Introducción
Primeramente, es primordial establecer que el acompañamiento familiar siempre ha sido un tema de interés para determinar su importancia en el entorno afectivo y escolar del niño. No obstante, muchas veces se hace caso omiso a este tema. A pesar de que se diga constantemente que la familia es el eje principal en la vida del infante, lamentablemente, en la mayoría de las ocasiones, no se ve de esta manera. Es precisamente en las escuelas donde se nota la falta de acompañamiento, lo que puede llevar a que el niño no solo obtenga calificaciones altas o bajas, sino que también se sienta solo a la hora de tomar una decisión para su vida o simplemente hablar de su día con alguien (Grajales et al., 2019).
En este sentido, este artículo enfatiza cómo la familia siempre influirá en la dimensión socioafectiva del niño y cómo cada día el desarrollo emocional se vuelve más importante en la vida de los integrantes de la familia. Es necesario definir las diferentes concepciones que se verán reflejadas a lo largo del texto. De esta manera, comenzaremos definiendo el término "dimensión socioafectiva" y lo que conlleva en la vida del niño, con el fin de entender y establecer posibles diferencias en el mismo concepto.
Es necesario mencionar que este proyecto se llevó a cabo en la Institución Educativa Celestin Freinet, ubicada en el municipio de Itagüí, Medellín, Colombia. El estudio buscó comprender la influencia que tienen los padres o acudientes en el proceso académico y emocional de los niños y niñas del primer grado de primaria en esta institución. A través de una descripción específica sobre el reconocimiento de las características del acompañamiento familiar, se pudo notar cómo influye la relación de dichos acudientes en los niveles de escolarización de los aprendices.
En relación con lo anterior, existen numerosos elementos que pueden producir una modificación en el nivel académico, como aspectos laborales, separación entre padre y madre, y tipología familiar (Jiménez & Quintana, 2019).
De tal forma, la propuesta investigativa surge reflejando el desinterés y la falta de acompañamiento al niño y niña por parte de algunos padres, madres o acudientes. El apoyo de alguna de estas figuras en el proceso académico es crucial, y la falta de esta labor trae como resultado una discontinuidad en el proceso escolar del educando (Valencia et al., 2019). Por ello, se abordó el factor de acompañamiento familiar en acudientes de estudiantes del primer grado, para poner en evidencia una realidad que posibilite plantear propuestas de mejoramiento y trabajo mancomunado entre escuela y hogar, pues la articulación entre estos dos estamentos sociales impacta la forma de pensar y sentir de los escolares.
Dimensión Socioafectiva y Acompañamiento Familiar
Para la realización de la presente investigación se incluyeron algunos conceptos clave, los cuales surgieron de las mismas categorías. Así pues, el acompañamiento familiar es uno de los más importantes, dado que de este se derivan categorías emergentes pertinentes para la comprensión de los resultados. Por ejemplo, la dimensión socioafectiva que será tenida en cuenta para ampliar su significado y dar a conocer el rol que tiene el acudiente o padre de familia en el proceso de aprendizaje.
Para comenzar esta sección, se establecen definiciones que posibilitan una mejor comprensión para los lectores de este artículo. Así pues, la dimensión socioafectiva, una de las categorías fundamentales en el estudio, la cual sirvió como base para la escritura de este texto, es entendida como uno de los pilares fundamentales en el proceso de formación de los infantes. Sobre este aspecto se argumenta lo siguiente:
Esta dimensión socioafectiva es importante en la formación de los niños y niñas de manera integral y no solo cognitiva, ya que al construir la dimensión socioafectiva se fortalecen las habilidades intrasubjetivas e intersubjetivas, las cuales permiten a los sujetos reconocerse a sí mismos, respetarse y amarse para luego reconocer, respetar y amar a otros (Garzón & Rodríguez, 2016, p. 20)
En este sentido, la construcción de la dimensión socioafectiva se desarrolla a través de las interacciones con el otro y consigo mismo. Este reconocimiento que se establece hacia la persona en sí, en este caso el niño, permite crear conciencia sobre su situación en la realidad y lo refleja luego con sus pares, dando a conocer múltiples valores, los cuales le acompañarán en su infancia y se adherirán a la personalidad a medida que se da el crecimiento.
