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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones éticas y profesionales a la práctica ginecobstétrica en Colombia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><b>Consideraciones &eacute;ticas y profesionales a la pr&aacute;ctica ginecobst&eacute;trica en Colombia</b></center></p>     <p>    <center>Andr&eacute;s Sarmiento R., M.D.*</center></p>     <p>    <center>Recibido: junio 13/2002 - Revisado: julio 23/2002 - Aceptado: agosto 5/2002</center></p>     <p>* Jefe del Departamento de Obstetricia, Ginecolog&iacute;a y Reproducci&oacute;n Humana, Fundaci&oacute;n Santa Fe de Bogot&aacute;. Profesor Asistente Medicina Materno-Fetal, Universidad El Bosque. Director Cient&iacute;fico OBGYN LTDA, Bogot&aacute;.</p>     <p><i>En esta mala hora de la profesi&oacute;n, es conveniente y hasta imprescindible que todos leamos, sepamos y ejerzamos el profesionalismo m&eacute;dico.</i></p>     <p>    <center><b>Ethical and professional considerations in the practice of Obstetrics and Gynecology in Colombia</b></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>Durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os la pr&aacute;ctica m&eacute;dica ha sufrido una transformaci&oacute;n trascendental. Aspectos puntuales como la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y la remuneraci&oacute;n del profesional m&eacute;dico han sido revaluados en forma profunda por terceros con intereses no-m&eacute;dicos. De un sistema de pago individual por servicio, ajeno a control alguno de instituciones o aseguradores, se pas&oacute; a un sistema prepagado altamente controlado por &eacute;stos. Las aseguradoras, las organizaciones de venta de servicios m&eacute;dicos y las instituciones como nuevos protagonistas en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, son verdaderas fuerzas comerciales que actuando en un nuevo escenario de "era corporativa" y bajo la meta de ampliar la cobertura en salud, mantienen al individuo m&eacute;dico bajo la continua amenaza de interferir cada vez m&aacute;s en su ejercicio profesional.</p>     <p>Las organizaciones que actualmente controlan el mercado de la salud en b&uacute;squeda de una rentabilidad financiera para sus inversionistas logran su objetivo mediante estrategias como:</p>     <p>1. Limitar el acceso de los pacientes a opciones m&eacute;dicas (los excluyentes listados m&eacute;dicos)</p>     <p>2. Restringir el acceso a ayudas diagn&oacute;sticas o alternativas terap&eacute;uticas.</p>     <p>3. Influir sobre el juicio m&eacute;dico independiente auditando el ejercicio profesional mediante:</p>     <p>a. Revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de las historias cl&iacute;nicas (d&oacute;nde qued&oacute; el secreto m&eacute;dico?)</p>     <p>b. Vigilancia de la adherencia del m&eacute;dico a protocolos de pr&aacute;ctica pre-establecidos (las llamadas gu&iacute;as de manejo).</p>     <p>c. Implementaci&oacute;n en el &aacute;mbito institucional del estricto cumplimiento de metas m&eacute;dicas que pretenden beneficios financieros como son: reducci&oacute;n de d&iacute;as de hospitalizaci&oacute;n, disminuci&oacute;n en el n&uacute;mero de ces&aacute;reas o procedimientos quir&uacute;rgicos, limitaci&oacute;n en el n&uacute;mero de ex&aacute;menes imagenol&oacute;gicos o restricciones al acceso a ciertos ex&aacute;menes de laboratorio o procedimientos diagn&oacute;sticos que eventualmente podr&iacute;an beneficiar al paciente.</p>     <p>Estas estrategias si bien inicialmente pueden antojarse sanas, pues pretenden una optimizaci&oacute;n del gasto, infortunadamente muchas veces implican un detrimento en la calidad de la medicina que se practica, y al crear permanentes conflictos de intereses, pueden poner al profesional en una posici&oacute;n &eacute;tica bien dif&iacute;cil, si &eacute;ste pretende ejercer una buena medicina.