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Tabula Rasa

Print version ISSN 1794-2489

Tabula Rasa  no.21 Bogotá July/Dec. 2014

 

Breves notas acerca del Islam y los Feminismos Islámicos

Brief notes on Islam and Islamic feminisms Breves anotações sobre o Islã e os feminismos islâmicos

Ramón Grosfoguel,1
University of California, Berkeley,2USA
grosfogu@berkeley.edu


Quiero comenzar por reconocer a mis maestras en el tema de la mujer y el Islam : Asma Lamrabet3, Amina Teslima Al-Yerrahi4, Asma Barlas5, Houria Bouteldja6, Arzu Merali7 y Sirin Adlbi Sibai8. Es a ellas a quien debo todo lo que conozco del tema que pueda ser útil en este ensayo y es a mi mismo a quien achaco cualquier error o mala interpretación que pueda haber en este ensayo del cual soy el único responsable.

Se preguntarán que hace un hombre latinoamericano y caribeño haciendo una introducción a un número especial acerca del feminismo islámico. No solamente no soy una mujer, sino que mucho menos soy una mujer musulmana. La respuesta general a esta pregunta es muy clara: el feminismo no es un tema ni una responsabilidad exclusiva de las mujeres, aunque por razones obvias hayan sido mujeres las pensadoras críticas de la opresión patriarcal. La respuesta más específica a esta pregunta tiene todo que ver con cómo surge este número especial de Tabula Rasa acerca de los feminismos islámicos.

Como miembro fundador de la organización conocida como Decoloniality Europe (Descolonialidad europea)9, organizo varios cursos de de formación descolonial en europa anualmente10. Uno de dichos cursos se titula Critical Muslim Studies: Decolonial Struggles and Theologies of Liberation (Pensamiento Crítico musulmán: luchas Descoloniales y Teologías de liberación). En este curso confluyen musulmanes y no-musulmanes de todo el planeta. Se trata de un espacio de conversación y diálogo inter-epistémico enfocado en el Islam y la descolonización musulmana para producir una visión descolonial al interior del y desde el Islam . Como parte de este curso y siguiendo el principio descolonial de que no puede haber descolonización sin despatriarcalización ni despatriarcalización sin descolonización, invité a un grupo de destacadas intelectuales/activistas luchadoras por la liberación de las mujeres musulmanas. Algunas se identifican como «feministas islámicas» y otras se sienten incómodas con el término «feminismo» por su fuerte asociación y anclaje en un feminismo imperial eurocentrado/occidentalocéntrico. Por el momento usemos la designación «feminismo islámico» para propósitos de facilitar la comunicación con un público latinoamericano. Pero antes de continuar es importante hacer algunas aclaraciones para este público que no está familiarizado con la espiritualidad islámica.

Algunos puntos de aclaración

Antes de entrar de lleno en el tema del «feminismo islámico» es fundamental hacer algunas aclaraciones. A continuación algunas aclaraciones que son fundamentales para un público latinoamericano de cultura y/o espiritualidad cristiana:

En primer lugar, habría que aclarar para un público latinoamericano más conocedor de la tradición cristiana que de la tradición islámica, que contrario a la Biblia, el mensaje del Corán tiene un principio más radical de igualdad de género. El Corán siempre habla de los humanos y establece una igualdad de derechos y deberes tanto para hombres como para mujeres. Son muy pocos los versos del Corán (menos de cinco) que han sido utilizados para justificar prácticas culturales patriarcales y para eso los intérpretes patriarcales han tenido que distorsionar bastante los sentidos del árabe clásico y el espíritu de la revelación por medio de cambiar el significado de las palabras y de obviar los contextos históricos e intertextuales en que los versos fueron revelados.

De manera que para las feministas islámicas el mensaje del Corán provee posibilidades de crítica a la dominación patriarcal mucho más radicales que la tradición bíblica (judaica o cristiana) donde existen pasajes interminables de contenido abiertamente patriarcal. No olvidemos que el Islam reconoce el derecho al divorcio, a la propiedad y a la herencia de las mujeres desde hace más de 1.400 años. El mundo de cultura cristiana vino a reconocer estos derechos entrado el siglo XX y todavía las religiones cristianas institucionalizadas como la iglesia católica no reconocen el derecho al divorcio.

Lo segundo a clarificar para un público de cultura o espiritualidad cristiana en América Latina es que el Corán no tiene el mismo carácter textual que la Biblia. El Corán es concebido como la revelación, es decir, la palabra directa de Allah. Lo más parecido a la Biblia en la tradición islámica son los Hadices que constituyen los testimonios de la vida del profeta por testigos de la época. Todo el Islam , desde la jurisprudencia islámica hasta la espiritualidad musulmana, se basa en el Corán y los Hadices. El Corán fue revelado a un hombre que era analfabeta. Para los que conocen el árabe clásico, la poesía, la profundidad y la belleza del Corán son imposibles de imitar. De manera que las traducciones del Corán no le pueden hacer justicia al texto original. Resulta imposible traducir el Corán en todas sus dimensiones. Los místicos del Islam hablan de siete niveles distintos de sentido en cada verso del Corán. Mientras en el cristianismo el milagro es el nacimiento mismo de Jesús de una virgen, en el Islam el milagro es el Corán como palabra revelada directamente de Allah.

Lo tercero a clarificar es que la relación del Islam con la sexualidad es abierta y se reconoce como un placer que siempre que se practique con moderación y siguiendo ciertas reglas éticas, no hay nada moralmente problemático. De manera que el placer de la vida material, incluida la sexualidad, es visto como una bendición de Allah y no como algo negativo a reprimir.

Lo cuarto a clarificar es que el Islam reconoce a todos los profetas de todas las tradiciones sagradas anteriores al islam. Todos los profetas del antiguo testamento son reconocidos como tal por el Corán. Lo mismo con Jesús que es considerado en el Corán como uno de los grandes profetas junto a moisés. Una diferencia importante con el cristianismo es que el Islam no reconoce a Jesús como hijo de Dios, sino como un profeta. Por tanto, el Islam se opone al dualismo trinitario y enfatiza en el principio del Tawhid, de la diversidad dentro de la unidad o de la unidad con diversidad. El islam se opone a cualquier versión de «unicidad sin diversidad» o «unicidad homogeneizadora». El islam es radicalmente anti-dualista y concibe el cosmos como un todo o una unicidad con diversidad, heterogeneidad y diferencia. Esa diversidad permite reconocer que todas las otras espiritualidades con sus profetas fueron creadas por Allah y tienen su razón de ser. Por tanto, no hay porqué eliminar la diferencia. Existe un Hadiz que dice que Allah envió 124.000 profetas a los diversos pueblos, culturas y civilizaciones humanas a través de la historia. Lo que el Islam enfatiza es que Mohammed es el último de los profetas, pero no es el único y ningún profeta es hijo de Allah.

