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Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud

versão impressa ISSN 1692-715X

Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv vol.13 no.1 Manizales jan./jun. 2015

http://dx.doi.org/10.11600/1692715x.13119220814 

Segunda sección: Estudios e Investigaciones

DOI: http://dx.doi.org/10.11600/1692715x.13119220814

Dispositivos para generación de discurso y fundamentos conceptuales del trabajo infantil*

Mechanisms for the generation of discourses and fundamental concepts of child work

Dispositivos para geração de discurso e fundamentos conceituais do trabalho infantil

Juan Manuel Estrada-Jiménez1, Luz Nelly Novoa-Vargas2, Leidy Andrea Guío-Nitola3, Angélica Paola Espinel-Mesa4

1 Profesor Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Colombia. Profesional en Psicología y Magíster en Psicología de la Universidad de San Buenaventura, Medellín. Doctorando en Historia, de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, y Docente del área de Psicología Social de la Facultad de Ciencias de la Salud de la misma universidad. Director de Proyectos y del Grupo de Investigación en Narraciones Sociales del Instituto para el Desarrollo de los Métodos Cualitativos de Investigación Científica-Mito. mitoredes@gmail.com; juan.estrada@uptc.edu.co

2 Licenciada en Educación Preescolar, Especialista en Gerencia Educativa, Magíster en Educación, Doctoranda en Educación RudeColombia y Docente de la Licenciatura en Educación Preescolar de la Facultad de Educación de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. luznelly.novoa@uptc.edu.co

3 Estudiante Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Colombia, Estudiante del Programa de Psicología de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja. leidyandrea.guio@uptc.edu.co

4 Estudiante Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Colombia. Estudiante del Programa de Psicología de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja. angelica.espinel@uptc.edu.co

Artículo recibido en julio 9 de 2014; artículo aceptado en agosto 22 de 2014 (Eds.)


Resumen (descriptivo):

En este avance de investigación proponemos una metodología para el trabajo con niños y niñas, basada en dos dispositivos para la generación de discurso por medio de la actividad lúdica: un dispositivo destinado a la identificación de las dinámicas relacionales en el contexto de la familia, y otro orientado al reconocimiento de las formas en que se reproducen estas dinámicas en el entorno escolar. Igualmente presentamos las categorías analíticas que han servido para definir la situación de la infancia trabajadora, a partir de la identificación de temas centrales en el discurso de revistas especializadas sobre el tema, desplegando estas categorías como los fundamentos hermenéuticos que permitirán identificar a los niños y niñas como actores sociales productivos, y como ciudadanos y ciudadanas con derechos y deberes que demandan ser respetados.

Palabras clave: trabajo infantil, capital humano, instituciones sociales, participación ciudadana, métodos cualitativos de investigación (Tesauro de Ciencias Sociales de la Unesco).

Palabras clave autores: causas y consecuencias del trabajo infantil, estrategias lúdicas de investigación.


Abstract (descriptive):

This in-progress research study proposes a methodology for child work, based on two mechanisms for the generation of discourses through ludic activities. The first aims to identify relational dynamics in the family context; the second has the objective of recognizing the ways in which these dynamics are developed in the school environment. This article also presents the analytical categories that have been used to define the situation of the working children, based on the identification of the main topics used in literature from specialized journals. These categories are deployed as hermeneutical principles that will allow for the identification of children as social and productive actors and as citizens with rights and duties that demand to be respected.

Key words: child work, human capital, social institutions, citizen participation, qualitative research methods (Social Science Unesco Thesaurus).

Authors key words: causes and consequences of child work, ludic research strategies.


Resumo (descritivo):

Esta investigação propõe uma metodologia para o trabalho com a infância, baseada em dois dispositivos pra geração de discurso por meio da atividade lúdica. Um destinado à identificação das dinâmicas relacionais no contexto da família, outro em relação ao reconhecimento das formas em que se reproduzem estas dinâmicas no âmbito da escola. Igualmente se apresentam as categorias analíticas que servem pra definir a situação da infância trabalhadora, a partir de identificação dos temas centrais no discurso de visitas especializadas no tema, despregando estas categorias como fundamentos hermenêuticos que permitam identificar aos infantes como atores sociais produtivos e como cidadãos com direitos e deveres que pedem ser respeitados.

Palavras-chave: trabalho infantil, capital humano, instituições sociais, participação cidadão, métodos qualitativos da investigação (Tesauro de Ciências Sociais da Unesco).

Palavras-chave autores: causas e consequências do trabalho infantil, estratégias lúdicas da investigação.


1. Introducción

 

Quien lea este artículo encontrará en el dos propuestas metodológicas que serán usadas en la investigación "Relaciones interpersonales en el entorno escolar y sentidos de familia en niñas trabajadoras", que constituye una aproximación humanista y socio-crítica a las estructuras de significado y a las dinámicas sociales creadas desde la perspectiva de la infancia. El presente artículo de avance se inscribe en un proyecto amplio de construcción de metodologías para la generación de discursos sociales y la interpretación de sus contenidos.