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las estrategias impuestas por estas organizaciones adem&aacute;s ponen en riesgo la justa remuneraci&oacute;n y beneficio econ&oacute;mico de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica individual mediante cuestionables sistemas de pago como son la capitaci&oacute;n, los descuentos, los pagos diferidos (en ocasiones interpretados como retenciones indefinidas) y finalmente implementando complejos y engorrosos sistemas de facturaci&oacute;n que frecuentemente atrasan aun m&aacute;s los pagos (las famosas "glosas"). Lamentablemente estas condiciones laborales no s&oacute;lo son impuestas por estas organizaciones, sino avaladas por las mismas instituciones donde trabaja el profesional de la salud, e ir&oacute;nicamente adelantadas y ejecutadas por personal m&eacute;dico (!) adscrito al &aacute;rea administrativa.</p>     <p>Esta situaci&oacute;n ha puesto al m&eacute;dico ante el dilema de servir dos amos: la organizaci&oacute;n y el paciente.</p>     <p>Lamentablemente es muy probable que uno de ellos se perjudicar&aacute; en beneficio del segundo. Por simple sentido com&uacute;n el paciente siempre parece llevarse la peor parte. En este orden de ideas se pone en evidencia que s&iacute; existen deficiencias conceptuales en el sistema actual de cuidado m&eacute;dico.</p>     <p>Sin embargo esta reflexi&oacute;n no pretende agotar al lector abordando el trajinado tema de la conveniencia o no de la Ley 100, o criticar a sus exponentes. Mas bien pretende analizar y cuestionar la situaci&oacute;n desde la otra orilla, es decir la equivocada posici&oacute;n que nosotros, como individuos y como cuerpo m&eacute;dico, hemos adoptado ante esta inevitable realidad. Profundizar&eacute; en la m&aacute;s grave de las consecuencias que la nueva modalidad de ejercicio m&eacute;dico ha tra&iacute;do: la falta al principio de la &eacute;tica m&eacute;dica, donde por lo menos sobre bases hist&oacute;ricas, te&oacute;ricas, &eacute;ticas y filos&oacute;ficas, la prioridad deber&iacute;a ser el beneficio del paciente.</p> <b>    <p>EL M&Eacute;DICO DE HOY EN D&Iacute;A</p> </b>    <p>El m&eacute;dico ha abandonado su papel social protag&oacute;nico e independiente de servicio profesional por convertirse en el cancerbero, en el sujeto &uacute;til y de confianza de la organizaci&oacute;n para que &eacute;sta pueda obtener un beneficio econ&oacute;mico corporativo, idealmente sin llegar a afectar negativamente la salud del asegurado. A cambio el m&eacute;dico obtiene un pago por <i>evento</i> de sus servicios profesionales, en una cuant&iacute;a no siempre adecuada, determinada unilateralmente por el pagador. A manera de contraprestaci&oacute;n la organizaci&oacute;n le permite hacer part de un listado m&eacute;dico que de alguna manera garantiza un volumen m&iacute;nimo de pacientes e implica un supuesto ingreso representativo. No debe olvidarse que la organizaci&oacute;n, en una ventajosa posici&oacute;n no guarda ninguna responsabilidad contractual con el m&eacute;dico, es ajena a su sistema de pago de seguridad social, y dif&iacute;cilmente asume alguna responsabilidad solidaria en caso de demandas m&eacute;dico-legales.</p>     <p>Esta modalidad laboral si bien pudiera de alguna manera parecer l&oacute;gica y en alg&uacute;n punto ben&eacute;fica para las tres partes (organizaci&oacute;n-m&eacute;dico-paciente), puntualmente va en contra del principio filos&oacute;fico tradicionalmente reconocido de la &eacute;tica en el ejercicio m&eacute;dico: la prioridad es el bienestar del paciente. Estudios emp&iacute;ricos han demostrado como en la actualidad las conductas m&eacute;dicas prioritariamente no buscan beneficiar los intereses del paciente; es evidente que existen conflictos de inter&eacute;s de orden financiero tan reales, que las modifican al acomodo y conveniencia del asegurador. Poner en discrepancia las necesidades del paciente con los intereses financieros de las organizaciones, coloca al m&eacute;dico en medio de un conflicto de intereses que indudablemente trae consigo ingredientes &eacute;ticos, y aporta una carga adicional de estr&eacute;s y riesgo m&eacute;dico-legal a su ejercicio cotidiano (servir dos amos, honestamente y en forma eficiente).