Introducción
«La juventud como tema ha vivido tiempos y momentos marcados por la reflexión teórica por parte de expertos, y la preocupación, tematización y a veces estigmatización por parte de la ciudadanía, hasta llegar a ser considerada como cuestión social» (Rodríguez, 2001, p. 73). Definir juventud no es algo sencillo, como tampoco lo es dilucidar los factores personales, sociales, axiológicos, así como el efecto grupal de su participación política, esto es, características, motivaciones y consecuencias de la misma (Rodríguez et al., 1993; Somuano, 2005). Las creencias y las emociones -la eficacia y la confianza- pueden ser considerados aspectos centrales en las miradas y las formas de valorar la participación política juvenil por parte de la sociedad, así como, el interés y la confianza parte de la configuración de la visión y juicio que la juventud posee hacia la esfera política. Estos son aspectos focales en esta investigación, como se irá presentando a lo largo de estas páginas.
Respecto a la política institucional es posible afirmar la reducida presencia de jóvenes (Iknow Politics, 2017; Instituto Mexicano de la Juventud [Imjuve], 2021; Ollin, 2019), así como también su mayor abstencionismo (Arias-Cardona & Alvarado, 2015; CNN, 2024; Instituto Nacional Electoral [INE], 2019). Todo lo cual invita a la reflexión, con la que se podrían pensar varias preguntas sobre el tema: ¿la juventud considera a la política? y ¿se siente considerada por esta? Y, por otro lado, ¿la política considera a la juventud? y ¿la sociedad confía en el papel de la juventud en la política?
A partir de estas preguntas de investigación, el objetivo de este artículo es describir, explicar y analizar dos cuestiones centrales: por una parte, cómo la sociedad considera el papel de la juventud en la política institucional y si confía en su quehacer político en este espacio; de otro lado, si la juventud se siente considerada en la política, si es que confía en la misma. De forma particular, aquí se indaga y presentan percepciones y opiniones de la ciudadanía hacia la juventud y la política; así mismo, también de la juventud según su sentir social general y político, la cual expone la discriminación percibida y vivida.
Se trata pues, de un tema tanto de actualidad como de interés social y político, el cual no ha sido muy abordado en México, no obstante los acercamientos institucionales (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación [Conapred], 2017, 2022; Imjuve, 2021; INE, 2019) y de organismos o investigaciones diversas (Ollin, 2019; Somuano, 2005). De ahí la intención de este trabajo en ampliar la información y profundizar sobre la problemática. Todo ello, como se presenta en el apartado metodológico, por medio, entre otras fuentes, de encuestas y entrevistas a la ciudadanía de la capital mexicana, principalmente en 2024, en torno a las elecciones que tuvieron lugar en México en esa época.
Este texto presenta, en primer lugar, las creencias y opiniones de la ciudadanía hacia la presencia y participación política de la juventud. En segundo lugar, las consideraciones de la juventud hacia el ámbito de la política. Se trata aquí de la política formal, institucional y convencional (como suele denominarse), sin olvidar que la política es mucho más que eso (Pérez, 2024; Somuano, 2005); sin embargo, para este trabajo se hace un recorte de significado. También las juventudes son amplias y diversas (Medina, 2000; Mora & De Oliveira, 2014); aquí se tratan de forma no homogénea, pero sí como grupo social etario con relación a la política y a otros sectores sociales. El estudio se centra en la Ciudad de México y en la actualidad, si bien se realizan algunas comparaciones históricas a modo de tendencias generales.
Conceptos
Se trata de una investigación centrada en creencias y emociones. Las primeras, en cuanto a consideraciones y opiniones sobre los temas aquí tratados; las segundas, en relación a la confianza sociopolítica, así como al sentir personal y social.
A través de las sensaciones de los sentidos y las percepciones del cerebro y del cuerpo se interiorizan las percepciones sociales basadas en la cognición y los afectos que configuran la programación mental de creencias y emociones; estas, a su vez, orientan y generan tanto conductas como comportamientos. El pensamiento consciente e inconsciente crea los esquemas cognitivos que construyen las formas de pensar, y las emociones ayudan a tomar decisiones y conducen a maneras de actuar. De hecho, la parte emocional al parecer procesa información de forma más rápida que la mente consciente lo hace (Damasio, 2006). Las emociones tienen funciones de adaptación al medio físico y social; son sociales con relación a la interacción y comunicación, así como motivacionales al orientar la conducta (Reeve, 1994). En todo caso, las percepciones inducen a la interpretación de sucesos, ya sea vía la experiencia o la adquisición de información, generando juicios. De tal forma, a la hora de percibir el mundo esto se hace a través del cristal de las creencias, valores y actitudes. Las creencias son estados mentales en los que se siente que algo es verdadero o probable; suele considerarse que son muy persistentes una vez se instalan. De las creencias y juicios devienen las actitudes y los comportamientos, teniendo en cuenta la influencia social y grupal, entre otras cosas (Myers & Twenge, 2019). Las emociones poseen un rol especial en la acción social pues develan necesidades y motivaciones para su satisfacción. Tienen componentes fisiológicos y cognitivos, los cuales interactúan entre sí (André & Lelord, 2012; Papalia & Wendkos, 2001).
Las emociones soportan las creencias a través de su intensidad y, según esta, les otorgan credibilidad y valor. Se trata de lo que se siente a modo de sistema de monitoreo del medio interno por parte del cerebro, y las reacciones de sensaciones corporales o pensamientos mentales que surgen de procesos de información y percepción interna y externa (Damasio, 2006). A través de ellas el cerebro toma decisiones según la importancia asignada según su intensidad o permanencia. Las decisiones se toman consciente o inconscientemente con la información de los sentidos, las emociones y las creencias; de ahí su importancia para la vida en general y también para la política.