Para intentar comprender el fenómeno de la infancia trabajadora, realizamos una lectura analítica de los discursos generados por revistas especializadas en derredor del tema, identificando los pasajes que mejor permitían caracterizar el trabajo infantil como experiencia humana, como discurso de instituciones transcontinentales (la OIT, por ejemplo), y como elemento del devenir de la sociedad. Fragmentamos los pasajes interesantes de los textos y los ubicamos en fichas analíticas, agrupándolos en categorías de primero, segundo y tercer orden. Luego ubicamos estos pasajes en archivo de Word, según la categoría. Las categorías de primer orden las convertíamos en títulos del texto; las de segundo orden en subtítulos. Entonces, a partir del sistema de categorías organizamos los fragmentos de texto, con miras a la elaboración de ensayos que terminaron por consolidar un estado inicial de la cuestión.

Esta técnica de escritura se desarrolló en el libro "La alegorización de las narraciones sociales" (Estrada-Jiménez, 2012), y por medio de ella intentamos convertir en narración académica el discurso generado por las revistas que retomamos para enriquecer el aspecto teórico de la investigación. Con base en ellas intentaremos explorar también las narraciones generadas por las niñas trabajadoras de la ciudad de Tunja. Además, el sistema de categorías actúa como fundamento hermenéutico para el desarrollo de los protocolos usados durante la aplicación del trabajo de campo.

Para iniciar este proceso hemos elegido un grupo de 7 niñas entre los 6 y los 10 años de edad, vinculadas con actividades de tipo laboral y que se encuentran en situación de escolarización en la ciudad de Tunja. En esta población exploraremos los sentidos de familia y las representaciones de sus relaciones interpersonales en el entorno escolar, con el fin de valorar las pautas comportamentales, cognitivas y emocionales que se reproducen de un contexto a otro y la función que cumple la experiencia laboral como moduladora de estos procesos de reproducción inter-contextual.

Nuestro propósito en esta investigación es contribuir a las ciencias sociales, con el diseño de metodologías de trabajo que permitan el acceso al discurso de grupos políticamente desintegrados del escenario social, grupos que están bajo la tutela y el poder de instituciones y comunidades que más que escuchar sus construcciones cognitivas, afectivas o comportamentales, están atentos a explotarlos y a limitar sus oportunidades de autotrascendencia y consolidación de sus condiciones de dignidad. De la misma manera, la investigación constituye un intento por crear lazos de solidaridad académica a través de la publicación periódica de avances de investigación en revistas indexadas, que permitan identificar otros grupos y comunidades académicas interesadas en estos temas y en estas metodologías, orientadas hacia la dignificación de la infancia y sus procesos de participación en la construcción del país.

2. Metodología

Utilizaremos un dispositivo de creación de discurso basado en principios de trabajo psicológico de las tradiciones rogeriana y gestáltica. Las autoras y las obras que fundamentan el aspecto técnico de esta investigación, son Janet West y su libro "Terapia de juego centrada en el niño" (2000), y Violet Oaklander y su libro "Ventanas a nuestros niños" (2001). Con base en los aportes de estas autoras elegimos dos dispositivos para la creación de discurso de tipo proyectivo, por medio de los cuales indagaremos en las dinámicas familiares y las representaciones sociales de género, así como en los procesos de reproducción de pautas de comportamiento, cognición y emoción en diferentes escenarios sociales. Con este objetivo utilizaremos dos estrategias diseñadas a partir de los planteamientos de las autoras anteriormente mencionadas:

    1) La familia de juguete: presentaremos a las niñas una familia de juguete. El dispositivo contará con cuatro figuritas, que representen una familia nuclear: un muñeco con forma de padre, una muñeca con forma de madre, un muñeco con forma de niño y una muñeca con forma de niña. Estarán acompañados de una mascota y tendrán una casa de juguete con sus escenarios comunes: una cocina, una sala, un comedor, una ducha, unos juegos de cama. Invitaremos a las niñas a jugar, a ponerles nombre a las personas de juguete, a atribuirles funciones dentro del hogar. Mientras la niña desarrolla el juego, una cámara y una grabadora estarán registrando cada uno de sus movimientos y gestos. Una de las dos co-investigadoras estará filmando cada aspecto del trabajo de juego. La otra participará lo más activamente posible, siempre que la niña lo autorice; tomará el papel de uno u otro personaje siguiendo siempre los direccionamientos que la niña le dé, o preguntando cómo proceder cuando sea necesario, así como solicitando instrucciones sobre la forma de organizar cualquier elemento dentro del espacio de juego. Esta actividad la realizaremos durante cuatro sesiones, con una intensidad semanal de dos horas, con cada niña por separado. Con base en este dispositivo, intentamos observar las atribuciones comportamentales, cognitivas y afectivas que realiza cada niña a los personajes que integran la familia de juguete; así mismo comprender la forma en que la niña integra los diferentes géneros en el escenario de la casa de juguete. A lo largo de cuatro sesiones esperamos elaborar una trasferencia en términos de construcción del conocimiento, en cuyo contexto el discurso de la niña se empodere hasta llegar a generar manifestaciones de su singularidad y de su particular y única manera de vivir y conceptualizar los hechos de la vida. Por ello todas y cada una de las palabras de la niña serán grabadas y trascritas minuciosamente.

