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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Virginia Apgar y la anestesiología obstétrica: aportes, anécdotas y aficiones]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center>       <p><b>Virginia Apgar y la anestesiolog&iacute;a obst&eacute;trica: aportes, an&eacute;cdotas y aficiones</b></p>       <p><b>Virginia Apgar and obstetric anaesthesia</b>: <b>contributions, anecdotes and likings</b></p> </center></p>     <p>    <center>Alfredo J&aacute;come Roca, MD, FACP*</center></p>     <p>    <center>Recibido: agosto 21/2001 - Revisado: octubre 2/2001 - Aceptado: mayo 30/2002</center></p>     <p>* Internista-endocrin&oacute;logo. Miembro de N&uacute;mero de la Academia Nacional de Medicina, de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina y Honorario de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Endocrinolog&iacute;a. </p>     <p>En el 2002 estamos recordando los cincuenta a&ntilde;os de la presentaci&oacute;n del estudio sobre el popular puntaje Apgar, realizada en el 27° Congreso Anual de Anestesistas, reuni&oacute;n conjunta de la Sociedad Internacional de Investigaci&oacute;n en Anestesia y el Colegio Internacional de Anestesistas, en septiembre de 1952, en Virginia Beach; este an&aacute;lisis sencillo de un sistema f&aacute;cil y expedito de valorar a un reci&eacute;n nacido, ha resultado de extraordinaria utilidad para anestesi&oacute;logos, ginecoobstetras y pediatras neonat&oacute;logos (1). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Virginia Apgar (1909-1974) fue ante todo una mujer excepcional. Es cierto que su ni&ntilde;ez qued&oacute; marcada por las veleidades cient&iacute;ficas de su padre, quien incursion&oacute; en la astronom&iacute;a con su telescopio artesanal y se interesaba en la inventiva (experimentado con electricidad y ondas radiales) en un laboratorio que manten&iacute;a en el s&oacute;tano de su casa; hasta lleg&oacute; a publicar tal cual experiencia sobre el planeta J&uacute;piter. Pero los ingresos en casa de su padre fueron m&aacute;s bien escasos. En cuanto a su relaci&oacute;n con los m&eacute;dicos, &eacute;sta estuvo determinada por la precoz muerte de su hermano (falleci&oacute; de tuberculosis a los tres a&ntilde;os) o por las frecuentes visitas al doctor de otro de ellos, afectado por un eczema infantil que lo torn&oacute; un enfermo cr&oacute;nico. Pero su tenacidad y positivismo se pudieron ver por sus estudios en tiempos de la preguerra, ya que cuando termin&oacute; College en Mount Holyoke, podr&iacute;a decirse que era un esp&eacute;cimen raro pues casi ninguna mujer terminaba su bachillerato (2). </p>     <p>M&aacute;s fuera de lo com&uacute;n era estudiar medicina y, sobre todo, en una escuela tan competitiva como la de Columbia University en Nueva York, para despu&eacute;s med&iacute;rsele a un internado quir&uacute;rgico en el Presbyterian, con un jefe de la talla del doctor Alan Whipple, lo que fue ciertamente un logro, aunque con frustraciones. </p>     <p>La cirug&iacute;a era entonces extremadamente competida en la ciudad de Nueva York, y la experiencia de las escasas mujeres cirujanas que se hab&iacute;an entrenado con Whipple no hab&iacute;a sido buena. Este profesor consideraba que las intervenciones quir&uacute;rgicas estaban tremendamente limitadas por un deficiente proceso anest&eacute;sico, por lo que se necesitaban profesionales que incursionaran en esta especialidad. As&iacute; que, en parte aconsejada por su maestro, y en parte porque la anestesia era como una dependencia de la cirug&iacute;a -no obstante ser considerada labor