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Entramado

Print version ISSN 1900-3803

Entramado vol.7 no.1 Cali Jan./July 2011

 

El paro de corteros de caña en el Valle del Cauca - Colombia: Una acción colectiva de cara al modelo económico

Sugar cane cutters' strike in the state of Valle del Cauca - Colombia: A collective action in the face of the economic model

Gloria Inés Montoya Duque*


*Magíster en Sociología, Socióloga, Docente Universidad del Pacífico, Buenaventura y Catedrática Universidad Autónoma de Occidente - Cali, Colombia.
glorines02@hotmail.com

Fecha de recepción: 10-11-2010 - Fecha de aceptación: 18-12-2010


Resumen

Se presenta un análisis del paro de corteros de caña de azúcar en el Valle del Cauca, como acción colectiva que muestra un conflicto laboral en el marco del modelo económico adoptado. Es un trabajo investigativo realizado a partir de fuentes documentales y otros estudios. El paro de corteros evidencia una reivindicación de los derechos laborales, un conflicto de clase, a su vez se patentizan alternativas de cara a la exclusión e inequidad. Igualmente, están cuestionando el modelo de Estado, el ejercicio del poder y los efectos de la crisis económica bajo el neoliberalismo. Uno de los principales desafíos de las acciones colectivas es su continuidad, ampliar los espacios públicos y la construcción de una ciudadanía activa e impulsadora de cambios para nuestras sociedades.

Palabras clave: Acción colectiva, paro de corteros, modelo de desarrollo, conflicto, actores sociales, espacio público.


Abstract

This paper presents a review of the sugar cañe cutters' stríke in the State of Valle del Cauca as a collective action that shows a labor conflict within the context of a generally accepted economic model. This investigative work was conducted on the basis of documentary sources and other previous studies. The cutters' stríke gives evidence of vindication of worker's rights and class conflict. It also suggests alternatives to deal with exclusión and inequity. The paper also raises questions regarding the state model, the exercise of power, and the effects of the economic crisis in a neoliberal environment. Some of the main challenges faced by collective actions are ensuring their continuity expanding public spaces, and building an active citizenship that dríves changes in our society.

Keywords:Collective action, cutters' stríke, development model, conflict, social stakeholders, public space.


Introducción

A continuación se presenta una reflexión a partir de un ejercicio investigativo realizado en torno a una de las acciones colectivas más significativas en la coyuntura socio - política y económica colombiana entre el 2007 - 2010, es la referida al paro de corteros de caña de azúcar del departamento del Valle del Cauca, como expresión del conflicto laboral bajo el modelo capitalista globalizado y la implementación de la tercerización laboral en la agroindustria azucarera. Se señala el repertorio, los actores, hechos de la acción colectiva y los acuerdos establecidos, un vez que se logra una negociación con los ingenios. Se trata de una forma de protesta social que da cuenta de una condición laboral que hace crisis con la adopción de la tercerización en el marco del modelo económico dominante.

1. Aspectos contextuales

El departamento del Valle de Cauca se encuentra ubicado al suroccidente colombiano, es uno de lo más poblados y con mayor industrialización, pero a su vez con niveles altos de exclusión social y pobreza, relacionados con el crecimiento del desempleo y sectores amplios de la población con ingresos muy bajos. En los últimos años el desempleo en términos relativos pasóde 18,5% en el 2001 al 14,8 % en el 2006, el cual se concentra en población joven entre 15-30 años de edad que representan el 57% de total de desempleados del departamento; el 22% son jefes de hogar, 19% son cónyuges, el 15% parientes y el 42% hijos, lo cual incide en la estabilidad de los hogares (De Roux, 2008, p. 201-202).

De otra parte, es el departamento donde existe una fuerte concentración de la propiedad territorial rural con el 5.1 de los propietarios en posesión del 60.9% de la tierra, mientras que el 88,3% de los propietarios solo posee el 22.2% (De Roux, 2008, p. 208), respecto a los primeros se ubican en el valle geográfico del río Cauca con las tierras más fértiles y dedicadas al monocultivo de caña integrado a la agroindustria azucarera, el segundo grupo son los minifundistas ubicados en su mayoría en la zona de ladera de las cordilleras Occidental y Central, además de la costa pacífica del municipio de Buenaventura; hay en su mayoría producción de café, seguido de frutales, hortalizas, además de la producción avícola, ganadera y porcina. Pero a su vez, es uno los departamentos con mayor desarrollo industrial en el corredor Cali - Yumbo y Buga, este último municipio como puerto seco.