</p>     <p>En el sistema de salud de los Estados Unidos, la naci&oacute;n m&aacute;s rica del mundo, seg&uacute;n datos de 1988 40 millones de personas no tuvieron acceso a los servicios de salud por factor costo. Adem&aacute;s otro tanto no logr&oacute; la cobertura deseada por interpretaciones de los prestadores de servicios a figuras como las pre-existencias o las coberturas parciales.</p>     <p>Ser&iacute;a perfectamente entendible y loable cualquier esfuerzo por modificar, reestructurar y replantear un sistema de cuidado m&eacute;dico pretendiendo ampliar la cobertura, la calidad o la oportunidad en la atenci&oacute;n; pero el costo profesional, las responsabilidades &eacute;ticas, econ&oacute;micas y morales de este ejercicio no deber&iacute;an ser asumidas casi en su totalidad, y menos de manera individual, por el profesional de la salud.</p>     <p>M&aacute;s preocupante resulta a&uacute;n, c&oacute;mo en forma ir&oacute;nica mientras los centros de formaci&oacute;n acad&eacute;mica atraviesan por serias dificultades econ&oacute;micas, avanza a pasos agigantados al inexorable camino de la transformaci&oacute;n de la medicina <i>como profesi&oacute;n</i> hacia la medicina <i>como negocio</i>. En medio de esta colisi&oacute;n se encuentra, a&uacute;n aturdido por las recientes transformaciones, el m&eacute;dico quien en muchos casos ha dejado a un lado el liderazgo social que deber&iacute;a implicar su investidura como profesional de la salud, para s&oacute;lo pretender <i>sobrevivir</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero entonces, c&oacute;mo debe actuar el m&eacute;dico ante esta serie de cambios en la pr&aacute;ctica profesional?</p>     <p>Es que acaso a&uacute;n existen estrategias viables para sobrellevar estos cambios y preservar la medicina <i>como profesi&oacute;n?</i></p>     <p>La respuesta es: s&iacute;.</p>     <p><b>El oficio m&eacute;dico en el escenario actual</b></p>     <p>De importancia resulta enfatizar en los valores por los cuales se rigen el mundo de los negocios financieros y aquellos propios de la medicina como profesi&oacute;n. En el primero la prioridad es el dominio del mercado. Seg&uacute;n Sullivan, en la ideolog&iacute;a del mercado la &uacute;nica obligaci&oacute;n moral de un proyecto es "la b&uacute;squeda de la utilidad en forma competitiva".</p>     <p>En medicina los valores son otros. Mientras en el mercado se valoran las utilidades, en medicina se valoran los servicios. Los negocios pertenecen a inversionistas, la medicina a profesionales con altruismo. Los negocios se fijan en metas a corto plazo que se dise&ntilde;an para brindar a la sociedad lo que se supone necesita; en medicina las metas se fijan a largo plazo de acuerdo a las necesidades reales de la sociedad. Y aqu&iacute; radica en gran parte el conflicto propuesto por el modelo actual de mercado. Este pretende <b>"<i>modificar la pr&aacute;ctica profesional de una manera que amenaza con hacer desaparecer cualquier distinci&oacute;n entre la profesi&oacute;n y el negocio"</i></b>.</p>     <p>El resultado: la actual erosi&oacute;n incuestionable de la identidad profesional y de la moral m&eacute;dica. El modelo no necesita de profesionales disciplinados en su ejercicio, pensantes y cuestionantes. Menos a&uacute;n de sujetos agremiados en asociaciones cient&iacute;ficas o de aquellos comprometidos verdaderamente con los intereses del paciente, que todav&iacute;a practican bajo los preceptos, responsabilidades y deberes de la tradicional relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y son fieles a sus connotaciones &eacute;ticas y morales. Por el contrario necesita de tecn&oacute;logos de la salud, verdaderos <b><i>artesanos</i></b> del oficio a los que se pueda asignar una remuneraci&oacute;n (usualmente no muy justa) por su habilidad manual, entrenamiento y horas de servicio.