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Revista Criminalidad

Print version ISSN 1794-3108

Rev. Crim. vol.56 no.3 Bogotá Sept./Dec. 2014

 

Estudio del clima social y variables que lo influyen en un centro penitenciario femenil de Aguascalientes, México (2012)

A study on the social climate and influencing variables at a women's correctional center in Aguascalientes, México (2012)

Estudo do clima social e variáveis que influenciam nele em uma cadeia para mulheres de Aguascalientes, México (2012)

Jacobo Herrera Rodríguez*

Jesica María Vega Zayas**

Ana Karen Carranza Nájera***

*Doctor en Psicología Social. Profesor, Departamento de Estudios Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Campus León, Universidad de Guanajuato, Guanajuato, México. herrerajacob@yahoo.com.mx

**Doctora en Ciencias Antropológicas. Profesora, Departamento de Estudios Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Campus León, Universidad de Guanajuato, Guanajuato, México. jesicamariavega@gmail.com

***Criminóloga, Dirección de Reinserción Social de Aguascalientes, Centro de Reinserción Social para Mujeres de Aguascalientes, Aguascalientes, México. najera.crim@gmail.com

Para citar este artículo / To reference this article / Para citar este artigo: Herrera R., J.; Vega Z., J. M. & Carranza N., A. K. (2014). Estudio del clima social y variables que lo influyen en un centro penitenciario femenil de Aguascalientes, México (2012). Revista Criminalidad, 56 (3): 59-68.

Fecha de recepción: 2014/06/20 Fecha concepto evaluación: 2014/07/28 Fecha de aprobación: 2014/09/29


Resumen

El clima social ha sido objeto de estudio en distintos escenarios, como la escuela, la familia, los centros de trabajo o los establecimientos penitenciarios. Este artículo presenta los resultados de la aplicación de la Escala de Clima Social para Instituciones Correccionales (CIES) (Moos, Moos & Trickett, 1995) en un establecimiento penitenciario femenil de Aguascalientes, México. El estudio fue psicométrico no experimental, con cohorte transversal, y en él participaron 72 internas, que eran la población total del establecimiento. Con los instrumentos contestados se corrieron estudios de correlación bivariada, cuyos resultados permitieron identificar que variables como el tipo de delito, el nivel de riesgo, la presencia de algunos diagnósticos psicopatológicos y la escolaridad correlacionan positivamente con la percepción elevada de algunas subescalas del instrumento usado para analizar el clima social. Asimismo, se obtuvo un perfil global de percepción de este clima, que mostró que, en general, este es percibido como favorable.

Palabras clave: Delincuencia femenina, establecimientos penitenciarios, diagnóstico psicológico, tratamiento penitenciario, cárcel de mujeres (fuente: Tesauro de política criminal latinoamericana - ILANUD).


Abstract

The social climate has been subject to scrutiny in different environments such as schools, family groups, work centers, and prisons. This article shows the results of the application of the Social Climate Scale for Correctional Institutions (CIES) (Moos, Moos & Trickett, 1995) at a women's correctional center in Aguascalientes, Mexico. This was a non-experimental cohort, cross sectional study of psychometrical nature, with the participation of 72 inmates composing the total female population of this establishment. With the instruments provided by the answers it was possible to run bivariate correlation studies, the results of which helped realize that variables such as the type of crime, the risk level, the presence of some psychopathological diagnosis and the schooling level are positively correlated with the elevated perception of some subscales of the instrument used to analyze the social climate. Likewise, with respect to this climate, a global perception profile was obtained, which showed that it is perceived as favorable in general terms.

Key words: Female criminality, correctional facilities, psychological diagnosis, penitentiary treatment, women's prison (Source: Tesauro de política criminal latinoamericana - ILANUD).