Lo quinto a destacar es que en el Islam no hay pretensión de separar el mundo material ni la cotidianidad humana de la espiritualidad. La espiritualidad no es algo que se hace los domingos separado de lo que se hace de lunes a viernes. De ahí que el Islam prescriba la obligación a todo musulmán de hacer cinco rezos diarios durante toda la vida. Lo espiritual y lo material coexisten y están imbricados siendo imposible separarlos. No existe un dualismo entre la vida material y la vida espiritual donde la primera se asocia con el diablo y la segunda a Allah. Todo está imbricado y tiene dimensiones tanto materiales como espirituales.

Lo sexto a destacar es que así como el cristianismo tiene una diversidad inmensa de sectas y tendencias, igualmente el Islam se compone de diversas sectas e interpretaciones. Para una mirada orientalista eurocéntrica, el Islam sería algo homogéneo sin diversidad. Sin embargo, el Islam tiene dos grandes grupos que son los sunitas y los chiitas. Pero dentro del sunismo y dentro del chiísmo existen una gran diversidad de sectas, tendencias e interpretaciones. A pesar de las divergencias en interpretaciones, todos reconocen los cinco pilares del Islam : 1) que existe un solo Dios y Mohammed es su profeta (Shahada), 2) la obligación de hacer cinco rezos diarios (Salat), 3) la peregrinación a la meca al menos una vez en la vida (Haj), 4) la limosna donde se exige la donación de una parte de los recursos e ingresos a los más necesitados (Zakat) y 5) el ayuno durante un mes una vez al año (Ramadán). Además, con respecto al Corán, si bien hay diversas interpretaciones, nadie cuestiona la veracidad del Corán tal como existe en su versión en árabe. Todos los musulmanes del mundo reconocen un solo Corán como palabra revelada de Allah. Es decir, que no hay diferentes coranes con diversos versos y secciones. Hay un solo Corán reconocido por todos los musulmanes.

Lo séptimo a enfatizar es que el Islam no tiene vaticano. Se trata de una espiritualidad descentralizada sin un centro único de autoridad. Esto hace que haya más fluidez y menos control centralizado en las prácticas y la legitimidad del Islam que en el cristianismo. Nadie puede imponer a los demás una versión única del Islam desde una posición de autoridad.

Lo octavo a decir es que el colonialismo no solamente afectó a los pueblos musulmanes por medio de la destrucción de su civilización, la explotación y extracción de riquezas y el empobrecimiento y analfabetismo masivo de los diversos pueblos musulmanes colonizados, sino que además afectó las propias narrativas y concepciones de la teología islámica. La siguiente anécdota constituye una metáfora poderosa de lo que pasó a nivel teológico con el Islam :

En una visita que hice a Marruecos invitado por el Centro de estudios de la mujer en el Islam, dirigido por Asma Lamrabet, pude notar que en todas las mezquitas se prohíbe la entrada a los no-musulmanes. Esto me sorprendió muchísimo porque en el resto del mundo musulmán y desde los tiempos del profeta las mezquitas siempre estuvieron abiertas a los no-musulmanes. De manera que me preguntaba de dónde venía esto. Para mi sorpresa, esto fue institucionalizado a partir del colonialismo francés cuando un general de nombre Louis Hubert Lyautey pasó un decreto prohibiendo la entrada de no-musulmanes a las mezquitas como parte de una estrategia colonial de «divide y reinarás» o «divide y vencerás». Hoy día este decreto sigue institucionalizado en Marruecos, prohibiéndose a los no musulmanes entrar a las mezquitas, y es reciclado entre los musulmanes marroquíes como algo auténtico del Islam justificado con falsos hadices como fuente para explicar esta práctica excluyente.

Esta distorsión colonial de la tradición musulmana nos sirve de metáfora para entender el cómo hay muchas interpretaciones del Islam contemporáneo, que circulan hoy día como un islam auténtico, cuyas revisiones teológicas son el resultado de la historia colonial británica y francesa en el mundo musulmán. Por ejemplo, el wahabismo Saudí es una versión del Islam que adopta como métodos de lectura del Corán los mismos métodos de lectura literalistas de la Biblia de los fundamentalistas protestantes.

El fenómeno del wahabismo no se puede entender sin la fuerte influencia del imperio británico en esa región del mundo, en especial, la Península arábica. El wahabismo es la primera secta del Islam que justifica hacer yihad para hacerle la guerra y hasta matar a otros musulmanes que no congenien con su filosofía. Su principal objetivo es atacar a otros musulmanes. La alianza de los wahabistas con la monarquía saudí desde el siglo XVIII fue vital para el expansionismo del wahabismo que se impuso a través de la Península arábica por medio de matanzas contra otros musulmanes. En un momento histórico ya pasado, en que los imperios occidentales necesitaban aliados para destruir el sultanato otomano, en los siglos XVIII y XIX, o en el pasado reciente para luchar contra los soviéticos durante la guerra fría o en el presente para destruir las resistencias anti-imperialistas, el wahabismo saudita ha sido y es todavía sostenido por los británicos y americanos a pesar de lo sanguinario de sus métodos y de su influencia nefasta en muchas partes del mundo donde producen conflictos violentos para destruir las resistencias anti-imperialistas.

El wahabismo es la versión del Islam que alimenta ideológica y financieramente el yihadismo y los tafiris con organizaciones como la red Al-Queda o el Islamic state of Iraq and Syria (Estado Islámico de Siria e Iraq) conocido como ISIS. El wahabismo surge en el siglo XVIII, pero nunca fue reconocido como una versión legítima del Islam por ninguno de los sabios y ulemas sunitas de la época, hasta entrado el siglo XX cuando con el desarrollo de la industria petrolera forjaron una fuerte alianza con los imperios occidentales, y a fuerza de billetes lograron imponer su influencia en muchas partes del mundo. Aprovechando su riqueza petrolera y la pobreza en el tercer mundo, el wahabismo logra su expansión y legitimidad a fuerza de invertir millones de dólares en el mundo para la propaganda de la versión wahabista, para construir mezquitas y para comprar la conciencia de muchos musulmanes empobrecidos por la dominación colonial occidental de sus territorios.

