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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Predicción de trabajo de parto pretérmino espontáneo]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Prediction of preterm delivery. There is a huge need to find effective measurements for the detection and intervention of preterm labor in order to decrease the new born morbidity and high costs derived from the attention of preterm new born. Regarding this need and with the presence of cervical-uterine ultrasonography, it is necessary to review some concepts, such as: risks factors, the variation of cervix during pregnancy, the measurement of cervical length by transvaginal ultrasound, the variation of cervix through the gestation, the value of fibronectin and other tests that may help in the detection of preterm labor.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><b>Predicci&oacute;n de trabajo de parto pret&eacute;rmino espont&aacute;neo</b></center></p>     <p>    <center>Adriana Mar&iacute;a Cuartas Calle, M.D.*</center></p>     <p>    <center>Recibido: septiembre 4/2001 - Revisado: julio 26/2002 - Aceptado: agosto 6/2002</center></p>     <p>* Profesora Asociada, Grupo de Medicina Fetal, Departamento de Obstetricia y Ginecolog&iacute;a, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia.</p> <b>    <p>RESUMEN</p> </b>    <p>Existe la necesidad de encontrar medidas eficaces para la detecci&oacute;n e intervenci&oacute;n del trabajo de parto pret&eacute;rmino, con el fin de disminuir la morbilidad neonatal y los altos costos derivados de la atenci&oacute;n del reci&eacute;n nacido prematuro.</p>     <p>Frente a esta necesidad, y ante el advenimiento de la ultrasonograf&iacute;a c&eacute;rvicouterina, se requiere revisar algunos conceptos como: factores de riesgo, la valoraci&oacute;n del c&eacute;rvix durante el embarazo, la medici&oacute;n de la longitud cervical por ultrasonido transvaginal, la variaci&oacute;n del c&eacute;rvix con la edad gestacional, el valor de la fibronectina y de otras prueban que puedan servir como coadyuvantes en la detecci&oacute;n el parto pret&eacute;rmino.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> trabajo de parto pret&eacute;rmino, longitud cervical por ultrasonido, fibronectina.</p>     <p>    <center><b>Prediction of spontaneous preterm delivery</b></center></p>     <p><b>SUMMARY</b></p>     <p>Prediction of preterm delivery. There is a huge need to find effective measurements for the detection and intervention of preterm labor in order to decrease the new born morbidity and high costs derived from the attention of preterm new born. Regarding this need and with the presence of cervical-uterine ultrasonography, it is necessary to review some concepts, such as: risks factors, the variation of cervix during pregnancy, the measurement of cervical length by transvaginal ultrasound, the variation of cervix through the gestation, the value of fibronectin and other tests that may help in the detection of preterm labor.</p>     <p><b>Key words:</b> Preterm labor, cervical length ultrasonography, fibronectin.</p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>El trabajo de parto pret&eacute;rmino (TPP) se asocia con un alto &iacute;ndice e morbilidad y mortalidad perinatal. El parto pret&eacute;rmino (PP) ocurre entre las 24 y 37 semanas de gestaci&oacute;n. A pesar de todos los avances de la neonatolog&iacute;a, conservar al feto dentro del &uacute;tero constituye la manera m&aacute;s eficaz para lograr mejorar la supervivencia neonatal.</p>     <p>Se deben realizar estrategias para hacer una detecci&oacute;n temprana del TPP y poder obtener los beneficios derivados de la intervenci&oacute;n obst&eacute;trica para mantener la gestaci&oacute;n hasta que el feto alcance al menos 1500 g o bien 32 semanas de edad gestacional.</p>     <p>En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os se han realizado estudios buscando identificar a las pacientes con riesgo aumentado de PP, utilizando los diferentes sistemas de evaluaci&oacute;n y calificaci&oacute;n de marcadores de riesgo (FR), haciendo evaluaci&oacute;n de marcadores biof&iacute;sicos como el c&eacute;rvix y la cavidad uterina, y tambi&eacute;n mediante la b&uacute;squeda de marcadores bioqu&iacute;micos que inician los cambios a nivel cervical.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A pesar de los avances en la detecci&oacute;n, no se ha podido obtener una disminuci&oacute;n en la cifra de prematurez en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en parte porque tenemos conocimientos incompletos del origen y la fisiopatolog&iacute;a del TPP, y adem&aacute;s, porque existen muchas fallas en el manejo en si mismo, de esta entidad.</p>     <p>El TPP idiop&aacute;tico que culmina en PP, explica la mitad de los PP, y es la causa m&aacute;s importante de mortalidad perinatal en los pa&iacute;ses desarrollados, siendo responsable del 75% de las muertes perinatales (1).</p>     <p>La incidencia de PP es del 7% al 10% y ha permanecido estable en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os, a pesar del amplio uso de medicamentos. Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha logrado disminuir la mortalidad perinatal gracias a la mejor&iacute;a en la atenci&oacute;n neonatal y a los progresos en los cuidados intensivos al nacer, pero esto implica un alto costo.</p>     <p>Es necesario entonces encontrar medidas eficaces de detecci&oacute;n e intervenci&oacute;n del TPP para disminuir los costos de la atenci&oacute;n neonatal y los costos generados por las deficiencias neurosensitivas moderadas a profundas que aparecen en la ni&ntilde;ez cuando los productos al nacer pesan menos de 750 g y 1000 g. Estas deficiencias incluyen: par&aacute;lisis cerebral, retardo ps&iacute;quico, epilepsia, ceguera, sordera y educaci&oacute;n especial.</p>     <p>Lograr la disminuci&oacute;n de la morbilidad y mortalidad perinatal y del costo de la atenci&oacute;n neonatal dependen &uacute;nicamente de que se disminuya la prematurez.</p>     <p><b>ETIOLOG&Iacute;A DEL TRABAJO DE PARTO PRET&Eacute;RMINO</b></p>     <p>Es dif&iacute;cil estimar con precisi&oacute;n el diagn&oacute;stico, las causas y la incidencia del trabajo de parto prematuro verdadero. El TPP es idiop&aacute;tico en la mayor&iacute;a de las pacientes y el 50% de las enfermas que se quejan de contracciones prematuras se mejoran sin tratamiento y no se demuestran cambios cervicales (2).</p>     <p>Aproximadamente el 75% de los PP son espont&aacute;neos, el otro porcentaje es debido a parto indicado por complicaciones m&eacute;dicas, maternas o fetales.</p>     <p>Existen 4 causas claramente reconocidas de TPP, a saber: infecci&oacute;n sist&eacute;mica e intrauterina, estr&eacute;s materno o fetal, hemorragia coriodecidual y sobredistensi&oacute;n uterina.</p>     <p>En el caso de infecci&oacute;n, la interleucina 6 que se produce como respuesta normal a la infecci&oacute;n produce la activaci&oacute;n miometrial, la maduraci&oacute;n cervical y la activaci&oacute;n de las membranas fetales (3).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando ocurre estr&eacute;s fetal o materno, la hormona liberadora de corticotropina es la responsible del mecanismo de activaci&oacute;n. Esta misma hormona es la responsible de mecanismo final de activaci&oacute;n del trabajo de parto que ocurre al t&eacute;rmino de la gestaci&oacute;n.