Resumo

O clima social foi objeto do estudo em cenários diferentes, como a escola, a família, os centros de trabalho ou os estabelecimentos penitenciário. Este artigo apresenta os resultados da aplicação da Escala do Clima Social ara instituições Correcionales (CIES) (Moos, Moos & Trickett, 1995) em um estabelecimento penitenciário de mulheres de Aguascalientes, México. O estudo foi psicométrico não experimental, com coorte transversal, e nele participaram 72 internas, que era a população total do estabelecimento. Com os instrumentos respondidos, os estudos de correlação bivariada foram realizados. Os resultados permitiram identificar quais variáveis, como o tipo de crime, o nível do risco, a presença de alguns diagnósticos e a escolaridade correlacionam positivamente com a percepção elevada de algumas subescalas do instrumento usado para analisar o clima social. Também, um perfil global da percepção deste clima foi obtido; isso mostrou que, me geral, é percebido como favorável.

Palavras-chave: Female criminality, correctional facilities, psychological diagnosis, penitentiary treatment, women's prison (Source: Tesauro de política criminal latinoamericana - ILANUD).


Introducción

Los antecedentes en materia de investigación sociocriminológica permiten identificar dos vías principales para estudiar los temas de interés de este campo: 1) En primer plano, los trabajos monográficos y teóricos, y 2) Los trabajos basados en investigación de campo. Los mencionados en primer término cristalizan en la escritura la información derivada de experiencias personales y profesionales. A su vez, los análisis realizados a partir de investigaciones de campo tradicionalmente han tenido medios de obtención de datos, como la psicometría, la sociometría, la observación directa del comportamiento, la experimentación o las encuestas sociales.

Respecto a este trabajo, se trata de una investigación de campo, de cohorte transversal, no experimental, que basó su recolección de datos en la aplicación colectiva de un instrumento psicométrico, específicamente la escala de clima social CIES (Moos, Moos & Trickett, 1995). La finalidad del estudio presentado fue conocer la percepción del clima social en un establecimiento penitenciario para mujeres, así como acceder a la influencia que sobre esa percepción pueden ejercer variables de tipo psicosocial, educativo y jurídico- criminológico, como la clase de delito, la edad, el contar con visita o no tenerla, el nivel de riesgo y la escolaridad.

Antecedentes de investigaciones penitenciarias

Los estudios de la vida dentro de los establecimientos penitenciarios se han dado desde diversas modalidades de trabajo. El estado del arte da evidencia de trabajos de compilación histórica y descripción de las condiciones vinculadas a este tipo de establecimientos (e. g., Uribe, 1975; Howard, 2000; Hinkle, 2006; Beccaria, 1774/2007). Posteriormente, la investigación penitenciaria ha trabajado diversos temas, como el estudio de las conductas adictivas y la evaluación de los procesos rehabilitatorios ofertados intramuros (Megías, 1990; Brown, 1995), los códigos y los criterios de ajuste social de los internos (Caballero, 1982), así como el análisis de la conducta de los internos desde una visión ecológico-conductual (Domínguez, 1982).

Por otra parte, en algunas publicaciones sobre psicología criminológica y penitenciarismo, se observa que uno de los principales temas de estudio ha sido la perfilación criminal, en especial de individuos responsables de un tipo específico de delito, e. g., los homicidas (Ellis & Gullo, 1978; Goldstein, 1978; Marchiori, 2002a y b), los agresores sexuales (Boer, Hart, Kropp & Webster, 1997; Clemente & Fernández, 1994; Pérez, Redondo, Martínez, García, & Pueyo, 2008), los delincuentes juveniles (Garrido, Herrero & Masip, 2002) y la delincuencia femenina (Lorenzo, 2002), por mencionar algunos.

Las conductas de agresión son otro tema frecuentemente abordado, y se destacan en este tópico algunos análisis experimentales, que encontraron relación funcional entre la influencia de modelos observados y la conducta agresora (Bandura, 1973), así como relación entre la frustración con la emisión de conductas de agresión (Dollar, Doob, Miller, Mowrer & Sears, 1939; Berkowitz, 1989). En el mismo sentido, Baselga & Urquijo (1974) describen los componentes de la violencia entre estudiantes universitarios, y mencionan que las actitudes presentes en la interacción social tienen relación con el control y manifestación de la agresión.

