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Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud

Print version ISSN 1692-715XOn-line version ISSN 2027-7679

Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv vol.20 no.2 Manizales May/Aug. 2022  Epub Aug 24, 2022

https://doi.org/10.11600/rlcsnj.20.2.5416 

Estudios e Investigaciones

Infancias y adolescencias: vivencias durante la pandemia por covid-19 en Argentina*

Childhood and adolescence: experiences during the COVID-19 pandemic in Argentina

Infância e adolescência: experiências durante a pandemia de Covid-19 na Argentina

Ph. D. Alejandra Barcala1 

Mg. Laura Poverene2 

Ph. D. Flavia Torricelli3 

Ph. D. Marcela Alejandra Parra4 

M. D. Alejandro Wilner5 

Mg. Carla Micele6 

Mg. Carolina Corrales7 

Lic. Emilse Moreno8 

Mg. Marcela D’Angelo9 

Lic. Mariana Heredia10 

Lic. Nadia Sánchez11 

Lic. Patricia Vila12 

1 Universidad Nacional de Lanús. Grupo de Trabajo Niñez, Derechos Humanos y Salud Mental, Doctorado en Salud Mental Comunitaria, Universidad Nacional de Lanús, Argentina. [a] Doctora en Psicología, Universid0d de Buenos Aires. Orcid: 0000-0001-6539-6681. H5: 10. Correo electrónico: alejandrabarcala@gmail.com

2 Universidad Nacional de Lanús. Magíster en Problemáticas Sociales Infanto Juveniles, Universidad de Buenos Aires. Orcid: 0000-0002-0352-9028. H5: 2. Correo electrónico: laurapoverene@gmail.com

3 Universidad Nacional de Lanús. Doctora en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Orcid: 0000-0002-2352-5518. H5: 4. Correo electrónico: flvtorri@gmail.com

4 Universidad Nacional de Lanús. Doctora en Psicología, Universidad Autónoma de Barcelona. Orcid: 0000-0002-8549-9415. H5: 5. Correo electrónico: marcelaalejandraparra@gmail.com

5 Universidad Nacional de Lanús. Médico, Universidad de Buenos Aires, Especialista en Planificación y Gerenciamiento en Salud, ENSP-Fiocruz, Río de Janeiro. Especialista en Pediatría. Orcid: 0000-0002-0166-5472. H5: 1. Correo electrónico: alejandro.wilner@gmail.com

6 Universidad Nacional de Lanús. Magíster en Salud Mental Comunitaria, Universidad Nacional de Lanús. Orcid: 0000-0001-8950-4667. H5: 0. Correo electrónico: carlamicele@gmail.com

7 Universidad Nacional de Lanús. Magíster en Psicología Social Comunitaria, Universidad de Buenos Aires. Orcid: 0000-0001-7974-777X. H5: 1. Correo electrónico: corralesfigueroacarolina@gmail.com

8 Universidad Nacional de Lanús. Lic. Prof. en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Orcid: 0000-0001-6801-1206. H5: 7. Correo electrónico: emilsemoreno@gmail.com

9 Universidad Nacional de Lanús. Magíster en Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos. Orcid: 0000-0002-0933-5339. H5: 1. Correo electrónico: marsildangelo@gmail.com

10 Universidad Nacional de Lanús. Licenciada en Psicología, Universidad de Buenos Aires. Orcid: 0000-0002-2802-1976. H5: 1. Correo electrónico: mariana.heredia@gmail.com

11 Universidad Nacional de Lanús. Licenciada en Trabajo Social, Universidad Nacional de Lanús. Orcid: 0000-0002-7027-7510. H5: 0. Correo electrónico: nadiamarielsanchez@gmail.com

12 Universidad Nacional de Lanús. Licenciada en Psicopedagogía, Universidad CAECE. Orcid: 0000-0001-5011-8558. H5: 1. Correo electrónico: patriciavilavieitez@gmail.com


Resumen (analítico)

El advenimiento de la pandemia del covid-19 y el aislamiento social, preventivo y obligatorio, impactó en la vida cotidiana y tuvo efectos en la subjetividad de niños, niñas y adolescentes. A través de un estudio exploratorio-descriptivo de carácter cualitativo se indaga sobre la construcción de sentidos, y las emociones en torno a la pandemia y cuarentena, las experiencias escolares y las prácticas de cuidado. Participaron 68 niñas, niños y adolescentes de cuatro jurisdicciones de Argentina, entre marzo y junio de 2020. Se recolectaron narrativas orales, fotos, dibujos y videos. Relataron cómo reinventaron modos de vincularse, de jugar y habitar espacios, erigiéndose como sujetos ético-políticos capaces de cuidar y de transformar su entorno, a pesar de la profundización de situaciones de desigualdad, del miedo al contagio y pérdida de seres queridos.

Palabras clave: Pandemia; infancia; adolescencia. Tesauro de Ciencias Sociales de la Unesco

Abstract (analytical)

The advent of the COVID-19 pandemic and the preventive and compulsory social confinement established as a response by the national government of Argentina had an impact on the daily lives and subjectivities of children and adolescents. The authors carried out a qualitative exploratory-descriptive study that focused on the construction of meanings and emotions in relation to the pandemic, lockdowns, school experiences and care practices. A total of 68 children and adolescents from four different jurisdictions in Argentina participated in the study between March and June 2020. The authors collected oral narratives, photos, drawings and videos produced by the children and adolescents. The participants reinvented ways of bonding, playing and inhabiting spaces, establishing themselves as ethical-political subjects who are capable of caring and transforming the roles assigned to them by society despite worsening situations of inequality, fear of contagion and loss of loved ones.

Keywords Pandemic; childhood; adolescence

Resumo (analítico)

O advento da pandemia da Covid-19 e o isolamento social preventivo e compulsório tiveram impacto na vida diária e tiveram efeitos sobre a subjetividade de crianças e adolescentes. Através de um estudo exploratório-descritivo qualitativo, investigamos a construção de significados e emoções em torno da pandemia e quarentena, experiências escolares e práticas de cuidado. Sessenta e oito crianças e adolescentes de quatro jurisdições na Argentina participaram entre março e junho de 2020. Foram coletadas narrativas orais, fotos, desenhos e vídeos. Os participantes reinventaram formas de união, brincando e habitando espaços, estabelecendo-se como sujeitos ético-políticos capazes de cuidar e transformar seu ambiente, apesar do aprofundamento de situações de desigua0ldade, medo de contágio e perda de entes queridos.

Palavras-chave: Pandemia; infância; adolescência

Introducción

La pandemia del covid-19 ha tenido un impacto multidimensional sobre la vida cotidiana de las personas, generando efectos en la subjetividad de quienes atravesaron -y aún atraviesan- este momento histórico. Desde sus inicios, distintos organismos internacionales (Comisión Interamericana de Derechos Humanos, 2020; Organización Mundial de la Salud [OMS], 2020; Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2020) han expresado su preocupación por los efectos que la pandemia generó sobre niñas, niños y adolescentes, y han instado a los Estados a adoptar medidas para proteger la vida, el derecho a la salud y la integridad personal de acuerdo con estándares de derechos humanos.