    2) Los sentimientos en colores y formas: una vez finalizadas las cuatro sesiones de generación de discurso a partir de la interacción con la familia de juguete, iniciaremos tres sesiones de generación de discurso a partir de un dispositivo fundamentado en la pintura. Pediremos a las niñas que se involucren en una conversación sobre el tema de la escuela; les solicitaremos que evoquen sentimientos respecto a las situaciones más significativas de los procesos de convivencia y comunicación en este contexto y que le asignen un color a cada sentimiento. Una vez haya sido asignado el color y se haya conversado sobre su significado, pediremos a la niña que asigne una forma a ese sentimiento. Por ejemplo: "el amarillo para la alegría… que tiene forma de sol". La niña es libre de asignar formas a su gusto. Luego proporcionaremos hojas de papel y pinturas, solicitándole a la niña que represente pictóricamente esos sentimientos. Una vez terminada la actividad reanudaremos la conversación sobre los colores y las formas asignadas por la niña a sus sentimientos, que ahora están plasmados en una obra pictórica. La idea es hacer abundantes preguntas a la niña procurando ampliar y aclarar las dimensiones que tiene ese sentimiento en su intimidad y las situaciones con las que está más directamente conectado, en un intento por explorar las diversas experiencias y situaciones que atraviesa una niña trabajadora en las instituciones educativas, así como la incidencia que tiene su trabajo en la modulación de su experiencia. Este abordaje se realizará durante tres sesiones de trabajo con una intensidad semanal. Duración de cada sesión: entre 45 min y 1:15 min. Número de sesiones: 7 con cada niña. Intensidad: semanal. Población: 7 niñas trabajadoras entre los 6 y los 10.

    3) Elementos del Proceso interpretativo:

    - Hermenéutica del tono de la voz: por medio de grabaciones precisas.

    - Hermenéutica del gesto: realizaremos un análisis de los gestos faciales o comportamentales, que expresen una carga emocional asociada a contenidos cognitivos y expresiones verbales que aparezcan a lo largo del proceso de juego investigativo.

    - Análisis del discurso: una vez hayan sido vertidos los contenidos lingüísticos desde archivos magnetofónicos y audiovisuales en un archivo Word, procederemos a fragmentar el contenido de los archivos y a ubicar los fragmentos textuales en fichas analíticas, en cuyo contexto los rotularemos de acuerdo con las categorías analíticas elegidas para el análisis, interpretando los fragmentos en virtud de la pregunta de investigación moduladora del proceso y de las categorías de primero y segundo orden que identifiquemos.

    - Análisis del material proyectado: trataremos los datos afectivos y emocionales, emergentes durante el proceso de juego investigativo a través de expresiones verbales y no verbales, como elementos significativos centrales y como datos ontológicos.

    - Análisis de la transferencia: realizaremos una aproximación hermenéutica a las formas de interacción que se generen entre las niñas y las coinvestigadoras, asociando las formas de interacción con pautas subjetivas de pensamiento y emoción, por medio de diferentes estrategias.

3. Sistema de categorías

 

 

4. Categorías analíticas

4.1. Aproximación al concepto Trabajo Infantil

Pedraza y Ribero (2006) afirman que el trabajo infantil no solo se asocia con actividades remuneradas, o las que se realizan de tiempo completo, sino más bien con aquellas que interfieren directamente con el derecho a educarse que tiene la infancia, y principalmente con aquellas que exponen a menores de todos los géneros a la explotación, al deterioro de la salud y a la violación de la ley.

Gil (2006), cita el artículo 19.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, donde se insta a los Estados a crear leyes, sistemas administrativos, pedagogías sociales y múltiples estrategias orientadas a la protección de la infancia frente a los abusos, al maltrato, a la explotación, a la indiferencia, siempre que las niñas y los niños están bajo la custodia de una figura criterio, como designan los psicólogos y psicólogas humanistas a esas figuras significativas que rodean al niño o niña y le confieren un principio de confianza para desplegar sus talentos y su voluntad autotrascendente.

Este mismo autor plantea que los objetivos de los programas diseñados para combatir las peores formas de trabajo infantil, deben partir de la identificación y la denuncia de estas modalidades de trabajo, prestando atención a aquellas en las que se expone a los niños y niñas a peligros innecesarios, incluyendo la protección frente a las represalias que puedan tomar las personas adultas que intentan someter a las poblaciones infantiles a condiciones de explotación. Aparece como prioritario el diagnóstico de la situación de la temprana infancia y el "trabajo oculto", en cuyo contexto -dice el autor- las niñas y las poblaciones con necesidades especiales están más expuestas a todo tipo de peligros. Entre los objetivos de este tipo de programa están también la identificación de comunidades en cuyo contexto la situación de la infancia se ve deteriorada o en peligro de deterioro, y la movilización de la opinión pública -incluida la opinión de los niños y niñas- contra este tipo de abuso por parte de la población adulta (Llider, 2006, p. 21).

De La Fuente (2010) ubica el trabajo infantil en el contexto de un sistema normativo en el que se incluyan las edades mínimas para realizar determinado tipo de trabajo, así como las condiciones de seguridad en que debe ser realizado. La normatividad de cada nación debe estar sincronizada con la normatividad internacional, y debe tener como básico el derecho a la educación por parte del niño. Según España (2013, p. 5), en Colombia las características del trabajo infantil incluyen datos como que la mitad de la infancia trabajadora no recibe remuneración, que apenas la séptima parte gana más de medio salario mínimo, que uno de cada tres sujetos trabajadores infantiles es de género femenino, que la frecuencia del fenómeno es mayor en lo rural y en jóvenes entre 15 y 17 años de edad.

