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Historia y MEMORIA

Print version ISSN 2027-5137

Hist.mem.  no.15 Tunja Jul./Dec. 2017

http://dx.doi.org/10.19053/20275137.n15.2017.5585 

Artículo de Investigación e Innovación.

El Gobernador de Michoacán y el conflicto universitario de 1949. La mirada de Nemesio García Naranjo*

The Governor of Michoacán and the University Conflict of 1949. The Vision of Nemesio García Naranjo

Le Gouverneur du Michoacan et le conflit universitaire de 1949. Le regard de Nemesio García Naranjo

Francisco A. García-Naranjo1 

1 Doctor en Historia (Universidad Pablo de Olavide - España), Investigador del grupo: «Cuerpo Académico 229. Economía, sociedad, educación y cultura en México y América Latina». Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo MéxicoLíneas de investigación: «Historia del Estado, ideas y las Instituciones en México y América Latina», «Geografía, economía y región en México y América Latina». Autor de: «El discurso de Carlos Walker Martínez. Escritor católico y político conservador. Chile en la segunda mitad del siglo XIX», en Discurso y Poder. Ensayos históricos sobre actores políticos y prácticas de gobierno, coord. Francisco A. García Naranjo y Eduardo Miranda Arrieta. Morelia: UMSNH, 2016. «Entre la histeria anticomunista y el rencor antiyanqui: Salvador Abascal y los escenarios de la guerra fría en México», Historia Y MEMORIA, n° 10 (2015): 165-198. «El ayuntamiento y los procesos locales de modernización en la ciudad de Uruapan, Michoacán (1940-1960)», HiSTOReLo 7, n° 13 (2015): 146-188. pacognaranjo@gmail.com orcid.org/0000-0003-0267-6605,

Resumen

Este artículo analiza los textos escritos por el periodista Nemesio García Naranjo, que tuvieron como tema central los sucesos desatados entre el 28 de julio y el 26 de agosto de 1949 en Morelia Michoacán (México), en donde se dio la disputa entre estudiantes y autoridades de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y el Gobernador de la entidad, José María Mendoza Pardo, miembro del partido gobernante. El conflicto tuvo como detonante la muerte de dos universitarios a manos del ejército. Dicho evento desató marchas y paros universitarios en todo el país, a la vez que puso en crisis la gobernabilidad del estado de Michoacán.

El análisis del corpus periodístico escrito por García Naranjo desarrollado aquí, reflexiona en dos direcciones. Por un lado, pone de relieve el talante liberal con el que examinó los sucesos y sus repercusiones sociales y políticas para el régimen; siendo precisamente este posicionamiento ideológico, una evidencia del lugar equivocado en que la historiografía ha colocado al personaje: la derecha reaccionaria y antirrevolucionaria. Por otro lado, al mostrarse que este personaje exhibió un pensamiento propio de una 'derecha liberal', se establece también que desde este posicionamiento juzgó los hechos en Morelia y el papel de la Universidad Michoacana, siendo una voz disonante en un escenario dominado por los sesgos ideológicos y por los intereses políticos, los cuales acusaban unánimemente a la «conjura comunista» como principal responsable.

Palabras-clave: Nemesio García Naranjo; 'Derecha Liberal'; Universidad Michoacana; «Conjura comunista»; prensa

Summary

This article analyzes texts written by the journalist Nemesio García Naranjo, which discussed the events unleashed between the 28 of July and the 26 of August of 1949 in Morelia, Michoacán (Mexico), in a confrontation between the students and authorities of Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, and the State Governor, Jose María Mendoza Pardo, a member of the governing party. The conflict was detonated by the death of two university students in the hands of the army. This event triggered marches and university strikes in the whole country, putting the governability of the state of Michoacán into crisis.

The journalistic corpus written by García Naranjo is analyzed in two directions. On the one hand, it emphasizes the liberal position with which this author examined the events and their social and political repercussions for the regime. This ideological positioning contravenes the wrong place in which historiography has put this character: as part of the reactionary and antirevolutionary right. On the other hand, in demostrating that this journalist exhibited a way of thinking proper to the 'liberal right', we also establish that he judged the events of Morelia and the role of Universidad Michoacana from this perspective, demostrating a dissonant voice in a scenario dominated by ideological biases and political interests, which unanimously accused "the communist conspiracy" as responsable agent.

Key words: Nemesio García Naranjo; 'Liberal Right'; Universidad Michoacana; «Communist conspiracy»; Press

Résumé

Cet article analyse les textes écrits par le journaliste Nemesio García Naranjo autour des événements qui ont eu lieu entre le 28 juillet et le 26 août 1949 à Morelia (Michoacan-Mexique), lorsque s'est produit une dispute entre les étudiants de l'Université Michoacana de San Nicolás Hidalgo et le gouverneur de l'Etat, José María Mendoza Pardo, membre du parti alors au pouvoir dans le pays. Le conflit a été déclenché par la mort de deux étudiants universitaires par l'armée, ce qui a suscité des manifestations et des grèves universitaires partout dans le pays, cependant qu'était compromise la gouvernabilité de l'Etat du Michoacan.

L'analyse du corpus constitué par les articles de García Naranjo emprunte deux voies. D'abord, elle souligne le caractère libéral du regard du journaliste sur les événements, ainsi que les conséquences sociales et politiques que celui-ci a entraînées pour le régime. Ce positionnement idéologique de García Naranjo contraste fortement avec la place que l'historiographie lui réserve comme homme de la droite réactionnaire et antirévolutionnaire. Après avoir montré l'appartenance de García Naranjo a la 'droite libérale', nous indiquons comment ce point de vue a facilité une lecture dissonante des événements de Morelia et du rôle joué dans ceux-ci par l'Université Michoacana, alors que la scène était dominé par les biais idéologiques et par les intérêts politiques, qui coïncidaient dans l'explication du complot communiste.

Key words: Nemesio García Naranjo; 'droite libérale'; Université Michoacana; 'Complot communiste; presse

1. Introducción

El 28 de julio de 1949 ocurrió el asesinato de dos jóvenes estudiantes a manos del ejército en Morelia. Ellos, eran parte de un movimiento estudiantil universitario que exigía al Gobernador de Michoacán (México), Mendoza Pardo (19441949), mayor presupuesto para la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). La tragedia sobrevino luego de que los manifestantes nicolaitas apedrearan la casa- residencia del Gobernador, el que a su vez pidió al gobierno federal la intervención del ejército.

Ante los acontecimientos el movimiento de universitarios michoacanos exigió el castigo para los culpables y la desaparición de poderes en Michoacán. Los jóvenes de la Universidad Michoacana tuvieron el apoyo de otros universitarios del país, pertenecientes a la UNAM, el Politécnico, Chapingo, las escuelas normalistas y otras universidades de distintos estados de la República mexicana, los cuales se declararon en huelga. En ese momento se habló en los diarios de descontento popular, de víctimas del sistema, de crisis de liderazgo y de una enorme incapacidad del poder público. También de una «conjura comunista».

Los hechos, llamaron poderosamente la atención de la opinión pública en el país, distintos diarios hicieron el seguimiento de los acontecimientos, y en varias ocasiones, a lo largo de un mes, el tema ocupó los encabezados principales. Aspectos tales como la indignación social en Morelia, la acción de los jóvenes estudiantes de la Universidad Michoacana, la movilización universitaria y estudiantil en diversas ciudades del país manifestando su solidaridad con los caídos, a la vez que las declaraciones de las autoridades de la Universidad Michoacana, del Gobernador Mendoza Pardo, del jefe militar de la región, del Presidente de la República y las voces de los partidos políticos, fueron todos reportados y analizados por periodistas y columnistas, tanto en diarios nacionales como locales.

De esa manera, en distintos periódicos aparecieron reportes que señalaban la presencia de «agentes externos» como instigadores del movimiento universitario en Morelia, así lo manifestó el mando militar en Michoacán que aseguraba que la movilización había sido «producida por elementos ajenos al estudiantado»1. La prensa local en Michoacán subrayaba el autoritarismo y torpeza del Gobernador Mendoza Pardo, mientras que este último, en declaraciones reproducidas por distintos diarios del país, afirmó que «los estudiantes están soliviantados por los comunistas»2. En ese sentido se expresó también el partido gobernante, pues el presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) informó de la existencia de una «trama roja que se había apoderado de los estudiantes michoacanos»3. Por su parte la derecha partidista también se expresó sobre Michoacán: el Partido de Acción Nacional, (PAN), aludió a una «crisis de autoridad» prevaleciente en el país y en Michoacán4. Posteriormente, su órgano periodístico culparía a la «conjura comunista» de los hechos.

La izquierda, representada por el Partido Popular (PP), declaró tener listo un informe sobre los sucesos en Morelia, debido a que el PRI5 había acusado al Rector de la Universidad Michoacana, Poririo García de León, de ser «autor intelectual del movimiento estudiantil y por ser presidente del PP en Michoacán»6. Finalmente, la versión oficial de los acontecimientos, difundida por el Estado, a través de la secretaría de Gobernación, culpaba a los estudiantes, a profesores y al Rector de la Universidad Michoacana de los disturbios en Morelia, creando «un clima de violencia por más de siete horas, generando graves motines, con el triste resultado de la muerte de tres estudiantes (sic)»7.

En este escenario, dominado por sesgos ideológicos e intereses políticos, la del columnista Nemesio García Naranjo fue, por extraño que parezca, una voz discordante, que se pronunció ante los hechos desde una posición serena y equidistante entre los polos ideológicos, pues no culpó a los comunistas, y por el contrario señaló las fallas del sistema político como causantes de los disturbios y de la convulsión política en Morelia Michoacán. Así lo hizo evidente desde el 4 de agosto de 1949 (y en los días subsiguientes), en su columna de nombre «Panorámicas», publicada por el diario El Informador de la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Al igual que con su texto «La tragedia de Morelia», artículo aparecido en las columnas de La Voz de Michoacán en su edición del 7 de agosto.

Significativo es el caso del periodista Nemesio García Naranjo, conocido históricamente por ser parte de la «intelectualidad reaccionaria» que se opuso a la Revolución mexicana8 y defendió al Porfiriato (1876-1911). ¿Entonces, cómo es que un personaje con tales características ideológicas se pronuncie, ante los sucesos en Morelia, a favor de la legalidad, de la responsabilidad política y del rendimiento de cuentas, siendo como son, elementos de un ideario liberal? Y es que históricamente en México a la «reacción» se le identifica como parte de «las fuerzas del retroceso» y se les caracteriza como absolutamente anti modernas. ¿Qué metamorfosis debió operarse en este nostálgico del porfirismo para que 39 años después se pronunciara en tales términos, siendo -como han establecido la historiografía y el discurso oficial-, un personaje ligado a los opositores al progreso y a esa marcha ascendente de la nación mexicana, que han encabezado históricamente los gobiernos de la Revolución mexicana?

La otra singularidad es que Nemesio García Naranjo en su faceta de periodista, contando en su haber más de 20 mil artículos, se dedicó en algún momento a juzgar la circunstancia michoacana de mediados del siglo XX. Ese es el caso del conjunto de columnas destinadas a los sucesos de Morelia de julio y agosto de 1949 y que aparecieron en el diario El Informador de Guadalajara, Jalisco, entre agosto y principios de septiembre bajo el nombre de «Panorámicas». Y lo mismo hizo a través de La Voz de Michoacán, de la ciudad de Morelia, que publicó un artículo suyo de nombre «La tragedia de Morelia»9 a principios de agosto.

Para el caso que atañe a este artículo, se hará uso de las columnas periodísticas que García Naranjo escribió, teniendo como tema central a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y al gobernador de Michoacán de 1949. Este es un corpus dedicado a la circunstancia michoacana que permite reconstruir la visión de García Naranjo sobre el acontecer michoacano de medio siglo10. Lo que aquí se muestra son las primeras notas de un acercamiento preliminar de lo que será una investigación de más largo aliento, centrada en el análisis de la obra de Nemesio García Naranjo.

