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Diversitas: Perspectivas en Psicología

versión impresa ISSN 1794-9998

Divers.: Perspect. Psicol. vol.8 no.2 Bogotá jun./dic. 2012

 

Significados sobre el trabajo para parejas en situación de desempleo masculino*

Meanings about Work for Couples in Situation of Masculine Unemployment

Ernesto Martín Padilla**, Stella de Uribe, Martha Gaitán de Zárate

Universidad de la Sabana, Colombia

* Artículo de investigación. Proyecto financiado por la Universidad de La Sabana, Colombia. Grupo de investigación "Contexto y crisis". Línea de investigación salud y contextos de interacción.

Recibido: 30 de octubre de 2011, Revisado: 24 de enero de 2012, Aceptado: 17 de abril de 2012



Resumen

El objetivo del artículo es comprender los significados que las parejas en convivencia desarrollan sobre el trabajo a partir del desempleo del hombre. Esta reflexión surge de un estudio cualitativo de tipo social interpretativo; se hicieron entrevistas a ocho parejas de poblaciones de la sabana de Bogotá con la técnica de grupo focal. Los resultados señalan que las restricciones económicas y la dificultad para obtener empleo generan un interés principalmente económico en el trabajo. Hay una débil identidad personal con el trabajo, ya que este es visto como un factor que trae implicaciones como la pérdida de espacios para compartir en familia. Esto, unido a la dificultad para reengancharse, afecta la valoración del empleo como fuente de satisfacción y desarrollo.

Palabras clave: Significados sobre el trabajo, desempleo masculino, identidad, desarrollo, relación marital.



Abstract

The aim of this paper is to understand the meanings that couples living together develop on the concept of job from the perspective of male unemployment. A qualitative study of social interpretive type, with eight interviews to pairs of populations from the savannah of Bogota, and the focal group Technology, indicate that the economic restrictions and the difficulty to obtain a job generate mainly an economic interest on that matter in those couples. There is a weak connection between personal identity and work, since it is seen as a factor that brings implications such as the loss of spaces to share with family. This, joined to the difficulty of getting a job again, affects the value of work as a source of satisfaction and development.

Keywords: Work meanings, male unemployment, identity, development, marital relationship.


Introducción

Continuamente las circunstancias y vicisitudes de la vida plantean situaciones que obligan a los sistemas familiares y sociales a reacomodarse, en la medida en que emergen procesos sociales a nivel local, nacional o mundial que trasforman las dimensiones y contextos de desarrollo del hombre. Por esto, la incertidumbre remplaza como paradigma al ámbito de la seguridad y la estabilidad, al entenderse que los eventos económicos y los cambios y crisis sociales "generan una sociedad en constante movimiento que ha puesto en duda todo aquello que se daba por seguro e inamovible" (Gilberti, 2005, p. 205). En este orden de ideas, se ha tomado como campo de interés de esta investigación el indagar lo que está sucediendo al interior de las personas y familias cuando se altera una dimensión fundamental como es el trabajo, y que se han visto directamente afectadas por una situación cada vez más común como es la pérdida del empleo.

Es por esto que, a lo largo de la historia, así como ha ocurrido en otras áreas de acción del hombre, los cambios del campo laboral han impactado los significados sobre el trabajo; como lo afirman Tolfo, Coutinho, Baasch y Cugnier (2011) "la globalización, el proceso de restructuración productiva, la competitividad, los cambios en los contratos de empleo, entre otros fenómenos, se han reflejado en la categoría trabajo" (p. 176). El trabajo, que antes de la modernidad se basaba en la economía familiar en una sociedad predominantemente rural, cambió por la industrialización, lo que llevó a las personas a trabajar para otros, en organizaciones de distinta índole (Morales & Abad, 2008). Surge el concepto de empleo, el cual, aunque tiene múltiples facetas, ha sido genéricamente entendido en el sistema moderno capitalista como el establecer una relación contractual asalariada de beneficio mutuo entre un empleador y un empleado, para el intercambio de trabajo por dinero (Tolfo et ál., 2011). Esta definición es útil para especificar la distinción entre trabajo, actividad productiva y empleo, forma de trabajo que consiste en una actividad remunerada; esta última es la modalidad que se toma para este artículo. Diferentes factores pueden afectar la capacidad de las personas para obtener y conservar un empleo, sean de orden externo o interno; por esto, en mayor o menor grado los países del orbe han tenido que afrontar tasas de desempleo en sus dinámicas económicas. En Colombia en el año 2008 el porcentaje de ocupación era de 52.6%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE, 2011); igualmente, los indicadores muestran que en mayo de 2011 la tasa de desempleo fue 11.3%, frente a 12.1% que se tuvo en el mismo mes de 2010, según el DANE (2011). Estos indicadores, habitualmente altos, frecuentemente son impactados por fenómenos políticos y sociales. Por ejemplo, en Estados Unidos se presentó una fuerte crisis económica en el año 2009, que generó una gran recesión y afectó directamente las economías a nivel mundial, causando altas tasas de desempleo y depresión en el consumo (Mesa, González & Aguirre, 2009). Según estos autores, como producto de la recesión estadounidense, en América Latina se presentó una fuerte desaceleración de la economía, que deterioró los indicadores laborales y aumentó el desempleo, siendo del 8.3% en promedio en ese año y afectando especialmente países como Colombia, México, Chile, Costa Rica y Ecuador.