Por otra parte, existe evidencia del desarrollo de una psicometría especializada en el ámbito criminológico, desde la que se han evaluado indicadores como: 1) la psicopatía, 2) la personalidad antisocial y 3) la tendencia oposicionista-desafiante y delictiva en menores (Aluja & Torrubia, 1996; Blackburn & Fawcett, 1999; Seisdedos, 2004; Sobral, Luengo, Gómez-Fraguela, Romero, & Villar, 2007). En ese rubro, Moos, Moos & Trickett (1995) diseñaron la escala de clima social CIES –empleada en este estudio–, que evalúa el clima social dentro de establecimientos penitenciarios, a partir de un análisis de las dimensiones que forman la percepción de este clima en los internos y en los funcionarios penitenciarios.

La mujer en el sistema penitenciario mexicano

Según datos oficiales, en el año 2010 México tenía en total 223.140 personas internadas en sus penitenciarías, de las cuales 10.204 eran mujeres (4.57 %).

Hasta el 2010, en México operaban 428 establecimientos penitenciarios, la mayoría de ellos manejados por los gobiernos de los Estados; el segundo grupo, operado por el poder federal, y finalmente un pequeño grupo, que opera controlado por los gobiernos municipales.

Llama la atención que de los 428 establecimientos penitenciarios que existen, solo diez son sitios especializados en internamiento de mujeres, lo que implica que tienen edificios propios, así como una plantilla operativa dedicada en su totalidad al tratamiento de las mujeres. Paradójicamente, los datos de capacidad instalada indican que en los lugares especializados en mujeres pueden custodiarse hasta 3.060 de ellas. Sin embargo, 7.163 están internadas en sitios mixtos o en anexos de establecimientos para varones.

Debido a lo anterior, algunos estudios (Adato, 2011) postulan que debe cumplirse con la separación entre mujeres y hombres internados en penitenciarías, algo que además está fundamentado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (2013), pero que en realidad no está cercano a cumplirse.

Otro punto de interés en el ámbito de las penitenciarías femeninas es el que respecta a los problemas colaterales al internamiento, que las internas deben afrontar. De acuerdo con un estudio realizado en un establecimiento penitenciario femenil en el Estado de Morelos, México (Martínez, Carabaza & Hernández, 2008), las internas comúnmente padecen de problemas depresivos, financieros y de falta de empleo, así como de enfrentarse a la estancia en prisión abandonadas por sus familias, parejas y amigos, lo que facilita la inestabilidad y vulnerabilidad anímica, así como un efecto consecuente sobre el clima social del lugar en que estén recluidas.

El estudio del clima social

Típicamente y debido a su multifactorialidad, el clima social ha sido objeto de estudio de distintas ciencias, como la sociología, la psicología y la pedagogía (Prado, Ramírez & Ortiz, 2010). Con frecuencia, ese clima se ha considerado una variable que interviene en el desempeño de las personas dentro de cierta institución. En este apartado se revisa de manera conceptual el término clima social, y se mencionan las variables que se considera intervienen en su configuración.

De acuerdo con Prado, Ramírez & Ortiz (2010), el clima social es un concepto básico en el estudio de la conducta humana en contextos que implican la colectividad. Surgido de la Ecología Social, ese clima configura un enfoque de trabajo que analiza la conducta humana a partir de diferentes posiciones.

Para Moos (1974), el clima social es equiparable a la personalidad del ambiente, ya que su conformación se da partiendo de las percepciones que las personas tienen de este, considerando distintas dimensiones relacionales.

Por otro lado, Ruiz & Páez (2002) definen el clima social como las dimensiones en que se estructuran las diversas interacciones sociales en el marco de una organización. Por tanto, el estudio del clima social de una organización posibilita el acceso al conocimiento de los vínculos entre los actores de esta, y brinda información pertinente para revisar procedimientos, estilos de trabajo, políticas, reglamentos, impacto y tenencia del liderazgo, entre otros aspectos propios de los intercambios sociales intraorganizacionales.