Dando continuidad al tema de la dimensión socioafectiva, se expone que las relaciones de afecto son esenciales para que esta se desarrolle, puesto que los vínculos que se establecen con los demás incentivan sensaciones de afabilidad en los niños y niñas durante su primera y segunda infancia, partiendo de la base de que los infantes expresan sus deseos a partir de sus dimensiones:
En esta primera perspectiva, el niño o niña en su primera infancia es un ser altamente multidimensionado y que en su dimensión socioafectiva establece una diversidad de vínculos emocionales, afectivos, ecológicos e incluso espirituales que lo sitúan en un mundo de realidad que implica un para sí, un para los demás y un estar con y para la naturaleza. (Mora et al., 2016, p. 29) El desarrollo de la dimensión socioafectiva permite la diversidad entre los niños y niñas, posibilitando, igualmente, comprender cuán diferentes pueden ser los seres humanos en la realidad en la que se vive, una armonía que se comienza a construir desde las primeras edades.
Para finalizar, sobre el proceso de conceptualización en la construcción de la dimensión socioafectiva, es necesario dejar claro que esta es firmemente considerada uno de los componentes fundamentales para el desarrollo de las relaciones intersubjetivas, elemento clave que le permite a todo individuo vivir en sociedad. Acerca de lo anterior, la dimensión socioafectiva es uno de los más fuertes elementos que fungen en la construcción de la intersubjetividad y como elemento adhesivo de la memoria colectiva (Gómez, 2011, p. 269). Consecuentemente, una óptima experiencia de la dimensión socioafectiva en la niñez proporciona seres aptos para vivir en sociedad.
Dándole continuidad a este marco conceptual, se procede a definir lo que se entiende por "Acompañamiento Familiar". La acción de acompañar es, en cierto sentido, una actitud que involucra a dos o más personas, puesto que el acompañamiento se da de uno hacia otro u otros; o en su defecto, de unos hacia otro u otros. Ahora bien, cuando se agrega el término "Familiar", involucra automáticamente a los actores que hacen parte de ese colectivo, siendo partícipes hacia la obtención o desarrollo de algo para aquel o aquellos a quienes se acompañan. Asimismo, esta acción de acompañar va más allá de la simple presencia espacio-tiempo, más allá del cariz monetario sobre las necesidades del hogar, más allá de la compra de artículos que se necesitan en casa el acompañamiento familiar es más que la sola acción de estar ahí, es estar dándose desde sus dimensiones y contribuyendo a un proceso para responder a las aspiraciones individuales y familiares (Romero et al., 2017, p. 9).
Tomando como referencia lo anterior, el acompañamiento familiar se lleva a cabo para asistir a uno o más miembros de la familia, con el fin de dar respuesta a sus necesidades sociales e individuales.
Inexorablemente, el acompañamiento familiar está ligado con la primera infancia, por razón de que son los niños y niñas quienes necesitan más acompañamiento para que se dé el proceso óptimo de la formación en general. A su vez, la escuela comienza a aparecer en esta idea de acompañamiento, pues la formación siempre estará ligada a la educación y viceversa. Sobre esto, se establece que el acompañamiento familiar es fundamental para el desarrollo personal e intelectual de los educandos permitiendo este elevar el nivel de rendimiento académico (Rogel & Angel, 2017, p. 14).
Es decir, los procesos de aprendizaje en la escuela, más el acompañamiento que la familia, pueden proporcionar al escolar resultados positivos en su vida académica. Al respecto, los resultados revelaron que el acompañamiento familiar es fundamental para garantizar la estabilidad, desarrollo, progreso emocional y nivel académico de los estudiantes, y se constituye como un pilar esencial de los procesos pedagógicos (Rueda & Ortiz, 2017, p. 199).
