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Revista eleuthera

versión impresa ISSN 2011-4532

Rev. eleuthera vol.19  Manizales jul./dic. 2018

http://dx.doi.org/10.17151/eleu.2018.19.13 

Reseñas

RESEÑA: DEVELAR LA DIVERSIDAD FAMILIAR. PAREJAS DEL MISMO SEXO EN EL EJE CAFETERO COLOMBIANO. AUTORES: GABRIEL GALLEGO, CLAUDIA PATRICIA JARAMILLO, JUANA URIBE Y JOSÉ FERNANDO VASCO.

Mateo Pazos-Cárdenas* 

* Universidad Tecnológica de Pereira. Pereira, Colombia. E-mail: mpazoscardenas@gmail.com, orcid.org/0000-0002-4932-6736, https://scholar.google.com/citations?user=BnxbtXYAAAAJ&hl=es&citsig=AMstHGRVkleAER6fj2-266ul8VtLlZxxsQ.

El libro, Develar la diversidad familiar. Parejas del mismo sexo en el Eje Cafetero colombiano, presenta analíticamente los resultados de una investigación cuantitativa realizada con 401 hombres y 308 mujeres del Eje Cafetero colombiano sobre biografías sexuales de personas con prácticas homoeróticas en la región, enfocados específicamente en esta publicación en el ámbito referente a las experiencias, representaciones y prácticas en parejas del mismo sexo. La tesis central de la investigación es que existe un efecto de cohorte generacional en las biografías sexuales de las personas encuestadas para el estudio, el cual se evidencia en las trasformaciones en sus maneras de construir el deseo, las prácticas sexuales y las formas de emparejamiento. Las experiencias de los(as) encuestados(as) revelan una caracterización específica de tiempo y espacio social e histórico, propia de la región del Eje Cafetero colombiano de finales del siglo XX y principios del siglo XXI, relacionadas a su vez con transformaciones de orden nacional y global en los temas referidos a la politización de las identidades, los movimientos sociales feministas y por la diversidad sexual y de género, las políticas públicas sobre salud sexual y reproductiva, la institucionalización y normativización de la diversidad sexual por parte del Estado colombiano y la perpetua discriminación homófoba de la sociedad nacional.

La metodología usada para la investigación fue de orden cuantitativo y los(as) autores(as) son enfáticos en diferentes momentos del libro en resaltar la politización de esta elección, en la medida en que gran parte de las investigaciones sobre “minorías” sociales se han realizado utilizando métodos cualitativos que, si bien permiten una profundidad en términos de relatos de vida y una sustanciosa discusión entre pares académicos, pueden no tener un impacto significativo en otros escenarios públicos de discusión. Es por esto que la metodología cuantitativa que soporta el estudio busca:

impactar con datos “duros”, construidos a partir de encuestas, la subjetividad de los hacedores de política, de aquellos que trazan y definen derechos y reconocimiento hacia ciertas poblaciones, pero también la subjetividad de nuestros pares académicos en el campo de los estudios de familia, del matrimonio, de la filiación y de la salud pública. Y también interesa impactar la subjetividad de los activistas, de la opinión pública en general y nuestra propia subjetividad. (Gallego, Jaramillo, Uribe y Vasco, 2017, p. 182)1

El libro se encuentra dividido en seis secciones diferentes: una introducción general sobre la investigación, un capítulo de contexto espacial del estudio, tres apartados que profundizan cada uno en las diferentes variables y categorías de estudio analizadas (paternidad, emparejamiento y corresidencia), y un último momento de conclusiones y reflexiones finales. A continuación se describirá brevemente el contenido de cada una de estas secciones.

En el capítulo introductorio, además de plantear la tesis central del libro y la justificación de elección de la metodología y el método empleados (anteriormente mencionados), también se resalta la perspectiva construccionista de la homo/sexualidad como base epistemológica de la investigación. Esta entiende que las construcciones sexuales y de elección de pareja responden a contextos históricos y contingentes, razón por la que se afirma que el emparejamiento entre personas del mismo sexo en la cultura occidental puede ser hallado, como fenómeno colectivo y público, desde los años 70 del siglo XX (Gallego, 2010), en términos de su visibilidad pública y política, así como por el establecimiento de unidades domésticas diferenciadas, con un respectivo marco de regulación legal.