En cuanto a la confianza en concreto, se trata de aminorar la incertidumbre, las posibilidades y obtener cierta seguridad (Luhmann, 1996). Es personal y social, relacionada con creencias, conocimientos o experiencias. Por ejemplo, la confianza política en ocasiones se configura a través de la información en medios y redes (Montero et al., 2008). De hecho, en este punto se considera que en la actualidad hay desconfianza ciudadana hacia la esfera pública (Tronco, 2013). En general, la confianza reduce la complejidad, aporta capital social, colabora en el compromiso social y en la legitimidad política, convivencia y bienestar. Es una expectativa que da cierta certeza a las instituciones, procesos y actores del espacio político (Luján, 1999; Ostrom & Anh, 2003).
Cognición y emociones colaboran en el conocimiento y comportamiento político, ya que a partir de ellas las personas «estructuran y representan cognitiva, actitudinal y afectivamente el mundo» (Brussino et al., 2009, p. 279). Además, debemos reconocer que la percepción es clave, en tanto los acontecimientos se significan en los discursos y, como afirma Gamson, «la gente actúa sobre la base de algún sistema de significado» (como es citado en Rodríguez et al., 1993, p. 21); y son las «interpretaciones de la realidad, antes que la realidad misma, las que guían las acciones políticas» (Kaudermans, como es citado en Rodríguez et al., 1993, p. 22). En todo caso, tiene lugar una compleja y dinámica relación entre creencias y vivencias, afectos y experiencias, discursos y prácticas.
Método
Este es un estudio con enfoque mixto, descriptivo, explicativo, reflexivo y, sobre todo, comprensivo (Morin, 1989). En él se combinan -en la medida de lo posible- encuestas y entrevistas (esto es, información cuantitativa y cualitativa) con objeto de lograr cierta representatividad de tendencias de opinión, creencias y emociones, así como ahondar en la riqueza de significado a través de los testimonios de la población y la obtención de relatos y explicaciones más allá de los datos cuantitativos.
En primer lugar, los datos cualitativos provienen de tres encuestas sobre cultura política aplicadas en 2012, 2018 y 2024 por un equipo de profesorado de la UAM/X y con la participación del alumnado, en la Ciudad de México. Las preguntas que se traen a estas páginas pretenden mostrar la evolución de la opinión social sobre la confianza hacia jóvenes candidatos y jóvenes en un cargo político. La encuesta del 2012 contó con una muestra de 770 entrevistas con margen de error ± 3.5 y nivel de confianza de 95%. Se incluyó a la diversidad de la población según variables de sexo, edad, nivel educativo, ocupación, residencia y niveles de ingreso. Se aplicó en 80 secciones electorales de la ciudad, dos en cada uno de los 40 distritos y 10 entrevistas por sección, en el mes de junio. La encuesta del 2018 contó con una muestra de 800 entrevistas, con margen de error de ± 3.5 y un nivel de confianza de 95%. En cuanto a la diversidad poblacional y lugares de aplicación, fue similar a la anterior, y tuvo lugar en junio. La encuesta del 2024 -con características parecidas a las otras- contó con una muestra de 400 personas, con margen de error de ± 5 y nivel de confianza de 95% y se realizó en el mes de mayo.
En segundo lugar, en relación a los datos cualitativos, se aplicaron 26 entrevistas, cara a cara, en el mes de mayo del 2024, a personas residentes en la Ciudad de México quienes contaban con edades comprendidas entre los 19 y los 67 años, mitad hombres y mitad mujeres, procurando que habitaran distintos lugares de la urbe y tuvieran niveles socioeconómicos y educativos diversos. Las preguntas se centraron en los puntos de este trabajo, por lo que en ocasiones se traen transcripciones que ilustran, amplían y aportan significado a los temas abordados, acompañando a otras fuentes o profundizando los datos que esbozan las encuestas. También en febrero de ese año se realizó otra entrevista sobre el tema de juventudes y políticas, en este caso a 25 jóvenes de ambos sexos entre 18 y 29 años, residentes en la ciudad, con situaciones económicas diversas, algunas de cuyas respuestas también se emplean en este texto.1
La investigación tuvo lugar desde los principios éticos, con el consentimiento informado de las personas, con garantía de anonimato de la información y con objeto de velar por la privacidad y seguridad de las y los participantes.
Resultados
Desconfianza hacia la juventud en la política por parte de la sociedad
El Programa Nacional de Juventud 2021-2024 reconoce que hay desconfianza hacia la política por parte de las juventudes y lo justifica afirmando que dicha situación es «resultado de la reproducción de prejuicios contra las personas jóvenes, del desdén histórico de las instituciones frente a sus causas y exigencias y de la agudización de sus carencias» (Imjuve, 2021, p. 26). De hecho, se afirma que esta es una de las causas del alejamiento de la juventud de las instituciones políticas tradicionales (Rodríguez, 2001). En todo caso, la confianza política es una suerte de fe o certeza de parte de la ciudadanía en torno a la clase política y al quehacer de un gobierno (Rodríguez et al., 1993). La confianza en la política es la percepción de la utilidad de la misma (Somuano, 2005). Aquí más bien se considera la confianza de la población en la juventud en el sentido de que estos sean elegibles para un cargo desde la candidatura electoral, y también en su capacidad de desempeño en el mismo, siempre en comparación con las y los adultos.
