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Memorias: Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe

On-line version ISSN 1794-8886

memorias  no.20 Barranquilla May/Aug. 2013

 

Impacto del comercio alemán en la economía regional marabina (1870-1900)

Impact of German trade in Marabina regional economy (1870-1900)

Germán Cardozo Galué1


Resumen

En este artículo se aborda el impacto del comercio alemán en la economía regional marabina, caracterizada tradicionalmente por la agroexportación. Consumada la Independencia y creada la República de 1830, las economías regionales venezolanas continuaron con la actividad agroexportadora estimulada por la creciente demanda mundial de café en los circuitos agroexportadoras de La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello. La demanda cafetalera dio inicio a una etapa de franca expansión y consolidación de la Venezuela agroexportadora a la Venezuela que se sumó a la explotación industrial petrolera a inicios del siglo XX. A lo largo de este ensayo se desarrolla el impacto generado por la importancia del encuentro generacional del tradicional desarrollo agrícola en la región marabina y el nuevo impulso que cobró la actividad mercantil hacia los mercados europeos y norteamericanos. Metodológicamente abordaremos el tema en base a las fuentes consultadas en los archivos bibliográficos y documentales nacionales y extranjeros.

Palabras clave: Comercio, agroexportación, café, Maracaibo, Venezuela.


Abstract

This article deals with the impact of German trade in the economy of the Marabina region, traditionally characterized by agro exportation. After the Independence and the creation of the Republic of 1830, Venezuelan regional economies continued with agro exportation activity stimulated by the growing world demand in the circuits of the Coffee Association of La Guaira, Maracaibo and Puerto Cabello. Coffee demand kicked off a stage of free trade expansion and consolidation of the agro-export Venezuela that joined the Venezuela immersed in the oil industry at the beginning of the 20th century. This essay develops the impact generated by the importance of the generational encounter of traditional agricultural development in the Marabina region and the new impetus which claimed the commercial activity towards European and North American markets. Methodologically, we will address the issue taking into consideration the sources consulted in the bibliographic and documentary archives and abroad.

Key words: Trade, agro exportation, coffee, Maracaibo, Venezuela.


Introducción

Antes del inicio de la era del petróleo, hacia 1920, Venezuela se ofrecía a la consideración de los inversores extranjeros como un mosaico de regiones económicas dedicadas fundamentalmente a la agroexportación y con un mercado interno débil. Este cuadro caleidoscópico, de fines del siglo XIX y principios del XX, era aún el resultado de la permanencia en la larga duración de factores históricos que habían dado origen a la conformación de esta república sudamericana. Su "status" como territorio unificado provenía de hacía poco más de un siglo, cuando la Monarquía española, temerosa de las pretensiones inglesas en la Guayana y guiada por los cánones centralizadores de la administración borbónica, decidió, en 1777, reunir las provincias de Venezuela, Maracaibo, Guayana, Cumaná e islas de Trinidad y Margarita en una Capitanía General que tomó el nombre de Venezuela por radicarse en Caracas, sede administrativa de la antigua provincia venezolana, la capitalidad del nuevo territorio.

A este acto administrativo precedían siglos de vida provincial autónoma, con una relativa dependencia de Santo Domingo y Santafé de Bogotá. Esa autonomía, que alcanzó sorprendentes niveles políticos -como se vería en 1810 cuando la provincia de Maracaibo se negó a participar en el proceso de Independencia y permaneció leal a España hasta su culminación en 1823- se forjó lentamente, desde los inicios mismos del contacto hispano-indígena a principios del siglo XVI, y fue impulsada básicamente por las relaciones comerciales agroexportadoras e importadoras de víveres y mercancías complementarios, que fueron atando a los nuevos poblados con puertos sobre o cercanos al Caribe y villas próximas a ellos: Caracas-La Guaira, Puerto Cabello, Maracaibo, Cumaná, Angostura.

Estos puertos se convirtieron progresivamente en centros nodales de sus respectivos circuitos económicos y capitales provinciales, sobre la base de la producción del campo, dando origen a lo que la reciente historiografía venezolana ha denominado "regiones históricas" para indicar un estadio previo al inicio del proceso de formación y consolidación del Estado nacional.

Consumada la Independencia, y creada la República de 1830, las economías regionales venezolanas continuaron como el rasgo distintivo más importante del siglo XIX. Gracias en especial a la creciente demanda mundial de café, tres de los circuitos agroexportadores, vinculados a los puertos de La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, iniciaron una etapa de franca expansión y consolidación, como lo refleja el siguiente gráfico:

Ver Figura 1

La Aduana de Maracaibo experimentó en las décadas señaladas un notorio crecimiento, superando para 1860 a Puerto Cabello y acercándose al de La Guaira mucho más de lo que expresan las estadisticas oficiales que no contemplaban los capitales movilizados por Maracaibo como puerto de tránsito de la Nueva Granada. De hecho para fines del siglo XIX, Maracaibo figuró oficialmente como la primera aduana del país.

