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Avances en Psicología Latinoamericana

Print version ISSN 1794-4724

Av. Psicol. Latinoam. vol.32 no.1 Bogotá Jan./Apr. 2014

 


Empoderamiento y liderazgo femenino;
su papel en la autogestión comunitaria en el corregimiento El Hormiguero - Valle del Cauca

Women's empowerment:
its role in the self-management of the Community El Hormiguero - Valle del Cauca

Empoderamento e liderança feminina;
seu papel na autogestão comunitária no corregimento "El Hormiguero" - Valle del Cauca

María Isabel Erazo Caicedo*
María del Carmen Jiménez Ruiz*
Carmelina López Morales*

Doi: dx.doi.org/10.12804/apl32.L2014.10

* María Isabel Erazo Caicedo, Programa de Psicología, Universidad Antonio Nariño, Cali; María del Carmen Jiménez, Programa de Psicología Universidad Antonio Nariño, Cali; Carmelina López Morales; Programa de Psicología Universidad Antonio Nariño, Cali. Este artículo es resultado del proyecto de investigación avalado por la Universidad Antonio Nariño, denominado: Autogestión comunitaria para el desarrollo psicosocial del corregimiento El Hormiguero del Municipio de Santiago de Cali (Valle del Cauca). La correspondencia relacionada con este articulo debe dirigirse a María Isabel Caicedo.
Correo electrónico: merazo@uan.edu.co

Fecha de recepción: 22 de noviembre de 2012
Fecha de aceptación: 7 de agosto de 2013



Resumen

El presente artículo da a conocer el papel del empoderamiento de la mujer, y cómo este permite su rol esencial en lo económico, social y medioambiental, convirtiéndose así en un liderazgo transformacional que permite que sus voces sean escuchadas. Surge como producto del proyecto investigativo denominado Autogestión comunitaria para el desarrollo psicosocial del corregimiento El Hormiguero del municipio de Santiago de Cali (Valle del Cauca), elaborado por un grupo de profesores del programa de Psicología de la Universidad Antonio Nariño de Cali, quienes forman parte de un grupo de investigación. Los resultados señalan que en las últimas décadas la mujer ha ganado espacios importantes. El discurso de estas mujeres afrocolombianas de edad adulta mayor es de gran riqueza, en tanto combina el saber popular, como un saber colectivo, situado en experiencias cotidianas y como una herramienta para facilitar la participación y el fortalecimiento de la propia identidad.

Palabras clave: empoderamiento femenino, liderazgo femenino, autogestión comunitaria



Abstract

This article reveals the role of women's empowerment, and how it enables their essential role in the economic, social and environmental sphere, turning into a transformational leadership that allows their voices to be heard. This work arises as a result of the research project called "Community Self-Management for psychosocial development of the El Hormiguero township of the city of Santiago de Cali (Valle del Cauca)", developed by a group of professors of the psychology program at the University Antonio Narmo-Cali, who are part of a research group. The results show that in recent decades women have gained important spaces. The discourse of these elderly Afrocolombian women is of great richness insofar it combines popular knowledge, as collective knowledge situated in everyday experiences and as a tool to facilitate the participation and strengthening of identity.

Keywords: female empowerment, female leadership, community self



Resumo

O presente artigo dá a conhecer o papel do empoderamento da mulher, e como este permite seu rol essencial no econômico, social e meio-ambiental, se convertendo assim em uma liderança transformacional que permite que suas vozes sejam ouvidas. Surge como produto do projeto investigativo denominado: Autogestão comunitária para o desenvolvimento psicossocial do corregimento. "El Hormiguero", do municipio de Santiago de Cali (Valle del Cauca), elaborado por um grupo de professores do programa de Psicologia da Universidade Antonio Nariño, em Cali, que fazem parte de um grupo de pesquisa. Os resultados assinalam que nas últimas décadas a mulher tem ganhado espaços importantes. O discurso destas mulheres afro-colombianas idosas é de grande riqueza enquanto combina o saber popular e o saber coletivo, situado em experiências cotidianas e como uma ferramenta para facilitar a participação e o fortalecimento da própria identidade.