Un primer punto a analizar es si la ciudadanía confía en las personas jóvenes para su participación política en el sentido de, por ejemplo, su presencia en candidaturas y acceso a cargos políticos. No obstante, antes es necesario presentar una visión general. La Encuesta Nacional sobre Discriminación (2017) ilustra claramente la desconfianza social hacia el sector juvenil: 60.3% de los ciudadanos del país cree que son irresponsables, más los hombres y más que la población de mayor edad; incluso el 6.3% opina que no debe consultarse la opinión juvenil en la toma de decisiones gubernamentales. Alrededor del 35% afirma también que no se respetan sus derechos (Conapred, 2017). Otra encuesta más reciente (Conapred, 2022) presenta que el 28.5% de los jóvenes que señalan haber sido discriminados en los meses anteriores a la aplicación del instrumento, a veces por su aspecto físico y otras por cuestiones estéticas. Mientras que el 25.1% declara que no se respetan sus derechos en general.
Ahora, focalizándonos en nuestros resultados en materia de la participación política, se presentan los resultados de las encuestas para la Ciudad de México en torno a si la sociedad confía en la participación de los jóvenes en candidaturas y en su capacidad de gobierno. No se trata de comparar, pero sí de mostrar tendencias de opinión, que con posterioridad se ilustran a través de entrevistas que aportan testimonios y significados.
Como se observa en la tabla 1, a la pregunta de la encuesta del 2024 sobre quién le inspira más confianza como candidato/a a un puesto político (una persona joven, adulta, ambos o ninguno), es posible afirmar que al parecer los adultos inspiran más confianza tanto para mujeres como para hombres. Por su parte, entre aquellos dicen que un joven, hay más mujeres que hombres; esto es, ellas son algo más favorables a candidaturas juveniles. Mientras que los hombres manifiestan -en mayor porcentaje que ellas- depositar más su confianza en una persona adulta. También más mujeres que hombres respondieron que ninguno les merece credibilidad.
La misma tendencia de preferir depositar la confianza en una persona adulta tuvo lugar de forma clara en la encuesta de 2012 entre ambos géneros; mientras que en 2018, existe cierta diferencia, pues el porcentaje mayor de todos los hombres señala a un adulto, pero del total de mujeres el mayor porcentaje apunta a ambos (tabla 2).
Tabla 1 ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política, 2024.
Tabla 2 ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
El mismo interrogante, pero ahora según la edad de quien opina (tabla 3), es significativo por el tema y sector social abordado en estas páginas. De nuevo la encuesta de 2024 se señala a los adultos como candidatos/as en general más confiables, incluso en el caso de la población más joven. Lo mismo ocurre en el segmento de la mediana edad, aunque en esta ocasión con una ligera predilección a los adultos que a ambos; mientras que ya en el grupo etario de mayor edad la mayoría señala un adulto (con casi la mitad de la población consultada de este segmento etario). Entre toda la población que señaló a un joven, destacan las juventudes, algo seguramente relacionado con la identidad y el pensamiento de grupo (Tajfel & Turner, 1979).
Tabla 3 ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política, 2024.
En el caso de la encuesta del 2012, la persona adulta es la candidata más confiable según la mitad de la población encuestada (todas las edades señalan en la misma dirección), y quienes confían más en un joven son ellos mismos. Curiosamente, en la encuesta del 2018 sobresale la opción «ambos», aunque a poca distancia del adulto, y es la población joven y de edad mediana quienes más se posicionan hacia esa dirección, y la población mayor (como acontece en los otros casos) confía más en un adulto (tabla 4).
Tabla 4 ¿Podría decirme quién le inspira más confianza como candidato a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
Todo lo anterior remite a creencias y emociones, especialmente la confianza como expectativa emocional; aunque en este caso en particular habría que hablar mejor de la falta de confianza o, directamente, de la desconfianza.
Para 2024 se cuenta con testimonios provenientes de entrevistas que ilustran de forma cualitativa la confianza o no en una candidatura según la edad de la persona postulada. Entre las narraciones recabadas existen respuestas en varias direcciones. En primer lugar, aquellas personas que afirman que para ser un buen candidato/a no importa la edad (hay quien añade que tampoco el género) ni es definido por esta y, por tanto, no debe ser juzgado por ello. Lo importante son otras cuestiones, tales como los perfiles, las propuestas, su visión del mundo, así como sus ideales, compromiso, congruencia, preparación, estudios, historia política y empatía:
h. 21. Estudiante. B. Izt. Para mí, no importaría la edad ni género. Creo [que] lo importante es ver su preparación, su compromiso con la gente, que no lucre con las necesidades de las personas y ofrezca realidades.
h. 23. Estudiante. M. Izt. Un buen candidato no lo define la edad; lo define los estudios, la empatía que tenga con el pueblo y que no solo tengan ideas arraigadas, sino que traiga ideas innovadoras.
h. 27. Programador. M. Coy. Yo creo que aquí puede ser cómo se dirigen las personas en cuanto a su forma de hablar y su lenguaje corporal. Creo que la edad no tiene nada que ver… Las propuestas que hagan, la forma en que se expresan e, incluso, también historial político, ¿no? Creo que tanto una persona joven como una persona ya mayor puede ejercer de buena manera, siempre y cuando pues en los ideales que demuestren sean los correctos. Aquí pues también va a depender de las ideologías de uno, pero pues yo creo que no importa tanto la edad.
h. 55. Docente. M. Tla. No se trata de edades; más bien de congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Sobre todo, de tener una verdadera vocación de servicio al pueblo, a quién se deben los políticos.
m. 29. Empleada. M. Xoc. Yo creo que, en lo personal, no distingo entre si es alguien joven o alguien mayor. Yo creo que más bien donde está la respuesta es en ver o saber qué propone, cómo se expresa y cómo hace. Porque hay jóvenes que son muy buenos, que tú pensarías que llevan años trabajando, y también hay personas grandes que pensarías que llevan un año y llevan una eternidad dentro de los partidos. Entonces, no, yo creo que es indistinto.