</p>     <p>Cuando se presenta sangrado en la interfase entre la decidua y las membranas fetales, parece que la trombina sea el mecanismo de activaci&oacute;n. Aunque cuando hay sangrado, tambi&eacute;n se han observado anormalidades vasculares placentarias asociadas con marcadores de inflamaci&oacute;n como el factor de necrosis tumoral, la interleucina 6 y el angiogen&iacute;n.</p>     <p>En el 30% a 50% de las pacientes con TPP no es posible establecer su etiolog&iacute;a. La b&uacute;squeda de otras causas es motivo de investigaci&oacute;n actual, ya que solamente cuando entendamos &eacute;stas, podremos progresar en la prevenci&oacute;n.</p>     <p><b>FACTORES DE RIESGO</b></p>     <p>La detecci&oacute;n temprana del TPP, depende de la identificaci&oacute;n de FR y la identificaci&oacute;n de s&iacute;ntomas y signos precoces de trabajo de parto.</p>     <p>El diagn&oacute;stico es dif&iacute;cil de hacer hasta que el proceso est&eacute; bien establecido. La detecci&oacute;n sistem&aacute;tica de los FR, a saber: demogr&aacute;ficos, antecedentes m&eacute;dicos, h&aacute;bitos diarios y algunos aspectos anormales del embarazo actual, permiten identificar algunas personas expuestas a mayor riesgo, pero existe un n&uacute;mero importante de eventos que ocurren si la presencia de FR.</p>     <p>El sistema m&aacute;s utilizado para la valoraci&oacute;n de FR es el sistema de cuantificaci&oacute;n de riesgo de Papiernik, modificado por Gonik y Creasy (4) que asigna puntos del 1 al 10 para valorar los siguientes FR: factores socioecon&oacute;micos que incluye estado civil, nivel socioecon&oacute;mico, edad, talla y peso materno; historia m&eacute;dica previa que comprende abortos, pielonefritis o parto pret&eacute;rmino; h&aacute;bitos cotidianos como el consumo de cigarrillo &gt; 10/d&iacute;a y trabajo duro y estresante; y aspectos del embarazo actual como la ganancia de peso, placenta previa, hidramnios o cuello corto. Una paciente con puntuaci&oacute;n &gt; 10 se clasifica como de alto riesgo de trabajo pret&eacute;rmino.</p>     <p>El estudio de Iams (5) utilizando el sistema de cuantificaci&oacute;n de riesgo modificado por Gonik y Creasy (4) encontr&oacute; que una puntuaci&oacute;n <U>&gt;</U> 10 puntos se acompa&ntilde;a de un incremento del 8% al 24% en la tasa de prematurez. Sin embargo, el 55% de los nacimientos pret&eacute;rmino se produjo en embarazos que obtuvieron una puntuaci&oacute;n &lt; 10. Es decir, la mitad de los PP se observaron en mujeres sin factores de riesgo.</p>     <p>Mercer y Goldenberg (6) estudiaron 2929 mujeres entre 23 y 24 semanas en 10 centros. Realizaron una investigaci&oacute;n basada &uacute;nicamente en FR y obtuvieron 10,4% de infantes pret&eacute;rminos. Encontraron una sensibilidad de 24,2% y un valor predictivo positivo (VPP) de 28,6% para nul&iacute;paras y el 18.2% y 33% para mult&iacute;paras. Tambi&eacute;n encontraron que, un bajo &iacute;ndice de masa corporal &lt; 19,8 y un aumento del &iacute;ndice de Bishop <U>&gt;</U> 4, tuvieron una asociaci&oacute;n significativa para el PP en nul&iacute;paras y en mult&iacute;paras. La raza negra, el bajo nivel socio econ&oacute;mico y trabajar durante el embarazo incrementaron el riesgo para las nul&iacute;paras. Para las mult&iacute;paras, el factor dominante fue tener historia de PP previo &lt; 37 semanas. Los autores concluyeron que la detecci&oacute;n basada &uacute;nicamente en FR es insuficiente y sugieren la necesidad de utilizar otras tecnolog&iacute;as adicionales para identificar las poblaciones de riesgo.</p>     <p>Meis (7) encontr&oacute; que los principales FR fueron gestaci&oacute;n m&uacute;ltiple, presencia de sangrado y la historia de uno o m&aacute;s PP. Otros factores sociales y m&eacute;dicos asociados al PP fueron: edad &lt; 18 a&ntilde;os, cigarrillo &gt; 10/d&iacute;a, paridad de 3 o m&aacute;s, peso &gt; 55 kg y sangrado en gestantes &lt; 28 semanas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En otro estudio prospectivo e FR, Main (8) encontr&oacute; VPP de 15% a 30% y sensibilidad de 40% a 60% para los diferentes factores de riesgo.</p>     <p>En general, una puntuaci&oacute;n de FR que combina factor socioecon&oacute;mico, historia m&eacute;dica previa, h&aacute;bitos diarios, es probablemente el sistema m&aacute;s aceptable pero el VPP es &uacute;nicamente de 17% a 34%, lo cual es debido posiblemente a la causa multifactorial del TPP.</p>     <p>En resumen, el PP espont&aacute;neo es a menudo el resultado de la suma de m&uacute;ltiples y colaborativos FR. Por esta raz&oacute;n, la eliminaci&oacute;n de un s&oacute;lo factor produce un efecto muy limitado sobre el riesgo de PP.</p>     <p><b>&Iacute;NDICES DE PREDICCI&Oacute;N BIOF&Iacute;SICA</b></p>     <p>El proceso final, que lleva a la activaci&oacute;n del parto, comprende la activaci&oacute;n del miometrio, la maduraci&oacute;n cervical y la activaci&oacute;n de las membranas. La activaci&oacute;n de estos, produce manifestaciones cl&iacute;nicas que pueden servir como marcadores y pueden ayudar a diferenciar entre el verdadero TPP y las pacientes con falso trabajo de parto.</p>     <p>Los s&iacute;ntomas que indican TPP son: dolores tipo menstruaci&oacute;n, dolor de espalda en la regi&oacute;n lumbar, presi&oacute;n en hipogastrio, aumento o cambios en la secreci&oacute;n vaginal y contracciones uterinas con separaci&oacute;n de 10 minutos o menos.</p>     <p>Los indicadores cl&iacute;nicos son las contracciones uterinas y los cambios cervicales, los cuales son conocidos como predictores biof&iacute;sicos.</p>     <p><b>LAS CONTRACCIONES UTERINAS</b></p>     <p>Constituyen un s&iacute;ntoma inespec&iacute;fico y poco sensible de comienzo del TPP. El &uacute;tero se contrae desde el comienzo del embarazo con contracciones de alta frecuencia y baja amplitud y en la segunda mitad del embarazo tienen alta amplitud y largo intervalo. La frecuencia de las contracciones se aumenta a trav&eacute;s de la gestaci&oacute;n y se presenta un pico de mayor actividad a la hora del sue&ntilde;o. Se puede observar una variaci&oacute;n individual significativa entre una y otra gestante, as&iacute; como tambi&eacute;n, una percepci&oacute;n mucho m&aacute;s acentuada de las contracciones en algunas mujeres que en otras.</p>     <p>La presencia de contracciones no significa activaci&oacute;n del mecanismo del parto y por esta raz&oacute;n, el hallazgo de contracciones uterinas, tiene poca sensibilidad y especificidad para predecir el trabajo de parto pret&eacute;rmino.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La evaluaci&oacute;n de las contracciones uterinas, medida por tocodinam&oacute;metro en casa (24 horas 2 veces/semana), demostr&oacute; que el n&uacute;mero de contracciones fue significativamente mayor en las mujeres con PP, comparado con las que tuvieron el parto a t&eacute;rmino. Una mayor actividad uterina fue evidente varias semanas antes del parto. Sin embargo, la informaci&oacute;n es insuficiente para que esta observaci&oacute;n permita la utilidad cl&iacute;nica del tocodinam&oacute;metro en casa para programas de prevenci&oacute;n de la prematuridad (9). Adem&aacute;s el peligro potencial de esta t&eacute;cnica es el diagn&oacute;stico excesivo y como consecuencia el tratamiento excesivo de la actividad uterina normal.