En ese particular contexto de emergencia sanitaria, se visibilizó en la región la intensidad de la reproducción y profundización de las desigualdades en los modos en que niñas, niños y adolescentes habitan la infancia y, por consiguiente, la vulneración de sus derechos. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (en su informe especial sobre el covid de mayo de 2020) remarcó que a raíz de la pandemia, los países verían aumentados tanto los índices de pobreza como de pobreza extrema, y que los impactos socioeconómicos profundizaron la desigualdad social existente previamente a esta irrupción. Según Unicef (2020a), el 60% de los hogares consultados en abril de 2020 en Argentina había visto disminuidos sus ingresos económicos y el 28.3% había dejado de consumir algún alimento por ese motivo. En barrios vulnerables y asentamientos el porcentaje ascendía al 45.3%. También advirtió que el 44.5% de las y los adolescentes presentaba algún sentimiento negativo, como miedo (22.5%), angustia (15.7%) o depresión (6.3%) (Unicef, 2020b).

En Argentina, a partir del 20 de marzo de 2020, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso, a través de un decreto de necesidad y urgencia, el aislamiento social, preventivo y obligatorio (en adelante ASPO) para todo el territorio nacional. Esta medida implicó la limitación de los movimientos poblacionales, la restricción de las actividades laborales, la definición de ocupaciones nominadas como esenciales (exceptuadas de las restricciones de movimiento), la suspensión de las actividades culturales, deportivas, recreativas y religiosas. En el caso de las niñas, los niños, las y los adolescentes, se suspendieron las clases presenciales y la educación pasó a la modalidad virtual. Esta medida fue prorrogada mediante diversos decretos durante los siguientes cuatro meses que duró la presente investigación. El Gobierno adoptó un conjunto de medidas de protección social desplegadas a fin de paliar la profunda crisis, en especial en los sectores más empobrecidos. Se implementaron el ingreso familiar de emergencia, dirigido a un conjunto de la población de entre 18 y 65 años; un subsidio extraordinario a la asignación universal por hijo y por embarazo; así como un refuerzo adicional en la tarjeta Alimentar y al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción para brindar algún tipo de alivio económico inmediato a empresas y trabajadoras/es afectados directamente por la caída de la actividad económica. A las anteriores se les sumaron servicios alimentarios escolares y refuerzo para comedores comunitarios.

En este contexto, las niñas, los niños, las y los adolescentes debieron permanecer en sus hogares. En caso de no residir ambos progenitores en el mismo domicilio, debían hacerlo en el que constituía su centro de vida y trasladarse a la residencia del otro una vez por semana. En cuanto a la escolaridad, la educación remota en emergencia cobró distintos matices según las jurisdicciones, las instituciones que la implementaran y las condiciones de vida de las y los estudiantes. Las desigualdades digitales y pedagógicas repercutieron indefectiblemente en la garantía del derecho a la educación.

En los primeros meses de la pandemia, diversas investigaciones advirtieron acerca de los posibles efectos psicológicos que las medidas de cuarentena tendrían sobre las infancias y las adolescencias, y recomendaron garantizar el apoyo parental y la preservación de los vínculos intersubjetivos para la continuidad de su desarrollo (Liu et al., 2020). También se desarrollaron lineamientos para promover y transmitir estrategias de comunicación de posibles riesgos, despliegue de oportunidades emergentes y herramientas protectoras de la salud mental (OMS, 2020; OPS, 2020).

Entre estos estudios cabe mencionar el realizado en mayo de 2020 en España para conocer los efectos del confinamiento en niñas y niños de entre 10 y 14 años, luego replicado en Chile, Uruguay y Perú (Ares et al, 2021; Guarnizo & Romero-Heredia, 2021). Elaborado desde una perspectiva de la sociología de la urgencia y empleando metodologías participativas, se indagaron los sueños, miedos, alegrías y tristezas vividas en ese lapso (Martínez-Muñoz et al., 2020). Por su parte, el Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia de Uruguay (2020) encontró que, como consecuencia de la cuarentena, el 45% de niñas, niños y adolescentes de 10 a 17 años no había tenido contacto con amigos o solamente lo había hecho por WhatsApp, compartían mayormente actividades con los adultos convivientes y pasaban mayor tiempo en actividades lúdicas digitales. Asimismo, la mayoría manifestó intenso temor de que su familia se enfermara. En este sentido, Loades et al. (2020) han enfatizado en la necesidad de formular políticas públicas que acompañen tanto a niñas, niños y adolescentes como a sus familias a desplegar estrategias para afrontar las afectaciones que se detectaron tempranamente.

Con la convicción de que la situación disruptiva ocasionada por la pandemia tiene efectos insoslayables en la subjetividad, tanto en los modos de sufrimientos como en el desarrollo de potencialidades, el objetivo de la investigación se orientó a describir y analizar cómo niñas, niños y adolescentes de distintas jurisdicciones de Argentina construyeron sentidos y vivenciaron los cambios producidos por la pandemia y la cuarentena durante los meses de marzo a julio de 2020, así como explorar sus concepciones acerca de las prácticas de cuidado novedosas en aquel período.

Las preguntas que guiaron el estudio fueron: ¿qué sentidos construyeron niñas, niños y adolescentes acerca de la pandemia y la cuarentena?, ¿qué emociones experimentaron?, ¿cómo vivenciaron las modificaciones en cuanto a las prácticas escolares durante el aislamiento?, ¿cómo se transformaron sus actividades de la vida cotidiana?, ¿de qué modos concibieron las prácticas de cuidado?

La complejidad de los fenómenos asociados a la pandemia y su carácter inédito han exigido apelar a una reflexión y una comprensión colectiva de los acontecimientos, así como a un pensamiento dialógico y creativo para abordar el impacto sobre la vida cotidiana y, en especial, las afectaciones, malestares y capacidades vivenciadas por las niñas, los niños y las y los adolescentes a partir de sus propias narrativas, juegos y otras formas de expresión.

Método

Se trató de un estudio exploratorio descriptivo, enmarcado en un abordaje de tipo cualitativo (Minayo et al., 2004; Vasilachis, 2006). Se realizó entre marzo y julio de 2020, y participaron 68 niñas, niños y adolescentes de 2 a 18 años, residentes en el área metropolitana de Buenos Aires (zona urbana común que está constituida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 40 municipios de la Provincia de Buenos Aires [en adelante AMBA]), en otras localidades de la Provincia de Buenos Aires y en las provincias de Santa Fe, La Pampa y Río Negro (tabla 1).