Igualmente, factores más próximos a los trabajadores, derivados de la dinámica de las organizaciones, condicionan las posibilidades de empleo, tales como los recortes de personal, los cambios de dirección y administración o el cierre de las empresas. La empleabilidad, o sea la capacidad para emplearse, derivada de la integración entre las condiciones individuales y las exigencias del empleo es un determinante para ser incluidos o no en el aparato productivo (Rentería & Malvezzi, 2008). En otras palabras, tanto la oferta de empleo como la adaptación del empleado a las demandas y requerimientos del puesto de trabajo componen un delicado equilibrio que puede o no llevar al inicio, la estabilidad y el éxito en esa relación laboral.


Significados y sentidos del trabajo

El trabajo es para el hombre una forma de transformar la naturaleza, constituyéndose en la actividad constructora de la sociedad y en el medio para la formulación y el alcance de objetivos, por lo que posibilita al ser humano valerse por sí mismo, obtener compensaciones económicas, materiales, psicológicas y sociales y desarrollar identidad personal y colectiva, como miembro de un grupo que contribuye a los demás, siendo reconocido por un rol en la sociedad (Agulló, 2001; Guillen & Guil, 2000; Tolfo et ál., 2011). Retomando la perspectiva cognitivista de Borges (1997, citado por Tolfo et ál., 2011), el significado que adquiere el trabajo para las personas depende de múltiples aspectos de orden histórico, social, cultural o subjetivo, que inciden en la atribución de valores y sentidos a esta dimensión; igualmente, desde una perspectiva del construccionismo social, el constructo trabajo es cambiante e inacabado, ya que la construcción de significados implica un proceso relacional entre el individuo y su entorno social, y el hombre a través del lenguaje confiere sentidos a su experiencia (Gergen, 1996; Tolfo et ál., 2011).

El MOW International Research Team (1987, citado por Tolfo et ál., 2011) identifica dos tipos de necesidades para el individuo, que inciden en los significados que se atribuyen al trabajo: las instrumentales y extrínsecas, como el pago recibido, los beneficios como seguridad y las intrínsecas, como el ganar en autonomía y poder desarrollar habilidades. Así, hay constructos de la psicología del trabajo que claramente se basan en la premisa de la centralidad del trabajo, o sea, como un factor psíquico determinante (por ejemplo, de la identidad social), pero hay otros constructos que enfatizan las transformaciones en el valor y en el peso del trabajo como factor determinante (Bendasolli, 2009). Más que constructos excluyentes, tanto los factores de orden psicológico como contextual se afectan mutuamente. De lo anterior se puede deducir que la relación trabajador-empleo tiene características y elementos tanto comunes a los trabajadores y organizaciones en un sector determinado, como particulares, por lo que el nivel de satisfacción depende en gran medida del balance que hace el empleado entre estas necesidades y motivaciones, lo cual marcaría su posición frente al empleo.


El trabajo como contexto de desarrollo

Con respecto a las percepciones y significados sobre el trabajo como contexto de desarrollo se han realizado estudios como el de De Jesús y Ordaz (2006), quienes con base en el estudio MOW (1987, citado por De Jesús y Ordaz, 2006) indagaron el significado del trabajo entre jóvenes empleados y desempleados, a quienes se les aplicó una entrevista a profundidad orientada en cuatro dimensiones: relación con el trabajo, centralidad, normas societales y valores laborales. En esta investigación evidenciaron que para ellos "el trabajo se plantea como importante y necesario, pero no es lo principal, dándole más importancia a la familia y a la educación. Por esta razón lo laboral pasa a un segundo lugar" (De Jesús & Ordaz, 2006, p. 70). También sigue esta línea el estudio de Marín, Marrau y Lúquez (2005); este grupo de investigadores, estudiando la concepción del trabajo de jóvenes argentinos, encontraron que para los jóvenes es claro el valor instrumental del trabajo, como medio para sobrevivir; asocian a esta actividad lo obligatorio mientras que lo placentero está ligado a lo que se hace en tiempo libre, debido a lo difícil que es encontrar un trabajo que les guste. Esta afirmación se identifica también en el planteamiento de Gracia, Martín, Rodríguez y Peiró (2001), quienes concluyen que los primeros años de experiencia laboral influyen en forma negativa en el significado del trabajo de los jóvenes, disminuyendo para ellos su importancia como aspecto central y aumentando el valor que se concede a los aspectos extrínsecos del trabajo, o sea a las compensaciones económicas y beneficios anexos. Esto se debe tanto al tipo de trabajos que obtienen, como a la inestabilidad en las formas de contratación. En el mismo orden, Román y Avendaño (2002) encuentran que en la actualidad la identidad social y la realización personal ya no se basan en el trabajo como un fin, el cual adquiere una significación distinta, ya que se percibe como un medio para lograr inserción social y así dedicarse a otras metas.