</p>     <p>Acaso no es eso lo que estamos viviendo ya? Es bien evidente que el m&eacute;dico como profesional ha perdido liderato, participaci&oacute;n activa y poder decisorio sobre los t&oacute;picos que tienen que ver con su profesi&oacute;n. El debate de los temas m&eacute;dicos siempre involucra personajes del mundo pol&iacute;tico, financiero, econ&oacute;mico y de negocios, pero casi nunca m&eacute;dicos (verdaderos, me refiero). Nosotros permanecemos en medio del problema, inmensamente afectados por &eacute;ste, pero ajenos a las soluciones; nos mostramos perplejos ante lo que sucede pues la discusi&oacute;n fue sacada de nuestro territorio y hemos perdido voz y voto.</p>     <p>Qu&eacute; debemos hacer los m&eacute;dicos? La respuesta parece sencilla, pero implica un compromiso trascendental: actuar con PROFESIONALISMO.</p>     <p><b>EL CONCEPTO DEL PROFESIONALISMO M&Eacute;DICO</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n Swick, las virtudes del profesionalismo m&eacute;dico incluyen:</p>     <li>Subordinar los propios intereses a los de otros,</li>     <li>Adherirse a los altos est&aacute;ndares &eacute;ticos y morales.</li>     <li>Responder a las necesidades sociales.</li>     <li>Poseer valores human&iacute;sticos.</li>     <li>Demostrar un compromiso permanente con la excelencia.</li>     <li>Reflexionar sobre nuestros actos y decisiones.</li>      <p>Dif&iacute;cil misi&oacute;n resultar&iacute;a en las actuales circunstancias mundiales y de la profesi&oacute;n pretender involucrar en nuestra pr&aacute;ctica diaria estas virtudes. Sin embargo, para facilitar el cumplimiento y pr&aacute;ctica de estos preceptos adem&aacute;s del convencimiento personal pueden existir algunas estrategias:</p>     <p><b>1. Fortalecimiento de sociedades m&eacute;dicas:</b> el profesionalismo debe aplicarse intr&iacute;nsecamente a la pr&aacute;ctica individual cotidiana pues da un valor y sentido a nuestras vidas. Sin embargo no deber&iacute;a aplicarse &uacute;nicamente al individuo; las sociedades cient&iacute;ficas y asociaciones profesionales (ll&aacute;mese ACOG, ASBOG, FECOPEN, ABP, etc..) deben fijar sus objetivos en metas no solo acad&eacute;micas, sociales y de protagonismo individual, sino priorizar en verdaderas actividades gremiales y pol&iacute;ticas que beneficien a sus asociados y los representen activamente ante las organizaciones que manejan el mercado de la salud.</p>     <p><b>2. Docencia y formaci&oacute;n profesional: </b>nuestro papel como educadores es trascendental al ense&ntilde;ar, trasmitir y ser ejemplos de "profesionalismo" a los futuros m&eacute;dicos y especialistas. Es responsabilidad del Estado Colombiano modular el n&uacute;mero de nuevos m&eacute;dicos que salen cada a&ntilde;o a competir laboralmente de acuerdo a las necesidades reales del pa&iacute;s y de cada especialidad. Esta permanente cosecha de m&eacute;dicos que emergen de las f&eacute;rtiles huertas de un n&uacute;mero creciente de universidades de todos los tenores, no se puede negar, es un factor m&aacute;s en contra del adecuado ejercicio m&eacute;dico pues da a lugar a la sobreoferta profesional, frecuentemente de dudosa calidad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;<b>3. Actitud profesional cotidiana:</b> la medicina es una pr&aacute;ctica profesional de car&aacute;cter humano y <b><i>fiduciario</i></b> que seg&uacute;n Thomas Percival (Reino Unido, 1740-1804) implica cuatro virtudes:</p> <i>    <p>1. Modestia y humildad</p>     <p>2. Sacrificio</p>     <p>3. Compasi&oacute;n</p>     <p>4. Integridad</p> </i>    <p>La pr&aacute;ctica real de estas cuatro virtudes implicar&iacute;a disciplina y responsabilidad en nuestra pr&aacute;ctica diaria dando prioridad a los intereses del paciente a&uacute;n sobre los nuestros. Enfatiza espec&iacute;ficamente el car&aacute;cter <b>fiduciario</b> de la medicina.</p>     <p>Otras virtudes descritas como parte del ego m&eacute;dico y que deber&iacute;an ser espont&aacute;neamente ejercidas por el buen profesional son:</p>     <p><img src="/img/revistas/rcog/v53n4/a02fig1.gif"></p>     <p><i>Humor</i>: nunca olvidar reir (a&uacute;n de nosotros mismos o de nuestra situaci&oacute;n, nunca de los pacientes!).