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Revista Finanzas y Política Económica

versão impressa ISSN 2248-6046

Finanz. polit. econ. vol.9 no.1 Bogotá jan./jun. 2017

http://dx.doi.org/10.14718/revfinanzpolitecon.2017.9.1.5 

Artículo de investigación

Tendencias del empleo temporal en la industria boyacense, 2000-2013*

Trends in temporary employment in the industry of the Boyaca department, 2000-2013

Tendências do emprego temporário na indústria boyacense, 2000-2013

Edilberto Rodríguez-Araújoa  **, Lina Marleny López-Sáncheza  ***

a Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, Colombia

RESUMEN

La transición del modelo tecnoproductivo fordista al posfordista ha traído consigo una notoria flexibilización laboral de la que se deriva la tercerización. De este fenómeno no escapa la industria periférica como la colombiana, que involucionó a finales del siglo pasado. El presente artículo busca establecer la dinámica del empleo a término fijo en la industria manufacturera, y para ello utiliza la información de la Encuesta Anual Manufacturera (EAM) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). El análisis encontró que la utilización del empleo temporal desde la década del noventa se acrecentó a expensas del empleo permanente, hasta representar en 2013 el 41,4%; en Boyacá, aunque creció aceleradamente desde comienzos de este siglo, solo bordea el 30%. La contratación directa superó a la indirecta, lo que no contradice la persistencia de esta tendencia, que predominó en las categorías ocupacionales más relevantes del sector industrial.

Palabras-clave: flexibilización; industria manufacturera; empleo tempo ral directo; personal temporal indirecto; categorías ocupacionales

ABSTRACT

The transition from the Fordist to post-Fordist techno-productive model has brought with it a noticeable labor flexibilization from which outsourcing is derived. Peripheral industry, such as the Colombian one that suffered a regres sion at the end of the last century, does not escape from this phenomenon. The present article seeks to establish the dynamics of fixed-term employment in the manufacturing industry, using information from the Annual Manufacturing Survey (AMS). The analysis found that the use of temporary employment since the 1990s increased at the expense of permanent employment, until reaching 41.4% in 2013; in the Boyaca region, although it has grown rapidly since the beginning of this century, temporary employment is only about 30%. Direct contracting exceeded indirect hiring, which does not contradict the persistence of the above mentioned trend that has predominated in the most relevant occupational categories of the industrial sector.

Key words: flexibilization; manufacturing industry; direct temporary employment; indirect temporary staff; occupational categories

RESUMO

A transição do modelo tecnoprodutivo do fordismo ao pós-fordismo vem trazendo consigo uma notável flexibilização trabalhista da qual se deriva a terceirização. A indústria periférica como a colombiana, que regrediu no final do século passado, não escapa desse fenômeno. Este artigo procura estabelecer a dinâmica do emprego com contrato a prazo definido na manufatura e, para isso, utiliza a informação da Pesquisa Anual Manufatureira do Departamento Administrativo Nacional de Estatística da Colômbia. A análise constatou que a utilização do emprego temporário desde a década de 1990 aumentou à custa do emprego permanente, até representar, em 2013, 41,4%; em Boyacá, embora tenha crescido de forma acelerada desde o início deste século, só atinge 30%. A contratação direta superou a indireta, o que não contradiz a persistência dessa tendência, que predominou nas categorias ocupacionais mais relevantes do setor industrial.

Palavras-Chave: categorias ocupacionais; emprego temporário direto; flexibilização; indústria manufatureira; pessoal temporário indireto

INTRODUCCIÓN

La flexibilización laboral, que se remonta a los años ochenta, es uno de los fenómenos derivados de la globalización con mayor incidencia económica y social. En los setenta, la transición del paradigma tecnoproductivo fordista a uno posfordista o neo-fordista exigió una reestructuración de la organi zación de la producción y el trabajo, y uno de sus subproductos fue la tercerización en la contratación de la mano de obra, que abarca todos los sectores de la economía mundial.

Así, los trabajadores se enfrentan a cambios en las funciones y los roles, y simultáneamente a estrategias empresariales de adaptación, por una parte, al nuevo entorno competitivo y, por otra, a las exigencias de la modernización de la producción fabril. El resultado es una acelerada movilidad de la mano de obra, acompañada de diferenciales salariales que acentúan la precarización laboral.

El empleo temporal se ha dado ya sea a tra vés de la contratación directa del establecimiento, o bien, de manera indirecta a través de terceros, llámense empresas de servicios temporales, coope rativas de trabajo asociado, empresas asociativas de trabajo, entre otras. La decisión final se desprende de factores relacionados con los costos laborales o extralaborales.

El análisis del comportamiento del trabajo temporal no ha sido objeto de la agenda de investi gación en las universidades, pese a las dimensiones que ha adquirido este fenómeno; por ello, este artículo apunta a explorar sus principales facetas. La creciente tendencia de sustitución de trabajo permanente por temporal, directo o indirecto, es un claro síntoma de la adaptación de las empre sas industriales al cambiante e incierto entorno económico.

El presente escrito busca examinar los con tornos del empleo temporal en Boyacá, con énfasis en variables como la estructura productiva y las categorías funcionales de la producción, tales como trabajadores, ingenieros, técnicos y tecnólogos, y empleados dedicados a la administración y las ventas. La fuente de la información básica utilizada fue la Encuesta Anual Manufacturera (EAM) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). El periodo de análisis corres ponde a 2000-2013.

LA FLEXIBILIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN Y DEL TRABAJO

Paradigmas tecnoproductivos y flexibilización

El desmonte del modelo tecnoproductivo fordista-taylorista (De la Garza, 2012; Neffa, 1999) en la década de los setenta coincide con la aceleración del cambio estructural1 (Katz, 2007; Moncayo, 2011; Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial [ONUDI], 2015) y, por consiguiente, con la desindustrialización catalo gada como prematura y espuria (Moncayo, 2008; Rodríguez, 2010; Ocampo, 2012; Clavijo, 2012; Salama, 2012; Clavijo, 2013a), empujada por la incontenible globalización (Quevedo, 2000; Añez, 2012) y la dislocación geográfica de los pro cesos productivos (Baró, 2013).

El tránsito hacia el modelo de organización posfordista o especialización flexible no ha sido simultáneo. Su auge y decadencia se sitúan entre finales del siglo pasado y comienzos del nuevo milenio; posteriormente surgen el neofordismo o el toyotismo como paradigmas organizacionales (Safón, 1997; De la Garza, 2012). Capítulo aparte son las nuevas formas de aglomeración industrial, como los distritos industriales italianos, los clústeres, etc.

Por otra parte, la producción y reproducción capitalista está asociada a la tercera Revolución Industrial o manufactura digital (Clavijo, Vera y Fandiño, 2012), basada en la revolución microelec trónica que tuvo lugar a finales del siglo pasado con las tecnologías de la información y las comu nicaciones (TIC), cuyo punto de inflexión fue el surgimiento de internet en los noventa.