Esta importancia y particularidades de la economía regional marabina quedaron plasmadas en el testimonio del agente comercial norteamericano P. L. Bell, hacia 1922, en su informe para el Departamento de Comercio de los Estados Unidos de Norteamérica:

El Distrito comercial de Maracaibo... incluye los Estados Zulia, Trujillo, Mériday Táchira. El comercio del Distrito, conjuntamente con el de Cúcuta, región de Colombia, es controlado por los principales comerciantes de Maracaibo... Los exportadores americanos, interesados en extender sus operaciones comerciales al Distrito de Maracaibo, procederán bien si consideran este territorio como a una unidad separada, dividida del resto de Venezuela.2

Se confirma, así, la peculiaridad de esta formación regional que avanzado el siglo XX incluye aún la economía de diversos Estados del occidente venezolano y norte del Santander colombiano bajo el control del puerto de Maracaibo, y diferenciable del resto del país. Unidad regional que hunde sus raíces en el pasado indígena3 , estructurada por los procesos de producción y distribución de su circuito agroexportador y que para fines del siglo XIX y principios del XX, el testimonio de Bell evidencia cómo ha alcanzado visibles signos de fraguado y consolidación.

Esta realidad, que se repite en distintos grados para el resto del país, justifica el énfasis en el análisis regional de la economía venezolana hasta la era petrolera. De igual modo, en lo concerniente a las relaciones con el exterior, privaron los contactos bilaterales con los diversos puertos y sus respectivas regiones o áreas de influencia en Europa, especialmente en aquellos países con formación nacional en proceso.

Tal es el caso de las relaciones económicas entre Maracaibo y las ciudades de la Liga Hanseática -Hamburgo en particular- que se intensifican en el último tercio del siglo XIX, y contribuyen de manera notoria al fraguado o consolidación del circuito agroexportador marabino.

Los agentes comerciales alemanes en la economía regional marabina

A principios de la década de 1840, los alemanes se hicieron presentes en el Circuito agroexportador marabino. Desde los años de la República de Colombia, representantes diplomáticos, hombres de negocio y comerciantes germánicos se habían establecido exitosamente en otros puertos y ciudades venezolanas -La Guaira y Puerto Cabello en particular4.

Según un "Registro de pasaportes", en marzo de 1842 desembarcó en el puerto de Maracaibo H.E. Schmilinsky5 . En fecha cercana debieron llegar Theodor Fr. W. Schón y Heinrich Willink, pues sus nombres junto al de Schmilinsky encabezaron la lista del "Registro de Patentes de Industria" para el año económico de 1843 a 1844, figurando aquellos bajo la razón "Schón Willink y Cía." como comerciantes de Primera Clase6.

Las dos primeras firmas alemanas mencionadas que iniciaron sus operaciones en Maracaibo se colocaron de inmediato a la par del comerciante hasta entonces más sólido, el inglés Frederick Harris, y desplazaron al resto de las extranjeras y marabinas que durante la anterior década y hasta comienzos de 1840 habían controlado la actividad mercantil del circuito7

Dos factores impulsaron, a fines de la década de 1840, el incremento de la inmigración hacia el puerto de Maracaibo: el atractivo negocio del café y la situación política alemana:

... en años recientes se había incrementado muchísimo la demanda de artículos de lujo. Todo el mundo deseaba tomar café. Y en todas las ciudades de Europa aumentó el número de cafeterías, las cuales pronto se convirtieron en centros de vida social y también de actividad para círculos políticos...

... El ininterrumpido enriquecimiento que derivaba del aumento en las cosechas de café, y en sus embarques al exterior , vino a hacer posible que las regiones cafeteras , en las montañas de Venezuela, se hallasen en la posibilidad de adquirir, también más y más, mercancía traída de Europa, y por supuesto, de Hamburgo...

... los emigrantes alemanes que vieron rotas sus ilusiones de un cambio liberal en 1848, en su patria, y que ansiaban ir a un lugar donde sus talentos hallasen ambiente propicio, no erraron en su elección de Maracaibo, ciudad que florecía en aqueltiempo, con mucha pujanza... 8

La competencia, en principio, se observó en el manejo del comercio con el exterior; los registros conservados sobre introducción de frutos provenientes de los Andes y costas lacustres al puerto de Maracaibo, revelan cómo las operaciones de las firmas alemanas no superaban a las de comerciantes locales como Telésforo Angulo, Manuel Aranguren, Pascual Casaux, José A. Montovio, José V. Urdaneta, etc. Pero en menos de una década, según el "Registro de introducción de frutos" correspondiente al año económico 1850- 185l, las firmas alemanas pioneras, asociadas para esta fecha bajo la razón comercial "Graf y Schón" y "Schmilinsky Fahrenholtz y Cía." habían igualado y aún superado a las demás en operaciones con las áreas productivas de la Región marabina, salvo en el caso de José A.Montovio9 .

La "Clasificación de industriales" de 1854 constituye un buen indicador de los cambios que introdujo la sólida incursión alemana en el Circuito agroexportador marabino10 . Las firmas "Schmilinsky Fahrenholtz y Cía.", "Graf y Schón" y "Montovio Minlos y Cía." (resultante esta última de la asociación del prusiano Emil Minlos con el próspero italiano José A. Montovio) encabezaban como comerciantes de Primera Clase, junto a "Swift Penny y Cía." y "Roncajolo Hermanos"; en la Segunda Clase figuraba "Ellingius y Jurgensen". De este modo, las firmas alemanas asumieron el liderazgo del comercio marabino, en algunos casos asociadas con firmas locales de raigambre como Montovio y Ochoa, quienes intuyendo el avasallador avance alemán eligieron la opción de unir capitales antes de verse desplazados o fenecer como ocurrió con la mayoría.