En segundo lugar, entre quienes dijeron confiar más en una persona joven (de forma particular los jóvenes, como se mostró en los resultados de la encuesta), su argumento es que esta será más fresca y estará más actualizada; tendrá nuevas ideas, será innovadora, así como poseerá entusiasmo y energía, ganas de cambiar las cosas, buscar soluciones; incluso se les atribuye el ostentar causas más nobles. Además, consideran que es correcto dar oportunidades a la juventud:
h. 29. Ventas. B. Xoc. Un joven, ya que tienen nuevas ideas, propuestas e innovación.
h. 30. Estudiante. B. Coy. Joven, porque cuando se es joven se cuenta con todo el entusiasmo de cambiar las cosas y la energía de buscar nuevas oportunidades.
m. 19. Estudiante. M. Coy. Un Joven, ya que tiene una perspectiva más relevante y fresca de lo que la comunidad puede llegar a necesitar, de las posibles problemáticas, ya que tiene una mentalidad diferente.
m. 21. Empleada. M. Azc. Una persona joven. Usualmente las personas adultas ya tienen muy firme su postura y difícilmente se moldean a las necesidades de otras personas. Las personas grandes suelen ser más cerradas, contrario a una persona más joven. Los jóvenes estamos dispuestos a escuchar, actuar y continuar mejorando.
En tercer lugar, otro campo semántico es el de quienes, como en la encuesta, sienten más confianza por un adulto (en general, los mayores, aunque también existen jóvenes que sostienen esta postura), ya sea por su experiencia y madurez, conocimiento general o sobre cómo funcionan las cosas en particular; también por el aspecto emocional, pues no son tan impulsivos. Así, se afirma:
h. 27. Laboratorista clínico. M. Tla. Yo creo que un adulto, justo como por esta parte de la experiencia, un poco la madurez.
h. 49. Bibliotecario. M. BJ. Un adulto, por la experiencia que tiene; mayores conocimientos en cuanto a algunos temas.
m. 45. Maestra. M. AO. Personalmente, me inspira más confianza un adulto como candidato a un puesto político. Creo que la experiencia y la madurez son importantes para enfrentar los desafíos y tomar decisiones acertadas en cargos de responsabilidad.
m. 67. Ama de casa. M. AO. Pues, la verdad es que me inspiraría más confianza un adulto como candidato. Los jóvenes son muy impulsivos y no saben cómo funciona realmente el mundo.
Hubo un cuarto grupo el cual se posicionó por las edades intermedias. Consideraron que estas cuentan con la experiencia de los mayores y las nuevas ideas de los más jóvenes. Un joven señaló también como respuesta no solo la edad, también el género (una joven):
h. 22. Estudiante. M. Tlah. Creo que preferiría alguien en un punto intermedio, de entre 40- 45 años, puesto que la edad puede servir de experiencia; sin embargo, también debemos tener una rotación en la política que permita la participación de nuevas ideas y se amplíe la agenda pública.
m. 65. Pensionada. M. Coy. Yo pienso que no debe ser tan joven ni tampoco tan adulto, debe tener una edad media como para que tenga responsabilidad en la cuestión de que, si es muy joven, pues si le falta experiencia y, si es muy grande, pues ya de repente está siendo olvidado.
En la entrevista, ya sea por el tiempo de aplicación, la profundización de la reflexión o el sector (muchos se autorreportaron de ingreso medio), se encuentra sobrerrepresentada la opción ambos; no obstante, su riqueza de significado se considera muy importante.
De regreso a la encuesta, otro interrogante fue quién gobernaría mejor: un joven, un adulto, ambos o ninguno (tabla 5). Por tanto, no se trata de la posibilidad de acceder a un cargo -como la pregunta anterior-, sino sobre la consideración de la capacidad en su desempeño en este. Los resultados del ejercicio demoscópico del 2024 señalan que se cree que gobernaría mejor un adulto. En este caso, esta opción es la preferida tanto por hombres como por mujeres, si bien estas últimas son las que dicen confiar en un joven en mayor porcentaje.
Tabla 5 ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política, 2024.
Por su parte, en la encuesta de 2012 la mitad de la población (mujeres y hombres por igual) considera que un adulto tiene más capacidad de gobierno; mientras que en la del 2018 (tabla 6), se afirma de forma similar que un adulto o ambos gobernarían mejor (si bien los hombre tienen una ligera preferencia hacia los adultos y las mujeres a ambos).
Tabla 6 ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según género

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
La misma cuestión, pero ahora según el grupo etario, señala como todas las edades confían más en la capacidad de gobierno de los adultos y, en segundo lugar, en la de ambos grupos de edad (tabla 7). Eso sí, entre las juventudes existe más confianza en el mejor gobierno de un joven, y entre los más mayores a la inversa (como se ha mostrado ya, interpretándolo a la luz de la teoría de la identidad social).
Tabla 7 ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política, 2024.