Para González (2006), la flexibilización la boral se entiende "desde el punto de vista de la empresa como las estrategias realizadas por esta para adaptarse al mercado, y desde el punto de vista del trabajador como la mayor disposición de manera concertada a adaptarse a las nuevas y mayores tareas" (p. 43). En este contexto, las organizaciones sindicales han sido diezmadas y enfrentado todo tipo de hostilidades.

La flexibilización modificó figuras presentes en las relaciones laborales que empezaron a deno minarse mano de obra temporaria, eventual, tran sitoria (Echeverría, 2001) o contingente (González, 2007); fenómeno que propició "una subcontratación o flexibilización externa" (González, 2006, pp. 61-62). A tal punto ha llegado la flexibilización laboral que "menos del 45 por ciento de los tra bajadores asalariados tienen un empleo a tiempo completo y permanente. [...] Esto significa que, en todo el mundo, cerca de 6 de cada 10 trabajadores asalariados están ocupados en formas de empleo a tiempo parcial o temporal" (ONUDI, 2015, p. 1).

Ahora bien, ¿cuáles son los factores que inci den en la contratación temporal? Diversos analistas como Echeverría (2001), González (2007), Ariza (2011), Farné (2012) y Parra (2012) han señalado los siguientes:

  1. Los costos laborales.

  2. Los costos de contratación y de despido.

  3. La externalización y subcontratación.

  4. Los costos de sindicalización de los trabajadores.

  5. Los ciclos económicos.

  6. Los ajustes del mercado laboral.

  7. Los niveles de productividad.

  8. La flexibilidad organizacional.

  9. La adaptación de las empresas al entorno laboral.

  10. La presión para reducir costos laborales.

En el presente artículo, los autores se inclinan por adoptar un marco interpretativo en la línea de que la flexibilización laboral y la tercerización resultante responden a la sustitución de un modelo tecnoproductivo por otro y a la adaptación de las empresas a ese nuevo contexto de asimetría com petitiva, que se inspira en la ortodoxia económica del Consenso de Washington.

Los matices de la tercerización laboral

De acuerdo con ONUDI (2015), "los procesos de transformación estructural no se detienen en la frontera entre la industria manufacturera y la de servicios"; por el contrario, van más allá: "Las actividades de la industria manufacturera han experimentado un proceso progresivo de fragmen tación por el cual las empresas manufactureras han separado y 'tercerizado' sus actividades de servicios" (p. 17).

Por su parte, Ariza (2011) sostiene que "la temporalidad y la tercerización en el mercado laboral debe entenderse como parte de un ciclo natural, ya que tanto la economía mundial como la colombiana están afrontando cambios en las rela ciones de producción y, por ende, en las relaciones laborales" (p. 20).

Para Pineda (2014), el modelo de crecimien to económico dominante trajo consigo un sesgo antilaboral, por cuanto "la externalización de acti vidades productivas (outsourcing) y la tercerización de trabajadores consolidaron un esquema que para la industria y la agroindustria significó cerca de la mitad de los trabajadores en empleos inestables o precarios" (p. 1).

De acuerdo con López (2010)2 , Pineda (2014) y Vásquez (2013), en Colombia, desde comienzo de los noventa, se ha propagado esta modalidad de contratación temporal; sin embargo, su estudio no ha encontrado un terreno fértil, tal como lo ha pun tualizado Parra (2012), quien sostiene que además de las personas contratadas directamente por los establecimientos industriales, están las vinculadas a través de las empresas de servicios temporales (EST)3, las cooperativas de trabajo asociado (CTA) y las empresas asociativas de trabajo (EAT)4 .

Es evidente que el uso del empleo tempo ral per se no es ventajoso. En el país, la excesiva utilización ha traído desventajas, ya que, por un lado, afecta la eficiencia de la empresa y, por otro, propicia la precarización laboral, en contravía de los reclamos de un empleo digno o decente (Farné, 2012). Según lo Asociación Colombiana de Relaciones Industriales (ACRIP, 2013), en el caso colombiano "el uso excesivo de mano de obra temporal -directa o indirecta- tiene efectos negativos en la productividad de las firmas" (p. 4), en tanto que Fedesarrollo (2011) afirma que "las condiciones laborales de estos trabajadores pare cen ser precarias o, en todo caso, inferiores a las de sus contrapartes permanentes y directos" (p. 4).

El sector industrial colombiano atraviesa por una difícil coyuntura de estancamiento que conduce a una desindustrialización prematura, la cual se acentuó en 2015 (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia [ANDI], 2015; Clavijo, Vera y Fandiño, 2013a). Ello significó "una reestruc turación productiva que basa su competitividad en la subcontratación y reducción de costos laborales a partir de la flexibilización laboral" (Pineda, 2014, p. 14).

Esta recomposición de la demanda de tra bajo, con énfasis en el empleo temporal, surgió, según Pineda (2014), a comienzos de la década del noventa, cuando "se inicia un proceso inten sivo de externalización de actividades productivas (outsourcing) y de tercerización de trabajadores" (p. 14). La duración de los contratos es cada vez más reducida, pues se hace por periodos de tres, seis o doce meses, a través de las empresas de servicios temporales5 y las cooperativas de trabajo asociado6; sin embargo, para este último caso sobra el adjetivo asociado, puesto que se presume que los trabajadores son socios no empleados, con los que no existe ninguna relación laboral (López, 2010; De la Garza, 2012).

En Colombia, la legislación laboral ha sido muy laxa, dado que se ha hecho prevalecer la bús queda de mayor productividad y competitividad, con menoscabo de la protección de los derechos de los trabajadores. Vásquez (2013) indica al respecto:

Existe un abuso generalizado de la sub contratación de personas a través de EST, [...] [debido a la] estrategia de las empresas para reducir sus costos [...], lo que les da la libertad de enganchar y desenganchar trabajadores de acuer do con sus necesidades y sin ninguna sujeción a la regulación que al respecto establece la ley. [...] [Estas agencias] violan la regulación que la ley establece, pues las empresas contratantes utilizan los contratos temporales para cubrir sus necesidades de personal en las labores misionales, propias de su actividad, o para remplazar trabajadores antiguos vinculados directamente a término inde finido. (pp. 4-5)

Por último, en un estudio elaborado con juntamente entre ACRIP y Fedesarrollo (2013), se pone de presente el no acatamiento de los límites legales al empleo temporal:

En los últimos años el marco institucional permitió que las cooperativas de trabajo usaran la figura de la tercerización para establecer relaciones laborales que no es tuvieron contempladas en su concepción seminal. [.] En efecto, la tercerización fue empleada para la contratación de mano de obra no estacional y misional de las empresas. (p. 5)

TRAYECTORIA RECIENTE DE LA INDUSTRIA MANUFACTURERA BOYACENSE

Algunos rasgos del desempeño del sector manufacturero colombiano

En las últimas dos décadas, el comportamiento del sector industrial colombiano ha sido pendular y se han presentado varios puntos de quiebre en las variables establecimiento y empleo (1997, 2003, 2008). Pese a que en 2009, cuando se desató la crisis internacional, el número de unidades produc tivas se incrementó, el empleo y el producto indus trial se contrajeron. Por el contrario, el creciente aumento del valor agregado condujo a elevados niveles de productividad del trabajo.