En los siguientes años, nuevas firmas alemanas se establecieron en Maracaibo y monopolizaron, fundamentalmente, el comercio del café: desde el financiamiento de la cosecha hasta su extracción a los principales mercados europeos y norteamericanos. Para el primer semestre de 1872, las casas "Minlos Breuer y Cía", "Schmilinsky y Cía.", "Blohm Mecklemburg y Cía.", "Schön Willson y Cía." y "Riedel Bornhorst y Cía", en este mismo orden de mayor a menor en importancia, exportaron el 77% del café que salió por el puerto de Maracaibo: 4.134.710 kilogramos; otros trece exportadores el restante11 .

Otras firmas habían iniciado sus negocios a partir de la importación de mercancías con demanda en la región marabina, como el caso de August Lincke, natural de Celle, quien llegó a Maracaibo en 1851. Un año después, abrió un negocio en el ramo de farmacia, conocido posteriormente como "Botica alemana".

En Maracaibo había, en ese tiempo, pocos médicos y pocos farmaceutas, de modo que un negocio de botica no podía no tener favorables perspectivas; al puerto y a los campos adyacentes, les afectaban mucho algunas epidemias, y las enfermedades propias del trópico, y Lincke especializó su farmacia en vista de esos males, y, esto es lo más significativo, se hizo una clientela muy vasta, tanto de gente de Maracaibo, como de los alrededores, ya que también se especializó en no exigir precios exorbitantes por los productos patentados que importaba, ni por los que elaboraba él mismo, según las recetas de los facultativos del país.12

Entre 1857 y 1858, se iniciaron en la firma August Lincke y Co. los jóvenes Juan Bautista Münch y Gysbertus van Dissel; el primero nacido en Cuba de padre alemán, y el segundo de origen holandés. Con la incorporación, también en 1858, del comerciante especializado Heinrich Thies, natural de Bramstedt (Holstein), aumentaron considerablemente las ventas de la casa Lincke: emprendió la exportación de café en gran escala y la importación de manufacturas y mercancías secas de Europa. Esta expansión de la empresa obligó a abrir filiales en San Cristóbal y Cúcuta, principal área cafetalera de la región, para crear centros de acopio y traslado hacia Maracaibo del grano producido en las haciendas fronterizas. A fines de la década de 1860, Van Dissel estaba al frente de la filial cucuteña, y Thies en San Cristóbal13 .

Según Caesar von Hacht, empleado de la firma Münch Van Dissel y Cía., la diversificación de los negocios era notoria. Además de los despachos farmacéuticos y giros de café:

... tenía dos depósitos bien surtidos de artículos de consumo de todo tipo, encargados por firmas de Maracaibo y que se vendían como pan caliente [encajes, sombreros, chales, vinos, cerveza, brandy, lámparas de vidrio, cafeteras, tinteros, papel, cigarros, etc.]. Este servicio reportaba una ganancia del 10 por ciento.... Además de esto la firma manejaba un negocio propio de comisiones en el comercio de ganado traído de los llanos, que luego se revendía, tras su engorde.14

De esta asociación, iniciada por Lincke, surgirían progresivamente las importantes firmas: Münch Van Dissel y Cía. (1871-1875), Van Dissel & Thies (1876-1880), Van Dissel, Thies & Cía. (1880-1892), Van Dissel & Cía. (1892-1903), Van Dissel, Rode & Cía. (1903-1952).

Esta rápida diversificación en cuanto a productos, mercancías y víveres en general, frecuentes cambios de las razones sociales correspondientes y expansión desde Maracaibo hacia las áreas andinas colombo-venezolanas del sur del Lago de Maracaibo, fue un rasgo compartido por la mayoría de las firmas comerciales establecidas en la segunda mitad del siglo XIX.

De entre ellas cabe citar una de las más importantes para este período que tuvo como empresario principal a Emilio Minlos, natural de Lübeck. Inicialmente, empleado de la firma Schmilinsky & Montovio, al contraer matrimonio con la hija de este último fundó con su suegro la firma Montovio & Minlos. Disuelta ésta, se convirtió en Minlos Breuer & Cía. y, posteriormente, en Minlos Witzke & Cía15.

El seguimiento de las actividades y "modus operandi" de estas importantes cadenas empresariales se hace posible gracias a obras como las memorias de Heinrich Rode y el estudio de Max Peperkorn, quien tuvo la oportunidad de consultar los archivos de las sucesivas firmas, agrupadas principalmente en torno a Van Dissel & Cía., tanto en Venezuela como en Alemania. Al respecto poco aportan las fuentes archivísticas localizables en Maracaibo y otras ciudades del occidente venezolano16 .

También para ésta y otras firmas alemanas existen testimonios de los contemporáneos, citados por Peperkorn, que lamentablemente no han circulado en la bibliografía venezolana: el "Diario de Theodor Schón", primer cónsul de Hamburgo en Maracaibo, que abarca los años de 1844 a 1870; y las cartas personales de Amanda von Hacht de Thies, quien llega a Maracaibo en 1874 y se establece en San Cristóbal con su esposo, socio de la casa Van Dissel & Thies 17. Aunque no se detiene en las actividades comerciales, son de gran valor para conocer la presencia alemana en Maracaibo las cartas de Elizabeth Gross, esposa del gerente general de la casa Blohm, publicadas en alemán en 1921, y traducidas recientemente al castellano18 .

Son estas mismas fuentes las que, unidas a algunas escasas estadísticas locales, sugieren una periodización tentativa del desarrollo de la presencia y actividades alemanas en la región marabina durante la segunda mitad del siglo XIX.