La encuesta de 2012 también posee la misma tendencia porcentual en cuanto a un mejor gobierno de los adultos, aunque muy cerca expresa su creencia en ambos. Por su parte, la encuesta de hace un sexenio muestra también la mayor consideración declarada en los adultos como mejores gobernantes y, entre el grupo de menor edad, el porcentaje está también muy cerca del ambos, algo que es posible observar también en la última encuesta aquí analizada (tabla 8).
Tabla 8 ¿Podría decirme quién gobernaría mejor a un puesto político? Porcentaje según edad

Nota. Fuente de datos: Encuestas de Cultura Política 2012, 2018 y 2024.
Esta revisión de tendencias de opinión afectiva (esto es, de confianza) muestra su coherencia en cuanto a percepción, creencia y emoción. Misma que cobra significado en los testimonios presentados a continuación.
La cuestión del ejercicio de gobierno fue abordada en la entrevista, cuyas respuestas son semejantes a las ya presentadas sobre el tema de la candidatura. Incluso algunas explicaciones fueron algo más escuetas, seguramente por haberse explayado con anterioridad; no obstante, aquí se retoman las partes consideradas más destacadas.
La candidatura y el ejercicio práctico en un puesto de gobierno son parte de un mismo proceso (aunque hay cargos que no son por elección); no obstante, la diferencia es entre la posibilidad de la elección (algo que se queda en pura expectativa) y el quehacer en el cargo concreto que se aterriza y puede ser evaluado. Para empezar, y al igual que en la anterior pregunta, el grupo más numeroso fue aquel que afirmó que no importaba la edad (incluso hubo quien añadió que tampoco lo era el género). Ello por predominar las razones de capacidad, preparación, experiencia laboral, escolaridad y experticia. También se valoraron los proyectos, programas e ideas, así como se tuvo en cuenta el no ser corrupto, el trabajar por mejorar a las mayorías, el esfuerzo y el dar resultados:
h. 22. Estudiante. M. Tlah. Quien mejor esté preparado por sus capacidades analíticas y de diagnóstico; quien conozca sobre el tema, tenga un acercamiento y visión sobre situaciones de interés público y que tenga las mejores propuestas, y que dé resultados, no tanto por su edad.
m. 29. Ventas. B. Xoc. Pienso que cualquiera de los dos podría hacer una muy buena opción para gobernar, siempre y cuando también lo hagan con tal de mejorar el bien de la mayoría y no inflijan la ley a su conveniencia.
h. 55. Docente. M. Tla. Gobernará mejor quien tenga esa vocación de servir a los demás, que en verdad le importen sus gobernados. No tiene que ver con la edad, ni con el género. m. 22. Empleada. M. Tlah. Creo que gobernaría mejor una persona que esté preparada; que tenga como esa mente de querer mejorar. Alguien que tenga un acercamiento con sus ciudadanos, que les muestre resultados, que les dé informes. Se prometió esto, aquí están los resultados. Creo que una persona gobernaría mejor así, con resultados.
m. 22. Empleada. M. Coy. Creo que el gobernar mejor no depende meramente de ser adulto o ser joven, ya que ahí el juicio de valor básicamente se encierra en el ciclo de vida, más allá que en los conocimientos que cualquiera de ellos dos pueda aportar. Puede haber jóvenes con mucho o poco conocimiento, al igual que adultos.
m. 29. Empleada. M. Xoc. Yo creo que es quien tenga conceptualizada la situación de cómo está su entorno social, porque puede tener muchos años dentro de la política y vivir toda vía en una burbuja; y también puedes apenas estar entrando y saber realmente cuáles son los problemas que afectan a la comunidad.
Quienes abogan por un joven (de nuevo, los mismos jóvenes) dicen hacerlo debido a que tienen una visión más amplia y una mente más fresca, así como, se los considera más revolucionarios, con estudios más recientes y, por ello, más preparados y actualizados:
h. 27. Laboratorista. M. Tla. Yo creo que un joven, porque justo como que la visión es más amplia y sí se necesita un poco más de diversidad, ¿no? Como no ser tan cuadrado.
m. 27. Fisioterapeuta. M. Coy. Sería mucho mejor un joven, porque creo que ahora las ideas que traemos están revolucionadas y pensamos más en el crecimiento general que algunas ideas anticuadas con las que se manejan o avanzan las personas adultas.
m. 19. Estudiante. M. Coy. Una joven puede llegar a tener una mentalidad más deconstruida en torno a lo que está pasando dentro de la sociedad.
h 23 Estudiante M Coy. Una joven, ya que hay necesidad de cubrir deudas o cuotas políticas, además de tener un mejor acercamiento a contextos en México.
Las personas que apuntan a una persona mayor (de nuevo, son en general las personas entrevistadas de más edad) favorecen la experiencia y la madurez; esbozan su importancia para la toma de decisiones y la responsabilidad. Así mismo, se habla de que tienen «más colmillo» e, incluso, la parte emocional, pues consideran que poseen más calma.
h. 27. Maestro. M. AO. Un adulto tendría más experiencia y conocimiento para gobernar en un puesto político. La experiencia previa en cargos públicos o en la gestión de organizaciones es fundamental para enfrentar los retos y resolver los problemas de manera efectiva.
h. 49. Bibliotecario. M. BJ. Un adulto. Prefiero la experiencia. Más colmillo para los temas políticos.
m. 46. Comerciante. M. AO. Creo que un adulto gobernaría mejor en un puesto político. La experiencia y la madurez son cualidades que suelen venir con la edad, y son necesarias para tomar decisiones informadas y responsables.
m. 67. Ama de casa. M. AO. Sin duda, creo que un adulto gobernaría mejor. Tienen más experiencia y saben cómo manejar las cosas con calma, sin tanta prisa como los jóvenes.