De estos estudios se plantea que el empleo puede perder otras acepciones y es visto como un medio de mantenimiento económico para sostener las otras áreas de la vida, al haberse flexibilizado la relación entre las empresas y los empleados, confiriendo más movilidad e inestabilidad a los vínculos laborales (Díaz, Godoy & Stecher, 2005). No obstante, por ser el medio principal para ocuparse y ser productivo desde el inicio de la modernidad, el empleo sigue siendo un contexto fundamental para el bienestar, la estabilidad emocional y mental de las personas; los estudios consistentemente encuentran que el desempleo tiene un efecto negativo en la salud mental (McKee-Ryan, Song, Wanberg & Kinicki, 2005), incluso con alguna incidencia en la aparición de ideación o conductas suicidas (Fergusson, Boden & Horwood, 2007). Asimismo, la pérdida del empleo se traduce en una disminución del bienestar, como lo sostienen McKee-Ryan et ál., (2005), quienes revisaron múltiples estudios tanto longitudinales como trasversales, encontrando una fuerte consistencia en esta relación: el desempleado experimenta menos bienestar que el empleado, pero el bienestar se recupera al reengancharse laboralmente.


Relación entre el trabajo y la familia

En cuanto a la relación entre trabajo y vida familiar, varios estudios han planteado la importancia de establecer un equilibrio entre estas dos dimensiones. Figueroa y Moyano (2008) revisaron las investigaciones sobre el tema, encontrando que se ha avanzado en identificar factores de los que depende el equilibrio entre estos dos contextos, los cuales se influyen recíprocamente. En Colombia, Idrovo (2006) desarrolló un estudio partiendo de una concepción en la cual las relaciones trabajo y familia encuentran factores de riesgo o protección que parten desde la empresa. La conclusión a la que se llega en este estudio es que, pese a la creciente comprensión de la importancia de facilitar el equilibrio entre trabajo y familia en las empresas colombianas, el tratamiento de estrategias que promuevan el desarrollo de este equilibrio aún es muy limitado.

Por tanto, es importante tener en cuenta cómo las nuevas tendencias del empleo y la productividad, los cambios sociales, los significados y creencias socioculturales, las condiciones y políticas laborales y otros aspectos de la vida laboral confieren características a la relación trabajo-familia.

El interrogante acerca de cómo las parejas que han tenido que afrontar el desempleo valoran el trabajo surge a partir del proceso conversacional sobre los significados que se develan en torno a este evento; así, al ir investigando las categorías preliminares en torno a los cambios positivos o negativos percibidos se hizo relevante la reflexión acerca del valor y el significado que se da al trabajo como una categoría emergente del estudio sobre el impacto del desempleo masculino en la relación marital. La pregunta orientadora para esta reflexión fue: ¿cuál es el significado actual que tiene el trabajo para parejas en situación de desempleo masculino? Esta pregunta se contextualizó e integró en el marco del objetivo general de la investigación, que fue: comprender la relación entre los significados que elabora una pareja debido al desempleo del hombre, y las historias construidas sobre la vida marital en familias que viven en la sabana al norte de Bogotá; resultados de otras categorías están en proceso de publicación (Martín, Gaitán & Uribe, en prensa).


Método

El método utilizado fue de tipo descriptivo y cualitativo, comprendido desde una perspectiva social e interpretativa; se utilizó esta aproximación metodológica con el propósito de interpretar el sentido de los relatos y la narrativa que hace un grupo social sobre la experiencia del desempleo, con elementos de esta perspectiva, como son la flexibilidad en cuanto a cambios inesperados dentro del estudio y el diseño emergente que posee este tipo de estrategia (Valles, 1999). Estos relatos, que emergen para dar sentido a la experiencia, "hablan de los múltiples significados y sentidos que circulan en los sistemas familiares y que construyen la experiencia de ser y hacer familia" (Aya, 2009, p. 194).


Participantes

Se hizo un pre-muestreo teórico con parejas contactadas a través de un centro de servicios, actividades comunitarias o ubicadas por referidos, en las poblaciones de la región de la sabana al norte de Bogotá (Colombia). A 31 parejas se les aplicó una encuesta pre-muestral para definir su participación; en esta encuesta se indagó sobre la importancia que tiene el empleo en la vida de la pareja: el 74% se inclinó por el dinero, el 20% por la vida social y el estatus y el 6% lo considera importante por la realización profesional. En este sondeo pre-muestral se determinaron características predominantes útiles para definir las parejas por entrevistar: el 42% correspondiente a 13 parejas llevan más de un año sin empleo, seguido de un 39% correspondiente a 18 parejas quienes llevaban entre seis meses y un año sin empleo. En cuanto al tipo de empleo perdido, relacionado según la naturaleza del contrato el 55% de la muestra, 17 parejas reportan que el contrato era a término indefinido, seguido por la contratación temporal (32%) y el contrato a término fijo (13%).