Las dificultades iniciales originadas por la adaptación al relieve y clima tropical, enfermedades endémicas, idioma, costumbres, alimentación, comunicaciones, transporte; la inserción en un mercado competitivo dominado por ingleses, franceses e italianos; el reclutamiento y preparación del personal administrativo, dependientes y viajeros; los riesgos operativos originados por la inestabilidad política y las fluctuaciones económicas; más otras circunstancias desalentadoras, incidieron en la percepción de las décadas de 1840 a 1870 como una "época pionera"19 .

Dos hechos, uno de carácter político-administrativo y otro resultado de una catástrofe natural, marcaron de manera especial los últimos años de esta primera etapa.

Eje de la nueva política económica de Guzmán Blanco, inaugurada a partir de 1870, lo constituía lograr el control efectivo de las aduanas del país, principal fuente de los recursos que tanto necesitaba para obras públicas y pagos de las deudas externas e internas. La Aduana de Maracaibo, como quedó señalado, ocupaba el segundo lugar en cuanto a capitales importados y exportados, muy por encima del registrado en las estadísticas oficiales, pues en éstas no figuraba el comercio de tránsito con Colombia. Esta importantísima figuración en el movimiento comercial del país no se correspondía con el que señalaban las estadísticas sobre el dinero que Maracaibo ingresaba en el Tesoro Público. Para el año económico 1873-1874 la aduana marabina aparecía en tercer lugar20 .

... nada de aventurado o ligero tendría la afirmación de que el programa político y

económico de Guzmán Blanco había fracasado en este Estado [Zulia] o al menos

había enfrentado serios tropiezos para su instrumentación como en ninguna otra

región del país. En realidad, quizás ningún otro Estado presentaba para la época un

proceso histórico tan marcadamente opuesto a la centralización administrativa y en

nada dispuesto a ceder los beneficios de un funcionamiento relativamente autónomo21.

El 24 de agosto de 1874, Guzmán Blanco decretó el traslado de la Aduana de Maracaibo a la Isla de San Carlos, ubicada a la entrada de la Barra del Lago, habilitándose a tal fin su Fortaleza; y el 16 de marzo de 1875 convirtió al puerto de Maracaibo, conjuntamente con el de La Vela en 'puertos de cabotaje'; y ordenó el traslado de las operaciones que se realizaban en San Carlos a la Aduana de depósito que había sido creada en el Castillo Libertador, a la entrada de la bahía de Puerto Cabello. Estas drásticas medidas ocasionaron

... graves trastornos y perjudiciales efectos a Maracaibo y su comercio: destruyó en forma significativa la actividad económica básica de la ciudad, entorpeció las operaciones de los comerciantes principales y arruinó a los pequeños, entrabó la actividad administrativa, monopolizó la navegación, originó desempleo, aumentó el costo de los alimentos, devaluó lo frutos de exportación, cortó las relacionescomerciales entre Maracaibo, Los Andes y Curazao...22

Las casas alemanas acusaron el golpe; hasta el punto de llegar a firmar cinco de las más importantes - Minlos Breuer, Schön Willson, Rieder Bornhorst, Schmilinsky y Blohm-junto al curazoleño Benjamín Henríquez e italiano Spannocchia, un duro opúsculo23 en respuesta a varias comunicaciones de comerciantes de Puerto Cabello y Caracas, publicadas como anexos a las Memorias del Ministerio de Hacienda de 1875.

En estas, representantes de firmas también alemanas como Jesús Römer, J. Röhl, A. Behrens y aun de socios como Blohm Valentiner -y otras extranjeras y nacionales: Santana Hermanos, H. L. Boulton, Marturet Hermanos, etc.- habían elogiado el traslado de la Aduana de Maracaibo a Puerto Cabello por los mejores precios que se obtenían en los mercados extranjeros, la eliminación de la competencia de los contrabandistas, el aumento de los ingresos al erario nacional, la destrucción del monopolio que las firmas extranjeras de Maracaibo ejercían sobre los productores andinos, etc.

La argumentación a favor de las medidas guzmancistas y los términos empleados por los negociantes de Puerto Cabello y Caracas para referirse a los colegas marabinos causó entre estos enorme malestar, hasta el punto de ser ésta una de las pocas veces en que el comercio extranjero maracaibero, se inmiscuyó en la política del país, pronunciándose públicamente en relación a una disposición oficial. La reflexión final del opúsculo de los miembros del "alto comercio" de Maracaibo resume su tono combativo y confianza en el futuro:

El día llegará en que cesen los motivos que aconsejaron aquella medida; y entonces verán los Señores Marturet Hermanos & Cía. que no somos árboles caídos, y que fue vana ilusión su deseo el pensar que podían hacer leña de nosotros. Este comercio tiene vida propia, y la situación de Maracaibo la más ventajosa en toda la República, a orillas del mar y a la salida natural y única de la hoya más grande y rica del país, después de la del Orinoco, le aseguran un porvenir muy floreciente y próspero.24

En medio de estas difíciles circunstancias -que aumentaban los costos de la comercialización de los productos andinos y de las importaciones de mercancías y víveres-el 18 de mayo de 1875 se produjo en Cúcuta, corazón mercantil de las ricas áreas cafetaleras del sur del Lago de Maracaibo, un fuerte terremoto que arrasó la ciudad y extendió sus perjudiciales efectos a San Cristóbal.