La trayectoria seguida por el empleo y la producción bruta no guarda una relación directa que configure un patrón típico, lo que puede atribuirse a la incorporación de procesos con mayor inten sidad tecnológica ahorradores de mano de obra. En concordancia con lo anterior, la productividad laboral exhibe un comportamiento espasmódico. Sin embargo, aun cuando no registra caídas se veras, en los últimos años -en particular desde finales de la década pasada- su crecimiento ha sido lento e inferior al observado a comienzos de la década del 2000 (ver tablas A1 y A2 del anexo).

Asimismo, el sector manufacturero no ha mantenido una tendencia creciente de creación de nuevos puestos de trabajo; por el contrario, la trayectoria seguida ha sido muy fluctuante, influenciada por el desempeño cíclico del producto industrial, lo que se refleja en el inestable trasiego de la productividad.

El empleo total industrial en Colombia ha registrado un aumento sostenido, exceptuando los años 2001 y 2009, y disminuyendo en los últimos dos años del periodo de referencia (2012, 2013), no tanto como resultado de la caída del empleo permanente, sino por el aumento gradual del em pleo temporal y particularmente, hasta 2010, del empleo temporal indirecto7, que luego de aventajar al directo8, empezó a rezagarse. Se observa que el empleo temporal actúa como amortiguador en las fases cíclicas, en particular en la crisis desatada en 2009, cuando se retrotrajo, para posteriormente recuperarse. Los propietarios socios y familiares es una categoría ocupacional de baja incidencia que se ha mantenido estable.

En la tabla A3 del anexo puede apreciarse que durante el periodo de análisis, el aporte relativo del empleo permanente se redujo en 11 puntos; reposicionamiento que favoreció al empleo temporal, en especial el indirecto, que creció hasta 2011, cuando fue desplazado por el directo, y habiéndose incrementado 11 puntos en el intervalo de referencia. Empero, podría afirmarse que existe una equilibrada paridad entre las dos modalidades de contratación, que contrasta con la reducida par ticipación de los propietarios, socios y familiares.

La caída del empleo permanente permite entrever que esta diferencia fue absorbida por los contratados temporalmente, nivel que se situó en 2013 en 41,4% (tabla A4 del anexo)9. Esta cifra coincide con el 41% estimado por Parra (2012) y con una pequeña diferencia con la encontrada por Pineda (2014): 45%, cifra que supera los estándares internacionales, por ejemplo, de la Unión Europea, que tiene una media de 12% (Vásquez, 2013, p. 3).

Perfil productivo del sector manufacturero de Boyacá

La evolución de la industria manufacturera boyacense ha sido errática. El número de estable cimientos en operación ha tenido diversos picos, alcanzando su máximo nivel en 2010, para luego declinar, situación que guarda su correlato con el empleo generado. En lo concerniente al producto industrial, los periodos de expansión de este no han estado acompañados de un crecimiento del personal ocupado, lo que podría ser atribuido a un uso más intensivo de la capacidad instalada o a aumentos de la productividad laboral. Tal como ocurrió en la industria nacional, la recesión de 2009 afectó negativamente el empleo, el cual se elevó levemente para luego comprimirse en 2010. La productividad del trabajo ha tendido a incre mentarse a lo largo del periodo, excepto en 2004 y 2009, cuando, en el primer caso, el empleo se expandió y, en el segundo, la producción se con trajo, ante un leve repunte de la contratación de personal (tabla 1).

Tabla 1 Comportamiento de las variables básicas de la industria manufacturera de Boyacá 

Año Número de establecimientos Personal ocupado total Producción bruta ($) Valor agregado ($) Productividad laboral ($)
1997 61 7223 610.171.780 312.417.544 43.253,2
1998 58 6150 627.320.472 327.919.176 53.320,2
1999 52 5591 578.116.143 348.895.576 62.403,1
2000 50 5776 776.816.281 488.040.360 84.494,5
2001 46 5455 823.912.406 484.937.921 88.897,9
2002 46 5730 998.613.964 600.123.575 104.733,6
2003 51 5049 1.278.055.299 767.571.670 152.024,5
2004 49 5948 1.722.268.321 849.542.614 142.828,3
2005 54 5606 1.742.870.770 835.089.225 148.963,5
2006 55 6239 2.203.888.870 1.042.651.049 167.118,3
2007 51 6433 2.197.449.555 1.174.478.031 182.570,8
2008 59 6254 2.526.015.291 1.328.640.582 212.446,5
2009 81 6266 2.239.612.831 1.242.410.041 198.278,0
2010 84 6009 2.347.904.682 1.332.999.596 221.833,8
2011 82 6091 2.781.642.663 1.566.294.963 257.149,1
2012 79 5860 2.833.872.002 1.563.734.401 266.848,9
2013 77 5642 2.873.939.024 1.624.714.289 287.967,8

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

El peso relativo de la industria boyacense ha sido marginal (tabla 2); se observa una incidencia diferenciada en algunas actividades manufactureras enclavadas en el territorio departamental, tales como cemento y acero.

Tabla 2 Crecimiento y participación porcentual en el total nacional de las variables básicas de la industria manufacturera de Boyacá 

Año Variación porcentual Participación porcentual
Personal ocupado total Producción bruta ($) Productividad laboral En el personal ocupado total En el número de establecimientos En la producción bruta
1998 -14,8 2,8 23,3 1,0 0,7 1,3
1999 -9,1 -7,8 17,0 1,0 0,7 1,2
2000 3,3 43,4 35,4 1,1 0.7 1,3
2001 -5,5 6,1 5,2 1,0 0,7 1,2
2002 5,0 21,2 17,8 1,0 0,7 1,3
2003 -11,8 28,0 45,1 0,9 0,7 1,5
2004 17,8 34,7 -6,0 1,0 0,7 1,7
2005 -5,7 1,2 4,3 0,9 0,7 1,6
2006 11,3 26,4 12,2 1,0 0,7 1,7
2007 3,1 -0,3 9,2 1,0 0,7 1,6
2008 -2,8 14,9 16,3 0,9 0,7 1,7
2009 0,2 -11,3 -6,7 1,0 0,9 1,5
2010 -4,1 4,8 11,9 0,9 0,8 1,5
2011 1,4 18,5 115,9 0,9 0,8 1,4
2012 -3,8 1,9 3,8 0,9 0,8 1,4
2013 -3,7 1,4 7,9 0,8 0,8 1,4

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

La modesta presencia del sector industrial departamental en el conjunto nacional se pone de relieve al encontrar que, pese al aumento de la contribución del valor agregado sectorial regional dentro del ámbito nacional -de 2,0% a 3,1% du rante el intervalo-, la evolución de este indicador respecto al empleo sectorial regional (tabla 3) no muestra una estrecha relación que arroje resultados concluyentes.