El wahabismo11 es una revisión tan enorme del Islam , que su legitimidad se ha forjado a fuerza de petrodólares y su complicidad con los proyectos imperialistas occidentales en la región. Yihadistas como ISIS, Al-Queda, Talibanes y otros grupos fundamentalistas islámicos son formados ideológicamente y financiados por los wahabís saudíes con la aprobación, beneplácito y consentimiento de los imperios occidentales en sus proyectos imperiales en la región. Los talibanes (palabra que significa «estudiantes») en Afganistán son un resultado de las madrasas (escuelas coránicas) wahabís organizadas por los saudíes en Pakistán con los refugiados afganos, durante los años del yihadismo contra el imperio del mal (los soviéticos) en los años ochenta del siglo pasado. Estas redes yihadistas fueron creadas materialmente y financieramente por la CIA, el Mossad (agencia de inteligencia israelí) e ideológica y económicamente sostenida por los Saudíes.12

Hoy día existe una alianza imperialista entre Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita que opera en el Medio Oriente como proyecto contrarrevolucionario contra las primaveras árabes. El bloque imperial Americano/Zionista/Saudí coordinado, está detrás de las invasiones y el caos en Libia, Siria, Yemén, Mali, Bahrain, Iraq, Afganistán y el reciente sangriento golpe de estado militar en Egipto. Millones de muertos en los últimos 10 años son el resultado de aventuras imperialistas occidentales con la cooperación del wahabismo saudí.

De la «primavera árabe» pasamos al «invierno árabe» gracias al exitoso intervencionismo del bloque imperial americano/sionista/saudí. Las movilizaciones democráticas de los pueblos a través de toda la región contra sus dictadores neocoloniales, la mayoría impuestos a través de golpes de estado organizados por occidente, fueron destruidas por medio de la intervención de este bloque imperial. Por ejemplo, en Siria los yihadistas wahabís de Al-Queda y del Estado Islámico destruyeron, por medio del asesinato masivo de sus líderes, al movimiento popular que se levantó contra la dictadura de Asad. Ellos ahora ocupan el espacio de control de la insurrección y resistencia político-militar contra Asad.13

Existe una muy clara división del trabajo entre este triunvirato que compone el bloque imperialista occidental: los yihadistas con la ideología wahabís los ponen los Saudíes, la coordinación e información de inteligencia la provee el mossad (agencia de inteligencia israelí), y las armas, publicidad y apoyo moral la proveen los imperios occidentales, en especial Estados Unidos. Los tres trabajan orquestados. Los recursos para estas operaciones son co-financiadas por los tres estados. Este triunvirato está detrás de las intervenciones contrarrevolucionarias directas e indirectas en los países del Medio Oriente hoy. El yihadismo patrocinado por el triunvirato imperial es lo mismo usado para justificar intervenciones militares (Iraq, Afghanistan, Mali, Yemén, Somalia, etc.), para desestabilizar gobiernos que no son del agrado de occidente (Khaddaffi en Libia y Asad en Siria), que para hacer ataques en territorios metropolitanos occidentales que justifiquen a los ojos de las poblaciones metropolitanas «la guerra contra el terrorismo» (War on Terrorism) como diseño global/imperial que sirve para imponer sus agendas de dominación y explotación. Esta última modalidad de ataques yihadistas dentro de países imperiales metropolitanos, busca que las poblaciones de sus países legitimen sus leyes fascistas eliminando derechos ciudadanos y justifiquen sus intervenciones militares imperialistas a través de Asia y el Medio Oriente.

En fin, que sería un grave error si caemos en la trampa islamófoba de: 1) ver el yihadismo como algo inherentemente producido por una «religión violenta» en lugar de verlo como individuos y grupos creados e instrumentalizados por el triunvirato imperial compuesto por el bloque americano/sionista/saudí; 2) ver el yihadismo como desvinculado del bloque Americano/Zionista/Saudí en lugar de verlo como un instrumento inherente a la producción y legitimación de sus objetivos político-militares-económicos imperiales en el mundo.

Lo noveno a destacar es que con la caída del imperio soviético y el fin de la guerra fría, el complejo militar industrial estadounidense se vio en la necesidad de buscar un nuevo enemigo para justificar mantener y aumentar el presupuesto militar del Departamento de Defensa del estado imperial. Como estas empresas viven de los contratos de billones de dólares que salen del fisco del estado imperial para comprarles sus armamentos, necesitan guerras que justifiquen que el presupuesto del Departamento de Defensa siga creciendo. Ahora mismo los gastos del Departamento de Defensa cubren más del 50% de los gastos del gobierno federal estadounidense. En el periodo post-soviético esto se logró justificar con la tesis de Samuel Huntington acerca del «choque de civilizaciones» donde los musulmanes pasan a ser los nuevos enemigos. Pero el reto es: ¿cómo justificar a los ojos de la opinión pública occidental la tesis del «choque de civilizaciones» para aumentar los presupuestos militares con el objetivo de atacar poblaciones y países musulmanes si éstos nunca han hecho un ataque a occidente? ahí viene la lista de ataques yihadistas en occidente que van a justificar pasar a la acción con las tesis de Samuel Hungtinton: 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, 11 de marzo de 2004 en España, 7 de julio de 2005 en Londres y el 7 de enero de 2015 en París. Todos son ataques hechos por yihadistas identificados con la red Al-Queda que es precisamente la red yihadista creada por las agencias de inteligencia occidentales14. Si tomamos en cuenta que Al-Queda es una red yihadista creada por la CIA en colaboración con el Mossad y compuesta por militantes formados por el wahabismo saudí, es muy difícil pensar que esta red no estuviera hoy día infiltrada por estas mismas agencias de inteligencia de los estados que la han creado. Esta red ha sido co-financiada por estos tres estados y está en acción ahora más que nunca en el Medio Oriente y en occidente para justificar las políticas imperiales.

El reciente ataque en Paris es muestra de que la red sigue funcionando pues los atacantes se identificaron nuevamente como miembros de Al-Queda. Los cuatro ataques reclamados por Al-Queda en territorios metropolitanos, constituyen algo sospechoso a la hora de analizar quien se ha beneficiado y que políticas imperiales han patrocinado estos ataques. Independiente del debate acerca de quienes son los autores institucionales, intelectuales y financieros de estos ataques, de si son producidos o no por las agencias de inteligencia del bloque imperial, estos ataques terroristas en occidente han justificado el resurgimiento del viejo racismo islamófobo occidental y legitimado intervenciones militares imperiales que han costado la vida a millones de personas en el mundo mientras al mismo tiempo el complejo militar-industrial multiplica sus ganancias a través de los contratos billonarios que produce el creciente y grueso presupuesto del Departamento de Defensa estadounidense.