El departamento en la zona rural se halla entre las tensiones de la crisis agraria, la incidencia del narcotráfico, el efecto del desplazamiento forzado y el cambio de uso de la tierra en las zonas altas y medias de la cordillera por la presencia de grupos armados (guerrilla y paramilitares), junto al fenómeno de "potrerización" dado por el cambio de propietarios1 y el uso de tierra después de la crisis cafetera, fenómeno que se evidenció con fuerza en el centro y norte del Valle de Cauca.

Ahora bien, la explotación de la caña de azúcar se ubica en el sur y centro del Valle en su zona plana, cuya transformación y utilización del espacio se empieza a modificar a partir del modelo de hacienda económica del siglo XVIII, con predominio de la caña para producción de panela y los cultivos de pan coger como frutales, sorgo, entre otros. Para dicha actividad económica confluyó mano de obra esclava traída del África y en una menor proporción la indígena, posteriormente la mano obra campesina mestiza emigrante de Nariño, Cauca y en menor proporción del eje cafetero.

La primera fase de la transformación hacia la agroindustria azucarera se da entre 1920 - 1935 con el montaje de los ingenios, impulsados por la familia Eder, sus herederos son hoy los dueños de ingenio Manuelita (Rojas, 1993). Luego con el proceso de urbanización e industrialización, especialmente intenso en la década del setenta, se da mayor crecimiento del uso la tierra hacia el cultivo de la caña, los ingenios empiezan a producir a escala más alta el azúcar refinada para exportación y consumo interno, es decir se pasó al creciente fenómeno de uso intensivo y extensivo de la tierra, con la desaparición de agricultura parcelaria de los municipios como Florida, Pradera, Candelaria, Palmira, Cerrito, Guacarí, principalmente. En tal sentido, el monocultivo de la caña y su industrialización afectó y transformó no solo la economía de la región y para ocupar un lugar importante al PIB de la nación, sino que también cambió la propiedad, el uso de la tierra y a la vez su estructuración social: "En 1980 estaban sembradas en caña de azúcar 97.616 hectáreas, cifra que ascendió a 111.879 en 1990 y alcanzó 195.097 en 2005 (Escobar, 2007, p. 43), aproximadamente, a las 200.000 hectáreas en el 2007" (De Roux, 2008, p. 212).

En lo que va corrido de la primera década del siglo XXI, bajo el modelo neoliberal, la expansión agroindustrial se mantiene, además es necesario sostenerse en el mercado globalizado, más exigente y competitivo,2 la producción industrial azucarera se ha transformado, modernizándose, y con ello también las formas de explotación de la mano de obra, entrando al modelo de tercerización laboral a través de la conformación de las Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) donde sus obreros, especialmente los corteros de caña, son socios y dueños; por medio de la CTA se pagan los salarios, prestaciones sociales y otros servicios, se pierde el vínculo directo laboral con los ingenios y el pago mensual se establece por volumen de corte diario del cortero. Se cambia la forma de explotación de la mano de obra, sin una intermediación directa entre patrón y obrero dentro del contrato y obligaciones laborales de las dos partes, la relación laboral se modifcó e impulsó de tal modo que poco a poco y más aún en el último quinquenio se acentuaron los salarios bajos y la pérdida de garantías laborales, así como de servicios de bienestar social de los corteros de caña, siendo estos el eslabón primario y más explotado de la cadena productiva de la caña, diferente a los empleados y obreros de los ingenios azucareros.3

2. El paro de corteros: expresión del conflicto laboral

En este contexto del poder económico y laboral de la agroindustria azucarera surge la acción colectiva de los corteros de caña, que inicia el 15 de septiembre de 2008 y con una duración de un poco más de dos meses. Durante este tiempo se dio un proceso lento de negociaciones entre las partes. Más de un billón de pesos perdió la agroindustria azucarera, se dejó de ganar cada día cerca de $ 27.000 millones entre etanol y azúcar4. La manifestación del conflicto laboral llevó al bloqueo de las plantas de los ingenios Manuelita, Providencia, Central Tumaco, Mayagüez, Pichichí, Castilla, María Luisa, Cauca, además de distintas marchas de 3.000 personas, principalmente de esposas e hijos de los corteros5, de los trabajadores de los ingenios reclamando el derecho al trabajo, el apoyo de otras organizaciones como la CUT, la OIT (también como mediadora) y el movimiento indígena del departamento del Cauca.