Palavras-chave: empoderamento feminino, liderança feminina, autogestão comunitária



El Hormiguero es un corregimiento ubicado en zona rural de Santiago de Cali, con una población mayoritariamente afrocolombiana, de alrededor de 6930 habitantes. Las principales actividades para el sustento familiar, en el caso de los hombres, son la extracción de arena del Rio Cauca, jornaleo en haciendas de explotación agrícola, y, en cuanto a las mujeres, las labores de supervivencia han estado siempre vinculadas a la recolección del cultivo de ají, al riego de caña de azúcar, al servicio doméstico en casas de Cali y a la atención de pequeños negocios ambulantes.

En diversos diálogos sostenidos con sus pobladores, se enuncian problemáticas en el ámbito económico y social, como la falta de identidad cultural, étnica e histórica de sus habitantes. Igualmente, se perciben bajos niveles de sanidad, poca cobertura de educación, ausencia de mecanismos de recreación, disfunciones familiares, maltrato infantil, existencia de invasiones dentro del mismo corregimiento, presencia de casos de alcoholismo, drogadicción, delincuencia juvenil y embarazos prematuros en la población joven.

En la identificación de necesidades con los habitantes del corregimiento El Hormiguero se encontró que una de las principales problemáticas es la falta de participación comunitaria, expresada en la ausencia de compromiso, voluntad política y responsabilidad de sus habitantes, y, además, el incumplimiento por parte de las entidades estatales. Como consecuencia, la población de esta comunidad percibe un deterioro en su tejido social, pues en primera instancia existe una pérdida de identidad cultural que se traduce en una baja del sentido de pertenencia.

Con el propósito de desplegar propuestas de acción en mejora de la colectividad, el Grupo de Investigación en Psicología convoca a los líderes de la región agrupados en el Consejo Comunal Comunitario, que analiza y ejecuta actividades y proyectos tendientes a contribuir, por medio de diversas prácticas, al mejoramiento de las problemáticas que vive esta colectividad. Las diversas acciones se llevan a cabo con el apoyo de entidades municipales, regionales y algunas de carácter privado, especialmente instituciones de educación superior, las cuales aportan distintos procesos tendientes al desarrollo social.

Este articulo da a conocer el papel del empoderamiento de la mujer, y cómo este permite su rol esencial en lo económico, social y medioambiental, convirtiéndose así en un liderazgo transformacional que permite que sus voces sean escuchadas. El concepto sociopolítico de empowerment o empoderamiento se originó en Estados Unidos, durante los años sesenta, en los movimientos de derechos civiles, vinculados a ideologías sociales y políticas que revelan una opresión y reclaman la equidad y responde a las necesidades de generar cambios dentro de las relaciones de poder entre géneros.

León (1997) señala que utilizar el término empoderamiento tiene la intención de impulsar cambios culturales en los imaginarios sociales, en especial sobre la relación de la mujer con el poder, por ello, se destaca la importancia de la teorización desde el movimiento feminista que hace referencia a la resistencia y movilización política en relación a la igualdad de géneros.


Fundamentación teórica del concepto de empoderamiento

Los estudios de las mujeres se han visto obligados a encontrar una palabra en español equivalente al verbo empower y al sustantivo empowerment, se utilizan como sinónimos de este término potenciación y poderío o, en su forma verbal, empoderar, potenciar y apoderar (Vernier, citada por León, 1997). Según Batliwala (citada por Zapata, 2002, p. 274) el empoderamiento es "el proceso de ganar control sobre una misma, sobre la ideología y los recursos que determinan el poder". Estos recursos podrán ser humanos, intelectuales, financieros, físicos y de una misma".

El empoderamiento es un proceso personal, cada mujer tiene que empoderarse asi misma, no es posible hablar de dar poder a otras personas. No obstante, si se pueden abrir espacios y dar posibilidades para que se desarrolle este proceso, de ahí la importancia de crear conciencia de la discriminación de género y del compromiso de las organizaciones como agentes facilitadores de este (Zapata et. ál., 2002).

El empoderamiento se refiere "al proceso por el cual aquellos a quienes se les ha negado la posibilidad de tomar decisiones de vida estratégicas adquieren tal capacidad" (Kabeer, 1999, p. 440). Continuamente se utiliza el concepto de empoderamiento específicamente en referencia a la mujer, por ello, los programas relacionados con este asunto se orientan a permitir el acceso de las mujeres a los recursos y a la toma de decisiones, tanto individuales como colectivas y conseguir que ellas se perciban así mismas capaces y legitimas para ocupar un espacio en la toma de decisiones; sin embargo, no es un concepto exclusivo de este grupo, sino de todos aquellos en condición de desventaja. Es un concepto complejo, multidimensional y de múltiples niveles, que abarca diferentes aspectos.

