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CES Psicología

On-line version ISSN 2011-3080

CES Psicol vol.8 no.1 Medellín Jan./June 2015

 

Bienestar Emocional de Jóvenes en Programas de Acogimiento Familiar: Un Estudio Exploratorio

Emotional Well-being of Youth in Foster Care: An Exploratory Study

Elizabeth Trejos-Castillo1, Sherley Bedore2, Gayle Davis,3, Terri Hipps4
Instituto de Investigación del Comportamiento Humano, Bogotá, Colombia

1 PhD., Profesora Asociada en Desarrollo Humano y Estudios de la Familia. (Associate Professor in Human Development & Family Studies), Texas Tech University, Lubbock, Texas, USA. elizabeth.trejos@ttu.edu
2 M.S., Estudiante de Doctorado en Desarrollo Humano y Estudios de la Familia (Doctoral Student, Human Development & Family Studies), Texas Tech University, Lubbock, Texas, USA.
3 MSW., Directora Ejecutiva, BCHS Salud Y Servicios Humanos, (Associate Executive Director, BCFS Health and Human Services), San Antonio, Texas, USA.
4 MS, LPC-S., Presidenta, Nuevos Comienzos para Jóvenes y Familia (President, New Beginning Youth and Family Services), Kerrville, Texas, USA.

Forma de citar:Trejos-Castillo, E., Bedore, S., Davis, G. & Hipps, T. (2015). Bienestar Emocional de Jóvenes en Programas de Acogimiento Familiar: Un Estudio Exploratorio. Revista CES Psicología, 8(1), 98-118.


Resumen

La investigación sobre niños/as y jóvenes en programas de acogimiento se centra mayormente en el llamado "Modelo de Déficit” que limita el entendimiento sobre experiencias individuales, fortalezas y capacidades únicas de la población (Sullivan, Jones, & Matiesen, 2010). El presente estudio explora el bienestar emocional de jóvenes emancipados de programas de acogimiento (grupos focales, N=15) usando Teoría Fundamentada (Glaser & Strauss, 1967) y Análisis Temático. Se identificaron cinco factores principales en el bienestar emocional: Adaptación, Recursos, Construcción de Relaciones, Desarrollo de la Salud Mental Positiva, y Resiliencia. El presente estudio extiende el conocimiento sobre factores centrales en el bienestar emocional de jóvenes en acogimiento que han sido escasamente estudiados en la investigación actual, lo que garantiza una mejor atención.

Palabras claves: Bienestar Emocional, Programas de Acogimiento, Jóvenes Emancipados, Análisis Temático.


Abstract

Extant research on youth in welfare systems has concentrated mostly on the so called "Deficit Model" which limits our understanding of the individual experiences, strengths, and capacities that are unique to these youth (Sullivan, Jones, & Matiesen, 2010). The current study explores the emotional wellbeing of a group of youth in the foster care system using Grounded Theory and Thematic Analysis as a methodological base (Focus Groups N=15). Results identified five central factors for emotional wellbeing: adaptation, resources, construction of relationships, development of positive mental health, and resiliency. Results from the current study generate new knowledge on central factors pertaining emotional wellbeing which have only been scarcely examined in the current research on foster youth and which warrant further attention.

Keywords: Emotional Wellbeing, Foster Care, Emancipated Youth, Thematic Analysis.


Agradecimiento

Queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a todos los profesionales y personal de las agencias de acogimiento familiar así como a los líderes comunitarios y particularmente a los jóvenes en programas de acogimiento por su apoyo para hacer este estudio posible. Apreciamos el trabajo instrumental que ustedes realizan día a día, sus invaluables observaciones para este estudio y su confianza en nosotras para continuar generando

Acknowledgement

We would like to deeply thank all the staff, community partners, foster youth and other supporting individuals who made this study possible. We appreciate the instrumental work you do every day, your invaluable insights for this study and your trust in us to continue generating new knowledge for the benefit of all youth in care.

Introducción

A lo largo del crecimiento y desarrollo de la psicología moderna, ha habido varios movimientos significativos en las concentraciones teoréticas, metodológicas, y de procesos de aplicación e intervención (clínica, escolar, comunitario, etc.) partiendo desde una denominada Primera Fuerza Psicoanalítica (Erikson, 1950; Freud, 1910; Jung & Baynes, 1921), una Segunda Fuerza Conductivista y Cognitiva (Bandura, 1971, 1975; Pavlov, 1923, 1928; Skinner, 1953), una Tercera Fuerza Existencial-Humanista (Allport, 1960, 1961; Maslow, 1998), y una Cuarta Fuerza Multicultural y Trans-Personalista (Mahoney & Patterson, 1992; Oetting & Beauvais, 1991; Paniagua, 1994). A las puertas de estas últimas dos décadas de los 2000's, la llamada Quinta Fuerza de la Psicología viene haciendo un énfasis contundente en la necesidad de centrar la investigación psicológica en la justicia social reconociendo que el desarrollo humano y el bienestar individual deben ser entendidos, explorados y tratados desde el conocimiento de nuestro contexto contemporáneo donde inevitablemente existe opresión y marginalización (Ratts, D'Andrea, & Arredondo, 2004). Asimismo, este nuevo paradigma psicológico hace un llamado a extender la investigación más allá de la labor clínica y/o de consejería y expandir el conocimiento en un esfuerzo social por la defensa y apoyo de grupos/individuos marginados y comunidades para el mejoramiento de sus vidas (Pack-Brown, Tequilla, & Seymour, 2008).