Adicionalmente, y en la misma perspectiva construccionista -y foucaultiana-, se resalta que las realidades analizadas por la investigación responden a los nuevos órdenes sexuales y familiares del capitalismo tardío, caracterizadas por procesos de individualización, nuevos arreglos domésticos que cuestionan las normas sociales sobre la institución familiar y la elección de pareja (entre otros, aparición de hogares unipersonales o de parejas del mismo sexo), así como discusiones sobre “el poder de la moral sobre las decisiones acerca de quién, bajo qué tipo de relación, durante cuánto tiempo y de qué maneras la familia es experimentada” (Gallego et al., 2017, p. 18).

En el capítulo I, titulado “Contexto espacial de la investigación y características sociodemográficas de la población encuestada”, se resaltan varios aspectos históricos y culturales en lo referente a las conformaciones y percepciones de las unidades familiares en el Eje Cafetero. La conformación de esta región en la historia de Colombia ha estado fuertemente marcada por la influencia de la llamada “Colonización antioqueña” a lo largo del siglo XIX y el consecuente modelo cultural y familiar que esta consolidó -complejo cultural antioqueño o “de la montaña” (Gutiérrez, 1994)-, caracterizado por la importancia de la religión católica y su moral como fuertes marcadores identitarios de los(as) habitantes de la región2. Esto implicó una significativa reproducción de sus elementos culturales característicos: la heteronormatividad, el patriarcalismo y la subordinación femenina, la monogamia y la indisolubilidad de la unión marital, entre otros.

Posteriormente, el capítulo resalta las discusiones regionales que se gestaron durante la mitad del siglo XX, ante la descomposición del antiguo departamento de Caldas en las tres entidades territoriales diferenciadas que componen actualmente el llamado Eje Cafetero: Caldas, Risaralda y Quindío. Estas disputas políticas sacaron a flote ideologías raciales, étnicas, climáticas y de clase que configuraron la cultura sexual de la zona mediante la reproducción de estereotipos referidos a sus habitantes y sus prácticas culturales, que establecieron el imaginario de Manizales y Armenia como lugares habitados por las élites mestizas “blanqueadas” y fuertemente conservadoras, mientras que Pereira se consolidó como zona de migrantes, de ideología liberal y de prácticas “libertinas” (Correa, 2014). Estas representaciones se han mantenido hasta la actualidad y son, aún, fuente constante de pugnas y conflictos a nivel regional.

Por último, gracias a las diferentes transformaciones sociales y culturales acaecidas desde la década del 70 del siglo XX (tanto en Colombia como en América Latina), la posibilidad de las actuales configuraciones de emparejamiento entre personas del mismo sexo responde, de acuerdo a los(as) autores(as) del texto, a tres condiciones fundamentales: la visibilidad de estas uniones y formas de vida gracias a la acción sociopolítica de diferentes movimientos sociales como el feminismo y los movimientos de la diversidad sexual y de género, así como el cubrimiento y resonancia de estas acciones en los medios de comunicación, la corresidencia de este tipo de parejas como unidades domésticas diferenciadas, y el reconocimiento legal de la existencia de estas uniones bajo diferentes figuras ganadas en las últimas décadas gracias a las mencionadas movilizaciones políticas (Gallego et al., 2017).

El capítulo II (“Paternidad y maternidad en hombres y mujeres con prácticas homoeróticas”) se enfoca en las representaciones de hombres y mujeres no heterosexuales de la región en lo referente a los ámbitos de la paternidad y la maternidad, tomando como premisa de partida que estos conceptos son construcciones sociales que se configuran a partir de diferentes contextos históricos, sociales, económicos y políticos. Por tal razón, las reflexiones sobre paternidad y maternidad en el mundo contemporáneo están caracterizadas por una lógica de elección y planificación, mas no de obligación, correspondiente al ideal de sujeto individualizado de la sociedad moderna. Este ideal implica que los sujetos son dueños de su propio futuro y pueden manipularlo y construirlo a su voluntad y (¿libre?) elección, eludiendo la pretendida “naturalidad” del ejercicio y vivencia de la pater/maternidad.