Montero (2003, p. 72), utiliza el término fortalecimiento como sinónimo de empoderamiento, es definido como "el proceso mediante el cual los miembros de una comunidad desarrollan conjuntamente capacidades y recursos para controlar su situación de vida, actuando de manera comprometida, consciente y critica para lograr la transformación de su entorno según sus necesidades y aspiraciones, transformándose al mismo tiempo así mismos".

El empoderamiento es una de las estrategias fundamentales de transformación de las comunidades. Rappaport (1981) introduce el concepto para referirse al proceso por el que las personas, las organizaciones y las comunidades adquieren o mejoran su capacidad de control sobre sus vidas (o sobre asuntos de interés específicos). Se trata de una definición suficientemente amplia como para que haya dado lugar a distintas interpretaciones en la práctica. No obstante, se ha llegado a afirmar que es una noción que se ha mantenido deliberadamente abierta para facilitar su utilización en diferentes contextos (Dalton, Elías & Wandersman, 2001).

De acuerdo con la definición de Rappaport, la potenciación comunitaria puede concebirse como un proceso que pretende revertir (o mejorar) las situaciones de apatía, alienación, indefensión aprendida, locus externo de control o baja autoeficacia. Montero (2003) señala que, aunque las otras definiciones del término varían al señalar cuál es la fuente del proceso de cambio, en todas ellas aparecen como elementos importantes la participación, el control, el fortalecimiento de capacidades, la identidad social, la politización y algunos otros procesos de concienciación y compromiso de los participantes.

Al hablar de empoderamiento femenino Casique (2010) plantea que este concepto abarca tanto al proceso, como al resultado del proceso por medio del cual las mujeres ganan un mayor control sobre los recursos intelectuales y materiales, y desafían la ideología del patriarcado y la discriminación por género. De tal forma, el empoderamiento en la mujer debe abarcar el acceso y control de los recursos necesarios y la capacidad para que puedan tomar decisiones basadas en tres elementos que son los recursos, agencia y logros (Kaber, 1999).

El empoderamiento en la mujer permite que se estimule una participación social activa que le lleva a experimentar un desarrollo positivo de su autoconcepto, en términos de atributos como competencia, madurez emocional, confianza en sí misma, persistencia, empatía y coraje (Singer et ál., 2002). Por su parte, Matud (2004) plantea que la autoestima está asociada tanto a los roles tradicionales clásicos de esposa y madre, como también lo está a otras condiciones menos tradicionales tales como el tener un nivel de estudios o un buen empleo.

El concepto de empoderamiento es esencial cuando se trabaja con comunidades y se quiere desarrollar con las mujeres procesos de autogestión comunitaria. El empoderamiento pone énfasis en sus fortalezas, promoviendo una nueva imagen de ellas como ciudadanas con derechos y opciones, por sobre la imagen tradicional que ha marcado a la intervención social, como necesitadas, vulnerables o carentes. Por otra parte, define también una nueva aproximación al rol de los profesionales ubicándolos como colaboradores que ejercen como miembros de la comunidad con el propósito de cambiar su mundo social, superando la visión tradicional de expertos alejados del mundo de vida de las personas (Rappaport, 1981).

El empoderamiento femenino es importante en los procesos comunitarios, como estrategia en la lucha contra las carencias. Montaño (2003) destaca que la pobreza genera mayores vulnerabilidades y exclusiones entre las mujeres y sus familias, así como de las menores oportunidades que tienen las mujeres pobres en comparación con los hombres pobres para superar los obstáculos de la pobreza. La exclusión social implica la imposibilidad de poder participar libremente en los planos económico, social y político. De este modo, los procesos de autogestión se enfocan en luchar contra el paternalismo, construyendo sobre las fuerzas existentes de una persona o grupo social sus capacidades para 'potenciarlas' y aumentar las fuerzas preexistentes.

Por otro lado, el concepto de empoderamiento está ligado al concepto de liderazgo. Según Gibson y Donnelly (2001), los líderes son agentes de cambio, personas cuyos actos afectan a otras personas más que los propios actos de estas. El liderazgo ocurre cuando un miembro del grupo modifica la motivación o las competencias de otros en el grupo.