Basado en el llamado de la Quinta Fuerza Psicológica sobre la importancia de entender los procesos de desarrollo en grupos de individuos vulnerables,marginados, y con recursos limitados desde las necesidades individuales, el presente estudio se centra en una exploración cualitativa sobre el bienestar emocional de jóvenes en programas de acogimiento en Estados Unidos. Nuestro estudio utiliza un enfoque de desarrollo positivo recomendado por la Quinta Fuerza Psicológica; el cual integra las influencias tanto negativas como positivas en el desarrollo humano y considera el crecimiento y desarrollo como resultado de una combinación de factores que incluyen características individuales y factores contextuales, y enfatiza las potencialidades sobre las incapacidades que el sujeto pueda tener con la meta principal de entender, generar nuevo conocimiento y proveer medidas preventivas e interventoras en lugar de tratar de corregir, curar o tratar al sujeto desde un punto de vista patológico o de incapacidades físicas o mentales (Catalano, Berglund, Ryan, Lonczak, & Hawkins, 2004; Lerner, Bornstein, & Smith, 2003; Moore, Lippman, & Brown, 2004).

Los autores han trabajo conjuntamente durante tres años en un proyecto que involucra la indagación sobre el bienestar socio-emocional de niños/as y jóvenes removidos de sus hogares de origen en situaciones determinadas de "peligro inminente" mediante la exploración de sus necesidades, fortalezas, desafíos y planes futuros, además de explorar las experiencia de vida utilizando un enfoque mixto. Nuestro trabajo centrado en el desarrollo positivo responde principalmente a un modelo dominante en la literatura en Estados Unidos que define a esta población desde un enfoque de "Déficit" centrado en los desafíos, insuficiencias y patologías que estos jóvenes enfrentan —mayor riesgo de problemas de salud mental y física, bajo rendimiento académico, problemas de conducta y relaciones interpersonales, embarazo y maternidad/paternidad juvenil entre otros-, sin explorar a fondo la resiliencia en esta población (Rosenthal & Curiel, 2006; Sullivan, Jones, & Matiesen, 2010). Cabe destacar que la literatura sobre jóvenes en programas de acogimiento en Estados Unidos es no solamente escasa y subdesarrollada sino que además ha sido mayormente abordada desde una perspectiva cuantitativa, que si bien es cierto permite cierta generalización de los resultados a lo largo de grupo extensivos de jóvenes en circunstancias similares, no permite rescatar las experiencias individuales, las fortalezas y capacidades únicas de estos jóvenes (White, 2002). A continuación, los autores describen brevemente la situación general de jóvenes en programas de acogimiento familiar en Estados Unidos seguido por una discusión sobre la importancia del bienestar emocional en los jóvenes en acogimiento enmarcado en el modelo de desarrollo positivo seguido por la presentación del estudio.

Jóvenes en Programas de Acogimiento Familiar en Estados Unidos

El programa de Acogimiento Familiar en Estados Unidos tiene sus inicios informales en 1853, liderado por Charles Loring Brace fundador de la Sociedad Neoyorquina de Ayuda a los Niños (New York Children's Aid Society), creada para alojar niños inmigrantes, abusados, y/o huérfanos que vivían en las calles de Nueva York (Burrows & Wallace, 1999). Diferentes sectores de la población neoyorquina junto a centros de ayuda gubernamentales se fueron integrando a los servicios brindados por la Sociedad, lo cual inspiró la adaptación de un sistema legal de acogimiento familiar en tres estados: Massachutsetts (1865), Pennsylvania (1885), and South Dakota (1893). A inicios de 1900, el gobierno federal de Estados Unidos inició una supervisión sistematizada de los llamados "hogares sustitutos" y familias de origen de los niños en el programa de acogimiento para una futura reintegración a los hogares originales. A pesar de los esfuerzos por crear un sistema de acogimiento organizado, no existió una legislación federal aprobada por el Congreso hasta en 1961, con la adopción del llamado Acto de Ayuda a Familias con Niños Dependientes (AFDC) que permitió remunerar a familias encargadas de acoger a niños que habían sido removidos de sus hogares por abuso, negligencia, y/o abandono.

Un año más tarde, en 1962, la publicación del libro "El Síndrome del Nino Abusado" ("The Battered Child Syndrome") por el Dr. Henry Kempe y colegas creó un efecto en cadena a nivel nacional que permitió en los siguientes cuatro años la creación de sistemas de reporte sobre abuso infantil y de adolescentes a nivel nacional (Kempe, Silverman, Steele, Droegemueller, & Silver, 1962). Finalmente en el año 1974, el Congreso aprobó el llamado Acto de Prevención y Tratamiento de Abuso Infantil (Child Abuse Prevention and Treatment Act-CAPTA) que dio creación al actual sistema de Servicios de Protección de Niños (Child Protective Services-CPS), el cual requiere de forma obligatoria se reporte cualquier abuso y/o negligencia, o sospecha de abuso en niños-jóvenes menores de 18 años con la medida de reubicación inmediata en centros de refugio, hogares de acogimiento, o la institucionalización de los niños/jóvenes en centros de vivienda permanente bajo el cuidado absoluto del gobierno estatal, incluida manutención, educación, servicios médicos, y servicios legales (Barbell & Freundlich, 2001).

En el año 2013, se reportaron más de 400,000 niños/as y adolescentes entre las edades de 0-18 años en programas de acogimiento familiar en Estados Unidos, y recientemente a principios del 2015, se reportan aproximadamente 510,000 niños/as y jóvenes en estos programas (National Foster Care Coalition, 2015). Datos estadísticos demuestran que de los aproximadamente 25,000 o más jóvenes que se emancipan cada año del sistema de acogimiento en Estados Unidos al cumplir la mayoría de edad (18 años), al menos un 51% de ellos no tiene empleo, al menos 25% no tiene vivienda estable, podría estar encarcelado y tiene mayor riesgo de convertirse en madre/padre soltera/o dentro de los dos primeros años después de haber salido del sistema de acogimiento (Krinsky, 2010). Datos oficiales demuestran además que estos jóvenes se encuentran entre las poblaciones más vulnerables y con mayor riesgo de vivir en las calles, de no ser económicamente autosuficientes, de tener mayor inestabilidad emocional y de experimentar problemas de salud física y emocional, entre otros problemas (Children's Defense Fund, 2014; Dworsky & Hall, 2013).