De ahí se seleccionaron ocho parejas como representantes de dicha pre-muestra. Se tomaron para esta segmentación intencional estos elementos comunes: estar en relación marital (en matrimonio o unión libre mayor de dos años), tener uno o más hijos, vivir con al menos un hijo, llevar más de seis meses en desempleo masculino, y en los hombres haber perdido un empleo con contrato estable, formal (seis a término indefinido, dos a término fijo), excluyendo empleos temporales o trabajos del sector informal. Como elementos de dispersión se tomó la edad: cuatro hombres en etapa de adulto medio (entre 40 y 60 años según las etapas del ciclo vital de Ritvo & Glick, 2003), y cuatro hombres en edad adulta temprana (entre 20 y 40 años). Según el nivel educativo se incluyeron hombres profesionales, hombres con estudios universitarios incompletos, hombres con bachillerato y hombres con estudios primarios. Las ocho esposas han trabajado y siete de las ocho mujeres tienen trabajo al momento de la entrevista. Para seis parejas el trabajo es importante por el dinero, para una pareja es importante por la realización personal y para otra pareja por el estatus social.


Procedimiento

El estudio se desarrolló por fases. Las categorías preliminares fueron planteadas desde los objetivos y la revisión de antecedentes y estado del arte (Martín et ál., en prensa). De estas categorías se diseñó un guión de preguntas abiertas a la indagación.

Primera fase: en la primera fase se entrevistaron a seis parejas. Posteriormente se trascribieron los textos y se codificaron, agrupando los contenidos en las categorías en una matriz interpretativa. De ahí se constituyó otra categoría emergente para explorar, en concordancia con la pretensión del método, cuya característica es la flexibilidad para construir categorías no previstas en el proceso: "El valor del trabajo", que es la base del presente artículo (Tabla 1).

La estrategia de procesamiento de los datos se da desde el análisis narrativo (Hoshdman, 1996; González, 2000), partiendo de la comprensión literal del contenido descriptivo, para hacer la codificación abierta de las categorías de significado en matrices para identificar relaciones entre contenidos, similitudes y diferencias de sentido, en un proceso constructivo interpretativo (González, 2000).

Las interpretaciones codificadas se ubicaron en una segunda matriz por categorías, subcategorías y se hizo el análisis comparativo, permitiendo establecer relaciones semánticas entre los constructos para la obtención de resultados.

Segunda fase: se consumó un grupo de discusión, con tres parejas ya entrevistadas (triangulación de métodos y verificación), desarrollando el guión de las entrevistas. El grupo tuvo una duración de 60 minutos; posteriormente se utilizaron 20 minutos para leer las conclusiones de las entrevistas, a fin de verificar acuerdos y diferencias (Tabla 2). Los resultados se incorporaron a la segunda matriz interpretativa para el análisis hermenéutico de contenidos.

Tercera fase: se hicieron dos entrevistas de verificación de resultados con dos parejas que no habían participado en las entrevistas de la primera fase, para contraste y saturación (Bonilla & Rodríguez, 2005; González, 2000); se verificaron las conclusiones ya elaboradas en las matrices, en forma de entrevistas estructuradas.

Instrumentos o técnicas de recolección de información y procesamiento

Como instrumento de recolección se realizaron entrevistas, las cuales "tienen el doble propósito de reconstruir la perspectiva del grupo estudiado, al tiempo que obtienen la información necesaria para responder al problema de investigación" (Bonilla & Rodríguez, 2005, p. 161). Posteriormente se utilizó el Grupo de discusión, el cual es una técnica de entrevista colectiva, que se basa en lograr una situación discursiva y de contrastes entre las opiniones, al permitir que se presenten consensos y disensos (Canales & Peinado, 1995).

Estas interpretaciones se verificaron en los procesos de triangulación de información mediante distintos métodos (el grupo de discusión, entrevistas de contraste), el proceso conversacional entre el grupo de investigadores y una triangulación de analistas con una analista externa, según criterios de consistencia y validez (Bonilla & Rodríguez, 2005; González, 2000).


Categoría y subcategorías de análisis e interpretación

El valor del trabajo: significados atribuidos al trabajo en la experiencia del desempleo, relacionados con la construcción de sentido, el desarrollo personal y la consolidación de la identidad, tanto individual como familiar y colectiva (Agulló, 2001).


Sub-categorías

Funciones del trabajo y satisfacción de necesidades: valoración del trabajo como contexto de desarrollo y satisfacción: beneficios, centralidad y aporte a la identidad personal. Esta subcatego-ría se sustenta en el concepto de centralidad del trabajo, es decir, su importancia de frente a otras dimensiones (De Jesús y Ordaz, 2006).

Percepción de empleabilidad: percepción de la relación entre la capacidad y los recursos de las personas para afrontar las exigencias y condiciones del mundo laboral y la oferta y posibilidades que ofrece el mercado (Rentería & Malvezzi, 2008).

Actitudes frente a la búsqueda de empleo: iniciativa, estrategias y opiniones de los hombres frente a la búsqueda de un empleo remunerado, de acuerdo con las motivaciones para reengancharse laboralmente, y el tipo de trabajo buscado o deseado.


Resultados y discusión

En cada subcategoría se colocan las interpretaciones, acompañadas de segmentos de los textos analizados como ilustración y la discusión:

  • Funciones del trabajo y satisfacción de necesidades

    Para los entrevistados el trabajo es un medio para obtener el bienestar económico, el cual relacionan con beneficios, tales como: la capacidad para acceder a actividades de esparcimiento y poder comprar artículos no necesarios. Se ve cómo el trabajo representa para los participantes una función instrumental como medio de acceso a lo central, que es la calidad de vida en familia.