Es algo sumamente sustancial que la familia y la escuela efectúen un esfuerzo mancomunado para ofrecer acompañamiento al estudiante. Igualmente, además de los beneficios a nivel académico que el acompañamiento familiar ofrece, también demuestra aspectos benignos hacia los componentes afectivo y emocional, pues la acción de que el niño y la niña se sientan amados hace que puedan reflejar ese afecto en otros contextos, entre estos, la escuela.
Por último, todos los niños y niñas que tengan la posibilidad de contar con un adecuado acompañamiento familiar son proclives a tener éxito en el ámbito social y escolar durante la primera y segunda infancia, puesto que la familia, como primer círculo social del infante, prepara y da pautas para que este se desenvuelva con naturalidad en los diferentes ambientes que ofrece la realidad.
De ahí, el hecho de valorar la importancia del acompañamiento familiar, puesto que las buenas relaciones en el seno de la familia marcan la diferencia entre fracaso y éxito en el proceso de maduración de las capacidades intelectuales y sociales del estudiante. (Martínez et al., 2017, p. 70)
La formación y la educación son aspectos que no se pueden dejar al azar; por ende, la familia y su acompañamiento tratan de que ese proceso no sea una incertidumbre.
Metodología
El presente proyecto se adscribe a un enfoque cualitativo, en razón de que se posiciona en el análisis y la comprensión de las dinámicas sociales en entornos educativos.
Investigar desde un enfoque cualitativo es asumir un compromiso con la sociedad, ya que, a través de sus preguntas y las respuestas obtenidas a las mismas, permite que la experiencia humana, que es a su vez una experiencia comunitaria, sea dotada de sentido y valor, la cual busca contribuir a la construcción social, ya que encuentra sus problemas de estudio en la misma sociedad. (Bravo et al., 2019, p. 63)
Este tipo de enfoque permite un acercamiento entre el investigador y el investigado, ponderando la experiencia como elemento sustancial para el entendimiento de las acciones y consecuencias de los actores inmersos en el proceso investigativo. Por otro lado, este estudio adopta el tipo de investigación hermenéutica para focalizar su accionar a través del proceso de recogida.
El método hermenéutico es una herramienta de la educación y formación, que orienta a interpretar la realidad circundante a los fenómenos sociales, y por consiguiente los educativos, y se interesa por el estudio de los significados e intenciones de las acciones humanas desde la perspectiva de los propios agentes sociales. (Villamizar, 2019, p. 239)
La población seleccionada son los acudientes de niños y niñas de 6 a 7 años de la Institución Educativa Celestin Freinet del municipio de Itagüí. De igual modo, estos participantes seleccionados fueron 18 acudientes, y lo previamente listado se delimitó a través de un muestreo no probabilístico, es decir, no fueron seleccionados al azar, sino por criterios del investigador (Aguilar, 2018, p. 12).
Para la recolección de datos, se utilizaron cuatro técnicas: la observación participante (dirigida a los niños y las niñas), la entrevista semi-estructurada (dirigida a padres de familia y acudientes), el taller para padres de familia, acudientes, niños y niñas, y por último una narrativa de tópico dirigida a la docente.
Resultados
En este apartado, se muestran los datos e información arrojada por la entrevista semi-estructurada y el taller, ambos aplicados a los padres de familia o acudientes de niños y niñas, cuyas edades oscilan entre los 6 y 7 años de edad, pertenecientes al grado primero de primaria. Asimismo, los resultados de la observación participante, aplicada a los escolares anteriormente mencionados. Al momento de llevar a cabo la investigación, se encontraron resultados relevantes en cuanto al acompañamiento familiar y cómo este siempre va a influir en la dimensión socioafectiva de los niños y niñas.