El estudio de las columnas periodísticas de Naranjo tiene interés para dos historiografías específicas y completamente dispares. Una de ellas es la relativa a los estudios sobre la historia de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, conocida por su larga tradición humanista, de luchas sociales y pensamiento progresista. Y es que su historia ha sido vista y recreada las más de las veces por aquellos que se han identificado con sus valores y sus luchas o han participado de las mismas desde la izquierda o los movimientos sociales. Otra vertiente de nuevo cuño, por supuesto, es aquella que desde distintos enfoques y nuevas miradas académicas han estudiado su acontecer. Pero pocas veces se ha reconstruido la senda de la Universidad Michoacana desde la perspectiva de sus opositores (católicos, anti cardenistas, anticomunistas) o desde la mirada de la derecha política liberal, como es el caso de Nemesio García Naranjo.

La otra historiografía tiene que ver con la derecha mexicana del siglo XX de la que formó parte Nemesio García Naranjo y que ha sido anatemizada como se ha dicho, por el discurso oficial y los estudiosos en su mayoría (hoy los nuevos acercamientos revaloran la trascendencia de estos personajes; aunque, ciertamente, Nemesio García Naranjo no ha sido rehabilitado, ni matizado siquiera)11. Este ensayo busca mostrar al personaje en todas sus dimensiones, no sólo las más oscuras. Exponer cómo éste personaje se adaptó a las transformaciones de México en términos de su marcha política y su nuevo marco institucional en nombre del nacionalismo posrevolucionario mexicano, del corporativismo del partido oficial que subordinó a la mayoría de las fuerzas políticas al poder del aparato estatal y que, por cierto, lo vetó de todo puesto público, debido fundamentalmente a sus críticas tanto a los hombres de la Revolución como al régimen que instauraron.

De esta manera, se pretende reflexionar sobre cómo una vertiente de la derecha mexicana, en este caso una de tipo liberal, juzga un conflicto de la Universidad Michoacana con el Gobernador de turno. Así, se busca mostrar cómo la 'derecha liberal'12, que representó García Naranjo percibió un episodio de la marcha de la Universidad Michoacana, la cual en la primera mitad del siglo XX, ha sido juzgada por la derecha católica mexicana como promotora de la «avanzada comunista». De la misma manera, este ejercicio permitirá aportar elementos de análisis para conocer otros escenarios de la política mexicana en debate.

El abordaje metodológico al tema se hará a través del método interpretativo, el que permitirá el análisis de la discursiva de Nemesio García Naranjo. Y es que, precisamente, como una forma específica del método científico empleado por las ciencias sociales y humanas, el método analítico se presenta como una ruta pertinente para el estudio de los discursos, que posee criterios de validez (la concordancia entre la teoría y la práctica), los cuales le dan sustento a este particular método del análisis discursivo. En ese sentido, el método analítico se ocupa del análisis de un objeto de estudio de modo sistemático, al que se le descompone en sus elementos constituyentes para examinar críticamente sus peculiaridades, sus causas, naturaleza y sus efectos. La deconstrucción y la síntesis como fase indispensable, constituyen la unidad del método, en tanto procedimientos de oposición lógica13.

De esta manera, el campo semántico que tiene que ver con el significado de los conceptos, una temporalidad específica (el contexto discursivo), y las estrategias retóricas son herramientas que permiten el estudio de la palabra escrita o hablada y, en este caso, las expresiones públicas en la prensa. Con estos fundamentos conceptuales lo que se busca es hacer evidente el conjunto de percepciones que componen el discurso y el sistema de ideas del que devienen las principales percepciones del periodista Nemesio García Naranjo. Así, el método analítico contribuye sin duda al estudio de la ideología y la historia política.

La primera parte de este artículo se ocupa de la trayectoria pública de Nemesio García Naranjo, la cual tuvo lugar a lo largo de la primera mitad del siglo XX, cómo fue condenado al ostracismo por parte de los gobiernos de la posrevolución, dado su papel en el gobierno posterior al derrocamiento del Presidente Francisco I. Madero en 1913. Un largo equívoco discute las visiones parciales que de García Naranjo se han construido, y se busca demostrar el lugar erróneo en que ha sido colocado. En El Informador, En La Voz de Michoacán son los títulos de la tercera y cuarta sección en donde se exponen las circunstancias en que se dio la participación de Naranjo en las columnas de tales publicaciones, la primera un diario y la otra un semanario (posteriormente un diario también), teniendo la particularidad de que ambas se ha mantenido vigente hasta nuestros días.

En sexto lugar se definen las líneas generales del conflicto universitario de julio de 1949 en Michoacán, que al final ocasionó la caída del gobernador del estado Mendoza Pardo un mes después. En la séptima sección se lleva a cabo el análisis y comprensión de los artículos periodísticos escritos por Nemesio García Naranjo, estableciendo su significación histórica y la comprensión del contexto en el que se produjeron, al igual que el sentido de sus razonamientos y argumentos alrededor de la problemática universitaria, de las circunstancias del Estado de Michoacán y de los modos de la política de los gobiernos de la posrevolución en ese año de 1949. De esa manera, la exégesis razonada permitirá establecer el sentido global y la trascendencia histórica u ideológica de los artículos de Naranjo. Al final, se presentan las conclusiones en el apartado intitulado El talante liberal. Preliminares para una nueva mirada.

2. Vida y obras de Nemesio García Naranjo

Son muchos las áreas del conocimiento que Nemesio García Naranjo (Lampazos, Nuevo León 1883, Ciudad de México 1962), cultivó a lo largo de su vida y también muchas las obras que dejó. Fue abogado, político, periodista, historiador, poeta, novelista, dramaturgo. Abogado desde 190914, fue miembro del grupo cultural el Ateneo de la Juventud (1909-1914) que promovió la cultura y las artes, integrado por abogados, escritores, músicos, pintores, arquitectos, médicos. Entre los integrantes sobresalen nombres tales como Antonio Caso, Isidro Favela, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, José Vasconcelos, Diego Rivera, Martín Luis Guzmán y el propio Nemesio15.

Él se destacó tempranamente como diputado desde 181016, y siendo parte del último Congreso porfirista y miembro del grupo opositor a Madero en dicho recinto parlamentario.

Asimismo, a la edad de 30 años fungió como Ministro de Instrucción Pública en 1913 en el gobierno del golpista Victoriano Huerta (1913-1914), quien derrocó al Presidente Madero17. Tras la destitución del así llamado «chacal» por el Ejército Constitucionalista de Carranza, García Naranjo se exilió en Nueva York para posteriormente residir en Texas.

Durante buena parte de su primer destierro (1914-1923) editó la Revista Mexicana (1915-1920), en la que hizo desde el exilio la crítica a la Revolución, resaltando lo que a su juicio era la mediocridad de sus gobernantes. Tras su regreso a México colaboró para El Universal entre 1924 y 1925, además de ingresar a la Academia Mexicana de la Lengua. En su segundo exilio (1926-1934), debido a sus polémicos artículos en contra del Presidente Plutarco Elías Calles18, se dedicó a viajar por Europa, América Latina y Estados Unidos sin desvincularse de sus labores periodísticas. A su regreso a México en 1934 se consagró por completo al periodismo y a la escritura. En su larga trayectoria los artículos de García Naranjo fueron publicados en periódicos de Estados Unidos, Argentina, Venezuela y Cuba. Mientras que en México lo hizo para una diversidad de publicaciones en tanto fundador y colaborador. Fue un ejercicio que desarrolló desde 1903 hasta sus últimos años. Abordó una enorme diversidad de temas como fueron, la historia del Porfiriato, la trama política de la Revolución mexicana y sus gobernantes; y escribió también sobre los acontecimientos políticos en América Latina, Estados Unidos y Europa19.

Nemesio García Naranjo ha sido objeto tanto de elogios por su prolífica escritura como críticas por su acendrado porirismo, y sobre todo ha colectado condenas por su actuación política en tiempos de Victoriano Huerta. En 1954, por ejemplo, García Naranjo fue censurado acremente en una reseña pues había escrito el prólogo a un libro de José Fuentes Mares aparecido en ese año e intitulado Y México se refugió en el desierto. Luis Terrazas. Historia y destino publicado por la editorial Jus. Misma que fuera creada en 1942 por Manuel Gómez Morín el fundador del PAN (1939). Asimismo, esa casa editorial tuvo como editor a Salvador Abascal Infante desde 1948 hasta 1972, el conocido ex líder de la Unión Nacional Sinarquista, feroz opositora al cardenismo. Así, la reseñista Rosa Peralta, luego de referirse elogiosamente al libro de Fuentes Mares escribió:

Con todas estas cualidades tan poco comunes, es difícil entender cómo el autor ha creído ventajoso amparar su libro con un prólogo de Don Nemesio García Naranjo, una de las mentes más vulgares y más anti-históricas del México contemporáneo. ¿Será porque Don Nemesio cree que se 'necesita valor, mucho valor' para presentar en un libro la figura de Terrazas, arquetipo del latifundista condenado por la Revolución mexicana? Esperamos que el señor Fuentes Mares crea que el interés por el tema es cuanto se necesita para escribir éste u otro libro cualquiera, pues a ninguna conclusión podría llegarse si la vida de Don Nemesio García Naranjo ha de servir de ejemplo: un hombre con su pasado político, ha vivido en su país no sólo gozando de las garantías a las cuales tiene derecho todo ciudadano, sino rodeado de consideraciones que le hubiera negado otra sociedad más exigente o menos tolerante20.

Otro ejemplo. Todavía en 2013 Nemesio García Naranjo recibía acusaciones. En febrero de ese año, el periódico La Jornada publicó un artículo de Octavio Rodríguez Araujo con el título de «El Chacal y García Naranjo» a propósito de los cien años de La Decena Trágica y el asesinato de Madero y Pino Suárez en febrero de 1913. Rodríguez Araujo inició su artículo de la siguiente manera: «Toca la casualidad que en estos días estoy leyendo los diez tomos de Las Memorias de Nemesio García Naranjo (1883-1962), abogado, periodista y político que bien podría ser calificado, por varias razones, como un hombre de derecha cuando en la derecha había personas inteligentes y de vasta cultura»21. A través de Las Memorias de García Naranjo, Rodríguez Araujo revisó los años de Huerta y, sobre todo, cuestionó la visión que el porirista plasmó, como un anti maderista que no se manchó de sangre. Y lo hizo de la siguiente manera:

Este tomo VII -escribió Araujo-, se titula 'Mis andanzas con el general Huerta' y, en efecto, García Naranjo narra su cercanía con él y con sus gabinetes de gobierno (el impuesto por Félix Díaz y el propio), exculpándolo en todo momento de las monstruosidades que llevó a cabo y en quien nunca debió confiar Madero...García Naranjo tenía todo el derecho de ser contrario a Madero -no fue el único como ya ha sido dicho-, pero es difícil aceptar que hubiera colaborado con El Chacal sin sentirse incómodo consigo mismo, dados los baños de pureza y de honestidad que se dio en sus Memorias. Fue un huertista con todo lo que esto implicó, y así debe ser señalado ahora, cien años después22.

En sus Memorias en 10 tomos, escritos entre 1952 y 1960, Nemesio García Naranjo repasó justamente aquella época que le ha merecido todo tipo de descalificaciones, los años correspondientes al in del Poririato, el gobierno de Madero y al huertismo, en los que se mostró como un «porfirista encallecido», un claro anti maderista y férreo opositor a la Revolución y a sus hacedores, a quienes criticó por su «falta» de grandeza y, sobre todo, por la pequeñez de sus logros, eclipsados a su juicio por la superioridad del México moldeado por Porfirio Díaz. Otros tomos se ocuparon de sus dos exilios y su combate periodístico a Carranza, Villa y Calles. Como apuntara el escritor Fernando Curiel en 2003, Nemesio García Naranjo aparece en sus Memorias como «el político apasionado, el orador incendiario, el contrarrevolucionario, el desterrado que escribe a matar»23.