de enfermeras-, al poco tiempo de trabajar en la Gran Manzana precisamente con una de estas enfermeras anestesistas, logr&oacute; vincularse (por seis meses) al Departamento de Anestesiolog&iacute;a de la Universidad de Wisconsin, en Madison. </p>     <p>Para encontrar esta posici&oacute;n en una de las trece instituciones americanas que ofrec&iacute;an entrenamiento en este campo, ella tuvo que escribir al doctor Frank McMechan quien fung&iacute;a como secretario de "Anestesistas Asociados de Estados Unidos y Canad&aacute;", la organizaci&oacute;n m&aacute;s importante de la especialidad en el pa&iacute;s que, insistimos, era b&aacute;sicamente una labor de enfermer&iacute;a. Por dificultades de alojamiento, Apgar dej&oacute; este departamento dirigido por Ralph Waters (3) y regres&oacute; al Bellevue Hospital de Nueva York, para laborar al lado de Ernest Rovenstine, donde tuvo que dormir en los alojamientos para las muchachas del servicio, lo que por primera le hizo inscribir su queja en el Diario que llevaba. </p>     <p>En 1938 la doctora Virginia obtuvo al fin un reconocimiento al ser nombrada "Directora de la Divisi&oacute;n de Anestesia y Anestesista Adscrita" en su Hospital de Columbia. Era s&oacute;lo una luz al final del t&uacute;nel, ya que la carga de trabajo era apabullante, imposible conseguir residentes que ayudaran (la primera residente, Ellen Foot, ingres&oacute; dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde), la compensaci&oacute;n econ&oacute;mica era inadecuada y los cirujanos, a quienes habr&iacute;a que imaginar como unas "Prima Donna", dif&iacute;cilmente aceptaban que estos m&eacute;dicos al frente de la m&aacute;scara de los gases, pudieran ser verdaderos colegas.</p>     <p>La Segunda Guerra Mundial ejerci&oacute; una influencia definitiva en el ejercicio de la anestesia, pues aunque el trabajo se increment&oacute; notablemente pues los hombres marcharon al frente de batalla, al regreso hubo un incremento de solicitudes para residencia (en 1948 ya ten&iacute;an dieciocho m&eacute;dicos entren&aacute;ndose en el programa de Columbia), y la anestesia era ya entonces administrada por m&aacute;s m&eacute;dicos que enfermeras. </p>     <p>En cuanto a los cirujanos, los de m&aacute;s edad se hab&iacute;an acostumbrado a dar ellos mismos el anest&eacute;sico. Cre&iacute;an pues que ten&iacute;an la informaci&oacute;n sobre lo que mejor pod&iacute;a funcionar al paciente, as&iacute; que la labor de concientizaci&oacute;n la tuvo que hacer Apgar con los cirujanos j&oacute;venes, que ten&iacute;an una mentalidad m&aacute;s abierta. En cuanto a los honorarios, un anestesista (como denominaban a los anestesi&oacute;logos de la &eacute;poca), no pod&iacute;a cobrar, as&iacute; que recib&iacute;an algo de lo que el hospital cobraba por derechos de sala (4). </p>     <p>Podr&iacute;amos imaginarnos a la acelerada doctora, en su lucha por rescatar su especialidad de la especie de lodo en que se encontraba, con su hablar r&aacute;pido que describieron unos residentes de anestesia en la fiesta de graduaci&oacute;n, con letra adaptada a un ritmo popular de Norteam&eacute;rica: </p>     <p>"El &uacute;nico consejo que te puedo dar </p>     <p>si es que puedes aprender el truco </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>es que hables tan r&aacute;pido como yo </p>     <p>as&iacute; que nadie te pueda contestar". </p>     <p>"Aunque algunos dicen que hablo muy r&aacute;pido, </p>     <p>yo les sostengo que est&aacute;n equivocados </p>     <p>porque puedo decirles el doble de cosas </p>     <p>y me gasto s&oacute;lo la mitad del tiempo". </p>     <p>Apgar aspiraba a formar un Departamento de Anestesiolog&iacute;a -no una simple Divisi&oacute;n- con especialistas m&eacute;dicos y residentes, reduciendo poco a poco el campo a las enfermeras anestesistas, quienes eran pacientes, dedicadas y t&eacute;cnicamente h&aacute;biles, caracter&iacute;stica considerada especial del sexo femenino. Esto lo logr&oacute;, m&aacute;s no la deseada Direcci&oacute;n del Departamento, quien la ocup&oacute; meses m&aacute;s tarde el anestesi&oacute;logo del Bellevue, Emmanuel Papper. </p>     <p>Esto llev&oacute; a la doctora Virginia a dedicarse a la <b>anestesia obst&eacute;trica </b>(5). Estando dedicada a estos menesteres, alguna ma&ntilde;ana de 1949, durante un desayuno de trabajo, un estudiante que rotaba por anestesia dijo algo en relaci&oacute;n con la necesidad de tener un m&eacute;todo de valoraci&oacute;n de los reci&eacute;n nacidos. </p>     <p>"Eso es f&aacute;cil, te mostrar&eacute; c&oacute;mo se hace" dijo Apgar, anotando los cinco puntos de lo que ser&iacute;a el famoso m&eacute;todo en un pedazo de papel que encontr&oacute; sobre la mesa. Acto seguido se dirigi&oacute; a obstetricia, para poner en pr&aacute;ctica la idea que hab&iacute;a tenido (6-8). </p>     <p>Como recordamos, este m&eacute;todo efectivo y f&aacute;cil de valorar un reci&eacute;n nacido al minuto (como fue inicialmente propuesto por la doctora Apgar) y a los cinco minutos, se basa en puntajes que van de 0 a 2 para cada uno de los par&aacute;metros de frecuencia cardiaca, respiraciones, tono muscular, color de la piel y reflejos. En forma resumida, el esquema es como sigue: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frecuencia cardiaca: ausente (0), &lt; 100 (1), &gt; 100 (2). </p>     <p>Respiraciones: ausentes (0), lentas e irregulares (1), -llanto fuerte y bueno- seguramente en aquellos cincuentas, despu&eacute;s de la tradicional nalgada (2). </p>     <p>Tono muscular: fl&aacute;cido (0), alguna flexi&oacute;n de brazos y piernas (1), movimientos activos (2). </p>     <p>Color: completamente azul o p&aacute;lido (0), azul en manos y pies, pero rosado en el cuerpo (1), completamente rosado (2). </p>     <p>Reflejos: ausentes (0), mueca (1), mueca y tos (ya en las posteriores &eacute;pocas del succionador "Gomco", inducida por &eacute;ste) o estornudo (2). </p>     <p>Un tiempo m&aacute;s tarde, alguien se ingeni&oacute; un acr&oacute;stico que facilitar&iacute;a el recuerdo del puntaje. Dice as&iacute;: </p>     <p><b>A </b>pariencia (color de la piel) </p>     <p><b>P </b>ulso </p>     <p><b>G </b>rimace (reflejos) </p>     <p><b>A </b>ctividad (muscular) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>R </b>espiraci&oacute;n. </p>     <p>La semilla germinaba, y el inter&eacute;s por la investigaci&oacute;n fructific&oacute; con la contrataci&oacute;n de dos expertos -el anestesi&oacute;logo Duncan Holaday y el pediatra Stanley James-, lo que permiti&oacute; la incorporaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as para medir el equilibrio &aacute;cido-b&aacute;sico y los gases sangu&iacute;neos. Pudieron demostrar que los beb&eacute;s acid&oacute;ticos e hip&oacute;xicos ten&iacute;an bajos puntajes Apgar (9-11). Por un accidente afortunado pudieron cateterizar la arteria umbilical, y en la inquietud y curiosidad permanentes de la anestesi&oacute;loga, por medio de un cat&eacute;ter para succionar, pudo desarrollar un m&eacute;todo tambi&eacute;n simple para detectar, al momento del nacimiento, la atresia de las coanas, la fistula tr&aacute;queo-esof&aacute;gica, la atresia duodenal y el ano imperforado. El polihidramnios -como lo