En primer lugar, se da a conocer lo percibido durante la observación participante, a través de la ficha de observación:

Fuente: Elaboración propia
Figura 1. Fragmento gráfico 1 – Ficha de observación (febrero 12 de 2020)
En lo que refiere a esta primera figura, se puede comprobar que el componente 1 (Los estudiantes responden de forma activa ante los cuestionamientos de la docente al inicio de cada clase) se percibe en se observó algunas veces. Igualmente, el componente 2 (Los estudiantes tienen en cuenta los aprendizajes de las clases anteriores y los relacionan con los conocimientos nuevos a interiorizar) se estableció en un Casi nunca. Para el componente 3 (Los estudiantes se concentran durante la ejecución de la clase) notó un 3 (Algunas veces) en la ficha; y a su vez, en el componente 4 (Los estudiantes son participativos durante la sesión) se fija en Casi nunca. Finalizando ese primer segmento, el componente 5 (Los estudiantes preguntan sobre las actividades a realizar durante la clase) se indicó en Casi nunca. Teniendo como referencia esta información, se puede comprender que los escolares presentan una constante decreciente en lo tocante a las actividades que proponen los docentes en las sesiones de clase. Por otra parte, las contestaciones de los niños y niñas a las preguntas hechas por los docentes en clase fue un aspecto ejecutado de forma intermitente. A continuación, se presenta el segundo segmento de la ficha de observación.

Fuente: Elaboración propia
Figura 2. Fragmento gráfico 2 – Ficha de observación (febrero 12 de 2020)
En consonancia con esta otra figura, se puede apreciar que en el componente 6 los aprendices algunas veces demuestran comprender las instrucciones dadas en cada sesión. Asimismo, en el componente 7 los niños y niñas casi siempre dieron respuesta efectiva al desarrollo individual de trabajos durante las sesiones; no obstante, en el componente 8 los estudiantes casi nunca tomaron la iniciativa para trabajar grupalmente en sus respectivas dinámicas de forma intrínseca. En lo referente al componente 9, se apreció que los estudiantes nunca hicieron trabajos en clase, con base a las tareas realizadas en casa. Finalmente, en el componente 10 se comprobó que los estudiantes casi nunca dieron propuestas sobre nuevas formas de aprender en clase, teniendo como referencia las tareas hechas en casa.
Discusión
Consecuentemente, se articulan y contrastan estos datos con los testimonios recolectados a lo largo de las entrevistas y los talleres. A continuación, se presentan dos de las respuestas emitidas por acudientes:
Con la niña ocurre algo también, el núcleo familiar de ella es solamente yo y la tía, nosotros teníamos un hogar estable, desafortunadamente el papá de la niña y yo nos separamos, pero los dos asumimos la responsabilidad con la niña de buen modo. (Acudiente entrevistada 4, comunicación personal, 5 de marzo de 2020)
El papá del niño no ayuda en nada a las tareas, entonces me toca a mí pedirle que me diga lo que hicieron en clase, y ya así los dos revisamos lo que hay para el día siguiente. (Acudiente entrevistada 2, comunicación personal, 14 de marzo de 2020)
En relación con lo anterior, acerca de la importancia de un acompañamiento óptimo después de la separación de los padres, se puede inferir que la falta de tener al padre y a la madre bajo el mismo techo influiría negativamente en la dimensión socioafectiva del niño o en su proceso educativo. Sin embargo, se encontró que cuando hay ausencia de un padre, esto no significa que el niño se desempeñará automáticamente mal en su rendimiento académico o se alterará su conducta de manera negativa; todo depende de cómo las familias manejan esta situación. En relación con lo anterior, se presenta la siguiente afirmación en referencia a los resultados de su investigación:
La investigación realizada permitió observar a partir de lo referido por personas adultas que presenciaron las consecuencias acontecidas en niños y adolescentes de padres divorciados, que ningún divorcio es inocuo y que trae consecuencias en diferentes dimensiones que constituyen la personalidad, repercutiendo en niños y adolescentes, al marcarles la existencia, a veces de por vida. (González, 2015, p. 101)
Por consiguiente, la separación de los padres repercute negativamente en la dimensión socioafectiva, pues los niños demuestran inestabilidad a nivel emocional. Sin embargo, no necesariamente la ruptura de los padres tiende a ser un factor unívoco en esta dimensión, pues si los padres manejan esta situación de manera responsable, se delegan entre ellos una responsabilidad semejante y se tratan con respeto frente a su hijo, el niño demostraría más seguridad e interés a la hora de realizar algún objetivo que se proponga.