Escribió también biografías, como las dedicadas a Sor Juana Inés de la Cruz (1907), Porfirio Díaz (1913), Simón Bolívar (1931) e Hidalgo (1956)24. En 1923 se compilaron sus discursos de las décadas previas, con prólogo de Querido Moheno, anti maderista y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Victoriano Huerta. Por otro lado, y al margen de las censuras de sus detractores, o de los vericuetos de la política, Nemesio García Naranjo dejó para la posteridad un gran número de obras de corte literario que constituyen sin duda otra faceta de su personalidad, totalmente ajena a las complejidades de la ideología o las hostilidades de la vida pública.

Escribió prosa y poesía en obras como «El aroma viril» (1926), «El Quinto Evangelio» (1929), «El alma norteña» (1936), «Estrellita» (1938), «Los nidos de antaño» (1956), «El milagro de los franciscanos» (1956), «El romance de Angelina», «Parábolas y fantasías», «Mi madre, mi señora y mi maestra», éste último un poema dedicado a Monterrey. Mención aparte merece la obra teatral «El vendedor de muñecas» (1933) que le ganara elogios de la crítica especializada. Dicha obra inspiró una película del mismo nombre, bajo la dirección de Chano Urueta y protagonizada por Silvia Pinal, siendo estrenada en México en 1954.

La cuarta faceta de Nemesio García Naranjo (siendo las otras tres su actuación política, su vena literaria y su labor como historiador), es la referida a su quehacer periodístico, pues entre 1900 y 1911 escribió para El Demócrata fronterizo, El Debate, y El Mundo ilustrado. De 1912 a 1914 dirigió el diario La Tribuna y de 1914 a 1920 fundó y dirigió -como ya se dijo líneas antes-, La Revista Mexicana, en el exilio texano. Para 1921 colaboró en La Prensa y en La Opinión en los Estados Unidos. En una segunda etapa de su vida de periodista, aquella que desarrolló al regreso de su segundo exilio (1934) se dedicó nuevamente al periodismo. Desde 1937 colaboró para las revistas Hoy, Abside, Todo, Siempre!, y Mañana, lo mismo que en los diarios Excélsior, El Universal y Novedades25. Asimismo sus columnas «Saetas» y «Panorámicas» fueron publicadas en diversos periódicos de las ciudades de Monterrey, Torreón, Veracruz, Guadalajara, Tampico, San Luis Potosí, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria, Morelia, Puebla, Aguascalientes, Querétaro y otras más.

Aunque se mantuvo como crítico de la Revolución, al término de su segundo exilio García Naranjo se dedicó al periodismo y a la literatura, en donde cosechó reconocimientos, mientras el nacionalismo revolucionario lo condenó:

Los gobiernos posrevolucionarios no le perdonaron a Naranjo su cercanía con el régimen golpista de Huerta, por lo que nunca más ocupó un cargo público. En cambio, el mundo intelectual fue más indulgente, ya que, tiempo después de regresar de su segundo exilio, se le otorgó la silla XI de la Academia Mexicana de la Lengua, la cual ocupó entre 1940 y 1962. Dedicó sus últimos años al ejercicio del periodismo y a su oicio de escritor, hasta que falleció en la capital de la República el 21 de diciembre de 196226.

Aun así, con el reconocimiento como un hombre de vasta cultura, García Naranjo fue criticado por su pasado, pese a su prolífica pluma y a su amplísimo ejercicio periodístico, centrado en sus últimas décadas de vida en la cultura, las obligaciones de la democracia y en el análisis su tiempo. Ese que vio sucederse en México y sus provincias, en América Latina y Europa a mediados del siglo XX y que supo desmenuzar en diarios regionales de nuestro país, como El Informador de Guadalajara y La Voz de Michoacán de Morelia.

3. Un largo equívoco

La historiografía ha sido prácticamente unánime en su dictamen sobre el lugar que ocupan en la historia mexicana, los opositores a la Revolución mexicana como Nemesio García Naranjo y otros. Al igual que el discurso oficial de los gobiernos de la posrevolución desde 1917, siendo el partido dominante (el Partido Revolucionario Institucional, PRI, y sus antecesores), el promotor principal del descrédito de la derecha y todas sus variantes (aunque, ciertamente, actores de este segmento ideológico han protagonizado episodios deleznables de la historia nacional). Así, el juicio de la historiografía del siglo XX y el discurso oficial ha determinado que los opositores a la Revolución mexicana fueron golpistas, antiliberales, contrarrevolucionarios, autoritarios, antidemocráticos, reaccionarios, clasistas y fanáticos católicos, entre otras percepciones. Conforme a esta perspectiva ideológica, personajes como Nemesio García Naranjo y otros de tendencia reaccionaria fueron presentados como «perdedores de la historia». De ahí entonces la discordancia que este artículo quiere subrayar entre el sistema de ideas presente en el discurso de este nostálgico del porfirismo y el lugar en que ha sido colocado como actor político por los interesados en el siglo XX mexicano, el discurso oficial y la historiografía.

Las aristas de esta 'derecha liberal' y secular que García Naranjo representó son perceptibles cuando se confronta su discurso con la mentalidad reaccionaria y católica que negó la Revolución mexicana y que abarcó una diversidad de opositores entre los que estuvieron integristas católicos, fascistas, anticomunistas e hispanistas27. Baste señalar que éste defensor del poririato supo aceptar el cambio dada su estirpe liberal, y a partir del credo democrático asumió la realidad de un nuevo régimen, ya con instituciones consolidadas en los años cuarenta. Siendo antagonista de la Revolución mexicana admitió sin duda la modernidad política y los cambios sociales introducidos en el país por los regímenes revolucionarios. Y eso se aprecia en la visión que de la realidad nacional tuvo, expresada en sus columnas periodísticas a lo largo de varias décadas.

Al igual que en sus Memorias. En ellas, asumía la necesidad de cambios políticos y el surgimiento de una nueva realidad, como fue el caso del tomo de sus Memorias intitulado el Crepúsculo porfirista en el que declaró su certeza de que la última reelección de Porfirio Díaz había sido un exceso en vista a su avanzada edad y de que la transición se debía dar28, pues afirmó que la «transformación era ineludible y el hecho de que yo lo acepte sin distingos ni reservas, debiera mostrar que no soy tan reaccionario ni tan recalcitrante como suponen los hombres de la Revolución»29. En el sexto tomo de sus Memorias que llevó por título Elevación y caída de don Francisco I. Madero, hizo el recuento de su proceder político en dicho periodo y se proclamó como liberal. Así lo recalcó cuando aludió a las fuerzas políticas vigentes durante el gobierno de Madero (1911-1913) y del periodo del golpista Victoriano Huerta (1913-1914). Se refería en este caso al Partido Católico Nacional, (PCN), que entre 1911 y 1914 buscó encauzar la participación de los católicos en la arena política30 y, que posteriormente colaboró con Huerta (cosechando más delante el repudio de la Revolución y sus hombres para la Iglesia católica y al catolicismo). Al referirse Al PCN Nemesio García expresó que era una agrupación -dijo, «.. .con la cual yo no podía coincidir en vista de mi credo liberal [...]»31.

Eso sí, entre 1910 y 1940 deploró «la mediocridad de los tiempos revolucionarios y de sus hacedores, frente a la 'grandiosidad' del porfirismo»32. Y, definitivamente, llamas de aquel fuego pervivían en el pecho del García Naranjo de los años cincuenta cuando en efecto, en su labor periodística, debía de aludir a los tiempos de la Revolución. De la misma manera, se ha de decir que García Naranjo cultivó un discurso hispanista33, basado en la constatación para él de que la América española (las antiguas colonias), compartía una misma sangre, idénticas herencias culturales y espirituales como la religión y la lengua. Su hispanismo tenía raíz en el hispanismo que desde finales del siglo XIX tuvo lugar en América Latina promovido por España frente al ascenso del panamericanismo impulsado por los Estados Unidos y concebido a su vez como escudo ante la intromisión norteamericana en el acontecer cultural de la región34. Cabe hacer la distinción, porque durante el cardenismo (1934-1940) actores de la derecha católica mexicana ostentaron un hispanismo basado en el catolicismo y el anticomunismo franquista, al tiempo que se reconocían en una «patria espiritual» y, sobre todo, reivindicaban una «hegemonía espiritual» de España sobre todos los antiguos territorios del régimen colonial español35. El alma de este hispanismo fue falangista, distinto al que comulgó García Naranjo, de raíz decimonónica.

4. En El Informador

El Informador es considerado como el decano de los diarios en Jalisco, debido a su longevidad. Fue fundado el 5 de octubre de 1917 en Guadalajara, siendo caracterizado por los especialistas como un diario conservador desde sus inicios, pero independiente de los movimientos sociales de derecha. En su momento apoyó a los gobiernos de la Revolución como Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, haciendo gala desde entonces, «de cierto pragmatismo en su acomodación con el poder político», postura que ha mantenido hasta nuestros días36.

Una pesquisa general en la Hemeroteca digital del diario, permite establecer que fue a mediados de noviembre de 1942 en que la columna de Nemesio García Naranjo llamada «Panorámicas» apareció en las páginas de El Informador de Guadalajara37. La suya, formaba parte de la página de artículos de opinión y el Editorial del diario, y aparecía como una colaboración. Su columna se publicaba cada tercer día, a excepción de los ines de semana. A partir de enero de 1943 García Naranjo escribía su columna diariamente, y fue hasta agosto de ese mismo año en que su columna pasó a ser «colaboración exclusiva» para El Informador38. Sus escritos -aquí como en otros diarios de circulación nacional y meramente local-, versaban sobre los más diversos temas, tales como las incidencias de la vida política del país, los gobiernos de los estados de la República, el papel de las fuerzas armadas, las elecciones, etcétera. Asimismo se ocupó de temas de la cultura y la historia. También puso su atención en los escenarios latinoamericano y europeo.

De esa manera, «Panorámicas» fue una sección habitual del periódico en las siguientes dos décadas, hasta su fallecimiento el 21 diciembre de 1962. Al día siguiente, y como reconocimiento del vínculo establecido con su columnista, el periódico no solo informó de la muerte a los lectores en su primera plana, también publicó una semblanza de García Naranjo, destacando el luto para «el mundo de las letras». En ese sentido, El Informador lo caracterizó como un «político inquieto» y un «escritor extraordinario», afirmando al final de su elogio, que «el periodismo nacional está de luto por tan irreparable pérdida»39.

5. En La Voz de Michoacán

Un artículo del originario de Lampazos Nuevo León apareció en las páginas de La Voz de Michoacán el 7 de agosto de 194940. Una «nota de la Redacción» lo explicó: «Siendo este artículo, salido de la brillante pluma de Don Nemesio García Naranjo, lo más sereno, lo más preciso y lo mejor que se ha escrito sobre la tragedia que conmovió a Morelia el día 28 de Julio próximo pasado, nos hemos permitido reproducirle, por considerar, que es de interés general, tomándolo de la revista 'MAÑANA', en su edición correspondiente al día 6 del actual»41. Fue igual en 1951, cuando el periódico reprodujo un par de artículos más de García Naranjo referidos a los tiempos pre electorales con miras a la carrera presidencial de 1952 en México, y a sucesos políticos ocurridos en Panamá.

Sin embargo fue unos años después cuando de manera formal una de las columnas habituales del periodista apareció en el periódico de la capital michoacana. El 15 de marzo de 1952 el periódico informaba a sus lectores que Nemesio García Naranjo comenzaría a escribir en sus columnas. El siguiente, fue el tono con que se informaba a los lectores michoacanos de la novedad: «Tenemos el gusto de comunica a nuestros lectores, que desde este número contaremos con la valiosa colaboración del prestigiado escritor y periodista señor Lic. DON NEMESIO GARCÍA NARANJO, quien comienza con su leída columna 'SAETAS'. 'La Voz de Michoacán' se siente orgullosa de poder ofrecer a sus lectores esta nueva colaboración que viene a prestigiar sus columnas»42.

Con este anuncio daba inicio formal a la presencia de García Naranjo en el periódico michoacano que, a juzgar por la información recopilada hasta el momento, de 1949 a 1954, muestra al menos 3 tipos de colaboraciones. Una fue artículos de distinto calado, dedicados a temas de política e historia nacionales tales como la trascendencia histórica de Hidalgo, la expropiación petrolera y el papel de Lázaro Cárdenas o las vicisitudes del sistema político en el México de medio siglo, como ya se ha esbozado en líneas anteriores.