</p>     <p>La meta es reivindicar el estatus profesional de la medicina ante la sociedad, poder ejercer dignamente y recobrar la esencia fiduciaria de nuestra actividad laboral. Esta actitud sin duda le dar&iacute;a sentido a nuestra actividad, desterrar&iacute;a la apat&iacute;a m&eacute;dica y llenar&iacute;a ese "<i>vacio espiritual profesional</i>" tan com&uacute;n en el m&eacute;dico colombiano de hoy en d&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La pr&aacute;ctica del profesionalismo en la medicina debe hacer parte de nuestra rutina diaria. Lo que pareciera intr&iacute;nseco y sobre-entendido para nosotros, no lo es para nuestros pacientes. En la decisi&oacute;n por demostrar profesionalismo cotidianamente radica en gran parte nuestra capacidad de "curar pacientes". La pr&aacute;ctica de una verdadera actitud profesional traer&aacute; como recompensa el recobrar la mutua confianza entre el m&eacute;dico y el paciente, as&iacute; como romper con la monoton&iacute;a de la atenci&oacute;n m&eacute;dica como est&aacute; planteada hoy en d&iacute;a.</p>     <p>Aceptando que evidentemente existe un contaminante conflicto de intereses en el acto m&eacute;dico que influye sobre la remuneraci&oacute;n, la calidad de la medicina y la responsabilidad por el resultado final del paciente, deber&iacute;a ser prudente hacer una reflexi&oacute;n individual y colectiva por parte de nosotros los m&eacute;dicos sobre la presencia o ausencia de estas virtudes en nuestra pr&aacute;ctica cotidiana. No deber&iacute;amos comprometernos a trabajar incondicionalmente y sin restricciones en los escenarios hospitalarios de la actualidad; a pesar que hoy en d&iacute;a un gran n&uacute;mero de colegas se hayan visto obligados a hacerlo. Es aqu&iacute; donde cobra gran importancia el papel que pueden jugar las asociaciones m&eacute;dicas y el mismo Estado Colombiano, protegiendo y vigilando los esquemas de contrataci&oacute;n de sus afiliados. Estas asociaciones bajo un car&aacute;cter gremial, y el mismo gobierno tienen un gran compromiso en instaurar normas operativas eficientes para la protecci&oacute;n de: (1) el paciente y, (2) el m&eacute;dico.</p>     <p>Para la medicina recobrar el estatus profesional nos permitir&iacute;a mayor representatividad y poder hablar m&aacute;s fuerte. Pero aqu&iacute; es importante hacer una reflexi&oacute;n trascendental: hablar m&aacute;s fuerte pero en <i>beneficio del paciente, no en beneficio propio</i> (!). De otra manera nuestras exigencias carecer&aacute;n de valor, credibilidad y sentido ante la sociedad. Si la actitud profesional no prevalece y no se ejerce, anteponi&eacute;ndose los intereses econ&oacute;micos individuales al car&aacute;cter fiduciario de la medicina, el valor agregado, es decir el cuidado de pacientes se perder&aacute;. No nos diferenciaremos de los tecn&oacute;logos y estaremos dando pie a que se nos compare con estas alternativas del mercado de la salud.</p> <b>    <p>EL CONCEPTO DE LA RESPONSABILIDAD CO-FIDUCIARIA DE LAS ORGANIZACIONES</p> </b>    <p>La intenci&oacute;n de las organizaciones de salud al crear conflictos de inter&eacute;s en c&oacute;mo el m&eacute;dico es pagado y de interferir regulando sus patrones de pr&aacute;ctica pretende convertir la medicina en una actividad laboral de alta eficiencia econ&oacute;mica; pero sin un compromiso prioritario y suficiente con la calidad. En otras palabras las organizaciones pretenden instaurar a trav&eacute;s de las instituciones un control de costos que si bien es l&oacute;gico desde una &oacute;ptica financiera, implica sin lugar a dudas una influencia no siempre sana sobre el juicio cl&iacute;nico fiduciario.</p>     <p>En todas las teor&iacute;as &eacute;ticas cualquier instituci&oacute;n, grupo econ&oacute;mico o ente que modifique el comportamiento m&eacute;dico fiduciario debe compartir la responsabilidad en forma solidaria por el proceso y sus resultados. La cantidad de responsabilidad co-fiduciaria en los resultados debe ser directamente proporcional a la cantidad de influencia ejercida. En los Estados Unidos algunas cortes federales ya han iniciado un cambio y han considerado a algunas organizaciones de cuidado m&eacute;dico como co-fiduciarias legales del ejercicio m&eacute;dico en casos de demandas m&eacute;dico-legales.