2.1 Algunas consideraciones conceptuales

Examinar un caso concreto como es el paro de corteros de caña, necesariamente se identifica como expresión de la protesta social y remite a los desarrollos teóricos del conflicto social y de manera más específica de los movimientos sociales y la acción colectiva. Esta última entendida como una forma de acción dada por un grupo de personas que decide participar, sin ninguna coacción, y se constituye en la expresión del descontento social, expresando la relación entre formas de poder y dominación. Las acciones colectivas llevan implícita la organización, la confluencia de distintos intereses, un repertorio que va ligado al carácter reivindicativo y al discurso; distintas maneras de movilización y los recursos que la hacen posible. Ante demandas concretas de las acciones colectivas se puede observar la lógica que la estructura y sus alcances.

Ahora bien, al retomar los desarrollos teóricos en torno a la acción colectiva y los movimientos sociales es relevante tomar algunos ejes de autores que nos permiten indagar y hacer un intento por comprender la dinámica del paro de corteros de caña de azúcar.

En el estudio de las acciones colectivas, Alberto Melucci establece como eje fundamental el problema de la identidad, entendida como el "modo en que los individuos movilizados se reconocen a sí mismos, formando parte de un sujeto colectivo y actuando conjuntamente”. (Melucci, 2001, p. 170), donde la acción colectiva no es algo dado, sino una construcción que surge de la negociación y la interacción. Los movimientos sociales se entienden como la movilización de un actor colectivo que posee tres rasgos: a) tiene una solidaridad específica en la que se comparte un mutuo reconocimiento de los actores como unidad social; b) comparte un compromiso con un conflicto que enfrenta un adversario por la apropiación y control de algunos recursos que son valorados por ambas partes; c) sus actividades implican una ruptura en el sistema en el que se desarrolla la acción.

En las acciones colectivas, intentar explicar las motivaciones que llevan a que los agentes sociales participen es cuestión básica y central en el análisis sociológico. Otro rasgo es que la acción colectiva contiene y supone una serie de interacciones entre individuos en un contexto histórico y espacial. Las acciones colectivas se ven expuestas a las contribuciones que un número de personas realiza en función de acceder a intereses que les son comunes.

Una de las perspectivas contemporáneas más importantes es la que aborda el problema de la movilización de recursos y las oportunidades políticas, esta establece una lógica instrumental de la acción, a partir de los desarrollos de Charles Tilly y Sidney Tarrow. La escala y el impacto de la acción colectiva depende en una buena parte de los intereses comunes que pueden provocar la conformación de grupos en cualquier sociedad. Los intereses son definidos por Tilly como "la probabilidad de ventajas o desventajas compartidas que aumenta en la población respectiva (o estudiada) como una consecuencia de las diversas posibles interacciones con otras poblaciones" (traducción libre, Tilly, 1978, p. 54) Por ello, la propuesta es reconocer además de un interés particular, la organización (formal o informal) a través de la cual el grupo pretende lograr su objetivo.

Aun así no es posible comprender la dinámica de la acción colectiva examinando solo los intereses y la organización, ya que se requiere de otro factor necesario como lo es la movilización de recursos. El modelo de tal movilización está unido al grupo de individuos que participa en un colectivo activo de la vida pública. Para hacer posible tal traslado se hace necesario el gasto de energía para garantizar el control de los recursos (no solo económicos, sino también coercitivos), donde los incentivos a la movilización por los recursos se convierten en formas básicas que impulsan la movilización. En otras palabras, "alude a las maneras en las cuales un grupo consigue el control sobre los recursos suficientes para hacer posible la acción colectiva" (Giddens, 1991, p. 651).

Un elemento contundente para el surgimiento y avance de la acción colectiva es una serie de condicionantes que crean la oportunidad de actuar; como lo expresa Tarrow (1997, p. 25), los cambios en la estructura de las oportunidades políticas crean incentivos para las acciones colectivas. La magnitud y la duración de las mismas dependen de la movilización de la población a través de las redes sociales y en torno a símbolos identificables extraídos de marcos culturales de significado.