De nuevo, las dos personas que en la pregunta anterior se refirieron a edades intermedias, hablan aquí de este mismo rango etario, empleando la expresión popular «ni muy muy, ni tan tan».
m. 21. Empleada. M. Azc. Un adulto joven. Debería existir una edad promedio y límite para la presidencia, aunque ambos corren los mismos riesgos por igual. En cuanto a salud física, psicológica y emocional es bien sabido que las personas más jóvenes tienen oportunidad de hacer más cosas que una persona que ya no lo es tanto.
m. 65. Pensionada. M. Coy. Creo que debe de ser más o menos, ¡ni muy muy, ni tan tan!
Finalmente, en este punto se recabó información sobre la opinión de la ciudadanía hacia la incursión juvenil en la política formal, incluida la del propio grupo etario joven, con especial énfasis en la valoración emocional, la confianza que la sociedad en general deposita o no en candidaturas y cargos políticos, según la edad. Las personas adultas y la opción ambos resultaron con mayor grado de confianza. Destaca, eso sí, el sesgo etario de la confianza en jóvenes desde los mismos jóvenes.
A continuación, se revisan las miradas de las y los jóvenes hacia la política y las elecciones, esto es, un intercambio o, más bien, un cruce de miradas con lo anteriormente presentado.
Desconfianza hacia la política por parte de la juventud
Se parte del cuestionamiento de si las y los jóvenes se sienten considerados en general en la sociedad. Algunos datos de la encuesta sobre discriminación van en el sentido de una respuesta negativa, pues el 32.6% de los adolescentes y el 38% de los jóvenes consideran que sus derechos son poco o nada respetados; sin embargo, curiosamente las personas de mayor edad presentan consideraciones más elevadas sobre este tema (Conapred, 2017). Otros estudios más actuales en el país también señalan que la población juvenil se ha sentido discriminada por diferentes motivos. En concreto, el 25.1% de los jóvenes entre los 12 y los 29 años declaran que sus derechos no se respetan mucho; incluso el 18.6% dice que se les negó injustamente algún derecho en los últimos años (Conapred, 2022). El tema de la pobreza también destaca en el caso de la juventud y no solo como percepción juvenil. En este caso existen datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval, 2018) que señalan que algunos de los problemas más acuciantes que enfrentan van desde el desempleo y la dificultad en la inserción laboral, hasta bajos ingresos y complicadas condiciones laborales (Imjuve, 2024; Salmorán, 2024). A los aspectos de discriminación económica y social hay que sumar las percepciones políticas y su expresión (tema central de estas páginas).
Un trabajo de representaciones sociales sobre ciudadanía en jóvenes universitarios (a través de una encuesta) subraya la importancia de los valores de tolerancia, responsabilidad, solidaridad, diversidad y pluralidad -y sus diversos aspectos- que las y los jóvenes poseen con objeto de la construcción de una ciudadanía democrática (Gutiérrez, 2011). Un experto en el tema de juventud y política, Enrique Cuna, apunta a tres temas que importan y preocupan a las juventudes actuales: seguridad, empleo y educación (CNN, 2024). Esto es, al parecer la política no es el interés central o siquiera importante para este grupo etario -y quizás para otros-, si bien cabe la duda de si se trata de temas íntimamente relacionados con la política, la sociedad y los proyectos de país.
Ya centrando el asunto en la política, otro estudio actual sobre las elecciones en las comunidades digitales «revela además que más del 22 por ciento de los jóvenes no tiene interés en las propuestas de las y los candidatos» y, «en contraparte, más del 20% usa sus redes para insistir en que hay que salir a votar» (Dinamic, 2024, p. 1). Por otro lado, 49.10 % expresaron simpatía por un candidato/a. Entre las frases que más se repetían están: «Oposición basura» (10.2%), «Ya ganó Claudia» (9.3%), «Pobre México» (7.4%), «Hay que salir a votar» (5.1%), «Mejor voto nulo» (4.8%), «No somos responsables» (4%), «Nos quejamos, pero no votamos» (3.7%) y «Vota por el menos peor» (2.1%) (Dinamic, 2024). Se trata de expresiones que circulan en las redes y que dominan la conversación sobre el proceso electoral del 2024. Al parecer, votar o no votar es algo que destaca, como se puede observar.
A la información y datos presentados en torno a las opiniones sociales sobre jóvenes en política a través de encuestas y entrevistas, se suman aquí algunos relatos de jóvenes de la urbe, en concreto alrededor de su percepción y opinión (creencia y emoción) de si la política se interesa por la juventud y, especialmente, si son o se sienten considerados por la política. De hecho, se explica la crisis de la participación política juvenil en organizaciones políticas y sociales por el desinterés de estas y del sistema político en general tiene hacia los intereses juveniles (Imjuve, 2021; Rodríguez, 2001).
En las entrevistas aplicadas en febrero del 2024, preguntamos: ¿consideras que la política se interesa en las juventudes?, ¿por qué? Al respecto, quienes dijeron que no argumentan que no existe apoyo a problemas juveniles y a propuestas concretas sobre el tema. No hay jóvenes en campañas ni en cargos; no se les toma en cuenta. Es más, se afirma que se prefieren las opiniones y votos de las personas mayores (algo que inevitablemente se correlaciona con el anterior apartado):
h. 33. Diseñador. B. Izto. No creo que sea mucho de su interés, ya que no se les brinda mucho apoyo a los jóvenes. No toman en cuenta sus propuestas o las problemáticas que tienen.
h. 25. Empleado. M. Azc. Pues yo creo que muy poco. Yo casi no he visto jóvenes en las campañas o pues metidos en la política.
h. 18. Estudiante. B. Coy. No, porque prefieren los votos de las generaciones más grandes.
m. 20. Estudiante. M. Izt. No, porque se interesan más en las opiniones de las personas mayores.