</p>     <p>La monitorizaci&oacute;n de la actividad uterina, ideada para evaluar a las pacientes de alto riesgo y probado en diferentes estudios, demuestra que esta t&eacute;cnica es un m&eacute;todo inadecuado y no se debe recomendar su utilizaci&oacute;n para predecir parto pret&eacute;rmino (10). La monitorizaci&oacute;n de la actividad uterina no demostr&oacute; ser mejor que el apoyo y el contacto frecuente con el m&eacute;dico.</p>     <p>Las contracciones uterinas constituyen un indicador inadecuado en vista de que se ha demostrado falso trabajo de parto o contracciones que no requieren toc&oacute;lisis en33%-50% de las pacientes. Tan s&oacute;lo el 18%-20% de las pacientes con amenaza de parto pret&eacute;rmino requieren toc&oacute;lisis (11).</p>     <p>Las pacientes que presentaron signos, s&iacute;ntomas y dilataci&oacute;n cervical menor de 3, tuvieron 20% a 40% de riesgo de sobrediagn&oacute;stico. Es aqu&iacute;, donde existe la necesidad de encontrar otras pruebas complementarias como la fibronectina y el ultrasonido transvaginal, que permitan diferenciar las pacientes que requieren o no de una intervenci&oacute;n.</p>     <p><b>CAMBIOS CERVICALES</b></p>     <p>Los cambios cervicales no ocuren como resultado de las contracciones uterinas.</p>     <p>La maduraci&oacute;n del c&eacute;rvix depende de los cambios que aparecen en su arquitectura y especialmente del tejido col&aacute;geno Estos cambios con mucha frecuencia proceden al inicio de las contracciones o suceden simult&aacute;neamente con las contracciones.</p>     <p>Para que se produzca el PP, se deben presentar los cambios cervicales y la actividad miometrial. Por lo tanto, es necesaria la monitorizaci&oacute;n de los cambios cervicales y de las contracciones uterinas en la vigilancia del TPP. Si ocurren las contracciones uterinas y no aparecen los cambios cervicales, el PP no se presenta.</p>     <p><b>VALORACI&Oacute;N DEL C&Eacute;RVIX</b></p>     <p>La valoraci&oacute;n cervical ha sido el m&eacute;todo m&aacute;s utilizado. Durante el examen p&eacute;lvico se deben determinar: la longitud, la dilataci&oacute;n, la consistencia y la posici&oacute;n del c&eacute;rvix.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el examen digital no se puede evaluar adecuadamente la longitud ni el borramiento. El tacto vaginal s&oacute;lo puede valorar la longitud cervical vaginal y no puede evaluar la porci&oacute;n supravaginal del c&eacute;rvix que es el 50% de la longitud total del cuello, tampoco puede valorar los cambios en el orificio cervical interno que es donde se producen los cambios iniciales del trabajo de parto. Adem&aacute;s, la evaluaci&oacute;n de los cambios cervicales obtenida por examen digital tiene una subjetividad muy importante, o sea una alta variabilidad intraobservador e interobservador.</p>     <p>La exploraci&oacute;n cervical digital de rutina en la atenci&oacute;n prenatal identifica algunas pacientes antes de que aparezcan los signos del TPP, con una sensibilidad para predecir PP de 63% y 53% en nul&iacute;paras y mult&iacute;paras, respectivamente.</p>     <p>El ultrasonido permite obtener una evaluaci&oacute;n m&aacute;s precisa de los cambios cervicales. Con el ultrasonido se pueden evaluar cambios en el c&eacute;rvix antes de que se inicie el trabajo de parto. Adem&aacute;s, su valoraci&oacute;n puede llevar a una m&iacute;nima variaci&oacute;n y a la adquisici&oacute;n de datos m&aacute;s precisos y reproducibles.</p>     <p><b>VALORACION DEL C&Eacute;RVIX POR ULTRASONIDO</b></p>     <p>Se empez&oacute; a utilizar desde 1981. Inicialmente se utiliz&oacute; la valoraci&oacute;n transabdominal. Esta es una t&eacute;cnica simple pero la medici&oacute;n del c&eacute;rvix e puede modificar por el &aacute;ngulo de observaci&oacute;n utilizado, el volumen vesical y la edad gestacional.</p>     <p>Los estudios de Berghella (13) y Goldberg (14) que comparan la valoraci&oacute;n digital con la valoraci&oacute;n por ultrasonido, muestran muy mala correlaci&oacute;n entre los resultados. Esto se deriva de que la medici&oacute;n con el ultrasonido mide toda la extensi&oacute;n de la longitud cervical hasta el orificio cervical interno y tambi&eacute;n puede valorar los cambios iniciales que aparecen en dicho orificio. Estos datos, no se pueden detectar por el examen digital, cuando el orificio cervical externo est&aacute; cerrado.</p>     <p>Anderson (15) evalu&oacute; la longitud cervical medida por ultrasonido transabdominal y transvaginal y encontr&oacute; en promedio una diferencia de 5.2 mm comparando ambas mediciones.</p>     <p>El estudio de Skentou (16) compar&oacute; la medici&oacute;n del c&eacute;rvix abdominal y transvaginal a las 23 semanas. Existen fallas para visualizar el c&eacute;rvix en una alta proporci&oacute;n de casos y especialmente cuando se realiza la evaluaci&oacute;n transabdominal de los cuellos cortos. Lo anterior se explica, porque la vejiga distendida produce un falso incremento dela longitud cervical. En conclusi&oacute;n, la medici&oacute;n transabdominal, es menos precisa que la t&eacute;cnica transvaginal, puede dar lugar a un falso alargamiento cervical y llevar a un falso negativo ensanchamiento infundibuliforme cervical.</p>     <p><b>EVALUACI&Oacute;N DEL C&Eacute;RVIX POR ULTRASONIDO TRANSVAGINAL</b></p>     <p>Se debe realizar con vejiga vac&iacute;a. El transductor se lleva hasta hacer un suave contacto con el c&eacute;rvix y luego se debe realizar una leve extracci&oacute;n para evitar la compresi&oacute;n del transductor sobre el c&eacute;rvix porque altera la longitud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La valoraci&oacute;n transvaginal del c&eacute;rvix por ultrasonido permite evaluar la longitud cervical, la apertura del orificio cervical interno y la herniaci&oacute;n de las membranas en el canal cervical. El examen se realiza a las 24 semanas y se mide la longitud del canal endocervical, la apertura del orificio cervical interno y la longitud del embudo.</p>     <p>Para lograr una buena medici&oacute;n y obtener una menor variaci&oacute;n interobservador se recomiendan los cuatro criterios descritos por Burger (17).</p>     <li>Plano que muestre la forma triangular del orificio interno.</li>     <li>Ver la longitud total del canal cervical.</li>     <li>Sim&eacute;trica del orificio cervical externo.</li>     <li>Igual distancia del canal endocervical al margen anterior y posterior del c&eacute;rvix.</li>     <p>La valoraci&oacute;n del c&eacute;rvix se debe realizar durante un periodo de 5 a 10 minutos para identificar errores de la medici&oacute;n que pueden ser causados por las contracciones uterinas. Las contracciones pueden causar acortamiento y ensanchamiento infundibuliforme del orificio cervical interno transitorias. Por el contrario, si estos hallazgos son persistentes y no se modifican indican cambios en el cuello que no son debidos a las contracciones.</p>     <p><b>LONGITUD CERVICAL NORMAL POR ULTRASONIDO</b></p>     <p>La longitud cervical medida por ulrasonido es la distancia entre el orificio cervical interno y el externo. La longitud cervical por sonograf&iacute;a transabdominal va de 3,2 a 5,3 cm y transvaginal de 3,2 a 4,8 cm. La longitud obtenida por medici&oacute;n transabdominal aumenta proporcionalmente al aumento del llenado vesical (13,18).