Estos elementos se desdibujan en tanto es posible determinar un modelo político (Tilly, 1978, p. 52). En este modelo político existen unos contendores, como actores. El contendor es definido como cualquier grupo que, durante un cierto período especificado, utiliza recursos para influenciar en el gobierno. Los competidores incluyen a desafiadores y a los miembros. Un miembro es cualquier competidor que tenga acceso rutinario, barato, a los recursos controlados por el gobierno; un desafiador es cualquier otro competidor. (Tilly, 1974, p. 52).Por otro lado, cuando la acción colectiva implica grandes cantidades de personas, todas ellas organizadas bajo la perspectiva de alcanzar objetivos comunes y que persisten a lo largo del tiempo, esas acciones colectivas se convierten en un movimiento social.

Otra noción central en la teoría de Charles Tilly (1991, p. 86), tiene que ver con el repertorio definido como vías establecidas por la ciudadanía para plantear sus reivindicaciones que incluyeron acciones experimentadas a lo largo de la lucha sobre reivindicaciones anteriores. Pero estos repertorios dependen del contexto espacio-temporal en el que se presentan y del grupo que los opera. "Estas maneras de plantear reivindicaciones de otros actores, junto a las respuestas de estos últimos, constituyeron los repertorios de la acción colectiva de los trabajadores.

Aquellos utilizados preferentemente variaron de grupo a grupo, de región a región y de periodo a periodo" (Tilly, 1991, p. 86).

De otra parte, respecto a la acción colectiva y los movimientos sociales, se retoman los planteamientos de Sidney Tarrow, "El mejor modo de definir los movimientos sociales es como desafíos colectivos planteados por personas que comparten objetivos comunes y solidaridad en una interacción mantenida con las elites, los oponentes y las autoridades" (Tarrow, 1997, p. 21). Los cuatro principios empíricos son, entonces: desafíos colectivos, objetivos comunes, solidaridad e interacción mantenida. En este sentido, con respecto a la solidaridad, el autor explica que si bien el denominador común de los movimientos sociales es el interés, aunque éste sea una construcción objetiva del observador, los líderes y las organizaciones tienen como posibilidad de constituir el movimiento social cuando logran explotar "sentimientos más enraizados y profundos de solidaridad o identidad" (Tarrow,1997, p. 24)

La noción de acción colectiva está ligada a la de movimiento social referida por Mauricio Archila, quien lo define como una forma de acción social colectiva que enfrenta injusticias, desigualdades o exclusiones, es decir, que está inmersa en conflictos que abarcan todas las dimensiones de la sociedad y no solo la económica (2003, p. 74). Además, señala que un movimiento social en la medida que "mantenga esa dinámica civilista y busca autonomía ante los actores violentos, aunque algunos de ellos estén en la gestación y conducción de la lucha social" (Archila, 2003, p. 75), lo cual se inscribe en la perspectiva de Alain Touraine en la dinámica de la construcción de consensos y no de imposición por la fuerza (Touraine, 1989, p. 320-322).

Teniendo en cuenta estas consideraciones conceptuales y en el intento por comprender la dinámica de la acción colectiva de los Corteros de Caña, se describen los componentes de la misma como son los actores implicados, el discurso y la demanda reivindicativa, el desarrollo de los hechos y el proceso de negociación que se integran a la coyuntura política y económica en el periodo en que se desarrolla el paro. Se observa la capacidad organizativa capaz de generar un cuestionamiento a las formas dominantes expresadas en la relación laboral.

2.2 Componentes de la acción colectiva

2.2.1 El repertorio

La huelga de los machetes caídos, como se denominó, reclamó y exigió mayor estabilidad e igualdad laboral para cerca de 18 mil trabajadores de caña de azúcar, contratos bajo la modalidad de CTA, por consiguiente no son considerados empleados de los ingenios y se presentan distintos atropellos laborales6.

  • Se estaba pagando al destajo de acuerdo con el volumen acumulado en el mes, se descuentan todos los costos parafiscales, quedando su ingreso por debajo del salario mínimo. Por tanto era necesario un incremento en el salario según lo trabajado.
  • Mayores beneficios colectivos en términos del acceso a vivienda, educación, protección en salud para ellos y sus familias, así como protección en riesgos profesionales.
  • Liberarse del castigo económico (multas) en los días que no laboran, bien sea por enfermedad o el estado climático.
  • Mejor compensación pues se trabaja en promedio 26 días al mes, entre 10 a 11 horas diarias y se recibe en promedio $ 580.000 pesos al mes7.