La islamofobia se ha constituido así en el racismo dominante del nuevo orden mundial del siglo XXI, que alimenta los proyectos imperiales y se retroalimenta a partir de los ataques terroristas de Al-Queda. Sin los ataques de Al-Queda y la islamofobia orientalista que genera, no sería posible convencer a la opinión pública de occidente, y mucho menos legitimar ante la opinión pública mundial sus proyectos imperiales de intervenciones militares y golpes de estado en el Medio Oriente hoy. Peor aún, sin estos ataques no sería posible entender que los ciudadanos de las metrópolis entreguen voluntariamente sus derechos civiles y democráticos a cambio de una falsa «seguridad ciudadana» por miedo al islamismo. El ascenso de la extrema derecha (no sólo en numero de votos sino ideológicamente) en occidente está alimentado por los ataques yihadistas y la islamofobia rampante. Se asocia Islam y musulmanes con terrorismo. Se concibe el Islam como una religión inherentemente violenta.

El "double standard" islamófobo es claro. Se le pide a los musulmanes que se excusen y que se autocritiquen por su religión. Pero no se le pide a todos los judíos que se excusen por las atrocidades del estado de Israel en Palestina, no se le pide a todos los hindúes que se excusen por las matanzas de los fundamentalistas hindúes hacia los musulmanes y no se le pide a todos los cristianos que se excusen por los crímenes contra la humanidad de Bush y Blair. Pero cuando se trata del Islam se le exige a los musulmanes excusarse y que se expliquen. Nunca se dice que la religión judía, cristiana o hindú son esencialmente violentas a partir de las acciones criminales de una minoría perteneciente a estos grupos. Se hace la distinción, correcta en mi opinión, entre grupos o individuos que cometen actos criminales y la religión. Pero cuando se trata de un acto terrorista cometido por un musulmán es toda la religión en bloque la que se pone en cuestión. Si un negro comete un crimen, se acusa a toda su «raza» de ser violentos. Si un musulmán comete un acto terrorista, se acusa a toda su religión. Pero si un «blanco occidental cristiano» comete un acto terrorista, se trata de un «desequilibrado mental» o de «individuos violentos debido a problemas sociales». Nunca se extrapola el crimen a todos los «blancos» ni a todos los «cristianos» porque eso es visto como discriminatorio. El esencialismo hace que los sujetos en la zona del no ser sean concebidos como inherentemente violentos y los de la zona del ser como inherentemente pacíficos. El racismo y el cristianocentrismo del sistema-mundo informan estas concepciones y las políticas violentas que generan.

Esto no quiere decir que no haya jóvenes musulmanes seducidos por estos discursos yihadistas. La marginación social, la pobreza, el racismo y la política exterior hipócrita occidental constituyen los elementos de la sopa que producen resentimiento y humillación en miles de jóvenes cuyo único futuro es convertirse en yihadistas. Los barrios marginales de Londres y Paris son caldo de cultivo de estos jóvenes yihadistas. Pero en lugar de atacar la islamofobia, el racismo, la pobreza y la hipocresía de occidente en su política doméstica e internacional para erradicar actos terroristas en sus territorios, los estados imperiales y neocoloniales acuden a la eliminación de derechos ciudadanos en nombre de la seguridad ciudadana, la militarización racista de los barrios marginales de sujetos racializados y a las invasiones político-militares a nombre de la «guerra contra el terrorismo». Los jóvenes envueltos en el ataque de Londres del 2005 y los ataques en Paris del 2015, fueron seducidos por el discurso yihadista debido a la hipocresía de occidente en Palestina, a las políticas racistas violentas contra los barrios marginales en estas ciudades y en el trato privilegiado que dan a poblaciones blancas occidentales. La propia marcha contra el terrorismo organizada por el estado imperial francés en Paris el domingo 11 de enero de 2015 es un ejemplo performático que produce precisamente lo opuesto: jóvenes dispuestos al yihadismo. Esta marcha contra el terrorismo fue liderada por el criminal de guerra israelí Benjamin Netanyahu, el presidente de Ucrania aliado a grupos neo-nazis Petro Poroshenko, el jefe de la militarista e imperialista OTAN Jens Stotelberg, la responsable de la política económica neoliberal criminal que ahorca a todo el sur de europa Angela Merkel, dictadores africanos, Sarkozy, etc. La hipocresía de instrumentalizar los ataques del 7 de enero a favor de políticas derechistas imperialistas y neofascistas, es la que está en la raíz de la propia radicalización yihadista de muchos jóvenes racializados en occidente humillados por el racismo y el "double standard" de occidente.

No se trata de que estemos de acuerdo con los actos terroristas. Nos oponemos rotundamente a la violencia yihadista y a estos ataques terroristas. Pero para atacar el problema hay que ir a las raíces. Y las raíces de estos problemas están en las propias políticas racistas imperialistas occidentales.

Era importante aclarar los nueve puntos arriba mencionados porque de lo contrario jamás se va a entender en su especificidad el movimiento de mujeres musulmanas comprometidas con su liberación. Si nos acercamos con prejuicios occidentalocéntricos, cristianocéntricos o islamófobos a estas mujeres, no seremos capaces de entender su valentía y la magnitud teórico-política de sus intervenciones. Como se podrán imaginar y explicaremos más adelante, estas mujeres luchan contra una multiplicidad de actores opresores.

«Feministas islámicas»

En mi contacto con las «feministas islámicas» lo primero que me llamó la atención fue la erudición extraordinaria de estas mujeres, o mejor dicho, de estas sabias. Construir un proyecto de liberación de la mujer desde las fuentes sagradas del Islam en lucha contra la tradición imperial/colonial eurocéntrica y en lucha contra los patriarcados subalternizados de los pueblos colonizados/neocolonizados del mundo musulmán es un asunto intelectualmente complicado que requiere de una erudición y sabiduría extraordinaria. Hacer «feminismo islámico» requiere un conocimiento profundo en varios niveles:

  1. Tradición islámica – Para poder debatir contra las interpretaciones patriarcales y del colonialismo internalizado de los ulemas acerca de la jurisprudencia islámica y contra las interpretaciones del Corán por parte de los sabios del Islam , se requiere de un conocimiento muy profundo de las fuentes sagradas del Islam (Corán y Hadices), del contexto histórico de cada Aya y cada Sura revelada en el Corán, del árabe clásico para poder reinterpretar los sentidos de cada palabra, y de la historia de las decisiones hechas por los ulemas en una tradición que lleva más de 1.400 años.
  2. Tradición occidental: Para poder debatir contra las estructuras orientalistas y colonialistas de occidente, del patriarcado cristianocéntrico que se globaliza con el proyecto colonial y del feminismo occidentalizado que las descalifica con sus prejuicios secularistas y su racismo epistémico, se requiere de un conocimiento profundo de la tradición filosófica occidental, del feminismo occidental, de la historia colonial y de la historia de la cristiandad.