Respecto a las entrevistas aplicadas a los padres de familia, estas arrojaron resultados diversos e importantes para la realización de la investigación, evidenciando cómo la falta de tiempo cumple un papel importante en la dimensión socioafectiva. Adicionalmente, uno de los padres que formó parte de la investigación manifestó lo siguiente:
Yo he intentado, por ejemplo, él conmigo copia un poquito más rápido, hace las cosas un poquito más aplicadas, pero tengo que estar yo como el pendiente a todo momento, desafortunadamente nosotros en la casa no tenemos un buen acompañamiento, no tenemos el tiempo o la disposición para estar con él todo el tiempo. (Acudiente entrevistada 6, comunicación personal, 10 de abril de 2020)
Sobre esto, otro participante agrega: “Yo con el niño tengo algunos problemas; la pereza no lo deja y tengo que estar al pie de él o la tía porque es muy olvidadizo. Al final, siempre hay algo que se nos escapa” (Acudiente entrevistado 11, comunicación personal, 10 de abril de 2020). Acorde con la declaración anterior, se encontró que los padres de familia tienen su propia estrategia al momento de reforzar los aprendizajes vistos en clase; sin embargo, estas prácticas en principio no parecen ser del todo eficientes, puesto que en el modo de ayudar a sus hijos se percibe como ausente el hecho de hacer hincapié en elementos que ayudarían a fortalecer el vínculo afectivo.
Es evidente cuando el acompañamiento se presenta y evidencia el compromiso de los padres con la educación de sus hijos, se puede concluir que las actividades que se realizan en casa con ayuda de los padres están diseñadas para fortalecer el trabajo familiar, son actividades que permiten a los niños subir su autoestima y sentirse importantes, así como las actividades cotidianas (tareas básicas) o inconclusas que se llevan para hacer en casa dan cuenta de la dinámica familiar para hacer un acompañamiento de las mismas. (Olaya & Mateus, 2015, p. 78)
La participación de los padres en las actividades diarias que realizan los niños siempre será de gran valor para ellos, pero sobre todo la actitud con la cual se dirigen a sus hijos. No sería conveniente ayudar a cumplir sus metas cuando, como padre de familia, se actúa de manera distante y exigua; es decir, el compromiso va más allá de solo cumplir con deberes establecidos en la institución educativa. Cuando un padre de familia se compromete totalmente, debe actuar desde la tolerancia y la paciencia. Los niños son seres que todo lo perciben e interiorizan. Ellos necesitan sentirse seguros y requieren saber que sus padres están ahí para apoyarlos en las metas que quieran alcanzar. Al percibir tanto esa seguridad como apoyo, no solo cumplirán estos objetivos, sino también fortalecerán sus relaciones intrapersonales y, lo más importante, sus relaciones interpersonales se reafirmarán, llevándolos a mejorar como seres humanos dispuestos a ayudar y servir a la sociedad que les rodea.