Tabla 3 Crecimiento y participación porcentual del empleo y valor agregado10 industrial en Boyacá 

Año Empleo industrial total de Boyacá Variación porcentual Valor agregado (VA) industrial de Boyacá (miles de millones de pesos) Variación porcentual Valor agregado (VA) industrial Colombia (miles de millones de pesos) Variación porcentual Participación porcentual
2000 5776 3,3 606 -- 29.054 -- 2,0
2001 5455 -5,5 635 4,8 31.929 -9,9 1,9
2002 5730 5,0 756 19,0 34.426 7,8 2,2
2003 5049 -11,8 964 27,5 38.775 12,6 2.5
2004 5948 17,8 1086 12,6 44.359 14,4 2,4
2005 5606 -5,7 1282 18,0 48.082 8,4 2,7
2006 6239 11,3 1309 2,1 54.706 13,8 2,4
2007 6433 3,1 1524 16,4 62.316 13,9 2,4
2008 6254 -2,8 1866 22,4 66.870 7,3 2,8
2009 6266 0,2 1976 5,9 66.428 -0,7 3,0
2010 6009 -4,1 1916 -3,0 69.527 4,7 2,7
2011 6091 1,4 2378 24,0 76.497 10,0 3,1
2012 5860 -3,8 2526 6,2 81.186 6,1 3,1
2013 5642 -3,7 2577 2,0 84.041 3,5 3,1

Fuente: DANE, Cuentas Departamentales.

Por otro lado, el perfil industrial de Boyacá se ha caracterizado por su estrecha base productiva, orientada hacia la producción de bienes interme dios, cuyas materias primas son extraídas de los yacimientos existentes en el departamento. Como se desprende de la tabla 4, de las 23 divisiones incluidas en la CIIU revisión 3 y 4, once hacen pre sencia en el sector manufacturero boyacense: 15, 18, 20, 22, 24, 26, 27, 28, 29, 34 y 36. El mayor peso sectorial lo ostenta la división 27 (fabricación de productos metalúrgicos básicos), seguida por la división 26 (fabricación de productos minerales no metálicos), las que conjuntamente aportan 78,4% del producto industrial. Si se agrega la división 15 (elaboración de productos alimenticios y de bebi das), las tres divisiones representan 95,3%. La pro porción restante está distribuida en la producción de confecciones, artes gráficas, metalmecánica, carrocerías y muebles. Estas tres últimas divisiones han estructurado, junto con las tres dominantes, la vocación industrial departamental.

Tabla 4 Estructura de la producción industrial en Boyacá (miles de $)11  

Año / división industrial 15 18 20 22 24 26 27 28 29 34 36 Total
2000 191.776 - - - - 251.703 290.693 - - 4.239 38.405 776.816
2001 173.077 - - - - 247.240 357.797 - - 5.966 39.832 823.912
2002 206.102 - - - - 297.399 102.868 - - 7.900 84.345 998.614
2003 212.523 - 1807 - - 330.268 604.776 - - 3.576 125.104 1,278.055
2004 203.861 - 1580 - - 408.020 954.558 - - 11.608 142.641 1.722.268
2005 217.640 - 1446 - - 182.504 1.194.638 - - 14.336 132.266 1.742.871
2006 293.654 - - - - 375.009 1.347.655 - - 23.982 163.589 2.203.889
2007 451.816 - - - - 526.015 997.194 - - 29.866 192.558 2.197.449
2008 366.102 5084 - 2845 - 519.702 1.448.385 41.284 - 20.730 121.881 2.526.015
2009 375.936 7500 - 2730 10.765 531.774 1.139.844 45.827 - 19.390 105.844 2.239.613
2010 503.211 8098 - 2409 8.426 558.029 1.110.181 50.874 69.993 16.445 20.298 2.347.905
2011 541.342 1334 - 2615 12.146 690.619 1.415.891 40.045 26.838 27.337 23.476 2.781.643
2012 481.514 - - 2497 10.755 798.656 1.406.982 44.176 18.419 49.328 21.543 2.833.872
2013 485.929 - 2065 2047 801.149 1.451.611 66.333 - 32.300 26.860 2.873.939

Nota: en 2012, la división 25 tuvo una producción de $ 5646 millones.

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Estructura del empleo industrial en Boyacá

Boyacá no ha escapado de las tendencias desindustrializantes que han causado un repliegue de la industrialización sustitutiva y provocado un dete rioro del tejido productivo, así como la pérdida de empleo en gran parte de las divisiones industriales, exceptuando la 15, 28 y 36. Durante el periodo de referencia, el empleo ha seguido un patrón cíclico (tabla 5) y alcanzado su máximo nivel en 2007, para luego caer persistentemente, lo que no se refleja en la producción manufacturera, que paradójicamente se contrajo en 2007 y 2008. Alimentos y bebidas, metalurgia y cementos pasaron de representar el 87,6% en 2000 a 76,4% en 2013, lo cual evidencia la destrucción del empleo en las plantas embote lladoras, cementeras y siderúrgicas que operaban en el departamento y, de forma paralela, el cambio de sus propietarios y la formulación de nuevas estrategias empresariales de mercado.

Tabla 5 Composición del empleo industrial de Boyacá 

Año / división industrial 15 18 20 22 24 26 27 28 29 B4 B6 Total
2001 111B - - - - 557 2958 - - 152 675 5455
2002 9QQ - - - - 579 3292 - - 150 8Q9 57B0
2003 766 - BB - - 555 269Q - - 75 93Q 5Q49
2004 657 - B1 - - 570 3659 - - 147 884 5948
2005 7B4 - B5 - - 416 B141 - - 2B4 1046 5606
2006 748 - - - - 657 B488 - - 274 1072 6239
2007 728 - - - - 667 B48B - - B0B 1252 64BB
2008 7B6 84 - 56 - 882 B055 240 - 252 949 6254
2009 8B6 128 - 50 86 862 B047 BBB - 20B 721 6266
2010 925 1B5 - 5B - 858 2692 B68 512 19Q 198 6QQ9
2011 9Q8 70 - 50 102 924 2676 B20 502 B4B 196 6Q91
2012 896 - - - - 878 25B7 BB8 4B1 B84 240 5860
2013 97Q - B4 41 - 869 2474 59Q - 3Q9 B17 5642

Nota: En 2013, la división 25 tenía un empleo de 38 personas.

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Adicionalmente, el recorte de personal ha sido un común denominador en los últimos años. El único repunte observado se dio en la metal-mecánica y muebles. Es sintomático en el sector industrial de Boyacá el predominio de procesos intensivos en mano de obra, con una producción orientada a satisfacer la demanda interna.