Esta batalla en la interseccionalidad de varias opresiones y frentes de lucha contra la colonialidad imperial occidental, contra el racismo de los feminismos occidentalocéntricos, contra las interpretaciones y prácticas patriarcales de los imanes y ulemas del Islam , contra los estados neocoloniales, contra las izquierdas occidentalizadas, contra las colonialidades internas en sus comunidades y contra el racismo/sexismo hegemónico, es lo que enfrentan día a día las mujeres musulmanas tanto las que viven en el Sur del Norte como las que forman parte del Sur dentro del Norte. Combatir estas múltiples opresiones requiere de no solamente una fuerte formación en diversos campos de conocimiento sino de mucha valentía. No es fácil para las mujeres musulmanas hoy transitar de manera sutil y matizada los diversos abismos opresivos. Ser anti-imperialista al mismo tiempo que se lucha contra el patriarcado racista hegemónico del hombre blanco y el patriarcado subalternizado de los hombres colonizados en un mundo racista, colonial y multipatriarcal, no es un camino fácil a transitar. Argumentar contra la colonialidad imperial, el eurocentrismo de los feminismos occidentalocéntricos y criticar tanto el patriarcado imperial de los hombres occidentales colonizadores como el patriarcado oprimido de los hombres colonizados requiere de una formación y valentía que las feministas occidentalizadas, con su arrogancia imperial, paternalismo racista e ignorancia colonial no alcanzan a entender ni mucho menos a imaginar. Las «feministas islámicas» están obligadas por su situación de opresiones múltiples, y por la multiculturalidad de dichas opresiones, a profundizar en varias tradiciones espirituales y epistémicas simultáneamente. No se pueden dar el lujo de quedarse especializadas en una sola tradición epistémica. Se ven obligadas a conocer varias. De ahí que mantengan una crítica múltiple contra el occidentalismo, contra el orientalismo, contra el occidentalocentrismo internalizado en la propia tradición musulmana luego de varios siglos de colonización (lo cual ha modificado en muchos aspectos la propia teología islámica), contra el patriarcado racista de los hombres blancos imperiales y contra el patriarcado de los hombres colonizados. Este trabajo de descolonización y despatriarcalización en varios frentes al mismo tiempo las ubica muy cerca de las opresiones múltiples que viven las mujeres de color en otras partes del mundo. Las «feministas islámicas» tienen una similitud enorme con las mujeres negras, indígenas, mestizas, africanas, y asiáticas. Aunque todas estas mujeres racializadas comparten múltiples opresiones, la articulación entre estas opresiones son distintas debido a las diversas historias locales, historias coloniales/imperiales, epistemologías y patriarcados. De ahí que tanto la cosmovisión, el pensamiento crítico que generan, así como las estrategias de liberación no puedan ser iguales entre estas mujeres. Existe una heterogeneidad de cosmovisiones, situaciones y estrategias de liberación.

Pero las feministas islámicas no se quedan en el «anti» sino que producen un pensamiento renovador dentro del Islam que genera horizontes utópicos de liberación y descolonización pluriversales. El islam que producen luego de un profundo trabajo de hermenéutica de los textos sagrados y de extraer la ética coránica que constituye la esencia del Islam , les permite pensar en nuevas lógicas civilizatorias que contemplan pluriversos de justicia e igualdad más allá de la actual civilización occidental. Su profunda espiritualidad islámica las lleva a poner el acento en valores como el amor, la compasión, la misericordia y el compromiso profundo con la justicia hacia los oprimidos independientemente de la identidad racial, étnica o religiosa de las víctimas.

Esto no quiere decir que exista tal cosa como el feminismo islámico en singular. Lo que existen son múltiples estrategias de liberación de las mujeres musulmanas algunas usando el término «feminismo» y otras rehusando el uso del término. De manera que si usamos el término habría que hablar de feminismos islámicos en plural como un espacio de lucha, contestación y diferencias. No es un espacio homogéneo ni de consenso. De ahí que existan importantes debates entre ellas. A continuación varios temas que constituyen diferencias al interior de los feminismos islámicos:

  1. El uso del velo -La figura de la «mujer con velo» ha sido usada por los imperios coloniales desde hace varios siglos para asumir un discurso de salvación donde los hombres blancos imperiales asumen un discurso colonial, racista y paternalista de salvación de la mujer colonizada de las manos de los hombres colonizados. Hombres occidentales que han sido opresivamente patriarcales en sus países, hablan como quasi-feministas cuando se trata de colonizar los pueblos del tercer mundo. Es el mismo discurso usado por George W. Bush para invadir Afganistán y por François Holland para invadir Mali. Esta obsesión de occidente con desvelar compulsivamente a las mujeres musulmanas del velo no es nueva, como muy bien explica e historiza una de las feministas islámicas más conocidas en el mundo, Asma Lamrabet, en su artículo en esta revista. Ha sido usada por los imperios occidentales como parte de sus estrategias de colonización. La prohibición compulsiva del velo o su descripción como símbolo de barbarie es una de las estrategias orientalistas de colonización clásica usadas por los hombres imperiales occidentales hasta nuestros días. De igual manera, Asma Lamrabet nos dice que esto ha creado una reacción opuesta de parte de los patriarcados colonizados que han reafirmado e impuesto el uso compulsivo del velo por parte de las mujeres musulmanas. Entre la prohibición compulsiva y el uso compulsivo del velo se debaten los dos patriarcados en lucha: el de los hombres blancos imperiales y el de los hombres musulmanes colonizados. La propuesta de muchas feministas islámicas es que esto es un asunto que cada mujer musulmana debe decidir y no que los hombres deban decidir por ellas. La exégesis del Corán que acompaña sus argumentos lo podrán ver discutido en algunos de los artículos de esta publicación. Sin embargo, como bien explica en sus trabajos Houria Bouteldja, muchas mujeres musulmanas, ante el racismo hegemónico occidental, optan por negociar con el hombre colonizado frente al patriarcado del hombre colonizador para precisamente empoderarse y que el hombre colonizador no las use como estrategia imperialista de dividir los grupos colonizados para conquistarlos mejor.