Tabla 1 Cantidad de participantes, según su edad 

Como criterio de inclusión, se incorporó al estudio a aquellas personas que residieran en las jurisdicciones antes mencionadas (las que presentaban un criterio de diversidad geográfica y sociodemográfica, respondiendo a distintas regiones y realidades socio-sanitarias del país), pudiendo vivir tanto con familiares en sus hogares como en instituciones convivenciales. Estas últimas estaban ubicadas en la ciudad de Luján, en la Provincia de Buenos Aires. En ellas vivían veinte mujeres madres junto a sus hijos e hijas; ellas reciben apoyo psicosocial, orientación médica y jurídica durante el tratamiento comunitario de uso de drogas y el padecimiento de diversas violencias en sus contextos familiares y barriales.

Quedaron excluidas las personas mayores o menores de esa edad y las que residieran en otras provincias. Para la selección de las y los participantes se utilizó la técnica de bola de nieve (Marradi et al., 2010).

A partir de considerar a las niñas, los niños, las y los adolescentes como sujetos epistémicos legítimos, generadores de saberes y de sus propias narrativas, se seleccionaron instrumentos de recolección de datos que permitieran amplificar sus voces. Para esto se elaboró una guía con preguntas abiertas que buscaba indagar sus construcciones de sentido acerca de lo que estaba sucediendo, qué les gustaba y disgustaba, cuáles eran sus temores (si es que los tenían), qué actividades realizaban en sus hogares, qué sentían respecto a no concurrir al jardín o la escuela, qué mensajes deseaban compartir con otras niñas y otros niños, así como qué anécdotas podían contar. Las preguntas fueron grabadas por voces infantiles y luego enviadas a través de la aplicación WhatsApp a distintas familias, para ser respondidas por sus niñas, niños o adolescentes con el mismo formato. Se indicó que podían incluir producciones espontáneas, como fotos de sus dibujos, fotos y videos de sus creaciones lúdicas, audios con canciones y cuentos inventados. De ese modo, se decidió utilizar dicho lenguaje plástico-visual, así como también el juego (ambos constitutivos de la niñez) como posibilidades para acercarse respetuosamente a su asentimiento informado y como una apuesta a evitar la reproducción de miradas adultocéntricas, visibilizando perspectivas situadas de las infancias y adolescencias en Argentina.

Esta propuesta de dispositivo de producción de datos remite a una noción instrumental que permite imaginar una multiplicidad de formas de visibilizar el campo social (Salazar-Villava, 2003) que, a su vez, abren posibilidades metodológicas no convencionales. La expresión a través del lenguaje plástico-visual permitió la construcción de una perspectiva del mundo que facilitó una representación de sí como sujetos de la cultura. Dibujar, pintar, escribir y representar permitió a niñas, niños y adolescentes considerarse como sujetos capaces de concretar ideas, interactuar con el lenguaje y la materia, cuestionar y manifestar sus consonancias y disonancias (Sparavkin, 2015).

El análisis de las fotografías, los dibujos y las producciones lúdicas se basó en la metodología de los mapas mentales, desde la cual se rescatan las miradas subjetivas hacia los espacios que habitamos (Cendales & Mariño, 2001). La fotografía posibilitó observar, analizar y teorizar la realidad social. En ese sentido, la imagen como dato ayuda a contextualizar lo observado y profundizar sobre aspectos menos visibles en otros registros (Boneto, 2016). De esta manera, el mosaiquismo metodológico (Bonvillani, 2018) empleado en esta investigación buscó alcanzar una variedad de productos de distinta materialidad por considerar que cada uno de ellos constituye una construcción de la experiencia vivida. En total se trabajó con 68 mensajes de audio vía WhatsApp; 62 fotos de vida cotidiana, juegos u otras construcciones lúdicas; 27 dibujos; 8 videos y 9 cuentos o canciones.

Las dificultades y restricciones que impuso el contexto de la pandemia para hacer el trabajo de campo determinaron que solo pudieran participar quienes contaban con tecnologías digitales; por lo que no se encuentran representadas las infancias y adolescencias de sectores sociales más vulnerados. Especificar esta limitación implica reconocer las profundas desigualdades y diversidades de las infancias y las adolescencias en Argentina, por lo que los resultados no pretenden ser extrapolables a otras experiencias.

Para el análisis de los datos se adoptaron enfoques procedimentales (Huberman & Miles, 1994; Rodríguez-Gómez et al., 1996) que se desarrollaron en tres momentos: primero, se transcribieron las narrativas de las niñas, los niños, las y los adolescentes recibidas a partir de los audios y los materiales producidos de manera espontánea. Luego, se codificaron y sistematizaron los materiales en formato de audios, video, imagen y texto según las siguientes dimensiones: construcción de sentidos acerca de la pandemia y la cuarentena; emociones en torno a la pandemia y la cuarentena; experiencias escolares; actividades de la vida cotidiana; prácticas de cuidado. Por último, se realizó un análisis de contenido (Bardín, 1986), para luego interpretar la información de carácter analítico y caracterizar las significaciones, valoraciones y emociones, así como sus estrategias para afrontar esta nueva situación.

El estudio fue llevado a cabo por un equipo interdisciplinario conformado por profesionales provenientes de distintos campos disciplinares: psicología, trabajo social, terapia ocupacional, pediatría y psicopedagogía. Se solicitó la firma del consentimiento informado de familiares o referentes afectivos e institucionales (en el caso de las y los adolescentes institucionalizados) y, como fue explicitado anteriormente, también del asentimiento de las niñas, los niños y adolescentes participantes.

Resultados

El estudio se llevó a cabo durante los primeros momentos del ASPO, tiempo que implicó esfuerzos adaptativos y la imperiosa necesidad de comprender y asimilar las transformaciones que estaban sucediendo. Aquello previamente entendido como normalidad quedó suspendido y las representaciones que, hasta entonces, parecían certezas inquebrantables comenzaron a resquebrajarse, dando pie a un camino de incertidumbre y extrañamiento que se modificaba cada día.

Los resultados obtenidos se organizaron según las dimensiones mencionadas, aclarando el nombre, la edad y el lugar de residencia de cada participante.

Construcción de sentidos acerca de la pandemia y la cuarentena

Si bien la mayoría de las y los participantes utilizó términos formales diferentes (como pandemia, cuarentena, virus, contagio, coronavirus), en sus respuestas se encontraron particularidades vinculadas con su etapa evolutiva particular, que expresaban los propios y singulares sentidos que le atribuían a las nociones que podían escuchar a través de los medios de comunicación y en las conversaciones de sus familias. De este modo, en sus relatos se exteriorizaba el impacto insoslayable que produce el acceso a la información. También se identificaba la inexistencia de una traducción unívoca entre aquello oído o visto y la capacidad interpretativa de cada sujeto. Así, los niños y las niñas más pequeños simbolizaron al virus como un personaje con intencionalidad en sus acciones (malo, viajero, que es capaz de trepar) y con corporalidad (colores, antenas) que se integraba a su ambiente. A través de canciones y cuentos relataron luchas de superhéroes y superheroínas contra el bicho malo que con distintas armas, incluido el jabón, matan o hacen desaparecer al covid-19, al «fantasmoso» (aludiendo al fantasma famoso) o al «maldito coronavirus». También solicitaron soluciones a través de la ciencia o de terceros, como el control de plagas. Fueron narrativas cargadas de afecto, donde se destacaron tonos de enojo o angustia:

¡Qué se vaya a la casa el virus! Es malo (…), lloró el virus, el papá lo retó, se tomó un avión. (Ana, 2, AMBA)

Estamos encerrados en casa porque está el virus; está paseando en toda la ciudad. (Micaela, 3, AMBA)

Hay bichitos malos; hay bichos blancos y negros que se llaman coronavirus. (Dante, 3, AMBA)

Es como un bichito que es microscópico y que no se ve. O sea, suponen, si estoy en el hospital y lamo el piso como el virus te trepa la lengua y ahí estás envenenado. (Faustina, 5, AMBA)

En el caso de las y los adolescentes predominó la construcción de sentidos vinculados al carácter global de la pandemia, entendiendo enfáticamente que se trata de una experiencia compartida por toda la humanidad. En algunos casos, la situación fue definida como un acontecimiento histórico, con el potencial de marcar el propio devenir y el de generaciones futuras. De este modo, al plantear los efectos que podrían surgir a partir de la pandemia y el confinamiento, no solo en el momento actual sino en el futuro, las referencias incluían las dimensiones espaciales y temporales:

Hay una pandemia mundial por el covid-19, que se originó en China al parecer. Y ahora estamos todos en cuarentena porque es altamente contagioso. (Morena, 14, AMBA)

Hay una pandemia por todo el mundo que está matando a millones de personas por día. (Luana, 14, AMBA)

Es un momento que uno no se da cuenta al principio, pero…, es un momento histórico. Es algo que en las próximas generaciones se va a hablar de esto. Es una situación muy complicada que afecta a todos los países tanto económicamente como socialmente. (Facundo, 14, AMBA)

Este virus te obliga a quedarte en tu casa; entonces, el mundo está respirando. Están creciendo los árboles, no hay deforestación, tantos incendios por culpa de los hombres, hay cada vez más peces, los arroyos se están limpiando. (Gala, 15, Río Negro)

También surgieron reflexiones sobre la importancia de los vínculos interpersonales, ya sea familiares o comunitarios:

Lo que me gusta es que estoy más tiempo con mi mamá, eso. (Betiana, 8, AMBA)

Lo que me gusta de la situación es que, estando en cuarentena, por lo menos siendo yo un chico, me da a entender lo importante que es estar con otros. Es una situación que me hace reflexionar y pensar lo importante, que uno no se da cuenta, que es muy importante el estar con el otro y tener un contacto estando fuera de su casa. (Facundo, 14, AMBA)

Niñas, niños y adolescentes institucionalizados constituyen un grupo especialmente vulnerable que vivenció una marcada interrupción en su intercambio socioafectivo con las figuras adultas con quienes compartían su vida cotidiana (como referentes, docentes y profesionales que, por la pandemia, dejaron de asistir presencialmente a las instituciones), y especialmente con sus familiares que discontinuaron las visitas, ya que fueron explícitamente prohibidas por las medidas de prevención. A su vez, se evidenciaron importantes dificultades de acceso a la información respecto a lo que estaba sucediendo:

Mucho no sé. Acá no nos dejan ver las noticias. (Damián, 15, AMBA)

No lo creía hasta que pasó la cuarentena y nos explicaron más; ahí empecé a entender. ¡No es joda, es verdad!. (Alejandra, 12, AMBA)

No tenemos contacto con el afuera; no tenemos visitas. (Naomy, 15, AMBA)

Emociones en torno a la pandemia y la cuarentena

En la primera etapa del confinamiento, muchas niñas y niños valoraron positivamente la oportunidad de pasar más tiempo con sus familiares y de realizar actividades de recreación en su casa, pero también manifestaron sensaciones de añoranza por quienes no podían ver, como sus familiares no convivientes y amistades:

Quiero ir a la casa de los abuelos, uno y después uno, y después otro. Quiero que se vaya el coronavirus de miércoles. (Antonia, 3, Provincia de Buenos Aires)

[Me gusta] que mis papás están más en mi casa. ¡Y uso la tablet más! (Tobías, 7, AMBA)

Yo quiero ir a la casa de mis amigos cuando pase. Ahora. Pero mi papá me dice que no; solo con barbijo y mi mamá también. Yo quería ir sin barbijo, y bueno, me quedo en casa. (Jerónimo, 7, Santa Fe)

Las y los adolescentes, por su parte, manifestaron malestar por tener que permanecer al interior de sus hogares y expresaron su necesidad de contacto con sus pares, así como de circular por otros espacios de socialización, por fuera del ámbito familiar. Al mismo tiempo, se percibe en ellas y ellos una experimentación de la propia potencia al reconocer que cada quien puede hacer lo posible en su vida cotidiana para cuidar la salud propia y de las otras personas:

[No me gusta] no poder salir, no poder ir a la escuela, no poder hacer mis actividades. (Emi, 14, AMBA)

El no poder tener contacto con otros familiares, no poder estar con tus amigos, no poder salir a la plaza, no poder ver al mundo, hacer una actividad como ir al cine. (Miranda, 15, Provincia de Buenos Aires)

Lo que le diría a otros chicos es que estén en un punto medio. Ni deliren ni se enloquezcan porque crean que vamos a morir todos o que se va a erradicar la raza humana. (Fernando, 14, AMBA)

Me gusta poder ayudar haciendo algo simple como quedarme en casa. (Lucas, 17, Provincia de Buenos Aires)

Otra emoción presente en las narrativas de niños, niñas y adolescentes fue el miedo y la preocupación por el contagio del virus. Cuando se escuchan sus propias vivencias aparecen algunas expresiones que le otorgan un matiz aterrador, como, por ejemplo, que el coronavirus «te agarra», «es letal», «es grave», «te morís», «se te mueren abuela, abuelo y bisabuela»:

Lo que está pasando es que hay coronavirus y eso y porque no podemos irnos de casa… Porque si sos un nenito del jardín o si tenés más de 64 años te morís. (Manu, 6, AMBA)

[Tengo miedo de] que alguien de mi familia se contagie o yo. Igual sé que como estoy en mi casa y no salgo es menos probable que me pueda contagiar, pero igual sé que hay probabilidades. (Catalina, 13, AMBA)

[Tengo miedo de] que se contagien mis padres; no saber qué hacer si ellos no están. (Damián, 15, AMBA)

[Tengo miedo] por mis familiares mayores y que tienen cuadros preexistentes, que son los más. Que salgan menos, tienen más probabilidades de agarrarse el bicho y que le pasen peores cosas. (Lucas, 17, Provincia de Buenos Aires)

En ocasiones, los temores, no solo incluían los efectos biológicos de la enfermedad, sino otras problemáticas asociadas a la situación de crisis que trajo aparejada la pandemia y la cuarentena, tales como las dificultades económicas y un mayor despliegue de las fuerzas de seguridad en las calles en los barrios populares:

Me da miedo perder a algún familiar o no poder tener el pan de cada día. (Thiago, 12, AMBA)

A lo que también podría tener miedo es a la economía, por lo menos en nuestro país. Que, hablando en criollo, si ya estuvo complicada la situación, ahora se va a ir al carajo, aún más de lo que ya estaba. (Fernando, 14, AMBA)

[Tengo miedo de] La policía, por ejemplo, vos salís y te agarra; te lleva un comisario y no te deja explicar. (Atahualpa, 7, La Pampa)

[A otros chicos y chicas les diría] que sí pueden que salgan, pero que no los atrape la gorra [policía] nomás. (Damián, 15, AMBA)

Experiencias escolares

La modalidad virtual que adquirió la escuela en la pandemia fue experimentada, al cabo de unas semanas, como una experiencia agotadora y exigente, que restringía el tiempo disponible para realizar otras actividades placenteras. Niños, niñas y adolescentes manifestaron extrañeza frente al cambio imprevisto y extendido de los modos de vincularse en y con la escuela, los cuales hacen soporte a la experiencia de enseñanza-aprendizaje:

No podemos explicar bien las tareas por Zoom. Es muy difícil hacer las cosas y a veces ni siquiera te das cuenta de algunas cosas que tenés que hacer y no tenés a alguien que te las diga y en la escuela sí. (Mar, 7, Río Negro)

Lo que no me gusta es que no veo a mis amigos; tengo mucha tarea. También que es diferente al colegio y es como que…, igual quiero volver para el colegio, aunque parezca raro, lo extraño un poco. (Catalina, 13, AMBA)

La «tarea escolar» que recibieron a través de tecnologías digitales adquirió distintas connotaciones. En algunos casos, se la señaló como organizadora estructural del día, pero en otros como excesiva, como una actividad rutinaria y obligatoria, quedando simplificada la función de la escuela a enviar la tarea y la función de los estudiantes a realizarla:

Hago la tarea y después, cuando termino, es que me voy a mi pieza a mirar la tele, o a dibujar o mirar el celu. (Haru, 7, AMBA)

Hago tarea muy aburrida. (Felipe, 7, La Pampa)

Quiero estar con mis amigos y además las seños nos dan mucha tarea, 47 páginas. Y prefiero ir a la escuela que no me dan tanta tarea; nos mandan mucha. (Santiago, 9, La Pampa)

Al principio me entretenía haciendo los deberes que mandaban online, pero después los profesores se pasaron de rosca y nos mandaron mucho, y nos estamos atrasando. s levantarse y hacer los módulos durante todo el día. (Miranda, 15, Provincia de Buenos Aires)

Extrañan también el rol de la escuela en tanto espacio de vinculación con sus docentes, con amigas y amigos, el recreo en tanto lugar para compartir y desplegar sus propias propuestas, así como también la imposibilidad de realizar los rituales de finalización de ciclo escolar:

Algunos preferimos las clases porque podemos estar con nuestros amigos, pero estar encerrados no nos gusta a ninguno. (Manuel, 10, Río Negro)

Muchos niños están esperando volver a clases… Algunos preferimos las clases porque podemos estar con nuestros amigos. (Manuel, 10, AMBA)

¡Los chicos del último año quieren hacer su viaje de estudio! Si no vamos al viaje, no paso a primer año. (Thiago, 12, AMBA)

Actividades de la vida cotidiana

En las respuestas sobre la vida cotidiana, además de lo referido a la escolaridad virtual, se observa una recurrencia de la presencia del juego, el uso de la tecnología y el tiempo de no hacer nada.

A través del juego manifestaron una búsqueda de experimentación de manera individual o interpersonal. Así, refirieron y enviaron fotos o videos documentando la transformación que realizaban de los espacios disponibles en sus hogares, ya sea en su interior como en los patios, mediante el armado de refugios y la recreación de aulas escolares en las cocinas. También comentaron que realizaban actividades plásticas, juegos de dramatización y de exploración en la naturaleza, corrían carreras con sus mascotas, trepaban las paredes y construían máscaras, disfraces, escudos o armas (algunas hechas de corazones) como modos para enfrentar el coronavirus:

Juego, pinto, dibujo y…, ¡juego a ser científico! (Jazmín, 4, AMBA)

Acá en el patio me hice una casita porque estaba aburrida, dije: ¿puedo jugar con el patio de adelante? Y me dijeron que sí y me hicieron una casita. (Haru, 7, AMBA)

El estar afuera constituyó una actividad muy valorada que les permitía cambiar de ambiente y explorar de manera más activa su motricidad, inclusive teniendo en cuenta que el afuera estuvo limitado -en la primera etapa de la cuarentena- a la posibilidad de tener un patio o balcón en el cual transitar y jugar:

A veces salgo afuera. En la escuela me mandaron cosas de a qué puedo jugar, por ejemplo…, puedo jugar a juegos de mesa, juegos de adentro de mover el cuerpo o puedo hacer gimnasia con la Patri. (Atahualpa, 7, La Pampa)

El uso de las tecnologías se mostró como una actividad destacada entre quienes tenían acceso a las mismas. Se lo percibió como un contrato con los adultos que llevó a una habilitación para utilizarlas con menos restricciones que en momentos anteriores a la pandemia, así como la forma de acceder a la escolaridad y mantener el contacto con familiares y amistades. En muchas y muchos se identificó la creación de nuevas prácticas de comunicación y juego a través de las plataformas digitales, tales como los festejos de cumpleaños devenidos en «zoompleaños» y el «coronabingo» (un bingo que se puede jugar con múltiples jugadores en línea). No obstante, para otras y otros las pantallas han generado angustias o tentativas de evitación, ya que los confrontaba con la ausencia del otro en su dimensión corporal:

Mis papás tienen. Mi mamá me presta la compu y también sus celulares. Me dejan ver tele, yutu [sic], Net&ix. (Vicente, 8, AMBA)

Tenemos unas cuantas cosas con tecnología que me ayudan a divertirme. (Jeremías, 10 años, Santa Fe)

Las respuestas vinculadas a no hacer nada parecieron referirse a una manera distinta de transcurrir en el tiempo, ligado tanto con la imaginación como con el descanso o el aburrimiento:

No sé; solo mirando el techo, imaginando que estás afuera. (Faustina, 5, AMBA)

Tarea, jugar Minecraft y…, nada. (Gonzalo, 11 años, AMBA)

Prácticas de cuidados y sus dimensiones

Las narrativas de las niñas, los niños, las y los adolescentes sobre la necesidad de mantener ciertos cuidados por la pandemia se pueden ordenar en tres dimensiones: el Estado cuidando, los profesionales de la salud cuidando y el cuidado de niñas, niños y adolescentes hacia las otras personas.