Otro hallazgo de esta investigación tiene que ver con la importancia que se le da, desde la institución educativa donde se desarrolló el estudio, a factores como el contexto y la familia, ya que de estos se derivan todos los componentes que influyen en el rendimiento escolar y la estabilidad emocional que tiene cada estudiante en cualquier grado que curse. Esto se debe a que, en la familia, por ejemplo, existe diversidad en cuanto a la conformación y disposición de momentos, por lo tanto, esto se debe tener en cuenta al planear y organizar los compromisos por parte de los docentes para enviar actividades académicas al estudiante para realizar en el hogar. No sirve de nada colmar a los escolares de quehaceres si los que terminan realizando estos son los padres o acudientes, evidenciando la falta de acompañamiento y disposición que se tiene para la escuela. Parece que lo preponderante para la mayoría de adultos son las buenas notas y no los aprendizajes significativos. Al respecto, una de las participantes declara:
El papá de la niña es atento, eso no se le puede negar. Él está pendiente cada mes para comprarle las cosas que la niña necesita, y en las fechas del cumpleaños, el día de los niños, o cualquier fecha especial, él a ella le da todo lo que quiera. (Acudiente entrevistada 1, comunicación personal, 5 de marzo de 2020)
Parafraseando a Camelo y Reyes (2023), el acompañamiento familiar no debe reducirse a muestras de afecto representadas enfáticamente a través de cumplimientos legales (mesadas) o la compra de obsequios en fechas representativas para el infante. Hay un inmenso abismo entre “estar pendiente” de forma material y estar pendiente de forma afectiva, específicamente para ese niño o niña que requiere de compañía y afecto, palabras de apoyo en momentos de tristeza y desolación, al igual que en los instantes donde se requiere de ánimo para implementar un esfuerzo y llegar a la superación de obstáculos. Sobre esto, un acudiente afirma:
Yo sé que uno siempre quiere estar allí para los niños. Es muy complicado, por ejemplo, en mi caso, con el trabajo que tengo para yo estar ayudándolos a los dos. Por ejemplo, con las tareas, pero yo eso sí, los llamo todos los días cuando estoy afuera y le consigno a la mamá para que les compre lo que necesitan. (Acudiente entrevistado 5, comunicación personal, 10 de abril de 2020)
Es recomendable ser conscientes de las particularidades que cada familia tiene en su dinámica, y no se trata de sobreponer un aspecto por otro (Martínez & Pico, 2022). Es decir, extralimitarse en el trabajo “para que a los niños no les falte nada” podría ser contraproducente para ambas partes, puesto que la responsabilidad del acudiente se reduce a proveer y los niños con el tiempo esperarán solo eso: objetos, dinero, ropa, entre otros.
En relación con lo anterior, no solo se le da poca importancia al trabajo conjunto (familia-estudiante), sino que se trata de suplir ese acompañamiento con cosas materiales, como, por ejemplo: viajes, obsequios, dispositivos electrónicos, entre otros. Esto enseña de forma errada el trasfondo de luchar por lo que se quiere y la facilidad de adquirir bienes y servicios por medio de recursos económicos: “La familia centra su acompañamiento en los recursos económicos y no en estrategias de aprendizaje u otros recursos externos al hogar” (Berrío et al., 2014, p. 63). Es decir, se trata de cubrir vacíos tanto emocionales como escolares a partir de viajes, como es el caso, brindando una dinámica de vida llena de factores económicos, pero escasa en cuanto a formación educativa se refiere. Lo previamente establecido genera falsas expectativas sobre lo que puede llegar a ser realmente la instancia en la institución, debido a que en los primeros grados es donde se forjan las bases para el resto de la educación, tanto de colegio como de estudios futuros.
Conclusiones
De acuerdo con el número de participantes en esta investigación, se evidencia que la mayoría de los acudientes responsables de los niños y niñas aún no tienen una concepción clara e idónea acerca de la importancia de acompañar a sus hijos en las diferentes etapas del desarrollo por las que atraviesan a lo largo de sus vidas.
Este acompañamiento no se diferencia en los momentos en que debería serlo.
En muchos casos, las responsabilidades de los acudientes ya sean actividades académicas o extracurriculares se delegan a tíos, abuelos e incluso a la docente. La falta de acompañamiento no se refleja únicamente en la parte académica del niño, sino también en su dimensión socioafectiva. Esta investigación encontró que la mayoría de los padres trabajan y, al no contar con el tiempo suficiente para ayudar a sus hijos a realizar sus deberes, les delegan demasiada responsabilidad. Esta situación puede hacer que el niño se sienta presionado y, en muchos casos, asuma el rol de "adulto pequeño".
Según los adultos responsables, estos afirman tener estrategias para ayudar a sus hijos a complementar los aprendizajes adquiridos en el colegio. Sin embargo, se percibió que no cuentan con estrategias para fortalecer la dimensión socioafectiva de sus hijos.
El acompañamiento permanente de los adultos responsables en la vida de sus hijos es primordial. La falta de tiempo no es una excusa para no educar desde el amor, los valores y la confianza. Un buen acompañamiento no solo fortalece el vínculo afectivo, sino que también provee seguridad al niño para alcanzar cualquier objetivo, meta o logro que se proponga.