Entre las normativas del Ministerio de la Protección Social de la República de Colombia para el año 2013 en materia de trabajo infantil, según se cita en un documento elaborado por la Fundación Telefónica (2013, p. 2), se encuentran análisis interesantes en los que se plantea que el trabajo infantil en el país sigue una tendencia mundial, según la cual es mayor el número de niños que el de niñas trabajadoras, y aunque hay una tendencia general a su disminución, las cifras son heterogéneas si se analizan comparativamente las regiones. Donde predomina la agricultura, la minería, el comercio y las actividades ilegales, es donde mayor cantidad de menores tienen que trabajar para ganarse el pan de cada día. Abadía, Cuevas & Caicedo (2009, p. 709) plantean que aunque hay logros evidentes, el derecho a la educación que tienen los niños y niñas se ve vulnerado por la necesidad que se les impone de convertirse en sujetos productivos desde una temprana edad, exponiéndose muchas veces a peligros físicos y psicológicos.

Castro (2012, p. 135) sostiene que el Gobierno nacional y buena parte de la población se interesan por prevenir y erradicar el trabajo infantil, por lo que Colombia ha firmado acuerdos a nivel internacional con la OIT, por ejemplo, creando así resoluciones que adoptan los Convenios Internacionales y modificando la Constitución Política, el Código de Infancia y Adolescencia, el Código Sustantivo del Trabajo, etcétera, para crear un marco normativo en contra del trabajo infantil. Gómez, Palacio y Ramos, asumen la definición del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (Ipec), que cubre, bajo el concepto de trabajo infantil, toda actividad en la cual participa la infancia en el proceso de creación o comercialización de bienes o servicios, limitando el acceso a la educación, entorpeciendo el aprendizaje o dificultando la permanencia institucional, incrementando el ambiente de peligro, el riesgo futuro o la degradación personal (2013, p. 99). En este orden de ideas, los autores mencionados definen el factor económico como causa estructural de muchas de las situaciones que ponen a la infancia en circunstancias peligrosas, que ponen en peligro su posibilidad de crecer y desarrollarse, de crear condiciones afectivas saludables, condiciones lógicas de pensamiento, condiciones morales dignificantes (2013, p. 105).

Según los desarrollos temáticos realizados por Fatou (2009), el trabajo infantil no tiene consecuencias necesariamente negativas; estas aparecen con la explotación, con el entorpecimiento del acceso a la vida escolar, con la aparición de afectaciones del bienestar físico o mental. Según esta autora, la Unicef plantea que el trabajo infantil se convierte en explotación cuando los esfuerzos físicos y cognitivos que exige la actividad rebasan las condiciones evolutivas de la persona y la ponen en condiciones de auto-exigencia superiores a las que permite su edad, cuando el horario laboral es prolongado y genera condiciones de estrés, cuando se suman escenarios laborales inadecuados con responsabilidades excesivas, y una deficiente remuneración con la disminución de las condiciones de dignidad y estima, perjudicando el desarrollo social y personal. La misma autora afirma que según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), no todo trabajo infantil debe ser eliminado, pues existen actividades laborales que promueven la salud y el desarrollo personal y complementan la educación académica. Actividades como apoyar las labores domésticas y el progreso del negocio familiar, así como el proceso de aprender a ganarse la vida con actividades laborales ocasionales, contribuyen con el desarrollo de la infancia y el bienestar de los grupos en los que se insertan, pues elevan el nivel de competitividad social del infante. Pero esta autora hace una salvedad interesante:

    Aunque están expuestas a muchos tipos similares de trabajo que los niños, las niñas suelen soportar privaciones adicionales y son más susceptibles a la explotación, a veces como resultado de la visión de su sociedad respecto al rol que mujeres y niñas deben desempeñar. De particular preocupación es el hecho de que las niñas suelen constituir una gran proporción de la infancia ocupada en algunas de las peores formas de trabajo infantil, tales como, la explotación sexual comercial (2009, p. 44).

Las diferencias de género han posibilitado la consolidación de un sistema diferencial de necesidades en el que las mujeres y los hombres asumen posiciones particulares. Políticamente hablando, las diferencias de género son diferencias en cuanto a la participación de las personas, según sean hombres o mujeres. La condición social de segregación pone al género femenino en situación de menor acceso a los bienes de consumo, de menor capacidad de control sobre los bienes y recursos, pero de mayor cantidad de impedimentos para el desarrollo de los talentos personales. Para Leyra Fatou "la integración de género es la integración sistemática de las respectivas condiciones, prioridades y necesidades de mujeres y hombres en todas las políticas, a fin de promover la igualdad entre ambos sexos y movilizar específicamente todas las políticas y medidas generales para lograr la igualdad" (2009, p. 49).

El trabajo infantil es un fenómeno social que se hace más complejo a medida que la historia va trasformando las dinámicas y las estructuras humanas; a lo largo de la historia va modificando las dimensiones que ofrece para su comprensión y su análisis. Cambia de cultura en cultura y de periodo social en periodo social; cambia con los sentidos construidos en relación con la familia y la persona, con la cosmovisión y con los valores. En la medida en que la mujer va ubicándose y reubicándose en situaciones de mayor empoderamiento, su situación cambia en el contexto social e incide directamente sobre las formas de trabajo que realiza desde la infancia.