</p> <b>    <p>El concepto del m&eacute;dico como un fiduciario moral econ&oacute;micamente disciplinado</p> </b>    <p>La transformaci&oacute;n del sistema de salud de uno pago sin manejo institucional a uno pre-pago pr&aacute;cticamente monopolizado bajo un concepto corporativo, es sin duda un experimento social pobremente controlado. El resultado final si bien es incierto tiene una alta posibilidad de ser calamitoso, implicando la destrucci&oacute;n total de la medicina como profesi&oacute;n fiduciaria. Que los m&eacute;dicos podamos influir sobre el resultado, puede ser a&uacute;n posible.</p>     <p>As&iacute; como el profesional m&eacute;dico debe exigir que las organizaciones y las instituciones sean responsables co-fiduciarios de los resultados finales de la atenci&oacute;n de pacientes, a su vez debe comprometerse con las instituciones y las organizaciones en ser un sujeto moralmente responsible desde el punto e vista econ&oacute;mico. El individuo debe identificar maneras <i>&eacute;ticamente aceptables</i> de ser fiduciarios econ&oacute;micamente disciplinados. En las actuales circunstancias mundiales ning&uacute;n ente que preste servicios de salud puede esperar sobrevivir si no aplica un plan austero, serio y disciplinado de control de gastos. Deber&iacute;a ser el reto de toda instituci&oacute;n establecer bajo par&aacute;metros &eacute;ticos un sistema de pr&aacute;ctica que garantice una disciplina de gasto por parte del m&eacute;dico, pero que a su vez este pueda ejercer una pr&aacute;ctica co-fiduciaria compartida. Me duele la decisi&oacute;n del m&eacute;dico que sin ninguna representatividad gremial y desprotegido por el estado se ve obligado por la situaci&oacute;n a aceptar sin miramientos las reglas que tenga a bien fijar la organizaci&oacute;n a trav&eacute;s de la instituci&oacute;n en que trabaja.</p> <b>    <p>Educaci&oacute;n m&eacute;dica e investigaci&oacute;n</p> </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las organizaciones que manejan la salud tienen la obligaci&oacute;n &eacute;ticamente ineludible de apoyar la educaci&oacute;n m&eacute;dica y la investigaci&oacute;n. Estas organizaciones dependen de ingresos que consisten en la venta de conocimientos y habilidades que se han logrado a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n de la sociedad en capacitar individuos. Si estas organizaciones manejan el mercado globalmente y no se comprometen con esta responsabilidad social, el progreso m&eacute;dico irremediablemente deber&aacute; verse comprometido. Si en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os el mercado ha estado dominado por estas organizaciones y a&uacute;n muchas est&aacute;n en deuda en su aporte al &aacute;rea acad&eacute;mica, que suceder&aacute; en los a&ntilde;os venideros cuando sabemos que el desarrollo de la medicina parece estar intimamente ligado al desarrollo tecnol&oacute;gico.</p>     <p>Deber&iacute;an hacer parte de una pol&iacute;tica p&uacute;blica debidamente reglamentada por el Estado las responsabilidades co-fiduciarias, educativas e investigativas de estas organizaciones corporativas. Sus actividades en el campo de la salud deber&iacute;an apoyar no solo actividades lucrativas, sino aquellas que sin serlo tambi&eacute;n son importantes para el desarrollo m&eacute;dico.</p> <b>    <p>EL M&Eacute;DICO Y LA INDUSTRIA FARMAC&Eacute;UTICA</p> </b>    <p>El papel creciente que juega la industria farmac&eacute;utica en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica actual es innegable y amerita unas consideraciones finales, pues desafortunadamente tambi&eacute;n aqu&iacute; se ha tocado el profesionalismo m&eacute;dico. Tradicionalmente entre el cuerpo m&eacute;dico y los laboratorios ha existido una sana simbiosis donde a cambio de apoyo econ&oacute;mico para actividades cient&iacute;ficas, el primero facilita al segundo la comercializaci&oacute;n de sus productos entre los colegas en las diferentes instituciones o en reuniones acad&eacute;micas.