Contrario a lo acontecido en la industria colombiana, en el sector manufacturero regional el empleo permanente (tabla 6) se desplomó desde comienzos de la pasada década, con ligeras reversiones en 2004, 2006, 2009 y 2011. Esta tendencia contraccionista se le atribuye a la acelerada expan sión del empleo temporal, interrumpida en 2008, para continuar con menor ritmo en esta década.

Tabla 6 Modalidades del empleo industrial de Boyacá 

Año Empleo permanente Empleo temporal Empleo temporal total Propietarios, socios y familiares Empleo industrial total
Directo Indirecto
200012 5264 192 296 488 24 5776
2001 4777 266 B86 652 26 5455
2002 47B2 628 B50 978 20 57B0
200B 4145 416 459 875 29 5Q49
2004 426B 8B0 839 1669 16 5948
2005 3529 97Q 1Q89 2Q59 18 5606
2006 B715 956 1525 2481 4B 6239
2007 B764 1048 1555 260B 66 64BB
2008 3689 976 15B4 2510 55 6254
2QQ9 4447 762 989 1751 68 6266
2010 4156 786 1020 1806 47 6QQ9
2011 422B 9Q5 917 1822 46 6Q91
2012 41Q9 107B 645 1718 BB 5860
201B 3944 972 70B 1675 2B 5642

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

El caso boyacense guarda similitudes con la composición del empleo industrial nacional. En ambos casos, el máximo pico del empleo indirecto se alcanzó en 2007, para posteriormente moderar su caída. Contrasta la disparidad de la trayectoria de los trabajadores a término fijo, en la que los contratados directamente por los estableci mientos industriales superaron, en los últimos dos años, a los contratados a través de terceros, pese a que hasta 2010 los aventajaban ampliamente (gráfica 1). La categoría de propietarios, socios y familiares, similar a lo ocurrido en la industria nacional, representa un disminuido remanente.

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE

Gráfica 1 empleo industrial en Boyacá 

El peso relativo del empleo temporal en sus dos tipos (gráfica 2) tuvo una disminución en la industria boyacense más pronunciado que el regis trado en el agregado nacional: 21 puntos (tabla 7). Estos puntos de incremento del empleo temporal (gráficas 3 y 4) denotan que la tercerización en el departamento se propagó casi una década después (en el 2000) de iniciada en el país (años noventa).

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE

Gráfica 2 Evolución de los tipos de empleo temporal industrial en Boyacá 

Tabla 7 Composición porcentual del empleo industrial de Boyacá 

Año Empleo permanente Empleo temporal Empleo temporal total Propietarios, socios y familiares Empleo industrial total
Directo Indirecto
2000 91,1 B,B 5,1 8,4 0,5 100
2001 87,6 4,9 7,1 12,0 0,4 100
2002 82,6 1Q,9 6,1 17,0 0,4 100
200B 82,1 8,2 9,1 17,B 0,6 100
2004 71,7 13,9 14,1 28,0 0,3 100
2005 62,9 17,B 19,4 B6,7 0,4 100
2006 59,5 15,B 24,4 39,7 0,8 100
2007 58,5 16,B 24,2 40,5 1,0 100
2008 59,Q 15,6 24,5 40,1 0,9 100
2QQ9 71,0 12,1 15,8 27,9 1,1 100
2010 69,2 1B,1 17,0 B0,1 0,7 100
2011 69,3 14,8 15,0 29,8 0,9 100
2012 70,1 18,B 11,0 29,3 0,6 100
201B 69,9 17,2 12,5 29,7 0,4 100

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufac-turera del DANE.

Gráfica 3 Composición porcentual del empleo industrial en Boyacá, año 2000 (%) 

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Gráfica 4 Composión porcentual del empleo industrial en Boyacá, año 2013 (%) 

El auge de la contratación de personal tercerizado tuvo su máximo nivel en 2008, mientras que la de personal temporal directo ocurrió cuatro años después, en 2012. La participación del empleo temporal en la industria de Boyacá es inferior al encontrado en el país, lo cual revela un ritmo más moderado de subcontratación.

Tendencias del empleo temporal en Boyacá

Como se anotó, los trabajadores temporales pueden ser contratados directa o indirectamente (Parra, 2012); bajo esta última modalidad, los es tablecimientos efectúan la contratación a través de las agencias de intermediación13.

La modalidad de contratación utilizada por las empresas manufactureras del departamento no muestra un patrón consistente. De las 11 divisiones, la división 15 (alimentos y bebida) recurrió al personal temporal externalizado, en particular hasta 2006, y a partir de ese año disminuye drásticamente, para ser desplazado por el empleo temporal directo (tabla 8). Por el contrario, la división 26 (cementeras) ha tendido a tercerizar más a los trabajadores justo desde 2006 -después de que el empleo a término fijo directo predominara, quizá en parte por la severa reducción de la planta de personal-, llegando a equiparase las dos categorías.

Tabla 8 Composición sectorial del empleo temporal industrial directo e indirecto en Boyacá 

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Además, la división 27 (siderurgia), uno de los pivotes de la industria regional, revirtió la utilización del personal temporal directo en 2005 y privilegió el indirecto de una forma notoria, lo que sugiere que además de la disminución de la generación de empleo -por despidos o jubilación anticipada-, los puestos de trabajo que se crean son de corta duración. De este modo, aumentó la precarización laboral. Por último, en la división 36 (muebles), en la mayor parte del periodo -salvo entre 2010 y 2012- la tercerización dominó la contratación de personal temporal. Por otra parte, es muy diciente que las divisiones industriales que engancharon solo trabajadores temporales directos sean la 22 (artes gráficas) y 28 (metalmecánica), en tanto que en la 34 (carrocerías) se dio de manera exclusiva, excepto en 2004 y 2005.

El apabullante incremento del empleo tem poral en Colombia y Boyacá podría indicar, como argumentan González (2007) y Parra (2012), que obedece a que las empresas son más propensas a contratar mano de obra temporal con baja cualificación, al implicar costos decrecientes. Pero ello también podría plantear que en la medida en que se contraten trabajadores con mayor cualificación, ello supondrá menores requerimientos y gastos de formación (capacitación14) -los cuales propician mejorías en la productividad-, a los que no tendrían acceso los trabajadores y empleados temporales, dada la rotación en los puestos y la duración de los contratos.

En el sector manufacturero colombiano la categoría funcional de los obreros ha exhibido, en ambas modalidades de contratación temporal, un crecimiento sostenido a lo largo del periodo de análisis (tabla 5A del anexo), que se detuvo solo en 2009 y en el último año -aunque para la indirecta se había anticipado en 2012-, seguido por em pleados administrativos que han repuntado inin terrumpidamente. La vinculación de profesionales tuvo un leve descenso en 2013, lo que no desvirtúa su vigoroso posicionamiento; manifestación, quizá, de la incorporación de mayores innovaciones tecnológicas, como subproducto de las llamadas tecnologías blandas.

