria y sin pago de compensación por su participación.

Análisis de datos

Para el análisis de datos se utilizó programa SPSS versión 17 para análisis de estadísticos descriptivos y correlaciones entre las variables; para evaluación del modelo de ecuaciones estructurales se utilizó programa AMOS versión 17.

Resultados

A continuación en la Tabla 1, se presentan estadísticos descriptivos para las variables de estudio.

En la Tabla 2 se presentan correlaciones obtenidas entre las variables de estudio, en todos los casos existen correlaciones significativas entre variables, donde optimismo correlaciona de forma positiva con afecto positivo, salud física y mental y de forma negativa con afecto negativo.

El modelo estructural fue evaluado con método de máxima verosimilitud (ver Figura 1). La adecuación del modelo se basa en prueba de chi-cuadrado, índice de ajuste comparativo (CFI) y la raíz del error medio cuadrático de aproximación (RMSEA) y correlación entre errores. En la Tabla 3 se presentan indicadores de ajuste de modelo evaluado.

 

En la Figura 2 se presenta modelo resultante con los pesos estandarizados obtenidos para cada una de las variables evaluadas. En resumen, la salud física y mental se puede explicar de forma adecuada por el optimismo mediado por afecto positivo y negativo.

Discusión

El presente estudio tuvo por objetivo evaluar modelo explicativo de la salud física y mental, a partir del optimismo y mediada esta relación por el afecto positivo y negativo. Los resultados obtenidos muestran buen ajuste del modelo.

Lo encontrado confirma que la variable optimismo podría actuar como variable causal de los beneficios en el bienestar, tradicionalmente encontrados en la literatura disponible. De la misma forma, los resultados sugieren que las habituales relaciones beneficiosas del bienestar y salud podrían estar causadas o influidas por otras variables, previamente relevantes en la vida de los seres humanos que no son tradicionalmente evaluadas en los estudios o al menos no valoradas como variables previas o causales a las condiciones de bienestar.

Estos resultados aportan evidencia al modelo teórico propuesto por Vera-Villarroel et al. (2012), donde se propone que el optimismo (entendido como un estilo aprendido de comportamiento) sería la condición previa para generar beneficios en el bienestar de las personas. El optimismo como un recurso que se aprende se ha sustentado tanto empírica como teóricamente. De la misma forma también se cuenta con evidencia de que esta condición se aprende desde la infancia (Avia & Vázquez, 2013; Seligman, 2011a, 2011b). Por tanto, el contar con evidencia que el optimismo es una variable predisponente de la salud tanto física como mental se podría incluir como un factor relevante en la prevención y promoción de la salud y en el fomento de estilos de crianza o modelamiento, como estrategia de prevención de problemas psicopatológicos o, como sugiere el presente estudio, en mejores condiciones de salud en el futuro.

De la misma forma, la mediación de los afectos también ha sido verificada. Como se puede apreciar, los afectos median esta relación y tal como se esperaría previamente a nivel teórico, los resultados muestran que esta mediación está vinculada con la característica de los afectos. Así, los afectos positivos mediaron en términos positivos con mejores niveles de salud y, por otra parte, los afectos negativos mediaron en términos negativos. Resulta interesante, por lo tanto, verificar el efecto diferenciador en la salud dependiendo de la naturaleza de la afectividad.

El presente estudio muestra entonces evidencia que estas variables pueden estar explicando los beneficios del bienestar. Sin embargo, los resultados deben tomarse con cautela. Si bien se presenta evidencia de un modelo causal, esta evidencia es obtenida de indicadores tomados en un momento dado. Idealmente, la forma de obtener esta evidencia sería de estudios longitudinales con múltiples mediciones a lo largo de la vida, lo cual se sabe que es difícil de realizar por cuestiones prácticas. Sin embargo, mayor cantidad de investigaciones como el presente estudio son necesarias, y podrían entregar mayor evidencia sobre posibles variables causales del bienestar y sus beneficios de modo de mejorar las estrategias de prevención e intervención psicológicas y de las ciencias de la salud.


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