Con respecto a la dimensión del Estado cuidando, las decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo argentino fueron más visibles y evidentes para las niñas y los niños que en situaciones habituales. Junto a sus familias, vieron en medios audiovisuales los anuncios que explicitaban las medidas de cuidado y las restricciones en las actividades. Desde su primer discurso, el Presidente apeló a las responsabilidades sociales y la solidaridad en relación al cuidado de sí y de los otros, y le pidió a todos los habitantes que hicieran un esfuerzo y se quedaran en casa. En este contexto, aparecieron en las narrativas infantiles múltiples referencias: «el Presidente lo dijo» o «como dijo Alberto» (en referencia a Alberto Fernández, presidente de la República Argentina).

Me gusta que exijan a todos la higiene, lavarse las manos, el cuidado del uno hacia el otro. Es como que yo creo que si antes no lo tenían en cuenta, ahora sí lo van a tener que tener en cuenta porque es importante para la salud de ellos, sus familias. (Naomy, 15, AMBA)

También, principalmente en los juegos de las niñas y los niños, aparecían mencionados las médicas y los médicos, las científicas y los científicos, como quienes cuidan y pueden encontrar respuestas ante la pandemia.

Los doctores están inventando vacunas especiales para señores grandes que no tengan 80 y que sean chiquitos y que sean adolescentes (Faustina, 5, AMBA).

Tengo una idea, al fin la conseguí: tengo que ser un gran inventor. Llamaré al control de plagas y les daré un microscopio detectavirus y matavirus. ¡En especial, matemos al maligno coronavirus! [Canción espontánea] (Lorenzo, 8, AMBA).

Hay un virus en todo el mundo, que se está extendiendo, y los médicos para que no se enfermen todos de golpe nos hacen que estemos en cuarentena, que no podamos salir de nuestra casa salvo para necesidades obligatorias (Nicolás, 11, AMBA).

En relación a la dimensión vinculada a los profesionales de la salud cuidando, al inicio de la cuarentena se instaló en algunas ciudades del país la costumbre de salir al balcón, al patio, a la reja de entrada de las casas a las 21 horas para homenajearlos con aplausos y demás demostraciones de reconocimiento y agradecimiento. Muchas y muchos niñas, niños y adolescentes refirieron sentirse fuertemente convocados por esta invitación. De este modo, esos otros no familiares penetraban a sus hogares -aunque fuera solamente por la dimensión de lo oído-, y ellas y ellos también podían llegar al espacio de lo público para hacerse escuchar aplaudiendo o gritando «gracias doctores». Por otra parte, la nueva rutina del aplauso se incorporó como parte de las prácticas habituales durante los primeros meses del confinamiento y marcó un momento diferente en un día envuelto de la mismidad de lo que se repetía una y otra vez.

También se verificó que tanto niñas y niños como adolescentes conocían los recaudos en cuanto a la higiene de manos, distanciamiento físico y la importancia de cuidar a los demás.

Para salir hay que lavarse bien las manos antes de comer, o antes de comer el postre, antes de tomar la merienda, el desayuno, la comida la noche, el postre de la noche, y sí o sí, tenemos que lavarnos bien las manos del derecho y del revés, también lavarse las uñas muy bien y pasarse entre los dedos una y otra vez. (Faustina, 5, AMBA)

Afecta más a mayores de 65 años, personas con enfermedades respiratorias, pero igual hay que cuidarse porque somos riesgosos para ellos. (Morena, 14, AMBA)

Que se cuiden, que se laven las manos, que no vean a personas de riesgo porque al no ser mortal para niños, es mortal para abuelos mayores de edad. (Gala, 15, Río Negro)

De ese modo, se cuidaban a sí mismos, convocaban a otras personas a cuidarse y apelaban a una construcción colectiva, en el marco del reconocimiento mutuo. Así, se sentían sujetos capaces de transformar la realidad.

Discusión

A través del estudio se ha podido generar una aproximación a las perspectivas, sentimientos y pensamientos de niñas, niños y adolescentes en los primeros tiempos del ASPO en distintas jurisdicciones en Argentina; este era el momento en el que las informaciones que circulaban acerca del fenómeno de la pandemia y las medidas de confinamiento eran novedosas y no completamente comprendidas por los diferentes colectivos sociales.

Las producciones infantiles aquí abordadas no debieran pensarse únicamente como procesos mentales individuales sino que es necesario concebirlas desde un enfoque relacional y atendiendo a las características del contexto social y cultural en las que se producen (García-Palacios et al., 2015). Los diversos significados que construyeron para entender las transformaciones motivadas por la pandemia no se trataron de meras copias de los saberes transmitidos por personas adultas. Fueron, en cambio, elaboraciones singulares ligadas a su desarrollo evolutivo, a su historia personal, al acceso -o sus limitantes- a los medios de información y al modo en el que las figuras de cuidado hubieran podido, o no, ofrecer un velo de significaciones (Zelmanovich, 2003) ante una realidad inédita en la que también se encontraban inmersos.

El pensamiento infantil, vinculado con el animismo y la tendencia a otorgarle conciencia a todo lo que los rodea, se hizo presente en los modos en los que las niñas y los niños de menor edad significaron lo que acontecía en relación al virus.

A través del juego, las niñas y los niños desarrollaron la capacidad de contener experiencias, expresaron múltiples emociones y lograron emanciparse momentáneamente de la realidad creando una nueva e, incluso, violentando aquello real que los asustaba o generaba malestar (Levin, 2019). Con el despliegue del juego hay una desaparición de los espacios ordinarios y una superposición con el lugar de la ficción lúdica, lo que instituye un ámbito tanto simbólico como mágico que actúa como refugio (Scheines, 2017). El juego de armado de casitas o refugios en las niñas y los niños constituyeron intentos de preservar la intimidad cuando la imposibilidad de alternancia entre presencia/ausencia con otras personas convivientes se hicieron constantes, y el confinamiento interfirió en el proceso de autonomía progresiva.

También la creación de nuevas prácticas de comunicación y juego a través de las plataformas digitales constituyó un espacio de contención y de encuentro que produjo efectos simbolizantes y subjetivantes.

En relación a las emociones vivenciadas, en los primeros momentos del confinamiento, gran cantidad de niñas y niños destacaban que les gustaba disponer de más tiempo para estar en su hogar, con su familia, y destinarlo a jugar o descansar, en vez de levantarse temprano para ir a la escuela. De ese modo, la nueva cotidianeidad permitía desnaturalizar el orden que parecía dado -imperturbable hasta entonces- y vislumbrar que existían otros modos de vivir y organizar la vida en común. Pero, al mismo tiempo, expresaron angustias, preocupaciones y miedos ligados a extrañar a sus referentes afectivos, a enfermarse, a contagiar a otras personas, a la muerte, a los efectos generados por el accionar de las fuerzas de seguridad y a las crisis económicas.