Pese al predominio de los obreros en la nómina de personal temporal, tal como se observa en la tabla A6 del anexo, mientras en la contratación directa se comprimió en siete puntos, en la indirecta aumentó dos puntos y medio, duplicándose en los profesionales y nivelándose en ambos tipos en el personal administrativo, a pesar de que en la modalidad indirecta disminuyó desde el inicio del periodo de referencia.

Boyacá ofrece un panorama distinto al nacional (tabla 9). Las diversas categorías registraron notorios altibajos; el máximo pico se encontró para los obreros contratados directamente en 2005, mientras que para los profesionales fue 2012, al igual que para los empleados de administración y ventas. En 2012 los obreros contratados a través de agencias de empleo alcanzaron su máximo nivel, en tanto que los profesionales lo hicieron en 2008 y el personal administrativo en 2011, lo que revelaría que no hay un patrón típico, como se registra en la industria nacional.

Tabla 9 Composición del empleo temporal industrial de Boyacá según categorías funcionales15  

Año Empleo temporal directo Empleo temporal indirecto
Obreros y operarios Profesionales, técnicos y tecnólogos Empleados de administración y ventas Total Obreros y empleados Profesionales, técnicos y tecnólogos Empleados de administración y ventas Total
2000 72 98 22 192 157 8 131 296
2001 209 29 28 266 222 6 158 386
2002 558 27 43 628 251 8 91 350
2003 344 18 54 416 364 4 91 459
2004 700 43 87 830 600 111 128 839
2005 815 38 117 970 945 61 83 1089
2006 819 29 108 956 1266 161 98 1525
2007 825 105 118 1048 1300 167 88 1555
2008 749 91 136 976 1319 170 45 1534
2009 606 25 131 762 791 107 91 989
2010 558 84 144 786 847 76 97 1020
2011 626 135 144 905 606 85 226 917
2012 694 229 150 1073 412 130 103 645
2013 666 167 139 972 611 58 34 703

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

El errático comportamiento de las categorías funcionales no desvirtúa la primacía de los obreros en la contratación directa (tabla 10), no obstante el descenso observado desde 2006, lo que favoreció a las otras modalidades. Los profesionales fueron los más afectados (gráficas 5, 6, 7 y 8). En dirección contraria, los obreros tercerizados registraron, a pesar de las discontinuidades, un incremento de 33 puntos, lo cual contrasta con la merma sustancial en el personal administrativo. En general, los establecimientos industriales de Boyacá se inclinan por la contratación temporal de obreros directamente, aunque han crecido las otras dos categorías; ade más, en el último año se redujo la de profesionales y personal administrativo.

Tabla 10 Composición porcentual de la estructura del empleo temporal industrial de Boyacá, según categorías funcionales  

Año Empleo temporal directo Empleo temporal indirecto
Obreros y operarios Profesionales, técnicos y tecnólogos Empleados de administración y ventas Total Obreros y empleados Profesionales, técnicos y tecnólogos Empleados de administración y ventas Total
2000 37,5 51,0 11,5 53,0 2,8 44,2 131 296
2001 78,6 10,9 10,5 57,5 1,5 41,0 158 386
2002 88,8 4,3 6,9 71,7 2,3 26,0 91 350
2003 82,7 4,3 13,0 79,3 0,9 19,8 91 459
2004 84,3 5,2 10,5 71,5 13,2 15,3 128 839
2005 84,0 3,9 12,1 86,8 5,6 7,6 83 1089
2006 85,7 3,0 11,3 83,0 10,5 6,5 98 1525
2007 78,7 10,0 11,3 83,6 10,7 5,7 88 1555
2008 76,7 9,3 14,0 86,0 11,1 2,9 45 1534
2009 79,5 3,3 17,2 80,0 10,8 9,2 91 989
2010 71,0 10,7 18,3 83,0 7,4 9,6 97 1020
2011 69,1 14,9 16,0 66,1 9,3 24,6 226 917
2012 64,7 21,3 14,0 63,9 20,1 16,0 103 645
2013 68,5 17,2 14,3 86,9 8,2 4,9 34 703

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Es indudable que el creciente aumento del empleo temporal indirecto ha sido estimulado por las reformas laborales que se han adoptado, cuyo sesgo de flexibilización y tercerización o temporalidad se ha esgrimido como un argumento a favor de la búsqueda de mayor competitividad internacional, lo cual significa la adaptación de las empresas a su entorno competitivo.

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Gráfica 5 Empleo temporal directo Boyacá, 2000 (%) 

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Gráfica 6 Empleo temporal directo Boyacá, 2013 (%) 

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Gráfica 7 Empleo temporal indirecto Boyacá, 2000 (%) 

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Gráfica 8 Empleo temporal indirecto Boyacá, 2013 (%) 

CONCLUSIONES

En Colombia, el fenómeno de tercerización se remonta a la década del noventa. Sus principales manifestaciones son la creciente contratación de trabajadores y empleados a término fijo, ya sea directamente por el establecimiento, o a través de empresas de servicios temporales o cooperativas. La legislación que se ha expedido ha sido muy laxa, lo que ha permitido abusos por parte de quienes triangulan la contratación.

El empleo industrial en Boyacá se ha reducido dramáticamente, lo que no ha guardado correspondencia alguna con la dinámica de la producción manufacturera. Es irrelevante la contribución regional al agregado nacional.

En contraste con lo observado en Colombia, donde el empleo permanente no ha descendi do, en Boyacá ha sucedido lo contrario. Por otro lado, mientras en Colombia la contratación a término fijo alcanzó su máxima cota en 2013, cuando representó el 41,4%, en este departamento se situó en 29,7%. El empleo a término definido cumple una función amortiguadora dentro del ciclo industrial.

A escala nacional el empleo temporal directo apunta a equipararse al indirecto, aunque tendiendo a decrecer. En la industria boyacense, pese a haber aventajado el empleo indirecto al directo hasta finales de la década pasada, en los últimos años se revirtió esta tendencia. No se puede soslayar que esta recomposición puede atribuirse al deterioro del tejido indus trial departamental, caracterizado por cierre de empresas y recorte de personal.

En la industria boyacense no se registra un patrón definido en la utilización del empleo temporal; se observa el punto de inflexión en 2006. Mientras en algunas divisiones el empleo temporal directo fue predominante, en otro fue el indirecto. En el primer caso se inscribe la división 15 (alimentos y bebidas). En el se gundo caso, se encontraron las divisiones 26 (cementos), 27 (siderurgia) y 34 (carrocerías), y parcialmente en la 36 (muebles). En contraste, las divisiones 22 (artes gráficas) y 28 (metal-mecánica) recurrieron solo a la contratación directa de trabajadores.

Tal como se observa en Colombia, dentro de las categorías ocupacionales que integran el empleo temporal industrial en Boyacá, los obreros y empleados, tanto los contratados directa como indirectamente, sobrepasaron el 70%. De las dos categorías restantes, la de mayor representatividad fue la de profesiona les, técnicos y tecnólogos vinculados al proceso productivo.