    Mujer: 'Bueno, los cambios más importantes por la situación, es que cuando juntos trabajábamos, pues juntos aportábamos, sí y teníamos más comodidades y para darnos más gustos en cosas, en cambio ahora como se dice, nos toca apretar el cinturón, me toca hacerlo alcanzar (el sueldo) para un mes exactico, no puedo decir de aquí saco un peso más porque no puedo, entonces uno ve los cambios del cielo a la tierra, porque es muy diferente ganar juntos...'. Hombre: 'Pienso que el factor económico no lo es todo, pero en esta sociedad es un factor casi número dos de una relación o de casi toda persona. Por ejemplo le digo a mi esposa vamos a un centro comercial, pero eso acarrea gastar en transportes, comprar un helado y no se puede... eso lo priva a uno de salir y se prefiere quedar en casa; de verdad que el factor económico influye, para mí en casi un 50% en una relación' Hombre: 'Pues uno quisiera no depender tanto de un empleo. Pero para eso falta la plata, es mejor ahorrar de un trabajo (empleo) y después independizarse'. Mujer: 'Antes con el trabajo de él se podía pensar en pasear, en darse algún gusto. No hay trabajo, no hay plata'.

Para seis de las ocho parejas el trabajo es importante por el dinero. Esta función instrumental del trabajo es un "discurso cuyo núcleo estructurante de significados se constituye en torno a la idea de que el trabajo es un medio de supervivencia" (Marín et. ál., 2005, p. 110).

Otras funciones que proporciona el empleo son el poder ocupar el tiempo y abrir espacios de socialización. Se aprecia el valor del trabajo como actividad organizadora de la vida cotidiana:

Hombre: 'Sí, dejemos la plata a un lado, con el trabajo se está haciendo otra cosa, uno esta viendo otra gente, se concentra en su trabajo y en lo que está haciendo, pero ahora no encuentro cosas que me hagan sentir importante'. Mujer: 'Por decir si tiene uno problemas el trabajo lo distrae porque está haciendo una labor; por lo menos el trabajo para mí cuando tengo problemas me ayuda porque me concentro mucho en el trabajo y se me olvida, me distraigo y se me olvida, se pasa...'. Hombre: 'Qué pienso?... ha sido muy duro (estar desempleado) y estar trabajando es diferente a estar en la casa todo el día'.

Estos beneficios adicionales proporcionados por el trabajo, también están relacionados con su función instrumental, es decir, como medio para acceder a estos, como la organización del tiempo, el establecimiento de relaciones y el permitir a la persona tener un estatus y ocupar un lugar en el contexto social. No obstante, haría falta en los entrevistados el poder vivir el empleo en sí como fuente de placer y de autorrealización, para llegar a experimentar esta dimensión como central, así lo indica el estudio de Marín et ál., 2005.

Hay diferencias entre las personas profesionales o con estudios universitarios, quienes manifiestan expectativas de desarrollo en su profesión y se muestran afectados por no lograr trabajar en su campo, frente a quienes no poseían formación profesional, que ven en un oficio o negocio independiente la posibilidad de sostenerse económicamente:

Hombre profesional: 'He colaborado a la gente con los conocimientos adquiridos en la universidad, haciendo trabajos que no justifican todo el esfuerzo que yo hice durante seis años, es muy triste decir soy abogado ¿y qué? Pero no tengo la trayectoria que tienen otros profesionales'. Hombre con estudios universitarios: 'Lógico uno quiere trabajar en la profesión, pero no siempre sale lo que se sueña. He hecho trabajos que me salen pero ya. No veo cómo (conseguir trabajo), además el título lo piden en un trabajo'. Hombre sin estudios universitarios: 'Pues me gustaría conseguir como para tener una base para un negocito, es lo que me gustaría a mí. Seguir arreglando la casa y recuperar algunas cosas'. Hombre sin estudios universitarios: 'La idea es que pronto podamos poner un pequeño negocio porque el trabajo de ella no es nada fijo y la situación es muy incierta lo que pasa es que para todo hace falta dinero para empezar. Ya estamos algo capacitados podría ser una pizzería o una cafetería, pero todo está muy competido por un lado y por otro muy costoso, todo: arriendos, servicios; un lugar bien ubicado aquí en C. vale mucha plata y un arriendo es una deuda'.

Se vio más relación entre la identidad y el tipo de trabajo en profesionales o con estudios universitarios, pues esta condición les confiere mayores expectativas sobre el trabajo como campo de desarrollo, las cuales se ven frustradas por el desempleo; esto confirma que a mayor cualificación, mayores expectativas de realizarse en un tipo específico de trabajo, mientras que en menores niveles de formación lo importante es pertenecer al mercado laboral independientemente del tipo de empleo.

Con relación al género y el trabajo, ambos sexos preferirían que ellas trabajaran menos y dedicaran más tiempo al hogar. Para las mujeres participantes el trabajo les proporciona mayor autonomía, pero implica alejarse de su rol como madre y ama de casa y es una sobrecarga; esto genera tensiones en la pareja. Las parejas consideran que el aporte de ellas es necesario, pero más por la situación económica que por elección.