La reacción de las firmas alemanas, cuyas casas y almacenes habían quedado en el suelo, fue inmediata. La noticia del catastrófico sismo fue comunicada telegráficamente a Hamburgo "a donde sin embargo llegó apenas el 2 de julio, debido a que los mensajes tenían que viajar 16 días por vía fluvial hasta Maracaibo y luego en velero o vapor hasta Nueva York, desde donde finalmente podían ser transmitidos por cable"25 .

Gracias a este relativo rápido contacto, firmas como la Münch Van Dissel y Cía. lograron una pronta recuperación, según relata Heinrich Rode en sus memorias:

El señor Linche, quien todavía era socio de la mencionada firma y efectuaba sus compras en Hamburgo, reaccionó con energía. Tan pronto recibió las noticias del terremoto, solicitó nuevamente todas las mercancías que habían sido pedidas en los últimos 12 meses. Con ello la firma recibió muy pronto un gran surtido de drogas, medicinas, ferretería, etc., artículos estos que estaban muy escasos en Cúcuta y San Cristóbal y por los cuales había gran demanda a precios elevados. Pudo así la firmarecuperarse con relativa celeridad del golpe sufrido.26

Reabierta la Aduana de Maracaibo, a fines de marzo de 1878, al movimiento mercantil con el exterior y con el resto del país por el sucesor de Guzmán Blanco, Francisco Linares Alcántara, el comercio se constituyó, por vez primera, en Gremio Mercantil "a fin de asegurar al trabajo los medios de funcionar libremente y obtener los resultados más ompletos"27 . No contentos con este significativo paso, el gremio creó, el 13 de mayo de 1878, la Cámara de Comercio de Maracaibo, primera que se establecía en el país, con la finalidad de "aumentar la prosperidad mercantil del Estado o de remover las causas que entraban su desarrollo y progreso... establecimiento de Bolsas, fundación de Bancos locales o nacionales, Institutos agrícolas o industriales... aumentar las transacciones y cambios a fin de que Maracaibo vuelva a ser el emporio comercial de los ricos Estados circunvecinos..."28 . De la madurez y visión futurista de los promotores de esta vital iniciativa habla, por sí solo, el siguiente objetivo del "Proyecto de bases" de la naciente institución:

Excitar y persuadir al comercio de los otros centros mercantiles de la República, y en especial de los Estados de la Cordillera, a fundar en cada centro principal una Cámara de Comercio con objeto y atribuciones análogos, a fin de que tales Cámaras correspondiéndose entre sí, puedan llegar a ser como en países mejor organizados que el nuestro, una Institución Nacional, capaz de acción continua, simultánea y enérgica que influya saludablemente en las deliberaciones del poder y en los usos y costumbres del comercio.29

La década de 1880, lapso que puede identificarse como una segunda etapa en el seguimiento que se hace al comercio alemán, luce como un período de recuperación y crecimiento de las transacciones comerciales alemanas, producto, en buena medida, de la estabilidad política de la región con la presencia nuevamente en el poder central de un Antonio Guzmán Blanco menos conflictivo. Así lo muestra el siguiente cuadro elaborado a partir de las estadísticas oficiales zulianas que resume los valores exportados por el puerto de Maracaibo, en el cual se aprecia la importancia que en ellos tiene el café, producto básico de las operaciones alemanas:

Ver Figura 2

Estadístico de la Selección Zulia, 1889.

Los valores exportados se duplicaron sensiblemente en los tres años que registra la estadística. En cuanto al café, producto que encabezó y casi totaliza el movimiento mercantil, fue tal su importancia en términos comparativos dentro del país que en el año económico 1888 al puerto de Nueva York, principal destino de las exportaciones venezolanas, llegaron 291.282 kgs. de café procedentes de Maracaibo, contra 155.721 de Puerto Cabello y 65.370 de La Guaira30 .

Para 1881, el registro de Patentes de Industria de la ciudad de Maracaibo, habida cuenta de los capitales que movilizaban, ubicaba a las siguientes firmas alemanas como las primeras en importancia en la clasificación y únicas en la categoría de "Importadores y exportadores por mayor de mercancías", ordenados así según los derechos a pagar: Schmilinsky & Cía., Minlos Breuer & Cía., Blohm & Cía., con 8.000 Bolívares; Schón Willson y Cía., 4.000 Bolívares; y H. O. Bornhorst & Cía., 2.000 Bolívares. Se les aproximaba la firma H. L. Boulton & Cía. como "Importador y exportador por mayor de víveres", con 6.000 Bolívares31 .

De fines de la década de 1870 y principios de los ochenta data el Boletín Semanal de Schmilinsky y Cia., firma pionera alemana, establecida en Maracaibo en 1843, que encabezó por cuarenta años el comercio de importación y exportación del Circuito agroexportador marabino, al mismo nivel que Minlos Breuer & Cía. y Blohm & Cía. Esta publicación periódica, y el Boletín Comercial de la firma de Picón y D'Empaire, editado en las mismas fechas, están consideradas como los iniciadores en Venezuela de la publicación de revistas exclusivamente mercantiles 32 . La firma Schmilinsky y Cía. desaparece durante la década de 1880, sin que hasta los momentos se conozcan las causas.