En relación con los instrumentos psicométricos que miden el clima social, Silva (1992) dice que las escalas que exploran este en las organizaciones se enfocan a analizar variables como la estructura organizacional, las recompensas o retribuciones a las acciones, el liderazgo, los estándares, los resultados, el apoyo y el impulso que los superiores dan a sus subordinados.

La escala de clima social CIES

Las escalas de clima social son un instrumento psicométrico diseñado por Moos (1974), compuesto por cuatro escalas: la Escala de Clima Social Escolar (Classroom Environment Scale, CES), la Escala de Clima Social Familiar (Family Environment Scale, FES), la Escala de Clima Social Laboral (Work Environment Scale, WES) y la Escala de Clima Social para Establecimientos Penitenciarios (Correctional Institutions Environmental Scale, CIES), las cuales tienen una primera versión en español, realizada por Fernández-Ballesteros & Sierra (1984).

Las cuatro escalas son independientes y evalúan las características socioambientales y las relaciones interpersonales dentro de los escenarios de familia, trabajo, establecimientos penitenciarios y escuelas, sin que importe el rol que el evaluado desempeñe dentro de las instituciones mencionadas.

En este estudio se empleó la escala que analiza el clima social dentro de establecimientos penitenciarios –CIES–, ya que se pretendió conocer hasta qué punto las internas percibían los servicios de estos como beneficiosos para ellas, así como saber si la percepción del clima social se ve afectada por variables de tipo social, educativo y jurídico-criminológico.

Descripción de la escala CIES

Esta escala evalúa el ambiente social en instituciones penitenciarias. Su versión inicial fue integrada por 194 ítems, que fueron elaborados tomando referencias de la Escala de Ambiente en el Barrio y de otras escalas, donde se estudiaron las relaciones de internos con el personal, y viceversa, en penitenciarías; posteriormente se conformó una nueva versión, de 120 ítems, que se aplicó en más de 100 reformatorios juveniles y más de 90 establecimientos penitenciarios en Estados Unidos y la Gran Bretaña, depurándose hasta la versión actual, de 90 ítems.

La CIES es un instrumento psicométrico que evalúa el clima social dentro de establecimientos penitenciarios, atendiendo a la medida y descripción de las relaciones internos-personal y personal-internos, así como a la estructura organizacional de la institución. Es una escala de 90 ítems, de respuesta opcional verdadero/falso, que mide tres dimensiones de clima social, divididas en 9 subescalas.

Las tres dimensiones de evaluación que la conforman son: 1) Relaciones; 2) Autorrealización, y 3) Estabilidad- Cambio.

La dimensión de Relaciones evalúa el grado en que los sujetos tienden a implicarse en el centro, el grado en que el personal ayuda a los internos y el grado en que los internos se ayudan entre sí.

La dimensión de Autorrealización evalúa el grado en que el establecimiento anima a los internos a participar en actividades beneficiosas para ellos, a fomentar la reflexión y resolución de sus problemas, así como a prepararlos para el futuro.

La dimensión de Estabilidad-Cambio evalúa lo relacionado con el mantenimiento del centro, y el funcionamiento de este bajo normas claras y coherentes.

Como puede observarse, la escala CIES permite acceder, desde diferentes perspectivas, a los componentes del clima social de un establecimiento penitenciario, por lo cual es un instrumento que puede colaborar en diversas tareas de investigación y evaluación.

Antecedentes de uso investigativo de la escala de clima social CIES para establecimientos penitenciarios

Dentro del estado del arte es posible encontrar algunos estudios e instrumentos orientados al clima social de establecimientos penitenciarios (Pérez, 1985; Baratta, 1990).

Un antecedente destacado, donde la escala CIES fue aplicada para fines de investigación científica, fue el trabajo de Del Caño & Domínguez (2000), quienes lograron conocer que variables como la masificación, la insalubridad, la escasa preparación del personal técnico, la poca vinculación con el exterior y el bajo nivel formativo afectan negativamente la percepción del clima social que tienen los internos.