Otra vertiente fue la presencia cotidiana de su columna «Saetas» en donde comentaba el acontecer político mexicano, latinoamericano, europeo y norteamericano de aquellos años, al que vinculaba con historias del pasado mexicano a manera de antecedentes. Asimismo, se ha dicho que tal columna era de corte biográfico por las referencias a su actuación política y al pasado porfirista que solía usar. Finalmente, La Voz de Michoacán publicó Las Memorias de Nemesio por entregas, tal y como se hacía en otros diarios de los Estados de la República en aquello años. Las fuentes aseguran que fue una labor que emprendió de 1952 a 1960.

Unos años antes de todo eso, el columnista venido del norte, en su examen de los avatares de la política de las regiones o estados de la República, y cómo estos alteraban o eran parte de los mecanismo del poder nacional que era el Presidente, puso bajo la lupa a las autoridades de Michoacán, a la Universidad Michoacana y a la ciudad de Morelia. Son los hechos de la tarde del 28 de julio de 1949, mismos que eran parte de un proceso, cuyos antecedentes eran de carácter sociopolítico y cultural.

6. La disputa entre el Gobernador y la Universidad Michoacana

El suceso en que murieron los estudiantes Agustín Abarca Xochihuatl (19) y Armando Héctor Tavera (18) de la Universidad Michoacana, ocurrió durante el mandato del Gobernador de Michoacán José María Mendoza Pardo (19441949), quien había colaborado en la gubernatura de Lázaro Cárdenas en Michoacán (1928-1932). Asimismo había sido Secretario de Gobierno de Baja California y Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En su momento, como candidato del entonces PRM (y luego PRI desde 1946), supo conciliar las corrientes cardenistas y anti cardenistas de Michoacán, a decir de Zepeda Patterson43. Asimismo contó con el respaldo del Presidente Miguel Alemán (1946-1952), quien como todos los Presidentes del partido de Estado (desde 1929 hasta el año 2000), ejerció su fuerza corporativa para colocar a la casi mayoría de gobernantes en el país.

Ya en el poder, la administración de Mendoza Pardo se caracterizó por su postura moderada, alejada del cardenismo, como ha señalado Verónica Oikión Solano. Al respecto, la historiadora de El Colegio de Michoacán escribió:

Con Mendoza Pardo se impuso a todas luces una forma de ejercer el poder concibiéndolo como simple gestoría administrativa y fiscal. Baste decir que la idea central en el gobierno de Mendoza Pardo era una desenfrenada recaudación iscal, aunada a un exagerado prurito en el ahorro de los dineros públicos. La propia personalidad del gobernador Mendoza Pardo muy pronto se hizo odiosa a los ojos de la sociedad, de la cual realmente estaba bastante alejado. A lo largo de su gobierno prevaleció la administración por encima de la política. Y se le criticó insistentemente su afán ahorrativo y su poco interés por las necesidades de los distintos sectores de la sociedad, a las cuales relegó en un segundo plano, privilegiando sus personales inclinaciones artísticas44.

Precisamente la austeridad de su gobierno en el ejercicio presupuestal, sumado al derroche por sus afanes artísticos como se verá enseguida, le hizo colisionar con la Universidad Michoacana, detonando el conflicto. Para finales de 1949 la Casa de Hidalgo venía de una senda accidentada en la que los conflictos con el gobernador anterior había traído destituciones y renuncias de Rectores en el contexto de la reforma del sentido socialista de la educación pública (Artículo 3° constitucional), que impulsó el Gobierno de Ávila Camacho (1940-1946), y que siendo la educación socialista la orientación principal de la Universidad Michoacana de aquellos años45, generó protestas e inestabilidad46.

Asimismo, y aunado lo anterior, se sumó la política de austeridad que Mendoza Pardo impuso a la Universidad desde el inicio de su mandato en 1944, al no aumentar el subsidio estatal. Por este hecho recibió fuertes señalamientos en la prensa local en 1946, acusándolo de su desinterés por las necesidades del pueblo y su desprecio por la educación de la juventud47, pese a sus logros como gobernante en la transformación urbana de la entidad (principalmente Morelia), y en la dotación de servicios a la sociedad como agua potable, y de mejoras en educación y salud48. Ante esta dicotomía del gobernante Arreola Cortés escribió:

Sin lugar a dudas, fue un gran constructor, y aún administrador eficiente y honrado; bajo su gobierno se consiguieron controles presupuestales jamás ejercidos, llegándose a una minuciosa vigilancia de las obras que se emprendían, y que el gobernador tomó a su cargo de manera personal y permanente. Atraído por las actividades artísticas (en su juventud fue dibujante y pintor) contrataba concertistas, músicos y cantantes, y era sabido que sus hijos tocaban instrumentos musicales y danzaban. Pero entre sus virtudes no estaba la política, pues no buscaba la opinión ni el apoyo del pueblo, y sus buenas acciones quedaban como adorno para la contemplación y no como función vital que satisiciera exigencias de la comunidad49.

A mediados de 1949 trascendió que el Gobernador se proponía la construcción (frente al jardín «Morelos» en Morelia, la capital michoacana), de un teatro al aire libre con un costo de un millón de pesos, en el que habría funciones de ballet. También se supo que Mendoza Pardo había ya contratado a un experto y renombrado bailarín quien presidiría un cuerpo de ballet en el que estaba incluida su propia hija. Este dispendio le generó reproches y reclamos en la prensa y en la sociedad. A su vez enardeció a los universitarios e indignó a las autoridades de la Universidad, a quienes se les había negado, a principios de ese año, un aumento al presupuesto por parte del Gobernador.

En medio de protestas y mítines de universitarios, con la destrucción de las oficinas locales del PRI, de descalificaciones en el Congreso, de reclamos en la prensa y de rumores de la destitución del Rector a cambio de un aumento al presupuesto de la Universidad, se precipitaron los hechos50. El 28 de julio de 1949 los estudiantes marcharon a la Casa del Gobernador, frente a la Calzada Fray Antonio de San Miguel, realizaron un mitin y apedrearon el sitio51, lo que provocó la intervención del Ejército (a solicitud de Mendoza Pardo a la Federación). La represión a los universitarios trajo, como ya se ha dicho, la muerte de dos jóvenes mientras eran perseguidos por el Ejército por la Avenida Madero (la avenida principal de la ciudad), frente a la Cámara de Diputados.

El día 2952, tanto la prensa local como nacional informaban de los hechos sangrientos en los que perecieron los estudiantes de la Universidad Michoacana, se hablaba de matanza estudiantil, de indignación contra las autoridades «de todas las clases sociales» en la ciudad de Morelia. Se informó que los estudiantes no habían hecho un solo disparo y que los militares habrían sido los que abrieron fuego contra los universitarios. Asimismo, se confirmó que el joven Tavera murió en el lugar de los hechos el 28, y que Abarca fallecería al día siguiente en el hospital, acompañado de familiares y compañeros. La crónica de esos instantes recogió las últimas palabras de Abarca: «No te apures madre mía; no se apuren muchachos, muero por la grandeza de la Universidad Michoacana»53.

El mismo día 29 tuvo lugar una manifestación de jóvenes estudiantes por la ciudad de Morelia culpando al Gobernador y a las fuerzas militares de los asesinatos. El Gobernador denunció la intromisión de fuerzas de izquierda en los hechos, mientras el General responsable del ejército en la localidad informó haber sido agredido con armas de fuego por parte de los universitarios54. Las fuerzas políticas locales se unieron al reclamo a las autoridades del estado y reprobaron el clima de violencia el día 30. Ese mismo día fue el sepelio de los dos estudiantes, en el que participaron alrededor de veinticinco mil personas, entre las que estuvieron los familiares de los asesinados, estudiantes y «el pueblo conmovido e indignado»55. Mientras el semanario El Nacional (órgano periodístico del Partido de Acción Nacional, PAN, de orientación derechista y católica), informaba de esa cantidad de participantes en el sepelio, El Universal en cambio reportaba sesenta mil personas de los más variados estratos sociales: «al lado del estudiante caminaba el obrero, el campesino, el sacerdote, niñas y mujeres elegantes o pobremente vestidas, confundiéndose en el gigantesco acto como simples habitantes de una ciudad que externa su pena por lo ocurrido»56.

Asimismo el Rector de la Universidad Michoacana y sus profesores se organizaron para reclamar justicia y el esclarecimiento de los hechos, pidiendo la participación de las autoridades federales57. En declaraciones a la prensa, recogidas por El Nacional, el Gobernador Mendoza Pardo se dijo respetuoso de la Universidad y su autonomía y agregó:

[...] Los últimos acontecimientos los entiendo como el resultado de la injerencia (sic) de fuerzas extrañas que se han filtrado en la universidad (...) No justifico la muerte de los estudiantes; repito que la deploro; pero me la explico como una consecuencia de la actitud irreflexiva de los elementos que en tales casos se aprovechas de la inexperiencia y vehemencia de los jóvenes58.

El Excélsior por su parte citaba afirmaciones de Mendoza Pardo confirmando una conjura, pues aseguró que «Los estudiantes están alborotados por los comunistas». Agregó el diario que el Gobernador «atribuyó toda agitación a una campaña política dirigida y aplicada por los rojos criollos»59. En la capital del país el Presidente Miguel Alemán era informado por parte del Ejército de su participación en los hechos sangrientos del 28 de julio. El responsable de las fuerzas armadas en Michoacán, el general Guzmán Cárdenas, aseguró que días antes de los hechos en Morelia, «empezó a notarse la incubación de disturbios y la reunión de los estudiantes fue completamente anormal», además de haber sido informado -dijo-, de planes en los que habrían de ser atacados el Palacio Municipal, el edificio del Congreso local y la casa del Gobernador60.

De esa manera los funcionarios michoacanos, al igual que el PRI, confirmaban la «conjura de los rojos», urdiendo los hechos convenientemente con datos de la militancia política en la Universidad. Y es que el Rector de la Universidad Michoacana era dirigente de un partido de izquierda, el Partido Popular61. Asimismo, diputados de izquierda hicieron llamados al General Lázaro Cárdenas, ex Gobernador de Michoacán (1928-1932) y ex Presidente de México (1934-1940) y con fuerte ascendiente político en la región «a que inluya para que salga el gobernador del Estado». Igualmente, los estudiantes en Morelia estaban «pidiendo la desaparición de poderes del Estado»62.

Todos estos hechos, y los que se desencadenaron en los siguientes días, trascendieron a nivel nacional como se ha visto, provocaron la intervención del Gobierno del Presidente Miguel Alemán y atrajeron la atención de la prensa nacional y sus principales columnistas, entre los que estuvo Nemesio García Naranjo.

7. Los sucesos en Morelia y la responsabilidad del Gobernador. La mirada de Nemesio García Naranjo

El periodista se ocupó de los acontecimientos en Morelia en su columna «Panorámicas» en la edición del 4 de agosto del diario El Informador. En ella recordó el origen insignificante -a su juicio-, de todo el conflicto, debido a la terquedad -dijo-, del Gobernador por gastar un millón de pesos para construir un teatro para el espectáculo de danza, lo que provocó la protesta de «la juventud universitaria» por un gasto excesivo en <cosas de ballet>, «cuando es tan evidente la necesidad de construir escuelas primarias y mejorar los equipos científicos de los planteles de enseñanza secundaria»63. Pese a ello, afirmó el columnista:

El gobernador no hizo caso de las observaciones que hacían a su proyecto insensato los profesores y los alumnos del venerable Colegio de San Nicolás e insistió en enviar a la Legislatura del Estado, la iniciativa referente al mencionado teatro de baile. Entonces los estudiantes organizaron manifestaciones y mítines en contra de aquel proyecto descabellado y el pueblo de Morelia se unió a ellos en aquel movimiento de oposición. Fue lapidado el Palacio del Poder Ejecutivo, el recinto de la Legislatura, el edificio del PRI, y hasta la casa particular del licenciado Mendoza Pardo. Delante de esta situación que comenzaba a ser seria, el gobernador amante del baile le pidió al jefe de la XXI Zona Militar, General Cristóbal Guzmán Cárdenas que lo sacase de aquel atolladero64.