Las consideraciones favorables van en el sentido de que sí se interesan. Afirman que sí hay apoyos y que cada vez se da más importancia a las juventudes y sus ideas en la política. Hay organizaciones juveniles e, incluso, jóvenes en cargos políticos:
h. 20. Estudiante. B. AO. Pues de alguna u otra forma sí, porque hoy en día se busca la aprobación de los jóvenes para los partidos políticos.
h. 18. Estudiante. M. Izt. En este momento sí, ya que hay muchos apoyos monetarios para la juventud así como creación de parques en alcaldías.
h. 55. Empleado. M. Cuah. Sí, porque hay muchas organizaciones juveniles.
m. 28. Empleada. M. MC. Pues creo que actualmente sí, porque, bueno, yo he observado que cargos políticos ya son como tomados por personas más jóvenes; entonces, sí van surgiendo los pensamientos que son más actuales.
h. 19. Estudiante. M. Coy. Solo en algunas. Siempre hay de estos morros y morras que se la pasan de viaje en la cámara de diputados y posteando cosas en todos lados de lo mucho que les gusta ser de un partido político; hasta parecen sectas, de ahí en fuera, no más nos usan para ser funcionarios de casilla.
Sin embargo, muchos sostienen que el interés en las juventudes es solo por sus votos. Este es un tema que se reitera en varias respuestas:
h. 46. Comerciante. M. BJ. En ciertas ocasiones y para ciertos intereses políticos.
h. 29. Comerciante. M. BJ. Porque a veces nos toman en cuenta solo cuando quieren el voto, pero para las demás acciones nos olvidan.
m. 20. Estudiante. B. Coy. Tal vez porque buscan su voto.
h. 19. Estudiante. M. Xoc. Es claro que por estas fechas los políticos quieran ayuda o, más bien, los votos de los jóvenes.
m. Cajera. B. Izt. Siento que sí, pero no tanto, porque muchas personas los utilizan para tener mayor difusión de sus campañas, para promover más sobre su partido y tener más apoyo; pero no a muchos se les ha dado la oportunidad de ser considerados en la participación de nuevos proyectos y mejorar el país. Es el voto lo que quieren.
El interés por el voto es una cuestión que, más allá de los testimonios, también es posible observarla en discursos políticos y medios de comunicación.
Por otro lado, otra de las preguntas de la entrevista fue: ¿consideras que la política toma en cuenta la participación de las juventudes?, ¿por qué? Quienes respondieron negativamente argumentan que no se les concede importancia, no se los toma en serio o que simplemente no tienen experiencia.
h. 18. Estudiante. B. Coy. No, porque no les toman importancia.
h. 55. Empleado. M. Cuah. No, porque no se los toma en serio.
h. 19. Estudiante. M. Coy. Pues como lo de antes, ¿no? Solo para que hagan proselitismo de sus partidos. No les dan su importancia y su lugar; no es por ellos que los quieren. m. 20. Estudiante. B. Tla. Sí, a veces, pero como en la anterior pregunta, siento que lo que pasa es que no se da tanta importancia porque casi no se tiene experiencia siendo joven.
Quienes responden afirmativamente ofrecen tres causas: una que apunta a las ayudas sociales y económicas gubernamentales; otra a que son la mayoría de población; y, finalmente, a que se buscan nuevas ideas, opciones, candidatos/as más jóvenes en la renovación generacional de la esfera política.
h. 58. Mecánico. .B Izt. Sí, por la generación de becas.
m. 28. Empleada. M. MC. Sí, porque pues finalmente creo que la población actualmente es como más gente joven; entonces, se podría decir que por mayoría pues tenemos más participación.
h. 25. Empleado. M. Azc. Pues yo creo que sí, en nuevas ideas o si los han considerado un poquito más.
h. 26. Abogado. M. AO. Sí, porque ya se buscan opciones políticas más jóvenes como en el último año que la gente se interesó más por los candidatos más jóvenes o políticos más jóvenes, como es el caso de Nuevo León.
Así mismo, se debe a su labor en las elecciones y, fundamentalmente, al voto, entendido como una suerte de utilización política; aspecto que, al parecer, perciben con intensidad, dada su reiteración a lo largo de las entrevistas.
m. 20. Estudiante. B. Coy. Quizás solo para la participación en el voto.
h. 33. Diseñador. B. Izto. Puede que por momentos sí, como ahora que se vienen las elecciones los partidos reclutan a gente joven para que harán trabajos pesados como la cuenta de votos, el promover a los partidos con sus amigos y así ir reclutando más apoyo.
m. 25. Cajera. B. Izt. Sí, pero de manera muy indirecta en la campaña política.
m. 19. Estudiante. M. Xoc. Pues como tal yo conozco muy poco de eventos políticos que involucren jóvenes críticos. Sé de partidos que usan a los jóvenes; finalmente son unos votos más.
Además, varias personas matizaron el sí con un «pero», «un poco más», «a veces», «no del todo», o «solo»; es decir, lo relativizaron, añadiendo en ocasiones «por intereses», como se ha visto en testimonios anteriores y se verá en los que siguen:
h. 46. Comerciante. M. BJ. A veces solo siento que para ciertos intereses sí nos toman en cuenta, pero no siempre.