4.2. Capital humano

Pedraza y Ribero (2006) presentan el trabajo infantil en términos de capital humano, asociando este tipo de trabajo con sistemas económicos subdesarrollados, que tendrían que evolucionar hacia sistemas en los que sean eliminadas las "distorsiones económicas existentes". En los niños y niñas debe invertirse un capital espiritual, representado por el conocimiento adquirido, por las habilidades desarrolladas, por las actitudes desplegadas. Según los autores, los contenidos de este capital humano les permitirán a los niños y niñas saber lo necesario para servir a la sociedad y prosperar en ella. El trabajo no se excluye del conjunto de aprendizajes estructurales concernientes a la construcción social del capital humano. Pedraza y Ribero citan la opinión de Myers, según la cual el trabajo debe ser una práctica pedagógica orientada a implantar en el niño o niña la necesidad de educarse, de ser productivo -tanto material como intelectualmente-, para acceder a trabajos más especializados y mejor remunerados. Pero este tipo de experiencias son excepcionales; la tendencia mundial es la de entender disociados el trabajo infantil y la pedagogía ciudadana.

Gil (2006) se une a la opinión según la cual las convenciones y decretos en torno al trabajo infantil y a las leyes de infancia en general, deberían partir del análisis del proceso evolutivo de los niños y las niñas. La creación de ambientes sociales, tanto en su aspecto arquitectónico y material como en su aspecto comportamental y cultural, debería regirse por temas como el desarrollo perceptual, motriz y cognitivo de los niños y niñas, porque las relaciones sociales tempranas determinarán la calidad de los ciudadanos y ciudadanas del futuro. Los ambientes de explotación, los ambientes en los cuales la infancia se hace susceptible de engaño, de manipulación, de malversación… sientan la base de un tipo de sociedad contradictoria, con la cual la ciudadanía no se siente identificada. Para el autor citado más arriba, es acertado pensar que existen dos tipos de relaciones: las verticales y las horizontales. Las verticales se refieren a las relaciones con personas que se ubican más alto en la escala del poder, relaciones adultocéntricas que ponen a la niñez en una condición de desigualdad en términos de participación y experiencia social. Las horizontales se refieren a las relaciones con pares, personas con el mismo grado de poder y conocimiento de la vida social. Estas dimensiones de lo relacional, también deberían ser objeto de un diseño, pues determinan en gran medida los medioambientes institucionales en que la infancia se desarrollará, y deben ser planeados con base en los procesos y las necesidades evolutivas de las personas.

De La Fuente da indicios para pensar que las consecuencias de administrar el capital humano sin pensar en las generaciones del futuro, crea serios problemas sociales, como ocurre actualmente, cuando una de cada catorce personas que integra el mercado laboral en nuestro país está entre los 15 y los 17 años, según consta en el Plan Nacional de Desarrollo 2006-2010. Cuando se limita para la mayoría de los actores sociales la posibilidad de adquirir los conocimientos necesarios para ubicarse estratégicamente en la estructura social, más se hunden las raíces de la pobreza en la experiencia colectiva, puesto que más se extiende la ignorancia y el desequilibrio en la distribución de las riquezas. En sentido contrario a las críticas populares, España (2013) retoma informes sobre el impacto positivo que en este sentido tienen programas como Familias en Acción, pues gracias a este tipo de estrategias se ha podido comprobar cómo se reduce la posibilidad de que las familias utilicen a los niños y niñas para integrarlos al mercado laboral como producto de las crisis y las adversidades cotidianas. Gamero y Lassibille (2012) también cita estudios en los cuales se observa que la pobreza, la orfandad y otras características sociodemográficas, constituyen causas asociadas al deterioro del capital humano, en donde generalmente son más proclives a invertir las mujeres que los hombres, en los países en desarrollo.

Abadía, Cuevas y Caicedo (2009), presentan investigaciones en las que se sustenta cómo los padres y las madres deberían intervenir en los cronogramas y horarios de sus hijos e hijas, pensando en realizar una distribución del tiempo gracias a la cual se incluyan actividades en las que se contemple el desarrollo de la mayor cantidad de dimensiones de la persona, de acuerdo con el medio ambiente en el que habite y pensando siempre en el enriquecimiento interior de las nuevas generaciones, lo que implica un cambio en las tradiciones. Castro (2012), referenciando a Esteva (1996) y Valcárcel (2006), concluye que el cambio de actitud histórico frente al trabajo infantil, también tiene que ver con el cambio en el significado del concepto de "desarrollo", que puede entenderse como un estado de contradicción entre grupos sociales, en cuyo contexto la tecnificación, la rentabilidad, la producción y el trabajo, son entendidos de manera diferente por unos grupos y por otros. Las instituciones entenderán desarrollo en términos de bienestar, enriquecimiento del capital humano y democratización de las relaciones de poder, siempre que se entiendan las relaciones sociales como procesos de enaltecimiento de las condiciones de dignidad de la ciudadanía en general. En situaciones de decadencia, el desarrollo se entenderá como acumulación de bienes materiales y centralización del poder.

En el proceso de formación y enriquecimiento del capital humano, Gómez, Palacio y Ramos (2013) ubican a la familia y al sistema educativo como instituciones clave, pues son las que orientan a las nuevas generaciones hacia grados más altos de autorrealización, equilibrio, salud y plenitud afectiva. De la familia y los sistemas educativos depende el futuro social, en temas como la competitividad y el crecimiento económico. Estos autores señalan que, a pesar de que el trabajo infantil es una realidad que afecta las posibilidades de desarrollo del capital humano, el Estado colombiano no ha implementado políticas educativas para atender las necesidades de los niños, niñas y familias vinculadas con el trabajo infantil. Los funcionarios y funcionarias estatales viven en la ignorancia sobre temas tan serios como este, y desconocen los alcances de esta problemática a nivel nacional e internacional.