Mientras la prensa en general retomaba la hipótesis de la «conjura comunista» para explicar las protestas de los jóvenes universitarios en Morelia, al ser objeto de «manipulaciones» o insistía en que los elementos de izquierda de la Universidad Michoacana eran responsables de lo sucedido, García Naranjo subrayaba la torpeza y terquedad del Gobernador Mendoza Pardo, arriesgando su propia «investidura gubernamental», el prestigio del ejército y la «respetabilidad de los supremos poderes federales». El columnista también ponía en evidencia la incapacidad del mandatario estatal, pues había renunciado al poder y soberanía de que era depositario al involucrar a los militares65.

En El Informador del 5 de agosto, Nemesio García Naranjo examinó la conducta del ejército en los sucesos del 28 de julio en Morelia. Aseguró que sacar a los soldados de los cuarteles y «colocarlos delante de una muchedumbre» entrañaba peligros que no se podían prever66. Y, sin embargo, habían tenido los militares en Michoacán la posibilidad de aprender de experiencias previas, pues entre 1945 y 1946 se habían presentados situaciones semejantes en las ciudades de León, Tapachula y Oaxaca, en donde las autoridades civiles ordenaron enfrentar a las multitudes; mientras que en León ocurrió una tragedia con decenas de muertos, en la otras ciudades los soldados se ocuparon de restablecer el orden67. Así, el columnista se preguntó: «¿Cómo fue que, con estas enseñanzas elocuentes que suministraban casos similares, se metió el general Guzmán Cárdenas en la empresa funestísima de ayudar a Mendoza Pardo?..¿Y qué va a hacer el gobierno federal, para restablecer la paz y el orden en el Estado de Michoacán? ¿Se va a seguir sosteniendo a Mendoza Pardo? ¿Se le va a permitir que lleve adelante su capricho de construir un teatro para bailarines?»68.

Nemesio García Naranjo establecía que el mando militar en Morelia ignoró los antecedentes de escenarios anteriores, y que el ejército no debía atacar al pueblo, pues ambos eran lo mismo. Apelando a la ética, aseguraba que el ejército no debía defender a políticos malintencionados o ineptos. De esa manera García Naranjo explicaba la conducta militar, censurando su proceder irreflexivo, resaltando el desconocimiento de sus orígenes y de su historia y el abandono de su misión primordial. Mientras que en la prensa de la capital y en los diarios locales, se dieron a conocer las versiones oficiales de las autoridades michoacanas y federales sobre el proceder del ejército en Morelia, se enfatizaba su apego a los procedimientos establecidos y a la responsabilidad de actuar frente a la agitación estudiantil. A su vez, como ya se mencionó anteriormente, el partido gobernante aseguraba que la situación en Morelia era consecuencia de la «agitación comunista».

Parafraseando al escritor francés Anatole France, García Naranjo inició su columna del 6 de agosto para El Informador diciendo que «el gobierno más débil puede estrangular a la revolución más fuerte». Enseguida, aseguró que en algunas ocasiones y en el último instante, «puede un régimen repetir la proeza de Sansón que murió matando a sus adversarios». Estas ideas las esbozaba como parte de una reflexión sobre la manera en que los gobiernos pueden burlar o ignorar el clamor popular de una sociedad. Asimismo, y en clara referencia a los modos corporativos y autoritarios de la política de los gobiernos de la posrevolución mexicana, repasó las ocasiones en que los gobernantes revolucionarios pasaron por encima de la opinión de los mexicanos para imponer a sus candidatos a la Presidencia del país: en 1928 cuando el Presidente Álvaro Obregón eligió a Plutarco Elías Calles y no a Adolfo de la Huerta, siendo que «la mayoría de los mexicanos» lo prefería, o en 1940, cuando el Presidente Lázaro Cárdenas «aplastó» la candidatura de Juan Andreu Almazán «que tenía un indiscutible arrastre popular»69.

Todo esto lo escribía García Naranjo en relación a la posibilidad de que el Presidente Miguel Alemán se empeñara en sostener al Gobernador Mendoza Pardo en Michoacán, pese al repudio social generalizado. El columnista aseguró que «Si se incurre en un disparate, se merma el prestigio gubernamental. Todo gobernante llega al poder con un tesoro moral, del que depende su permanencia»70. Y para demostrarlo, evocó el renombre con el que llegó a la Presidencia de México el general Porfirio Díaz en 1876 y cómo fue disminuyendo por las injusticias y corruptelas de los jefes políticos, dejando «listo el país para la conflagración tremenda de 1910», año en que estalla la Revolución mexicana y depuso al gobernante71. Así, con tales elementos históricos, el columnista aplicaba estas lecciones al caso en Morelia y aseguraba:

En el haber del Presidente Alemán, se cuentan su simpatía natural, la firmeza con que se enfrentó a las pretensiones anárquicas del Sindicato Petrolero, la justicia que les hizo a los Estados de Chiapas y Oaxaca. El magnífico papel que hizo en Washington, al pagar la visita que le hizo el Presidente Truman (...) (sic) Pero contra ese haber están girando muchos funcionarios torpes y corrompidos. Y el giro que ha hecho Mendoza Pardo es gordo. Alemán sabe si lo paga con su prestigio personal. Como yo no veo lo que pueda ganar el Presidente con sostener una situación insostenible, sigo esperando una renovación completa en la política de Michoacán72.

Luego de estos comentarios, el columnista no volvió a tratar el tema michoacano en El Informador hasta varios días después (pues dedicó su columna a otros temas de interés), pero sí lo hizo el 7 de agosto en las columnas de La Voz de Michoacán con un extenso artículo en el que retomó y amplió varios de los aspectos ya tratados en El Informador. ¿Cuál fue la razón para que el entonces semanario de La Voz de Michoacán, fundado apenas el 19 de junio de 1948, publicase en sus columnas unos días después de los acontecimientos, el artículo de García Naranjo?

Hace 30 años, cuando el Dr. Arreola Cortés publicó su Historia de la Universidad Michoacana (1984) y reconstruyó de un modo documentado aquellos sucesos, (de una manera que aún no ha sido superada y sí sumamente citada), mostró el papel de la prensa local alrededor de la gubernatura de Mendoza Pardo, de la Universidad y de la represión estudiantil. Para ello se sirvió de la prensa local (Diario de Michoacán, La Voz de Michoacán y El Sol de Michoacán) y nacional (Excélsior y Novedades) de aquellos años. Llama la atención que Arreola Cortés caliicara de amarillista73 un encabezado de La Voz de Michoacán, ese que apareció con el ribete de «Puñalada trampera» en relación al condicionamiento que diputados aines a Mendoza Pardo habían lanzado para incrementar el presupuesto de la Universidad: la renuncia del Rector García de León.

Ese puede ser tomado como un indicio del tono de la época y también de la postura de La Voz de Michoacán en relación al Gobernador. Pero no fue el único periódico en hacerlo. Una revisión de la prensa local de aquel año dejó como constatación la unanimidad de la opinión pública en contra de Mendoza Pardo y el respaldo a su vez, para la Universidad Michoacana. También la evidencia de la saña en los ataques al Gobernador y las encendidas exigencias por su renuncia inmediata.

Como se vio al inicio, el 7 de agosto de 1949 La Voz de Michoacán publicaba en sus páginas un artículo de Nemesio García Naranjo relacionado con el asesinato de los dos jóvenes universitarios. Dicho artículo -como ya se dijo-, fue tomado de la revista Mañana del día 6 de agosto, tal y como explicó la Redacción del periódico michoacano al final de una columna de la página 2. Conviene retomar cómo fue justificada dicha inserción: «Siendo este artículo, salido de la brillante pluma de Don Nemesio García Naranjo, lo más sereno, lo más preciso y lo mejor que se ha escrito sobre la tragedia que conmovió a Morelia el día 28 de Julio próximo pasado, nos hemos permitido reproducirle, por considerar, que es de interés general»74.

La prensa local y nacional de aquellos días se volcó en contra del Gobernador. Hay ejemplos en libros y tesis que muestran el tono de las embestidas a Mendoza Pardo, además de la prensa de la época. Precisamente La Voz de Michoacán fue acusada en su momento por incitar los ataques al gobernante. Quizá una contramedida del entonces semanario, más allá de los afanes informativos o banderías políticas, fue introducir en el escenario local una voz de notoriedad y de relieve nacional como la de Nemesio García Naranjo. Así, el intelectual mexicano escribió:

El licenciado Mendoza Pardo debe dejar la gubernatura de Michoacán. Solamente los apasionados y los coléricos le pueden atribuir responsabilidad directa en la muerte de los estudiantes Héctor Tavera y Agustín Xochihuatl Abarca, pero en cambio, es imposible exonerarlo de responsabilidad política. Porque todo gobernante debe llevar sobre sus hombros vigorosos, no únicamente lo que él hace, sino lo que hacen también sus culpables y torpes subordinados. El 28 de julio la situación en Morelia era caótica, anárquica (...) (sic) El general Guzmán Cárdenas [Comandante de la XXI zona militar], respondiendo a los que han censurado por su participación en los tristes acontecimientos dice que (versión del diario 'Excélsior') a no haber sido por la intervención de las tropas federales, el Palacio de Gobierno hubiera sido quemado y saqueado'. Eso quiere decir que ya el gobernador no podía manejar la situación con los elementos del Estado. La inferencia lógica es que le deje el puesto a quien lo pueda manejar. No es cuestión de odio político ni de criterio faccional, sino de sindéresis rudimentaria75.

De tal modo iniciaba García Naranjo su artículo, pidiendo la renuncia del Gobernador de Michoacán, tal y como ya lo hacían distintas voces en el medio local. Pero lo hacía, en efecto, no con furibundos reclamos ni odios doctrinales, sino con la más llana lógica política. Él, sin duda, estaba apelando a las normas del régimen, aquellas que retóricamente aludían a la democracia y la función cívica de los gobernantes. Elementos democráticos de la Constitución de 191776 como garantías individuales, voto universal, elecciones libres; división de poderes, federalismo y no reelección. Para entonces además, se habían dejado atrás la inestabilidad que provocaban asonadas y cuartelazos. La Presidencia de Miguel Alemán y el propio PRI habían inaugurado una nueva era para el régimen, pues Alemán era el primer Presidente civil de la Revolución, mientras los anteriores habían surgido de las filas militares. Eso implicaba también la fortaleza de las instituciones pues el civilismo habría de ser el nuevo signo de la Revolución. Y ello tenía lugar en un escenario internacional dominado por la guerra fría, con la disputa por el mundo entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Y esos eran los contextos en los que tuvieron lugar los sucesos sangrientos en Morelia, en 1949. Y, ciertamente, la retórica de los actores alrededor de los acontecimientos era reflejo de la época. Entre el 28 de julio y el 6 de agosto en que Nemesio García Naranjo escribió sobre Morelia, el conflicto se agudizó como ya se ha visto. La corporación militar acusó a los universitarios de estar armados, de iniciar las agresiones a los soldados y de haber disparado contra sus propios compañeros.77 Mientras que funcionarios del Presidente de la República Miguel Alemán, del PRI y el propio gobernador Mendoza Pardo hablaron de una «agitación comunista». Y en ese mismo sentido reconstruyó lo hechos el semanario del PAN, La Nación. Por su parte, el Rector de la Universidad Michoacana García de León, pidió en un telegrama dirigido al Presidente Alemán la «suspensión de poderes del estado y desaparición del mismo gobierno (sic)»78.

Asimismo se acrecentó la movilización universitaria en Michoacán y otros puntos del país (Ciudad de México, Querétaro, Puebla, Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí, Sonora), que involucró a diversas instituciones educativas en marchas y paros estudiantiles, entre las que destacaron la UNAM, el Politécnico Nacional y las Escuelas Normales. Lo mismo que el respaldo de organizaciones agrarias, obreras y sociales que repudiaron los hechos del 28 de julio. El 3 de agosto en la capital del país hubo una nueva manifestación que involucró a nueve mil estudiantes (según informes de los servicios secretos del gobierno), exigiendo justicia al Presidente de la República.79La Voz de Michoacán por su parte, en su edición del 4 de agosto, habló de la participación de veinte mil estudiantes universitarios80.