</p>     <p>La mayor&iacute;a de los autores concuerdan en afirmar que la longitud cervical normal a las 24 semanas es de 40 mm.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Anderson (19) en 1990, se&ntilde;al&oacute; aumento del riesgo relativo (RR) de nacimiento pret&eacute;rmino espont&aacute;neo conforme disminuy&oacute; la longitud cervical y fue especialmente evidente si la longitud cervical era &lt; 25 mm o d&eacute;cimo percentil.</p>     <p>Iams y colaboradores (18) realizaron un estudio prospectivo, multic&eacute;ntrico, usando ultrasonido transvaginal para medir la longitud del c&eacute;rvix en mujeres con embarazos &uacute;nicos. Se examinaron 2915 mujeres a las 24 semanas y 2531 a las 28 semanas. Encontraron que el promedio de longitud cervical a las 24 semanas fue: 34,0 mm <U>+</U> 7,8 mm para nul&iacute;paras y 36,1 <U>+</U> 8,4 mm para nul&iacute;paras, y a las 28 semanas encontraron: 32,6 <U>+</U> 8,1 mm para nul&iacute;paras y 34,5 <U>+</U> 8,7 mm para mult&iacute;paras. Encontraron que el RR de PP &lt; 35 semanas aument&oacute; cuando la longitud del c&eacute;rvix disminuy&oacute;. La frecuencia de PP fue de 4,3% entre los 2915 sujetos examinados a las 24 semanas.</p>     <p>Iams (18) elabor&oacute; percentiles, para cada medida cervical obtenida a las 24 semanas. La longitud cervical en el percentil 75 fue 40 mm; en el percentil 50, 35 mm; en el percentil 25, 30 mm; en el percentil 10, 26 mm; en el percentil 5, 22 mm y en el primer percentil, 13 mm. Tambi&eacute;n estableci&oacute; el RR de PP para cada percentil. Percentil 75, RR de 1,98; P 50, RR de 2,35 ; P 25, RR de 3,79; P 10, RR de 6,19; P 5, RR de 9,49; P 1, RR de 13,99. Se demostr&oacute; una relaci&oacute;n inversa entre la medida de la longitud cervical y el RR de PP.</p>     <p>Los autores sugieren usar los percentiles de longitud cervical para estimar el riesgo de prematuridad. La longitud cervical fue una medida m&aacute;s consistente precisa que el embudo. Las curvas sugieren que 30, 25 y 20 mm o sea percentiles 25, 10 y 5, respectivamente, son valores para ser usados en al cl&iacute;nica (18).</p>     <p>Es importante destacar el valor predictivo negativo (VPN) alto con una longitud cervical <U>&gt;</U> 30 mm en cinco estudios: 20, 21, 22, 23, 24 Murakaw a 1993, G&oacute;mez 1994, Iams 1994, Timor-Tritsch 1996 y Crane 1997. El VPP para esta medida es muy bajo, tan s&oacute;lo de 13%.</p>     <p>La longitud cervical tiene un VPP muy bajo, a&uacute;n en el percentil 5 con 22 mm de longitud. Por ellos se recomienda usar con precauci&oacute;n dicha medida para el uso cl&iacute;nico. Se requieren pruebas codyuvantes para distinguir entre las pacientes que tienen cuello corto y riesgo real de PP de otras con cuello corto sin significado cl&iacute;nico.</p>     <p><b>EDAD GESTACIONAL PARA EVALUACI&Oacute;N DEL C&Eacute;RVIX</b></p>     <p>La edad gestacional para la evaluaci&oacute;n de la longitud cervical, a&uacute;n no est&aacute; establecida, se ha realizado a las 20, 24 y 28 semanas en mujeres con antecedentes de PP.</p>     <p>Muchos cl&iacute;nicos realizan el examen a las 24 y 28 semanas, posiblemente porque en esta &eacute;poca se podr&iacute;an lograr los mayores beneficios derivados de la intervenci&oacute;n con toc&oacute;lisis y esteroides.</p>     <p>En vista de los hallazgos del trabajo de Iams y cols (22), en 60 mujeres que ingresaron al hospital entre las 24 y 34 semanas de gestaci&oacute;n para toc&oacute;lisis parenteral, y en quienes no se present&oacute; PP si ten&iacute;an una longitud cervical mayor de 30 mm (VPN = 100%); se considera recomendar la valoraci&oacute;n ultrasonogr&aacute;fica cervical, como un esquema cl&iacute;nico beneficioso &uacute;nicamente cuando aparecen los s&iacute;ntomas de PP.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La suficiencia cervical depende de la longitud, el contenido de col&aacute;geno y de m&uacute;sculo, y la respuesta del hu&eacute;sped a est&iacute;mulos endocrinos e inflamatorios. El PP es mltifactorial y aqu&iacute; el cuello es un componente muy importante y no secundario en el proceso como se cre&iacute;a.</p>     <p>Las pacientes con cuello corto son sensibles a la actividad uterina, periodo prolongado de bipedestaci&oacute;n, hemorragia y vaginitis. Cuando existe cuello corto se requiere la combinaci&oacute;n de otros factores para que aparezca el PP y de esta manera la longitud cervical estar&iacute;a relacionada directamente con la duraci&oacute;n del embarazo.</p>     <p>En las pacientes con cuello normal <U>&gt;</U> 40 mm, otros factores adicionales tienen actividad limitada para modificar el riesgo de PP. Factores como vaginitis, contracciones o fibronectina positiva no aumentan el riesgo.</p>     <p>En consideraci&oacute;n con el bajo VPP de la medici&oacute;n cervical a las 24 semanas y el alto VPN cuando el c&eacute;rvix es mayor de 30 mm, se pudiera al menos recomendar en nuestro medio realizar cervicometr&iacute;a a todas las pacientes que se hospitalicen con s&iacute;ntomas de TPP mientras se estandarice la utilizaci&oacute;n de la medici&oacute;n de la longitud cervical a las 24 semanas sola o acompa&ntilde;ada de otras pruebas.</p>     <p><b>COMPRESI&Oacute;N DEL FONDO UTERINO</b></p>     <p>Se considera una prueba coadyuvante en la medici&oacute;n de la longitud cervical por ultrasonido.</p>     <p>Se debe realizar una compresi&oacute;n firme a moderada del fundus hacia la pelvis. Si se produce una disminuci&oacute;n en la longitud cervical de 8 mm se considera estad&iacute;sticamente significativa.</p>     <p>La compresi&oacute;n f&uacute;ndica al realizar la evaluaci&oacute;n transvaginal del c&eacute;rvix aumenta la detecci&oacute;n del c&eacute;rvix incompetente asintom&aacute;tico. (25)</p>     <p>Guzm&aacute;n (26) recomend&oacute; cerclaje si ocurre acortamiento cervical &gt; 8 mm y aumento del embudo. Cuando no se realiza tratamiento a estas pacientes se observan cambios cervicales despu&eacute;s de transcurridas una a tres semanas de realizado el ultrasonido.</p>     <p><b>UTILIDAD DE LA SONOGRAF&Iacute;A CERVICAL TRANSVAGINAL</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>·</b> Identificar pacientes con riesgo de PP</p>     <p><b>· </b>Seleccionar pacientes con verdadero trabajo de parto</p>     <p><b>· </b>Determinar la necesidad de tratamiento con toc&oacute;lisis, as&iacute;: con c&eacute;rvix <U>&gt;</U> 30 mm realizar valoraci&oacute;n seriada y hacer toc&oacute;lisis si aparecen cambios en el c&eacute;rvix.</p>     <p><b>· </b>Cuello corto con embudizaci&oacute;n realizar toc&oacute;lisis</p>     <p><b>· </b>Acortamiento de cuello &gt; 8 mm al realizar la compresi&oacute;n f&uacute;ndica y aumento del embudo recomendar cerclaje.</p>     <p>Aunque la evaluaci&oacute;n de la longitud cervical es significativa en la cualificaci&oacute;n del riesgo de parto pret&eacute;rmino, la sensibilidad y el VPP son bajos para uso cl&iacute;nico. Por ello, en este momento se estudia la valoraci&oacute;n cervical asociado a otros factores como la fibronectina con el fin de mejorar su predicci&oacute;n. Tambi&eacute;n se requieren m&aacute;s estudios para sugerir el tratamiento &oacute;ptimo ante la presencia de cuello corto.