Diversas manifestaciones de enojo, irritabilidad, agresividad, retracción y angustia emergieron en los juegos, cuentos, relatos y canciones. Estas vivencias también se identificaron en otros estudios realizados con infancias en los primeros tiempos de la pandemia (Panda et al., 2021), y constituyen expresiones esperables de la afectación frente a los acontecimientos que vivenciaron niñas y niños, así como intentos de simbolización de la experiencia y los efectos del ASPO. Si bien la pandemia se configuró en una situación disruptiva que impactó sobre el psiquismo y que posee una potencialidad traumatogénica (Benyakar, 2005), no debe entenderse en términos psicopatológicos. Por ello, es preciso comprender las afectaciones o regresiones que pueden aparecer en niñas, niños y adolescentes como reacciones esperables en un contexto de pandemia y de restricciones de rutinas, de interrupción de los modos habituales de vincularidad y de corporalidad.

Las y los adolescentes expresaron, a través de sus narrativas, un malestar más intenso en relación a la exigencia de una permanencia extendida en sus hogares, la circulación restringida y la imposibilidad del encuentro con pares. Es decir, enfatizaron la necesidad y la importancia del lazo social que vehiculiza el encuentro cara a cara, con su posibilidad de propiciar el intercambio de gestos, miradas, silencios y acontecimientos. Las tareas psíquicas en la adolescencia, como tomar distancia con sus progenitores, su salida a la exogamia y la construcción de autonomía, se vio dificultada por el imperativo de una convivencia familiar sin alternancias.

La experiencia del hacer nada en las vidas cotidianas de niñas, niños y adolescentes puede entenderse como parte del derecho al ocio, diferenciado de la multiplicidad de actividades que muchas y muchos tenían previamente a la pandemia. Así, emergió la posibilidad de vivenciar una dimensión del tiempo distinta a la productivista. Sin embargo, el hacer nada en algunos casos aludía a la ausencia de propuestas o iniciativas convocantes en meses en los que el confinamiento produjo alteraciones en la temporalidad y sentimientos de desgano. Las sensaciones de aburrimiento y monotonía producidas por el confinamiento y la interrupción de la antigua rutina diaria también han sido descritas en otras investigaciones sobre las afectaciones del confinamiento en adolescentes (Huyhua et al., 2020).

Una reflexión especial merece la comunicación pública proporcionada por los medios o el lenguaje mediático que ha producido un efecto de sobreinformación, el cual contribuyó a aumentar las angustias y ansiedades en el grupo explorado. A su vez, en la antípodas, en niñas, niños y adolescentes institucionalizados se evidenciaron importantes dificultades de acceso a la información (tanto a los medios de comunicación como a la transmisión y mediación que puede asumir un adulto cuidador), lo que habría limitado la comprensión inicial de la situación pandémica.

Las niñas, los niños, las y los adolescentes extrañaban el espacio cotidiano de la escuela y los vínculos intersubjetivos valiosos que allí se constituían. Las actividades escolares quedaron reducidas al mero cumplimiento de tareas, de lo que hay que hacer por sobre el proceso de construcción de ese hacer. La inconformidad identificada frente a la tarea interpela el sentido y la forma de enseñanza de contenidos que se presentan en el marco de las exigencias y necesidades afectivas, sociales, económicas y ambientales que la pandemia representa. Muchas niñas y muchos niños corporizaron su malestar desde la evasión: huyendo de las pantallas, buscando espacios de mediación lúdica que les permitiera tramitar la angustia de las ausencias. En las y los adolescentes extrañar la escuela fue un indicador de que la misma es un espacio de alojamiento psíquico, en donde la apropiación de contenidos se soporta en los vínculos con pares y con figuras distintas de las parentales que pueden contener y apuntalar (Bertin & Coseglia, 2017). Son espacios de encuentro que, además, constituyen una fuente de identificación motorizando el trabajo psíquico transformacional y de producción de subjetividad en ese tiempo de la vida (Viñar, 2009). En el proceso de aprendizaje de las y los adolescentes, el cuerpo cobra importancia en sus dimensiones biológica, sensorial, erógena e imaginaria para la construcción de la identidad y el procesamiento de los afectos a través del encuentro con otros, particularmente con pares que atraviesan cambios y procesos semejantes (Sternbach, 2006).

Con la suspensión de la presencialidad escolar se visibilizaron las profundas desigualdades económicas y sociales existentes, ya que numerosas familias no contaban con dispositivos tecnológicos o tenían importantes dificultades en el acceso a la conectividad. Algo que también se observó en las y los niñas, niños y adolescentes institucionalizados.

En lo referido a los cuidados, es interesante destacar que, desde su surgimiento, se ha concebido a la infancia como un grupo que debía ser cuidado especialmente, dada su vulnerabilidad. En ese sentido, se tendía a concebir un modelo unidireccional en el que las personas mayores e instituciones debían cuidar a las menores, más frágiles y en riesgo. Con la pandemia, esta noción ha sido conmovida y dislocada de dos modos complementarios: por un lado, al principio de la misma se consideró que las niñas y los niños no eran aquellos que se encontraban en una situación de mayor riesgo, sino que las y los adultos mayores y otras personas con comorbilidades o patologías previas eran quienes tenían más posibilidades de complicaciones en caso de infectarse con el virus. Por otro lado, los modos en los que la pandemia ha sido significada por las niñas, los niños, las y los adolescentes demuestran que se percibían como aquellas y aquellos que también podían y debían cuidar a otros, incluyendo, no solo a sus personas queridas, sino también a la sociedad en su conjunto. Esta identificación de una modificación de las prácticas de cuidado es la que se constituyó en una de las principales contribuciones de este estudio, e implica a diversos actores: el Estado cuida, las instituciones de salud cuidan, las familias cuidan pero también las niñas, los niños, las y los adolescentes lo hacen en clave intergeneracional. En relación al primer modo, es importante destacar que en los meses iniciales de confinamiento las medidas gubernamentales eran valoradas y comprendidas en términos de un Estado que protegía las vidas de las personas. Esta presencia de políticas sociales en lógica de cuidados se contrapuso a los efectos de la retracción de las mismas vinculadas a modelos neoliberales. En estas, la desaparición de las funciones del Estado que garanticen las condiciones mínimas de subsistencia, generan en muchos grupos poblacionales sentimientos de desamparo, reactualizando sentimientos de desvalimiento (Bleichmar, 2009). Y aún en el marco de un vasto plexo de derechos, las vulneraciones de los mismos previas a la pandemia evidenciaban el retrocesos de los derechos sociales de ciudadanía de las niñeces (Durán-Strauch, 2017; Luciani, 2010).

Asimismo, niñas, niños y adolescentes expresaron su valoración hacia las instituciones y los profesionales de la salud tanto en sus manifestaciones lúdicas, sus narrativas y en la importancia otorgada a los aplausos dirigidos a los mismos. Dicho reconocimiento y agradecimiento representaba un acto colectivo que atravesaba los límites de lo íntimo y solitario del hogar.