Sandoval discrimina entre el trabajo infantil femenino y el masculino, señalando las diferencias entre niños y niñas en lo que tiene que ver con el acceso al mercado laboral y el tipo de labores que se realizan. Concluye que el acceso al mercado es más fácil para los niños que para las niñas, pero que las labores domésticas están más destinadas al género femenino que al masculino. Sandoval cita diferentes organismos que afirman que

    (…) la división del trabajo entre niños y niñas en los hogares, no hace más que evidenciar la forma en que se reproducen las pautas sociales y culturales que asignan un papel diferenciado a los hombres y a las mujeres desde temprana edad (Sandoval, 2007, p. 4),

lo que nos lleva a pensar que las habilidades que se incorporan a la subjetividad de las personas, tiene un carácter diferencial según el género; pero sea cual sea la situación, sea cual sea la actividad laboral que desarrolla la persona, en el caso de la infancia las actividades laborales restan tiempo para las actividades escolares, y energía para participar de las clases académicas. "El trabajo prematuro les resta oportunidades, traba su asistencia a la escuela, y si esta no los expulsa por su inasistencia o por su bajo rendimiento, ellos la abandonan por necesidad" (Sandoval, 2007, p. 9). Peiró y Rausky (2007) ubican la infancia como una etapa de preparación para la vida adulta -según las representaciones sociales del mundo moderno-, por lo que su asimilación como grupo de inversión en términos de capital social es determinante, pues la infancia representa el futuro de la sociedad adulta.

Como vemos, el trabajo como pedagogía social se asocia al proceso de creación de capital humano, pero deben ser definidas las prácticas productivas de los niños y niñas en términos de sus procesos evolutivos y de su capacidad de autorrealización.

4.3. Causas y consecuencias del trabajo infantil

El trabajo en condiciones de explotación por parte de niños, niñas y jóvenes, acrecienta las condiciones de vulnerabilidad en las que realizan su existencia estos grupos sociales. Consecuencias de este fenómeno son situaciones de violación de los derechos humanos, como la vulneración del derecho a la recreación, por ejemplo. Según Pedraza y Ribero (2006), también es frecuente que se detecten estados orgánicos desviados del curso natural de la salud en la población adulta, en casos en que la infancia de estas poblaciones estuvo marcada por necesidades económicas y labores físicamente exigentes para satisfacer las necesidades. Pero la consecuencia más grave es el proceso de deterioro de las reservas de capital humano, la diseminación de la ignorancia, el totalitarismo de los entendimientos y el conformismo de las acciones colectivas. Pedraza y Ribero "encuentran que los principales determinantes del trabajo infanto-juvenil en Colombia son la pobreza, la edad y el género del menor" (2006, p. 9).

Gil (2006) plantea que existen tres grandes causas del trabajo infantil. La primera está constituida por los factores culturales, las creencias en derredor al rol que cumplen las personas en la sociedad, la función que cumple el trabajo en este escenario, los rituales educativos que se construyen en derredor de la actividad productiva, la relación costo-beneficio entre la formación académica especializada y las retribuciones que la cultura destina para sus profesionales especializados. Los factores económicos constituyen la segunda causa del trabajo infantil: la distribución inequitativa de los recursos, la acumulación de riqueza por parte de unos pocos actores sociales, la imposibilidad de grandes sectores de la población para satisfacer sus necesidades humanas básicas. En una sociedad donde el logro personal solo conquista la relevancia cuando va acompañado de ganancias económicas, grandes segmentos de la población se hunden en el anonimato junto con sus obras y sus historias. Tener mucho dinero para consumir es dizque el signo inequívoco de la felicidad. Entre las causas de orden social se encuentran aquellas que exponen al peligro, a la discriminación y a la miseria a un sector poblacional, como en el caso de las adolescentes prematuramente embarazadas que por su condición extraordinaria se ven confrontadas con responsabilidades propias de la edad adulta, o como el caso en el cual los sujetos adultos de una familia se ven en situación de desempleo e inducen a los niños y niñas a la vida laboral, alejándolos de las necesidades educativas que deben satisfacer y de las habilidades actitudinales y cognitivas que necesitan desarrollar.

El trabajo infantil alimenta el desempleo al reducir las posibilidades de que los adultos se empleen, y los mantiene en la parte más baja de la escala de remuneración sin la posibilidad de incrementar sus ingresos y condiciones de vida. Esto lleva a la imposibilidad de acumular capital, ya que si los ingresos son bajos también es baja la posibilidad de ahorrar o adquirir o ampliar un patrimonio. Además perpetua el ciclo de la pobreza, por cuanto la carencia de ingresos induce a los padres a no educar a los hijos y a ponerlos a trabajar desde temprana edad, ya sea en labores del campo o en el sector informal de las ciudades (De la Fuente, 2010, p. 5).

España (2013) cita un estudio de Fedesarrollo, en el que se plantea que en Colombia la baja escolaridad y formación de los padres y madres, el elevado número de hijos e hijas en un hogar o las restricciones crediticias de la familia, son factores que aumentan la probabilidad de que los niños y niñas tengan que integrarse en actividades de tipo laboral, aumentando la desigualdad entre los diferentes estratos sociales, abriendo trampas para que las personas menos favorecidas por la prosperidad caigan en la pobreza y reduzcan sus aspiraciones productivas, tanto a nivel material como inmaterial, así como interrumpiendo el proyecto transnacional de universalización de la educación básica.