Los jóvenes que salen de los sistemas de acogimiento familiar tienen que afrontar dificultades adicionales a los jóvenes en general. Por ejemplo, al cumplir la mayoría de edad establecida en el sistema de acogimiento a nivel federal (17 años 1/2-18 años máximo), los jóvenes deben salir de las instituciones de acogimiento y dejar a las familias sustitutas para vivir independientemente, es decir, tener un trabajo, rentar un apartamento, encargarse de sus asuntos de salud y otras necesidades personales sin tener una familia inmediata o parientes lejanos que puedan apoyarlos en momentos de escasez y necesidades. En algunos Estados, los jóvenes pueden recibir subvenciones y apoyo institucional hasta los 21 o 25 años de edad. La diferencia de servicios radica en los tipos de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que trabajan con jóvenes en programas de acogimiento en cada Estado y en algunos casos, a nivel regional (más detalles ver http://www.fostercarealumni.org). Debido a esto, algunas actividades que ordinariamente para los jóvenes en general se pueden resolver más fácilmente, para los jóvenes en acogimiento resultan más complicadas, como abrir una cuenta de un banco, aplicar por una tarjeta de crédito, comprar un auto; además del procesamiento de documentos legales para los cuales estos jóvenes tienen que adelantar un sinnúmero de pasos y superar restricciones debido a la falta de un aval o a que legalmente están directamente supervisados por el gobierno estatal y federal mientras reciban beneficios hasta los 25 años de edad (Dworsky & Hall, 2013; National Foster Care Coalition, 2013). Estas dificultades, aunadas a las circunstancias personales que llevaron a la separación de las familias biológicas y/o experiencias traumáticas, pueden tener efectos adversos en los jóvenes a corto y largo plazo.

Importancia del Bienestar Emocional en el Desarrollo de Jóvenes en Acogimiento Familiar

Si bien es cierto que durante los últimos años las investigaciones sobre los programas de acogimiento en Estados Unidos han proliferado, el conocimiento sobre el bienestar emocional y la salud mental de los jóvenes en estos programas continua siendo un tema por lo común rezagado y desatendido. Aunque escasos, algunos estudios realizados a lo largo de los años han puesto en evidencia la alta incidencia de problemas de salud mental y de desarrollo en general en niños/as y jóvenes en programas de acogimiento que incluyen retardo del desarrollo físico, emocional y del lenguaje, trastorno de apego emocional, problemas de conducta, entre otros; además de reportarse que más o menos de un 50% a un 75% de los niños/as y jóvenes admitidos en los sistemas de acogimiento exhiben problemas conductuales o de competencias sociales o adaptativas que ameritan servicios de salud mental (Burns, Phillips, Wagner, Barth, Kolko, et al., 2004; Landsverk, Burns, Stambaugh, & Reutz, 2006).

En parte, algunos de los problemas de salud mental o adaptativos y conductuales en esos niños/as y jóvenes tienen una raíz en las familias de origen (por los cuales son removidos de esos hogares) pero se considera que muchos de estos problemas son además agravados por los sistemas de acogimiento debido a la ruptura emocional y social a la que esta población es sometida, o son creados dentro de los mismos sistemas de acogimiento que no permiten a estos niños/as y jóvenes llevar una vida normal como cualquier otro individuo de su misma edad. Por ejemplo, participar en actividades extracurriculares, pasar la noche en casa de un amiga/a o ir a un viaje con otra familia que no sea la de acogimiento, son actividades que deben ser primero aprobadas y/o supervisadas por un trabajador social y un abogado del Estado, apoyadas en una orden judicial, y una recomendación médica; lo cual crea un sistema demasiado rígido de protección alrededor del individuo que limita sus actividades, lo vuelve foco común de estereotipos, produce aislamiento y crea conflictos de autoridad (en la casa, en la escuela) que pueden conllevar a un circulo de conductas y emociones reactivas como por ejemplo, depresión, suicidio, auto-mutilación, escaparse de la casa, uso de drogas y alcohol, delincuencia, peleas físicas, etc. (Kerns, Dorsey, Trupin, & Berliner, 2010; Leslie, Gordon, Lambros, Premji, Peoles, & Gist, 2005).

En el marco de esas limitaciones y desafíos que los niños/as y jóvenes en programas de acogimiento deben sobrellevar, es importante entender mejor sus necesidades individuales, sus fortalezas, y sus retos personales para así poder apoyar un desarrollo positivo y promover resiliencia de modo que al salir del sistema se puedan sobrellevar una vida independiente, tener un trabajo estable, una residencia permanente, y puedan enfocar sus esfuerzos futuros en otras metas como educación, superación personal y profesional, una relación de pareja estable, una familia.

El presente estudio se desarrolla en el marco de un proyecto de mayor magnitud en programas de acogimiento en el Estado de Texas. En este estudio, los autores adoptan un lente exploratorio utilizando el enfoque del desarrollo positivo para poder indagar sobre el bienestar emocional de los jóvenes que durante los últimos dos años han salido del sistema de acogimiento. Investigaciones anteriores sobre el desarrollo general han proporcionado evidencia sobre la importancia del bienestar emocional en el desarrollo humano—generalmente descrito como ‘sentirse bien y funcionar bien'(Fredrickson, 2001)— Sentirse Bien incluye emociones positivas como sentirse contento, empoderado, útil, realizado, inspirado, comprometido, identificado, y Funcionar Bien incluye mantener relaciones interpersonales estables y positivas, tomar decisiones para el mejoramiento personal, sentir confianza en las propias decisiones, resolver conflictos utilizando estrategias positivas, entre otros. Tanto el sentirse bien como el funcionar bien son elementos centrales para el progreso individual y el desarrollo integral de los niños/as y jóvenes, además de tener un impacto relevante a corto, mediano, y largo plazo en sus vidas (Gilham & Reivich, 2004; Hoyt, Chase-Lansdale, McDade, & Adam, 2012; Huppert, 2008; Jenkins, Meltzer, Jones, Brugha, & Bebbington, 2008).

