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International Journal of Psychological Research

Print version ISSN 2011-2084

int.j.psychol.res. vol.5 no.2 Medellín July/Dec. 2012

 

Carta al Editor

Carta al Editor

Alberto Ferrer Botero*


He leído con suma atención dos editoriales escritos por usted en los cuales plantea, en el primero de ellos una breve reflexión sobre la Psicología contemporánea (Cuartas, 2010), y en el segundo, la relación entre determinados ambientes (enviromica funcional) y trastornos de la personalidad (Cuartas, 2011). Considero que los temas tratados en estos dos editoriales plantean, lo que a mi modo de ver, será el papel que la Psicología jugará en un futuro cercano, por no decir actual. La Psicología está cada vez más llamada a realizar investigaciones interdisciplinarias con biólogos, genetistas, neurocientíficos, etc. Un error imperdonable que podría cometer, sería aislarse de este tipo de investigaciones y refugiarse en una torre de marfil, completamente indiferente a los problemas de Neurociencias. Este tipo de errores, que ya ha sido cometido en el pasado por las disciplinas "Psi" -recuérdese el caso del Psicoanálisis-, serían totalmente imperdonables en el momento actual de la ciencia. La Psicología actual tiene elementos conceptuales y técnicos muy refinados que pueden, y con seguridad van a ser, extraordinariamente útiles en investigaciones interdisciplinarias que realice conjuntamente con los neurocientíficos. No participar en estas investigaciones y dejar a los neurocientíficos solos enfrentados con problemas que deben resolverse conjuntamente con ciencias "del arriba" (Psicología, Antropología, Sociología), no sólo sería un acto de miopía sino de irresponsabilidad con nuestra ciencia. Afortunadamente gran parte de ello se ha hecho. Desde los años 70 con la obra de Wilson (1975, 1978) se ha producido la conexión entre el funcionamiento social humano y la biología evolucionista (con este autor apareció el concepto de "sociobiología"). Esto está plenamente abalado por otros autores como Buss (1990, 2001), Barkow, Cosmides y Tooby (1992), que combinan las nociones evolucionistas con las teorías de las diferencias individuales y de los rasgos de la personalidad, y con las adaptaciones mentales.

Creo que uno de los temas en los cuales puede darse esta colaboración interdisciplinaria es en el de los llamados "trastornos de la personalidad". Este tema reúne todas las características para que sobre él puedan hacerse investigaciones interdisciplinarias: pueden estudiarse los mecanismos de tipo ambiental que incrementan el riesgo de tener un trastorno de la personalidad (enviromica funcional), el perfil cognitivo y de procesamiento de la información que subyace a cada uno de ellos, es posible hacer estudios dimensionales y de rasgo en ellos. El camino, como usted bien lo plantea, es el "uso y desarrollo de protocolos de evaluación clínica rigurosa que nos puedan ayudar a delinear rasgos nucleares" (Cuartas, 2011, p. 5). Los Psicólogos estamos llamados a hacer de estos rasgos psicológicos nucleares, categorías científicas respetables, comparables a cualquier categoría científica de las "ciencias duras". Este aspecto ya había sido planteado por Millon (1997) cuando, refiriéndose a la supervivencia individual y al éxito reproductivo, planteaba que "esos conjuntos llamados "adaptaciones y estrategias complejas" en las obras de ecología evolucionista, pueden conceptualizarse como los equivalentes biológicos de los estilos de personalidad mencionados en la bibliografía sobre salud mental" (Millon, 1997, p. 26). Como ejemplo de estos rasgos psicológicos nucleares pueden plantearse los reseñados por usted de evitación al daño y búsqueda de sensaciones (Cloninger, 1986,1987), que como usted lo dice, está ligado al concepto de impulsividad de Gray (1993). Algunos otros conceptos psicológicos bien definidos pueden agregarse a esta lista como los "cinco grandes" (Costa y McCrae, 1985; Costa y Widiger, 1993).

Es posible pensar que estos rasgos psicológicos nucleares, bien definidos, puedan dar lugar a la identificación de endofenotipos tanto en trastornos del Eje I como en trastornos del Eje II. Hay algunos que muestran un gran avance en estas áreas. Por ejemplo, el uso de endofenotipos se ha dado en el estudio del componente genético de la esquizofrenia (Miranda, López, García y Ospina, 2003; Mondragón-Maya, Bernal-Hernández, Yáñez-Téllez y Rodríguez-Agudelo, 2011), también se ha utilizado el endofenotipo en la determinación de conductas suicidas (Jimenez-Treviño, Blasco-Fontecilla, Braquehais, Ceverino-Dominguez y Baca-Garcia, 2011). Esto por poner solo dos ejemplos, pero seguramente existen muchos más. Los endofenotipos fueron definidos por Gottesman y Shields (1972) como fenotipos internos, demostrables mediante un análisis bioquímico o mediante la observación a través del microscopio (Gottesman y Gould, 2003). Se considera que estos endofenotipos son producto de la expresión de determinados genes involucrados en un proceso fisiopatológico que es más complejo, y que corresponde al trastorno mental.

Con lo expuesto anteriormente señor Director creo haber dejado claro que la línea editorial trazada por usted en su prestigiosa revista representa el desafío más importante que tiene la psicología actualmente: la determinación de rasgos psicológicos nucleares (posiblemente endofenotipos) y su relación con variables y acontecimientos ambientales.


REFERENCIAS

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Mondragón-Maya, A., Bernal-Hernández, J., Yáñez-Téllez, G. & Rodríguez-Agudelo, Y. (2.011). Mismatch Negativity (MMN) y esquizofrenia: Una revisión. Actas Españolas de Psiquiatría, 39(6), 263-73.         [ Links ]

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