    El caso francés es emblemático en este nivel. El estado francés ha prohibido el uso del velo por parte de las mujeres musulmanas en las escuelas y en los espacios de la administración pública republicana. Una mujer no puede trabajar en la administración pública del estado republicano y usar el velo, una mujer no puede estudiar en las escuelas públicas y usar el velo, una madre musulmana no puede entrar a los predios de una escuela para buscar a sus hijos y usar el velo. Se prohíbe compulsivamente el uso del velo obviando el derecho de cada mujer francesa musulmana a decidir a partir de su propia conciencia el cómo vestirse. El principio de laicidad es violado diariamente en el nombre de una falsa neutralidad laica. Lo curioso es ver cómo casi todas las «feministas de la diferencia» parisinas se fueron del lado del estado colonial/patriarcal de los hombres blancos franceses contra las mujeres musulmanas, es decir, que el límite del «feminismo de la diferencia» fue la diferencia que representa una mujer musulmana15. Esta diferencia constituye no meramente una «diferencia colonial» sino una «dominación colonial» donde las feministas occidentales son cómplices junto a sus estados patriarcales/imperiales de la opresión de las mujeres del tercer mundo dentro del primer mundo. Este tipo de diferencias y debates también lo vemos reproducido en América Latina entre las feministas blancas/mestizas occidentalizadas y las mujeres indígenas cuando las primeras intentan imponerle a las segundas sus teorías, formas de vida y estrategias de liberación.

    Una de las mejores respuestas al tema del velo se lo vi hacer a la feminista islámica iraní, premio nobel de derechos humanos, Shirin Ebadi. Al llegar a francia en medio del debate de la ley del velo, la prensa francesa pensó que ella se aliaría al estado francés en la lucha por imponer la ley contra el velo. La respuesta de ella fue más radical que las posiciones tomadas por las «feministas de la diferencia» parisinas. Dijo que en Irán quitarse el velo es el reto al poder, pero en francia es ponérselo porque ningún estado puede reglamentar por decreto estatal cómo se viste una mujer. Vindicó el derecho de las mujeres a vestirse de acuerdo a su conciencia y decisión autónoma. De ahí que algunas «feministas islámicas» usan el velo diariamente en el espacio público como parte de una convicción social/ espiritual/identitaria y otras lo usan solamente en momentos en que practican sus rezos. Esa apertura a respetar las diferencias en si usar el velo continuamente o usarlo solamente en momentos especiales, constituye algo que las «feministas islámicas» se respetan entre sí. No hay «feministas islámicas» que le dicen a las otras feministas islámicas o feministas occidentales el cómo deben vestirse.

    ¿Por qué las feministas de la diferencia no pueden vindicar esta posición? esto es tema para largo, pero en el fondo del asunto está la reproducción del universalismo patriarcal eurocéntrico de los hombres occidentales donde se asume la superioridad del pensamiento, las formas de vida y existencia occidentales sobre otras formas de pensar, ser y estar en el mundo. Este universalismo racista/ sexista epistémico lo reproducen muchas feministas occidentales inferiorizando el pensamiento y las formas de existencia de mujeres de culturas «no-occidentales». De ahí que las «feministas de la diferencia» impongan el diseño imperial/colonial de «piensas como yo pienso» y «te liberas como yo me libero» como única forma posible de liberación para todas las mujeres del mundo o «no eres verdaderamente feminista». Para muchas feministas de la diferencia no puede haber un feminismo pluriversal epistémicamente sino un feminismo universal.

    Pero esto que he dicho acerca de las «feministas de la diferencia» aplica también igualmente a muchas «feministas de la igualdad». El caso de la española Celia amorós es paradigmático16. Para amorós el feminismo es de la ilustración o no es. Es decir, el feminismo tiene que anclarse en el pensamiento patriarcal y occidentalista de los hombres de la ilustración para poder ser feminista y vindicar el universalismo abstracto de la igualdad. Amorós milita activa y abiertamente contra feminismos otros incluido el feminismo islámico. La respuesta de muchas «feministas islámicas» es enfatizar en que el concepto de igualdad en la tradición islámica precede al concepto de igualdad de la ilustración del siglo XVIII por más de 1.000 años. Por tanto, no necesitan de Kant ni de Rousseau para vindicar el concepto de igualdad. Más aún, la igualdad para el feminismo islámico tiene que partir del reconocimiento de la diferencia epistémica, cosmogónica y espiritual, cosa que el feminismo occidental tiene dificultades en reconocer.

  2. El uso del término feminismo – existe un debate entre las feministas islámicas en el uso del término. Hay algunas que no usan el término «feminismo» y otras que sí lo usan. El término «feminismo» está tan asociado a un proyecto imperial occidental que algunas prefieren hablar de movimiento de liberación de las mujeres musulmanas. Existen varios puntos a favor de esta posición que es frecuentemente usado por ellas:
    1. El movimiento de liberación de las mujeres musulmanas no tiene que justificarse con el término «feminismo» porque la idea de la liberación de la mujer de estructuras patriarcales existe en la tradición del Islam de manera autónoma al feminismo occidental. Las luchas de liberación de las mujeres en «occidente» y fuera de «occidente», se dieron en la historia simultáneamente. Una lucha de liberación de la mujer, no precede a la otra.
    2. Las agencias de cooperación internacional de los estados imperiales occidentales imponen el uso del término «feminismo» por medio del chantaje de los fondos de cooperación. Detrás de esto está la imposición de una agenda imperial/colonial que no corresponde con las necesidades de las mujeres musulmanas en los países neocolonizados.. El término «feminismo» no es autóctono a los movimientos de mujeres musulmanas.
    3. El uso del término plantea una ambigüedad con respecto a occidente. Hay mujeres que se identifican como «feministas islámicas» más respondiendo a las acusaciones orientalistas eurocéntricas de que el Islam es inherente y esencialmente patriarcal que a una agenda propia de liberación despatriarcal y descolonial. Estas «feministas islámicas» viven tratando de demostrarle a occidente que el Islam es moderno porque es feminista, porque tiene concepto de igualdad, porque tiene los mismos conceptos que occidente. Se trata de mostrar que los musulmanes son «buenos», «modernos» y «civilizados». Aquí tenemos una forma de colonialidad feminista islámica que sería mejor caracterizada como un feminismo occidental disfrazado de islámico o un feminismo colonial. Las que se oponen al uso del término, critican radicalmente esta forma de imitación colonizada de occidente desde el feminismo o de las mujeres occidentales desde el Islam . Se trata de un islam colonizado.