La importancia de entender más a fondo el bienestar emocional en niños/as y jóvenes en programas de acogimiento no es realmente un asunto nuevo, sin embargo, irónicamente de las tres provisiones más importantes de la política de protección al menor en Estados Unidos —seguridad, permanencia, y bienestar emocional— esta última ha sido la más desatendida. Aun cuando existe un estudio longitudinal permanente llamado Encuesta Nacional del Bienestar Emocional del Niño/a y Adolescente (National Survey of Child and Adolescent Well-Being- NSCAW, N=5,872) que aporta la mayor información sobre el desarrollo de estos niños/o y jóvenes de 0 a 17.5 años de edad a nivel nacional, el estudio mayormente describe servicios, tratamientos, información demográfica, evaluaciones psicológicas y médicas, reportes educativos, además de múltiples datos cuantitativos sobre diferentes aspectos del desarrollo físico, emocional, social, y relacional de los participantes. Recientemente en el año 2013, el Consejo Nacional de Política Social de Niños/as y Jóvenes en Programas de Acogimiento de Estados Unidos publicó recomendaciones para mejorar el bienestar emocional basado en una encuesta nacional que enfatiza la necesidad de generar investigación cualitativa para entender los mecanismos mediante los cuales el bienestar emocional se manifiesta en la cotidianidad de esta población y los cambios del bienestar emocional a lo largo del proceso de transición desde que los niños/a jóvenes ingresan al sistema hasta que se emancipan a los 18 años (The National Foster Care Youth & Alumni Policy Council, 2014).

El presente estudio responde en cierta forma a este llamado como un primer paso experimental para la apertura de nuevas vías de conocimiento usando una metodología cualitativa. El estudio se apoya en herramientas cualitativas de investigación y en la Teoría Fundamentada (Grounded Theory; Glaser & Strauss, 1967) usando Análisis Temático. El Análisis Sistémico de Temas o Análisis Temático (Thematic Network Analysis) es ampliamente usado para identificar ideas recurrentes en los datos cualitativos (e.g., grupos focales, entrevistas, etc.) permitiendo un análisis transversal de los datos a través de una lectura detallada y exhaustiva para la identificación de temas y patrones (Alhojailan, 2012; Saldaña, 2009).

Metodología

Participantes

En este estudio participaron N=15 jóvenes entre las edades de 18 a 22 años (40% mujeres), los cuales estuvieron en programas de acogimiento familiar y se emanciparon del programa en los últimos cinco años como máximo; ver datos demográficos en la Tabla 1. Los participantes de estudio fueron reclutados mediante la colaboración con una ONG de Texas y la recolección de los datos se llevó a cabo en las instalaciones de centros de acogimiento en diferentes partes del Estado de Texas. Los participantes fueron invitados al estudio mediante redes sociales y comunicaciones generadas por la ONG que mantiene una base de datos permanente. Los criterios de inclusión fueron: a) ser mayor de 18 años, b) haber estado en un programa de acogimiento familiar por más de cinco años, c) haber sido emancipado de un programa de acogimiento en los últimos cinco años. No se hizo ninguna diferenciación de tipo étnico/racial, por localidad, educación, u otras características personales. La participación fue voluntaria y confidencial, y todos los participantes firmaron un acuerdo de asentimiento para el estudio y para las grabaciones de audio de los grupos focales, realizadas para la extracción confiable de los datos cualitativos. Todos los participantes utilizaron un nombre alternativo o "alias" y para efectos del análisis de los datos, otros nombres fueron creados para identificar a los alias usados en el grupo focal.

Procedimientos

Los datos incluidos en el presente estudio forman parte de un estudio de mayor amplitud que incluye datos cualitativos y cuantitativos de tipo longitudinal. Los protocolos institucionales para la recolección de los datos fueron aprobados por el Comité de Ética de Investigación con Seres Humanos de una Universidad Estatal en Texas, Estados Unidos y las instituciones de acogimiento familiar participantes. Los datos fueron transcritos manualmente por dos asistentes de investigación usando procesador de palabras Word y luego analizados utilizando el programa de análisis cualitativo Atlas.ti versión 7 (Atlas.ti 7, 2015) en inglés. Los resultados finales fueron traducidos y revisados por dos investigadores bilingües en inglés y español para efectos de este manuscrito.

Grupos Focales

Para el presente estudio se utilizan los datos de dos (2) grupos focales que se realizaron entre los meses de agosto y noviembre del 2104. Cada grupo focal tuvo una duración aproximada de noventa (90) minutos y se utilizó una guía de cinco (4) preguntas abiertas para poder ahondar en las percepciones y opiniones de los participantes ("¿cuáles con las mayores dificultades que experimentaste viviendo en el programa de acogimiento?", "¿cuáles son tus mayores desafíos hoy día?", "¿Cuáles son tus mayores logros hasta hoy?", ¿cómo es tu vida ahora que vives fuera del sistema en comparación a cuando vivías en el sistema?"). Las preguntas de la guía de los grupos focales se centraron en las experiencias generales de los jóvenes al vivir en los programas de acogimiento y experiencias al salir del programa y vivir independientemente. Estas preguntas fueron generadas con base en dos puntos principales: a) Recomendaciones del Consejo Nacional de Política Social de Niños/as y Jóvenes en Programas de Acogimiento (2013), b) experiencia acumulada de los investigadores de más de 20 años trabajando con la población sobre la cual no se han generado preguntas básicas para explorar el bienestar emocional dentro del entendimiento de sus experiencias de vida.

Plan de Análisis

El análisis de los datos se realizó en dos etapas. En un primer paso, los grupos focales fueron transcritos de la grabación a un procesador de palabras (Microsoft Word) utilizando el software Express Scribe y un pedal conectado a la computadora para hacer pautas en la grabación de audio y facilitar la digitación de la información. Una vez completada la transcripción, los datos fueron revisados por dos asistentes de investigación para corroborar la fidelidad del texto en referencia a las grabaciones de audio. La segunda etapa del análisis utilizó como herramienta el software Atlas.ti 7 y siguiendo las recomendaciones analíticas de datos cualitativos de Grbich (2007) y Saldaña (2009), se realizó primariamente una codificación abierta, seguida por una codificación axial, y por último, la identificación, descripción, y análisis de temas finales. La codificación abierta permite la agrupación de ideas y la creación de códigos primarios descriptivos (Strauss & Corbin 1990, 1998), seguido por la codificación axial que facilita condensar los códigos primarios en categorías agrupadas por ideas y contenido para luego identificar relaciones de ideas dentro de cada categoría (Galeano, 2004). Finalmente, se realiza la comparación de categorías similares y diferentes usando el llamado Método de Comparación Constante (MCC) (Strauss & Corbin, 1998; Valles, 1997), el cual permite la identificación de temas principales mediante la saturación de las categorías identificadas. Los temas principales a su vez permiten eventualmente la construcción de hipótesis potenciales sobre las relaciones entre los temas y las categorías identificadas (Glaser & Strauss, 1967).