Pese a la reducción absoluta del contingente de trabajadores, los tercerizados han mostrado las mayores fluctuaciones. Sorprende que durante el periodo de referencia, en algunos años -a diferencia de lo acontecido en el país- los empleados de administración y ventas hayan superado al de profesionales, técnicos y tecnólogos. Las similitudes entre la industria nacional y la boyacense es la proporción de 30/70 entre el personal técnico, el administrativo y los obreros. 8. En síntesis, la creación de empleo estable, es decir, permanente, tiende a comprimirse a favor del temporal. A pesar del moderado crecimiento de esta modalidad de contratación, es previsible que continúe expandiéndose, en razón a que la lenta reactivación industrial -luego de un persistente estancamiento ocasionado por la desindustrialización- requerirá de estrategias de reestructuración, mediante mayor flexibilización de las relaciones de trabajo, las cuales son promovidas tanto por el Gobierno Nacional como por las agremiaciones empresariales.

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* Este documento forma parte de las iniciativas emprendidas por los grupos de investigación OIKOS y GIDICON, durante los últimos tres años, en torno al análisis de la problemática local y regional del empleo temporal.

** Economista, Magíster en Economía. Profesor de la Escuela de Economía de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Tunja, Colombia. Integrante del grupo de investigación OIKOS de la UPTC. Correo electrónico: edilberto.rodriguez@uptc.edu.co

*** Contadora Pública, Magíster en Administración. Profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Tunja, Colombia. Coordinadora del Grupo de Investigación Dinámica Contable (GIDICON) de la UPTC. Correo electrónico: linalopezuptc@hotmail.com

19JEL: J60, O14

1Según Moncayo (2008), "el crecimiento económico implica no sólo la expansión continua de la cantidad de bienes y servicios que produce una economía, sino un cambio de composición del producto, del empleo generado por las distintas actividades productivas y del comercio exterior" (p. 236). Por otro lado, "la creación sostenida de empleos requiere cambios estructurales, es decir, la capacidad de una economía de generar constantemente nuevas activida des de rápido crecimiento que se caractericen por un alto valor agregado y productividad, así como por crecientes rendimientos a escala" (ONUDI, 2015, p. 1). La industria manufacturera es el eje de la transformación estructural.

2La Asociación Colombiana de Empresas de Servicios Tem porales (ACOSET, 2012) la define así: "La tercerización u outsourcing es la posibilidad que tienen las empresas de acudir a un tercero para que este de manera independiente y autónoma realice funciones o actividades que no son propias del negocio principal de la empresa, que le permite una reducción en los costos operativos y mejorar su desem peño, al facilitársele la dedicación a su actividad principal (actividad misional permanente) o core business".

3En algunos países se denominan empresas de trabajo temporal (ETT), definidas como "empresas constituidas con la finalidad de proveer personal a otras. [...] No se trata de meras colocadoras, sino de entidades que asumen la condición de empleador de aquellos que trabajan para un tercero. Estas se hacen cargo de administrar la relación de trabajo que se realiza en la empresa donde el personal presta efectivamente sus servicios, suscriben y ponen tér mino al contrato de trabajo, pagan las remuneraciones y las cotizaciones provisionales" (Echeverría, 2001, p. 7).

4A estas tres modalidades de contratación temporal se suman los criticados contratos sindicales. La modalidad dominante son las EST, seguida por las CTA y las EAT (Ariza, 2011).

5En 2012, ACOSET reportó 595.590 trabajadores en misión, dentro de los cuales el sector industrial representaba el 23,8%. Otros estudios como el de Ariza (2011) y Pineda (2014) calculan que el medio millar de EST registradas em plean entre 1 millón y 1,5 millones de personas. Según el Ministerio de Trabajo, a marzo de 2015 el registro vigente de EST activas, entre principales y sucursales, era de 873 empresas. Asimismo, este ministerio reveló que en el periodo 2003-2013 la demanda de trabajo (colocaciones), a través de las EST, pasó de 401.797 a 433.898 personas, y descendió la proporción de la industria manufacturera de 129.733 a 121.807 contratados.

6El número de CTA en 2012, según registros de Confedera ción de Cooperativas de Colombia (Confecoop), ascendió a 2890. Es paradójico que esta modalidad de organización cooperativa, pese a representar el 44,5% de las entidades, solo copaba el 7% de los afiliados. Es muy ilustrativo que el 98% de estas cooperativas se dedicaban a los servicios. Cabe recordar que en ese año el número de cooperativas existentes era de 6421 y 6.541.080 afiliados (Confecoop, 2012).

7Según la metodología de la Encuesta Anual Manufacturera (EAM), el personal temporal indirecto es aquel que se con trata por intermedio de agencias.

8El personal temporal directo corresponde al contratado directamente por el establecimiento.

9En 2014, la contribución del empleo temporal descendió levemente y representó 40,6%.

10Al cotejarse las cifras sobre valor agregado de las Cuentas Nacionales con las de la Encuesta Anual Manufacturera, se evidencia que el registro de la segunda fuente es mayor que el de la primera (tablas 2 y 3).

11En la tabla 4, para el 2013 se hizo la equivalencia entre la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU) Revisión 3 y la Revisión 4, para facilitar la comparación con los demás años de la serie cronológica. El nivel de agregación es la división. La última revisión estuvo vigente hasta 2013 y se remonta al 2000. La primera y segunda revisión rigieron hasta 1969 y 1999, respectivamente.

12Se tomó 2000 como inicio del periodo de análisis por cuanto es a partir de este año cuando se acelera la contratación temporal. Pineda (2014) sugiere que este fenómeno fue resultado de los coletazos de la crisis de 1999.

13Infortunadamente, debido al nivel agregado de la información de la EAM, esta no arroja indicios acerca del tipo de intermediario laboral.

14Echeverría (2001) señala que el concepto tradicional de calificación y capacitación ha sido reemplazado por la noción de competencias laborales. Este autor, citando a María Angélica Ducci, escribe: "La competencia laboral es la construcción social de aprendizajes significativos y útiles para el desempeño productivo en una situación real de trabajo que se obtiene no sólo a través de la instrucción, sino también —y en gran medida— mediante el aprendizaje por experiencia en situaciones concretas de trabajo" (p. 12).

15Tres son las categorías funcionales incluidas en la EAM: a) obreros y operarios, b) profesionales, técnicos y tecnólo gos, que se agrupan el área de producción, y c) empleados de administración y ventas.