Mujer: 'Pero yo creo que la incidencia es mayor cuando es el hombre de la casa el que no tiene trabajo. Pues yo llevaba un trabajo muy estable, yo ya llevaba más de siete años allá, entonces lo mío si era muy estable, pero yo si creo que afecta más el núcleo familiar cuando es el papá y no la mamá. Porque de hecho nosotros ya habíamos hablado en que yo me retirara, que estuviera en mi casa con mis hijas, pues las niñas crecen, y no es lo mismo que crezcan con una mamá al lado que con alguien cuidándolas. Entonces ese tema si ya lo habíamos hablado y estábamos de acuerdo en que yo me retirara y me estuviera con las niñas'. Hombre: 'Yo quería que ella se saliera (de trabajar), la actitud era que ella dejara de trabajar. Porque igual el trabajo no, para mí no era el trabajo que ella debería tener, porque no le quedaba tiempo para sus hijas, porque los hijos crecen muy rápido y ya cuando se da uno cuenta ya están así de grandes (señala con la mano) y ya no quieren saber de uno nada'. Mujer: 'Ha sido muy duro, pues antes yo me quedaba en la casa cuidando a los muchachos, el tener que salir a trabajar generó un trauma para mí, porque yo dure 13 años dedicada a mis hijos y me consta que nadie me los tocó porque yo los crié'.

Este resultado se corrobora en una investigación con mujeres de la ciudad de Bogotá, Colombia, aledaña a la zona donde se realizó el presente estudio, que arrojó un resultado similar: para las mujeres bogotanas el desempeñar roles simultáneos de esposa, madre y proveedora representa aspectos tanto positivos como negativos; por un lado se constituye en fuente de crecimiento y desarrollo personal y refuerza la percepción de capacidad, autoeficacia y auto-valía. Por otro lado, les genera agotamiento por el esfuerzo personal y físico (Gómez et ál., 2000). Este panorama muestra que, a pesar de que estas parejas viven el cambio del modelo tradicional, que ubicaba a la mujer en el ámbito exclusivo del hogar, los referentes identitarios femeninos no se han modificado del todo con la participación de la mujer en el campo laboral.

  • Percepción de empleabilidad

    Los hombres que tienen estudios universitarios atribuyen su desempleo a que las exigencias laborales para ser contratados son difíciles de cumplir; expresan que se dan más oportunidades en labores que no demandan cualificación:

    Hombre: 'El desempleo se ve tanto en hombres como en mujeres; pero me he esforzado tanto, estudie para mejorar mi vida y la percepción era graduarme para tener mejores oportunidades laborales; estaba mejor antes cuando trabajaba de asesor comercial vendiendo muebles, con mi plata tuve hasta un vehículo y renuncie a mi trabajo por hacer mi judicatura; ahora pienso que de pronto a una persona profesional se le cierra un poco el campo laboral; una persona que no es profesional puede desempeñarse más fácil en cualquier rama, pero no tengo la trayectoria que tienen otros profesionales. Debo seguir preparándome porque hay ofertas laborales, pero de pronto ya las piden con más alto conocimiento, con una especialización, que hable inglés, yo espero no quedarme estancado'.

Los profesionales o con estudios universitarios creen que su empleabilidad disminuye al tratar de ubicarse en el sector afín con sus estudios, por las exigencias de competencias extracurriculares que se hacen a los profesionales, más allá de la formación y capacidad que puedan tener; conclusión que coincide con la de Lees (2002), quien encuentra que, aunque la formación universitaria es importante, se requiere también formación para la empleabilidad, mediante la adquisición de competencias que aumenten la eficacia de los graduados y reduzcan las diferencias entre la educación y los requerimientos del sector laboral.

Ambos sexos tienen la concepción de que la mujer tiene mayor empleabilidad y que esta se adapta a cualquier tipo de actividad; perciben que al hombre le es más difícil conseguir un empleo por no ser requerido a desempeñar labores que el medio considera propias de la mujer.

Hombre: 'Yo creo que hoy en día sobre todo con la edad tiene más opción de conseguir trabajo la mujer'; Mujer: 'Y es que uno de mujer como que se adapta más fácil y se le mide a lo que toque'. Hombre: 'En cambio uno como hombre que se acostumbró a una sola cosa; es más difícil hacer cualquier trabajo que se presente'. Mujer: 'En cambio a uno si le toca ir a barrer a trapear, listo pero consigue qué llevar para la casa'. Hombre: ' En cambio uno dice yo no me le mido a esa vaina'. Mujer: 'Pues yo no pensaba trabajar, yo la verdad quería quedarme con mis hijas, pero ahorita salió una opción de trabajo, entonces hoy tengo que ir a llevar la hoja de vida y voy a mirar, depende del horario y eso, pues yo creo que si las cosas siguen así la opción es que yo voy a trabajar ahora. Porque, pues por mi experiencia, eso para mí es más fácil conseguir trabajo'.

Otra razón que aducen los hombres como una barrera para conseguir trabajo es la edad, ya que consideran que actualmente es una exigencia ser joven.