</p>     <p>Sin el apoyo de la industria farmac&eacute;utica muchas iniciativas m&eacute;dicas no hubieran podido realizarse. No puede en ning&uacute;n momento negarse o siquiera subestimar la valiosa y decidida participaci&oacute;n de los laboratorios en toda suerte de eventos que tocan la vida m&eacute;dica. Sin embargo esta buena relaci&oacute;n m&aacute;s por complacencia y comodidad nuestra que por culpa de los laboratorios se ha ido pervirtiendo a trav&eacute;s de una relaci&oacute;n comercial que cada vez aleja mas al m&eacute;dico de su independencia y transparencia cient&iacute;fica.</p>     <p>A este respecto son solo dos ejemplos reales de la creaci&oacute;n de conflictos de intereses con cuestionamientos &eacute;ticos:</p>     <p>· En su af&aacute;n comercial algunas casas farmac&eacute;uticas en negociaciones individuales a puerta cerrada comprometen a m&eacute;dicos a la formulaci&oacute;n exclusiva de sus productos a trav&eacute;s de la contraprestaci&oacute;n con prebendas materiales (viajes, congresos pagos, comida…).</p>     <p>· Los laboratorios apoyan decididamente los eventos acad&eacute;micos pero ejercen injerencia sobre el programa cient&iacute;fico exigiendo a cambio de su participaci&oacute;n econ&oacute;mica la promoci&oacute;n de sus productos en dicho programa a trav&eacute;s de sus conferencistas de bolsillo. Esto sin duda le resta credibilidad al programa cient&iacute;fico, as&iacute; como seriedad al evento y al conferencista, y atenta contra el equilibrio acad&eacute;mico y la informaci&oacute;n objetiva que deber&iacute;a ofrecer un congreso m&eacute;dico.</p>     <p>Soy un convencido de la importancia de la participaci&oacute;n de la industria farmac&eacute;utica en el quehacer m&eacute;dico cotidiano. Sin embargo todas las iniciativas de apoyo econ&oacute;mico al cuerpo m&eacute;dico deber&iacute;an hacerse a trav&eacute;s de las instituciones m&eacute;dicas o de las sociedades cient&iacute;ficas. As&iacute; se garantiza una &eacute;tica y trasparencia en estas vinculaciones comerciales, se prot&eacute;g&eacute; la objetividad cient&iacute;fica de los eventos acad&eacute;micos y se rompe con la posibilidad de la existencia de conflictos de inter&eacute;s en la formulaci&oacute;n de uno u otro producto. Los comit&eacute;s organizadores de los programas cient&iacute;ficos de cualquier evento acad&eacute;mico deber&iacute;an regirse por reglas de juego pre-establecidas por las respectivas sociedades nacionales con los laboratorios, para que &eacute;stos se beneficien con su muestra comercial pero sin tener influencia alguna sobre el programa cient&iacute;fico.</p> <b>    <p>Puntos importantes</p> </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La medicina ha evolucionado dram&aacute;ticamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a la realidad actual. Este proceso de transformaci&oacute;n es din&aacute;mico y no se detendr&aacute;. La medicina de hoy en d&iacute;a no es la misma que nos fue ense&ntilde;ada, como tampoco ser&aacute; la misma que se practicar&aacute; en unos a&ntilde;os. Es deber del m&eacute;dico mantener una actitud profesional que garantice la supervivencia de la medicina como actividad fiduciaria; concepto que tiene como prioridad el beneficio del paciente. Actitudes como la negaci&oacute;n, la capitulaci&oacute;n (entrega laboral sin condicionamientos), el individualismo o <i>la protesta</i> (l&eacute;ase quejadera) <i>informal a nivel social</i>; <i>inoficiosa y continua</i>, deber&iacute;an abandonarse.</p>     <p>La respuesta al interrogante acerca de como preservar la medicina como actividad fiduciaria est&aacute; en actuar con mayor profesionalismo.</p>     <p>El sentido del profesionalismo tal y como lo plante&oacute; e interpret&oacute; Percival en el siglo XVI sigue vigente y es una necesidad imperiosa en la actividad laboral actual. Si bien ejercer con profesionalismo puede implicar ciertos sacrificios, sin lugar a dudas le da sentido a la vida profesional, reivindica la profesi&oacute;n ante la sociedad, reestablece la confianza m&eacute;dico-paciente y mediante la gratificaci&oacute;n personal rompe con la monoton&iacute;a y la rutinizaci&oacute;n del ejercicio m&eacute;dico cotidiano. El profesionalismo llena el vac&iacute;o espiritual profesional que deja la pr&aacute;ctica m&eacute;dica actual comercializada.