García Naranjo, como muchos en aquellos días, exigía deslindar las responsabilidades de los militares. Y para ello citó declaraciones del general Guzmán Cárdenas quien aseguró que los soldados no habían matado a los estudiantes, pues uno de los proyectiles encontrados no correspondía con las armas reglamentarias del Ejército. Por eso el periodista se preguntaba por la identidad de los ejecutores de los dos universitarios e instaba a establecer «a responsabilidad penal» de los hechos. Ante esta situación afirmaba que «la responsabilidad política la tiene que recoger el Gobierno del Estado»81 En Morelia, gracias a la intervención y vigilancia tanto de las autoridades universitarias como de los estudiantes movilizados, se habían desvirtuado con pruebas las afirmaciones del general Guzmán y contrapesado además, las acusaciones de la «infiltración comunista» de Mendoza Pardo y sus afectos, al igual que de la prensa católica (La Nación). Frente a los desmentidos de una agresión militar, que no era aceptada por la corporación en cuestión, García Naranjo razonaba que «responsable o irresponsable, el licenciado Mendoza Pardo no debe seguir gobernando). Y enseguida agregó:

Claro está que el Ejecutivo lo puede sostener; pero sería lamentable que el Presidente Alemán se empeñara en salvar lo que no es susceptible de salvación. No se trata de un funcionario que pueda o no caer, sino de un cacique destronado ya por la voluntad unánime del pueblo. No supo conservar la situación de privilegio que tenía y, si se encuentra todavía en ella, es porque el general Guzmán Cárdenas empleó a los soldados de México para detener el derrumbamiento. Si se sigue conservando artificialmente en la gubernatura será un «rey de burlas» expuesto siempre a la mofa y al escenario de todo el mundo82.

Sin duda apuntaba al deterioro, que era lógico suponer, de la vida política de Michoacán por la confrontación y la intransigencia del Gobernador. Ante ello, Nemesio sentenciaba: «Muy bien, como para proteger la vida de los funcionarios, no se necesita matar estudiantes inermes, se pone de manifiesto el peligro de meter a la tropa federal en motines regionales»83. Nemesio García Naranjo aludía también a la fuerza política del presidencialismo mexicano que había subordinado a los mandos militares, a la clase política y a los poderes regionales representados en los gobernadores. Es decir, la figura presidencial se había constituido ya en el eje del sistema político (y había dejado la era de los caudillos carismáticos de la Revolución). Como Presidente en turno, Miguel Alemán tenía el control del sistema a través de las burocracias y el partido oficial, el PRI, que a su vez facilitaba el control de las alcaldías, gubernaturas, diputaciones, senadurías, y parlamentos en el país. Por eso García Naranjo apuntaba a la centralidad política del Presidente.

Enseguida, fiel a su estilo retórico, se sirvió de antecedentes para ilustrar la necesidad de conocer las enseñanzas de la historia para beneficio de las sociedades y sobre todo para ilustración de gobernantes y autoridades. En este caso los antecedentes eran inmediatos, pues se refirió a sucesos en años recientes en donde el ejército había sido involucrado en problemas políticos y disputas sociales en Oaxaca, León y Tapachula (Chiapas). Con resultados opuestos: decenas de muertos y heridos en León, como «la cosecha bárbara de aquella estúpida jornada» en que los soldados fueron llevados a «la arena candente de las pasiones políticas». Mientras que en los otros casos, la institución militar no se había prestado al juego de «sátrapas regionales». García Naranjo aseguraba que el conocimiento de estos actos le habría servido a los militares en Michoacán «para ir normando su conducta»84. «Por eso -afirmaba-, no hay que permitir que, por la posible barbarie de un individuo aislado se divorcie el pueblo del Ejército. Y son los propios soldados quienes más interés deben tener en que no los compliquen en reyertas de campanario ni en motines lugareños»85. Nemesio llamaba a hacer frente a la situación en Michoacán sin tardanza:

Sobre la noble sangre derramada, hay que ver la situación frente a frente y sacar a Michoacán del abismo. Es obvio que el gobierno federal no le puede gustar lo que ha sucedido porque la caída de Mendoza Pardo puede estimular a los descontentos de otros Estados para que se lancen en contra de los caciques que los desgobiernan. El espíritu levantisco es contagioso como la iebre amarilla; las llamaradas de una hoguera se pueden extender peligrosamente, con rapidez pasmosa y ningún gobierno puede ser partidario del incendio [...]86.

De llamaradas y fuegos arrasadores estaba enterado García Naranjo, pues fue conocida su aversión a la Revolución mexicana, a la que cuestionó en todo sentido. En este caso, alude sin duda al vértigo arrasador de las «muchedumbres descontroladas» de la revolución. Sus palabras, ya en un sentido más profundo e histórico, apuntan sin duda a las visiones decimonónicas del cataclismo social, esas que desde la Revolución francesa han pervivido en la mentalidad de los conservadores del siglo XIX y los hombres de derechas del siglo XX, sean estas liberales, católicas o anticomunistas. Sin duda, en su prédica había un eco de la aversión por el estropicio de la Revolución mexicana y, en el México de las instituciones de la Revolución, era un llamado a impedir los levantamientos que la inconformidad social contra el régimen acumulaba.

El columnista pidió la renuncia del Gobernador, el esclarecimiento de los hechos y el castigo a los culpables, pero no lo hizo desde el rencor político, la ira popular o la furia ideológica. Lo hizo estableciendo la responsabilidad ética y moral de todo gobernante, y calculó las conveniencias del régimen y las condicionantes del sistema y proclamó:

Si a pesar de todo lo expuesto el Presidente Alemán se resiste a pedir a la Comisión Permanente que declare desaparecidos los poderes de Michoacán, Mendoza Prado podrá seguir en una situación postiza y con gran merma del prestigio de su sostenedor. Porque los errores de los gobernantes se pagan siempre con una reducción de su tesoro moral. Cuando el general Díaz llegó a la Presidencia, traía en su haber, sus campañas en la guerra de Reforma y sus luchas de cinco años contra los invasores de México. A este tesoro, agregó luego la pacificación completa del país y su vasta obra de construcción. Pero (...) aquel tesoro se fue gastando con los errores, las faltas y las injusticias que cometían los funcionarios menores de la Dictadura. Todo se cargaba en la cuenta del gran gobernante, hasta que llegó el momento en que los laureles de La Carbonera y el Dos de Abril no bastaban para compensar las arbitrariedades de los caciques. En el momento en que pesaron más en la balanza del pueblo, los desmanes de los jefes políticos que los prestigios del Héroe, quedó el país listo para la conflagración tremenda de 1910. Por eso, quienes quieran y estimen al Presidente Alemán, no pueden aconsejarle que gaste su personalidad propia para defender una causa perdida. Lo que se cayó caído debe quedar, pues no hay manera de infundirle nueva vida. ¡Que venga en Michoacán algo joven y nuevo, en vez de intentar la resurrección de algo que lleva la marca del fracaso!87

Conocedor de la naturaleza del presidencialismo mexicano y del acontecer político nacional, Nemesio García determinaba los costes de sostener al gobernador michoacano frente al clamor ciudadano. Reconociendo esa normalidad autoritaria88 el periodista García Naranjo se refería al hecho de que el Presidente del país nombraba a los gobernadores de los estados y, que a su vez, tenía control político sobre ellos. Con estas potestades el Presidente Alemán podía remover a Mendoza Pardo. Y debía hacerlo en nombre del interés nacional y salvaguarda de la paz pública, y sobre todo a partir de la constatación de la ineficacia de las autoridades michoacanas, las que debían ser sustituidas. Para Nemesio, era clara la crisis de autoridad en Michoacán, y reprobaba sin duda el clima de violencia producido por la impericia de sus autoridades.

Ciertamente, como se ha visto, García Naranjo no atribuía los hechos sangrientos del 28 de julio de 1949 a la «agitación comunista» como sí lo habían hecho el Gobernador, funcionarios del gobierno del Presidente Alemán y la oposición partidista de derecha. La suya era una prédica liberal que aludía a los derechos y garantías de la Constitución de 1917 y sobre todo, a las reglas del sistema presidencialista, basado en el autoritarismo y centralismo políticos.

El 12 de agosto García Naranjo comentó en las columnas de El Informador el hecho importante de que «que el gobierno de la Federación haya resuelto sostener en la gubernatura al Licenciado Mendoza Pardo». A esta conclusión llegaba el periodista luego de que 6 diputados michoacanos publicaran un manifiesto en los diarios de la ciudad de México señalando la índole política y no universitaria de «los desdichados acontecimientos en Michoacán», y respaldando a su vez a Mendoza Pardo. Frente a este hecho, aseguraba, «sería insensato empujar a los estudiantes a que sigan luchando sin esperanza de victoria»89, en alusión a las movilizaciones estudiantiles en Morelia y en el país pidiendo la destitución del gobernador michoacano. Asimismo, agregó, con ese estilo retórico que solía usar al final de sus columnas:

¿Que se hizo mal en mover al Ejército contra el estudiantado? De acuerdo. ¿Qué no se debe sostener con la fuerza federal al gobernante que ha probado no poder sostenerse con sus propios elementos? También de acuerdo. Pero si a pesar de lo acaecido, el gobierno del centro insiste en su error, no es la insubordinación universitaria el remedio adecuado para corregirlo (...) En vista de la consideración anterior, empujar a los muchachos a la lucha, equivale a colocarlos en una situación que no podrán sostener. Ya dijeron todo lo que tenían que decir y el gobierno federal no les ha hecho caso. ¡Allá él! El que dispone del mando puede hacer lo que quiera, aunque tenga que pagar algún día por no haber hecho lo debido90.

El 19 de agosto la prensa nacional informaba del fin de la huelga estudiantil en Morelia «gracias a la intervención del presidente de la república, Miguel Alemán Valdés, en cuyas manos depositaron su confianza» los estudiantes. Asimismo entregaron al Presidente un pliego petitorio en el que se pedía la desaparición de poderes en el estado de Michoacán, el castigo a los militares involucrados y al Gobernador Mendoza Pardo y «Ayuda económica del gobierno federal a las universidades, institutos y centros de cultura de la República»91. El día 23 de agosto el autor de «Panorámicas» comentaba a sus lectores en Guadalajara justamente el in de la huelga estudiantil y la entrevista de los estudiantes del Colegio de San Nicolás con el Presidente. Y expresó su beneplácito: «Inútil es agregar que todo México celebra la solución de este conflicto y que espera que el estudiantado no vuelva a caer en el error de responder con la clausura de los planteles de enseñanza, a los disparates o abusos que puedan cometer las autoridades»92.

La inconveniencia del conflicto en Michoacán para el régimen de Miguel Alemán, y sumado al generalizado repudio social en Morelia contra Mendoza Pardo, a las movilizaciones estudiantiles en el país y los reclamos sin pausa de justicia y castigo a los asesinos de los universitarios; estos hechos precipitaron la caída del gobernante, quien el 26 de agosto solicitó licencia para separarse de su cargo por tiempo indefinido93. En su lugar se nombraría como Gobernador de Michoacán al general Daniel T. Rentería, para el periodo comprendido entre agosto de 1949 y septiembre de 195094. El Universal hizo la crónica de la caída del Gobernador Mendoza Pardo. Con fecha del 26 de agosto de 1949, la nota informativa relató:

A la media noche fueron escuchadas a vuelo en sonoros repiques, las campanas de los templos de esta ciudad, por los estudiantes para convocar al pueblo en un mitin en el cual los universitarios anunciaron saber, extraoficialmente, pero con certeza, que a las diez de la mañana se reunirá la Legislatura del estado para conocer de la solicitud de licencia del gobernador José María Mendoza Pardo. El 27 de agosto de 1949, la caída del gobernador Mendoza Pardo, sustituido por Daniel T. Rentería provocó en los estudiantes universitarios nicolaítas y en los de los demás instituciones docentes, manifestaciones de regocijo no exentos de la nota pintoresca. 'Un grupo de estudiantes organizó un funeral con un ataúd en que simbólicamente se enterró al ex gobernador, otro presentó una caricatura del ballet de 'Morelia', a los que llamó la mejor obra del político dolido'95.