Se destaca otro empleo con fines investigativos de la CIES en el Estado de Aguascalientes, México, donde Delgadillo (2008) aplicó la escala antes y después de un grupo de intervención orientado al desarrollo humano, y encontró que los internos, después del curso, desarrollaban una visión con una perspectiva más crítica del establecimiento penitenciario.

En España, Vicens-Pons (2009) propone un sistema de trabajo que busca ayudar a conocer las necesidades de tratamiento y asistencia de salud mental intrapenitenciaria, en donde la escala CIES se incluye como herramienta básica de diagnosis.

En otro sentido, Camps & Torres (2012) refieren, a partir de estudios previos, que en el campo del penitenciarismo la escala de clima social CIES valora con acierto este constructo entre los internos; sin embargo, entre los profesionales se tiende a evaluar realmente cómo perciben estos a los internos.

Metodología

Participantes

Participaron en este estudio 72 internas, que al momento de la aplicación de la escala CIES eran la población total del Centro de Reinserción Social (CE.RE.SO.) para Mujeres de Aguascalientes. De ellas, la división porcentual de los delitos en que estaban implicadas fue la siguiente: 33,5 para robo, 19,4 para delitos contra la salud, 15,4 para delitos mixtos1, 9,7 para homicidio, 8,3 para lesiones, 6,9 para delitos inespecíficos2, 5,4 para fraude y 1,4 para secuestro. En cuanto a la educación recibida, la distribución de este rubro fue de la siguiente forma: primaria trunca (16), primaria certificada (33), secundaria trunca (4), secundaria certificada (9), bachillerato trunco (4), bachillerato certificado (2), profesional trunco (2) y profesional certificado (2). Las edades de las internas evaluadas oscilaron entre los 19 y los 66 años al momento de aplicar la CIES, con una media de edad de 30,7 años. Respecto a la condición jurídica, se trabajó con 34 internas sentenciadas, 35 procesadas y 3 indiciadas. La aplicación de la escala la llevaron a cabo dos aplicadores los días 6, 7 y 8 del mes de julio del 2012, en una sala de juntas del establecimiento penitenciario, iniciando a las 11 horas y culminando 52 minutos después.

Los criterios de inclusión al estudio fueron los siguientes: 1) tener jurídicamente acreditada la reclusión penitenciaria; 2) estar ausente de algún trastorno psicótico, médico o condición demencial que imposibilitara o sesgara el estudio; 3) tener alfabetización funcional, y 4) firmar el consentimiento informado para participar en el estudio.

Como criterio de exclusión, no se consideraron en el estudio internas que ingresaron al establecimiento penitenciario durante los tres días en que se aplicó la escala de clima social CIES. Asimismo, como criterio de eliminación se previó no incluir en el estudio los instrumentos que estuvieran ausentes de ficha de datos o de llenado de respuestas adecuado.

Materiales

Se empleó la escala de clima social CIES de Moos, Moos & Trickett (1995), que es un instrumento de ejecución en papel, compuesto de 90 frases, a las cuales se debe responder 'verdadero' o 'falso'. Se utilizó además la clave de corrección de la escala, y como materiales complementarios, puntillas rojas, borradores, cronómetro y una hoja de control de asistencia.

Procedimiento

Se programaron tres sesiones de aplicación colectiva de la CIES, los días 6, 7 y 8 del mes de julio del 2012, bajo cohorte transversal, teniendo como sede la sala de juntas y usos múltiples del establecimiento penitenciario. El trabajo de investigación se dividió en las siguientes etapas: 1) aplicación de la Escala de Clima Social (CIES) a las internas del Centro de Reinserción Social para Mujeres de Aguascalientes; 2) tratamiento de datos; 3) sistematización e interpretación de los datos, y 4) generación de discusiones y conclusiones derivadas de los hallazgos.