Estas premisas teóricas se corroboran con los resultados encontrados en la investigación. Por un lado, muestran que el 11,2% de los hombres encuestados y el 30,8% de las mujeres que participaron en la investigación son padres y madres, pero en el análisis discriminado por cohortes se evidencia que la mayor parte de las personas que manifiestan ser padres o madres se encuentran entre las que tienen más de 40 años, y en donde la menor concentración de parentalidad se halla es en la cohorte más joven (19 a 26 años). Los(as) autores(as) resaltan que en todas las cohortes el número de mujeres madres siempre es significativamente superior al de hombres padres, lo que demuestra la importancia cultural de la maternidad como marcador identitario de las mujeres, incluso de aquellas con prácticas homoeróticas, a diferencia del caso de los hombres (aunque también exponen otras causas para esta situación, como la mayor facilidad biológica de las mujeres para tener descendencia y la homofobia interna y externa propia del heteropatriarcado en el caso de los hombres).

Finalmente, entre el grupo de encuestados(as) que no son padres/madres, un resultado interesante de la investigación es el deseo de estos(as) de, en un futuro, vivir la experiencia de la pater/maternidad, especialmente entre las cohortes más jóvenes (70% en el caso de los hombres, 54% en el caso de las mujeres). Este hallazgo podría analizarse desde una lectura simplista que asimila esta situación a la institucionalización y aceptación de los cánones familiares heteronormativos por parte de la población sexualmente diversa (aunado también a las mayores posibilidades legales que existen en la sociedad contemporánea en términos de derechos ciudadanos). Sin embargo, la posición que toman los(as) autores(as), refiere, por el contrario, al distanciamiento de las expectativas sociales precisamente heteronormativas, donde la homosexualidad y la parentalidad son vistas como antagónicas e incompatibles por la sociedad. Un aspecto igualmente significativo en este tema es que los hombres jóvenes tienen mayores deseos de ser padres que las mujeres jóvenes, situación inversa a la común en los contextos heterosexuales, lo que, de acuerdo a los(as) autores(as), podría significar un ejercicio de refutación a la maternidad como destino de vida por parte de las mujeres, mientras que los hombres refutarían los discursos en contra de la parentalidad por fuera de la heterosexualidad.

El capítulo III lleva por título “El emparejamiento en clave homoerótica: trayectorias, duraciones, contextos”. Este hace énfasis precisamente en el concepto de trayectorias de emparejamiento, revelando que más del 50% de las personas encuestadas en la investigación han mantenido relaciones sexuales o situaciones de emparejamiento de orden heterosexual -incluso, entre las personas que tienen hijos(as), estos en todos los casos han sido producto de relaciones sexoafectivos y/o matrimonios previos a su emparejamiento homoerótico-. Este hallazgo pone sobre la mesa la discusión de que la condición homoerótica no excluye diferentes prácticas heterosexuales como parte de la construcción de la biografía sexual de estos sujetos, enfatizando el proceso dinámico y fluido de las identidades sexuales en la región del Eje Cafetero, pero también en Colombia y América Latina.

Otro aspecto importante que resalta este capítulo es lo referido a los espacios de socialización predilectos por las personas encuestadas para establecer una interacción sociosexual y/o una relación de emparejamiento, emergiendo tres lugares con particularidades específicas de acuerdo a las cohortes generacionales: el bar gay, las interacciones en la calle y los “no-lugares” propiciados por las tecnologías de la información. En los varones mayores de 40 años y las mujeres en general, hay una predominancia de espacios de interacción en la calle o en bares gays, mientras que los varones de cohortes intermedias y más jóvenes tienen un patrón que tiende más hacia la interacción sociosexual a través de las tecnologías de la información y aplicaciones a través del internet que permiten generar encuentros sexuales, lo que significa un dato particular de sus transcursos biográficos.