</p>     <p>La actitud m&eacute;dica, como individuos y como asociaciones parece ser fundamental en el futuro de nuestra profesi&oacute;n.</p>     <p>Las asociaciones que agrupen profesionales m&eacute;dicos deber&aacute;n asumir un compromiso gremial muy importante. De un inteligente posicionamiento en el escenario econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y financiero nacional depender&aacute; la influencia que puedan ejercer en modificar la legislaci&oacute;n actual en beneficio de la profesi&oacute;n.</p>     <p>La legislaci&oacute;n gubernamental deber&iacute;a evolucionar y obligar a organizaciones e instituciones privadas y oficiales a compartir co-fiduciariamente con el m&eacute;dico el proceso y resultado final de la atenci&oacute;n al paciente, en una forma solidaria y proporcional a su injerencia sobre las conductas m&eacute;dicas. Asi mismo a vincularse econ&oacute;micamente con iniciativas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas que beneficien el desarrollo de la profesi&oacute;n m&eacute;dica.</p>     <p>A su vez el m&eacute;dico debe asumir el compromiso con las organizaciones e instituciones donde trabaja en ser un <i>profesional fiduciario econ&oacute;micamente disciplinado</i>.</p>     <p>La vinculaci&oacute;n de la industria farmac&eacute;utica a la actividad m&eacute;dica es vital pero debe regularse y normatizarse. Los apoyos econ&oacute;micos deber&iacute;an hacerse a trav&eacute;s de instituciones o sociedades cient&iacute;ficas para evitar el cuestionamiento &eacute;tico que implican las negociaciones individuales con m&eacute;dicos en donde a cambio de prebendas se compromete la exclusividad de la formulaci&oacute;n de productos. Ese tipo de actitudes m&eacute;dicas no son garant&iacute;a para el paciente y la sociedad de un ejercicio profesional digno, equilibrado, independiente y transparente.</p>     <p>Si en nuestras solicitudes pretendemos prioritariamiente ser interlocutores del beneficio de los pacientes (principio &eacute;tico b&aacute;sico del ejercicio m&eacute;dico), &eacute;stas ser&aacute;n respetables, lograr&aacute;n trascender a ser escuchadas y eventualmente ser&aacute;n tenidas en cuenta. Si olvidamos el car&aacute;cter humano de la medicina y trasladamos por completo la discusi&oacute;n al terreno de los negocios, deberemos estar dispuestos a seguir perdiendo la lucha y a presenciar la desaparici&oacute;n en un corto plazo de la medicina como profesi&oacute;n fiduciaria.</p> <b>    <p>BIBLIOGRAF&Iacute;A</p> </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Pinkerton JV, Finnerty JJ, Lombardo PA, Rorty MV, Chapple H, Boyle RJ. Parental rights at the birth of a near viable infant: conflicting perspectives. Am J Obstet Gynecol 1997;177(2):283-290.</p>     <p>2. Pinkerton JV, and Finnerty JJ. Resolving the clinical and ethical dilemma involved in fetal-maternal conflicts. Am J Obstet Gynecol 1996;175(2):289-295. </p>     <p>3. Chevernak FA, and McCullough LB. The moral foundation of medical leadership: the professional virtues of the physician as fiduciary of the patient. Am J Obstet Gynecol 2001;184(5):875-880.</p>     <p>4. Cain JM, Elkins T, and Bernard PF. The status of ethics education in obstetrics and gynecology. Obstet Gynecol 1994;83(2):315-320. </p>     <p>5. Drukker BH. Transactions of the twenty-fourth scientific meeting of the society of gynecologic surgeons. Am J Obstet Gynecol 1998;179(6):1400-1404. </p>     <p>6. The American College of Obstetrician and Gynecologist. Informed consent, patient choice, and physician responsibility. Elsevier Science Inc. 1999; p. 142-143.</p>     <p>7. Smith DH. How to be a good doctor in the 1900s: stand and deliver. Am J Obstet Gynecol;170(6):1724-1728. </p>     <p>8. McCullough LB, Chervenak FA. Ethical challenges in the managed practice of obstetrics and gynecology. Clinical commentary 1999; 93(2):304-307. </p>     <p>9. Finnerty JJ, Pinkerton JA. Ethical issues in managed care for the obstetrician and gynecologist. Am J Obstet Gynecol 1998;179(2):308-315.</p>      ]]></body>
</article>