La demanda de los corteros en los ingenios muestra no solo un conflicto dado por las condiciones laborales, sino los incongruencias y el manejo inequitativo por la intermediación laboral.

2.2.2 Hechos, actores y negociación

Con el bloqueo de la producción azucarera se genera un efecto mayor que involucra a más actores durante el tiempo en que se realiza la acción colectiva. Después de los disturbios e intentos fallidos del ministro de la Protección Social de ese entonces, Diego Palacios, posteriormente aparece la mediación del presidente Álvaro Uribe, que junto con ASOCAÑA, evidencia la contraposición de los intereses económicos entre las partes8.

Al dilatarse la huelga, el impacto económico y social fue más fuerte e involucró a más actores sociales, no solo se vieron afectados los ingresos de los trabajadores vinculados al sector, sino que frenaron el comercio, la actividad económica del sector comercial y de servicios (como restaurantes, almacenes, entre otros), igualmente el transporte en los municipios de Pradera, Palmira, Florida y Candelaria, solo por mencionar algunos impactos.

La Organización Interamericana del Trabajo, la central de obreros del país, miembros de partidos políticos de izquierda como el Polo Democrático, algunos senadores del mismo partido se hicieron presentes y dieron otro matiz político al conflicto. Junto a ellos un actor clave en el proceso de mediación fue la gobernación del departamento del Valle del Cauca, a la cabeza de Juan Carlos Abadía, en ese entonces en calidad de gobernador.

En la evaluación de la acción colectiva, la participación y realización de otras acciones como la marcha de las esposas e hijos de los corteros, generaron mayor solidaridad y apoyo, como el de las organizaciones sindicales, la organización indígena de Cauca, Organizaciones No Gubernamentales y en general de la ciudadanía, especialmente en los municipios de Pradera, Florida, Candelaria y Palmira.

El apoyo de las familias de los corteros con la manifestación pública evidencia la condición socioeconómica de las mismas y además le imprime mayor fuerza a la movilización de los corteros. Por ello la tensión se torna más intensa y determinante para la negociación9. Lo anterior muestra un elemento de solidaridad por parte de los sectores ya mencionados y de la ciudadanía en general. Se observa, a través de los recursos dados en alimentos y otras ayudas a las familias, la difusión en los medios locales y formas alternativas de comunicación de la situación durante el paro.

En tal sentido, la acción colectiva presenta un efectivo grado de organización, palpable en los mecanismos empleados para la acción, en el manejo de recursos logísticos, humanos y de comunicación, entre otros, como también en la expresión de liderazgos internos, toma de decisiones y vinculación con redes organizadas. Igualmente la capacidad de convocatoria se amplía durante el periodo que dura el paro y con los espacios de discusión pública en ámbitos local, regional y nacional se muestra el apoyo y legitimidad de distintos sectores.

Todos estos elementos muestran cierto nivel de autonomía en el manejo de la movilización y su negociación, sin desconocer la relación con las organizaciones sociales y la influencia de distintos actores políticos.

Posteriormente, con las intermediaciones de los actores implicados y la dilatación del paro se inician las negociaciones, es decir, el levantamiento se dio paulatinamente con cada uno de los ingenios, acordando cada punto del pliego de peticiones de manera particular.

Así, entre el 1 al 15 de noviembre de 2008 se fueron levantando los bloqueos que impedían la producción al llegar a los acuerdos, que de forma general estaban orientados a:

  • Mayor valor del pago por tonelada de caña cortada, que implica la posibilidad de un ingreso casi igual a dos salarios mínimos.
  • Implementación del programa de vivienda y educación para las familias de los corteros de caña.
  • Mayores garantías de permanencia en la contratación.
  • Pero el sistema de tercerización a través de las CTA continúa siendo la forma de vinculación laboral y relación establecida por la actividad económica que desempeñan.

El ingenio que más se demoró en la negociación fue María Luisa, ubicado en el municipio de Florida, uno de los más pequeños, con menores niveles de modernización en su proceso industrial, pero finalmente se dio la negociación con mejores condiciones de trabajo, y acogiendo parte de los logros que ya se habían obtenido en la negociación de los otros ingenios.