En el capítulo IV (“Corresidencia y vida doméstica en parejas del mismo sexo”) se analizan los resultados del espacio de convivencia doméstico desde tres componentes: la toma de decisiones, la proveeduría económica y los roles y tareas que se desempeñan en el mantenimiento del hogar. Este apartado propone una discusión teórica sobre la reproducción de los estereotipos heteronormativos sobre el género en los ámbitos relacionados con los espacios domésticos y el trabajo y cuidado vinculados a los mismos, dilucidando las inevitables influencias de los modelos prototípicos familiares en este tipo de uniones, pero a la vez reflexionando sobre las nuevas posibilidades de arreglos y estrategias de convivencia y distribución del trabajo doméstico en estas parejas, que en diferentes aspectos se parecen a las heterosexuales (especialmente a las más jóvenes), aunque se diferencian en otras por la condición misma de los sujetos.

Algunos de los resultados más sobresalientes en este capítulo muestran que hay una mayor presencia de corresidencia entre hombres más adultos respecto a las mujeres de la misma cohorte, situación relacionada por los(as) autores(as) con las demandas propias de la heteronormatividad que han disminuido las posibilidades de las mujeres mayores para establecer proyectos de corresidencia, en diferencia a las de las mujeres de menor edad o a las de la generalidad de los hombres encuestados. En lo referido a la toma de decisiones, el estudio demuestra que esta es realizada de manera más o menos equitativa y democrática en diferentes aspectos como las actividades sociales que se realizan en pareja, así como en las disposiciones relacionadas con las prácticas y acuerdos sexuales. En cuanto a la proveeduría económica, un hallazgo importante es que esta funciona de manera equitativa en al menos la mitad de las mujeres encuestadas, mientras que en las parejas de hombres este porcentaje se reduce a un tercio del total de la muestra, en donde otro tercio declara que solo una persona aporta la totalidad de los ingresos económicos al hogar.

Finalmente, en el aspecto referente a la división de trabajos y roles domésticos, a pesar de que en términos generales hay una repartición equitativa de este tipo de labores, la investigación muestra algunos patrones de especialización en determinadas tareas, así como, para el caso de las parejas de hombres con mediana solvencia económica, la búsqueda de ayuda en terceras personas (fundamentalmente mujeres), a través de la figura de empleadas domésticas, para que realicen algunos trabajos vistos socialmente como “aburridores” como lavar platos o planchar. Esto evidencia tanto la reproducción de la feminización de los espacios laborales domésticos, así como también las mejores condiciones económicas de las parejas de hombres frente a las de mujeres.

En el último capítulo (“Reflexiones y conclusiones finales”) se reafirma la crítica a la concepción funcionalista de la institución social de la familia (heredera de la tradición parsoniana de mitad del siglo XX, con aún gran vigencia en el campo de estudios), y se propone desesencializar la familia como objeto de investigación de las ciencias sociales, haciendo una crítica a sus fundamentos conceptuales para lograr una denominación plural de la misma -familias-, así como para avanzar en la consolidación del campo de los Estudios de Familia en América Latina, con sus propias particularidades culturales.

La segunda gran conclusión que se manifiesta es la correspondencia con investigaciones previas (Gallego, 2010) sobre la tendencia hacia la institucionalización del homoerotismo en la región de América Latina, evidenciada en la (re)afirmación del modelo de emparejamiento como “paso a seguir” por las parejas del mismo sexo en términos de la regulación de su afectividad, eroticidad y prácticas sexuales (gracias, en parte, a las sentencias de la Corte Constitucional de Colombia), así como en la institucionalización de la familia monoparental por parte de estas poblaciones como forma de proveer afecto y cuidado a sus propios miembros.