</p>     <p><b>EVALUACI&Oacute;N DEL C&Eacute;RVIX EN EMBARAZO M&Uacute;LTIPL</b>E</p>     <p>La longitud cervical en el embarazo gemelar es m&aacute;s corta que en los embarazos &uacute;nicos. Se ha encontrado que la longitud cervical es mejor predictor en los embarazos gemelares que en los embarazos &uacute;nicos. La longitud de 30 mm es el punto de corte establecido como mejor predictor para el embarazo gemelar.</p>     <p>La longitud normal a las 24 a 26 semanas en el embarazo gemelar es: 36,4 mm <U>+</U> 5,8 mm. Con esta longitud todos los partos ocurrieron en fetos <U>&gt;</U> 34 semanas sin intervenci&oacute;n. Una longitud cervical &gt; 35 mm fue 97% predictivo de parto a t&eacute;rmino. (27)</p>     <p>Goldenberg (28), encontr&oacute; que la longitud cervical <U>&lt;</U> 25 mm, P 10 a las 24 semanas fue el &uacute;nico factor asociado con PP, as&iacute;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Longitud <U>&lt;</U> 25 mm, con RR de parto &lt; 32 semanas 6,9 (2,0-24,2).</p>     <p>Longitud <U>&lt;</U> 25 mm, con RR de parto &lt; 35 semanas 3,2 (1,3-7,9).</p>     <p>Longitud <U>&lt;</U> 25 mm, con RR de parto &lt; 37 semanas 2,8 (1,1-7,7).</p>     <p>Crane (24) encontr&oacute; baja probabilidad de parto pret&eacute;rmino con longitud <U>&gt;</U> 30 de mm.</p>     <p>Iams (22) no encontr&oacute; partos pret&eacute;rmino con longitud cervical &gt; 30 mm, VPN 100%. El estudio de Imseis (27) mostr&oacute; como una exploraci&oacute;n transvaginal a las 24 a 26 semanas puede identificar casi todos los embarazos gemelares con bajo riesgo de PP.</p>     <p><b>MARCADORES BIOQU&Iacute;MICOS DE PP</b></p>     <p>Los marcadores bioqu&iacute;micos de PP son: fibronectina c&eacute;rvicovaginal, citoquinas c&eacute;rvico-vaginales, proteasas s&eacute;ricas y c&eacute;rvicovaginales y marcadores de estr&eacute;s materno y fetal.</p>     <p>Fibronectina</p>     <p>La fibronectina es una prote&iacute;na que act&uacute;a como un adhesivo entre las membranas fetales y la decidua. Despu&eacute;s de la vig&eacute;sima semana de gestaci&oacute;n es poco com&uacute;n en el cuello o la v&aacute;gina.</p>     <p>Cuando ocurre activaci&oacute;n de las membranas, la fibronectina empieza a salir a trav&eacute;s del cuello uterino. Su presencia constituye una prueba directa de injuria en la interfase de los tejidos fetales y maternos y su producci&oacute;n puede ser estimulada por productos bacterianos y mediadores de la inflamaci&oacute;n. La fibronectina no es causa en si misma de PP, es un marcador de riesgo causado por una injuria, especialmente en injuria asociada a vaginosis bacteriana, coriamnionitis y sepsis neonatal (29). Por esta raz&oacute;n, la valoraci&oacute;n de la fibronectina es una prueba valiosa en la identificaci&oacute;n temprana de pacientes con riesgo de PP.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La medici&oacute;n de la fibronectina tiene mayor sensibilidad en pacientes sintom&aacute;ticas que asintom&aacute;ticas. Esta prueba fue aprobada por la FDA en 1995 como una ayuda diagn&oacute;stica de parto en mujeres sintom&aacute;ticas con una utilidad an&aacute;loga a la enzima card&iacute;aca, utilizada paa el diagn&oacute;stico de infarto del miocardio.</p>     <p>Para la valoraci&oacute;n de la fibronectina, se obtiene una muestra con un aplicador en el orificio cervical externo y se realiza medici&oacute;n por el m&eacute;todo Elisa de inmunovaloraci&oacute;n. Se considera positiva con valor <U>&gt;</U> 50 ng/mL.</p>     <p>A&uacute;n no est&aacute; clara la frecuencia con que es necesaria repetir las valoraciones de fibronectina. El test positivo es predictivo para parto en una o dos semanas despu&eacute;s de la medici&oacute;n. El estudio de Goldenberg (30) encontr&oacute; resultado positivo de la fibronectina en 3%-4% de las pacientes entre las 24 y 34 semanas.</p>     <p>Lockwood (31) y Iams (32) realizaron valoraci&oacute;n de fibronectina en pacientes sintom&aacute;ticas. Lockwood encontr&oacute; en 117 mujeres una sensibilidad de 82% y VPP de 83% y Iams encontr&oacute; una sensibilidad de 44% y VPP de 60%.</p>     <p>Goldenberg (30) en pacientes asintom&aacute;ticas encontr&oacute; una sensibilidad de 63% y el riesgo relativo para parto pret&eacute;rmino entre un estudio positivo y otro negativo fue de 59. El VPP fue de 13% a las 28 semanas y VPP de 32% a las 24 semanas. El VPP disminuy&oacute; al aumentar la edad gestacional.</p>     <p>Otros dos estudios en pacientes asintom&aacute;ticas (33,34) encontraron resultados similares, con VPP m&aacute;s bajo que en las pacientes con s&iacute;ntomas. Nagetotte (33) inform&oacute; una sensibilidad de 93% y VPP de 46%, y Hellemans (34) obtuvo un resultado similar.</p>     <p>La presencia de fibronectina fetal en muestras cervicales se correlaciona en cierto grado con el inicio del TP. La eficacia de la valoraci&oacute;n es limitada como un medio de selecci&oacute;n en poblaciones de riesgo bajo y en algunas de riesgo alto. En pacientes con s&iacute;ntomas y con fibronectina positiva el VPP var&iacute;a del 60% al 082% y en las mujeres asintom&aacute;ticas con fibronectina positiva el VPP es de 46%. Lo que indica mayor predicci&oacute;n en las pacientes sintom&aacute;ticas. En cambio, si la fibronectina es negativa, el VP del test negativo es alto tanto en poblaciones de alto como de bajo riesgo, el cual es de 76% a 83% para parto &lt; 37 semanas. Por esta raz&oacute;n el test es &uacute;til para reducir un n&uacute;mero innecesario de tratamientos con toc&oacute;lisis y/o disminuir la alta tasa de diagn&oacute;sticos positivos falsos.&#9;</p>     <p>Iams (32) encontr&oacute; que el test positivo de fibronectina tuvo mayor sensibilidad que la dilataci&oacute;n cervical con VPP de 29%.</p>     <p>El hallazgo de fibronectina positiva a las 24 semanas se asocia con dos veces mayor riesgo de tener vaginosis bacteriana. Goldenberg (29) ha sugerido dos mecanismos de infecci&oacute;n, ascenso de microorganismos por el c&eacute;rvix dilatado o infecci&oacute;n subcl&iacute;nica del endometrio antes del embarazo que luego llega a ser manifiesta en el embarazo como una injuria decidual.</p>     <p>Goldenberg (29) encontr&oacute; que las mujeres con vaginosis tuvieron m&aacute;s posibilidad de tener fibronectina positiva que las mujeres no infectadas. Mujeres con fibronectina positiva que tuvieron parto menor de 32 semanas tuvieron evidencia de corioamnionitis histol&oacute;gica. Mujeres con fibronectina positiva tuvieron 16 veces incremento de corioamnionitis cl&iacute;nica y seis veces incremento en sepsis neonatal. Esto muestra una gruesa evidencia de que la infecci&oacute;n del tracto genital superior y la fibronectina positiva est&aacute;n ligadas estrechamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>COMBINACI&Oacute;N DE PRUEBAS</b></p>     <p>Longitud cervical por ultrasonido &lt; 25 mm y fibronectina positiva.</p>     <p>Rizo (35) en 1996 y Rozenberg (36) en 1997 compararon el VP de la fibronectina positiva de la longitud del c&eacute;rvix por ultrasonido <U>&lt;</U> 26 mm y encontraron que son pruebas pr&aacute;cticamente equivalentes para distinguir entre pacientes con alto y bajo riesgo de PP. El test combinado es s&oacute;lo un poco mejor predictor.