Proceso de Codificación. Primeramente, se realizó una codificación abierta utilizando todas las palabras relacionas a bienestar emocional e ideas relacionadas recurrentes en las transcripciones de los grupos focales. La codificación abierta se hizo de forma separada para los dos grupos focales generando una lista de 135 unidades de análisis básicas o códigos primarios usando ambos grupos focales (Kolbe & Burnett, 1991; Saldaña, 2009). Las unidades básicas fueron examinadas siguiendo las recomendaciones dadas por Galeano (2004) para la agrupación de los códigos primarios en una codificación axial que generó 27 categorías clasificadas según el contenido, las cuales hacían referencia al bienestar emocional en relación a factores de vida cotidiana, familia, trabajo, expectativas personales, metas futuras, etc. Utilizando el MCC (Strauss & Corbin, 1998) de la teoría fundada, se hizo una evaluación más exhaustiva de las 27 categorías las cuales se agruparon en un sistema principal que compila las categorías referentes al bienestar emocional. El proceso de codificación desde las unidades básicas hasta la codificación de los dos sistemas principales fue realizado por un equipo de tres investigadores que codificaron por separado y luego en cada paso de la codificación primaria (abierta), la creación de categorías, y la creación de sistemas, corroboraron conjuntamente la superposición de temas/categorías y definieron los dos sistemas basados en la fidelidad de la congruencia de los tres investigadores (Valles, 1997; 2000). Del análisis comparativo surgió además un segundo sistema con temas o códigos relacionados al bienestar de los participantes, pero en el área social claramente separado del bienestar emocional. Los dos sistemas se discuten en los resultados a continuación..

Resultados

El análisis temático fue utilizado en el presente estudio para procesar los datos de los grupos focales con jóvenes en programas de acogimiento. Como resultado de la codificación descrita anteriormente, se identificó un tema principal relacionado a bienestar emocional y un segundo tema relacionado al bienestar que se identificó como social.

Después del primer proceso de codificación abierta se identificaron las siguientes categorías: a) Adaptación, b) Recursos, c) Construcción de Relaciones, d) Desarrollo de la Salud Mental Positiva, y e) Contribución a la Resiliencia. Todas las categorías o sub-temas contribuyen a la formación del Bienestar Emocional, ver Figura 1.

La Adaptación es una de las categorías identificadas por los participantes en relación al bienestar emocional. La adaptación enmarcada en las experiencias de vida de los jóvenes en programas de acogimiento resuena ampliamente con la literatura, particularmente afín a los procesos de internalización de emociones que los jóvenes enfrentan debido a los procesos de transición dentro del sistema (e.g., cambios de familias de acogimiento, contacto interrumpido o disfuncional con las familias biológicas, adaptación a nuevas escuelas, cambios continuos de trabajadores sociales, y personal que da seguimiento a los casos, etc.); además de la transición a la vida independiente al salir del sistema (e.g., trabajo, vivienda permanente, auto-cuidado, etc. (Pecora, Kessler, Williams, O'Brien, Downs, English et al., 2006; Pecora, White, Jackson, & Wiggins, 2009). Los participantes del estudio, hicieron un énfasis mayor en la adaptación relacionada a su transición fuera del sistema de acogimiento y cómo ha sido muy importante para ellos tener una construcción solida de apoyo de personas a su alrededor y desarrollar estrategias de afrontamiento emocional que les permitan mantenerse enfocados en su vida personal, con una actitud positiva y utilizando referentes emocionales para fortalecer esos lazos con las personas que los apoyan y con ellos mismos. Algunos ejemplos extraídos del tema de adaptación son:

P1: "… pero cuando estás como que sientes que estás por debajo de todo necesitas a alguien para poder decir ¡Salí de ahí, pone tu cabeza en orden!".

P2: "Sólo tienes que tener algo que puedes guardarte que no tiene que ser como un teléfono o algo, puede ser un algo como un recuerdo, música, como algo que puede mantenerte conectado a tierra que siempre tendrás que nadie te lo puede quitar".

Otra categoría primaria del bienestar emocional descrita por los participantes comprende los Recursos intelectuales sobre conocimiento de diversos temas como el uso del dinero, ahorro, vivienda, y relacionales brindados por la comunidad para su resiliencia y funcionamiento independiente. En relación a este tema, la literatura sobre programas de acogimiento ha hecho en los últimos años un énfasis muy importante en el desarrollo de herramientas o destrezas de vida que los jóvenes deben adquirir antes de emanciparse del programa. Las recomendaciones sobre si los jóvenes deben o no mantenerse en contacto con sus familias biológicas y/o reintegrarse a ellas son ampliamente dividas, sin embargo, la mayoría de los estudios coinciden en la importancia de la construcción de capital humano (e.g, destrezas laborales, conocimiento financiero) para el buen funcionamiento de los jóvenes dentro y fuera del sistema (Loman & Siegel, 2000). Algunos jóvenes comentan:

P3: "Yo creo que eso fue como lo más importante para mí, cuando pase por la transición de salir del sistema fue poder tener un grupo de apoyo no sólo en las áreas profesionales de mi vida, pero, sabes, a nivel personal en la escuela, como tener muy buenos amigos y hacer conexiones con otros jóvenes en programas de acogimiento, pues ahhh algunos de mis mejores amigos son jóvenes que salieron de los programas y como que nos empujamos unos a los otros, nos empujamos a llegar más lejos para lograr más y creo que es importante hacer esas conexiones... "

P4: "Y me siento como que, aquí, no me siento solo aquí. O si me siento como que no estoy bien vendría aquí. Porque cuando entro como... la gente me pregunta, ¿necesitas algo? ¿Tiene esto listo para la escuela? Y me quedo pensando oh, tengo todo listo como… ellos todavía me disciplinan. ‘Ve para que consigas esto, enséñame tu presupuesto y tus recibos'y todavía me dan la disciplina de la figura de los padres, aun cuando no sean mis padres biológicos".