Hombre: ' Fijo, como yo quisiera volver a una empresa, seis años (de desempleo); he pasado hojas de vida y no me reciben, pienso que es por la edad'. Mujer: 'En flores es de 20 a 25'. Hombre: 'Es que después de los 30 ya se es viejo para las empresas... Porque es que le llega a uno la edad, y en un momento así como en el que estoy yo que uno está dispuesto a hacer lo que sea, para poder mantener el trabajo. De hecho todavía me falta mucho tiempo para salir pensionado, porque fuera que faltara poco, pero yo tengo 52 años y mi esposa también, pues ella si en tres años sale pensionada, pero eso no lo soluciona'.

Se evidenció la percepción generalizada en los hombres entrevistados sobre la imposibilidad de recuperar el empleo; esta situación la atribuyen a las condiciones exigidas por el sector productivo, tales como la edad u otros requerimientos. Esta percepción la comparten tanto las personas mayores de 50 años como los hombres de menor edad, a diferencia de lo que se ve en el estudio de Niessen, Heinrichs y Dorr con desempleados en Alemania (2009), que muestra que los desempleados relativamente jóvenes tienen más expectativas de reengancharse laboralmente.

  • Actitudes frente a la búsqueda de empleo

    Los hombres manifiestan que, como no hay posibilidades de emplearse, la mayoría están a la expectativa de que llegue una oportunidad o puedan establecerse con un negocio, por lo cual han disminuido la búsqueda de empleo; La estrategia de obtención de empleo para la mayoría de hombres se ha basado principalmente en el envío de hojas de vida. Esto no ha dado resultado.

    Hombre: 'Y uno por ejemplo si eso persiste, lo único que puedo hacer por el momento a partir de eso es como de ampliar un poquito la industria, buscar a ver dónde más les llevo arepas y seguir vendiendo. En la semana, en un día que hacemos arepitas en la semana, un día y se gana uno cien mil pesos, eso es lo que uno se gana y que eso digamos uno para que, para los transportes del muchacho para la universidad. Pero yo trataría de buscar algunos clientes más o algo, haber si aunque sea dos días en la semana es algo. Y así de alguna manera, no se qué otra cosa así, igual seguiré buscando que de pronto me digan oiga se mete aquí de celador, listo yo me voy entonces de celador, se mete a cargar bultos, si listo yo lo hago'. Hombre: 'Yo prácticamente empapelé la ciudad con hojas de vida, pero no hubo respuesta. Ahora estoy esperando para asociarme con alguien o montar algún negocio'. Hombre: 'Yo voy a Internet, veo todas las ofertas que hay en el área jurídica en mi campo, a la semana estoy enviando como 10-15 hojas de vida, inclusive yo he dicho porque no me llaman, modifiqué mi hoja de vida, que llamara mucho la atención. ella (la esposa) dice que le colabore, que consiga trabajo en cualquier otra cosa, hemos llegado a ese punto, yo le decía, me he matado tanto estudiando irme a barrer una calle es muy difícil -llanto-'.

    Las esposas de varios de los hombres piensan que ellos actualmente demuestran poca iniciativa por conseguir un nuevo empleo. Frente a esta observación los hombres atribuyen su pasividad a la dificultad de obtener trabajo, pero sostienen que sí les preocupa la situación; no ven útil mostrar desespero:

    Mujer: 'Es que él quiere que yo tome las cosas muy tranquilas como las toma él y que va a llegar y ya no se afane. Y yo quisiera lo contrario, que él se afanara como yo y que estuviera diciendo qué hago, me voy a meter a cualquier cosa. Eso es como el querer que yo tome la actitud de él y que él tome la mía'. Hombre: 'Es que la procesión va por dentro, yo no muestro lo que siento, pero claro, no poder aportar es difícil. Pero nada se saca con preocuparse, lo de conseguir un trabajo es difícil y cada vez se es más viejo para las empresas, ya después de los treinta reciben mucho menos". Mujer: 'A ratos siento que no sé, él antes era el que me empujaba a mí mucho, y él era el que me decía hagamos, hagamos, hagamos. Y ahora siento que si se ha dormido un poco en esa parte, que vuelva a ser ese de antes con el arranque de antes y decir: yo hago, yo hago'. Hombre: 'Si, ella piensa que con esa actitud me empuja y no va a hacer eso. Igual yo creo que eso nunca lo voy a cambiar, mi forma de ser y mi tranquilidad, yo voy a ser siempre así'.

Este resultado se asemeja a lo encontrado en un estudio realizado con mujeres trabajadoras bogotanas, en el que varias mujeres perciben que sus esposos se tranquilizan y no buscan generar o aumentar sus ingresos cuando ellas trabajan, pues sienten que ya no tienen la obligación de suplir económicamente a la familia (Gómez et ál., 2000). No obstante, los hombres del presente estudio sí reportan preocupación, en concordancia con lo hallado en un meta-análisis de estudios realizados en distintos países del orbe (McKee-Ryan et ál., 2005) que ven cómo para las personas sin trabajo el no tener la expectativa de engancharse a corto plazo afecta negativamente la sensación de bienestar subjetivo.


Conclusiones

Después de conversar con las parejas sobre los significados y experiencias al presentarse el evento del desempleo del hombre, se puede ver cómo las restricciones económicas y la dificultad para obtener empleo afectan su percepción sobre el trabajo. Esto refleja tanto el momento por el que atraviesan, en el que la restricción económica pone en relieve la necesidad de ingreso, como la relación que han desarrollado con el empleo, donde otras funciones que aporten de manera significativa al bienestar y la satisfacción, tales como el proyecto personal o el pertenecer a un colectivo se ven como secundarias a la función económica.