El éxito de las políticas de lucha contra el trabajo de los niños no solo dará cuenta de la estatura moral de nuestra sociedad, sino que permitirá avanzar en los indicadores de progreso económico y social. Con cientos de miles de niños fuera de las aulas y engrosando el mercado laboral informal de Colombia es imposible pensar que la prosperidad será para todos (España, 2013, p. 5).

Ureña, Tobar y Castillo (2009) plantean que los altos ingresos familiares facilitan el éxito académico de los niños, y este éxito facilita el acceso al mercado laboral y crea condiciones de seguridad financiera. Estos autores piensan que las condiciones de la sociedad moderna condenan al mercado laboral no calificado a las personas que no han accedido a la educación institucionalizada. El trabajo no calificado conlleva vejeces sin pensión por jubilación, y otra variedad de desventajas socioeconómicas acumulativas.

Gómez, Palacio y Ramos (2013) reportan investigaciones en las que muestran cómo en Colombia el trabajo de las personas menores siempre está asociado con la pobreza, con la monoparentalidad, con la jefatura femenina, con el mayor número de hijos e hijas y con el madresolterismo, así como con antecedentes de actividad laboral del padre y de la madre en la temprana infancia. Estos autores retoman la Estrategia Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, para documentar la atribución que se hace a las familias más pobres, en el sentido de que estas dependen más del trabajo infantil para superar las crisis económicas, pues poseen menos garantías en el marco de la estructura social e institucional. Todas estas situaciones se vuelven más agudas cuando afectan a las niñas, que son víctimas de doble discriminación, primero por género y segundo por edad. Su trabajo se invisibiliza en el ambiente doméstico, donde sufren las consecuencias de la violencia y la pobreza de manera más cruel, pues además de la insatisfacción de sus necesidades básicas, su arduo trabajo es subsumido en la categoría de ayuda voluntaria, según los análisis de Fatou (2009).

Citando a la OIT, Fatou (2009) diferencia las causas del trabajo infantil entre factores internos y externos. Los factores internos están referidos a las dinámicas familiares y a los procesos que vive la familia como unidad productiva destinada a satisfacer las necesidades básicas de sus miembros. Desde la muerte hasta el abandono del hogar, son muchas las desgracias que acechan a las personas y a las familias, desequilibrando su economía y su poder adquisitivo. Cuando las enfermedades físicas y mentales se ciernen sobre familias que no protegen ni apoyan a los niños y niñas, el mismo núcleo familiar se triangula para situar a las personas menores en condiciones productivas convenientes a los intereses de los sujetos adultos, o hasta para propiciar su expulsión del núcleo familiar. Las causas que obedecen a factores externos son las que dependen de la sociedad, de la ineficacia de las instituciones y de las débiles redes de apoyo social, escenarios en los que se consolidan las tradiciones y se regulan los comportamientos. Algunas sociedades, por ejemplo, crean pautas de discriminación racial y religiosa que facilitan la configuración de escenarios para el trabajo infantil.

Sandoval expone la idea de que en muchos países se encuentran familias cuya economía depende de la suerte que tengan día tras día en ventas callejeras, por ejemplo, y todo tipo de actividades informales que son remuneradas una vez finaliza la jornada. Así, este tipo de familia requiere movilizar todo su potencial productivo para satisfacer mínimamente sus posibilidades de supervivencia. Involucran a los niños y niñas en actividades laborales porque sus posibilidades de subsistir sin el apoyo de los sujetos menores son demasiado reducidas. Sandoval analiza estas situaciones y concluye que

    (…) el actual niño trabajador, por la pérdida en educación, solo podrá acceder a las ocupaciones de menor calificación y peor pagadas; por ello, tiene altas probabilidades de ser en el futuro padre de nuevos niños trabajadores, reproduciendo así la pobreza (Sandoval, 2007, p. 9).

Aunque la relación entre alto nivel de ingresos y elevado nivel educativo no es totalmente proporcional, Sandoval encuentra que en el largo plazo una educación esmerada permite acceder a circunstancias socioeconómicas más propicias. "Solo por mencionar un ejemplo, con la educación de las mujeres disminuye el número de hijos e hijas por mujer, el número de embarazos en adolescentes, el número de embarazos no deseados y el número de abortos provocados" (Sandoval, 2007, p. 10).

Peiró y Rausky (2007) citan otro documento de la OIT en el que se diferencian las causas del trabajo infantil entre inmediatas, subyacentes y estructurales. Las primeras se refieren a los problemas que cotidianamente enfrenta la familia en el ámbito económico, las segundas a las costumbres sociales y las terceras a la forma en que la estructura social tiene dispuesto el proceso de ingreso y distribución de bienes en el escenario social. Citan también documentos de la Unicef, institución que plantea que los patrones culturales son la base para construir una explicación del trabajo infantil, al analizar sus escalas de valores y su sistema de actitudes sociales.