    Otras reconocen todos los puntos arriba mencionados del término «feminismo» pero igual optan por usar el término «feminismo islámico» para afiliar sus proyectos con los movimientos de liberación de la mujer en otras partes del mundo donde sí usan el término. Independientemente de si se usa o no el término «feminismo», para una visión descolonial de los movimientos de liberación de la mujer lo importante es la autonomía epistémica y organizativa del movimiento de liberación de las mujeres musulmanas, negras, indígenas, etc. que viven la imbricación compleja de opresiones patriarcales, raciales, coloniales e imperiales y que constituyen realidades muy distinta a las de las feministas occidentales que responden a otros contextos, necesidades y visiones.

  3. El cómo entender la modernidad- Como ha quedado ilustrado en el punto anterior, no todos los «feminismos islámicos» son descoloniales. Hay «feminismos islámicos» que intentan abrazar el proyecto de la modernidad de manera acrítica aceptando el discurso de que el Islam tiene que ponerse al día con los «avances» y «progresos» de occidente y la modernidad. Este tipo de «feminismo islámico» concibe la modernidad como un proyecto emancipatorio y, por tanto, buscan asimilar su «feminismo» a los «feminismos occidentales». Mientras tanto, otras «feministas islámicas» entienden la modernidad como un proyecto colonial civilizatorio y, por tanto, vindican una crítica radical de la modernidad eurocentrada generando una autonomía epistémica y organizativa de los proyectos feministas occidentales. El asunto crucial para un proyecto descolonial es a qué preguntas se está respondiendo. ¿Se esta respondiendo desde el Islam a las preguntas que se hacen desde el occidente imperial o se están formulando preguntas propias a partir de los problemas y desafíos particulares de las mujeres musulmanas y de sus cosmovisiones desde la opresión patriarcal en un contexto de opresión colonial/ racial? La respuesta a esta pregunta divide el feminismo islámico entre propuestas coloniales de subordinación, asimiliación e imitación de occidente vs. propuestas descoloniales de ir más allá del occidentalocentrismo hacia un mundo donde sea posible la multiversidad/pluriversidad dentro del feminismo.

Es importante decir aquí que no es equivalente a ser descolonial el ser antioccidental. Muchos de los movimientos fundamentalistas islámicos, indigenistas o afrocentristas que se identifican como anti-occidentales y anti-coloniales son tan coloniales y occidentalocéntricos como la tradición del fundamentalismo eurocéntrico occidental. Lo que distingue a estos fundamentalismos tercermundistas es que terminan invirtiendo los binarios del fundamentalismo eurocéntico. Si el fundamentalismo occidentalocéntrico dice que la «democracia», la «liberación de la mujer», la «libertad», la «civilización», los «derechos ciudadanos», etc. Son natural e inherentemente «occidentales» y que el «autoritarismo», el «patriarcado», la «barbarie» y el «despotismo» son natural e inherentemente pertenecientes a las culturas «no-occidentales», los fundamentalistas tercermundistas en lugar de cuestionar el binario eurocéntrico y desplazarlo lo que hacen es aceptarlo, normalizarlo, confirmarlo e invertirlo. El invertir lo que hace es dejar intacto el binario fundamentalista eurocéntrico, aceptándolo como natural pero invirtiéndolo: lo que antes se ponía como superior ahora se pone como inferior y lo que antes se ponía como inferior ahora se pone como superior. Si el binario eurocéntrico dice que la «democracia» es «occidental» y el «autoritarismo» es «no-occidental», el fundamentalista acepta el binario eurocéntrico pero lo invierte diciendo que la democracia es inferior y que sus estados autoritarios son formas superiores de autoridad política. Este el caso del despótico califato (no todos los califatos fueron despóticos) del Estado Islámico en Siria e Iraq (ISIS). Igualmente, si el binario fundamentalista eurocéntrico dice que la «liberación de la mujer» es inherente a la «cultura occidental» y el «patriarcado» en inherente a la «cultura no-occidental», los fundamentalistas aceptan el binario eurocéntrico invirtiéndolo para decir que la «liberación de la mujer» es algo inherentemente occidental e inferior a los sistemas de dominación patriarcal. En este sentido, los fundamentalistas tercermundistas son, epistémicamente hablando, variaciones del fundamentalismo eurocéntrico. Los fundamentalistas tercermundistas, incluido el fundamentalismo islámico, son creaciones del fundamentalismo eurocéntrico, no solamente porque la mayoría fueron creados financiera y militarmente por occidente, sino porque epistémicamente hablando reproducen los binarios eurocéntricos invertidos. Los fundamentalistas tercermundistas son variaciones del fundamentalismo eurocéntrico, es decir, que son eurocéntricos. No hacen un desplazamiento del binario para mostrar que existe «feminismo islámico» o «concepciones de liberación de la mujer desde el Islam », que existen conceptos y prácticas que producen «democracia islámica» y que es posible pensar en una «economía islámica» aunque en este momento no exista como forma hegemónica en el mundo. Las feministas descoloniales (islámicas o de otras tradiciones) desplazan los binarios eurocéntricos concibiendo una lucha contra la opresión patriarcal de la mujeres siempre relacionándola como principio al anticolonialismo, anti-imperialismo, y anti-racismo.

- Igualdad vs. Justicia – este es uno de los grandes debates entre las «feministas islámicas». Si bien el Corán tiene concepto de igualdad unos mil años antes que lo formularan los pensadores masculinos imperiales patriarcales de la ilustración occidental del siglo XVIII, el debate consiste en la articulación entre ambas categorías. Esto está relacionado con el debate acerca de la modernidad arriba mencionado. El debate es acerca de qué concepto privilegiar entre ambos. Para las feministas islámicas más coloniales, el concepto de igualdad es el concepto más importante. De ahí que digan que el concepto más importante del Corán sea el concepto de igualdad reproduciendo un concepto occidentalocéntrico de igualdad abstracta. Por otro lado, las «feministas islámicas» más descoloniales enfatizan en el concepto de justicia. De ahí que destaquen que el concepto más importante de la revelación coránica es el concepto de justicia. Pero si lo dejamos así, parecería una simplificación burda del debate. El debate es más complejo porque la mayoría de las feministas islámicas enfatizan en ambos conceptos y el debate consiste en su articulación. Para las feministas islámicas más críticas a la imitación colonial del feminismo occidental, la igualdad tiene que subordinarse a la justicia. Hay que decir que una de las prescripciones coránicas para todo musulmán es el hacer justicia a todos los oprimidos independientemente de la espiritualidad, raza, género o cultura de la víctima Para alguien como Asma Lamrabet, Sirian Adlbi Sibai, Arzy Merali o Houria Bouteldja no se puede absolutizar ni universalizar el concepto de igualdad dejando por fuera el contexto de las relaciones imperiales/coloniales/patriarcales de poder y el concepto ético coránico de justicia. Por ejemplo, para Asma Lamrabet, existen relaciones sociales de igualdad que son injustas, relaciones sociales de desigualdad que son justas, relaciones sociales de igualdad que son justas y relaciones sociales de desigualdad y de igualdad que son injustas. De manera que hay que siempre pensar la igualdad y sus relaciones en relación a lo que es justo, en relación a la justicia. No se puede hacer un universalismo abstracto del concepto de igualdad, como hacen algunas feministas occidentales, desvinculándolo del concepto de justicia porque en el nombre de la igualdad abstracta se pueden estar cometiendo muchas injusticias. Es el caso de algunas «feministas de la diferencia» francesas donde a nombre de una noción de igualdad absolutista consienten que se imponga una ley injusta que reglamenta cómo una mujer musulmana debe vestirse prohibiendo el uso del velo. Aquí igualdad se reduce a uniformidad y asimilación a un modelo occidentalocéntrico imperialista cultural . No se concibe la igualdad asumiendo las diferencias y desde ahí pensando en lo que sería justo. Se concibe la igualdad como un principio abstracto que se absolutiza sin tomar en cuenta los contextos de dominación colonial ni las diferencias culturales.