Articulando el concepto de liderazgo y empoderamiento en la comunidad, se encuentra que Davis y Newstron (2004, p. 61), señalan al liderazgo como "el proceso que ayuda a otros para trabajar con entusiasmo, hacia determinados objetivos, es decir, es el acto fundamental del éxito de una organización y su gente".

Exploradas estas definiciones sobre el liderazgo, se concluye que quien ejerce el rol de líder debe tener cualidades personales especiales para influir en las personas de la comunidad, utilizando para ello estrategias que le permitan influenciar para lograr los objetivos trazados.

En lo relacionado a la Psicología Comunitaria, estudios realizados por Reppucci, Woolard y Fried (1999) señalan que, desde la década de 1960, esta se ha caracterizado por el desarrollo de investigación e intervenciones que ponen el foco de atención en la relación entre los individuos y las comunidades. Aunque no se trata de un enfoque predominante en la literatura psicológica, se ha ido constituyendo en un espacio propio en la intervención social, orientado por los valores de participación ciudadana, justicia social, colaboración de los colectivos implicados y fortalecimiento de las comunidades. Además, en las estrategias preventivas recientes es más frecuente recurrir a la movilización comunitaria y a la formación de coaliciones de base, generalmente con resultados positivos.

Sarason (1974, p. 157) plantea que el sentido psicológico de comunidad es una experiencia subjetiva de pertenencia a una colectividad mayor, donde se forma parte de una red de relaciones de apoyo mutuo en la que se puede confiar. Los elementos que le dan forma a esta valoración personal son "la percepción de similitud con otros, el reconocimiento de la interdependencia con los demás, la voluntad de mantener esa interdependencia dando o haciendo por otros lo que uno espera de ellos, el sentimiento de que uno es parte de una estructura más amplia, estable y fiable".

Cuando se estudia o se trabaja con comunidades, surge el tema del empoderamiento como un ejercicio necesario para el compromiso con estas. El concepto de empoderamiento no es nuevo, se encuentran sus primeras referencias desde los años 60, especialmente en el movimiento afroamericano y en la teoría de Paolo Freire, fundada sobre el desarrollo de la conciencia crítica. Según León (1997), Freire plantea un continuo que va desde la forma de conciencia no reflexiva, en la que la persona es objeto y se encuentra sin capacidad de selección, a la visión de conciencia crítica, en la cual se pasa a una persona sujeto que se encuentra con la realidad y participa con capacidad de tomar decisiones y transformar. Los diferentes puntos de este continuo señalan los niveles de capacidad para objetivar la realidad y conocerla de manera crítica.


Metodología

Esta investigación es de tipo descriptivo y cualitativo parte de la premisa que sostiene la psicología comunitaria acerca de que el desarrollo del conocimiento científico es contribuir al objetivo global de cambio social. Desde esta posición epistemológica, el conocimiento producido debería ser aplicable localmente y tener en cuenta las particularidades de cada medio.

El método en esta investigación es el estudio de caso, ya que permite dar voz a las mujeres líderes y comprender mejor los procesos, conductas y condiciones de estas. Los instrumentos utilizados son una encuesta sociodemográfica y entrevista en profundidad, con el propósito de conocer sus historias de vida por medio de sus propios relatos, a partir de los que elaboran y transmiten una memoria personal o colectiva.

Según Bolívar y Fernández (2001), las historias de vida permiten entender los fenómenos sociales como 'textos', cuyo valor y significado viene dado por la interpretación que los sujetos relatan sobre su experiencia. Esta interpretación se despliega en la narración que realice el individuo respecto de si misma. La tarea investigadora consiste en solicitar 'contar historias' acerca de hechos/acciones, y a partir de su análisis/comprensión, 'interpretar' y construir nuevas historias/relatos en las que inscribir quiebres, cambios y aprendizajes. Este método cuenta con una trayectoria prolongada entre los métodos de corte cualitativo e interpretativo.