</p>     <p>Rozenberg (36) estudi&oacute; 76 pacientes con amenaza de PP y realiz&oacute; valoraci&oacute;n de fibronectina y medici&oacute;n de longitud cervical <U>&lt;</U> 26 mm y encontr&oacute;: para el test positivo de fibronectina un VPN de 86,6% y un VPP de 45,2%; para la longitud cervical <U>&lt;</U> 26 mm un VPN de 89,1% y un VPP de 50%. Cuando utiliz&oacute; combinaci&oacute;n de las dos pruebas anteriores un VPN de 94,4% y un VPP de 52,4%. Seg&uacute;n estos resultados Rozenberg recomienda usar fibronectina en situaciones en las cuales el ultrasonido de rutina no se pueda realizar en las pacientes con amenaza de PP. Se requiere m&aacute;s investigaci&oacute;n de las pruebas combinadas para demostrar alg&uacute;n beneficio cl&iacute;nico para su uso.</p>     <p>Hasta el momento, los tres marcadores m&aacute;s estrechamente asociados con PP son: fibronectina positiva, longitud cervical &lt; 25 mm y antecedente de parto prematuro previo (18,30,37).</p>     <p>El RR para parto pret&eacute;rmino espont&aacute;neo &lt; 35 semanas, seg&uacute;n los tres marcadores es:</p>     <p>Fibronectina positiva: RR: 6,7 (95% CI 4,9; 9,2)</p>     <p>Longitud cervical &lt; 25 mm: RR: 6,5 (95% CI: 4,5; 9,3)</p>     <p>Historia de otro parto &lt; 35 semanas: RR: 6,4 (95% CI: 4,4; 9,2)</p>     <p>Estos mismos marcadores, asociados con riesgo de PP espont&aacute;neo &lt; 32 semanas:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Fibronectina positiva: RR: 14,1 (95% CI: 9,3: 21,4)</p>     <p>Longitud cervical &lt; 25 mm: RR: 7,7 (95% CI: 4,5; 13,4)</p>     <p>Historia de otro parto &lt; 35 semanas: RR: 7,1 (95% CI: 3,8; 13,2)</p>     <p>Hasta el momento las pruebas combinadas no han logrado demostrar mejorar la detecci&oacute;n del PP.</p>     <p><b>OTROS MARCADORES BIOQU&Iacute;MICOS</b></p>     <p>Las causas primarias de la activaci&oacute;n de las c&eacute;lulas corio-deciduales son la infecci&oacute;n, el estr&eacute;s, la hemorragia, la isquemia &uacute;teroplacentaria y las endocrinopat&iacute;as; por ello los m&eacute;todos de detecci&oacute;n de estos procesos incluyen: hormona liberadora de corticotropina en suero materno, estriol en saliva, citoquinas c&eacute;rvicovaginales y fibrinectina.</p>     <p>Actualmente, la infecci&oacute;n se considera el FR m&aacute;s importante y se presenta en el 40% a 50% de las pacientes con PP. La infecci&oacute;n puede ser cl&iacute;nica o subcl&iacute;nica, sist&eacute;mica o del tracto genital inferior (11).</p>     <p>La infecci&oacute;n desencadena la cascada de citoquinas produciendo activaci&oacute;n del sistema amniocoriodecidual, produciendo interleuquina 1 (IL-1), factor de necrosis tumoral (FNT) e interleuquina 6 (IL-6).</p>     <p>La IL-1, IL-6 activan la producci&oacute;n de IL-8 a trav&eacute;s de los macr&oacute;fagos, quienes a su vez liberan proteasas y colagenasas. Estas &uacute;ltimas aumentan la actividad coriodecidual llevando a la producci&oacute;n de fibronectina que indica injuria o degradaci&oacute;n de la interfase coriodecidual.</p>     <p>El incremento de la concentraci&oacute;n de IL-6 en el l&iacute;quido amni&oacute;tico y la expresi&oacute;n de dicha interleucina en la placenta se han vinculado con TPP, particularmente en la presencia de infecciones intraamni&oacute;ticas (3).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lockwood (38) realiz&oacute; medici&oacute;n de IL-6 cervical y vaginal por inmunovaloraci&oacute;n y determin&oacute; como valor positivo un valor de IL-6 &gt; 250 pg/mL y encontr&oacute; sensibilidad de 50% (33,2%-66,8%), especificidad: 85% (78,8%-91,2%), VPP = 47,2% (30,9%-63,5%), y VPN = 86,4% (80,4%-92,4%). En conclusi&oacute;n es una prueba relativamente insensible pero puede ser espec&iacute;fica ya que permite identificar mujeres que m&aacute;s adelante tendr&aacute;n parto antes del t&eacute;rmino.</p>     <p>La elevaci&oacute;n del estriol se puede utilizar como marcador que indica activaci&oacute;n de PP. La medici&oacute;n del nivel de estriol en saliva materno evaluado como test de screening de PP, est&aacute; basada en la observaci&oacute;n de que la producci&oacute;n de estriol por el feto aumenta una semana antes del trabajo de parto. McGregor realiz&oacute; medici&oacute;n de estriol en saliva en poblaci&oacute;n de bajo y alto riesgo. Con niveles de estriol <U>&gt;</U> 2,1 mg/mL tuvo una sensibilidad de 40%, especificidad 93%, VPP 19% y VPN 97% (39).</p>     <p>La infecci&oacute;n tambi&eacute;n act&uacute;a desencadenando en el feto un estado de estr&eacute;s que produce liberaci&oacute;n de corticotropina de origen fetal (CRH). La CRH intensifica la producci&oacute;n de prostanoides por las c&eacute;lulas aisladas del corion, amnios y la decidua compartiendo el mismo mecanismo bioqu&iacute;mico que ocurre en el parto a t&eacute;rmino. Este mecanismo est&aacute; controlado por la hormona liberadora de corticotropina, producida en la hip&oacute;fisis fetal, que a su vez estimula en las gl&aacute;ndulas adrenales fetales la producci&oacute;n de glucocorticoides y dehidroepiandrosterona sulfato.</p>     <p>Se realiz&oacute; medici&oacute;n en plasma materno de hormona liberadora de coricotropina (CRH) en mujeres con amenaza de PP entre las 28 y 36 semanas que tuvieron parto en 24 horas. En promedio, la CRH fue 2-3 veces m&aacute;s alto en las mujeres con signos de amenaza de PP entre las 28 y 36 semanas y que tuvieron parto en las 24 horas siguientes a la medici&oacute;n (40).</p>     <p>Se requiere una futura evidencia de la potencial interacci&oacute;n del cortisol libre y la CRH en la patog&eacute;nesis de PP. La administraci&oacute;n de betametasona en el tratamiento de la amenaza de parto pret&eacute;rmino incrementa los niveles de CRH, proporcionando en vivo, un efecto estimulatorio de glucocorticoides sobre la producci&oacute;n placentaria de CRH. Si la CRH se va a utilizar con prop&oacute;sito diagn&oacute;stico se debe medir antes de la administraci&oacute;n de betametasona.</p>     <p>Hacen falta m&aacute;s estudios para determinar el VPP y VPN de la medici&oacute;n de CRH en el plasma materno para discriminar o se&ntilde;alar mujeres con parto en 24 a 48 horas (40).</p>     <p><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></p>     <p>El PP espont&aacute;neo es a menudo una combinaci&oacute;n de m&uacute;ltiples variables o m&uacute;ltiples factores de riesgo y por ello la eliminaci&oacute;n de un &uacute;nico factor puede tener un efecto limitado sobre el riesgo de PP. De todas maneras, se deben reducir o eliminar situaciones m&eacute;dicas u obst&eacute;tricas como: anemia, infecci&oacute;n urinaria, enfermedades de transmisi&oacute;n sexual, eliminar el cigarrillo y el alcohol y mejorar la nutrici&oacute;n.</p>     <p>La prematuridad es multifactorial. En un 30% de los PP no se conoce la causa precipitante, en un 20% se produce la terminaci&oacute;n de la gestaci&oacute;n por indicaciones m&eacute;dicas y en un 50% obedece a factores asociados con infecci&oacute;n intrauterina.</p>     <p>As&iacute;, de esta manera, el hecho de que sea multifactorial, el conocimiento incompleto de los factores etiol&oacute;gicos, fisiopatol&oacute;gicos y epidemiol&oacute;gicos hacen muy dif&iacute;cil la prevenci&oacute;n y el tratamiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Posiblemente el hecho de que sea multifactorial hace que los test de screening por separado tengan tan baja sensibilidad y VPP.