Igualmente, el desempleo masculino lleva a las parejas a cuestionar la centralidad del trabajo como factor de autorrealización. Para la mujer el trabajar significa apartarse de actividades y funciones preferidas que ven como propias del género femenino: la crianza de los hijos y la organización del hogar. Esto produce tensión en la pareja, como se corrobora en el estudio de Song, Foo, Uy y Sun (2011) con 100 parejas en China, que señala cómo las esposas empleadas trasmiten a sus parejas y familias el estrés producido por los conflictos que viven entre su hogar y su trabajo.

Esta necesidad también es experimentada por la familia frente al rol exterior de los hombres, quienes en la actualidad sienten que el trabajo les limitaba tiempo para compartir con su esposa e hijos; aunque para el hombre el trabajo es su principal referente identitario de género, el ejercer un rol exterior lo aleja de su vida familiar, lo que quedó evidenciado al volver a compartir todo el tiempo con su familia debido a su desocupación (Martín et ál., in press). Este hecho también lo comprueban Macías, Camacho y Fernández (2000) con familias de Barranquilla, Colombia, así como lo hallado por Aguirre y Martínez (2006) con trabajadores españoles que muestran frustración cuando experimentan que el trabajo disminuye su interacción familiar. Es decir, en estas parejas el tiempo ha sido un importante generador de conflicto entre la familia y el trabajo, como lo afirma Guerrero (2003), al revisar estudios sobre el tema.

A su vez, en esta región de Colombia se percibe la influencia de la concepción tradicional en los roles y funciones de género, donde para las esposas es difícil la centralidad del trabajo como campo de realización personal. Asimismo, aunque el trabajo le confiere a la mujer autonomía, esta ganancia no se percibe como suficiente frente a la disminución de su presencia en casa; esto se puede ver también en lo hallado por estudios que muestran que el reajuste entre la vida familiar y laboral recae en la dedicación de la mujer, por el dilema que las madres trabajadoras enfrentan al no atender a sus hijos de la forma que socialmente se considera conveniente para ellos, situación similar a lo visto en familias de Argentina (Merlinsky, 2002) y en el estudio de Vera-Martínez y Martín (2009).

Otra conclusión sobre los resultados es que las mujeres ven poca iniciativa en los hombres para emplearse; esta percepción puede asociarse tanto a la falta de estrategias diferentes al envío de solicitudes, como a la falta de exteriorización de la preocupación en ellos. Como lo plantean Gómez et ál., 2000 en parejas bogotanas, cabe la posibilidad de que los hombres no trabajen, no tanto por despreocupación como por otras razones relacionadas con mayores dificultades para obtener un empleo estable. Por tanto, en esta población se percibe un bajo nivel de empleabilidad, al haber conflicto entre lo que puede ofrecer el empleado y la oferta o los requerimientos del sector productivo (Renteria y Malvezzi, 2008).

De estas conversaciones se puede deducir que, para que el trabajo sea una dimensión central como factor de desarrollo, es conveniente que, como lo sugieren varios autores que han estudiado el conflicto familia-trabajo, el sector laboral propenda por la integración entre la vida familiar y de pareja con las condiciones del empleo, teniendo en cuenta las diferencias de género. Del mismo modo, formar a los trabajadores para que construyan un vínculo con el sector laboral basado en un proyecto personal que trascienda lo económico e impacte positivamente en la motivación, con el fin de significar el empleo de una forma que motive y estabilice los vínculos, en concordancia con este paradigma flexible que demanda un replanteamiento de lo que es la estabilidad y seguridad. Esto puede incidir en un mejoramiento de la empleabilidad, aumentando así las actitudes positivas y las motivaciones para las personas en capacidad de trabajar para reengancharse cuando llega el desempleo. En este aspecto, la formación o la cualificación en actividades específicas puede ser una ayuda, siempre y cuando se complementen con otras habilidades o competencias para adaptarse a esta realidad cambiante del mercado laboral. Igualmente, esto permitiría aproximarse a otras formas de trabajo distintas, de manera eficaz, para encontrar opciones que no dependan exclusivamente del acceso al mercado del empleo.

Finalmente, como esta investigación tiene una intención exploratoria de la vivencia de un grupo en una región específica, su aporte, más que tener la pretensión de ser generalizable, se ha orientado a obtener un relato de la vivencia y las percepciones sobre el trabajo y el desempleo, en un marco narrativo sociocultural. Es conveniente ampliar estas observaciones en estudios que permitan comparar estos y otros aspectos en distintos grupos y regiones, con la finalidad de seguir aprendiendo y enriqueciéndose de las experiencias y significados que se ponen en inter-juego durante las crisis, mostrando los procesos de las familias frente a un contexto vital como es el trabajo, para poder apoyar el ajuste a estos eventos inesperados.



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** Correspondencia: Ernesto Martín Padilla. Universidad de La Sabana. Dirección Postal: Campus Universitario Puente del Común. Autopista Norte de Bogotá, Chía, Cundinamarca, Colombia. Correo electrónico: mario.martin1@unisabana.edu.co.