Perfil de las mujeres

Inicialmente, este trabajo investigativo se desarrolló con un grupo de veinte mujeres líderes con las cuales se hizo una indagación con una encuesta individual que permitiera caracterizarlas tomando las siguientes dimensiones: información general, relaciones afectivas, actividades que les gusta desarrollar. Las mujeres encuestadas concurren a talleres y actividades de capacitación planteadas dentro del proyecto de Autogestión comunitaria para el desarrollo psicosocial del corregimiento El Hormiguero del municipio de Santiago de Cali (Valle del Cauca). Igualmente, lideran procesos relacionados con el Consejo Comunal, la Junta Local, las Mesas de Trabajo, Comité Femenino, y participan en actividades de danza folclórica, manualidades, recreación lúdica, capacitación en repostería, y costura. Se seleccionó una muestra de seis mujeres, con las cuales se realizaron entrevistas a profundidad con el fin de conocer sus historias de vida.

La mayor parte son adultas mayores, con un promedio de edad de 57,5 años, con un nivel educativo de primaria o secundaria, trabajan de forma independiente y se ocupan de las labores del hogar; conviven con familia extensa, no solo con esposo e hijos, sino que se incluye a yernos, nueras y nietos. Son mujeres de raza afrocolombiana, quienes llevan varios años viviendo en esta región. Una parte de ellas provienen de los departamentos de Cauca, Chocó y Nariño.


Análisis de las evidencias

Percepción de liderazgo y empoderamiento.
En esta dimensión se explora la percepción que tienen las mujeres de sí mismas y se señalan las cualidades y características que las definen como líderes, con poder de aportar a su comunidad. Al respecto, se encontró que iniciaron su participación comunitaria en la edad adulta, ingresando primero por medio de talleres o capacitaciones, y a partir de la interacción con otras mujeres, fueron conformando asociaciones y vinculándose a su vez a nuevas actividades, no solo ya de carácter de aprendizaje, sino también de labor social.

Este colectivo femenino percibe las actividades comunitarias como una oportunidad para socializar con otras personas, distraerse y aprender, de modo que se constituye en un espacio muy importante dentro de sus vidas. Conjugan sus funciones organizando su tiempo, de modo que cumplen con sus tareas del hogar, laborales, participación en actividades de orden social y comunitario que hacen parte integral de sus vidas, situación que sus mismas familias apoyan, fortalecen y estimulan.

Por otra parte, se observa la sensación de logro y éxito en algunas de sus actividades, por ejemplo, en el año 2005 lideraron un proyecto de ecoturismo en el corregimiento, con el cual se buscaba la creación de una ruta fluvial por el Río Cauca. Sin embargo, son proyectos que, al implicar un gran trabajo comunitario y estatal, a veces no prosperan, generando sentimientos de fracaso y la percepción de ser las mujeres las más interesadas en luchar para llevar a cabo los planes por el bien conjunto de toda la población, donde se resalta la importancia del trabajo comunitario enfocado a potenciar los esfuerzos, capacidades y habilidades del grupo, a fin de lograr una mejor calidad de vida de la población, como lo expresa una de las líderes entrevistadas:

Algunos proyectos en que nosotras hemos participado y hemos logrado cosas, un tiempo estuvimos apoyando el turismo, por un tiempo estuvimos con el río, pero falló porque los areneros del río, que ellos no siguieron participando... pero ahora hemos vuelto a retomar, pero somos nosotras las mujeres porque los hombres no... el proyecto consiste en que las personas pasearan en las canoas por el río hasta la desembocadura del río Jamundí, allí ganaban todos, ganaban los de las canoas, las guías, los que venden almuerzos, los que cuidan carros. Ahora estamos viendo si podemos retomar este proyecto. (Mariela, 2012).

Estilos de liderazgo. En esta dimensión se analizan los valores y los estilos comunicativos de las mujeres líderes con la comunidad. Se encontró principalmente que muestran características personales como capacidad de diálogo y escucha que les permiten interactuar con las personas y buscar un bien común. Según Goleman (2001), este líder busca obtener información de la gente, escuchando sus ideas, propuestas, construyendo la confianza, respeto y compromiso de los demás. Con el liderazgo democrático se establece la flexibilidad y responsabilidad, sin perder el enfoque realista sobre los cambios que se pueden o no se pueden lograr. Así lo expresa una de las líderes: "uno mismo se incluye en las actividades de la comunidad, buscando el progreso, prestando los servicios de forma honrada, entre más honradez, más claridad, saber entender al otro. Todas las personas tenemos las mismas oportunidades por medio de capacitaciones, pero somos las adultas las únicas que las aprovechamos" (Nelly, 2012).