publicar&iacute;a m&aacute;s tarde- estaba asociado con malformaciones cong&eacute;nitas (12). </p>     <p>James ten&iacute;a conocimientos de cardiolog&iacute;a y estaba interesado en lograr el desarrollo de m&eacute;todos de resucitaci&oacute;n cardiaca en reci&eacute;n nacidos; en efecto lo logr&oacute;, demostrando que el sistema de ox&iacute;geno intrag&aacute;strico utilizado hasta aquel momento era inefectivo, popularizando el uso del laringoscopio y de la intubaci&oacute;n, y preparando una pel&iacute;cula sobre t&eacute;cnicas de resucitaci&oacute;n que tuvo amplia difusi&oacute;n gracias al apoyo econ&oacute;mico de un laboratorio farmac&eacute;utico. </p>     <p>Los aportes de Holaday fueron varios, entre ellos la descripci&oacute;n de una t&eacute;cnica de depuraci&oacute;n de nitr&oacute;geno para medir el ciclopropano, la utilizaci&oacute;n del microgas&oacute;metro de Nadelson para medir gases arteriales en la presencia de agentes anest&eacute;sicos, y antes de comprar uno de los primeros electrodos de Astrup para medir pH f&aacute;cilmente, logr&oacute; m&eacute;todos para determinarlo de una mejor forma (5). </p>     <p>El grupo demostr&oacute; que el ciclopropano era particularmente depresor para el reci&eacute;n nacido, con lo que este popular gas perdi&oacute; todo papel en anestesia obst&eacute;trica. Curiosamente era el agente preferido por Apgar, pues cre&iacute;a que era completamente seguro e inocuo. Pero cuando sus asociados le demostraron que esto no era as&iacute;, de inmediato lo acept&oacute; y a la hora del almuerzo dio la despedida a su gas favorito (10). </p>     <p>Entre 1938 y 1946, el departamento incorpor&oacute; todas las nuevas tecnolog&iacute;as y descart&oacute; otras como el uso obst&eacute;trico del "ciclo". Se empezaron a usar el &oacute;xido nitroso, el tiopental, el curare, el bloqueo nervioso, el uso de caucho conductivo y despu&eacute;s el no conductivo, etc. Dentro de sus residentes egresados, dos de ellos, Frank Moya y Sol Schneider, llegaron a ser grandes investigadores en anestesia obst&eacute;trica. </p>     <p>El trabajo original sobre el puntaje Apgar se public&oacute; en 1953 (13); a&ntilde;os despu&eacute;s se desarroll&oacute; un estudio conjunto en doce instituciones, en el que se demostr&oacute;, en un total de 17.221 beb&eacute;s, que el puntaje Apgar - y en particular el realizado a los cinco minutos-, era un predictor de supervivencia neonatal y del desarrollo neurol&oacute;gico futuro (14).</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/rcog/v53n2/a04f.gif"></center></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><img src="/img/revistas/rcog/v53n2/a04festamp.gif"></center></p>     <p>Entre 1960 y 1974, cuando falleci&oacute; v&iacute;ctima de un c&aacute;ncer, estuvo como directora de la divisi&oacute;n de malformaciones cong&eacute;nitas de la Fundaci&oacute;n Nacional, la que ha sido m&aacute;s conocida como "La Marcha de las Monedas". Previamente hab&iacute;a realizado una maestr&iacute;a en Salud P&uacute;blica en la Universidad Johns Hopkins, con el fin de mejorar sus conocimientos sobre estad&iacute;stica. </p>     <p>No todo en la vida de Virginia Apgar fue medicina ni anestesiolog&iacute;a. Le encantaba pescar, trabajar en el jard&iacute;n y seguir los juegos de b&eacute;isbol de las Grandes Ligas. Era filat&eacute;lica consumada, y aprovechaba sus viajes para coleccionar estampillas de numerosos pa&iacute;ses; perteneci&oacute; a la Sociedad Americana de Filatelia, y ella misma fue objeto de un estampilla recordatoria (15). Un tiempo despu&eacute;s de su muerte ingres&oacute; al Sal&oacute;n