Ahora bien, ante los hechos, la participación de distintos actores sociales y los desarrollos de esta acción colectiva, se consideran y realzan los alcances de la dinámica de la protesta, a manera de un balance general después del levantamiento del paro de corteros, como hecho sin precedentes en la agroindustria azucarera del Valle del Cauca:

  1. Se visibilizó la explotación en precarias condiciones laborales de la agroindustria azucarera en ámbitos regional, nacional e internacional.
  2. Se generó un espacio público de discusión de la problemática laboral, no sólo en la región sino en el país bajo el modelo neoliberal, con un fuerte dominio de los grupos de poder económico y con alta concentración de riqueza ante una mayoría de población en condición de pobreza.
  3. Las distintas organizaciones sociales del sector obrero, como también otras formas de protesta como son los indígenas los apoyaron, generaron un espacio público para la opinión y permitieron crear otro escenario para la negociación.
  4. Se establecieron unas reglas de juego diferentes, lo que señala un precedente en futuros conflictos del sector, dado el gran número de participantes, la amplitud en el tiempo, las millonarias pérdidas económicas y sobre todo el lograr señalar que el modelo hace crisis por el impacto social y económico, especialmente a través de la tercerización laboral.
  5. Distintos actores políticos y sociales respaldaron el paro. A pesar de la fragilidad y la división social, hubo apoyos, expresiones ciudadanas, que evidencian mayores niveles de organización, convocatoria, movilización de recursos en torno a intereses comunes y a su vez manifesta la fuerza misma de la movilización social, además de -las modificaciones en las relaciones sociales en el contexto del conflicto laboral de la agroindustria en la región.

3. Conclusiones

En Colombia no ha sido común o recurrente que se presenten huelgas de trabajadores del sector cañero. El paro de los corteros de caña en la agroindustria azucarera del Valle del Cauca en el segundo semestre del año 2008, puede considerarse como una acción colectiva llevada a cabo por un colectivo de trabajadores del sector que expresan y reclaman un conjunto de mejoras para sus condiciones laborales como manifestación del conflicto ante la exclusión social dada por el modelo económico vigente y las reglas actuales del Estado, las desigualdades socio - económicas y la brecha de extrema riqueza concentrada, en contraste con una mayoría de población en condiciones de pobreza.

Queda todavía en consideración una revisión rigurosa y analítica de los efectos de este fenómeno sobre el cómo ha modificado la situación del conflicto laboral en los dos últimos años, tarea todavía pendiente desde la perspectiva sociológica. Probablemente la agroindustria azucarera del departamento del Valle de Cauca, frente a las exigencias del mercado nacional e internacional, continuará con el proceso de tecnificación que implica la mecanización del proceso productivo del corte de caña de azúcar y desplazar así la mano de obra.

Lo interesante del fenómeno de los corteros de caña y su acción colectiva es que también cuestionó al Estado, en tanto es llamado a ser garante de inclusión, desarrollo y cohesión social, por tanto se convoca a un cambio que en últimas permita ganar en gobernabilidad en beneficio de los intereses colectivos, con una relación más cercana y efectiva entre Estado y sociedad.

Los acciones colectivas contienen elementos de identidad grupal, de solidaridad como parte del conflicto, presentan una posición opuesta al orden vigente, sus acciones poseen sentido, trayectoria y distintas estrategias que pueden ser o no efectivas en momentos coyunturales según como se desarrollen los hechos.

Las tensiones, la contraposición de intereses y relaciones de poder hacen que el desafío sea grande, más aún si señalan una fragmentación y atomización de la sociedad civil, sumado a la ausencia de credibilidad de las instituciones democráticas, pero que también es un camino en el proceso de construcción de lo público y de la generación de cambios en nuestra sociedad.

La experiencia del paro de corteros evidencia la posibilidad de generar cambios desde una perspectiva incluyente, en la medida en que se pueda establecer consensos colectivos, con identidades sociales más sólidas para encontrar alternativas de desarrollo humano en la región. Sin desconocer que hay un camino por recorrer respecto al modelo económico, siendo un eje estructural en la relación sociedad, economía y Estado. De manera particular, la tercerización entre patronos y obreros como uno de los pilares del conflicto laboral queda en ciernes.