5. Impacto esperado

Se asume el discurso social como narración de la sociedad en la historia, como proceso de construcción de conceptos e ideas, vinculando los saberes del sentido común al acervo de conocimientos científicos, como lo plantea Jerome Bruner en sus libros "Actos de significado" (1991), "Realidad mental y mundos posibles" (1994), "La elaboración del sentido" (1990) y "El habla del niño" (1983). En el caso particular de las niñas trabajadoras, se espera que el punto de vista emergente de este grupo poblacional, a través de un dispositivo de generación de discurso fundamentado en el juego, permita generar condiciones para la comprensión de las pautas comportamentales que generan las personas cuando están involucradas en este tipo de actividad y en condiciones de vulnerabilidad semejantes, no solo con miras a identificar problemáticas, sino para obtener visiones del mundo y respuestas a las problemáticas que plantea la realidad desde una perspectiva única, como la que sostienen estas niñas frente a sí mismas.

El juego como estrategia relacional paradigmática, atraviesa todas las capas de la vida intersubjetiva y hasta interobjetiva de diversas especies animales, pues desde los estratos evolutivos más primitivos de la especie humana y otras tantas especies animales, se observa el juego como estrategia elemental en las relaciones de la vida consigo misma; estrategia relacional que, según Johan Huizinga (1995), despliega su poder estructurador en todos los rituales humanos, que hallan su máxima expresión en la lúdica del ritual místico y religioso. En el campo de la investigación social cualitativa, la lúdica permite que los significados vitales converjan con la forma de la palabra y con el color y las formas que agregan un componente simbólico, tal como sucede en las interacciones proyectivas que se dan en una familia de juguete, en cuyo escenario el discurso social se convierte en unidades de estudio. Al transformarse el discurso en unidades de estudio, se abre el análisis hacia las relaciones entre categorías emergentes del discurso especializado, en confrontación con los discursos emergentes de las sesiones de juego investigativo.

En este proceso, durante el cual elevaremos los discursos de la infancia a la categoría de teorías sociales, intentaremos hacer dialogar a la infancia trabajadora con el discurso que han generado las revistas especializadas en derredor de esa misma infancia, pues en el contexto de esta investigación, y en general en el contexto de los métodos cualitativos de investigación, tal y como los piensan Luis González-Rey y Taylor y Bogdan (1997), no se concibe como ontológicamente más denso el discurso de la ciencia que el discurso de las comunidades, ni como más acertado el discurso de la academia que el discurso de la infancia o de cualquier otro grupo humano. Todos estos discursos son productos culturales, construcciones que la historia ha puesto en los labios de las personas que la encarnan y poseen un valor profundo y un potencial de sabiduría amplio.

6. Conclusiones iniciales

La infancia femenina trabajadora es un grupo de especial interés para las ciencias sociales, no solo por su situación de vulnerabilidad, que genera la necesidad de pensar técnicas de intervención social e investigación cualitativa, sino que además presenta un interés especial por las historias de vida que la rodean. La forma en que la sociedad ubica en situaciones de desarrollo a las personas desde su temprana infancia, o la forma en que impide este desarrollo, indica la calidad de los valores sociales y el orden jerárquico en que se ubican estos valores.

Se requieren utopías sociales que incluyan a la infancia, utopías sociales que nazcan del discurso de las personas comprometidas en la construcción de Estados bien pensados y proyectados, en los que la infancia no tenga que trabajar para mitigar el hambre de la familia, sino que la sociedad en su conjunto trabaje para dignificar la infancia, y con la infancia conferir condiciones de dignidad a la sociedad en su devenir.

Los artículos revisados nos permiten pensar que el trabajo tiene un potencial pedagógico inmenso como actividad social que involucra a la infancia, pero siempre que se dé dentro de un programa social y un proyecto de futuro que sean responsablemente diseñados que se enmarquen dentro de una sociedad que promueva las condiciones de dignidad de la población, más que las condiciones de consumo, explotación y manipulación de los grupos humanos, que convierten a la sociedad en una masa informe de objetos humanos alienados, más que de sujetos humanos creativos. Y es por este potencial pedagógico que se observa en el trabajo infantil, que se puede augurar que al profundizar en los discursos de las niñas que se enfrentan al mundo laboral -que se ven enfrentadas a la necesidad de trabajar para poder comer, y muchas veces para que su familia pueda comer-, se encontrará un acervo de sabiduría y de experiencia social cuya profundidad habrá de servir para educar a varias generaciones, para concientizar a varios grupos sociales sobre la necesidad de cultivar la reciprocidad en los procesos de comunicación social.


Notas

*Este artículo corto representa una fase del proceso de diseño e implementación de técnicas cualitativas de investigación fundamentadas en el uso del juego y la experiencia lúdica, para la identificación de los elementos estructurales del discurso social, en el contexto del área de Psicología Social de la Escuela de Psicología de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja. Se adscribe al Grupo de Investigación en Hermenéutica de la Cultura, Línea de Investigación Comunidades Saludables. El proceso de diseño de técnicas cualitativas inició en septiembre de 2012. El proceso de investigación "Relaciones interpersonales en el entorno escolar y sentidos de familia en niñas trabajadoras" inició en febrero 21 del 2014, y actualmente se adelantan trabajos de campo. área de conocimiento: ciencias sociales, estudios etnográficos en psicología.


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    Referencia para citar este artículo: Estrada-Jiménez, J. M., Novoa-Vargas, L. N., Guío-Nitola, L. A. & Espinel- Mesa, A. P. (2015). Dispositivos para generación de discurso y fundamentos conceptuales del trabajo infantil. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 13 (1), pp. 329-341.