de la Fama de las Mujeres, al lado de otras importantes damas que descollaron en campos muy dif&iacute;ciles, antes vedados a personas del sexo femenino (16-17). </p>     <p>Apgar fue devota de la m&uacute;sica cl&aacute;sica, y particip&oacute; como violinista en cuartetos integrados por m&eacute;dicos; adem&aacute;s aprendi&oacute; a fabricar instrumentos de cuerda y cuatro de ellos se exhiben en una sala de exposiciones. Tan s&oacute;lo por sus aficiones no m&eacute;dicas podr&iacute;amos decir que su vida fue extraordinaria, pues en ellas se desempe&ntilde;&oacute; con maestr&iacute;a y entusiasmo. No era persona de perder el tiempo ni de hacer las cosas a medias. Hizo numerosas amistades entre colegas, alumnos y pacientes. En alguna oportunidad, una m&eacute;dica, antigua alumna suya, le pidi&oacute; que la asistiera con los gases en el momento de dar a luz; le fue imposible llegar a tiempo, pero habiendo nacido el beb&eacute;, se dedic&oacute; a tomar fotograf&iacute;as del acontecimiento (2). </p>     <p>Fue pionera en anestesia obst&eacute;trica y dio las bases de la perinatolog&iacute;a. No s&oacute;lo es recordada por los anestesi&oacute;logos, sino por los pediatras neonat&oacute;logos y particularmente por los obstetras en su labor cotidiana. </p> <b>    <P ALIGN="CENTER">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</p> </b>     <p>1. Steele R. Apgar Scoring, what is it? <a href="http://www.parentsplace.com/">http://www.parentsplace.com/</a></p>     <p>2. Enocha BE. Virginia Apgar, a legend becomes a postage stamp. P&amp;S Journal 1994;14(3). </p>     <p>3. Waters RM. Anesthesiology in the hospital and in the medical school. JAMA 1946;130:909-912. </p>     <p>4. Calmes SH. Virginia Apgar, a woman physician's career in a developing specialty. J Am Med Women's Assoc 1984;39: 184-8. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5. Calmes SH. Virginia Apgar, MD, At the Forefront of Obstetric Anesthesia. ASA. Newsletter Oct. 1992; 9-12. </p>     <p>6. Calmes SH. Development of the Apgar Score. In: Ruphret J, et al. (Eds). Anaesthesia, Essays on Ilts History.   Berlin: Springer-Verlag; 1985. </p>     <p>7. Lemelson-MIT Prize Program. Virginia Apgar, Newbom Scoring System. Inventor of the Week Archives. <a href="http://www.web.mit.edu/">http://www.web.mit.edu/</a></p>     <p>8. Calmes SH. And what about the baby? Virginia Apgar and the Apgar Score. ASA Newsletter Sept. 1997. p. 20-22. </p>     <p>9. Apgar V, Holaday DA, James LS, Weisbrot IM. Evaluation of the newborn infant, second report. JAMA 1958;165: 1985-8. </p>     <p>10. Apgar V, Holaday DA, James LS. Comparison of regional and general anesthesia in obstetrics. JAMA 1957;165:2155-61. </p>     <p>11. Apgar V. The newborn (Apgar) scoring system. Pediatr Clin North Am 1966;13:645-50. </p>     <p>12. Moya F, Apgar V, James LS, Berien C. Hydramnios and congenital abnormalities. JAMA 1960;173:1552-6. </p>     <p>13. Apgar V. A proposal for a new method of evaluation of the newborn infant. Curr Res Anesth Analg 1953;32:260-7. </p>     <p>14. Drage JS, Kennedy C, Schwartz BK. The Apgar Score as an index of neonatal mortality. Obstet Gynecol 1964;24: 222. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>15. US Postal Service. New Stamp scores a "10" on the Apgar Scale. Stamps News Release # 94-041. <a href="http://www.apgar.net/">http://www.apgar.net/</a></p>     <p>16. Apgar E. Speech on behalf of the Apgar family. </p>     <p>17. Calmes SH. Virginia Apgar, MD, Inducted into National Women's Hall of Fame. ASA Newsletter 1995;59(12). </p>      ]]></body>
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