P5: "Ya sabes, al principio era como, pues estaba teniendo dificultades con la renta y pedí ayuda, vine al Centro [NGO de acogimiento] y ellos fueron como que, '¿arreglaste lo de tu renta?"¿Cómo te va con el apartamento?', Y me siento como soy el centro de atención de todos, ya sabes, como que comentan cuando se menciona mi nombre y hablan de mí y de cómo me ayudaron, ya sabes….Y —así que iba a dejar el contrato del apartamento, iba a terminar el contrato de renta, y ellos me dijeron [nombres] —'¡Eso no es una opción no es una opción! No vas a romper tu contrato, no vas a entregar tu carro, no lo vas a hacer. ¡No!'Entonces, eso se siente bien.”

Ligado a los recursos, se identificó otra categoría denominada Construcción de Relaciones que si bien es cierto puede ser contenida en los recursos, se decidió mantenerla como una categoría separada por dos razones: a) por ser descrita como lazos interpersonales permanentes por los participantes y b) por ser recurrente en la descripción de los participantes, la importancia dada al modo como la presencia de estos lazos había afectado positivamente sus procesos de transición dentro y fuera del sistema. Estos resultados hacen eco en el Acto para Promover las Conexiones para el Éxito e Incremental las Adopciones o llamado Acto de Promoción de Conexiones ("Fostering Connections to Sucess and Increasing Adoptions Act” or FCA "Fostering Connections Act", October 7, 2008) aprobado por el Congreso como ley publica que autoriza el uso de fondos federales para establecer servicios de apoyo que promuevan el desarrollo y mantenimiento de relaciones permanentes de los jóvenes que salen del sistema de acogimiento con mentores, ONG, consejeros, tutores, y similares que los apoyen en los procesos de transición (H.R. 6893, 2008). Asimismo, la descripción hecha por los participantes sobre la importancia de las conexiones permanentes en sus vidas ha sido previamente identificada en la literatura sobre programas de acogimiento (Ahrens, DuBois, Garrison, Spencer, Richardson, & Lozano, 2011; Child Welfare Information Gateway, 2013). Algunos ejemplos de las descripciones sobre la construcción de relaciones son:

P6: "Porque cuanto más cómodos estén los jóvenes con el sistema de apoyo, mucho más sentirán que pueden confiar en ellos e ir donde ellos. Pero cuanto más los jóvenes se sienten como, solos y como que no están apegados a alguien va a ser más difícil para ellos realmente querer mejorar para ellos mismos".

P7: "Porque siento que ellos [ONG de acogimiento] me han ayudado mucho en mi vida y siempre están aquí y siento que se conectan, ellos tratan de conectarse más con nosotros que lo que nadie haya hecho alguna vez, como nuestros trabajadores sociales o nada y me siento como que en realidad tengo una relación aquí y siento como que tengo una familia aquí".

P8: "Creo que hay una diferencia entre, pues, poder crear una relación puede ser difícil para otras personas porque puede que ellos no estén en la misma situación o no se vean como iguales, así que puede que él quizás pueda crear una relación con su- con su madre [sustituta], y puede que ella todavía trate a su madre trate como una madre sustituta porque a ella no la tratan diferente que un joven de la calle".

Una cuarta categoría identificada en el bienestar emocional por los participantes es el Desarrollo de la Salud Mental Positiva. Esta categoría fue descrita en función de la internalización de una imagen positiva de sí mismo y el desarrollo de estrategias de afrontamiento positivas como la perseverancia, el respeto personal, la humildad con coraje y el valor personal. El desarrollo de la salud mental positiva en los jóvenes en programas de acogimiento ha permanecido en el centro del debate en la literatura como una de las áreas que ha sido mayormente descuidada en estos programas, debido a que se opera bajo un sistema de "emergencia", uso exagerado de drogas para tratar manifestaciones normales del estrés que experimentan estos jóvenes por la separación de las familias, y conductas internalizables como resultado de la separación y procesos de adaptación a nuevos hogares sustitutos o centros de institucionalización (Clausen, Landsverk, Ganger, Chadwick, & Litronik, 1998; McMillen & Raghavan, 2009; Pecora et. al., 2009). Algunos participantes describen lo siguiente:

P9: "Esa es una de las razones por las que continuo haciendo las cosas bien por las personas que he conocido…ya sabes, te dicen que puedes lograrlo, te dicen que debes lograrlo, ya sabes, y que no te rindas si no lo puedes lograr la primera vez, ya sabes. Me siento agradecido por eso porque nunca hubiera recibido ese apoyo si me hubiera quedado en la casa de mi madre y crecido allí…".

P10: "Mantuve mi cabeza en alto, pasé todo ese año oliendo mal, viviendo en la calle, no tenía ropa bonita, zapatos bonitos, ni nada. Fui ridiculizado por las mejores mujeres en la escuela. Nadie quería estar cerca de mí. Y aun así me gradué. Camine por la tarima pensando que iba a escuchar aplausos o aclamaciones. No escuché nada de eso. ¿Y mi cabeza por eso? No, mantuve una sonrisa en mi cara y mantuve mi cabeza bien alto".