Finalmente, y a juicio personal, la conclusión más interesante de la investigación es que, a partir de los datos obtenidos, se evidencia que las trayectorias sexuales y de emparejamiento de las personas encuestadas están fuertemente atravesadas por lo que los(as) autores(as) denominan el “hetero-homoerotismo” [más del 50% de los(as) entrevistados(as)], lo que manifiesta unas trayectorias sexoafectivas híbridas y rizomáticas. Este hallazgo es de vital importancia en términos de cuestionar las políticas institucionales de salud sexual y reproductiva - específicamente las referidas a los HSH (Hombres que tienen Sexo con Hombres)-, su efectividad y congruencia con las realidades sociales que abordan y la articulación con otras poblaciones como las personas transgénero, así como en aras del reconocimiento de derechos sexuales y de acciones que combatan la persistente homofobia de la sociedad colombiana.

Por último, quisiera comentar brevemente dos aspectos que, desde mi análisis, emergen como vacíos o espacios nebulosos en la presentación de los resultados de investigación. Por una parte, a pesar de que al inicio del libro, específicamente en el capítulo del contexto espacial del estudio, se mencionan las diferencias históricas, culturales e ideológicas entre los diferentes departamentos que conforman la región del Eje Cafetero, este aspecto no es tomado en cuenta como variable discriminada en el análisis de los datos hallados por la pesquisa, en ninguno de los componentes de profundización de la misma. Esta decisión/omisión analítica es significativa puesto que difumina las diferencias que pueden hallarse entre las experiencias de los sujetos y sus procesos de emparejamiento de acuerdo a los procesos culturales, políticos, económicos, ideológicos e históricos propios de cada departamento. Por otro lado, la variable de análisis étnico-racial está completamente ausente del enfoque de la investigación, lo cual genera la percepción de una población homogénea (presumidamente blanco-mestiza), situación que reproduce tanto los imaginarios sobre la “blanquitud” del complejo cultural antioqueño y sus espacios históricos de colonización en Colombia, como la invisibilización de los(as) numerosos(as) habitantes de estas regiones que son racializados(as) como otros: indígenas y afrodescendientes.

Referencias

Correa, J. J. (2014). Civismo y educación en Pereira y Manizales (1925-1950): Un análisis comparativo entre sus sociabilidades, visiones de ciudad y cultura cívica. Pereira, Colombia: Universidad Tecnológica de Pereira. [ Links ]

Gallego, G. (2010). Demografía de lo otro. Biografías sexuales y trayectorias de emparejamiento entre varones en la Ciudad de México. México D.F., México: El Colegio de México. [ Links ]

Gallego, G., Jaramillo, C. P., Uribe, J. y Vasco, J. F. (2017). Develar la diversidad familiar. Parejas del mismo sexo en el Eje Cafetero colombiano. Manizales, Colombia: Universidad de Caldas. [ Links ]

Gutiérrez, V. (1994). Familia y cultura en Colombia. Tipologías, funciones y dinámica de la familia. Manifestaciones múltiples a través del mosaico cultural y sus estructuras sociales. Medellín, Colombia: Universidad de Antioquia. [ Links ]

Como citar este artículo: Pazos, M. (2018). Reseña: Develar la diversidad familiar. Parejas del mismo sexo en el Eje Cafetero colombiano. Autores: Gabriel Gallego, Claudia Patricia Jaramillo, Juana Uribe y José Fernando Vasco. Revista Eleuthera, 19, 233-239. DOI: 10.17151/eleu.2018.19.13.

1Adicionalmente, la elección del método biográfico permitió a los(as) autores(as) comprender los eventos sociosexuales de la vida del sujeto en términos de trayectorias, sus tránsitos, continuidades y rupturas.

2A pesar de la importante influencia del complejo cultural antioqueño en el Eje Cafetero, no deben olvidarse los contactos de varios de los departamentos de la región con otros universos culturales durante los siglos XIX y XX, como es el caso de la alta migración de la región del Valle del Cauca hacia Risaralda o los históricos contactos comerciales entre el Quindío y la región del antiguo Tolima Grande.

Recibido: 22 de Enero de 2018; Aprobado: 01 de Abril de 2018

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