En resumen, el asunto del «feminismo islámico» es complejo. Hay muchos puntos de contención y debate que esta introducción no alcanza cubrirlos todos, pero que las autoras que aparecen en este número especial de Tabula Rasa desarrollan en sus trabajos. Las luchas de las «feministas islámicas» constituyen unos de los movimientos de liberación más importantes en el mundo hoy. El paralelismo más cercano a las «feministas islámicas» en América Latina son las feministas negras y las feministas indígenas. Los latinoamericanos tenemos mucho que aprender de ellas.

Ramón Grosfoguel
Editor invitado
Tabula Rasa


Notas

1 Ph.D., Temple University.
2 Departamento de Estudios Étnicos.
3 Para más información de Asma Lamrabet ver: http://www.asma-Lamrabet.com y https://www.facebook.com/asma.Lamrabet.
4 Para más información de Amina Telima Al-Yerráhi ver: http://foroliterariodesufismo.org y https://www.facebook.com/aminateslima.
5 Para más información de Asma Barlas ver: http://www.asmabarlas.com.
6 Para más información de Houria Bouteldja ver: en español: http://www.decolonialtranslation.com/espanol/ en francés: http://indigenes-republique.fr/?s=houria+bouteldja y https://www.facebook.com/houria.bouteldja.9?fref=ts.
7 Para más información de Arzu Merali ver: http://www.ihrc.org.uk/publications/reports https://www.facebook.com/arzu.merali?fref=ts.
8 Para más información de Sirin Adelbi Sibai ver: https://uam.academia.edu/SAdlbiSibai y https://www.facebook.com/sirinAdlbiSibai?fref=ts.
9 Decoloniality Europe es una organización compuesta por organizaciones descoloniales de varios países europeos. La organización está compuesta fundamentalmente, aunque no únicamente, por sujetos coloniales de los diversos imperios europeos que residen actualmente dentro de las metrópolis. El objetivo último de esta organización es la descolonización de Europa como parte del movimiento mundial por la descolonización del mundo y la construcción de una nueva civilización planetaria acorde con los principios de justicia social, democracia descolonial y economías otras. Esto último conlleva la destrucción de la Europa imperial y la construcción de una Europa de los pueblos comprometida con la liberación del Sur del Norte y del Sur dentro del Norte. La Europa descolonial ve la relación entre estas dos luchas como complementarias en sus objetivos pero diferentes en sus énfasis en reconocimiento al multiversalismo/pluriversalismo epistémico planetario. Esta es su página de web: http://www.decolonialityeurope.org/http://decolonialityeurope.wix.com/decoloniality.
10 Existen tres cursos de verano organizados desde Decoloniality Europe desde el instituto Diálogo Global: 1) Black Europe Summer School (Amsterdam), 2) Decolonizing Knowledge and Power Summer School (Barcelona) y 3) Critical Muslim Studies (Granada). Los cursos buscan la formación de cuadros y la producción de conocimientos en tres temas de vital importancia para el proyecto político descolonial conocido como Decoloniality Europe: la Europa negra, la Europa musulmana y la descolonización del poder y el conocimiento. Para más información se puede ver esta página: http://www.dialogoglobal.com.
11 Sobre el wahabismo ver el libro de Hamid Algar (2002) Wahhabism: A Critical Essay (New York: Islamic Publications International).
12 Ver Toby Malthiesen (2013) Sectarian Gulf: Bahrain, Saudi Araba and the Arab Spring That Wasn´t (Stanford, California: Stanford University Press); Nafeez Mosaddeq Ahmed (2002) War on Freedom (United Kingdom: Progressive Press); Nafeez Mosaddeq Ahmed (2003) Behind the War on Terror: Western Secret Strategy and the Struggle for Iraq (United Kingdom: New Society Publishers); Nafeez Mosaddeq Ahmed (2005) War on Truth: 9/11, Disinformation and the Anatomy of Terrorism (Oliver Northampton, Massachusetts: Branch Press); David Gray Griffin (2004) The New Pearl Harbor: Disturbing Questions about the Bush Administration and 9/11 (Northampton, Massachusetts: Oliver Branch Press); David Gray Griffin (2008) The New Pearl Harbor Revisited: 9/11, the Cover-up, and the Exposé (Northampton, Massachusetts: Oliver Branch Press); David Gray Griffin (2011) 9/11 Ten Years Later: When State Crimes Against Democracy Succeed (Northampton, Massachusetts Oliver Branch Press); Peter Dale Scott (2008) The Road to 9/11: Wealth, Empire and the Future of America (Berkeley, University of California Press); Peter Dale Scott (2014) The American Deep State: Wall Street, Big Oil and the Attack on U.S. Democracy (United Kingdom: Rowman and Littlefield Publishers).
13 Ver el libro de Reese Erlich (2014) Inside Syria; The Backstory of the Civil War and What the World Can Expect (New York: Prometheus Books).
14 Ver las referencias en la nota 12.
15 Ejemplo de «feministas de la diferencia» que se posicionaron a favor de la ley del velo son Helene Cixous y Julia Kristeva.
16 Hay varios libros en que ella ha desarrollado el tema de hacer mutuamente excluyente el feminismo y el Islam . Uno de ellos es: Celia Amorós (2009) Vetas de Ilustración: reflexiones sobre feminismo e islam (Crítica: Madrid).