Notas

1Buena parte de los nuevos dueños han estado vinculados al narcotráfico.
2"El cambio más grande que hay en el Valle del Cauca, es que la caña acabó con todo, la caña acabó con los cultivos, con las fincas, con la gente pobre, todas las propiedades de la gente pobre se fueron comprando. Por ejemplo Manuelita fue acabando con todo eso, ahora son los dueños de todo y los pobres quedaron por fuera" (Tulio Campo) (RIVERA, NARANJO, 2007:.154).
3"ASOCAÑA reconoce que de 12.467 corteros registrados, solo 2.735 son trabajadores directos, mientras 9.732 son "mercerizados" a través de las CTA" Periódico Universitario LA PALABRA, Universidad del Valle, Año 17, Nº 188, Cali, Noviembre, 2008, Pág. 10.
4Hoy el etanol es un importante derivado del cultivo de caña, y está integrado al mercado del biocombustible; sin embargo ha generado posibilidades de mayor riqueza a los industriales a través del encarecimiento del costo de gasolina de los colombianos: " El gobierno declaró las plantas de etanol como zonas francas especiales, por lo cual solo pagan el 15% de la renta, mientras el resto de los colombianos deben pagar tarifas que llegan al 36%", Periódico LA PALABRA, Universidad del Valle, Año 17, Nº 188, Cali, Noviembre, 2008, Pág. 11.
5Esta marcha produjo el bloqueo de la vía que conduce a Candelaria, Pradera y Florida, dejó tres heridos, fue reprimida con las fuerzas policiales el 8 de octubre de2008, Tomado de periódico El TIEMPO, pág. Web El tiempo.com, 9 de Octubre de 2008.
6"Somos la materia prima de este trabajo", explica Hermógenes Bueno, uno de los tantos corteros que llegó de Guapi, en el Cauca, para probar suerte en los cañaduzales. Efectivamente, los corteros de caña son la materia prima de su propio trabajo. De la fuerza que le impriman al machete que corta de raíz cada vara de caña depende su ganancia: el pago está directamente relacionado con el pesaje. Sin embargo, nunca están presentes en la báscula, dicen.
De sol a sol la labor de estos hombres comienza a las cinco de la mañana. Antes, a eso de las tres, sus mujeres deben levantarse para hacerles el 'gato' (comida del día). Desde hace muchos meses ninguna de ellas les ha podido empacar carne, pollo o pescado. Con los cuarenta, cincuenta o cien mil pesos que sus maridos logran semanalmente, "si acaso se puede comer vísceras con arroz", afirma Luis. Cuando no hay para más, comen arroz con huevo." Periódico El TIEMPO, pág. Web el tiempo.com; 12 octubre de 2008.
7Tomado de comunicado de "No hay trabajo decente, ni ingresos decentes para los corteros de caña, comunicado del Sinalcorteros, Central Unitaria de Trabajadores - CUT, Campaña Colombiana del Trabajo Decente y Escuela Nacional del Trabajo" Periódico EL ESPECTADOR, 26 de octubre de 2008, Pág. 56.
8"Este no es un trabajo de esclavos, más del 88 por ciento de los corteros reciben más de un salario mínimo legal y el 100 por ciento de las cooperativas les respetan los derechos laborales, se les garantiza seguridad social y cumplen con las normas de la OIT. Eso no niega que sea un trabajo físicamente exigente", dijo el presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño.....La alternativa de mecanización, aunque más rentable para los ingenios, por política social, no se ha querido implementar mientras no se garanticen alternativas de reconversión para los corteros hacia otras actividades" http://www.eltiempo.com, 3 diciembre de 2008.
9Como se observa en el testimonio de Francisca Molina, esposa de cortero: "Trabajan todos los días incluyendo domingos, porque si no van los domingos los echan, arrancan desde las 5 de la mañana y no hay horario de llegada...no hemos podido ahorrar porque del sueldo le hacen un descuento, por ropa, transporte, les cobran hasta el machete, al final lo que les queda de salario no alcanza ni para la comida." Pág. Web Blog Trabajadores corteros de caña, boletín de prensa, 22 de septiembre de 2008.


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Gloria Inés Montoya Duque
Socióloga, especialista en Teorias y Métodos de Investigación y Magíster en Sociología de la Universidad del Valle. Docente, coordinadora de investigaciones en Sociología de la Universidad del Pacífico, Buenaventura - Colombia. Integrante del grupo de investigación en Conflictos y Organizaciones COL0054809.