Se encuentra en estas frases la percepción de la mujer (adulta mayor) como una persona activa que aprovecha las oportunidades que le ofrece la comunidad para obtener capacitación y mejoramiento personal, dentro de valores tan fundamentales como la honradez y la transparencia.

La dirigente Nelly manifiesta que los líderes deben tener valores como "respeto, dignidad, claridad, honestidad y transparencia". Otra manifiesta que deben tener "honradez, respeto, saber entender". Plantean el valor de la sencillez como propio de ellas, manifestando que esta 'cualidad' permite que la gente las acepte y las siga, característica que implica ser igual a los demás, que reconoce que los otros se puedan identificar con ellas, y por ello facilitar su interactuar con la comunidad.

Se observa la importancia que otorgan a valores tales como la transparencia, la honestidad y la honradez para un adecuado ejercicio del liderazgo, en contraposición al ejercicio político que dentro de esta colectividad ha sido visto como poco transparente y corrupto, al no dar respuesta a las necesidades del corregimiento. Es un posicionamiento desde lo femenino, con valores propios que permiten una forma 'diferente' de luchar por mejorar desde lo individual a lo social.

Empoderamiento femenino. La mujer dentro del corregimiento cumple funciones tradicionalmente femeninas tales como las del hogar: cocinar, lavar, planchar, asear la casa, cuidar a los niños, etc., y las que trabajan lo hacen, por su bajo nivel educativo, en casas de familia, en oficios varios, o actividades agrícolas o independientes. Su papel no se limita a las labores del hogar, sino que son también proveedoras de estos y participan en actividades sociales o comunitarias, tal como lo manifiesta una de las líderes entrevistadas: "La mujer trabaja mucho aquí, ayuda mucho en la casa, los hombres también trabajan, pero a algunos les gusta mucho tomar, cuando cogen algún peso lo gastan tomando y luego ya no tienen un peso, entonces es más que todo la mujer, es la que trabaja más y sostiene el hogar" (Mariela, 2012).

Al respecto, Camberos (2011, p. 51) manifiesta que "las mujeres son básicamente responsables de las tareas del hogar y de la crianza de los hijos, un trabajo no pagado que incide en su capacidad de acceder al mundo laboral en términos de igualdad con los hombres y en América Latina, las mujeres están sustentando las economías de la región".

Mariela afirma que

Los hombres trabajan, por eso no participan en nada, llegan cansados a casa sin ánimo de hacer nada. Somos las mujeres, especialmente las mayores, las que participamos en todo, a las muchachas no les gusta estar en nada. La generación de ahora solo piensa en el baile y en el computador. El estar ocupadas nos hace vivir más tranquilas, me olvido de todo. Antes no podíamos participar porque estábamos criando a los hijos, ahora ellos ya están grandes, casados o estudiando. La sociedad rechaza al adulto, no lo tienen en cuenta, contratan a los jóvenes, quienes ponen condiciones. Nosotras somos más cumplidas. Hoy todo ha cambiado, las madres trabajan y quieren que nosotras como abuelas cuidemos a sus hijos, pero ya criamos los nuestros (2012).

Por su parte Nelly comenta "Se ve un matriarcado, pero lo importante es uno para todos y todos para uno. No me gusta una comunidad conformista, por eso lucho por ellos, para que tengan reconocimiento de sí mismas, sepan leer, hablar, atender a la familia. Uno es luz u oscuridad, tratemos entonces de ser luz". (2012).

Estas voces potencian una reflexión sobre la carga de trabajo que se están imponiendo las mujeres pobres para sacar adelante a sus familias y a sus pueblos. Ellas no dejan de hacer y ser responsables de las labores domésticas, pero los hombres 'beben mucho' o no ayudan en los trabajos comunitarios porque están cansados. ¿Y las mujeres no se cansan? Sobre las espaldas de las mujeres ha caído la reestructuración de la economía y los recortes presupuestales para toda actividad social.