ANEXOS

Tabla A1 Comportamiento de las variables básicas de la industria manufacturera de Colombia 

Año Numéro de establecimientos Personal ocupado total Producción bruta (miles de $) Valor agregado (miles de $) Productividad laboral por persona (miles de $)
1997 8320 630.588 42.078.346.840 19.049.470.430 30.209,10
1998 7861 592.956 47.596.087.144 21.730.789.114 36.648,20
1999 7441 533.340 48.569.716.987 22.360.842.545 41.926,10
2000 7246 534.573 61.036.605.397 26.744.216.509 50.029,10
2001 6960 528.022 68.196.509.877 29.507.297.033 55.882,70
2002 6881 531.213 74.947.634.467 32.756.868.974 61.664,30
2003 7230 545.897 87.329.291.668 37.083.322.355 67.919,80
2004 7249 570.855 100.110.385.674 42.655.676.818 74.722,40
2005 7524 587.630 108.340.147.335 46.513.886.253 79.155,10
2006 7369 612.080 126.694.525.578 55.433.954.175 90.566,50
2007 7257 637.621 139.189.799.013 61.469.417.083 96.404,30
2008 7937 652.854 149.750.141.148 65.014.561.489 99.585,10
2009 9135 641.444 144.225.915.575 64.669.332.622 100.818,40
2010 9946 665.556 156.527.707.423 67.802.873.941 101.874,00
2011 9809 679.926 192.937.240.465 76.338.526.321 112.274,80
2012 9488 676.425 199.767.797.209 75.865.747.833 112.156,90
2013 9227 676.883 203.809.695.355 78.832.316.210 116.463,90

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Tabla A2 Crecimiento de las de las variables básicas de la industria manufacturera de Colombia (%) 

Año Personal ocupado total Producción bruta Productividad laboral
1998 6 12 21
1999 -10 2 14
2000 0 26 19
2001 -1 12 12
2002 1 10 10
2003 3 17 10
2004 5 15 10
2005 3 8 6
2006 4 17 14
2007 4 10 6
2008 2 8 3
2009 -2 -4 1
2010 4 9 1
2011 2 23 10
2012 -1 4 0
2013 0 2 4

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Tabla A3 Composición del empleo industrial en Colombia 

Año Empleo permanente Empleo temporal Empleo temporal total Propietarios, socios y familiares Empleo industrial total
Directo Indirecto
2000 369.217 80.705 80.928 161.633 3723 534.573
2001 345.564 90.713 88.476 179.189 3269 528.022
2002 336.238 94.152 97.816 191.968 3007 531.213
2003 330.527 97.430 114.810 212.240 3130 545.897
2004 324.515 103.623 139.462 243.085 3255 570.855
2005 327.150 106.239 150.998 257.237 3243 587.630
2006 333.124 107.334 168.299 275.633 3323 612.080
2007 348.698 114.505 171.203 285.708 3215 637.621
2008 363.539 119.656 166.623 286.279 3036 652.854
2009 369.275 117.395 151.155 268.950 3619 641.444
2010 378.550 126.112 156.826 282.938 4068 665.556
2011 386.736 135.968 153.261 289.229 3961 679.926
2012 387.493 148.285 136.885 285.170 3762 676.425
2013 393.642 148.095 131.730 279.825 3416 676.883

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Tabla A4 Composición porcentual del empleo industrial en Colombia 

Año Empleo Empleo temporal Empleo Propietarios, socios y familiares Empleo
permanente temporal total industrial total
2000 69,1 15,1 15,1 30,2 0,7 100
2001 65,4 17,2 16,7 33,9 0,7 100
2002 63,3 17,7 18,4 36,1 0,6 100
2003 60,5 17,8 21,0 38,8 0,7 100
2004 56,8 18,1 24,4 42,5 0,7 100
2005 55,7 18,1 25,7 43,8 0,5 100
2006 54,4 17,5 27,5 45,0 0,6 100
2007 54,7 17,9 26,8 44,7 0,6 100
2008 55,7 18,3 25,5 43,8 0,5 100
2009 57,5 18,3 23,6 41,9 0,6 100
2010 56,8 18,9 23,6 42,5 0,7 100
2011 56,9 20,0 22,5 42,5 0,6 100
2012 57,3 21,9 20,2 42,1 0,6 100
2013 58,1 21,9 19,5 41,4 0,5 100

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Tabla A5 Estructura del empleo temporal industrial de Colombia según categorías funcionales 

Año Empleo temporal directo Empleados de administración y ventas Total Empleo temporal indirecto Empleados de administración y ventas Total
Obreros y empleados Profesionales, técnicos y tecnólogos Obreros y empleados Profesionales, técnicos y tecnólogos
2000 62.592 3219 14.894 80.705 57.639 2328 20.961 80.928
2001 69.120 3930 17.663 90.713 65.980 2793 19.703 88.476
2002 71.626 3953 18.573 94.152 74.462 3470 19.884 97.816
2003 73.778 4556 19.096 97.430 88.217 4052 22.541 114.810
2004 78.498 4716 20.409 103.623 107.474 5815 26.173 139.462
2005 80.110 4687 21.442 106.239 116.730 6600 27.668 150.998
2006 80.403 5815 21.116 107.334 132.540 7104 28.655 168.299
2007 87.073 5734 21.698 114.505 133.522 7463 30.218 171.203
2008 87.352 7303 25.001 119.656 126.540 7052 33.031 166.623
2009 83.829 7554 26.012 117.395 112.431 6395 32.329 151.555
2010 90.865 8572 26.675 126.112 116.125 8237 32.464 156.826
2011 98.475 9172 28.321 135.968 111.387 9401 32.473 153.261
2012 104.934 12.460 30.891 148.285 99.245 8086 29.554 136.885
2013 103.939 12.306 31.850 148.095 97.236 7718 26.776 131.730

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Tabla A6 Composición porcentual de la estructura del empleo temporal industrial de Colombia según categorías funcionales 

Año Empleo temporal directo Empleo temporal indirecto
Obreros y empleados Profesionales, técnicos y tecnólogos Administración y ventas Obreros y empleados Profesionales, técnicos y tecnólogos Administración y ventas
2000 77,5 4,0 18,5 71,2 2,9 25,9
2001 76,2 4,3 19,5 74,6 3,1 22,3
2002 76,1 4,2 19,7 76,1 3,5 20,4
2003 75,7 4,7 19,6 76,8 3,5 19,7
2004 75,7 4,5 19,7 77,1 4,2 18,7
2005 75,4 4,4 20,2 77,3 4,4 18,3
2006 74,9 5,4 19,7 78,7 4,2 17,1
2007 76,0 5,0 19,0 78,0 4,3 17,7
2008 73,0 6,1 20,9 75,9 4,2 19,9
2009 71,4 6,4 22,2 74,2 4,2 21,6
2010 72,0 6,8 21,2 74,0 5,2 20,8
2011 72,4 6,7 20,9 72,7 6,1 21,2
2012 70,8 8,4 20,8 72,5 5,9 21,6
2013 70,2 8,3 21,5 73,8 5,8 20,4

Fuente: cálculos de los autores a partir de Encuesta Anual Manufacturera del DANE.

Recibido: 15 de Septiembre de 2015; Revisado: 27 de Mayo de 2016; Aprobado: 20 de Octubre de 2016

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