Con relación al titular de la firma H. O. Bornhorst & Cía., citado anteriormente en el Registro de Patentes de Industria de 1881, resulta de interés la información localizada sobre sus vínculos con la masonería, como lo testimonia el Diploma que le fuera otorgado por la Logia "Fe N°7" de la República Dominicana, el 6 de julio de 1885, como "Garante de Amistad" ante la Logia Regeneradores N° 6 de Maracaibo 33. De acuerdo con este texto, Heinrich Otto Bornhorst detentaba el Grado 18 de la masonería. Es un lugar común hablar de las estrechas relaciones de ésta con los principales comerciantes y políticos del siglo XIX en Venezuela; sin embargo, debido al hermetismo de aquella sociedad, no resulta fácil documentarlo.

Según nota de prensa de principios de 1888, Bornhorst gozó de gran estima en la comunidad maracaibera. De ella se extrae a continuación el siguiente testimonio de amistad con motivo de su regreso definitivo a Alemania que habla, además, de su participación filantrópica, más allá de sus intereses comerciales:

ADIOS. La Dirección de El Fonógrafo desea feliz viaje a los señores H. Bornhorst y Otto Faber que parten maña para Europa.

El señor Faber volverá a nuestro lado; pero el respetable amigo señor Bornhorst se quedará definitivamente al lado de su familia, y por ello tiene que sernos mucho más sensible su separación, después de haber residido unos treinta años en Maracaibo, prestándole importantes servicios como miembro fundador de la Sociedad de Beneficencia y como particular en cuanto se relacionaba con el progreso de este pueblo34.

A fines de la década, en 1889, encabezaban la clasificación de industriales Minios Breuer & Cía. y Blohm & Cía., con 6.800 y 6.000 Bolívares respectivamente; seguidos por H. L. Boulton Jr. & Cía y Otto Faber con 2.000 Bolívares, y Van Dissel Thies & Cía. con 1.80035 .

El alza en los precios del café a nivel mundial, cuya cifra más alta se dio a mediados de la década de 189036 señala para el siglo XIX un tercer período de la presencia del comercio alemán en Maracaibo: coinciden el momento de mayor prosperidad de las casas alemanas y la consolidación del Circuito agroexportador marabino. Según testimonio de Heinrich Rode: "A principios de 1890 en Hamburgo, el mismo [precio del café] se ubicó en 76 centavos. A finales del mismo año subió a 91. Al iniciarse 1891 estaba en 76 y en 58 al cerrar ese año. A mediados de 1892 era de 62; y en 1893 osciló entre 30 y 85, y en 1894 entre 66 y 84. Con ello se elevó la capacidad adquisitiva de las compañías, y, en general,los negocios pudieron proseguir un buen curso"37 .

Las estadísticas locales reflejan el impacto de los precios del café. Para el año económico 1894 (enero-diciembre) el valor total de las exportaciones alcanzó los 39.533.490 Bolívares, de los cuales el café representó un monto de Bs. 37.996.228 (el 96%)38 . Seis años antes las mismas cifras daban 30.381.636 y 27.173.324 Bolívares, respectivamente, un promedio de diez millones por debajo de las anteriores cifras.

La superioridad del comercio alemán llegó a preocupar a los representantes de otros países que competían por el dominio de la plaza maracaibera. Eugene H. Plumacher, cónsul de los Estados Unidos de Norteamérica, afirmó, en 1893, que "el mercado de Hamburgo se ha devorado [todo el negocio cafetero de Maracaibo]". Un año después escribía en tono lastimero: "todo nuestro negocio está en manos de los alemanes"; llegaba al extremo de aconsejar a Washington "simplemente destituir a nuestros cónsules" 39.

Maracaibo luce como el principal emporio mercantil de la región. Con cerca de 40.000 habitantes, contaba con 51 establecimientos de comercio por mayor y 388 de comercio al detal, distribuidos como se especifica en los siguientes cuadros 40.

Ver Tabla 1

Ver Tabla 2

Lo predominante del carácter mercantil de Maracaibo y su entorno distrital se ve reflejado, por contraste, en las estadísticas que se citan del año 1894 sobre "Industrias fabril y mecánica" y las relativas al "Comercio Exterior e Interior de importación"; una ciudad que produce lo mínimo, fundamentalmente en cuanto a bienes cuya materia prima abunda en la región: tenerías, fábricas de esteras, cigarrillos, velas de sebo, velas de cera, aserraderos, etc., e importa casi todo cuanto necesita para vivir: alimentos, herramientas, enseres hogareños, etc.

La ausencia de vías terrestres que acercaran las áreas productivas del Sur del Lago de Maracaibo a los puertos fluviales del Zulia-Catatumbo era una de las mayores dificultades que frenaba la definitiva consolidación del Circuito agroexportador marabino. La inversión del capital alemán contribuyó en la década de 1890 a la construcción del Gran Ferrocarril del Táchira, siendo principales accionistas Blohm y Cía., Van Dissel y Cía. y Roberto Minlos, quien fuera Presidente de su Junta Directiva. Igualmente las firmas alemanas Breuer Móller y Cía. y Van Dissel y Cía. participaron como importantes accionistas de la "Empresa de Navegación en el Lago de Maracaibo y el Río Catatumbo41 .

Esta etapa de bonanza y definición de Maracaibo como emporio mercantil se reflejó en el restablecimiento de una institución que ya había sido vista como necesaria y creada en 1878: la Cámara de Comercio de Maracaibo 42, y cuyas actividades cesaron en los años siguientes por motivos aún desconocidos; quizás, porque aún no respondía completamente al desarrollo económico de la ciudad.