Una última categoría fue identificada Contribución a la Resiliencia, la cual tiene una construcción muy interesante desde el punto de vista analítico porque encierra descripciones de tipo emocional pero además encierra aspectos que se podrían describir como bienestar social. En este balance que podríamos llamar socio-emocional, los participantes describen dos puntos muy importantes: a) las habilidades personales como fuente de capital humano, y b) los recursos de capital social. En las habilidades de capital humano, los participantes reconocen las dificultades que han atravesado en las diferentes transiciones que han vivido dentro y fuera del sistema y rescatan la importancia de ser auto-suficientes, más sin embargo, esa autosuficiencia advierten haberla logrado mediante el apoyo de terceros, por ejemplo en las palabras de un participante:

P11: "Yo voy a la escuela yo mismo, yo trabajo -sabes yo mismo, pero nada de lo que hago viene a través- realmente de mí mismo. Siempre tienes alguien que está allí para apoyarte… Soy el único de mi hogar refugio que ha sido capaz de ir a la Universidad, y... ahora mismo tengo un apartamento, um y quiero decir - las cosas que he pasado en mi vida han sido... mas básicamente es conocer la gente que he conocido, y tener las experiencias que he tenido, más que realmente lograr cualquiera de las cosas solo por mí mismo".

Si bien tener apoyo social puede contribuir al bienestar emocional, otros participantes comentan que tener solamente ciertos tipos específicos de apoyo social puede no ser la única forma de ayudar a los jóvenes a volverse adultos independientes:

P13: "…no puedes forzar a alguien a hacer algo que no quiere. Haces eso y van a terminar fallando y realmente echándose para atrás, así que creo que sólo apoyarnos y sea lo que sea que hagamos aunque no sea el 100% de lo que quieres ver que hagamos creo que es irrelevante para apoyarnos a pesar de todo".

Y aunque sea cierto para algunos, no a todos los jóvenes se les puede ayudar de muchas formas, entonces ayudarles a desarrollar Recursos de Capital Social fue identificado por los participantes como algo muy importante:

P14: " Sí creo, creo que sería genial tener como una especie de grupo para hacer eso, sabes cómo alguien que visite las familias o centros de acogimiento o poder conectarse con gente que está a punto de salir de esos centros o que ya salieron, ya han pasado por lo mismo o saben con quién conectarme si necesito un carro, si necesito cambiar de apartamento, o si necesito ayuda con mis gastos personales, cosas como esas…".

P15: "Yo diría dos cosas como un consejero de algún tipo, no exactamente con el título de 'consejero' pero alguien que los puede ayudar a prepararse para cuando sean mayores como pues que puede ayudarles a umm alcanzar, llegar a la meta de ser adulto".

Ambos temas sobre las habilidades personales como fuente de capital humano y los recursos de capital social han sido descritos anteriormente en la literatura desde un punto de vista generalizado a manera de servicios médicos, psicológicos, educativos, de apoyo económico, vivienda, trabajo, y otros recursos que se ofrecen en las comunidades u ONG para esta población (Courtney, 2009; U.S. Children's Bureau, 2010b; Walker & Child, 2008). Sin embargo, en este estudio se logra rescatar una percepción individual de los jóvenes en programas de acogimiento que conjuga ambas ideas desde un punto de vista de crecimiento personal, internalización de valores positivos y desarrollo de estrategias de afrontamiento positivas que permiten apoyar su resiliencia una vez que han sido emancipados del sistema.

Discusión

En el presente estudio los autores buscaban indagar sobre el bienestar emocional en niños/as y jóvenes en programas de acogimiento en Estados Unidos. A lo largo de los años, esta población ha sido considerada una de las menos atendidas y entendidas en los procesos emocionales y de salud mental que deben sobrellevar al ser separados de sus familias de origen por razones inminentes de peligro, abandono, abuso y negligencia. Irónicamente, dentro del sistema vuelven a experimentar, en muchas ocasiones, abuso, negligencia y falta de servicios adecuados para su desarrollo. Aun cuando esta situación representa una preocupación a nivel nacional y el gobierno federal y otras entidades han desarrollado estrategias para abordar el problema, los estudios empíricos y evaluaciones de los programas de acogimiento continúan siendo de corte cuantitativo, el cual permite entender la situación de la población desde un lente ético-externo, pero que, sin embargo, no permite ahondar en las experiencias de vida de los niños/as y jóvenes para entender los procesos desde la perspectiva individual (The National Foster Care Youth & Alumni Policy Council, 2013).

Las experiencias de vida de los participantes proporcionan evidencia sobre el bienestar individual entendido a nivel emocional y arrojan datos de corte social. Los resultados sobre bienestar emocional identifican cinco (5) categorías contribuyentes al funcionamiento individual. Similarmente a estudios previos, la adaptación y la salud mental emergen de los resultados de nuestro estudio como elementos centrales del bienestar emocional (Bruhn & Hartnett, 2003; National Data Archive on Child Abuse and Neglect, 2004; Pecora, Williams, Kessler, Downs, O'Brien et. al., 2003). Por otra parte, la identificación de las categorías sobre construcción de relaciones y recursos como parte del bienestar emocional y la contribución a la resiliencia, se reconocen como nuevos elementos que no han sido ampliamente investigados hasta ahora o han sido explorados desde la perspectiva de déficit. Por ejemplo, Bruhn y Hartnett (2003) identificaron que al menos 35% de todos los niños/jóvenes evaluados en su estudio se sentían deprimidos y solos, preocupados todo el tiempo, y reportaron no tener suficientes adultos en las instituciones de acogimiento que los apoyaran o los reconfortaran cuando se sentían tristes o asustados.

Los resultados del presente estudio permiten no solo corroborar evidencia presentada anteriormente por otros autores, sino también extender el conocimiento sobre factores centrales en el bienestar emocional en jóvenes en acogimiento. Específicamente, los jóvenes afirman la importancia del apoyo de adultos y la comunidad para su desarrollo mental positivo, el desarrollo de estrategias de afrontamiento positivas y resiliencia, las cuales se encuentran entretejidas en los comentarios sobre la construcción de relaciones interpersonales, adaptación y recursos de bienestar social. Estos resultados proveen evidencia adicional a estudios previos que han discutido la importancia del apoyo de adultos y de las relaciones interpersonales para el desarrollo positivo y la adaptación a las condiciones de vida dentro y fuera de los programas de acogimiento. Pecora y colegas (2003), en un estudio cuantitativo con jóvenes adultos emancipados de los programas de acogimiento, reportan las experiencias de trabajo en grupo entre los principales factores protectores para el bienestar emocional, y alcanzar auto-suficiencia y el desarrollo positivo de los jóvenes en esos programas. Ahrens, DuBois y otros (2011) reiteran la importancia de la calidad y estabilidad de las relaciones interpersonales con adultos para el desarrollo emocional y social competitivo de jóvenes durante (y después de) su residencia en los programas de acogimiento.