Niñas, niños y adolescentes se apropiaron activamente de las medidas de cuidado de sí mismos y de los demás. Rápidamente se autopercibieron como sujetos con capacidad de agencia en la producción del cuidado, asumiendo acciones cotidianas (como el lavado de manos, estornudar o toser en el pliegue del codo, entre otras) e incluso absteniéndose de realizar actividades que antes sostenían con naturalidad y disfrute (como los encuentros personales con familiares y otros afectos). Precisamente, esa suspensión de la interacción cuerpo a cuerpo con otras personas queridas fue resignificada, tanto por niñas y niños como por adolescentes, como un modo de cuidarlas e, incluso, de proteger a aquellas personas que no conocían, pero que formaban parte de su comunidad. De ese modo, se destaca la reflexión en clave empática ante la posibilidad del sufrimiento de otras y otros, asumiendo que sus acciones repercuten en el resto. Es un posicionamiento ético de reconocimiento del otro, de evitar su sufrimiento, de otorgarle consuelo o ayuda, de respeto al semejante en el sentido más profundo (Bleichmar, 2011). Este reconocimiento, la construcción del lazo social, la solidaridad y la noción de la responsabilidad en el cuidado hacia las otras personas indicarían las marcas de la acción colectiva y la dimensión ética presente en las infancias y adolescencias. Al contrario de la circulación de imaginarios acerca de las búsquedas juveniles como despolitizadas y descomprometidas (Alvarado et al., 2010), algunas de las narrativas recolectadas evidenciaron la presencia de nociones de cuidado común o colectivo por parte de las y los adolescentes. De modo que, en sus decires, aparece una referencia a sufrimientos o afectaciones que abarcan a otras y otros que habitan en territorios diferentes o con quienes no tienen lazos afectivos personales, lo que cuestiona la idea de indiferencia y denota inquietud por la repercusión social de prácticas de no cuidado en la población.

A partir de la implementación de la presente investigación también se vislumbraron horizontes para la elaboración de nuevos estudios tendientes a producir evidencias y saberes respecto de temáticas asociadas íntimamente a las aquí abordadas. Por un lado, resultaría de interés indagar los efectos de la producción de sentido que promueven los medios masivos de comunicación acerca de la pandemia en niñas, niños y adolescentes. Si bien otros artículos (como el de Leotti et al., 2021) destacan la efectividad de las conversaciones informales desarrolladas al interior de las familias para el aprendizaje acerca de los mecanismos de contagio y las medidas preventivas para evitar la transmisión de enfermedades, los hallazgos de nuestra investigación también permiten inferir que las posiciones subjetivas de apoyo o rechazo a las medidas de cuidado durante el confinamiento estuvieron, muchas veces, condicionadas por los mensajes de los medios de comunicación, los que, a su vez, solían carecer de adecuación para diferentes grupos etarios y poblacionales.

Por otro lado, la presente investigación evidenció que niñas, niños y adolescentes que viven en contextos de mayor vulnerabilidad social atravesaron la pandemia y las medidas de prevención de manera diferencial respecto de los grupos con menor vulnerabilidad. Por ello, resulta de particular interés para futuras líneas de indagación la ponderación de los determinantes socioeconómicos en la evaluación de los efectos de la pandemia sobre la salud mental de los grupos infantiles vulnerados.

En síntesis, las medidas de confinamiento durante el ASPO, así como la discontinuidad de la escolaridad, las actividades culturales y deportivas, las visitas a familiares, los encuentros con el grupo de pares y la suspensión de proyectos enfrentó a niñas, niños y adolescentes a la necesidad de elaborar pérdidas y duelos. A través del juego y de diversas expresiones creativas lograron procesar simbólicamente las situaciones con potencialidad traumática vivenciadas durante la pandemia, aunque para ello también fue esencial la función de sostén y mediatización de las adultas y los adultos cuidadores. Es esperable que estas evidencias tengan implicaciones prácticas y políticas, así como también contribuyan a la elaboración de estrategias de contención y apoyo para este grupo poblacional y sus agentes socializadores.

Otra de las contribuciones de esta investigación es evidenciar que, si bien el ASPO tuvo la potencialidad de generar malestares en las infancias y adolescencias, también permitió destacar su capacidad de agencia, su carácter de protagonistas en los procesos de transformación social y su posicionamiento como sujetos éticos (capaces de reconocimiento del otro), empáticos y solidarios. Es decir, como sujetos actuantes, con capacidad de conocer y comprender los parámetros morales que constituyen el marco normativo en el cual se desenvuelven sus vidas, de definir y evaluar sus acciones, de actuar aspirando a ser parte en los procesos e in&uir en el curso de sus interacciones con los adultos (Pavez-Soto & Sepúlveda, 2019). Las niñas, los niños, las y los adolescentes que participaron del estudio se apropiaron de la realidad y construyeron sentidos singulares y situados. Se sintieron parte del esfuerzo social y establecieron prioridades para la realización de acciones cotidianas en un marco de cuidados compartidos donde la representación de una salida colectiva frente a la pandemia fue primordial, denotando el pasaje de una lógica de cuidados centrada en lo individual a una lógica que alberga lo colectivo.

De esta manera, este estudio permitió visibilizar la dimensión política del posicionamiento de niñas, niños y adolescentes, quienes plantearon la competencia de las máximas autoridades del Estado en la conducción de la pandemia, así como el reconocimiento a las y los trabajadores esenciales, incluso más allá de los mensajes contradictorios promovidos desde diferentes sectores de la sociedad y los medios masivos de comunicación.

Una de las fortalezas del trabajo realizado ha sido reconocer los sentires y pensares de niñas, niños y adolescentes y de generar condiciones para el ejercicio de la participación en escenarios de vida cotidiana, particularmente durante el ASPO. Esta comunicación, establecida a través de tecnologías digitales, permitió amplificar sus voces resonando en sus comunidades, habilitando y reconociendo procesos que se continuaron con nuevas preguntas, posibilitando visibilizar aún más las vivencias plurales de las infancias durante la pandemia.

Agradecimientos

Este estudio se desarrolló en el marco del Grupo de trabajo Niñez, Derechos Humanos y Salud Mental del Departamento de Salud Comunitaria de la Universidad Nacional de Lanús. Se agradece a las niñas, los niños, las y los adolescentes que participaron de esta investigación, así como a sus familias que mediatizaron la posibilidad de escuchar y amplificar sus voces.

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* La investigación inició el 20 de marzo y finalizó el 7 de junio de 2020. Sin financiación. Área: salud mental comunitaria. Subárea: infancias y adolescencias.

Para citar este artículo: Barcala, A., Poverene, L., Torricelli, F., Parra, M., Wilner, A., Micele, C., Corrales, C., Moreno, E., D’Angelo, M., Heredia, M., Sánchez, N., & Vila, P. (2022). Infancias y adolescencias: vivencias durante la pandemia por covid-19 en Argentina. Regvista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 20(2), 1-25. https://dx.doi.org/10.11600/rlcsnj.20.2.5416

Recibido: 13 de Septiembre de 2021; Aprobado: 10 de Febrero de 2022

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