Nemesio García Naranjo comentó los últimos acontecimientos en Morelia en su columna del 2 de septiembre en El Informador. Comenzó estableciendo que si Mendoza Pardo hubiese renunciado en el momento en que observó que todo Michoacán se oponía a su proyecto de construir un teatro para ballet, «se habría evitado un mes de humillaciones y sinsabores»96. En ese sentido, el Gobernador caído había resultado víctima de su necedad y torpeza. Tras esta constatación el columnista afirmó:

El hombre tenía que irse y, después de tres semanas de aplazar inútilmente lo que era inevitable, pidió licencia a la Legislatura para separarse de su puesto por tiempo indefinido (...) La ciudad entera de Morelia se salió a la calle en manifestación jubilosa y los estudiantes se subieron a las torres para echar a repicar las campanas de los templos. Y bien, esta alegría popular desbordante tiene que lastimar más al Licenciado Mendoza Pardo que las requisitorias más implacables. Hay crisis que se pueden resolver y las hay también que no tienen solución posible. El gobierno federal no quiso convencerse de que la de Michoacán pertenecía la segunda clase y por eso resistió durante tres semanas a hacer el corte ineludible. Ahora se ve claramente que, al sostener a Mendoza Pardo durante todo este tiempo, no le hizo un servicio sino un disfavor97.

A lo largo de los textos que García Naranjo dedicó a la crisis en Morelia prevalecen tres ideas que vale la pena enfatizar, y que es ésta columna del 2 de septiembre se reiteran. Una de ellas es el deber que los gobernantes tienen para considerar el clamor popular y, la probidad inherente del mismo. En ese sentido, el pueblo aparece como un ente prístino, justo y unívoco. La otra era la sensatez de los gobernantes en el ejercicio de sus funciones y el prestigio y capital político que debía preservar, siendo estos atributos, sinónimo de los buenos gobernantes. Todos eran mandatos supremos que las autoridades debían acatar. La tercera cuestión aludía al deber del jefe del Estado mexicano para tomar las mejores decisiones para sus gobernados, a la vez de ser responsable último de sus colaboradores y funcionarios. Nemesio García Naranjo quería estadistas, no sólo jefes políticos. Y esos hombres debían estar a la altura de tal envestidura. Y, con ese estilo tan característico que le definió en la prensa, escribió en la parte última de su columna:

El alborozo con que los michoacanos recibieron la caída de su gobernador, tiene que hacer ver al presidente Alemán que, con un júbilo aún más grande, recibiría el pueblo la caída de algunos otros gobernadores. Porque hay que decir, con justicia, que algunos de ellos son mucho peores que Mendoza Pardo. Este observó una vida privada intachable y, como funcionario, ni robó ni mató, lo que basta para colocarlo arriba de muchos de sus colegas. Procedió con torpeza y, en vez de rectificar sus errores a tiempo, insistió en ellos con terquedad casi patológica. ¡Pobre hombre! A nadie le hizo tanto daño como a sí mismo98.

8. El talante liberal. Preliminares para una nueva mirada

Con base en la erudición, Nemesio García Naranjo a mediados del siglo XX, en tanto periodista y analista político, juzgó la realidad mexicana que emergía del crisol de la posrevolución. Esa que fue moldeada en los gobiernos de Lázaro Cárdenas (1934-1940), Manuel Ávila Camacho (1940-1946), Miguel Alemán (1946-1952), Adolfo Ruíz Cortines (1952-1958) y Adolfo López Mateos (1958-1964), por mencionar sólo los gobiernos que tuvo oportunidad de ver desarrollarse al término de su segundo destierro (1926-1934) y su repatriación definitiva hasta su muerte a finales de 1962. Ante sus ojos de periodista avezado veía emerger un país y una sociedad como la mexicana, en pleno proceso de transformación a través de la secularización, la escuela laica, la nacionalización de los recursos naturales, el impulso constructor, el crecimiento demográfico, la transición urbana, y el conjunto de derechos laborales y sociales como tarea central del Estado benefactor del México del siglo XX.

Desde luego el periodista Nemesio vivió los años de la consolidación del régimen político de partido único, que monopolizó la Revolución mexicana en tanto ideología y símbolo. Un régimen que logró subordinar a campesinos, obreros y empresarios, al igual que a los poderes regionales y locales a través del partido hegemónico (PNR, PRM, PRI) a las fuerzas armadas, a la Iglesia y a la sociedad en general, anulando asimismo a las oposiciones.

No fue, sin embargo, afín al partido de Estado que rigió los destinos de México en el siglo XX, sobre el que dejó caer críticas. Como cuando señalara:

Y al ver que las designaciones de funcionarios siguen siendo rifas de compadres, se siente terror de que los augustos sitiales sean distribuidos entre abogados unilaterales que salieron como bagazos, exprimidos y resecos, de los sucios trapiches de nuestra política degenerada99.

Ello en alusión a los modos de la política de los gobiernos de la posrevolución, en este caso, el de Ávila Camacho. O como aquel juicio que expresara en los años cincuenta en uno de los tomos de sus Memorias, al referirse al estado de la situación política en el país, al subrayar que «lo único institucional que tenemos después de treinta años, es el partido oficial que fabrica las elecciones»100, en clara alusión a la falta de democracia en el país.

Tampoco fue un católico furibundo o miembro del PAN, pues en sus libros aseguró tener ideales contrarios a lo que representaba la verdad religiosa o a los que defendía el partido de Gómez Morín. Naturalmente, no fue comunista o socialista. «Mis lectores saben que mi ideario político y social -escribió en un editorial exclusivo para La Voz de Michoacán en 1952-, no coincide con el del Presidente Lázaro Cárdenas»101.

¿Cuál es entonces el valor de su artículo para la historia de los movimientos estudiantiles en Morelia y en la Universidad Michoacana, o para la historia de la vida política en Michoacán? Nunca los acusó de ser culpables de la situación, o de haber sido manipulados por agentes externos. Lejos de hablar de la «amenaza comunista» como explicación de los sucesos, el periodista de ideario liberal habló de justicia, respeto a las garantías constituciones, de aplicación de la ley, y reclamó el esclarecimiento de los hechos y castigo a los culpables. Y eso es justamente lo que lo diferenció de entre los críticos o enemigos de la Universidad Michoacana, quienes no perdían oportunidad de señalarla como semillero de comunistas, como fue el caso de los gobernantes y de la prensa del PAN, unos por cálculo político y otros por convicción ideológica. García Naranjo no culpaba a la Universidad de los sucesos, sino hacía responsable a las autoridades estatales y resaltaba su torpeza política, a la vez que subrayaba los vicios del sistema presidencialista mexicano. En ese sentido coincidía en el dictamen que elaboraron aquellas voces que desde lo social o la política se identificaban con la senda de la Universidad Michoacana y responsabilizaban al régimen priísta de los hechos, mas no en sus motivaciones. Es decir, estos actores socialistas o cardenistas aducían, simplemente, que los Presidentes después de Lázaro Cárdenas habían traicionado los ideales de la Revolución mexicana, a diferencia del columnista Nemesio, quien fue férreo crítico de la Revolución mexicana y de la mediocridad de sus herederos en el gobierno.

Como crítico del régimen García Naranjo les recordó a sus hombres las lecciones de la historia respecto a la responsabilidad política de los gobernantes y su efecto en el orden público y en el descontento social. En ese sentido sí fue una voz serena que se unió a los reclamos de justicia, con un juicio certero de los hechos, más allá de periodistas y funcionarios que respaldaron a Mendoza Pardo por corporativismo político, o el rencor social y el odio político que alimentó a los opositores al Gobernador.

El conjunto de artículos aquí analizados es justamente una muestra de la visión política del Nemesio García Naranjo de mediados del siglo XX que para entonces rondaba ya los 70 años de edad, basada en los cánones del liberalismo, la justicia, la libertad y el honrado y cabal servicio de los gobernantes a la sociedad, como mandato supremo. Muchos de siglo, cuando la Revolución y sus exilios. Mismos que ya pasadas las tormentas políticas, aloraron en un país pacificado aunque regido autoritariamente. Están presentes en el corpus que constituyen el cúmulo de artículos que escribió en los últimos 20 años de su vida.

No se transformó en liberal, siempre lo fue. Su causa, puede decirse entonces, atendiendo a la geometría política, a los antecedentes innegables del personaje y sobre todo a esa visión que prevalece en su quehacer periodístico de los años cuarenta en adelante, perteneció a un tipo de derecha que hemos denominado liberal, dadas las evidencias discursivas aquí presentadas, tales como su nacionalismo, su hispanismo de tipo decimonónico (no falangista), su fuerte defensa de la democracia liberal, por su oposición al comunismo y al catolicismo como arma política, y, por su crítica a los gobiernos de la posrevolución.

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* Artículo derivado de la investigación: «La derecha liberal en México. El caso de Nemesio García Naranjo», (01/01/2015 - 12/12/2018), financiada por la Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo.

Citar este artículo: García Naranjo, Francisco A. «El Gobernador de Michoacán y el conflicto universitario de 1949. La mirada de Nemesio García Naranjo». Historia Y MEMORIA, n° 15 (2017): 243-293. DOI: https://doi.org/10.19053/20275137.n15.2017.5585.

1 Hilo Directo, «El informe de Guzmán Cárdenas», El Informador, Guadalajara, 30 de julio de 1949, 1.

2Hilo Directo, «Manifestación de duelo y protesta», El Informador, Guadalajara, 30 de junio de 1949, 2.

3«Fue de origen comunista la matanza de Morelia», El Informador, Guadalajara, 6 de agosto de 1949, 1.

4Hilo Directo, «El informe de Guzmán...», 1.

5Hilo Directo, «El PRI acusa al Rector de la Universidad de Morelia», El Informador, Guadalajara, 2 de agosto de 1949, 3.

6Hilo Directo, «Informe del diputado Anguiano», El Informador, Guadalajara, 2 de agosto de 1949, 1 y 2.

7Hilo Directo, «Serán castigados los culpables de Morelia», El Informador, Guadalajara, 4 de agosto de 1949, 1.

8Para más información, véase: Mario Ramírez Rancaño, La reacción mexicana y su exilio durante la revolución de 1910, (México: UNAM/Miguel Ángel Porrúa, 2002).

9Aunque dicho periódico publicó artículos de García Naranjo desde 1949, no fue sino hasta 1952 en que se le incorporó como articulista y editorialista a invitación expresa. De esa manera publicó su columna «Saetas» que aparecía en otros diarios y que estaba dedicada al acontecer nacional. Además de que escribía exprofeso artículos para el diario michoacano, mismo que dio a conocer sus Memorias por entregas, como en otros periódicos.

10Existe una más, que corresponde a mediados de 1952 cuando en su columna «Saetas» se refirió a la carrera presidencial de ese año, en que el candidato priísta Adolfo Ruiz Cortines visitó tierras michoacanas y fue acompañado por el Gobernador Dámaso Cárdenas (1950-1956). Asimismo, hay un par de notas sobre temas michoacanos escritas en exclusivo por Nemesio para La Voz de Michoacán pero que son de otro perfil. Una lleva por nombre «Museo michoacano» y la otra «Los niños cantores de Morelia», ambas de mayo de 1954, lo cual habla sin duda de la diversidad de intereses que el periodista cultivó.

11Una notoria excepción es sin duda Hijo de Lampazos. Nemesio García Naranjo en sus memorias, publicado a finales de 2016 por Fernando Curiel Defossé. Lo mismo que el libro Tres intelectuales de la derecha hispanoamercanista: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo, Jesús Guisa y Acevedo de Felícitas López Portillo Tostado publicado en 2012.