Entre los meses de mayo y junio de 1894 se realizó la Asamblea Promotora, se designaron los Directorios de la Asamblea Preparatoria y de Redacción de Estatutos, se firmó el Acta Preparatoria y tuvo efecto la Asamblea General de Instalación de esta segunda etapa de la Cámara de Comercio de Maracaibo 43.

Surgió simultáneamente con la creación de las Cámaras de Comercio de Caracas, Puerto Cabello y Valencia, "por la reunión de voluntades de un reducido número de comerciantes de cada una de las respectivas poblaciones, entre los que predominaban los pertenecientes a la colonia alemana... La iniciativa partió del comercio alemán en Venezuela y a sus representantes se debe el sistema de organización de nuestras Cámaras"44 . Los siguientes cuadros identifican a las firmas y comerciantes alemanes que participaron en su creación en Maracaibo 45.

Ver Tabla 3

Ver Tabla 4

Contemporánea a la constitución de la Cámara de Comercio de Maracaibo lo fue la fundación e instalación del Club del Comercio, el 30 de julio de 1891. Sus orígenes se remontaban a la existencia, años atrás, de "un botiquín de tipo especial, que mediante una pasarela o pequeño puente unía la tierra con una rotonda de piso de madera, situada sobre las mismas aguas del Lago. Este botiquín montado sobre el Lago era propiedad de Don Angel María Araujo; tenía por título 'La Nevería' y se hallaba no lejos de la casa Blohm y Ca..46

En esta tropical enramada,

...se reunían en diaria peña cervecera un grupo de comerciantes, compuesto por elementos criollos y elementos de las colonias alemana e italiana, estos en escaso número, los que, durante las últimas horas de la tarde entretenían la espera de la comida evocando recuerdos de la patria lejana, unos, y todos cambiando impresiones sobre las alternativas de la política y el comercio continental y ultramarino.

A esta reunión de comerciantes, que de un modo insensible se había ido haciendo obligatoria para muchos de ellos, se dio por llamarla el "Club del Comercio" y bajo esta denominación era conocida desde mediados del año 1890. 47

Poco a poco, el local resultó pequeño para la habitual asistencia, conformada mayormente por los jefes o directores de las principales casas comerciales. El grupo demandó también cierta privacidad para evitar la presencia de elementos forasteros de dudosa "probidad y dotes de trabajo"48 .Según la crónica de la época, Eduardo von Jess, comerciante alemán,lanzó la idea de fundar un Club del Comercio, con local propio y regido por Estatutos: "El Sr. von Jess se había destacado, a pesar de su corta permanencia en la sociedad de Maracaibo, como hombre que a su energía e inflexibilidad de carácter unía unas magníficas dotes de organizador" 49.

En el cuadro de los cincuenta miembros fundadores, figuran los siguientes socios alemanes50

Ver Tabla 5

Los mismos hombres de negocio alemanes aparecerían tres años después como principales miembros fundadores de la Cámara de Comercio de Maracaibo. Ambas instituciones perviven muy activas hasta la fecha de hoy. La primera Junta Directiva, provisional, quedó constituida así: Presidente, Eduardo von Jess. Vice-Presidente, E. Beckmann. Secretario, M. M. Osorio. Tesorero, M. N. Rincón. Vocales: A. Cook, Alberto Estrada, José Jugo y C.F. Witzke51.

Más allá del interés en los negocios mercantiles, fue una constante la presencia alemana en variadas actividades públicas de Maracaibo: R. Gross, Inspector de la Sociedad de Beneficencia (1895); E. Beckmann, Presidente de la Junta Central Directiva para la celebración del Festival Carnavalesco (1895); E. Meyer, Primer Vice Presidente de la Sociedad Sucre (1895); J. M. Matheus, Suplente de la Junta de Fomento en el Distrito Urdaneta (1898); C. F. Witzke, Primer promotor de la "Compañía Anónima Muelles de Maracaibo" (1894), Tesorero de la Junta Directiva de la "Cervecería de Maracaibo (1895) y Miembro de la Junta de Fomento de la Nueva Cárcel (1898).


1Estudios en Letras Clásicas en la Universidad Javeriana de Bogotá (1959-1961). Licenciado en Filosofía, Universidad de Deusto, ESPAÑA, (1964). Licenciado en Educación, Mención Ciencias Sociales, Universidad del Zulia, (1968). Doctor en Historia por El Colegio de México (1972). Fundador del Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia (1979). Premio "Andrés Bello Fellowship" como profesor invitado de la Universidad de Oxford (1983-1985). Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia (2005). Nivel C en el Programa de Incentivo al Investigado r del Observatorio Nacional de Ciencia y Tecnología e Innovación (2011).