M. 51. Empleada. M. Izt. Sí, solo para beneficiarse.
M. 22. Estudiante. M. Tlal. Creo que sí, pero no del todo, pues los que se mantienen en el poder toman en cuenta las propuestas de los jóvenes siempre y cuando no afecten sus intereses.
En relación con la cuestión de si la política considera la participación de las juventudes, las respuestas tienden en general hacia el no. Si bien algunas voces ofrecieron una respuesta afirmativa, esta a veces se vio matizada o derivó, como acaba de verse en una explicación en términos del un interés por la obtención del voto.
Finalmente, la última pregunta fue: ¿qué información presentan los medios sobre las juventudes y la política? De forma resumida, dos parecen ser los campos semánticos de opinión en torno al tema: una mirada despectiva y la difusión informativa de temas. Se alude en alguna ocasión a la carencia de experiencia para opinar y participar, denigrándose sus ideas.
h. 46. Comerciante. M. BJ. Información mala. He llegado a escuchar que las juventudes no tienen la suficiente experiencia para participar u opinar en la política.
m. 22. Estudiante. M. Tlal. Creo que no he visto muchas publicaciones sobre los jóvenes, pero hay veces en que hasta los propios medios de comunicación denigran sus ideas y los hacen ver como personas sin experiencia.
Por otro lado, existen posturas que señalan la presencia de mensajes en los medios de comunicación con un enfoque más práctico, los cuales informan sobre estudios, becas, así como promoviendo el voto y la participación ciudadana.
m. 25. Cajera. B. Izt. Pues un poco. Siento que les brindan más apoyo en cuestión de becas, pero no tanto de brindarle información para formar parte de alguna campaña o de algún movimiento político.
h. 33. Diseñador. B. Izto. Más que nada promueven el derecho a votar; conocer el proceso de su administración y participar por las becas o alguna escuela.
h. 22. Estudiante. Tlal. Considero que gran parte de la información que se nos presenta es para fomentar la participación de los jóvenes en la vida pública y [que] conozcamos de los procedimientos que siguen aquellos que nos gobiernan.
Como se puede observar, las respuestas son diversas, similar a otras cuestiones tratadas a lo largo de este texto. Estas, tanto en las entrevistas como en las encuestas, muestran significados, percepciones, concepciones y miradas sobre el tema. De esta forma se esboza un panorama general, cuantitativo y cualitativo, desde la sociedad y desde las juventudes, que muestra el pensar y sentir social.
Discusión
«Así mismo resulta importante considerar que la incidencia de la edad sobre el modo de actuación política puede verse mediado por otros factores más vinculados al clima sociopolítico de una comunidad en un momento histórico determinado» (Brussino et al., 2009, p. 282). Como señala la cita anterior, la participación política -del tipo que sea- es multifactorial y contextual; no obstante, como también se observa en diversos estudios, las creencias sobre capacidad o eficacia, el sentimiento de confianza y el interés son aspectos significativos durante la participación política. De ahí lo destacado de este trabajo. Se reitera aquí la importancia del tema de la participación política de las juventudes como parte de su accionar social y, de la misma forma, para una sociedad más integrativa y completa.
Los resultados de la presente investigación muestran algunas cuestiones importantes. Señalan las reticencias de la sociedad en cuanto a la confianza y la capacidad de jóvenes en candidaturas y puestos políticos; también presentan las miradas juveniles hacia la política que afirman la falta de interés, consideración y representación que sienten desde la misma. Destaca en este punto las diferencias según género y, especialmente, edad, siendo las mujeres -y sobre todo las juventudes- quienes más confían en los mismos jóvenes en su papel en la política. Esta tendencia se relaciona con el pensamiento de grupo y las preferencias y favoritismo hacia el endogrupo, según el enfoque de la identidad social (Tajfel & Turner, 1979).
Así, es posible concluir que hay desconfianza mutua: de la sociedad hacia la juventud en la política y de la juventud en torno al sistema político. Un cruce de miradas vertidas en percepciones y opiniones, en creencias y emociones, que seguramente se retroalimentan y reproducen más en automático que en consciencia, y que no abonan al bienestar de la sociedad y la política en su conjunto. Posiblemente, las creencias sean resultado de interpretaciones de la realidad; quizás, emociones que las impulsan y consolidan. En cualquier caso, crean y recrean pensamientos y conductas políticas no siempre afortunadas, sobre las cuales sería conveniente focalizar y reflexionar con el objetivo de comprender más que juzgar (Arias-Cardona & Alvarado, 2015; Morin, 1989). Por otra parte, sería bueno en otro momento y lugar realizar estudios comparativos, por ejemplo, con los países de América Latina, lo cual queda como limitación al trabajo actual y reto hacia el futuro, valorando en su justa medida la información y reflexión que se tiene y presenta.
En este sentido, el comportamiento de la denominada clase política y la sensibilidad que la misma muestre hacia las demandas y necesidades de la población, se convertirán en elementos centrales en el discurso que los ciudadanos elaboran sobre la política y, en consecuencia, sobre los modos de incidencia que deben utilizar para ser oídos por los poderes políticos (Rodríguez et al., 1993, p. 36).
Se finaliza el texto con esta cita que, aunque de hace treinta años y dirigida a la ciudadanía en general, puede aplicarse actualmente a las juventudes y adecuarse a la investigación presentada a lo largo de estas páginas.