Como parte del proceso de validación de la investigación, se estableció el índice alfa de Cronbach de los instrumentos administrados, y se obtuvo un indicador de .79, considerado estadísticamente satisfactorio para ponderar como confiable la información aportada por el instrumento. Luego de respondidos los instrumentos aplicados, se configuró un perfil colectivo de percepción del clima social, basado en la obtención de las medias aritméticas de las respuestas a la CIES (vid. figura 1). De igual forma, con apoyo del paquete informático SPSS 15, se corrió un análisis estadístico de correlaciones bivariadas (vid. tablas 1, 2 y 3), para conocer si las variables psicosociales, educativas y jurídico-criminológicas exploradas en este estudio se correlacionan de alguna manera con la percepción del clima social.

Resultados

Luego de obtener las medias aritméticas de cada subescala, se ubicaron los puntajes en cuatro estratos: 1) bajo (puntaje entre 0-29); 2) medio (puntaje entre 30-49; 3) alto (puntaje entre 50-69, y 4) muy alto (puntaje por encima de 70).

La dimensión de Relaciones presentó una media de estrato alto para sus tres subescalas: Implicación (IM), Ayuda (AY) y Expresividad (EX). Mientras tanto, la dimensión de Autorrealización presentó medias de estrato alto para sus tres subescalas: Autonomía (AU), Realidad (RE) y Personal (PE). En la dimensión de Estabilidad-Cambio, las medias fueron de estrato alto, 62,01, para las subescalas Organización (OR) y Claridad (CL), y de estrato medio para la Control (CN).

En lo que se refiere a los resultados globales de la subescala de control (CN), ello se puede relacionar con una percepción ligeramente tenue del control ejercido en la penitenciaría, pudiendo indicar la creencia de las internas de que pueden hacer críticas abiertas del personal, así como de percibir que el personal es inconsistente cuando impone sanciones.

Por lo que toca a las subescalas restantes, no arrojaron resultados significativos.

La figura 1 presenta los resultados globales de la administración de la escala de clima social CIES, en el Centro de Reinserción Social Femenil de Aguascalientes. Se aprecia que las internas perciben en forma positiva el clima social, y están conformes con el tratamiento y las reglas; sin embargo, se aprecia tenuemente disminuida la variable de control.

El análisis de correlaciones bivariadas encontró que algunas de las variables psicosociales, educativas y jurídico-criminológicas se correlacionan positivamente con la percepción de algunas subescalas componentes del instrumento aplicado y, por ende, del clima social, sin que ese impacto sea notorio en los indicadores globales del instrumento.

En ese rubro se detectó que las variables de tipo de delito, nivel de riesgo, escolaridad y diagnóstico de psicopatologías anímicas y de la personalidad influyen sobre la percepción de algunos subcomponentes del clima social, mientras que, por el contrario, la presencia- ausencia de visita y la edad no guardan relación con la percepción de ese clima.

En el análisis de correlación para cada dimensión, se encontró que en la de Relaciones, la subescala IM presentó una correlación elevada con las variables alta peligrosidad, escolaridad primaria trunca y primaria certificada, lo que implicaría que las internas con tales variables se muestran más animosas para la participación en los tratamientos organizados por el establecimiento penitenciario. Tocante a la subescala EX, la correlación se elevó ante la presencia de variables como tener algún diagnóstico de trastorno del estado de ánimo, un nivel de peligrosidad media y la implicación en delitos mixtos, lo cual implica que las internas con esa condición percibieran al establecimiento como lugar propicio para expresar de forma abierta sus sentimientos.

En el caso de la dimensión de Autorrealización, en la subescala AU se encontró una correlación elevada con las variables alta peligrosidad y diagnóstico de trastorno de la personalidad por dependencia, lo que implicaría que las internas con tales variables perciben que el clima social es permisivo para emitir opiniones y retroalimentación a la institución. En esta dimensión, la subescala RE se correlacionó en forma positiva con que la interna estuviese implicada en delitos como fraude, homicidio, secuestro o lesiones, lo cual informa que las internas con esas condiciones perciben que el centro las prepara de manera adecuada para la vida futura extramuros. Por último, dentro de esta dimensión, la subescala PE se correlacionó positivamente con el diagnóstico de distimia; esto indica que de alguna forma las internas sienten que el centro las ayuda a comprender sus sentimientos y afrontar sus problemas.