2BELL, P. L., Venezuela: a commercial and industrial handbook. Washington, Gorvernment Printing Office, 1922, p. 181 y 232

3CARDOZO GALUE, Germán, Maracaibo y su región histórica. El Circuito Agroexportador (1830-1860). Maracaibo, Universidad del Zulia, 1991, p. 20-21

4WALTER, Rolf, Los alemanes en Venezuela y sus descendientes 1870-1914. Caracas, Asociación Cultural Humboldt, 1991, p. 157-160

5 Archivo Histórico del Zulia , año 1831, tomo 4, legajo 22. En el citado 'Registro" H. E. Schmilinsky se identifica de nacionalidad "Hamburgués". Kurt Nagel von Jess, en la segunda parte de su excelente y bien documentada obra genealógica sobre "Algunas familias maracaiberas", aún inédita, y en El Elemento Alemán en Maracaibo 1818-1839, lo ubica como empresario alemán cuyo apellido era de origen eslavo. Para más detalles sobre los inicios del comercio alemán en la la "región marabina", Cfr. CARDOZO GALUE, Germán: Maracaibo y su región histórica. El Circuito Agroexportador (1830-1860). Maracaibo, Universidad del Zulia, 1991

6Archivo Histórico del Zulia , año 1843, t. l4, leg. 1

7> Archivo Histórico del Zulia , año1843, t., l4, leg. l; año 1854, t. 14, leg. 22

8Los alemanes en el Táchira (SiglosXIX-XX) (Memorias de Heinrich Rode), Caracas, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1993, p. 169 y 176

9 Archivo Histórico del Zulia , año 1850, t.12, leg. 23

10 Archivo Histórico del Zulia , año 1854, t. 14, leg. 22

11Archivo Histórico el Zulia , año 1872, t. 5, leg. 6

12Los alemanes en el Táchira (Siglos XIX-XX) (Memorias de Heinrich Rode), Caracas, Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, 1993, p. 170

13 Idem, p. 172-173, 175-177

14 Idem, p. 185

15> SALAS LOZADA, Vaughan y César CASAS RINCON: Cámara de Comercio de Maracaibo 90 Años (1894-Reseña Histórica-1984). Editorial Arte, Caracas, 1985, p. 19

16 Fuente básica para este seguimiento lo constituirían los documentos de la Aduana de Maracaibo, lamentablemente desaparecidos. Algunos datos correspondientes a pocos años del período se han conservado en el Archivo Histórico del Zulia en expedientes indirectamente relacionados con la materia.

17 Los alemanes en el Táchira, 1993, p. 168 y 186

18 GROSS, Elizabeth: Vida Alemana en la Lejanía, Maracaibo, Asociación Humboldt, 1989, 1989

19 Los alemanes en el Táchira, 1993, p. 187

20 CARRILLO BATALLA, Tomás E.: Historia de las Finanzas Públicas en Venezuela. Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1985, tomo XXVI, p. 168 y ss.

21 URDANETA QUINTERO, Arlene: El Zulia en el Septenio de Guzmán Blanco. Maracaibo, Universidad del Zulia, 1992, p. 83

22 Idem, p. 85

23 "Al público". En: El Zulia pide ante el Congreso de Venezuela de 1878 la apertura de los puertos de Occidente. Tipografía de Alvarado e hijo, Maracaibo, 1878, p. 5-9

24 Idem, p. 8

25 Los alemanes en el Táchira, 1993, p. 190

26 Idem, p. 95-96

27> "Comunicación enviada al Ministro de Interior del Estado Zulia". Maracaibo, 1° de abril de 1878. Archivo Histórico del Zulia. Año 1878, tomo 4, legajo 28, p. 138

28 URDANETA QUINTERO, 1992, p. 139

29 Idem, p. 140

30 Diario El Fonógrafo. Maracaibo, 29 de enero de 1989. Año X, Núm. 2067

31 Archivo histórico del Zulia. Año 1881, tomo 3, legajo 26

32 PINEDA, Alicia: 100 años de periodismo en el Zulia. Maracaibo, Universidad del Zulia, 1994, p. 91 -92 y 98

33 Documento localizado por Kurt Nagel von Jess en el Archivo familiar de Dirk Bornhost, Arquitecto de la Universidad Central de Venezuela, Caracas.

34 Diario El Fonógrafo. Maracaibo, marzo de 1BBB

35 Archivo Histórico del Zulia, Año 1BB9, tomo 2, legajo 6

36 Cfr. gráfico 'Los precios del café venezolano 1B6B-192G". En: WALTER, Rolf: Los alemanes en Venezuela y sus descendientes 1870-1914. Caracas, Asociación Cultural Humboldt, 1991, p.34

37 Los alemanes en el Táchira, 1993, p. 92

38 AROCHA, José Ignacio: Anuario estadístico del Estado Zulia, de enero a diciembre de 1894, presentado al ejecutivo del estado por el director de estadística. Imprenta Americana, Maracaibo, 1895

39 Archivos del Estado de Tennessee, División de Manuscritos, "Plumacher Papers", Correspondence 18861898". Citado por: HERWIG, Holger H.: Sueños alemanes de un imperio en Venezuela. Caracas, Monte Avila Editores, 1991, p. 34

40 Ibidem

41 Cfr. WALTERr, 1991, p. 103-104

42 Cfr. URDANETA QUINTERO, 1992, p. 139-140

43 SALAS LOZADA, 1985, p. 19-21

44 Idem, p. 19

45 Boletín de la Cámara de Comercio de Maracaibo, Año 1, Número 1, 1894

46 LOPEZ DE SAGREDO, José: Historia del Club del Comercio 1891-1943. Maracaibo, Editorial "La Paz", 1943, p. 28

47 Idem, p. 28-29

48 Idem, p. 29

49 Ibídem. Sobre E. von Jess, ascendencia y descendencia, su nieto Kurt Nagel von Jess prepara un minucioso estudio documentado con diarios, correspondencia y testimonios orales

50 Idem, p. 30

51 Idem, p. 31


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