</p>     <p>Los programas de evaluaci&oacute;n semanal del c&eacute;rvix, con &eacute;nfasis en detecci&oacute;n temprana m&aacute;s que en prevenci&oacute;n, no han demostrado beneficio para prevenir la prematuridad ni tampoco efectos negativos como aumento de la infecci&oacute;n, ruptura prematura de membranas o estimulaci&oacute;n del trabajo de parto.</p>     <p>En la actualidad hay datos insuficientes para concluir que el screening y el tratamiento de la vaginosis bacteriana tienen utilidad en la rutina del cuidado obst&eacute;trico.</p>     <p>Existen muchas dudas de si la intervenci&oacute;n en si misma es beneficiosa. Es decir, si los m&eacute;todos hasta ahora utilizados como: tocol&iacute;ticos, antibioticos y cerclaje, prestan los beneficios que se esperan de ellos.</p>     <p>Se requieren m&aacute;s estudios para confirmar cu&aacute;l es el seguimiento y cu&aacute;l es el tratamiento &oacute;ptimo para las pacientes con cuello corto.</p>     <p>Actualmente contin&uacute;a la b&uacute;squeda de un mejor marcador y del tratamiento &oacute;ptimo para disminuir la prematuridad y los altos costos generados por &eacute;sta.</p>     <p><b>PROPUESTA DE MANEJO</b></p>     <p>Los cl&iacute;nicos deben pensar siempre en que el problema es mulfactorial y utilizar un esquema de variables m&uacute;ltiples que predecir el parto pret&eacute;rmino, como: antecedente de parto pret&eacute;rmino, estado socioecon&oacute;mico, vaginosis bacteriana y longitud cervical.</p>     <p>    <center><img src="/img/revistas/rcog/v53n4/a06figalg..gif"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El examen de evaluaci&oacute;n de rutina de longitud cervical por ultrasonido a las 24 semanas, no ha demostrado ser ben&eacute;fico en la predicci&oacute;n de parto pret&eacute;rmino y por tanto no se recomienda su uso.</p>     <p>La medici&oacute;n de la longitud cervical por ultrasonido en el embarazo gemelar a las 24 semanas, demostr&oacute; ser mejor predictor de PP, por lo cual se recomienda su uso y &eacute;ste es <U>&gt;</U> 30 mm, es muy poco probable que ocurra parto pret&eacute;rmino.</p>     <p>La utilizaci&oacute;n de la medici&oacute;n de la longitud cervical en pacientes con s&iacute;ntomas ayuda a guiar la intervenci&oacute;n. Si el c&eacute;rvix es <U>&gt;</U> 30 mm no realizar toc&oacute;lisis y si es menor de 30 mm realizar valoraci&oacute;n seriada y hacer toc&oacute;lisis si aparecen cambios en el c&eacute;rvix. El seguimiento estrecho de los cambios del cuello ayuda a decidir el momento para iniciar el manejo terap&eacute;utico con tocol&iacute;ticos, evitar tratamientos innecesarios y riesgos maternos innecesarios.</p>     <p>Las pruebas coadyuvantes, y especialmente la fibronectina, pueden ayudar a reconocer a las mujeres con mayor riesgo de parto pret&eacute;rmino.</p> <b>    <p>BIBLIOGRAF&Iacute;A</p> </b>    <!-- ref --><p>1. Creasy RK. Preterm birth prevention: where are we? Am J Obstet Gynecol 1993;168:1223-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0034-7434200200040000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Amon E, Petrie RH. Tocolytic agents; En: Charles D, Glover DD, editores. Current therapy in obstetrics. Toronto: Decker 1988; p. 267-270.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0034-7434200200040000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Matsuzaki N, Taniguchi T, Shimoya K, et al. Placental interleukin-6, production is enhanced in intrauterine infection but no in labor. Am J Obstet Gynecol 1993;168:94-97.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0034-7434200200040000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Gonik B, Creasy RK. Preterm labor: its diagnosis and management. Am J Obstet Gynecol 1986;154:3-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0034-7434200200040000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Iams JD, Johnson FF, Creasy RK. Prevention of preterm birth. Clin Obstet Gynecol 1988;31:599-615.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0034-7434200200040000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Mercer BM, Goldenberg RL, Das A, et al. The preterm prediction study: a clinical risk assesment system. Am J Obstet Gynecol 1996;174:1885-95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0034-7434200200040000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Meis PJ, Michielutte R, Peters TJ, et al. Factors associated with preterm birth in Cardiff, Wales; II. Indicated and spontaneous preterm birth. Am J Obstet Gynecol 1995;173:597-602.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0034-7434200200040000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Main DM. Prospective evaluation of a risk scoring system for predicting preterm delivery in black innercity woman. Obstet Gynecol 1987;69:61-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0034-7434200200040000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Iams JD. For the National Institute of Child Health and Development Maternal Fetal Medicine Unit Network Uterine contraction frequency and preterm birth (Abstract No. 670). Am J Obstet Gynecol 1998;178:S188.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0034-7434200200040000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Moore TR, Iams JD, Creasy RK, et al. Diurnal and gestational patterns of uterine activity in normal human pregnancy. Obstet Gynecol 1994;83:517-23.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0034-7434200200040000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Svigos JM, Robinson JS, Vigneswaran R. Threatened and actual preterm labor including mode of delivery. En: James KK, Steer PJ, Weiner CP, Gonik B, editores. High risk pregnancy. Management options, 2a. ed; UK: Saunders 1999; p. 999-1013.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0034-7434200200040000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Blondel B, Le Contour X, Kaminski M, et al. Prediction of preterm delivery: is it substantially improved by routine vaginal examinations? Am J Obstet Gynecol 1990;162:1042-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0034-7434200200040000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Berghella V, Tolosa JE, Kuhlman K, et al. Cervical ultrasonography compared with manual examination as a predictor of preterm delivery. Am J Obstet Gynecol 1997;177:723-30.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0034-7434200200040000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Goldberg J, Newman RB and Rust PE. Interobserver reliability of digital and endovaginal ultrasonographic cervical length measurements. Am J Obstet Gynecol 1997;177:853-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0034-7434200200040000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Anderson HF. Transvaginal and transabdominal ultrasonography of the uterine cervix during pregnancy. J Clin Ultrasound 1991;19:77-83.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0034-7434200200040000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Skentou C, Cicero S, Nicolaides KH. Cervical asessment at the routine 23-weeks' scan: problems with transabdominal sonography. Ultrasound Obstet Gynecol 2000;15:292-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0034-7434200200040000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Burger M, Weber Rossler T, Willman M. Measurement of the pregnant cervix by transvaginal sonography: an interobserver study and new standards to improve the interobserver variability. Ultrasound Obstet Gynecol 1997;9:188-93.