La dimensión de Estabilidad-Cambio detectó correlación positiva alta para la subescala OR en relación con la variable alta peligrosidad, lo que implica que las internas con esa variable consideran que el establecimiento da una importancia alta al orden interno. A su vez, dentro de esta dimensión, la subescala CL se correlacionó en forma positiva con la escolaridad profesional trunca y concluida, lo que indica que las personas con esas variables perciben que el establecimiento brinda reglas claras y consistentemente cumplidas. Por último, la subescala CN se correlacionó positivamente con las variables de escolaridad profesional trunca y concluida, así como la implicación en delitos como homicidio o lesiones.

Discusión

Los resultados muestran que las internas tienen una percepción favorable acerca del clima social de la institución; sin embargo, debe considerarse el complemento del estudio a través de mecanismos de obtención de datos, como la observación, cuyos alcances ya han sido presentados en otros estudios hechos en medios penitenciarios (Domínguez, 1982), lo que podría complementar y ofrecer una visión integral de la condición en el establecimiento estudiado.

Es oportuno considerar lo dicho por Del Caño & Domínguez (2000), ya que podría ser que en este estudio la no masificación poblacional del centro evaluado colabore en cierto modo para que el clima social haya sido percibido en forma positiva.

El procedimiento desarrollado permite opinar coincidentemente con lo referido por Prado, Ramírez & Ortiz (2010), que postulan que el clima social debe ser objeto de estudio de diversas disciplinas, como la Sociología, la Psicología y la Pedagogía, dada su complejidad y concentrado de múltiples factores.

Además, es pertinente plantear la opción de desarrollar, con una instrumentación similar, el análisis de otros reclusorios del mismo contexto de este estudio, para posibilitar la detección de consistencias y diferencias atribuibles a cuestiones de género, a variables sociales e incluso a efectos de políticas penitenciarias.

De acuerdo con algunos de los hallazgos del análisis de correlaciones bivariadas, se debe señalar que este estudio encuentra que a medida que la preparación académica aumenta, se desarrolla un mayor sentido crítico en las internas, lo cual coincide con los resultados de Delgadillo (2008), aunque por su número, el evento no se distinguió en el apartado de resultados, ya que es potencialmente cuestionable su significancia global. En referencia con la detección de alta correlación entre las variables tipo de delito, nivel de riesgo, escolaridad y diagnóstico de psicopatologías anímicas y de la personalidad con la percepción de algunos subcomponentes del clima social, se plantea en un futuro comparar esta evidencia con la extraída por la CIES en otros escenarios penitenciarios para identificar consistencias y discrepancias.

Asimismo, los hallazgos posibilitaron discutir lo referido por Martínez, Carabaza & Hernández (2008), quienes señalan que la falta de visita tiene un impacto en la estabilidad emocional de las internas; sin embargo, aunque eso no se descarte, en este estudio no se encontró relación entre la presencia o no de visita y la percepción vertida del clima social.

Asimismo, se considera que ante las restricciones que ofrecen los medios penitenciarios, la psicometría sigue siendo un recurso de recolección de datos con buen balance costo-beneficio para tareas científicas, situación que la revisión de estudios en medios penitenciarios o afines (Aluja & Torrubia, 1996; Moos, Moos & Trickett, 1995; Blackburn & Fawcett, 1999; Seisdedos, 2004; Sobral et ál., 2007) soporta ampliamente.

Por último, no debe dejarse pasar que los resultados de puntaje alto para la subescala de Organización (OR) indican que las internas perciben el centro como organizado, con actividades metódicamente planeadas, lo cual informa sobre cómo se proyecta la efectividad de la penitenciaría, considerando que las internas la miran como una institución total (Goffman, 1992).


Notas

1. En este trabajo, la denominación delitos mixtos se empleó cuando la interna penitenciaria tenía acusación y/o responsabilidad en más de un tipo de delito.

2. La categoría de delito inespecífico se consideró para aquellos casos en donde la interna aún permanecía bajo procesamiento judicial, sin que existiera tipificación clara de sus implicaciones.


Referencias

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