12Una derecha política así, como fenómeno eminentemente de la primera mitad del siglo XX mexicano (y anterior al neoliberalismo), se caracteriza por su adscripción a la democracia liberal, en lo que al sistema político y a las instituciones normativas de la sociedad se refiere, por su aceptación de la noción de cambio y su rechazo a las grandes transformaciones sociopolíticas (Revolución). Asimismo, se distingue por su oposición a los radicalismos de izquierda, su defensa de la propiedad privada y la primacía del individuo. Eminentemente nacionalista. Moderada, situándose en el centro político y equidistante entre extremos ideológicos, tanto de izquierda como de derecha. En ese sentido la 'derecha liberal' busca preservar el statu quo, pero para ello no apela a la tradición ni al catolicismo, de los cuales se juzga ajena y distante, dada su apuesta por el laicismo.

13Juan Diego Lopera Echavarría, Carlos Arturo Ramírez Gómez Marda Ucaris Zuluaga Aristizábal Jennifer Ortiz Vanegas, «El método analítico como método natural», Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, n° 25 (2010): 327-353. Acceso el 19 de septiembre de 2016,

14Felícitas López Portillo T. «La derecha mexicana y su visión sobre el Porfiriato y la Revolución». En Construcciones sociales y actores políticos en México y América Latina, coord. Rosario Rodríguez Díaz (México, UMSNH/UNAM/CIALC, 2010), 135 136.

15Véase: Enrique Krauze, Caudillos culturales en la Revolución mexicana (México, Siglo XXI editores, 2000).

16López Portillo T., «La derecha mexicana...», 136.

17Fernando Curiel Defossé, Hijo de Lampazo. Nemesio García Naranjo en sus memorias (México, UNAM, 2016), 47.

18Felícitas López Portillo Tostado, Tres intelectuales de la derecha hispanoamercanista: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo, Jesús Guisa y Acevedo (Morelia, UMSNH/UNAM, 2012), 80.

19En aquellos años del primer exilio (1914 a 1924), destacó sin duda su Revista Mexicana, y su colaboración en La Prensa, ambas publicaciones en Texas. Y en su segundo exilio (de 1926 a 1934), prosiguió con su labor de periodista, apareciendo sus artículos en periódicos de Texas, Los Ángeles, Buenos Aires, La Habana y Caracas, además de diarios mexicanos. Al mismo tiempo, como abogado, fungió como representante de empresas petroleras norteamericanas en Venezuela, misión que lo llevó a trabar amistad con el dictador militar Juan Vicente Gómez, quien gobernó Venezuela entre 1908 y 1935. Para más del itinerario de García Naranjo en sus dos exilios, véase el capítulo «El desterrado» de Fernando Curiel. Curiel Defossé, Hijo de Lampazo..., 154-176.

20Rosa Peralta, «Historia, destino y desierto), Historia Mexicana 3, n° 4 (1954): 613, acceso el 27 de septiembre de 2016,

21Octavio Rodríguez Araujo, «El Chacal y García Naranjo», La Jornada, México, jueves 28 de febrero de 2013, 23.

22Rodríguez Araujo, «El Chacal y García Naranjo...», 23.

23Fernando Curiel, «Llamaradas de ayer: Nemesio García Naranjo en sus memorias», Revista de la Universidad de México, n° 628, (2003): 74.

24«1883: Nace Nemesio García Naranjo, un referente de los años de lucha maderista», El Siglo de Torreón, Torreón, 8 de marzo de 2013, acceso el 19 de septiembre de 2016,

25«García Naranjo, Nemesio», escritores.cinemexicano.unam.mx, acceso el 23 de septiembre de 2016,

26Luis Salmerón, «Nemesio García Naranjo», Relatos e historias de México, México, abril de 2016, 95.

27Francisco A. García Naranjo, «Derechas y discurso antirrevolucionario en México. El caso de Nemesio García Naranjo», en Discurso y poder en México, siglo XVIII al XX, coord. Sergio García Ávila (Morelia: UMSNH, 2013), 133-154.

28García Naranjo, «Derechas y discurso antirrevolucionario...», 144.

29Citado en: López Portillo T., «La derecha mexicana...», 137.

30Juan González Morfín, «Entre la espada y la pared: el Partido Católico Nacional en la época de Huerta», Anuario de Historia de la Iglesia 21 (2012): 387-399, acceso el 23 de septiembre de 2016,

31Nemesio García Naranjo, Memorias de García Naranjo. Elevación y caída de Madero (Monterrey, Talleres de «El Porvenir», s/f, Tomo 6), 117.

32García Naranjo, «Derechas y discurso antirrevolucionario en México.», 154.

33Felícitas López Portillo T., «El hispanoamericanismo de la "reacción" mexicana», Temas de Nuestra América, Revista de Estudios Latinoamericanos, n° Extraordinario, (2012): 98-101, acceso el 22 de septiembre de 2016,

34Aimer Granados, «Hispanismo, nación y proyectos culturales. Colombia y México: 1886-1921. Un estudio de historia comparada», Memoria y Sociedad 9, n° 19 (2005), 6, acceso el 22 de septiembre de 2016,

35Ricardo Pérez Monfort, «Hispanismo y falange, el México conservador que recibe a los transterrados», Omnia, n° 13-14 (1989).

36Gilberto Fregoso Peralta y Enrique E. Sánchez Ruiz, Prensa y poder en Guadalajara (Guadalajara: Universidad de Guadalajara, 1993), 29 y 30.

37Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 16 de noviembre de 1942, 3.

38El Informador, Guadalajara, 3 de agosto de 1943. Véase también: Aurora M. Ocampo, Diccionario de escritores mexicanos siglo XX: desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros días (México: UNAM, 1993, 3 Tomos, Vol. 3), 60.

39«Falleció ayer a las 17.45 Don Nemesio García Naranjo», El Informador, Guadalajara, 22 de diciembre de 1962, 1 y 2.

40La Voz de Michoacán es considerado el decano de la prensa michoacana por su longevidad, pues fue fundada el 19 de junio de 1948 en la ciudad de Morelia y se mantiene vigente hasta nuestros días. En un principio fue un semanario, para posteriormente volverse un diario que llega a todos los rincones de la entidad.

41Nemesio García Naranjo, «La tragedia de Morelia», La Voz de Michoacán, Morelia, 7 de agosto de 1949, 1 y 2.

42«Don Nemesio García Naranjo, colabora en 'La Voz de Michoacán'», La Voz de Michoacán, Morelia, 15 de mayo de 1952.

43Jorge Zepeda Patterson, «La política y los gobiernos michoacanos 1940-1980», en Historia general de Michoacán, (Morelia: Gobierno de Michoacán, Volumen IV, 1989), 188-189.

44Verónica Oikión Solano, «poder regional y oposición política en Michoacán, 1944-1950», Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México 18, (1999), 200, acceso el 27 de septiembre de 2016,

45Raúl Arreola Cortés, Historia de la Universidad Michoacana, (Morelia: UMSNH, 1984), 127.

46Véase: Miguel Ángel Gutiérrez López, En los límites de la autonomía. La reforma socialista en la Universidad Michoacana, 1934-1943, (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2011).

47Arreola Cortés, Historia..., 138.

48Zepeda Patterson, «La política...»,189.

49Arreola Cortés, Historia., 142.

50Arreola Cortés, Historia., 150.

51Verónica Oikión Solano, Los hombres del poder en Michoacán, 1924-1962, (México: El Colegio de Michoacán/UMSNH, 2004), 377.

52La reconstrucción de los hechos que aquí se hace, posterior al asesinato de los dos jóvenes universitarios, se ha elaborado a partir de las notas periodísticas que fueran compiladas por la historiadora Miriam Gordillo Lucero en el número 14 de la Gaceta Histórica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. La compilación se publicó con el siguiente encabezado: «Huelga nacional estudiantil por recursos suficientes para educación superior», Tiempo Universitario. Gaceta Histórica de la BUAP, Puebla, Año 12, n° 14, (2009), s/p, Acceso el 25 de septiembre de 2016,

53Felipe Moreno Irazabal, «Consternación e indignación en Morelia por la matanza de estudiantil», Excélsior, México, 29 de julio de 1949, s/p, acceso el 24 de septiembre de 2016,

54«Cómo fueron en realidad los sucesos sangrientos en Morelia», La Nación al servicio de México, México, 8 de agosto de 1949, 6, acceso el 25 de septiembre de 2016,

55«.. .que se castigue a los culpables y se evite la capitalización facciosa», La Nación al servicio de México, México, 8 de agosto de 1949, 7, acceso el 25 de septiembre de 2016,

56«Impresionante demostración de duelo», El Universal, México, 31 de julio de 1949, Acceso el 25 de septiembre de 2016, s/p,

57«Esperan la llegada del procurador», Excélsior, México, 29 de julio de 1949, s/p, acceso el 25 de septiembre de 2016, s/p,

58«...que se castigue a los culpables...», 7.

59«...que se castigue a los culpables...», 7.

60Moreno Irazabal, «Consternación.», s/p.

61Moreno Irazabal, «Consternación.», s/p.

62«.que se castigue a los culpables.», 7.

63Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 4 de agosto de 1949, 4.

64García Naranjo, «Panorámicas», 4 de agosto de 1949, 4.

65García Naranjo, «Panorámicas», 4 de agosto de 1949, 4.

66Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 5 de agosto de 1949, 4.

67García Naranjo, «Panorámicas», 5 de agosto de 1949, 4.

68García Naranjo, «Panorámicas», 5 de agosto de 1949, 4.

69Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 6 de agosto de 1949, 4.

70García Naranjo, «Panorámicas», 6 de agosto de 1949, 4.

71García Naranjo, «Panorámicas», 6 de agosto de 1949, 4.

72García Naranjo, «Panorámicas», 6 de agosto de 1949, 4.

73Arreola Cortés, Historia..., 150.

74García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

75García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 1.

76Lorenzo Meyer, «El presidencialismo mexicano en busca del justo medio», Istor, n° 3, (2000): 47, acceso el 26 de septiembre de 2016,

77Isaías Gómez Sántiz, «La Casa del Estudiante Nicolaita (1930-1966)» (Tesis de Licenciatura, Facultad de Historia de la Universidad Michoacana, 2010) 99.

78Oikión Solano, Los hombres..., 378-379.

79Oikión Solano, Los hombres..., 382.

80Citado en: Guillermo Espinoza Parra, «El Rectorado del Doctor Eli de Gortari en la Universidad Michoacana, 1961-1963» (Tesis de Licenciatura, Facultad de Historia de la Universidad Michoacana, s/f), 29.

81García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 1.

82García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

83García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

84García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

85García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

86García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

87García Naranjo, «La tragedia de Morelia...», 2.

88La expresión es de Lorenzo Meyer, «El presidencialismo mexicano...», 42.

89Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 12 de agosto de 1949, 4.

90García Naranjo, «Panorámicas», 12 de agosto de 1949, 4.

91«Acabó la huelga estudiantil», El Universal, México, 19 de agosto de 1949, s/p, acceso el 25 de septiembre de 2016,

92Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 23 de agosto de 1949, 4.

93Oikión Solano, Los hombres..., 382.

94Álvaro Ochoa Serrano y Gerardo Sánchez Díaz, Breve historia de Michoacán (México: FCE/El Colegio de México, 2003), 242.

95«Entusiasmo en Morelia, cayó Mendoza Pardo», El Universal, México, 26 de agosto de 1949, s/p. Acceso el 26 de septiembre de 2016,

96Nemesio García Naranjo, «Panorámicas», El Informador, Guadalajara, 3 de septiembre de 1949, 4.

97García Naranjo, «Panorámicas», 3 de septiembre de 1949, 4.

98García Naranjo, «Panorámicas», 3 de septiembre de 1949, 4.

99López Portillo Tostado, Tres intelectuales de la derecha..., 89.

100Las citas en: López Portillo Tostado, Tres intelectuales de la derecha..., 89.

101Nemesio García Naranjo, «Editorial», La Voz de Michoacán, Morelia, 18 de mayo de 1952, 5.

Recibido: 03 de Octubre de 2016; Revisado: 24 de Marzo de 2017; Aprobado: 31 de Mayo de 2017

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