Entre los temas recurrentes en el bienestar emocional, los participantes identifican dentro de la resiliencia, dos categorías apoyadas en fuentes de tipo social: capital humano y capital social, ambas construidas a partir de los recursos previstos por terceros en la comunidad, programas de apoyo, familias de acogimiento, escuela, ONG y otros. Estudios anteriores han identificado el bienestar social, entendido desde el rol determinante que adultos, consejeros o guardianes representan en la vida de niños/as y jóvenes en general, al maximizar el aprovechamiento y desarrollo de características individuales positivas además del fortalecimiento de relaciones interpersonales que a su vez promueven la adaptación y resiliencia, particularmente después que los jóvenes empiezan una vida independiente al salir de los programas de acogimiento (Greeson, Usher, & Grinstein-Weiss, 2010; Munson & McMillen, 2009; Spencer, Collins, Ward, & Smashnaya, 2010; Taussig & Culhane, 2010).

Nuestro estudio asume un reto primario para el abordaje del problema utilizando una metodología cualitativa apoyada en la perspectiva incipiente de justicia social en la psicología actual. Lejos de proveer respuestas últimas a la situación de la población en programas de acogimiento, permite generar nuevos conocimientos sobre factores identificados por los participantes en relación a sus experiencias de vida y sus percepciones sobre bienestar emocional. Una facultad del trabajo cualitativo es la capacidad de generar nuevas preguntas e hipótesis para un trabajo futuro que dé seguimiento a la labor que se inicia con un trabajo como este. Actualmente, los autores, continúan con esta labor de indagar y entender el mecanismo, los efectos, las dinámicas, y las experiencias de los miles de niños/as y jóvenes que se desarrollan dentro de estos sistemas de acogimiento y que pasan en algunos casos, la mayor parte de su vida (niñez-adolescencia) hasta los 18 años en un programa como este.

Nuestros resultados son exploratorios y representan un primer paso para el adelanto de estudios adicionales y la aplicación práctica de los hallazgos en esfuerzos de prevención e intervención actuales y por desarrollarse a futuro. En relación a las limitaciones del estudio presente, es importante hacer notar que los resultados de ninguna forma son generalizables o representativos de la mayoría de los jóvenes en acogimiento en EEUU. Sin embargo, las reflexiones de los participantes sobre el bienestar emocional le dan voz a sus experiencias personales y nos permiten generar nuevos conocimientos sobre elementos no estudiados anteriormente debido a limitantes de tipo institucional (i.e., restricciones de investigación interna en el sistema de acogimiento, acceso limitado a la población, etc.), metodológico (e.g., investigación de corte epidemiológico, énfasis cuantitativo solamente, etc.), y otros aspectos socio-políticos relacionados a las características de la población (e.g., limitada investigación con menores de edad en programas de acogimiento, asuntos legales, alta movilidad en la población, métodos inadecuados de seguimiento de casos individuales, etc.).

Consideramos que la contribución más importante de nuestro estudio radica en la exploración de un área de aplicación de la psicología dentro de la perspectiva de la denominada Quinta Fuerza para el avance de la justicia social de jóvenes en programas de acogimiento de los que paradójicamente se percibe que se sabe mucho -quizá al menos en el abordaje cuantitativo desde el modelo de déficit-,pero en realidad se sabe muy poco sobre los factores que contribuyen a su resiliencia y bienestar emocional. Cabe reflexionar en las palabras de Miguel de Cervantes Saavedra a través de su personaje Don Quijote de la Mancha cuando dijo: "Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía. Sino justicia…". Casi como en un ejercicio quijotesco, la investigación psicológica que sirve un llamado social es en sí una herramienta transformativa que permite la exploración de contextos e historias personales y que le devuelven al ser su individualidad, su inalienable ser único, su experiencia de vida. En este marco de conciencia y justicia social, la investigación cualitativa representa también una herramienta impar en la medida que contribuye a rescatar la voz de aquellos socialmente menos escuchados y por ende, menos entendidos (Coates, 2007; Denzin, 2009). Ciertamente, durante las últimas dos décadas la psicología y consejería/terapia clínica ha ganado terreno político y social en aras del mejoramiento del bienestar de vida no solamente al nivel individual y familiar sino también en forma global en sociedad. Para ello, la investigación cualitativa en el campo de la salud mental ha jugado un rol determinante y transformativo al centrar su atención en asuntos que transcienden la justicia social y los derechos humanos muy pertinentes a las necesidades inmediatas de grupos de individuos marginalizados, discriminados y privados de servicios y derechos (Pack-Brown, Tequilla, & Seymour, 2008).

En resumen, el presente estudio permite explorar el uso de la investigación cualitativa como una herramienta de generación de conocimiento para abordar un importante llamado de la psicología actual en la investigación participativa, comunitaria y de beneficio social (Hernández-Plaza, García-Ramírez, Camacho, & Paloma, 2010; Martín Baró, 1986, 1996). Asimismo, el presente estudio nos permite enfatizar la importancia de una labor profesional comprometida con el avance científico investigativo de la mano del discurso crítico que refleje ante todo la voz humana de los grupos más vulnerables y menos atendidos para el impulso de la justicia social, la protección a los derechos humanos y el respeto a las necesidades básicas que promueven el desarrollo positivo y el bienestar emocional (Chung & Bemak, 2012; Ratts, 2009; Ratts, D'Andrea, & Arredondo, 2004; Ratts, 2009).


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