Son mujeres que señalan su deseo de que el resto de mujeres de su comunidad se acerque a este tipo de actividades, "que otras también apoyen y hagan lo que uno hace". Además, describen que la participación no está exenta de problemas, por ejemplo, de crítica social, "pues que de pronto la gente en algunas cosas, dicen que julano no hace nada, dicen que no sirve, pero uno no les hace caso a esas cosas". "Buscamos salir adelante con proyectos, para salir adelante pero los jóvenes no quieren participar en nada". "A veces uno hace un proyecto pero se quedan allí porque no hay dinero para seguir, falta apoyo".

Se pone en evidencia el importante papel de las mujeres en la construcción de espacios públicos y su incidencia en la ejecución de un proyecto participativo, por ejemplo, el abastecimiento de agua y el mejoramiento de las relaciones entre hombres y mujeres. Igualmente, han contribuido en el embellecimiento de la comunidad, el mejoramiento estético. Son mujeres que en sus relatos sencillos muestran cómo la intervención comunitaria les ha permitido fortalecerse, autoafirmarse y pasar de espacios privados a constructoras de lo público.

Como resultado de estas capacitaciones, han desarrollado un sentimiento de mayor autoestima, de reconocimiento de sus propias cualidades y capacidades, de la habilidad para vincularse activamente a proyectos tales como de guía turística en el propio corregimiento, participación en el consejo comunitario, etc. Así mismo, se encuentra que el enriquecimiento personal fortalece la capacidad de liderazgo, dado que señalan su deseo de fortalecerse como mujeres, de capacitarse continuamente y de sentirse útiles en su comunidad.


Consideraciones finales

En esta indagación confluyen varias características tales como mujer, afrocolombiana, niveles educativos y socioeconómicos bajos, edad adulta mayor, que tradicionalmente se asocian con exclusión y/o baja participación social. Sin embargo, esta comunidad del suroccidente colombiano muestra una panorámica diferente, son estas mujeres quienes participan de forma activa y efectiva dentro de su corregimiento, como una lucha contra la pobreza, las desigualdades sociales y la formación en valores de las nuevas generaciones. Son señoras que dinamizan en su comunidad a la población y son agentes de cambio social.

A pesar de los cambios en las prácticas de hombres y mujeres, persiste la valoración del papel masculino de proveedor económico asociado a la idea de protección, soporte moral, autoridad y representación de la familia. Mujeres y hombres siguen considerando adecuada una división tangible entre los espacios femeninos y los masculinos, según la cual los hombres son los responsables de la manutención económica de la familia y las mujeres de los trabajos reproductivos (García y Oliveira, 2000).

Se evidencia que son mujeres adultas que participan desde lo local con autorresponsabilidad, colaboración, contribución y trabajo voluntario para la búsqueda de soluciones e iniciativas destinadas a incrementar los niveles de democracia y responsabilidad en la gestión social cimentando competencias, a partir de sus experiencias, sus saberes y necesidades. Por iniciativa propia y por las posibilidades que dan diversas fundaciones, asociaciones y la academia, por medio de investigaciones sociales, hacen parte de vida activa y comunitaria, donde se incluyen participando y demostrando su interés en el progreso individual y comunitario.

Estas voces llevan hacia un análisis permeado por una perspectiva construccionista que parte de la realidad de saberes y conocimientos, desde las diferencias, como formas de relación con el medio y con otros sujetos. Con este ejercicio se asumen prácticas de emancipación y transformación social, desde las experiencias de cada mujer, que se posibilitan en la interacción con los otros y lo otro desde dimensiones significativas, en continua interacción.

Finalmente, en las últimas décadas la mujer ha ganado espacios importantes. El discurso de estas mujeres afrocolombianas de edad adulta mayor es de gran riqueza en tanto combina el saber popular, como un saber colectivo, situado en experiencias cotidianas, y como una herramienta para facilitar la participación y el fortalecimiento de la propia identidad. Entonces, se concluye con la reflexión acerca del importante papel de las mujeres quienes tienen una sobrecarga de trabajo, al sacar adelante a sus familias, laborando, respondiendo además por las labores domésticas y participando activamente en la comunidad.



Referencias

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Para citar este artículo: Erazo, M. I., Jiménez, M. & López, C. (2014). Empoderamiento y liderazgo femenino; su papel en la autogestión comunitaria en el corregimiento El Hormiguero - Valle del Cauca. Avances en Psicología Latinoamericana, vol. 32(1), pp. 149-157. doi: dx.doi.org/10.12804/apl32.1.2014.10