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0034-7434200200040000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Iams JD, Goldenberg RL, Meis PJ, et al. The length of the cervix and the risk of spontaneous premature delivery. N Engl J Med 1996;334:567-72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0034-7434200200040000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Anderson HF, Nugent CE, Wanty SD, Hayaski RH. Prediction of risk for preterm delivery by ultrasonographic measurement of cervical length. Am J Obstet Gynecol 1990;163:859-67.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0034-7434200200040000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Murakawa H, Utumi T, Hasegawa I, et al. Evaluation of threatened preterm delivery by transvaginal ultrasonographic measurement of cervical length. Obstet Gynecol 1993;82:829-32.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0034-7434200200040000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. G&oacute;mez R, Galasso M, Romero R, et al. Ultrasonographic examination of the uterine cervix is better than cervical digital examination as a predictor of preterm delivery in patients with preterm labor and intact membranes. Am J Obstet Gynecol 1994;171:956-64.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0034-7434200200040000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Iams JD, Paraskos J, Landon MB, et al. Cervical sonography in preterm labor. Obstet Gynecol 1994;84:40-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0034-7434200200040000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Timor Tritsch IE, Boozarjomehri F, Masakowski Y, et al. Can a "snapshot" vaginal view of the cervix by transvaginal ultrasonography predict active preterm labor? Am J Obstet Gynecol 1996;174:990-95.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0034-7434200200040000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Crane JMG, Van Den Hof M, Armson BA, Liston R. Transvaginal ultrasound in the prediction of preterm delivery: singleton and twin gestations. Obstet Gynecol 1997;90:357-63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0034-7434200200040000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Guzman ER, Rosenberg JC, Houlihan C, et al. A new method using transvaginal ultrasound and transfundal pressure to evaluate the asymptomatic incompetent cervix. Obstet Gynecol 1994;83:248-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0034-7434200200040000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Guzman ER, Vintzileos AM, McLean DA, et al. The natural history of a positive response to transfundal pressure in women at risk for cervical incompetence. Am J Obstet Gynecol 1997;176:634-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0034-7434200200040000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Imseis HM, Albert TA, Iams JD. Identifying twin gestations at low risk for preterm birth with a transvaginal ultrasonographic cervical measurement at 24 to 26 weeks' gestation. Am J Obstet Gynecol 1997;177:1149-55.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0034-7434200200040000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28. Goldenberg RL, Iams JD, Miodovnik M, et al. The preterm prediction study: risk factors in twin gestations. Am J Obstet Gynecol 1996;175:1049-1053.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0034-7434200200040000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Goldenberg RL, Thom E, Moawad AH, et al. The preterm prediction study; fetal fibronectin, bacterial vaginosis, and peripartum infection. Obstet Gynecol 1996; 87:656-660.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0034-7434200200040000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Goldenberg RL, Mercer BM, Meis PJ, et al. The preterm prediction study: fetal fibronectin testing and spontaneous preterm birth. Obstet Gynecol 1996;87:643-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0034-7434200200040000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. Lockwood CJ, Senyei AE, Dische MR, et al. Fetal fibronectin in cervical and vaginal secretions as a predictor of preterm delivery. N Engl J Med 1991;325:669-74.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0034-7434200200040000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Iams JD, Casal D, McGregor JA, et al. Fetal fibronectin improves the accuracy of diagnosis of preterm labor. Am J Obstet Gynecol 1995;173:141-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0034-7434200200040000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>33. Nageotte MP, Casal D, Senyei AE. Fetal fibronectin in patients at increased risk for premature births. Am J Obstet Gynecol 1994;170:20-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0034-7434200200040000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. Hellemans P, Gerris J, Verdonk P. Fetal fibronectin detection for prediction of preterm birth in low risk women. Br J Obstet Gynaecol 1995;102:207-12.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0034-7434200200040000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. Rizzo G, Capponi A, Arduini D, et al. The value of fetal fibronectin in cervical and vaginal secretions and ultrasonographic examination of the uterine cervix in prediction premature delivery for patients with preterm labor and intact membranes. Am J Obstet Gynecol 1996;175:1146-51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0034-7434200200040000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. Rozenberg P, Goffinet F, Malagrida I, et al. Evaluating the risk of preterm delivery: a comparison of fetal fibronectin and transvaginal ultrasonographic measurement of cervical length. Am J Obstet Gynecol 1997;176:196-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0034-7434200200040000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. Goldenberg RL, Iams JD, Mercer BM, et al. The preterm prediction study: the value of new vs standard risk factors in predicting early and all spontaneous preterm births. Am J Public Health 1998;88:233-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0034-7434200200040000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Lockwood CJ, Ghidini A, Lapinski R, et al. Increased interleukin 6 concentrations in cervical secretions are associated with preterm delivery. Am J Obstet Gynecol 1994;171:1097-1102.&#9;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0034-7434200200040000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. McGregor JA, Heine P, Artal R, et al. Results of a prospective, blinded, multicenter trial of salivary estriol for risk of preterm labor and delivery (abstract 39). Am J Obstet Gynecol 1998;178:S18.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0034-7434200200040000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Bocking AD, Challis JR, Korebrits C. New approaches to the diagnosis of preterm labor. Am J Obstet Gynecol 1999;180:S247-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0034-7434200200040000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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